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¿Qué significa la profecía bíblica “el juicio comience por la casa de Dios”?

“Porque es tiempo de que el juicio comience de la casa de Dios[…]” (1 Pedro 4:17)
Cuando se trata de la obra de juicio de Dios en los últimos días, ¿cree usted que el Señor se sentará en el gran trono blanco al final de la era para juzgar a todas las naciones, y que los incrédulos serán juzgados, condenados y castigados, mientras que los creyentes serán raptados al reino de los cielos para disfrutar de las bendiciones eternas? ¿Es coherente esa imaginación con la verdad? Si el Señor arrebata a los que creen y aún pecan a menudo directamente al reino celestial, entonces ¿cómo se cumplirá lo que predice la Biblia “[…] la santidad, sin la cual nadie verá al Señor”, “Porque es tiempo de que el juicio comience por la casa de Dios”? ¿Es realmente tan sencillo el juicio del fin de los tiempos como creemos?
Dios Todopoderoso dice: «La obra de los últimos días es separar a todos según su especie, y concluir el plan de gestión de Dios, porque el tiempo está cerca y el día de Dios ha llegado. Dios trae a todos los que entran en Su reino, todos los que le son leales hasta el final, a la era de Dios mismo. Sin embargo, antes de la llegada de la era de Dios mismo, la obra de Dios no es la de observar las acciones del hombre ni la de indagar sobre la vida de este, sino la de juzgar la desobediencia del hombre, porque Dios purificará a todos los que vengan ante Su trono. Todos los que han seguido los pasos de Dios hasta el día de hoy son los que acuden ante el trono de Dios, y siendo esto así, cada persona que acepta la obra de Dios en su fase final es el objeto de Su purificación. En otras palabras, todo el que acepta la obra de Dios en su fase final es el objeto del juicio de Dios».
«En el juicio que comienza en la casa de Dios del que se habló en tiempos pasados, el “juicio” de estas palabras se refiere al juicio que Dios pronuncia hoy sobre aquellos que vienen ante Su trono en los últimos días. Tal vez hay quienes creen en imaginaciones sobrenaturales, como que cuando hayan llegado los últimos días, Dios erigirá una gran mesa en los cielos sobre la cual se extenderá un mantel blanco y, luego, sentado en un gran trono con todos los hombres de rodillas en el suelo, Él revelará los pecados de cada hombre y así determinará si van a ascender al cielo o a ser enviados al lago de fuego y azufre. No importa lo que imagine el hombre, no puede alterar la esencia de la obra de Dios. Las imaginaciones del hombre no son sino los constructos de sus pensamientos; provienen del cerebro del hombre, resumidas y juntadas a partir de lo que el hombre ha visto y oído. Digo, por lo tanto, que por más brillantes que sean las imágenes concebidas, no son más que representaciones y no pueden sustituir el plan de la obra de Dios. El hombre, a fin de cuentas, ha sido corrompido por Satanás, así que, ¿cómo podría comprender los pensamientos de Dios? El hombre concibe la obra de juicio por parte de Dios como algo fantástico. Cree que, puesto que es Dios mismo quien hace la obra de juicio, entonces esta obra debe ser de la más colosal escala e incomprensible para los mortales, y debe resonar a través de los cielos y sacudir la tierra; si no, ¿cómo podría ser la obra del juicio de Dios? Cree que como esta es la obra del juicio, entonces Dios debe ser particularmente imponente y majestuoso a medida que obra, y los que están siendo juzgados deben gritar con lágrimas y suplicar misericordia de rodillas. Tales escenas serían ciertamente espectaculares, y profundamente emotivas… Todos imaginan que la obra del juicio de Dios debe ser milagrosa. ¿Sabes, sin embargo, que en el momento que Dios ha comenzado hace tiempo Su obra de juicio entre los hombres, permaneces acurrucado en un sueño letárgico? ¿Que en el momento que creas que la obra del juicio de Dios ha comenzado formalmente, Dios ya habrá hecho de nuevo el cielo y la tierra? En ese momento, tal vez solo habrás acabado de entender el significado de la vida, pero la implacable obra de castigo de Dios te llevará, todavía profundamente dormido, al infierno. Solo entonces te darás cuenta repentinamente de que la obra del juicio de Dios ya habrá concluido».
Las palabras de Dios nos dicen que Su obra de juicio no es como lo que pensamos que es sobrenatural y que solo dirigida a los gentiles, en cambio, juzga a todos los que se presentan ante Él, para purificarlos de su naturaleza pecaminosa, salvarlos de su corrupción y llevarlos a Su reino. Aunque hemos sido redimidos por el Señor Jesús y hemos recibido el perdón del pecado, los caracteres satánicos corruptos todavía están arraigados profundamente en nosotros, como la arrogancia, la iniquidad y el falsedad, etc., y pecamos durante el día y confesamos por la noche, viviendo en el pecado sin ser capaces de despojarnos de él. Dios es justo y santo, ¿cómo es posible que los pecadores así estén calificados para entrar en el reino de los cielos? Por lo tanto, Dios ha hecho una etapa de la obra de juicio y castigo en los últimos días según nuestras necesidades, para eliminar completamente nuestra naturaleza pecaminosa, para que podamos alcanzar la purificación y ser dignos para entrar en él.

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Debes mantener tu lealtad a Dios

¿Cómo está obrando el Espíritu Santo dentro de la iglesia actualmente? ¿Tienes un conocimiento firme de esta cuestión? ¿Cuáles son las mayores dificultades de tus hermanos y hermanas? ¿De qué carecen más? Actualmente, algunas personas son negativas cuando se someten a las pruebas y algunas incluso se quejan. Otras personas ya no están avanzando, porque Dios ha terminado de hablar. Las personas no han entrado en la senda correcta de la creencia en Dios. No pueden vivir de forma independiente ni mantener su propia vida espiritual. Algunas personas siguen la corriente y buscan con energía, y están dispuestas a practicar cuando Dios habla, pero cuando Dios no habla, ya no avanzan más. Las personas siguen sin haber entendido la voluntad de Dios en sus corazones y no sienten un amor espontáneo por Él; siguieron a Dios en el pasado porque las obligaron. Ahora, algunas personas están cansadas de la obra de Dios. ¿Acaso no están en peligro? Muchas personas se encuentran en el estado de arreglárselas como pueden. Aunque comen y beben las palabras de Dios y oran a Él, lo hacen todo a medias y ya no tienen el deseo que una vez tuvieron. La mayoría de las personas no están interesadas en la obra de refinamiento y perfección de Dios y, ciertamente, es como si nunca tuvieran un impulso interno. Cuando las transgresiones las superan no se sienten en deuda con Dios, no tienen la conciencia para sentir remordimientos. No buscan la verdad ni dejan la Iglesia, sino que solo buscan placeres pasajeros. ¡Estas personas son insensatas, verdaderamente estúpidas! ¡Cuando llegue el momento, serán todos echados fuera, y no se salvará ni uno! ¿Piensas que si alguien se ha salvado una vez se salvará siempre? ¡Esta creencia es puro engaño! Todos los que no buscan entrar en la vida serán castigados. La mayoría de las personas no tienen absolutamente ningún interés en entrar en la vida, en las visiones ni en poner en práctica la verdad. No buscan entrar y, sin duda, no persiguen entrar en mayor profundidad. ¿No se están destruyendo a sí mismas? Justo ahora, hay un grupo de personas cuyas condiciones están mejorando constantemente. Cuanto más obra el Espíritu Santo, más confianza obtienen; cuanto más experimentan, más sienten el profundo misterio de la obra de Dios. Cuanto mayor es la profundidad a la que entran, más entienden. Sienten que el amor de Dios es tan grande y se sienten seguros y esclarecidos en su interior. Tienen un entendimiento de la obra de Dios. Estas son las personas en quienes el Espíritu Santo está obrando. Algunas personas dicen: “Aunque no hay nuevas palabras de Dios, debo seguir buscando entrar más profundamente en la verdad, en mi experiencia real debo ser serio en todo y entrar en la realidad de las palabras de Dios”. Esta clase de persona posee la obra del Espíritu Santo. Aunque Dios no muestre Su rostro, se oculte de cada persona, y aunque no pronuncie una palabra, y haya ocasiones en las que las personas experimenten algún refinamiento interno, Dios no ha abandonado por completo a las personas. Si una persona no puede conservar la verdad que debería llevar a cabo, no tendrá la obra del Espíritu Santo. Durante el período de refinamiento, en el que Dios no se muestra a Sí mismo, si no tienes confianza y te encoges de miedo, si no te centras en experimentar Sus palabras, entonces estarás huyendo de la obra de Dios. Después, serás uno de los que son expulsados. Quienes no buscan entrar en la palabra de Dios no pueden mantenerse en absoluto como testigos Suyos. Las personas que son capaces de dar testimonio por Dios y satisfacer Su voluntad dependen por completo de su empuje por buscar las palabras de Dios. La obra que Él lleva a cabo en las personas es, principalmente, permitirles que obtengan la verdad; hacer que busques la vida es para perfeccionarte, y todo esto es para hacerte adecuado al uso de Dios. Lo único que buscas ahora es oír misterios, escuchar las palabras de Dios, alegrarte la vista y echar un vistazo a tu alrededor para ver si hay alguna novedad o tendencia, y así satisfacer tu curiosidad. Si este es el propósito en tu corazón, entonces no hay forma de que cumplas las exigencias de Dios. Quienes no buscan la verdad no pueden seguir hasta el final. Ahora mismo, no es que Dios no esté haciendo nada, sino que las personas no están cooperando con Él, porque están cansadas de Su obra. Solo quieren oír las palabras que Él pronuncia para conceder bendiciones y no están dispuestas a escuchar las palabras de Su juicio y castigo. ¿A qué se debe esto? La razón es que el deseo de las personas de obtener bendiciones no se ha cumplido y, por tanto, se han vuelto negativas y débiles. No es que Dios no permita deliberadamente que las personas lo sigan, ni que Él esté repartiendo golpes a la humanidad de manera intencionada. Las personas son negativas y débiles solo porque sus propósitos son inapropiados. Dios es el Dios que da vida al hombre, y Él no puede traer al hombre a la muerte. Las personas provocan su propia negatividad, debilidad y reincidencia.

La obra actual de Dios otorga algún refinamiento a las personas, y solo quienes pueden mantenerse firmes mientras reciben este refinamiento obtendrán la aprobación de Dios. Independientemente de cómo se oculte Él, ya sea al no hablar o no obrar, puedes seguir buscando con vigor. Aunque Dios dijera que te rechazaría, tú continuarás siguiéndolo. Esto es mantenerse firme en el testimonio de Dios. Si Él se oculta de ti y dejas de seguirlo, ¿es esto mantenerte firme en el testimonio de Dios? Si las personas no entran de verdad, entonces no tienen una estatura real, y cuando se enfrenten realmente a una gran prueba, tropezarán. Cuando Dios no está hablando, o lo que está haciendo no está en sintonía con tus propias nociones, te vienes abajo. Si Dios estuviera actuando en la actualidad de acuerdo con tus propias nociones, si Él estuviera satisfaciendo tu voluntad y tú fueras capaz de levantarte y de buscar con energía, ¿sobre qué fundamento estarías viviendo entonces? ¡Yo digo que muchas personas solo viven de manera que depende completamente de la curiosidad humana! En el fondo de su corazón no tienen la intención de buscar en absoluto. Todos los que no buscan entrar en la verdad, sino que confían en su propia curiosidad en la vida, ¡son personas despreciables y están en peligro! Las diversas clases de obra de Dios se llevan a cabo todas para perfeccionar a la humanidad. Sin embargo, las personas son siempre curiosas, les gusta preguntar sobre los rumores, se preocupan por los temas de actualidad en el extranjero —por ejemplo, tienen curiosidad sobre lo que ocurre en Israel, o si hubo un terremoto en Egipto—, siempre en busca de algo nuevo, de cosas novedosas para satisfacer sus deseos egoístas. No buscan la vida ni ser perfeccionados. Solo buscan que el día de Dios llegue antes para que su hermoso sueño pueda hacerse realidad, y que sus extravagantes deseos se cumplan. Esta clase de persona no es práctica; son personas con una perspectiva inapropiada. Solo la búsqueda de la verdad es el fundamento de la creencia de la humanidad en Dios, y si las personas no buscan la entrada en la vida, si no buscan satisfacer a Dios, se verán sometidas al castigo. Los que deben ser castigados son los que no han tenido la obra del Espíritu Santo durante el tiempo de obra de Dios.

¿Cómo deberían cooperar las personas con Dios durante esta etapa de Su obra? Dios está probando a las personas actualmente. Él no está pronunciando una palabra, sino que se está ocultando y no está contactando directamente con las personas. Desde fuera, parece que Él no está haciendo ninguna obra, pero la verdad es que Él sigue obrando en el hombre. Todos los que buscan entrar en la vida tienen una visión para su búsqueda de la vida y no tienen dudas, aunque no entiendan plenamente la obra de Dios. Mientras te sometes a las pruebas, aunque no sepas qué quiere hacer Dios ni la obra que desea cumplir, deberías saber que los propósitos de Dios para la humanidad son siempre buenos. Si lo buscas con un corazón sincero, Él nunca te dejará y, al final, te perfeccionará seguramente y traerá a las personas a un destino apropiado. Al margen de cómo esté Dios poniendo a prueba a las personas en la actualidad, llegará el día en el que les proporcionará el desenlace apropiado, y les dará la retribución adecuada en base a lo que hayan hecho. Dios no guiará a las personas hasta un determinado punto para después dejarlas sencillamente a un lado e ignorarlas. Esto se debe a que Él es un Dios fiel. En esta etapa, el Espíritu Santo está realizando la obra de refinamiento. Está refinando a cada persona. En las etapas de la obra que constituyeron las pruebas de la muerte y la del castigo, el refinamiento se realizaba por medio de palabras. Para que las personas experimenten la obra de Dios, deben entender primero Su obra actual y cómo debería colaborar la humanidad. De hecho, esto es algo que todos deberían entender. Independientemente de lo que Dios haga, se trate de refinamiento o, aunque no hable, ni un solo paso de Su obra está en línea con los conceptos de la humanidad. Cada paso de Su obra hace añicos y derrumba las nociones de las personas. Esta es Su obra. Pero debes creer que, como la obra de Dios ha alcanzado una determinada etapa, pase lo que pase Él no hará que toda la humanidad perezca. Él da promesas y bendiciones a la humanidad, y todos aquellos que lo buscan podrán obtener Sus bendiciones, mientras que Dios desechará a quienes no lo hagan. Esto depende de tu búsqueda. Pase lo que pase, debes creer que, cuando la obra de Dios haya concluido, cada persona tendrá un destino adecuado. Dios ha concedido hermosas aspiraciones a la humanidad, pero si las personas no las buscan, son inalcanzables. Deberías ser capaz de ver esto ahora: el refinamiento y el castigo de la gente por parte de Dios son Su obra; sin embargo, en el caso de las personas, ellas deben buscar en todo momento un cambio en el carácter. En tu experiencia práctica, debes saber primero cómo comer y beber las palabras de Dios; a partir de Sus palabras, debes averiguar en qué deberías entrar, cuáles son tus propias deficiencias, buscar la entrada en tu experiencia práctica y tomar la porción de las palabras de Dios que debería ponerse en práctica e intentar hacerlo. Comer y beber las palabras de Dios es un aspecto. Asimismo, la vida de la iglesia debe mantenerse, debes tener una vida espiritual normal, y ser capaz de entregar todos tus estados actuales a Dios. Independientemente de cómo cambie Su obra, tu vida espiritual debería mantenerse normal. Una vida espiritual puede mantener tu entrada normal. Al margen de lo que Dios haga, debes continuar tu vida espiritual sin interrupción y cumplir con tu deber. Esto es lo que las personas deberían hacer. Todo ello es la obra del Espíritu Santo, pero, mientras que para los que tienen una condición normal esto es la perfección, para los que tienen una condición anormal, es una prueba. En la etapa actual de la obra de refinamiento del Espíritu Santo, algunas personas dicen que la obra de Dios es muy extraordinaria y que las personas necesitan absolutamente el refinamiento, porque de otro modo su estatura será demasiado pequeña, y no tendrán forma de alcanzar la voluntad de Dios. Sin embargo, para los que no están en un buen estado, esto se convierte en una excusa para no buscar a Dios, para no asistir a las reuniones ni comer y beber la palabra de Dios. En la obra de Dios, no importa lo que Él haga o qué cambios efectúe, las personas deben mantener una vida espiritual normal básica. Quizás no hayas sido poco estricto en esta etapa actual de tu vida espiritual, pero sigues sin haber ganado mucho y no has recogido mucha cosecha. Bajo esta clase de circunstancias, aún debes seguir las reglas; debes ceñirte a estas normas para no sufrir pérdidas en tu vida, y satisfacer la voluntad de Dios. Si tu vida espiritual es anormal, no puedes entender la obra actual de Dios y siempre sientes que es del todo incompatible con tus propias nociones y, aunque estás dispuesto a seguirlo, te falta el empuje interno. Así que, independientemente de lo que Dios esté haciendo en la actualidad, las personas deben cooperar. Si las personas no colaboran, el Espíritu Santo no puede realizar Su obra, y si las personas no tienen un corazón de cooperación, no pueden apenas ganar la obra del Espíritu Santo. Si quieres tener en ti la obra del Espíritu Santo, y obtener la aprobación de Dios, entonces debes mantener tu devoción original ante Él. Ahora, no es necesario que tengas un entendimiento más profundo, una teoría más elevada, o cosas similares: lo único que se exige es que defiendas la palabra de Dios sobre el fundamento original. Si las personas no colaboran con Dios ni buscan una entrada más profunda, Dios les quitará todas las cosas que una vez tuvieron. En su interior, las personas siempre tienen ansias de comodidad y preferirían disfrutar de lo que tienen a mano. Quieren conseguir las promesas de Dios sin pagar precio alguno. Estos son los pensamientos extravagantes que alberga la humanidad. Ganar la vida sin pagar un precio; pero ¿ha sido algo tan fácil alguna vez? Cuando alguien cree en Dios y busca entrar a la vida y un cambio en su carácter debe pagar un precio y alcanzar un estado en el que siempre siga a Dios sin importar lo que Él haga. Esto es algo que las personas deben hacer. Incluso si se sigue todo esto como una regla, uno debe atenerse a ello y, sin importar lo grandes que sean las pruebas, no se puede abandonar la relación normal con Dios. Se debe poder orar, mantener la vida de la iglesia y nunca dejar a los hermanos y hermanas. Cuando Dios te prueba, debes seguir buscando la verdad. Esto es el requisito mínimo para una vida espiritual. Que las personas deseen siempre buscar y luchar por cooperar con todas sus fuerzas ¿es algo que se puede hacer? Si las personas hacen que este sea su fundamento, podrán lograr discernimiento y entrar a la realidad. Es fácil aceptar la palabra de Dios cuando estás en una condición normal; en estas circunstancias, no resulta difícil practicar la verdad y sientes que la obra de Dios es extraordinaria. Pero si tus condiciones son pobres, no importa qué tan extraordinaria sea la obra de Dios y no importa qué tan bonito hable alguien, harás caso omiso. Cuando la persona está en una condición anormal, Dios no puede obrar en ella y no puede lograr los cambios en su carácter.

Si las personas no tienen confianza alguna, no es fácil para ellas continuar por esta senda. Todos pueden ver ahora que la obra de Dios no está conforme en lo más mínimo con las nociones de las personas. Dios ha hecho tanta obra y ha pronunciado tantas palabras que no concuerdan en absoluto con las nociones humanas. Así, la gente debe tener la confianza y la fuerza de voluntad para ser capaces de apoyar lo que ya han visto y lo que han obtenido en sus experiencias. Independientemente de lo que Dios haga en las personas, estas deben defender lo que ellas mismas poseen, ser sinceras ante Él, y serle fieles a Él hasta el final. Esta es la obligación de la humanidad. Las personas deben respetar aquello que deberían hacer. La creencia en Dios exige obediencia a Él y que se experimente Su obra. Él ha realizado mucha obra; se podría decir que, para las personas, todo es perfeccionamiento, refinamiento y, más aún, castigo. No ha habido un solo paso de la obra de Dios que haya estado en sintonía con las nociones humanas; lo que las personas han disfrutado son las duras palabras de Dios. Cuando Él venga, las personas deberían disfrutar de Su majestad y de Su ira. Sin embargo, por muy duras que sean Sus palabras, Él viene a salvar y a perfeccionar a la humanidad. Como criaturas, las personas deberían cumplir con los deberes que les corresponden, y mantenerse firmes en el testimonio de Dios en medio del refinamiento. En cada prueba deberían defender el testimonio correspondiente, y hacerlo de manera contundente por Dios. Una persona que hace esto es una vencedora. Independientemente de cómo te refine Dios, te mantienes lleno de confianza y nunca pierdes la confianza en Él. Haz lo que el hombre debería hacer. Esto es lo que Dios exige del hombre, y su corazón debería ser capaz de regresar por completo a Él y acudir a Él en cada momento. Esto es ser un vencedor. Aquellos a los que Dios alude como “vencedores” son los que siguen siendo capaces de mantenerse firmes en el testimonio y de conservar su confianza y su devoción a Dios cuando están bajo la influencia de Satanás y mientras estén bajo su asedio, es decir, cuando se encuentren entre las fuerzas de las tinieblas. Si sigues siendo capaz de mantener un corazón puro ante Dios y tu amor genuino por Él pase lo que pase, entonces te estás manteniendo firme en el testimonio delante de Él, y esto es a lo que Él se refiere con ser un “vencedor”. Si tu búsqueda es excelente cuando Dios te bendice, pero retrocedes cuando Él no lo hace, ¿es esto pureza? Si estás seguro de que este camino es verdadero, debes seguirlo hasta el final; debes mantener tu devoción a Dios. Si has visto que Dios mismo ha venido a la tierra a perfeccionarte, debes entregarle del todo tu corazón. Si todavía puedes seguir a Dios, haga lo que haga, aunque Él determine un desenlace desfavorable para ti al final, esto es mantener tu pureza ante Dios. Ofrecer un cuerpo espiritual santo y una virgen pura a Dios significa mantener un corazón sincero ante Él. Para la humanidad, la sinceridad es pureza, y la capacidad de ser sincero hacia Dios es mantener la pureza. Esto es lo que deberías poner en práctica. Cuando debes orar, oras; cuando debes reunirte en comunión, lo haces; cuando debes cantar himnos, cantas; y cuando debes renunciar a la carne, renuncias a la carne. Cuando llevas a cabo tu deber no lo haces para salir del paso; cuando te enfrentas a pruebas, te mantienes firme. Esto es devoción a Dios. Si no respaldas lo que las personas deberían hacer, todo tu sufrimiento y tus decisiones anteriores no han sido más que esfuerzos fútiles.

En cada etapa de la obra de Dios, las personas deben colaborar de una manera. Dios refina a las personas para que tengan confianza mientras se someten a los refinamientos. Dios perfecciona a las personas para que tengan confianza para ser perfeccionadas por Dios y estén dispuestas a aceptar Sus refinamientos y que Él las trate y las pode. El Espíritu de Dios obra en las personas para aportarles esclarecimiento e iluminación, y para que ellas cooperen con Él y practiquen. Dios no habla durante los refinamientos. Él no emite Su voz, pero, aun así, existe la obra que las personas deberían llevar a cabo. Deberías respaldar lo que siempre respaldas, seguir siendo capaz de orar a Dios, estar cerca de Él, y mantenerte firme en el testimonio ante Él; de esta forma cumplirás con tu propio deber. Todos vosotros deberíais ver claramente, en la obra de Dios, que Sus pruebas de la confianza y del amor de las personas exigen que estas oren más a Dios, y que saboreen Sus palabras ante Él con mayor frecuencia. Si Dios te esclarece y hace que entiendas Su voluntad, pero no pones nada de esto en práctica, no ganarás nada. Cuando se ponen en práctica las palabras de Dios, se sigue siendo capaz de orar a Él; y cuando se saborean Sus palabras, se debe ir y buscar ante Él y estar lleno de confianza en Él, sin ningún rastro de desaliento ni frialdad. Quienes no ponen en práctica las palabras de Dios están llenos de energía durante las reuniones, pero caen en las tinieblas cuando vuelven a casa. Algunas personas ni siquiera quieren reunirse. Así pues, debes ver con claridad qué deber deben cumplir las personas. Tal vez no sepas cuál es realmente la voluntad de Dios, pero puedes cumplir con tu deber, orar, practicar la verdad cuando deberías hacerlo, y hacer lo que las personas deberían hacer. Puedes mantener tu visión original. De esta forma, serás más capaz de aceptar el siguiente paso de la obra de Dios. Cuando Dios obra de manera oculta, es un problema si no buscas. Cuando Él habla y predica durante las reuniones, escuchas con entusiasmo; pero cuando Él no habla, te falta energía y te retiras. ¿Qué clase de persona actúa de esta manera? Alguien que sencillamente sigue al rebaño. ¡No tiene postura, testimonio ni visión! La mayoría de las personas son así. Si sigues adelante de esa forma, un día, cuando te enfrentes a una gran prueba, caerás en el castigo. Tener una postura es muy importante en el proceso de perfeccionamiento de Dios a las personas. Si no dudas de un solo paso siquiera de la obra de Dios, si cumples con el deber del hombre, si respetas sinceramente lo que Él te hace poner en práctica, es decir, recuerdas las exhortaciones de Dios, y no las olvidas, independientemente de lo que Él haga en el presente, si no tienes dudas respecto a Su obra, mantienes tu propia postura, defiendes tu testimonio y sales victorioso de cada paso del camino, entonces, al final, serás perfeccionado por Dios, quien te convertirá en vencedor. Si eres capaz de mantenerte firme a través de cada paso de las pruebas de Dios, y puedes mantenerte firme hasta el final, entonces eres es un vencedor, alguien que ha sido perfeccionado por Dios. Si no puedes mantenerte firme en tus pruebas actuales, en el futuro te será incluso más difícil. Si solo pasas por una cantidad de sufrimiento insignificante y no buscas la verdad, no ganarás nada al final. Te quedarás con las manos vacías. Algunas personas abandonan su búsqueda cuando ven que Dios no habla, y su corazón se distrae. ¿Acaso no es insensata esa persona? Estas clases de personas no poseen la realidad. Cuando Dios habla, ellas siempre corren de un lado a otro, ocupadas y entusiastas en apariencia; pero ahora que Él no está hablando, ya no siguen buscando. Esta clase de persona no tiene futuro. Durante los refinamientos, debes entrar desde una perspectiva positiva y aprender las lecciones que deberías aprender; cuando ores a Dios y leas Su palabra, deberías comparar tu propio estado con ella, descubrir tus deficiencias, y ver que todavía tienes muchas lecciones que aprender. Cuanto mayor sea la sinceridad con la que te sometas a los refinamientos, más verás que no eres adecuado. Cuando experimentas refinamientos te enfrentas a muchos problemas; no puedes verlos con claridad, te quejas, revelas tu propia carne; solo de esta manera puedes descubrir que tienes demasiadas actitudes corruptas en ti.

Las personas carecen de calibre y no alcanzan los estándares de Dios; en el futuro pueden necesitar incluso más confianza para caminar por esta senda. En los últimos días, la obra de Dios exige una confianza enorme, aun mayor que la de Job. Sin confianza, las personas no serán capaces de seguir ganando experiencia ni de ser perfeccionadas por Dios. Cuando llegue el día de las grandes pruebas, algunas personas abandonarán las iglesias, algunas aquí y otras allá. Habrá personas que lo habrán estado haciendo bastante bien en su búsqueda anteriormente y la razón por la que dejan de creer no quedará clara. Ocurrirán muchas cosas que no comprenderás y Dios no revelará señales ni prodigios, ni hará nada sobrenatural. Esto es para comprobar si puedes mantenerte firme; Dios usa hechos para refinar a las personas. Aún no has sufrido mucho. En el futuro, cuando lleguen grandes pruebas, en algunos lugares todas las personas de la iglesia se marcharán, y esos con los que has tenido una buena relación se irán y abandonarán su fe. ¿Serás capaz de mantenerte firme entonces? Hasta ahora, las pruebas que has afrontado han sido menores, y probablemente apenas has sido capaz de resistirlas. Este paso incluye refinamientos y perfeccionamiento a través de las palabras solamente. En el paso siguiente, los hechos vendrán sobre ti para refinarte, y entonces estarás en medio del peligro. Cuando la situación se vuelva realmente grave, Dios te aconsejará darte prisa y marcharte, y las personas religiosas tratarán de convencerte para que vayas con ellas. Esto es para ver si puedes seguir en la senda y todas estas cosas son pruebas. Las pruebas actuales son menores, pero llegará el día en el que habrá algunos hogares en los que los padres ya no crean y algunos en los que los hijos no crean. ¿Serás capaz de seguir adelante? Cuanto más lejos vayas, mayores serán tus pruebas. Dios lleva a cabo Su obra de refinamiento en las personas, de acuerdo con sus necesidades y su estatura. Durante la etapa en que Dios perfecciona a la humanidad, es imposible que la cantidad de personas siga incrementándose. Solo disminuirá; las personas solo pueden ser perfeccionadas a través de estos refinamientos. Ser tratado, disciplinado, probado, castigado, maldecido, ¿puedes resistir todo esto? Cuando ves una iglesia con una situación particularmente buena, donde las hermanas y los hermanos buscan todos con gran energía, tú mismo te sientes animado. Cuando llegue el día en el que todos se hayan marchado, algunos de ellos ya no crean, algunos se hayan ido para hacer negocios o casarse, y algunos se hayan unido a la religión; ¿serás capaz de mantenerte firme entonces? ¿Serás capaz de que nada te afecte en tu interior? ¡El perfeccionamiento de la humanidad por parte de Dios no es cosa tan simple! Él utiliza muchas cosas para refinar a las personas, que las consideran métodos, pero en el propósito original de Dios no lo son en absoluto: son realidades. Al final, cuando Él haya refinado a las personas hasta un determinado grado y estas ya no tengan quejas, se completará este paso de Su obra. La gran obra del Espíritu Santo es para perfeccionarte; cuando no obra y se esconde, lo hace aún más con el propósito de perfeccionarte y, en particular, así se puede ver si las personas sienten amor por Dios y si confían de verdad en Él. Cuando Dios habla con claridad, no hay necesidad de que busques; solo cuando Él está oculto necesitas buscar y abrirte camino. Deberías ser capaz de cumplir con el deber de un ser creado e, independientemente de cuáles sean tu desenlace y tu destino futuros, deberías ser capaz de buscar el conocimiento y el amor a Dios durante tus años de vida; al margen de cómo te trate Dios, deberías ser capaz de no quejarte. Hay una condición para que el Espíritu Santo obre en las personas. Deben anhelar y buscar y no ser poco entusiastas ni dudar respecto a las acciones de Dios, y ser capaces de defender su deber en todo momento; solo de esta manera pueden ganar la obra del Espíritu Santo. En cada etapa de la obra de Dios, lo que se le exige a la humanidad es una enorme confianza y que vaya ante Dios para buscar; solo por medio de la experiencia son capaces las personas de descubrir cuán digno de amor es Dios y cómo obra el Espíritu Santo en las personas. Si no experimentas, si no tanteas tu camino con ello, si no buscas, no ganarás nada. Debes tantear tu camino a través de tus experiencias, y solo a través de ellas puedes ver las acciones de Dios y reconocer lo maravilloso e insondable que Él es.

Fuente: Iglesia de Dios Todopoderoso

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Danza cristiana | «Nos reunimos con alegría para alabar a Dios» Oh, Dios, te alabamos por siempre

Danza cristiana | «Nos reunimos con alegría para alabar a Dios» Oh, Dios, te alabamos por siempre

¡Alabad y alegraos!
¡Alabad y alegraos!
¡Alabad y alegraos!
¡Alabad y alegraos!
El carácter de Dios es adorable.
Nuestro deber es dar testimonio de Dios y alabarlo.
Hermanos y hermanas, tan felices juntos.
Toquemos los tambores, cantemos y bailemos.
Alabamos a Dios en la carne porque inicia una nueva era.

Dios mismo obra y habla entre los hombres,
juzga la injusticia del hombre y revela su corrupción.
Cara a cara presenciamos la aparición de Dios.
El carácter de Dios es misericordioso, justo y majestuoso.

¡Gritamos y alabamos! ¡Gloria a Dios Todopoderoso!
¡Levantemos la voz para alabar a Dios y nos dará fuerza! ¡Eh!
La alegría aumenta cuando cantamos y bailamos.
Solamente aman de verdad a Dios quienes lo alaban de corazón.

¡Vamos, dad testimonio de Dios y alabadlo!
Aceptamos el juicio de Dios
y recibimos Su purificación y perfeccionamiento.
Nos bendice tanto recibir Su grandiosa salvación.
¡Alabad y alegraos!
¡Alabad y alegraos!
¡Alabad y alegraos!
¡Alabad y alegraos!
El carácter de Dios es adorable.
Nuestro deber es dar testimonio de Dios y alabarlo.

Se han revelado totalmente los actos de Dios.
Dios es sabio y omnipotente.
Ha formado un grupo de vencedores
y humillado completamente a Satanás con la derrota.
Con Su salvación, Dios muestra Su enorme gracia a la humanidad.
Nos inclinamos para adorarlo de todo corazón. ¡Eh!
Siempre nos someteremos a Dios, todos los seres creados lo aclaman con alegría.
Entregamos nuestros sinceros corazones en alabanza a Dios.
Alabamos a Dios, pues Su gloria está en la tierra.
¡Nos reunimos con alegría para alabar a Dios!
¡Nos reunimos con alegría para alabar a Dios!
¡Nos reunimos con alegría para alabar a Dios!
¡Nos reunimos con alegría para alabar a Dios!
¡Alabad a Dios, alabad a Dios!
¡Alabad a Dios, alabad a Dios!
De “Seguir al Cordero y cantar nuevos cánticos”

Recomendación: Alabanza cristiana

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Aún no has recibido al Señor porque la manera de que recibes a Él es incorrecta

Ahora, muchas personas están testificando que el Señor ha regresado hace tiempo, y tras enterarse de esta noticia, aquellos que anhelan la aparición del Señor han recibido Su regreso a través de buscar e investigar. Sin embargo, algunas personas piensan que deberían ver la vuelta del Señor antes de darle la bienvenida, y si no lo ven con sus propios ojos, no creen que ha retornado. Pero, ¿te has preguntado alguna vez si es correcto acoger al Señor por la vista o no? Y ¿es coherente con la Palabra de Dios? Recordando que cuando aceptamos al Señor Jesús, también nunca lo habíamos visto, pero ¿por qué seguimos creyendo a Él? ¿No seguimos al Señor por haber creído en las verdades expresadas por Él y reconocido que Él era la aparición de Dios? Ya que no hemos creído en el Señor con nuestros ojos, ¿por qué insistimos en ver Su venida? ¿Podemos recibirlo de esta manera?

De hecho, Dios nos ha mostrado el camino correcto sobre cómo acoger al Señor. El Señor Jesús dijo: “Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco y me siguen” (Juan 10:27). Y el Apocalipsis profetiza: “He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él y él conmigo” (Apocalipsis 3:20). De esto podemos ver que Dios buscará a Sus ovejas a través expresar palabras en los últimos días, y todos los que oigan la voz de Dios y acepten y obedezcan a Él, podrán dar la bienvenida al Señor. Por lo tanto, si queremos acoger al Señor, no podemos confiar en nuestros ojos, y la clave es escuchar la voz de Dios.

Dios Todopoderoso dice: “Ya que estamos buscando las huellas de Dios, nos corresponde a nosotros buscar la voluntad de Dios, Sus palabras y declaraciones; porque dondequiera que haya nuevas palabras dichas por Dios, allí está la voz de Dios, y donde están las huellas de Dios, ahí están Sus hechos. Donde está la expresión de Dios, ahí aparece, y cuando aparece, ahí existe la verdad, el camino y la vida. Al buscar las huellas de Dios, habéis ignorado las palabras ‘Dios es la verdad, el camino y la vida’. Y así, muchas personas, incluso cuando reciben la verdad, no creen que han encontrado las huellas de Dios y mucho menos reconocen la aparición de Dios. ¡Qué error tan grave! La aparición de Dios no se puede reconciliar con las nociones del hombre; todavía menos puede Dios aparecer por órdenes del hombre. Dios toma Sus propias decisiones y tiene Sus propios planes cuando hace Su obra; más aún, Él tiene Sus propios objetivos y Sus propios métodos. Sea cual sea la obra que Él haga, no es necesario que la consulte con el hombre o busque su consejo, ni mucho menos que notifique de Su obra a cada persona. Este es el carácter de Dios, que debería además ser reconocido por todo el mundo. Si deseáis presenciar la aparición de Dios, seguir las huellas de Dios, entonces debéis primero apartaros de vuestras propias nociones. No debes exigir que Dios haga esto o aquello; mucho menos debes colocarlo dentro de tus propios confines y limitarlo a tus propias nociones. En cambio, debéis preguntar cómo vais a buscar las huellas de Dios, cómo vais a aceptar la aparición de Dios, y cómo vais a someteros a Su nueva obra; esto es lo que el hombre debe hacer. Ya que el hombre no es la verdad y no está dotado de la verdad, debe buscar, aceptar y obedecer”.
Extracto de “La Palabra manifestada en carne”

Las escrituras tomadas de LA BIBLIA DE LAS AMERICAS® (LBLA) Copyright © 1986, 1995, 1997 por The Lockman Foundation usado con permiso. www.LBLA.com

Recomendación: Profecias de la segunda venida de Cristo

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El Reino Milenario ha llegado

¿Habéis visto qué obra cumplirá Dios en este grupo de personas? Dios dijo en una ocasión que, incluso en el Reino Milenario, las personas todavía deben seguir Sus declaraciones y, en el futuro, las declaraciones de Dios todavía guiarán directamente la vida del hombre en la buena tierra de Canaán. Cuando Moisés estuvo en el desierto, Dios lo instruyó y le habló directamente. Desde el cielo Dios envió comida, agua y maná para que las personas lo disfrutaran, y hoy todavía es así: Dios personalmente ha enviado cosas para comer y beber para que las personas las disfruten y Él ha enviado personalmente maldiciones para castigar a las personas. Y así, cada paso de Su obra Dios lo lleva a cabo personalmente. Hoy, la gente busca que ocurran hechos, busca ver señales y maravillas, y es posible que todas esas personas sean descartadas, porque la obra de Dios cada vez es más práctica. Nadie sabe que Dios ha descendido del cielo; tampoco son conscientes de que Dios ha enviado comida y tónicos del cielo; con todo, Dios verdaderamente existe y las conmovedoras escenas del Reino Milenario que las personas se imaginan también son las declaraciones personales de Dios. Esto es un hecho y solo esto se considera gobernar con Dios en la tierra. Reinar con Dios en la tierra se refiere a la carne. Lo que no es de la carne no existe en la tierra, y por eso todos los que se centran en ir al tercer cielo lo hacen en vano. Un día, cuando todo el universo regrese a Dios, el centro de Su obra en todo el cosmos seguirá Sus declaraciones; en otro lugar, algunas personas llamarán por teléfono, algunas tomarán un avión, algunas tomarán un barco al otro lado del mar y otras usarán láser para recibir las declaraciones de Dios. Todos estarán adorando y deseosos; todos se acercarán a Dios y se congregarán con Dios, y todos adorarán a Dios, y todo esto serán las obras de Dios. ¡Recuerda esto! De cierto, Dios nunca volverá a empezar en otro lugar. Dios cumplirá este hecho: Él hará que todas las personas en todo el universo vengan ante Él y adoren al Dios que está en la tierra, y Su obra en otros lugares cesará y las personas se verán obligadas a buscar el camino verdadero. Será como José: todos fueron a él por comida y se postraron ante él porque él tenía cosas para comer. Con el fin de evitar la hambruna, las personas serán obligadas a buscar el camino verdadero. Toda la comunidad religiosa sufrirá una severa hambruna y solo el Dios de hoy es la fuente de agua viva, que posee la fuente que siempre fluye provista para el disfrute del hombre, y las personas vendrán y dependerán de Él. Ese será el tiempo cuando las obras de Dios sean reveladas y Dios sea glorificado; todas las personas en todo el universo adorarán a este “ser humano” común y corriente. ¿No será este el día de la gloria de Dios? Un día, los pastores ancianos enviarán telegramas buscando el agua de la fuente de agua viva. Ellos serán ancianos, pero aun así vendrán a adorar a esta persona, a quien despreciaron. Con sus bocas lo reconocerán y en sus corazones confiarán en Él; ¿no es esto una señal y una maravilla? Cuando todo el reino se regocije será el día de la gloria de Dios, y a cualquiera que venga a vosotros y reciba la buena noticia de Dios, Dios lo bendecirá, y a los países y a las personas que lo hagan Dios los bendecirá y los cuidará. La dirección futura será así: los que obtengan las declaraciones de la boca de Dios tendrán una senda para caminar en la tierra, y sean hombres de negocios o científicos o educadores o industriales, los que estén sin las palabras de Dios tendrán dificultades en dar siquiera un solo paso y serán obligados a buscar el camino verdadero. Esto es lo que quiere decir “Con la verdad caminarás por todo el mundo; sin la verdad, no irás a ningún lado”. Los hechos son así: Dios usará el Camino (lo cual se refiere a todas Sus palabras) para dirigir todo el universo y gobernar y conquistar a la humanidad. Las personas siempre están esperando un gran cambio en los medios por los cuales obra Dios. Para hablar claramente, Dios controla a las personas por medio de las palabras y debes hacer lo que Él dice, lo desees o no; este es un hecho objetivo y todos lo deben obedecer y, de igual manera, es algo inexorable y conocido por todos.

El Espíritu Santo les da a las personas un sentimiento. Después de leer las palabras de Dios, en sus corazones la gente se siente firme y en paz, mientras que los que no obtienen las palabras de Dios se sienten vacíos. Tal es el poder de las palabras de Dios. Las personas tienen que leerlas y después de hacerlo son alimentadas y no pueden prescindir de ellas. Es como cuando la gente ingiere opio: les da fuerza y sin él sienten su poderosa atracción y no tienen fuerza. Esa es la tendencia entre las personas hoy. Leer las palabras de Dios les da fuerza a las personas. Si no las leen, se sienten lánguidas, pero después de leerlas, de inmediato se levantan del lecho. Esto es la palabra de Dios ejerciendo poder en la tierra y Dios gobernando en la tierra. Algunas personas quieren irse o se han cansado de la obra de Dios. En cualquier caso, no se pueden separar de las palabras de Dios; no importa qué tan débiles estén, aun así deben vivir de acuerdo con las palabras de Dios, y no importa qué tan rebeldes sean, todavía no se atreven a dejar las palabras de Dios. Cuando las palabras de Dios realmente muestran su poder es cuando Dios gobierna y ejerce poder; así es como obra Dios. Esto, después de todo, es el medio por el cual obra Dios y nadie lo puede dejar. Las palabras de Dios se difundirán entre incontables hogares, llegarán a ser conocidas por todos y sólo entonces Su obra se difundirá por todo el universo. Es decir, si la obra de Dios debe difundirse por todo el universo, entonces Sus palabras deben difundirse. En el día de la gloria de Dios, las palabras de Dios mostrarán su poder y autoridad. Cada una de Sus palabras desde tiempos inmemoriales hasta hoy se cumplirá y se hará realidad. De esta manera, la gloria será para Dios en la tierra; es decir, Sus palabras reinarán en la tierra. Todos los que sean malvados serán castigados por las palabras de boca de Dios; todos los que sean justos serán benditos por las palabras que salen de Su boca, y todos serán establecidos y hechos completos por las palabras de Su boca. Él tampoco manifestará ninguna señal o maravilla; todo se cumplirá por Sus palabras y Sus palabras producirán hechos. Todos en la tierra celebrarán las palabras de Dios, ya sean adultos o niños, hombres, mujeres, viejos o jóvenes: todas las personas se someterán bajo las palabras de Dios. Las palabras de Dios aparecen en la carne, permitiendo que la gente las vea en la tierra, nítidas y realistas. Esto es lo que quiere decir que la Palabra se haga carne. Dios ha venido a la tierra principalmente para cumplir el hecho de que “la Palabra se hizo carne”, es decir, Él ha venido para que Sus palabras puedan ser emitidas desde la carne (no como en el tiempo de Moisés en el Antiguo Testamento, cuando la voz de Dios habló directamente desde el cielo). Después de eso, cada una de Sus palabras se cumplirá durante la Era del Reino Milenario, se volverán hechos visibles ante los ojos del hombre, y las personas los contemplarán con sus propios ojos sin la menor disparidad. Este es el significado supremo de la encarnación de Dios. Es decir, la obra del Espíritu se cumple a través de la carne y por medio de las palabras. Este es el verdadero significado de “la Palabra se hizo carne” y “la aparición de la Palabra en la carne”. Solo Dios puede hablar la voluntad del Espíritu y solo Dios en la carne puede hablar en nombre del Espíritu; las palabras de Dios se hacen claras en Dios encarnado y guían a todos los demás. Nadie está exento, todos existen dentro de este ámbito. Solo por estas declaraciones las personas pueden llegar a ser conscientes; los que no ganan de esta manera están soñando despiertos si piensan que pueden ganar las declaraciones del cielo. Tal es la autoridad demostrada en la carne encarnada de Dios y hace que todos crean en ella con total convicción. Ni siquiera los más venerables expertos y pastores religiosos pueden hablar estas palabras. Todos se deben someter a ellas y nadie podrá hacer otro comienzo. Dios usará palabras para conquistar el universo. Él hará esto, no por medio de Su carne encarnada, sino por medio de las declaraciones de boca de Dios hecho carne para conquistar a todas las personas en todo el universo; solo esto es el Verbo hecho carne y solo esto es la aparición de la Palabra en la carne. Tal vez, los humanos tengan la impresión de que Dios no ha realizado mucha obra, pero Dios solo tiene que declarar Sus palabras y ellas estarán completamente convencidas e impresionadas. Sin hechos, las personas gritan y chillan; con las palabras de Dios, se quedan calladas. Con toda seguridad Dios logrará este hecho, porque este es el plan de Dios establecido hace mucho tiempo: cumplir el hecho de la llegada de la Palabra a la tierra. De hecho, no hay necesidad de que Yo lo explique: la llegada del Reino Milenario a la tierra es la llegada de las palabras de Dios a la tierra. El descenso de la Nueva Jerusalén desde el cielo es la llegada de las palabras de Dios para vivir entre los hombres, para acompañar cada acción del hombre y todos sus pensamientos más secretos. Este también es un hecho que Dios cumplirá; esta es la belleza del Reino Milenario. Este es el plan que estableció Dios: Sus palabras aparecerán en la tierra por mil años, y manifestarán todos Sus hechos, y completarán toda Su obra en la tierra, después de lo cual esta etapa de la humanidad llegará a su fin.

Fuente: Iglesia de Dios Todopoderoso

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Musica cristiana gratis | La gente de Dios de todas las naciones expresa sus sentimientos al unísono

Musica cristiana gratis | La gente de Dios de todas las naciones expresa sus sentimientos al unísono
I
Mira el reino de Dios, donde Dios lo rige todo.
Desde que comenzó la creación hasta el día de hoy,
quienes son guiados por Él han sufrido adversidades.
Han tenido altibajos. Pero ahora viven bajo Su luz.
¿Quién no llora por las injusticias de ayer?
¿Quién no derrama lágrimas por ganarse hoy la vida?
¿Quién no aprovecha la ocasión de dedicar su corazón a Dios?
¿Quién no quiere dar voz a su pasión y experiencia?
¿Quién no llora por las injusticias de ayer?
¿Quién no derrama lágrimas por ganarse hoy la vida?
¿Quién no aprovecha la ocasión de dedicar su corazón a Dios?
¿Quién no quiere dar voz a su pasión y experiencia?
II
En sus corazones vive Dios, porque Su obra se ha cumplido.
¿Quién no llora por las injusticias de ayer?
¿Quién no derrama lágrimas por ganarse hoy la vida?
¿Quién no aprovecha la ocasión de dedicar su corazón a Dios?
¿Quién no quiere dar voz a su pasión y experiencia?
¿Quién no llora por las injusticias de ayer?
¿Quién no derrama lágrimas por ganarse hoy la vida?
¿Quién no aprovecha la ocasión de dedicar su corazón a Dios?
¿Quién no quiere dar voz a su pasión y experiencia?
De “Seguir al Cordero y cantar nuevos cánticos”

Recomendación: Alabanza cristiana

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El Apocalipsis profetiza que el nuevo nombre de Dios será Dios Todopoderoso cuando vuelva

El Apocalipsis profetiza: “Yo soy el Alfa y la Omega —dice el Señor Dios— el que es y que era y que ha de venir, el Todopoderoso” (Apocalipsis 1:8). “Al vencedor le haré una columna en el templo de mi Dios, y nunca más saldrá de allí; escribiré sobre él el nombre de mi Dios, y el nombre de la ciudad de mi Dios, la nueva Jerusalén, que desciende del cielo de mi Dios, y mi nombre nuevo” (Apocalipsis 3:12). De aquí, vemos que el Señor adoptará un nuevo nombre cuando regrese, -el Todopoderoso-, es decir, Dios Todopoderoso. Leamos un párrafo de la Palabra de Dios para entenderlo mejor.
Dios Todopoderoso: “Una vez se me conoció como Jehová. También se me llamó el Mesías, y las personas me llamaron una vez Jesús el Salvador con amor y aprecio. Hoy, sin embargo, ya no soy el Jehová o el Jesús que las personas conocieron en tiempos pasados; Yo soy el Dios que ha regresado en los últimos días, el que pondrá fin a la era. Soy el Dios mismo que surge del extremo de la tierra, repleto de todo Mi carácter y lleno de autoridad, honor y gloria. Las personas nunca se han relacionado conmigo, nunca me han conocido y siempre han sido ignorantes de Mi carácter. Desde la creación del mundo hasta hoy, ni una sola persona me ha visto. Este es el Dios que se le aparece al hombre en los últimos días, pero que está oculto entre los hombres. Él mora entre los hombres, verdadero y real, como el sol ardiente y la llama abrasadora, lleno de poder y rebosante de autoridad. No hay una sola persona o cosa que no será juzgada por Mis palabras y ni una sola persona o cosa que no será purificada por el fuego ardiente. Finalmente, todas las naciones serán bendecidas debido a Mis palabras y también serán hechas pedazos debido a ellas. De esta forma, todas las personas durante los últimos días verán que Yo soy el Salvador que ha regresado, y que Yo soy el Dios Todopoderoso que conquista a toda la humanidad. Y todos verán que una vez fui la ofrenda por el pecado para el hombre, pero que en los últimos días también me convierto en las llamas del sol que incineran todas las cosas, así como el Sol de la justicia que revela todas las cosas. Esta es Mi obra en los últimos días. Tomé este nombre y soy poseedor de este carácter para que todas las personas puedan ver que Yo soy un Dios justo, el sol ardiente, la llama abrasadora, y que todos puedan adorarme, al único Dios verdadero, y para que puedan ver Mi verdadero rostro: no soy solo el Dios de los israelitas ni soy solo el Redentor, soy el Dios de todas las criaturas en todos los cielos, la tierra y los mares”.

Las escrituras tomadas de LA BIBLIA DE LAS AMERICAS® (LBLA) Copyright © 1986, 1995, 1997 por The Lockman Foundation usado con permiso. www.LBLA.com.

Recomendación: Devocional

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Película cristiana | «No os metáis en mis asuntos» Quitar la traba en el camino del reino celestial

Película cristiana | «No os metáis en mis asuntos» Quitar la traba en el camino del reino celestial


Li Qingxin es predicadora de una iglesia clandestina en China y ha sido fiel al Señor durante muchos años. Siempre realiza con entusiasmo la obra del Señor de difundir el evangelio, y vigila y espera la venida del Señor para que la eleve al reino celestial. En los últimos años, Li Qingxin ha visto que varias denominaciones se están quedando cada vez más desoladas. En cambio, el Relámpago Oriental tiene cada vez mayor dinamismo, a pesar de la condena y persecución frenéticas del Gobierno comunista chino y los círculos religiosos. Cada vez aceptan el Relámpago Oriental más ovejas buenas de diferentes denominaciones. Por tal motivo, Li Qingxin hace examen de conciencia. En concreto, ha visto que los pastores y ancianos de los círculos religiosos no vacilan en inventarse distintos tipos de rumores y tonterías para condenar y manchar el nombre de la Iglesia de Dios Todopoderoso. Incluso se coordinan con el Gobierno comunista chino para detener a predicadores del Relámpago Oriental. Intuye que las obras y los actos del pastor y el anciano se desvían del camino del Señor, y se da cuenta de que tal vez sea el camino verdadero y la manifestación y obra del Señor todo aquello a lo que el Partido Comunista de China y los círculos religiosos se oponen y condenan ferozmente. A continuación, ella y algunos compañeros deciden buscar e investigar el Relámpago Oriental, pero se encuentran con toda clase de obstáculos y problemas por parte del pastor y el anciano. Al leer las palabras de Dios Todopoderoso y escuchar el testimonio de los predicadores de la Iglesia de Dios Todopoderoso, Li Qingxin y los demás aprenden a discernir los rumores y falacias del pastor y el anciano. Así comprenden su deleznable intención y sus siniestros engaños al impedir que los seguidores investiguen el camino verdadero y ven claramente el verdadero rostro hipócrita del pastor y el anciano. A viva voz, Li Qingxin y los demás les dicen al pastor y al anciano religiosos: «¡No os metáis en nuestros asuntos!». Finalmente, logran deshacerse de la trampa y la esclavitud del pastor y el anciano y regresar ante el trono de Dios.

Recomendación: Testimonio cristiano

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Sólo los que se enfocan en la práctica pueden ser perfeccionados

En los últimos días, Dios se hizo carne para hacer la obra que debía hacer, y llevar a cabo Su ministerio de palabras. Él vino en persona a obrar entre los seres humanos con el propósito de perfeccionar a esas personas que son conformes a Su corazón. Desde el momento de la creación hasta hoy, Él solamente ha llevado a cabo esta clase de obra durante los últimos días. Dios se ha encarnado solamente durante los últimos días para hacer una obra a tan gran escala. Aunque Él soporta dificultades que a las personas les resultaría difícil soportar y, aunque Él es un gran Dios que sin embargo tiene la humildad para convertirse en un hombre corriente, ningún aspecto de Su obra se ha retrasado y Su plan no caído en lo más mínimo presa del caos. Él está haciendo la obra según Su plan original. Uno de los propósitos de esta encarnación es conquistar a personas, otro es perfeccionar a las personas a las que ama. Él desea ver con Sus propios ojos a las personas que perfecciona, y constatar por Sí mismo cómo las personas que Él perfecciona dan testimonio por Él. No hay que perfeccionar a una persona ni a dos. En cambio, se trata de un grupo que forman muy pocas personas. Las personas de este grupo proceden de diversos países y de diversas nacionalidades del mundo. El propósito de hacer tanta obra es obtener a este grupo de personas, lograr el testimonio que estos dan de Él, y obtener la gloria que Él puede obtener de ellos. Dios no realiza obra que no tenga significado o que no tenga valor. Puede decirse que, al hacer tanta obra, el objetivo de Dios es perfeccionar a todos los que Él desea perfeccionar. En el tiempo libre que Él tenga aparte de esto, eliminará a los malvados. Debes saber que Él no hace esta gran obra por quienes son malos; al contrario, Él se entrega en Su totalidad por ese pequeño número de personas que han de ser perfeccionadas por Él. La obra que Él hace, las palabras que Él pronuncia, los misterios que Él revela, Su juicio y Su castigo son todos por causa de ese pequeño número de personas. Él no se hizo carne por los que son malos, y ni mucho menos provoca esta gente malvada una gran ira en Él. Él dice verdad, y habla de la entrada, por aquellos que han de ser perfeccionados; Él se hizo carne por ellos, y por ellos concede Sus promesas y bendiciones. La verdad, la entrada y la vida en humanidad de las que Él habla no se obran en beneficio de los que son malos. Él quiere evitar hablarles a los que son malos. En su lugar, desea conceder todas las verdades a los que han de ser perfeccionados. Pero Su obra exige que, por el momento, se les permita disfrutar a los malos de algunas de Sus riquezas. Los que no llevan a cabo la verdad, no satisfacen a Dios e interrumpen Su obra son todos malos. No pueden ser perfeccionados, y Dios los aborrece y los rechaza. Por el contrario, las personas que ponen en práctica la verdad, pueden satisfacer a Dios y se gastan enteramente por la obra de Dios son las personas que Él va a perfeccionar. Aquellos a los que Dios quiere completar no son otros que este grupo de personas, y la obra que Él hace es por el bien de estas personas. La verdad de la que Él habla va dirigida a las personas que están dispuestas a ponerla en práctica. Él no habla a las personas que no ponen en práctica la verdad. El incremento de conocimiento profundo y el crecimiento del discernimiento a los que Él alude van dirigidos a las personas que pueden llevar a cabo la verdad. Cuando Él habla de quienes han de ser perfeccionados, es a estas personas a las que se refiere. La obra del Espíritu Santo se dirige a las personas que están dispuestas a practicar la verdad. Cosas como poseer sabiduría y humanidad se dirigen a las personas que están dispuestas a poner en práctica la verdad. Puede que aquellos que no ejercen la verdad oigan muchas palabras sobre ella, pero como por naturaleza son personas muy malvadas que no están interesadas en la verdad, al oírlas entienden sólo doctrinas, palabras y teorías vacías sin el menor valor para su entrada en la vida. Ninguna de ellas es leal a Dios; todas ellas son personas que ven a Dios, pero no pueden obtenerlo; están todas condenadas por Él.

El Espíritu Santo tiene una senda que recorrer en cada persona, y a cada una le concede la oportunidad de ser perfeccionada. A través de tu negatividad, se te hace conocer tu corrupción y, después, al sacar de ti la negatividad, encontrarás una senda de práctica; todas estas son maneras en las que eres perfeccionado. Además, por medio de la dirección y la iluminación continuas de algunas cosas positivas en tu interior, cumplirás proactivamente tu función, crecerás en percepción, y ganarás discernimiento. Cuando tus condiciones son buenas, estás especialmente dispuesto a leer la palabra de Dios, a orar a Él, y puedes relacionar los sermones que oyes con tus propios estados. En ocasiones así, Dios te esclarece e ilumina en tu interior, y hace que te des cuenta de algunas cosas del aspecto positivo. Así es como eres perfeccionado en el aspecto positivo. En estados negativos, eres débil y pasivo; sientes que no tienes a Dios en tu corazón, pero Él te ilumina, y te ayuda a encontrar una senda para practicar. Salir de esto es alcanzar la perfección en el aspecto negativo. Dios puede perfeccionar al hombre tanto en los aspectos positivos como en los negativos. Depende de si puedes experimentar y de si buscas que Dios te perfeccione. Si verdaderamente buscas que Dios te perfeccione, entonces lo negativo no te puede quitar nada, sino que te puede traer cosas que son más reales y te puede hacer más capaz para saber qué es lo que falta dentro de ti y más capaz de comprender tus estados reales y ver que el hombre no tiene nada y no es nada; si no experimentas pruebas, no sabes esto, y siempre vas a sentir que estás por encima de los demás y que eres mejor que todos los demás. A través de todo esto vas a ver que todo lo que pasó antes, Dios lo hizo y Dios lo protegió. La entrada a las pruebas te deja sin amor ni fe, te falta oración y no puedes cantar himnos; y, sin darte cuenta, en medio de esto llegas a conocerte. Dios tiene muchos medios para perfeccionar al hombre. Emplea toda clase de ambientes para tratar con el carácter corrupto del hombre y usa varias cosas para poner al hombre al descubierto; en un sentido trata con el hombre, en otro pone al hombre al descubierto y en otro revela al hombre, escarbando y revelando los “misterios” en las profundidades del corazón del hombre, y mostrándole al hombre su naturaleza revelando muchos de sus estados. Dios perfecciona al hombre a través de muchos métodos —por medio de la revelación, por medio del trato, por medio del refinamiento y el castigo— para que el hombre pueda saber que Dios es práctico.

¿Qué es lo que buscáis ahora? Ser perfeccionados por Dios, conocer a Dios, obtenerle o tal vez lo que buscáis es comportaros a la manera de un Pedro de los noventa, o tener una fe mayor que la de Job, o tal vez buscáis que Dios os llame justos y llegar ante Su trono, o ser capaces de manifestar a Dios en la tierra y dar un testimonio poderoso y resonante de Él. Independientemente de lo que busquéis, en general lo hacéis con el fin de ser salvados por Dios. No importa si buscas ser una persona justa, si buscas a la manera de Pedro o buscas la fe de Job o ser perfeccionado por Dios; todo es la obra que Dios hace en el hombre. En otras palabras, sin importar lo que busques, todo es en aras de ser perfeccionado por Dios, de experimentar Su palabra, de satisfacer el corazón de Dios; busques lo que busques, todo es en aras de descubrir el encanto de Dios, de buscar una senda para practicar en la experiencia real, con el objetivo de ser capaz de desechar tu carácter rebelde, alcanzar un estado normal en tu interior, ser capaz de conformarte completamente a la voluntad de Dios, convertirte en una persona correcta, y tener un motivo acertado en todo lo que haces. La razón de que experimentes todas estas cosas es llegar a conocer a Dios, y conseguir el crecimiento de la vida. Aunque lo que experimentas es la palabra de Dios y son acontecimientos reales, al igual que las personas, los asuntos y las cosas que te rodean, finalmente eres capaz de conocer a Dios y de ser perfeccionado por Él. Procurar recorrer la senda de una persona justa o buscar poner en práctica la palabra de Dios: estas cosas son la pista por la que corres, mientras que conocer a Dios y ser perfeccionado por Él son el destino. Ya busques ahora el perfeccionamiento por parte de Dios o busques dar testimonio de Él, en términos generales, el fin último de todo es conocer a Dios; para que la obra que Él hace en ti no sea en vano, de modo que llegues por fin a conocer la realidad de Dios, Su grandeza y, más aún, Su humildad y Su escondimiento, y conocer la gran cantidad de obra que Él hace en ti. Dios se ha humillado hasta un nivel tal, que lleva a cabo Su obra en esta gente inmunda y corrupta y perfecciona a este grupo de personas. Dios no sólo se hizo carne para vivir y comer entre las personas, pastorearlas, y proveer lo que estas necesitan. Lo más importante es que Él realiza Su poderosa obra de salvación y conquista en estas personas insoportablemente corruptas. Él vino al corazón del gran dragón rojo para salvar a estas, las más corruptas de las personas, de forma que todas las personas puedan ser cambiadas y hechas nuevas. La inmensa dificultad que Dios soporta no es solo la del Dios encarnado, sino principalmente que el Espíritu de Dios sufre una humillación extrema; Él se humilla y oculta tanto que se convierte en una persona corriente. Dios se encarnó, y tomó la forma de carne para que las personas vean que Él tiene una vida y unas necesidades humanas normales. Con esto basta para demostrar que Dios se ha humillado en gran medida. El Espíritu de Dios se materializa en la carne. Su Espíritu es muy elevado y grande, pero Él toma la forma de un ser humano común e insignificante, para así hacer la obra de Su Espíritu. El calibre, el conocimiento, el sentido, lo humano y la vida de cada uno de vosotros muestran que sois realmente indignos de aceptar esta clase de obra de Dios. Sois realmente indignos para permitir que Él soporte semejante sufrimiento por vuestra causa. ¡Dios es tan grande! ¡Él es tan supremo, y las personas tan malas y bajas! Sin embargo, Él sigue obrando en ellas. Él no solo se encarnó con el fin de proveer para las personas, para hablarles, sino que incluso vive con ellas. Dios es tan humilde, tan adorable. Si tan pronto como se menciona el amor de Dios, tan pronto como se menciona Su gracia, derramas lágrimas al tiempo que pronuncias gran alabanza; si llegas a este estado, entonces tienes un conocimiento verdadero de Dios.

Existe una desviación en la búsqueda de las personas hoy día; ellas solo buscan amar a Dios y satisfacerlo, pero no tienen conocimiento alguno de Él, y han descuidado el esclarecimiento y la iluminación del Espíritu Santo en ellas. No poseen el fundamento de un conocimiento verdadero de Dios. De esta forma pierden energía conforme su experiencia progresa. Todos aquellos que buscan tener un conocimiento verdadero de Dios, aunque en el pasado no gozaban de buenos estados, tendían hacia la negatividad y la debilidad, y derramaban lágrimas con frecuencia, caían en el desánimo y perdían la esperanza; ahora, a medida que ganan más experiencia, sus estados mejoran. Después de experimentar el ser tratadas y quebrantadas, y habiendo pasado por una ronda de pruebas y refinamiento, han tenido un gran progreso. Los estados negativos se reducen y ha habido algo de cambio en su carácter de vida. Al someterse a más pruebas, sus corazones comienzan a amar a Dios. Existe una regla para el perfeccionamiento de las personas por parte de Dios, y es que Él te esclarece usando una parte deseable de ti, de forma que tengas una senda para practicar, y puedas apartarte de todos los estados negativos, para ayudar a tu espíritu a alcanzar la liberación, y hacerte más capaz de amarlo. Así, eres capaz de desechar el carácter corrupto de Satanás. Eres sencillo y abierto, estás dispuesto a conocerte y a poner en práctica la verdad. Dios sin duda va a bendecirte, así que cuando eres débil y negativo, Él te esclarece doblemente, te ayuda a conocerte más, a estar más dispuesto a arrepentirte por ti mismo, y a ser más capaz de practicar las cosas que deberías practicar. Solo de esta forma puede estar tranquilo y en paz tu corazón. Aquel que normalmente presta atención a conocer a Dios, a conocerse a sí mismo, que presta atención a su propia práctica, será capaz de recibir con frecuencia la obra de Dios, así como Su guía y Su esclarecimiento. Aunque una persona así pueda encontrarse en un estado negativo, es capaz de cambiar las cosas de inmediato, ya sea debido a la acción de la conciencia o al esclarecimiento de la palabra de Dios. El cambio de carácter de una persona siempre se consigue cuando ella conoce su estado real, el carácter y la obra de Dios. Una persona que esté dispuesta a conocerse y a abrirse será capaz de llevar a cabo la verdad. Esta clase de persona es una persona leal a Dios; y la persona que es leal a Dios tiene entendimiento de Él, ya sea este entendimiento profundo o superficial, escaso o abundante. Esta es la justicia de Dios, y es algo que las personas alcanzan; es su propia ganancia. Una persona que tiene conocimiento de Dios es alguien que tiene una base, que tiene visión. Esta clase de persona está segura respecto a la carne de Dios, y está segura respecto a la palabra de Dios y la obra de Dios. Independientemente de cómo obre o hable Dios, o de cómo otras personas causen molestias, ella puede mantenerse firme, y ser testigo de Dios. Cuanto más sea así la persona, más puede llevar a cabo la verdad que entiende. Como ella siempre está practicando la palabra de Dios, obtiene más entendimiento de Él, y posee la determinación para ser siempre un testigo para Dios.

Tener discernimiento, sumisión y la capacidad de ver el interior de las cosas, de forma que seas de espíritu sagaz, significa que tienes las palabras de Dios iluminándote y esclareciéndote en tu interior en cuanto te enfrentas con algo. Esto es ser de espíritu sagaz. Todo lo que Dios hace es en aras de ayudar a reavivar el espíritu de las personas. ¿Por qué dice Dios siempre que las personas son insensibles y torpes? Es porque el espíritu de las personas ha muerto, y ellas se han vuelto insensibles hasta un punto en el que son completamente inconscientes de las cosas del espíritu. La obra de Dios consiste en hacer progresar la vida de las personas, y ayudar a que su espíritu cobre vida, de manera que puedan ver al interior de las cosas del espíritu y sean siempre capaces de amar a Dios en su corazón y satisfacerlo. Llegar a este punto muestra que el espíritu de una persona ha sido reavivado, y la próxima vez que encuentre algo, puede reaccionar inmediatamente. Es receptiva a los sermones, y reacciona con rapidez ante las situaciones. Esto es lograr la sagacidad de espíritu. Hay muchas personas que tienen una reacción rápida a un acontecimiento externo, pero tan pronto como se menciona la entrada a la realidad, o las cosas detalladas en el espíritu, se vuelven insensibles y torpes. Solo entienden algo si lo tienen delante de la cara. Todas estas son señales de ser espiritualmente insensibles y torpes, de tener poca experiencia de las cosas del espíritu. Algunas personas son sagaces de espíritu, y tienen discernimiento. En cuanto oyen palabras que señalan sus estados, no pierden tiempo en escribirlas. En cuanto oyen palabras sobre principios de práctica, son capaces de aceptarlas y aplicarlas a su experiencia subsiguiente, logrando así un cambio en sí mismos. Esta es una persona ávida de espíritu. ¿Por qué son capaces de reaccionar tan rápidamente? Es porque se centran en estas cosas en la vida cotidiana. Cuando leen las palabras de Dios, son capaces de contrastar sus estados con ellas y reflexionar sobre ellos mismos. Cuando oyen la comunicación y los sermones, además de palabras que traen el esclarecimiento y la iluminación, son capaces de recibirlas inmediatamente. Es como dar comida a una persona hambrienta; es capaz de comérsela de inmediato. Si das de comer a alguien que no tiene hambre, no reacciona con tanta rapidez. Tú oras con frecuencia a Dios, y eres capaz de reaccionar enseguida cuando te enfrentas con algo: lo que Dios exige en este asunto, y cómo deberías actuar. Dios te guio en este asunto la última vez; cuando te encuentres hoy con esto mismo, sabrás naturalmente cómo practicar de una manera que satisfaga el corazón de Dios. Si siempre practicas y experimentas de esta forma, en algún punto te sale más fácil. Cuando lees la palabra de Dios sabes a qué clase de persona se está refiriendo Dios, sabes de qué tipo de condiciones del espíritu está hablando, eres capaz de comprender el punto clave y de ponerlo en práctica; esto muestra que eres capaz de experimentar. ¿Por qué son deficientes algunas personas a este respecto? Es porque no ponen mucho esfuerzo en el aspecto de la práctica. Aunque están dispuestas a poner la verdad en práctica, no tienen una perspectiva verdadera de los detalles del servicio, de los detalles de la verdad en su vida. Se quedan confundidos cuando ocurre algo. De esta forma, puedes descarriarte cuando llegue un falso profeta o un falso apóstol. Debes comunicar a menudo sobre las palabras y la obra de Dios; solo de esta manera serás capaz de comprender la verdad y desarrollar discernimiento. Si no comprendes la verdad, no tendrás discernimiento. Por ejemplo, las cosas que dice Dios, cómo obra Dios, cuáles son Sus exigencias para las personas, con qué tipo de personas deberías entrar en contacto, y qué tipo de personas deberías evitar; debes comunicar a menudo sobre estas cosas. Si siempre experimentas la palabra de Dios de esta forma, entenderás la verdad y entenderás plenamente muchas cosas, y también tendrás discernimiento. Qué es la disciplina por el Espíritu Santo, qué es la culpa nacida de la voluntad humana, qué es la dirección del Espíritu Santo, qué es la disposición de un entorno, qué es que las palabras de Dios esclarezcan el interior. Si no tienes claras estas cosas, no tendrás discernimiento. Deberías saber qué viene del Espíritu Santo, qué es carácter rebelde, cómo obedecer la palabra de Dios, y cómo desechar tu propia rebeldía; si tienes un entendimiento experimental de estas cosas, tendrás una base; cuando ocurra algo, tendrás una verdad apropiada con la cual medirlo y visiones adecuadas como base. Tendrás principios en todo lo que hagas y serás capaz de actuar según la verdad. Entonces tu vida estará llena del esclarecimiento de Dios, de Sus bendiciones. Él no tratará mal a nadie que lo busque sinceramente. Él no tratará mal a nadie que lo viva, que dé testimonio de Él, y no maldecirá a nadie que sea capaz de estar sinceramente sediento de la verdad. Si, mientras comes y bebes las palabras de Dios, puedes prestar atención para conocer tu propia condición verdadera, a tu propia práctica, y a tu propio entendimiento, entonces, cuando te encuentres con un problema recibirás esclarecimiento y obtendrás entendimiento práctico. Entonces tendrás una senda de práctica, y tendrás discernimiento en todo. Es improbable que se pueda engañar a una persona que tiene la verdad, es improbable que se comporte de forma perjudicial o actúe excesivamente. Gracias a la verdad, está protegida, y también gracias a la verdad, obtiene más entendimiento. Gracias a la verdad tiene más sendas para practicar, consigue más oportunidades para que el Espíritu Santo obre en ella, y más ocasiones de ser perfeccionada.

Fuente: Iglesia de Dios Todopoderoso

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Música cristiana | Alabados sean los logros de la obra de Dios (A Capela)

Música cristiana | Alabados sean los logros de la obra de Dios (A Capela)

La obra de Dios cambia tan rápido, insondable y convincente al hombre.
Las escenas hoy son diferentes de antes, todas ellas son hermosas y nuevas.
Toda cosa vuelve a surgir, todo es renovado, todo es santo.
Todo el pueblo alaba a Dios llena de gozo,
la voz de alabanza rasgando el tercer cielo (el tercer cielo).
¡Alabad! ¡Aclamad! ¡Cantad! Todo el pueblo alabe a Dios de corazón.
¡Alabad! ¡Aclamad! ¡Cantad! Todo el pueblo alabe a Dios de corazón.

¡Aleluya!

Todos los amantes de Dios obedecen a Dios
y viven la realidad de la palabra de Dios.
Todas las personas se han deshecho de la suciedad y corrupción
y se han vuelto limpias,
glorificando y testificando del santo nombre de Dios
y satisfaciendo el deseo del corazón de Dios.
La tierra está llena de santidad y justicia,
presentando una escena hermosa y nueva. (¡Aleluya!)
¡Alabad! ¡Aclamad! ¡Cantad! ¡Dad verdadera alabanza desde nuestros corazones!
¡Alabad! ¡Aclamad! ¡Cantad! ¡Dad verdadera alabanza desde nuestros corazones!

¡Aleluya! ¡Alabar a Dios! ¡Alabar a Dios!

Alabar el logro de la obra de Dios. Dios ha ganado toda la gloria.
Todo el pueblo se ha sometido ante Dios,
cumpliendo su respectiva función y guardando su propio lugar.
¡Viviendo en la palabra de Dios, adoramos y alabamos a Dios delante de Él!
Estamos inmersos en la alegría con Dios.
(¡Aleluya!)
¡Alabad! ¡Aclamad juntos! ¡Nuestra alabanza es incesante!
¡Alabad! ¡Cantad juntos! ¡Nuestra alabanza es incesante!
¡Alabad! ¡Aclamad juntos! ¡Nuestra alabanza es incesante!
¡Alabad! ¡Cantad juntos!
¡Nuestra alabanza es incesante! ¡Incesante!
De “Seguir Al Cordero Y Cantar Nuevos Cánticos”

Recomendación: Escuchar música cristiana

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Reflexion del evangelio de hoy | Los grandes desastres han llegado, ¿te has arrepentido de verdad?

Reflexion del evangelio de hoy | Los grandes desastres han llegado, ¿te has arrepentido de verdad?

Hoy en día, los desastres son frecuentes en todo el mundo, y la única manera en que podemos ser protegidos por Dios en medio de ellos es arrepentirnos de verdad ante Él. Tal vez dirías: “He confesado mis pecados y me he arrepentido ante el Señor, y he aumentado la frecuencia de orar y participar en reuniones, hago más buena obra, y esto es el verdadero arrepentimiento, de esta manera puedo ser protegido por Él en el desastre”. Pero, ¿con tener estas buenas acciones podremos alcanzar el verdadero arrepentimiento? Dios dice: “[…] seréis, pues, santos porque yo soy santo” (Levítico 11:45). Dios es santo y justo, y nos demanda que logremos la purificación de la naturaleza pecaminosa, que dejemos de pecar y de resistirnos a Él, que obedezcamos y amemos sinceramente a Él, y es obvio que sólo cumplir estas demandas es arrepentirse sinceramente. Mirando a nosotros mismos, aunque tenemos algunos cambios en nuestro comportamiento, es innegable que nuestra naturaleza pecaminosa no se ha resuelto, y aún vivimos en el ciclo de pecar durante el día y confesar por la noche sin ser capaces de poner las palabras del Señor en práctica, como hablar mentira, ser soberbios, envidiar y odiar a otros, e incluso quejarnos de Dios y juzgarlo por asuntos insatisfechos, así sucesivamente.

Las escrituras tomadas de LA BIBLIA DE LAS AMERICAS® (LBLA) Copyright © 1986, 1995, 1997 por The Lockman Foundation usado con permiso. www.LBLA.com. 

Recomendación: Señales de los ultimos tiempos

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El hombre corrupto no es capaz de representar a Dios

El hombre siempre ha vivido bajo la cubierta de la influencia de las tinieblas, encadenado sin libertad por la influencia de Satanás, incapaz de escapar, y su carácter, después de que Satanás lo haya procesado, se vuelve cada vez más corrupto. Puede decirse que el hombre ha vivido siempre ha vivido con su carácter satánico corrupto y es incapaz de amar sinceramente a Dios. Así pues, si quiere amar a Dios, debe despojarse de su santurronería, prepotencia, arrogancia, engreimiento, y todas esas cosas que pertenecen al carácter de Satanás. Si no, su amor es impuro, un amor satánico que no puede recibir en absoluto la aprobación de Dios. Sin ser directamente perfeccionado, tratado, quebrantado, podado, disciplinado, castigado y refinado por el Espíritu Santo, nadie puede amar sinceramente a Dios. Si dices que una parte de tu carácter representa a Dios y, por lo tanto, puedes amarlo sinceramente, entonces eres alguien cuyas palabras son arrogantes y eres ridículo. ¡Tales personas son el arcángel! La naturaleza innata del hombre es incapaz de representar directamente a Dios; debe despojarse de su naturaleza innata por medio de la perfección de Dios y sólo entonces, sólo cuidando de la voluntad de Dios, al cumplir las intenciones de Dios y además someterse a la obra del Espíritu Santo, lo que vive puede ser aprobado por Dios. Nadie que viva en la carne puede representar directamente a Dios, salvo el hombre usado por el Espíritu Santo. Sin embargo, ni siquiera de una persona así puede decirse que su carácter y lo que vive representen por completo a Dios; solo puede decirse que el Espíritu Santo gobierna lo que vive. Este tipo de carácter no puede representar a Dios.
Aunque Dios predestina el carácter del hombre, esto es incuestionable y puede considerarse positivo, Satanás lo ha procesado y, por tanto todo el carácter del hombre es el de Satanás. Algunas personas afirman que el carácter de Dios ha de ser directo en Su obra, y que esto también se manifiesta en ellas, que su carácter también es así, y por tanto dicen que su carácter representa a Dios. ¿Qué tipo de personas son estas? ¿Puede el carácter satánico corrupto representar a Dios? ¡Cualquiera que declare que su carácter representa a Dios, blasfema a Dios e insulta al Espíritu Santo! El método mediante el cual obra el Espíritu Santo muestra que la obra de Dios en la tierra es únicamente la obra de conquista. Como tal, las muchas actitudes satánicas del hombre tienen que ser purificadas, lo que el hombre vive sigue siendo la imagen de Satanás, es lo que el hombre cree que es bueno, y representa los hechos de su carne; para ser más precisos, representa a Satanás y no puede representar a Dios en absoluto. Aunque alguien ame ya a Dios hasta el extremo de ser capaz de disfrutar una vida del cielo en la tierra, pueden hacer declaraciones como: “¡Dios! No puedo amarte lo suficiente”, y ha alcanzado la esfera más alta, todavía no puede decirse que viva o represente a Dios, porque la esencia del hombre es diferente a la de Dios y el hombre nunca puede vivir a Dios y mucho menos volverse Dios. Lo que el hombre vive bajo la dirección del Espíritu Santo sólo está de acuerdo con lo que Dios exige del hombre.
Todas las acciones y los hechos de Satanás se manifiestan en el hombre. Hoy, todas las acciones y los hechos del hombre son una expresión de Satanás y, por tanto, no pueden representar a Dios. El hombre es la personificación de Satanás y su carácter es incapaz de representar el carácter de Dios. Algunas personas tienen buen carácter; Dios puede hacer alguna obra por medio del carácter de estas personas, cuyas obras gobierna el Espíritu Santo; sin embargo, su carácter no puede representar a Dios. La obra que Él hace en ellas consiste tan sólo en trabajar con aquello que ya existe en su interior y ampliarlo. Ya sean profetas de eras pasadas o aquellos usados por Dios, nadie puede representarlo directamente. Las personas sólo llegan a amar a Dios bajo la presión de las circunstancias y ninguna se esfuerza en cooperar por voluntad propia. ¿Cuáles son las cosas positivas? Todo lo que viene directamente de Dios es positivo; el carácter del hombre, sin embargo, ha sido procesado por Satanás y no puede representar a Dios. Solo el amor, la voluntad de sufrir, la justicia, la sumisión, la humildad y la ocultación del Dios encarnado representan directamente a Dios. Esto se debe a que cuando Él vino, lo hizo sin una naturaleza pecaminosa y vino directamente de Dios; Satanás no lo había procesado. Jesús sólo posee la semejanza de la carne pecadora y no representa el pecado; por lo tanto, Sus acciones, Sus hechos, y Sus palabras, hasta ese tiempo anterior a Su cumplimiento de la obra por medio de la crucifixión (incluida esta), son todos directamente representativos de Dios. El ejemplo de Jesús es suficiente para demostrar que nadie con una naturaleza pecaminosa puede representar a Dios, y que el pecado del hombre representa a Satanás. Es decir, el pecado no representa a Dios y Él no tiene pecado. Incluso la obra realizada en el hombre por el Espíritu Santo sólo puede considerarse gobernada por este y no puede decirse que el hombre la haya hecho en nombre de Dios. Pero, en lo que respecta al hombre, ni su pecado ni su carácter lo representan. Al observar la obra realizada por el Espíritu Santo en el hombre en el pasado hasta hoy en día, uno ve que el hombre tiene aquello que vive sólo porque el Espíritu Santo ha realizado su obra en él. Muy pocos son capaces de vivir la verdad después de que el Espíritu Santo se haya ocupado de ellos y los haya disciplinado. Es decir, sólo la obra del Espíritu Santo está presente, la cooperación por parte del hombre es nula. ¿Ves esto claro ahora? Siendo así, ¿cómo harás todo lo posible para cooperar con Él y cumplir con tu deber cuando obre el Espíritu Santo?

Fuente: Iglesia de Dios Todopoderoso

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Música cristiana | Marchando por el sendero del amor a Dios

Música cristiana | Marchando por el sendero del amor a Dios
I
No me importa el camino frente a mí;
cumplir la voluntad de Dios es mi vocación.
Tampoco me importa mi futuro,
al elegir amar a Dios, seré fiel hasta el final.
No importan los grandes peligros y adversidades,
ni lo duro y arduo que el camino es,
con mi objetivo de alcanzar Su día de gloria,
todo abandonaré, lucharé para avanzar.
II
¿Has pensado lo tenso que está Dios?
¿Cómo cooperar con Dios, compartiendo Su ansiedad?
Debo considerar cómo reconfortar a Dios.
Al querer amar a Dios, me sacrifico a Él.
Es hora de que seamos fieles a Dios;
sufriremos por testimoniarlo.
Dios ha sufrido tanto por nosotros;
es tiempo de devolverle Su amor.
Hermanos y hermanas, levantémonos.
Nadie ni nada impedirá que amemos a Dios.
Abandona todo y sé fiel a Dios, para que pronto Él descanse.
Demos la bienvenida al día que Dios logre la gloria,
que Dios logre la gloria.
De «Seguir al Cordero y cantar nuevos cánticos»

Recomendación: Escuchar música cristiana

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¿Quieres hallar el camino para acoger al Señor? Lee la Palabra de Dios

Dios Todopoderoso dice: “‘El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias’. ¿Habéis oído ahora las palabras del Espíritu Santo? Las palabras de Dios han venido sobre vosotros. ¿Las oís? Dios realiza la obra de las palabras en los últimos días y tales palabras son las del Espíritu Santo, porque Dios es el Espíritu Santo y también puede hacerse carne; por tanto, las palabras del Espíritu Santo, tal como se hablaron en el pasado, son las palabras de Dios encarnado hoy. Hay muchas personas absurdas que creen que ya que habla el Espíritu Santo, Su voz debería hablar desde los cielos para que la gente lo oiga. Cualquiera que piense de esta forma no conoce la obra de Dios. En verdad, las declaraciones habladas por el Espíritu Santo son las habladas por Dios hecho carne. El Espíritu Santo no puede hablar directamente al hombre, ni siquiera en la Era de la Ley habló Jehová directamente al pueblo. ¿Acaso no sería bastante menos probable que lo hiciera en esta era actual? Para que Dios haga declaraciones para llevar a cabo la obra, Él debe hacerse carne, o de lo contrario Su obra no sería capaz de conseguir sus objetivos. Los que rechazan a Dios encarnado son los que no conocen el Espíritu ni los principios por los que obra Dios. Los que creen que ahora es la era del Espíritu Santo, pero no aceptan Su nueva obra, son aquellos que viven en una fe vaga y abstracta. Esas personas nunca recibirán la obra del Espíritu Santo. Los que solo piden que el Espíritu Santo hable y realice Su obra directamente y no aceptan las palabras o la obra de Dios encarnado, ¡nunca serán capaces de entrar en la nueva era ni de que Dios les traiga una salvación completa!”.
Las palabras de Dios nos dicen que la clave para dar recibir Su regreso es escuchar las palabras del Espíritu Santo a las iglesias. Aquí las palabras del Espíritu Santo se refieren a lo que Dios dice a las iglesias mediante la encarnación, en vez de que Su Espíritu dice en el cielo por medio del trueno, es decir, encontrar las palabras de Su retorno es lo mismo que oír las del Espíritu Santo a las iglesias.

Recomendación: Devocional cristiano de hoy

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Reflexión cristiana|»La bendición más maravillosa» Una reconstrucción narrada de una historia real

Reflexión cristiana|»La bendición más maravillosa» Una reconstrucción narrada de una historia real

La obra teatral “La bendición más maravillosa” es la historia de un predicador de una iglesia clandestina. Creía que con sólo abandonar su hogar y su empleo, aparte de trabajar y predicar el evangelio, podría recibir la bendición de Dios. Tras aceptar la obra de Dios Todopoderoso de los últimos días, siguió como de costumbre y, como líder de la iglesia, únicamente se ocupaba de trabajar mucho mientras descuidaba la práctica de las palabras de Dios. En sus asuntos solía apoyarse en su carácter corrupto. A Dios le disgustaba esto y él perdió la obra del Espíritu Santo. Después de perder su puesto de líder, durante un tiempo estuvo negativo y se opuso a Dios, pero lo despertó el juicio de Sus palabras. Se dio cuenta de que la bendición más maravillosa de Dios a la humanidad es Su juicio y castigo…

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Escuchar música cristiana | Sigue a Dios por el camino difícil

Escuchar música cristiana | Sigue a Dios por el camino difícil
I
Tú te esfuerzas por Dios,
yo me consagro a Él,
Mi familia me dejó,
el mundo me calumnió.
El camino para seguir a Dios
no es nada fácil.
Dedico mi alma y corazón
a expandir el reino de Dios.
He visto
las estaciones cambiar.
Recibo el gozo
y dolor que vendrán.
Para cumplir Sus requisitos,
Sus planes obedezco.
Sufriré toda la vida,
¡complaceré Su corazón!
Sufriré toda la vida,
¡complaceré Su corazón!
II
En la senda para amar a Dios,
soporto duras pruebas.
El peligro y la angustia
no provocan ni una queja.
Aunque mi carne sienta dolor,
mi corazón ama a Dios.
En todo lugar,
soy testigo de Sus obras.
He visto
las estaciones cambiar.
Recibo el gozo
y dolor que vendrán.
Para cumplir Sus requisitos,
Sus planes obedezco.
Sufriré toda la vida,
¡complaceré Su corazón!
Sufriré toda la vida,
¡complaceré Su corazón!
III
Las pruebas y tribulación
pesan mucho sobre mí.
Vivo los altibajos de la vida.
Pero quiero hacer Su voluntad,
y dedicarle todo mi ser.
Me he hecho a la idea
de sufrir toda la vida.
Sufriré toda la vida,
¡complaceré Su corazón!
Sufriré toda la vida,
¡complaceré Su corazón!
De “Seguir Al Cordero Y Cantar Nuevos Cánticos”

Recomendación: Canción cristiana

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¿Cómo viene el Señor a hacer la obra de juicio en los últimos días?

Si eres un creyente sincero en el Señor, debes saber que la Biblia profetiza muchas veces que el Señor vendrá a hacer la obra de juicio, pero ¿sabes cómo Dios juzga y purifica al hombre en los últimos días?
Dios Todopoderoso dice: “En los últimos días, Cristo usa una variedad de verdades para enseñar al hombre, para exponer la esencia del hombre y para analizar minuciosamente sus palabras y acciones. Estas palabras comprenden verdades diversas tales como: el deber del hombre, cómo el hombre debe obedecer a Dios, cómo debe ser leal a Dios, cómo debe vivir una humanidad normal, así como también la sabiduría y el carácter de Dios, etc. Todas estas palabras son dirigidas a la esencia del hombre y a su carácter corrupto. En particular, las palabras que exponen cómo el hombre desdeña a Dios se refieren a que el hombre es una personificación de Satanás y una fuerza enemiga contra Dios. Al emprender Su obra de juicio, Dios no aclara simplemente la naturaleza del hombre con unas pocas palabras; la expone, la trata y la poda a largo plazo. Estos métodos de exposición, de trato y poda, no pueden ser sustituidos con palabras ordinarias, sino con la verdad de la que el hombre carece por completo. Sólo los métodos de este tipo pueden llamarse juicio; sólo a través de este tipo de juicio puede el hombre ser doblegado y completamente convencido de la sumisión a Dios y, además, obtener un conocimiento verdadero de Dios. Lo que la obra de juicio propicia es el entendimiento del hombre sobre el verdadero rostro de Dios y la verdad sobre su propia rebeldía. La obra de juicio le permite al hombre obtener mucho entendimiento de la voluntad de Dios, del propósito de la obra de Dios y de los misterios que le son incomprensibles. También le permite al hombre reconocer y conocer su esencia corrupta y las raíces de su corrupción, así como descubrir su fealdad. Estos efectos son todos propiciados por la obra de juicio, porque la esencia de esta obra es, en realidad, la obra de abrir la verdad, el camino y la vida de Dios a todos aquellos que tengan fe en Él. Esta obra es la obra de juicio realizada por Dios”.
Extracto de “La Palabra manifestada en carne”
En los últimos días, Dios ha venido a pronunciar muchas palabras, revelando y juzgando la naturaleza satánica y el carácter corrupto de nosotros, los seres humanos y mostrándonos el camino para ser salvados y entrar en el reino de los cielos. A través de experimentar el juicio y el castigo de la Palabra de Dios, vemos que la humanidad ha sido corrompida muy profundamente por Satanás y está llena de las actitudes satánicas como la arrogancia, el engaño, Por ejemplo, cuando creemos en Dios, podemos renunciar algo y pagar un poco precio por Dios, pero todo esto es para hacer tratos con Dios y obtener bendiciones o la corona, no para amar y satisfacer a Él en absoluto; cuando nos encontramos con pruebas o tribulaciones, todavía podemos culpar a Dios en nuestro corazón sin la verdadera obediencia a Él. Vemos que todo lo que revelamos es el carácter satánico y que vivimos sin la semejanza humana. Al darnos cuenta de esto, no podemos evitar caer ante Dios para arrepentirnos, y estamos dispuestos a aceptar el castigo y el juicio de Dios. Mediante estas experiencias prácticas, podemos comprender en profundidad que el juicio de Dios en los últimos días es la salvación para nosotros y es Su amor.

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Música cristiana | El verdadero amor de Dios (A Capela)

Música cristiana | El verdadero amor de Dios (A Capela)

¡Aleluya! ¡Aleluya! ¡Aleluya! ¡Aleluya!
Hoy vengo ante Dios otra vez y contemplo Su bello rostro.
La la la la la la.
Hoy vengo ante Dios otra vez y me despido de mi pasado sin rumbo.
¡Aleluya!
Hoy vengo ante Dios otra vez;
el gozo de Su palabra llena mi corazón de dulzura sin igual.
Hoy vengo ante Dios otra vez; tengo muchas palabras sinceras que expresar.
Sus tiernas palabras me riegan y alimentan para crecer (alimentan para crecer).
Sus firmes palabras me alientan a levantarme al caer (levantarme al caer).
¡Oh Dios! Te alabamos; eres Tú quien nos ha elevado (nos ha elevado).
Por toda Tu gracia y misericordia, es que podemos alabarte hoy.
¡Te amamos, Dios Todopoderoso verdadero!
La la la la la la la la la la la. ¡Alabado sea Dios Todopoderoso!
La la la la la la la la la la la. ¡Aleluya!
La la la la la la la la la la la. ¡Alabado sea Dios Todopoderoso!
La la la la la la la la la la la. ¡Aleluya!

¡Oh Dios! Tú nos amas tanto, nos dejas gozar Tus palabras todos los días.
La la la la la la.
¡Oh Dios! Tú nos amas tanto, todos los días nos das un esclarecimiento nuevo.
¡Aleluya!
¡Oh Dios! Tú nos amas tanto, nos riegas y alimentas a nosotros, Tu pueblo.
¡Oh Dios! Tú nos amas tanto, nos guías para liberarnos de la influencia de Satanás.
¡Levantémonos, hermanos y hermanas!
Alabemos juntos a nuestro Dios (la la la la la).
Estamos juntos hoy; valoremos la oportunidad que Dios nos da (la oportunidad).
Despojémonos de todas las cargas de la carne,
y alabemos a Dios Todopoderoso de todo corazón (alabemos a Dios Todopoderoso).
¡Cumplamos el deber con todo corazón y empeño, ¡y amemos a Dios con obras de verdad!
¡Te amaremos por siempre, Dios Todopoderoso verdadero!
¡Amén!
De «Seguir al Cordero y cantar nuevos cánticos»

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Qué punto de vista deberían tener los creyentes

¿Qué es lo que el hombre ha logrado desde que empezó a creer en Dios? ¿Qué has llegado a conocer acerca de Él? ¿Cuánto has cambiado debido a tu creencia en Él? Actualmente, todos sabéis que la creencia del hombre en Dios no es solo para la salvación del alma y el bienestar de la carne ni para enriquecer su vida a través del amor de Dios, etc. Hoy por hoy, si amas a Dios por el bienestar de la carne o el placer momentáneo, aunque al final tu amor por Él alcance su plenitud y no pidas nada más, este amor que buscas sigue estando adulterado y no le resulta agradable a Dios. Aquellos que usan su amor por Dios para enriquecer su existencia apagada y llenar un vacío en su corazón son los que codician una vida cómoda, no quienes buscan sinceramente amar a Dios. Este tipo de amor es forzado, persigue la gratificación mental, y Dios no lo necesita. ¿Qué clase de amor es entonces el tuyo? ¿Para qué amas a Dios? ¿Cuánto amor verdadero existe dentro de ti por Él ahora? El amor de la mayoría de vosotros es como el mencionado anteriormente. Esta clase de amor solo puede mantener su situación actual; no puede alcanzar la inmutabilidad, ni arraigarse en el hombre. Este tipo de amor es solo como una flor que florece y se seca sin dar frutos. En otras palabras, después de que hayas amado a Dios una vez de esa forma, si no hay nadie que te guíe en la senda que tienes por delante, caerás. Si solo puedes amar a Dios en la época de amar a Dios pero posteriormente tu carácter de vida permanece sin cambios, entonces seguirás siendo incapaz de escapar de la influencia de las tinieblas, y seguirás sin poder librarte de las ataduras y los engaños de Satanás. Ningún hombre así puede ser ganado plenamente por Dios; al final, su espíritu, alma y cuerpo seguirán perteneciendo a Satanás. No puede haber dudas acerca de esto. Todos aquellos a los que Dios no puede ganar de un modo total volverán a su lugar original, esto es, de regreso a Satanás, y descenderán al lago de fuego y azufre para aceptar el siguiente paso del castigo de Dios. Los ganados por Él son los que se rebelan contra Satanás y escapan de su campo de acción. Ellos serán contados oficialmente entre el pueblo del reino. Así es como llegan a ser las personas del reino. ¿Estás dispuesto a convertirte en esta clase de persona? ¿Estás dispuesto a ser ganado por Dios? ¿Estás dispuesto a escapar del campo de acción de Satanás y volver a Dios? ¿Perteneces ahora a Satanás o formas parte del pueblo del reino? Tales cosas deberían estar claras ya y no requerir más explicación.

En tiempos pasados, muchos buscaron con ambición y nociones desenfrenadas, buscaron como resultado de sus propias esperanzas. Dejemos estas cuestiones de lado por un momento; lo que es de importancia clave ahora es encontrar una forma de práctica que permita a cada uno de vosotros mantener una condición normal delante de Dios y liberaros gradualmente de los grilletes de la influencia de Satanás, de forma que podáis ser ganados por Dios, y vivir en la tierra lo que Él pide de vosotros. Solo de este modo podéis satisfacer las intenciones de Dios. Muchos creen en Él, pero no saben qué es lo que Él quiere ni lo que Satanás quiere. Creen de forma insensata y confusa y simplemente siguen la corriente, y por tanto nunca han tenido una vida cristiana normal; es más, jamás han tenido relaciones personales normales, mucho menos una relación normal con Dios. De esto se desprende que son muchas las dificultades y deficiencias del hombre, así como otros factores que pueden frustrar la voluntad de Dios. Esto es suficiente para demostrar que el hombre aún no se ha colocado en la senda correcta de creencia en Dios ni ha entrado en la experiencia real de la vida humana. ¿Y qué es entonces ir por la senda correcta de creencia en Dios? Significa que puedes calmar tu corazón delante de Dios en todo momento y gozar de una comunión normal con Él, llegando gradualmente a conocer lo que falta en el hombre y obteniendo lentamente un conocimiento más profundo de Dios. A través de esto, tu espíritu adquiere una nueva perspectiva y nuevo esclarecimiento cada día; crece tu anhelo, buscas entrar en la verdad, y cada día hay nueva luz y nuevo entendimiento. A través de esta senda, te liberas poco a poco de la influencia de Satanás y creces en tu vida. Tales personas han entrado en la senda correcta. Evalúa tus propias experiencias reales y examina la senda que has perseguido en tu fe. Analízate frente a todo esto. ¿Estás en la senda correcta? ¿En qué asuntos te has liberado de los grilletes de Satanás y de su influencia? Si aún tienes que colocarte en la senda correcta, tus ataduras con Satanás todavía no se han cortado. Siendo así, ¿puede esta búsqueda del amor por Dios conducirte hacia un amor auténtico, resuelto y puro? Puedes decir que tu amor por Dios es firme y sincero, pero aún no te has liberado de los grilletes de Satanás. ¿No estás intentando poner en ridículo a Dios? Si deseas alcanzar un estado en el cual tu amor por Él no esté adulterado y deseas que Él te gane totalmente y que te cuente entre el pueblo del reino, entonces debes colocarte primero en la senda correcta de creencia en Dios.

Fuente: Iglesia de Dios Todopoderoso

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Músicas cristianas | Los días sin Dios están llenos de dolor

Músicas cristianas | Los días sin Dios están llenos de dolor
I
Cuando uno no entiende el destino
ni entiende la soberanía de Dios,
cuando uno va a tientas con terquedad,
tambaleándose a través de la niebla,
el camino se le hace muy difícil,
el camino le romperá el corazón.
Los días sin Dios están llenos de dolor.
Si uno acepta la soberanía del Creador,
se entrega a todos Sus planes,
y busca una vida humana de verdad,
puede librarse de la pena,
librarse de todo el sufrimiento,
librarse del vacío de la vida,
librarse del vacío de la vida.
II
Cuando uno no tiene a Dios y no puede verlo,
no puede reconocer Su soberanía,
cada día es miserable y no tiene sentido.
No importa adonde esté ni lo que haga,
sus medios de vida y sus objetivos,
cuando uno no tiene a Dios,
la pena y el dolor son difíciles de abandonar.
Los días sin Dios están llenos de dolor.
Si uno acepta la soberanía del Creador,
se entrega a todos Sus planes,
y busca una vida humana de verdad,
puede librarse de la pena,
librarse de todo el sufrimiento,
librarse del vacío de la vida,
librarse del vacío de la vida.
III
Cuando la gente reconoce
la soberanía de Dios sobre su destino,
los listos eligen entenderlo y aceptarlo,
despedirse de los días de dolor,
formando una buena vida con sus propias manos.
Ya no se resistirán al destino
ni perseguirán sus objetivos.
Los días sin Dios están llenos de dolor.
Si uno acepta la soberanía del Creador,
se entrega a todos Sus planes,
y busca una vida humana de verdad,
puede librarse de la pena,
librarse de todo el sufrimiento,
librarse del vacío de la vida,
librarse del vacío de la vida.
De “Seguir al Cordero y cantar nuevos cánticos”

Recomendación: Canción cristiana

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El cumplimiento de las profecías no significa que el Señor vendrá pronto, sino que ya ha regresado

Cuando se hable del regreso del Señor, algunas personas dirán que la ocurrencia del desastre cumple las profecías del regreso del Señor, y que esto demuestra que Él va a regresar pronto. Por lo tanto, al oír a alguien testificar que el Señor ha regresado, no lo creen, ni buscan ni investigan el camino verdadero. Así pues, ¿el Señor viene pronto o ya ha vuelto?
Hace 2000 años, los discípulos le preguntaron al Señor Jesús: “¿Cuál será la señal de tu venida y de la consumación de este siglo?” (Mateo 24:3). Les respondió: “Porque se levantará nación contra nación, y reino contra reino, y en diferentes lugares habrá hambre y terremotos. Pero todo esto es solo el comienzo de dolores” (Mateo 24:7-8). Las palabras del Señor Jesús nos dicen que el Señor vendrá a terminar la Era de la Gracia y a abrir una nueva cuando los desastres hayan ocurrido con frecuencia en todo el mundo.
Dios Todopoderoso dice: “Cuando se habla de los últimos días, esto se refiere a una era independiente; una en la que Jesús dijo que sin duda deberéis afrontar desastres y terremotos, hambrunas y plagas, lo que señalará que es una nueva era, y no la antigua Era de la Gracia”.
“Dios ha encarnado en China continental, o, en palabras de los compatriotas de Hong Kong y Taiwán, en el “interior”. Cuando Dios descendió del cielo a la tierra, nadie ni en el cielo ni en la tierra fue consciente de esto, pues este es el verdadero significado de que Dios regrese de un modo oculto. Él ha estado obrando y viviendo en la carne durante mucho tiempo; sin embargo, nadie ha sido consciente de ello. Incluso hasta el día de hoy, nadie lo reconoce. Tal vez esto seguirá siendo un enigma eterno. Esta vez, la venida de Dios en la carne es algo de lo que ningún ser humano puede ser consciente. Independientemente de qué tan grande y poderoso sea el impacto de la obra del Espíritu, Dios siempre permanece impasible, sin revelarse jamás. Se puede decir que es como si esta etapa de Su obra estuviera ocurriendo en el ámbito celestial. Aunque sea algo evidente para todos los que tengan ojos para ver, nadie lo reconoce. Cuando Dios concluya esta etapa de Su obra, la humanidad entera romperá con su actitud habitual y despertará de su largo sueño. […] Al amanecer, sin que las multitudes lo supieran, Dios vino a la tierra e inició Su vida en la carne. Las personas no fueron conscientes de la llegada de este momento. Quizás todas estaban dormidas; tal vez muchos de los que estaban despiertos y vigilantes esperaban, y es posible que muchos estuvieran orando en silencio a Dios en el cielo. Sin embargo, entre todas estas personas, ni una sola supo que Dios ya había llegado a la tierra”.
Después de leer las palabras de Dios, podemos descubrir que Él ha venido silenciosamente del cielo a la tierra para llevar a cabo obra, es Dios Todopoderoso encarnado, quien ha expresado la verdad y ha hecho la obra de purificar y salvar al hombre. Ahora los grandes desastres han comenzado a caer, la obra de Dios durante Su encarnación va a llegar a su fin. Para no ser abandonados y eliminados por Dios, lo más urgente para nosotros es buscar Sus huellas y acoger Su vuelta.

Las escrituras tomadas de LA BIBLIA DE LAS AMERICAS® (LBLA) Copyright © 1986, 1995, 1997 por The Lockman Foundation usado con permiso. www.LBLA.com. 

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¿Cómo lograr el verdadero arrepentimiento en medio del desastre? ¿Has encontrado remedios?

Ahora que los desastres son cada vez más graves en todo el mundo, es el momento crítico de recibir la venida del Señor. Muchos herman@s nos envían mensajes, por ejemplo: “Las señales del regreso del Señor han aparecido. Aunque hago oraciones y confieso mis pecados ante el Señor todos los días, todavía los cometo a menudo, así que me preocupa mucho ser abandonado por el Señor cuando venga”. De hecho, si no resolvemos la raíz de pecar con frecuencia, por mucho que oremos y confesemos, seguimos sin transformación ni el verdadero arrepentimiento. Entonces, ¿cómo?
Leamos algunos versículos. “Porque es tiempo de que el juicio comience por la casa de Dios” (1 Pedro 4:17). “El que me rechaza y no recibe mis palabras, tiene quien lo juzgue; la palabra que he hablado, esa lo juzgará en el día final” (Juan 12:48). “Santifícalos en la verdad; tu palabra es verdad” (Juan 17:17). Estos versículos dicen claro que el Señor vendrá de nuevo a hacer una etapa de la obra de juzgar y purificar al hombre, para que sea completamente liberado de la atadura del pecado y alcance la purificación y el sincero arrepentimiento.
Dios Todopoderoso dice: “En los últimos días, Cristo usa una variedad de verdades para enseñar al hombre, para exponer la sustancia del hombre y para analizar minuciosamente sus palabras y acciones. Estas palabras comprenden verdades diversas tales como el deber del hombre, cómo el hombre debe obedecer a Dios, cómo debe ser leal a Dios, cómo debe vivir una humanidad normal, así como la sabiduría y el carácter de Dios, etc. Todas estas palabras están dirigidas a la sustancia del hombre y a su carácter corrupto. En particular, las palabras que exponen cómo el hombre desdeña a Dios se refieren a que el hombre es una personificación de Satanás y una fuerza enemiga contra Dios. Al emprender Su obra del juicio, Dios no aclara simplemente la naturaleza del hombre con unas pocas palabras; la expone, la trata y la poda a largo plazo. Estos métodos de exposición, de trato y poda no pueden ser sustituidos con palabras corrientes, sino con la verdad de la que el hombre carece por completo. Solo los métodos de este tipo pueden llamarse juicio; solo a través de este tipo de juicio puede el hombre ser doblegado y completamente convencido de la sumisión a Dios y, además, obtener un conocimiento verdadero de Dios. Lo que la obra de juicio propicia es el entendimiento del hombre sobre el verdadero rostro de Dios y la verdad sobre su propia rebeldía. La obra de juicio le permite al hombre obtener mucho entendimiento de la voluntad de Dios, del propósito de la obra de Dios y de los misterios que le son incomprensibles. También le permite al hombre reconocer y conocer su esencia corrupta y las raíces de su corrupción, así como descubrir su fealdad. Estos efectos son todos propiciados por la obra del juicio, porque la esencia de esta obra es, en realidad, la obra de abrir la verdad, el camino y la vida de Dios a todos aquellos que tengan fe en Él”.
Ahora el Señor ha regresado, es Cristo de los últimos días, Dios Todopoderoso, quien está haciendo la obra de juzgarnos y purificarnos a través de expresar la verdad, y Sus palabras han revelado la verdad de que no obedecemos a Dios y nos resistimos a Él, haciendo que podamos ver nuestros pecados y tener un verdadero sentimiento de abominación hacia nosotros mismos, en sentido de que practiquemos Sus palabras y obedezcamos voluntariamente Su juicio y castigo en adelante, y terminemos teniendo gradualmente transformación en la naturaleza pecaminosa y lograremos el genuino arrepentimiento. Por ende, aceptar la obra de juicio de Dios en los últimos días es la única manera para alcanzar el genuino arrepentimiento.

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Música cristiana | Feliz de ser una persona honesta (A Capela)

Música cristiana | Feliz de ser una persona honesta (A Capela)
I
Entender la verdad libera mi espíritu y me hace feliz.
¡Es verdad!
Confío plenamente en la palabra de Dios sin duda.
¿Cómo podríamos dudar?
Sin negatividad y nunca retrocediendo, sin rendirme.
¡Mira!
Esforzándome por cumplir mi deber, sin cargas carnales.
¡Yo tampoco estoy mal!
Aunque mi calibre es bajo, tengo un corazón honesto.
¿De Verdad?
En todo soy leal para satisfacer la voluntad de Dios.
¡Ah, así es!
Practico la verdad, obedezco a Dios, soy una persona honesta.
¡Estupendo!
Abierto y recto, sin engaño, vivo en la luz.
¡Muy bien!
Gente honesta, venid pronto, hablemos de corazón a corazón.
Amantes de Dios, venid y uníos como buenos amigos.
Uno,
dos,
tres,
todos somos amigos de verdad.
Amantes de la verdad son hermanos y hermanas. (¡Son familia!)
Oh gente feliz, venid, cantad y bailad en alabanza a Dios.
¡Cantad! ¡Bailad!
¡Feliz de ser una persona honesta!
¡Feliz de ser una persona honesta!
¡Ser una persona honesta es una gran alegría!
II
Entender la verdad libera mi espíritu
y me hace feliz. (¡Una persona bendecida!)
Confío plenamente en la palabra de Dios sin duda.
¡Tenemos clara la visión!
Sin negatividad y nunca retrocediendo,
sin rendirme. (¡Es tan bueno entender la verdad!)
Esforzándome por cumplir mi deber, sin cargas carnales.
¡Vivimos como seres humanos!
Aunque mi calibre es bajo, tengo un corazón honesto.
Ah, ¡un corazón honesto es tan precioso!
En todo soy leal para satisfacer la voluntad de Dios.
¿No este es un camino para practicar?
Practico la verdad, obedezco a Dios,
soy una persona honesta. (Dios no nos pide mucho.)
Abierto y recto, sin engaño, vivo en la luz.
¡Dad la gloria a Dios!
Gente honesta, venid pronto, hablemos de corazón a corazón.
A nadie le desagrada la gente honesta, ¿verdad?
Amantes de Dios, venid y uníos como buenos amigos.
¡Las personas engañosas son tan desagradables! ¡Puaj!
Amantes de la verdad son hermanos y hermanas.
Oh gente feliz, venid, cantad y bailad en alabanza a Dios.
Sólo las personas honestas son verdaderamente felices.
Gente honesta, venid pronto, hablemos de corazón a corazón.
Amantes de Dios, venid y uníos como buenos amigos.
Amantes de la verdad son hermanos y hermanas.
Oh gente feliz, venid, cantad y bailad en alabanza a Dios.
¡Cantad! ¡Bailad!
III
Gente honesta, venid pronto, hablemos de corazón a corazón.
Amantes de Dios, venid y uníos como buenos amigos.
Amantes de la verdad son hermanos y hermanas.
Oh gente feliz, venid, cantad y bailad en alabanza a Dios.
Gente honesta, venid pronto, hablemos de corazón a corazón.
Amantes de Dios, venid y uníos como buenos amigos.
Amantes de la verdad son hermanos y hermanas.
Oh gente feliz, venid, cantad y bailad en alabanza a Dios.
Gente honesta, venid pronto, hablemos de corazón a corazón.
Amantes de Dios, venid y uníos como buenos amigos.
Amantes de la verdad son hermanos y hermanas.
Oh gente feliz, venid, cantad y bailad en alabanza a Dios.
De “Seguir al Cordero y cantar nuevos cánticos”

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El Señor está llamando a la puerta de tu corazón, no dudes en abrirla para recibirlo

Amigos, ¿sabes que? Cuando están esperando ansiosamente a que el Señor venga sobre nubes, muchos ya han escuchado al Señor venir a llamar a la puerta y han salido a recibirlo. ¿Se quedan atónitos con esta noticia y se preguntan cómo ha venido el Señor a llamar a la puerta y cómo debemos recibirlo? Sigan leyendo para saberlo…
El Apocalipsis profetiza: “He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él y él conmigo” (Apocalipsis 3:20). Las expresiones “He aquí, yo estoy a la puerta y llamo” y “si alguno oye mi voz” se refieren a que el Señor volverá para pronunciar palabras en los últimos días, es decir, Él llamará a la puerta de nuestro corazón con Sus palabras. Entonces, ¿cómo lo hará el Señor? Puede que Él use a algunas personas para decirnos la noticia de Su vuelta o nos haga oír esta noticia a través de Internet, radio y Facebook, etc., y cuando escuchemos la voz de Dios mediante búsqueda e investigación, podremos acoger al Señor. Así pues, ¿qué debemos hacer al oír la noticia de que alguien da testimonio del regreso del Señor? No duden en abrir la puerta de su corazón para escuchar las palabras del regreso del Señor, y una vez que reconozcan a Dios a partir de ellas, si obedecen, aceptan y siguen inmediatamente a Él, podrán recibir al Señor.

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Deberías saber cómo la humanidad completa se ha desarrollado hasta el día de hoy

La totalidad de la obra llevada a cabo durante seis mil años ha cambiado gradualmente a medida que las diferentes eras se han ido sucediendo. Los cambios en esta obra se han dado en función de la situación general del mundo y de las tendencias del desarrollo de la humanidad en su conjunto; la obra de gestión ha cambiado poco a poco a consecuencia de esto. No estaba todo planeado desde el comienzo de la creación. Antes de que el mundo fuese creado, o muy poco después de que lo fuera, Jehová todavía no había planeado la primera etapa de la obra, la de la ley; la segunda etapa de la obra, la de la gracia; o la tercera etapa de la obra, la de la conquista, en la cual Él empezaría por algunos de los descendientes de Moab y, a partir de ahí, conquistaría el universo entero. Tras crear el mundo, Él no pronunció nunca estas palabras ni tampoco las dijo después de Moab; de hecho, antes de Lot, nunca las declaró. Toda Su obra se lleva a cabo de manera espontánea. Así fue exactamente cómo se desarrolló toda Su obra de gestión de seis mil años; de ninguna manera Él tuvo tal plan escrito en algo parecido a un “Cuadro resumen para el desarrollo de la humanidad” antes de crear el mundo. En la obra de Dios, Él expresa directamente lo que Él es; no se rompe los sesos para formular un plan. Por supuesto, unos cuantos profetas han expresado muchas profecías, pero aun así no puede decirse que la obra de Dios siempre ha consistido en un preciso plan; esas profecías se hicieron de acuerdo con la obra de Dios en ese momento. Toda la obra que Él hace es la obra más presente. Él la lleva a cabo de acuerdo con el desarrollo de cada era y la basa en cómo cambian las cosas. Para Él, la realización de la obra es similar a la administración de medicamentos para tratar una enfermedad; mientras hace Su obra, Él observa y continúa Su obra de acuerdo con Sus observaciones. En cada etapa de Su obra, Dios es capaz de expresar Su amplia sabiduría y capacidad; Él revela Su abundante sabiduría y autoridad de acuerdo con la obra de cualquier era, y permite que todas esas personas que Él ha traído de vuelta durante esa era vean todo Su carácter. Él provee a las necesidades de las personas según la obra que ha de llevarse a cabo en cada era, hace toda la obra que debe hacer. Suple a las personas de lo que necesitan de acuerdo con el grado en que Satanás las ha corrompido. Es como cuando Jehová inicialmente creó a Adán y Eva; lo hizo para que pudieran manifestar a Dios sobre la tierra y para que dieran testimonio de Dios entre la creación. Sin embargo, Eva pecó después de haber sido tentada por la serpiente, y Adán hizo lo mismo; en el jardín, ambos comieron el fruto del árbol del conocimiento del bien y del mal. Por tanto, Jehová tuvo que llevar a cabo una obra adicional en ellos. Al ver su desnudez, Él les cubrió sus cuerpos con ropa hecha de pieles de animales. Después, Él le dijo a Adán: “Por cuanto has escuchado la voz de tu mujer y has comido del árbol del cual te ordené, diciendo: ‘No comerás de él’, maldita será la tierra por tu causa; […] hasta que vuelvas a la tierra, porque de ella fuiste tomado; pues polvo eres, y al polvo volverás”. A la mujer, le dijo: “En gran manera multiplicaré tu dolor en el parto, con dolor darás a luz los hijos; y con todo, tu deseo será para tu marido, y él tendrá dominio sobre ti”. A partir de entonces, Él los expulsó del jardín del Edén y les hizo vivir fuera de él, tal y como el hombre moderno vive actualmente en la tierra. Cuando Dios creó al hombre en el principio, no era Su intención permitir que el hombre fuese tentado por la serpiente después de ser creado y luego maldecir al hombre y a la serpiente. Él, de hecho, nunca había tenido este plan; fue sencillamente la forma en que se desarrollaron las cosas lo que le dio una nueva obra que hacer para Su creación. Después de que Jehová hubiera llevado a cabo esta obra entre Adán y Eva en la tierra, la humanidad continuó desarrollándose durante varios miles de años, hasta que “Jehová vio que la maldad del hombre era grande sobre la tierra, y que todas las ideas que sus corazones albergaban eran una continua maldad. Y Jehová se arrepintió de haber creado al hombre sobre la tierra, y sintió dolor en Su corazón. […] Pero Noé halló gracia ante los ojos de Jehová”.* En ese entonces, Jehová tuvo más obra nueva que hacer, ya que la humanidad que Él había creado se había vuelto demasiado pecadora después de haber sido tentada por la serpiente. Dadas estas circunstancias, Jehová eligió a la familia de Noé de entre toda la humanidad para que se salvara, y entonces Él llevó a cabo Su obra de destrucción del mundo con un diluvio. La humanidad ha seguido desarrollándose de esta manera hasta el día de hoy, cada vez más corrupta, y cuando llegue el momento en que el desarrollo de la humanidad alcance su cima, significará el fin de la humanidad. Desde el principio hasta el fin del mundo, la verdad interna de Su obra siempre ha sido y siempre será así. Ocurre lo mismo en lo que se refiere a cómo serán clasificadas las personas según su especie; dista mucho de la idea de que cada persona está predestinada, desde el principio, a pertenecer a cierta categoría; más bien, todos son categorizados gradualmente solo después de haberse sometido a un proceso de desarrollo. Al final, cualquier persona a la que no se le pueda traer la salvación completa, será devuelta a sus “ancestros”. Ninguna de las obras de Dios entre la humanidad había sido ya preparada cuando se creó el mundo; más bien, fue el desarrollo de las cosas lo que ha permitido que Dios realice Su obra entre la humanidad paso a paso y de manera más realista y práctica. Por ejemplo, Jehová Dios no creó a la serpiente para tentar a la mujer, ese no era Su plan específico, ni tampoco era algo que Él había predestinado intencionadamente. Uno podría decir que esto fue un suceso inesperado. Entonces, fue debido a esto que Jehová expulsó a Adán y a Eva del jardín del Edén y juró que nunca más crearía a otro hombre. Sin embargo, las personas solo descubren la sabiduría de Dios sobre estas bases. Es como dije previamente: “Ejerzo Mi sabiduría sobre la base de las tramas de Satanás”. No importa cuán corrupta se vuelva la humanidad o cómo la tiente la serpiente, Jehová todavía tiene Su sabiduría; así, Él se ha involucrado en una nueva obra desde que Él creó el mundo, y ninguno de los pasos de esta obra se ha repetido jamás. Satanás continuamente ha puesto tramas en movimiento; la humanidad ha sido corrompida constantemente por Satanás, y Jehová Dios también ha llevado a cabo de manera incesante Su obra sabia. Nunca ha fallado ni ha parado de obrar desde que se creó el mundo. Después de que los seres humanos fuesen corrompidos por Satanás, Él ha continuado obrando entre ellos para derrotar a Satanás, el enemigo que fue el origen de su corrupción. Esta batalla se ha librado desde el principio y continuará hasta que el mundo llegue a su fin. Al hacer toda esta obra, Jehová Dios no solo ha permitido a los seres humanos, que han sido corrompidos por Satanás, recibir Su gran salvación, sino que también les ha permitido ver Su sabiduría, omnipotencia y autoridad. Además, al final, Él les permitirá ver Su carácter justo al castigar a los malvados y recompensar a los buenos. Él ha luchado contra Satanás hasta el día de hoy y nunca ha sido derrotado. Esto se debe a que Él es un Dios sabio, y ejerce Su sabiduría sobre la base de las tramas de Satanás. Por tanto, Dios no solo hace que todo en el cielo se someta a Su autoridad; sino que también hace que todo sobre la tierra se ubique bajo el estrado de Sus pies, y, no menos importante, Él hace que los malvados que invaden y acosan a la humanidad caigan dentro de Su castigo. Los resultados de toda esta obra son producidos por Su sabiduría. Nunca había puesto de manifiesto Su sabiduría antes de la existencia de la humanidad, porque Él no tenía enemigos en el cielo, sobre la tierra, o en cualquier lugar del universo entero, y no había fuerzas oscuras que invadieran nada en la naturaleza. Después de que el arcángel lo traicionase, Él creó a la humanidad sobre la tierra, y fue a causa de la humanidad que Él inició formalmente Su milenaria guerra con Satanás, el arcángel, una guerra que se intensifica cada vez más con cada etapa sucesiva. Su omnipotencia y sabiduría están presentes en cada una de estas etapas. Solo entonces todo en el cielo y en la tierra ha sido testigo de la sabiduría de Dios, Su omnipotencia, y, en particular, la realidad de Dios. Aún sigue llevando a cabo Su obra de esta misma manera realista en el presente; además, a medida que Él desempeña Su obra, revela también Su sabiduría y omnipotencia. Dios os permite ver la verdad en el interior de cada etapa de Su obra, ver cómo explicar exactamente Su omnipotencia y, además, ver una explicación definitiva de la realidad de Dios.

En cuanto a la traición de Judas a Jesús, algunas personas se preguntan: ¿No había sido esto planeado antes de la creación del mundo? De hecho, el Espíritu Santo hizo estos planes según la realidad del momento. Por casualidad, había alguien con el nombre de Judas que siempre malversaba los fondos, así que esta persona fue elegida para desempeñar este rol y para prestar su servicio de esta manera. Este fue un verdadero ejemplo de aprovechamiento de los recursos locales. Jesús no era consciente de esto al principio; Él solo lo supo una vez que Judas fue expuesto, más adelante. Si alguien más hubiera estado capacitado para desempeñar este rol, entonces, esa persona lo hubiera hecho en lugar de Judas. Lo que había sido predestinado fue, en realidad, algo que hizo en aquel momento el Espíritu Santo. La obra del Espíritu Santo se realiza siempre de forma espontánea; Él puede planear y llevar a cabo Su obra en cualquier momento. ¿Por qué digo siempre que la obra del Espíritu Santo es realista, que siempre es nueva y nunca vieja, que siempre es fresca en el grado más alto? Su obra no había sido planeada todavía cuando el mundo fue creado; ¡esto no fue en absoluto lo que pasó! Cada paso de la obra alcanza su efecto adecuado para su momento respectivo, y los pasos no interfieren los unos con los otros. Muchas veces, los planes que puedas tener en mente sencillamente no pueden competir con la obra más reciente del Espíritu Santo. Su obra no es tan simple como el razonamiento humano, ni es tan compleja como la imaginación humana; consiste en proveer a las personas en cualquier momento y en cualquier lugar de acuerdo con sus necesidades actuales. Nadie es más claro que Él en cuanto a la esencia de los seres humanos, y es precisamente por esta razón que nada puede satisfacer las necesidades reales de las personas de la misma manera que lo hace Su obra. Por lo tanto, desde un punto de vista humano, Su obra parece haber sido planeada con varios milenios de antelación. Mientras Él obra entre vosotros en estos momentos, mientras obra y habla al tiempo que observa los estados en los que os encontráis, Él tiene las palabras adecuadas que decir al encontrarse con todas y cada una de las clases de estado, pronunciando palabras que son precisamente lo que las personas necesitan. Fijaos en el primer paso de Su obra, el momento del castigo. Después de eso, las personas exhibieron todo tipo de comportamientos y actuaron con rebeldía de ciertas formas, surgieron varios estados positivos, además de otros negativos. Llegaron a un punto en su negatividad y mostraron los límites más bajos en los que podían caer. Dios ha llevado a cabo Su obra con base en todas estas cosas, y así las aprovechó para lograr un resultado mucho mayor de Su obra. Esto es, Él realiza obra de aprovisionamiento entre las personas según cuál sea su estado actual en un momento dado; Él lleva a cabo Su obra de acuerdo con las condiciones actuales de las personas. Toda la creación está en Sus manos; ¿cómo podría Él no conocerlas? Dios lleva a cabo la siguiente etapa de Su obra que debería ser realizada, en cualquier momento y lugar, según los estados de las personas. Esta obra no fue planificada con miles de años de antelación en absoluto; ¡esa es una noción humana! Él obra a medida que observa los efectos de Su obra, y Su obra continuamente se profundiza y desarrolla. Cada vez, tras observar los resultados de Su obra, Él implementa la siguiente etapa de Su obra. Usa muchas cosas para hacer la transición gradual y para hacer visible Su nueva obra a las personas a medida que transcurre el tiempo. Esta manera de obrar puede proveer para las necesidades de las personas, porque Dios las conoce demasiado bien. Esta es la forma en que desempeña Su obra desde el cielo. También, así, Dios encarnado lleva a cabo Su obra de la misma manera, hace arreglos de acuerdo con las circunstancias reales y obra entre la humanidad. Ninguna parte de Su obra ha sido planeada antes de que se creara el mundo, ni ha sido meticulosamente planeada de antemano. Dos mil años después de la creación del mundo, Jehová, al ver que la humanidad había llegado a ser tan corrupta, usó la boca del profeta Isaías para predecir que, después de que terminara la Era de la Ley, Jehová llevaría a cabo Su obra de redimir a la humanidad en la Era de la Gracia. Este era el plan de Jehová, por supuesto, pero este plan también se hizo de acuerdo con las circunstancias que Él observaba en esos tiempos; desde luego, no pensó en ello inmediatamente después de haber creado a Adán. Isaías simplemente expresó una profecía, pero Jehová no había hecho los preparativos de antemano para esta obra durante la Era de la Ley; más bien, Él la puso en movimiento al inicio de la Era de la Gracia, cuando el mensajero se le apareció a José en el sueño y lo iluminó con el mensaje de que Dios se haría carne, y solo entonces comenzó Su obra de la encarnación. Dios no se había preparado para Su obra de la encarnación después de la creación del mundo, como la gente se imagina; esto solo se decidió en función del grado de desarrollo de la humanidad y del estado de Su guerra contra Satanás.

Cuando Dios se hace carne, Su Espíritu desciende sobre un hombre; en otras palabras, el Espíritu de Dios se viste a Él mismo con un cuerpo físico. Él viene a realizar Su obra sobre la tierra, no para traer con Él varios pasos limitados, Su obra es totalmente ilimitada. La obra que el Espíritu Santo hace en la carne continúa siendo determinada por los resultados de Su obra, y Él usa tales cosas para determinar la longitud de tiempo en la que Él hará la obra mientras permanece en la carne. El Espíritu Santo revela directamente cada paso de Su obra, examina Su obra a medida que Él avanza; no es nada tan sobrenatural como para estirar los límites de la imaginación humana. Esto es como la obra de Jehová en la creación de los cielos, la tierra y todas las cosas; Él planificó y obró simultáneamente. Él separó la luz de la oscuridad, y la mañana y la tarde fueron creadas, esto tardó un día. En el segundo día creó el cielo, y eso también le llevó un día; después creó la tierra, los mares y todas las criaturas que los poblaban, lo que también requirió un día más. Esto continuó hasta el sexto día, cuando Dios creó al hombre y le permitió estar a cargo de todas las cosas sobre la tierra. Entonces, en el séptimo día, cuando hubo terminado de crear todas las cosas, descansó. Dios bendijo el séptimo día y lo designó como día santo. Él solo decidió hacer este día santo después de haber creado ya todas las cosas, no antes de crearlas. Esta obra también se llevó a cabo de forma espontánea; antes de la creación de todas las cosas, Él no había decidido crear el mundo en seis días y entonces descansar el séptimo; tal cosa no concuerda en absoluto con los hechos. Él no había declarado tal cosa, ni la había planeado. De ninguna manera había dicho Él que la creación de todas las cosas se completaría en el sexto día y que descansaría en el séptimo; más bien, Él fue creando las cosas según lo que le parecía bien en ese momento. Una vez que hubo terminado de crear todo, ya había llegado el sexto día. Si Él hubiese terminado la creación de todo en el quinto día, entonces habría designado el sexto día como un día santo. Sin embargo, Él terminó de crear todo en el sexto día, y, por lo tanto, el séptimo día se convirtió en un día santo que ha llegado hasta el presente. Por lo tanto, Su obra actual se lleva a cabo de esta misma manera. Él habla y provee a vuestras necesidades, de acuerdo con vuestras situaciones. Es decir, el Espíritu habla y obra de acuerdo con las circunstancias de las personas; Él vigila todo y obra en cualquier momento y lugar. Lo que Yo hago, digo, coloco sobre vosotros y os confiero es, sin excepción, lo que vosotros necesitáis. Entonces, nada de Mi obra es independiente de la realidad; todo es práctico, porque todos sabéis que “el Espíritu de Dios vela por todos”. Si todo esto hubiese sido decidido de antemano, ¿no hubiera sido todo demasiado claro y simple? Es como si pensaras que Dios ideó planes para seis milenios completos y después predestinó que la humanidad se volviera rebelde, resistente, torcida y engañosa, y que poseyera la corrupción de la carne, un carácter satánico, la pasión de los ojos e indulgencias individuales. Nada de esto estaba predestinado por Dios, sino que todo sucedió a consecuencia de la corrupción de Satanás. Algunos dirán: “¿No estaba Satanás también bajo la mano de Dios? Dios había predestinado que Satanás corrompiera al hombre de esta manera, y después de eso, Dios llevaría a cabo Su obra entre los hombres”. ¿Habría Dios realmente predestinado que Satanás corrompiera a la humanidad? Dios está demasiado deseoso de que la humanidad viva normalmente, por tanto, ¿interferiría Él con sus vidas? Si así fuese, ¿no sería derrotar a Satanás y salvar a la humanidad un esfuerzo inútil? ¿Cómo podría haber sido predestinada la rebeldía de la humanidad? Es algo que ha ocurrido debido a la interferencia de Satanás, entonces ¿cómo podría eso ser predestinado por Dios? El Satanás bajo la mano de Dios que vosotros concebís es muy diferente del Satanás bajo la mano de Dios del cual hablo Yo. De acuerdo con vuestra afirmación de que “Dios es todopoderoso, y Satanás está en de Sus manos”, Satanás nunca podría traicionarlo. ¿No dijiste que Dios es todopoderoso? Vuestro conocimiento es demasiado abstracto y no está en contacto con la realidad; ¡el hombre no puede nunca sondear los pensamientos de Dios, ni tampoco comprender Su sabiduría! Dios es todopoderoso; esto no es en absoluto una falsedad. El arcángel traicionó a Dios porque Dios le dio inicialmente una parte de autoridad. Por supuesto, esto fue un hecho inesperado, justo como cuando Eva sucumbió ante la tentación de la serpiente. Sin embargo, no importa cómo Satanás lleve a cabo su traición, sigue sin ser tan todopoderoso como Dios. Como vosotros habéis dicho, Satanás es simplemente poderoso; no importa lo que haga, la autoridad de Dios siempre lo derrotará. Este es el verdadero significado de la frase: “Dios es todopoderoso, y Satanás está en Sus manos”. Por lo tanto, la guerra con Satanás debe llevarse a cabo un paso a la vez. Más aún, Dios planifica Su obra en respuesta a las artimañas de Satanás; es decir, trae la salvación a la humanidad y revela Su omnipotencia y sabiduría de una manera adecuada para la era en cuestión. Del mismo modo, la obra de los últimos días no estuvo predestinada con antelación, antes de la Era de la Gracia; las predestinaciones no se hacen de una manera tan ordenada como esta: primero, hacer que cambie el carácter externo del hombre; segundo, someter al hombre a Su castigo y pruebas; tercero, hacer que el hombre se someta a la prueba de muerte; cuarto, hacer que el hombre experimente el tiempo de amar a Dios y que exprese la resolución de un ser creado; quinto, permitir que el hombre vea la voluntad de Dios y que lo conozca por completo; y finalmente, completar al hombre. Él no planificó todas estas cosas durante la Era de la Gracia; más bien, Él comenzó a planificarlas en la era actual. Satanás está trabajando, al igual que Dios. Satanás expresa su carácter corrupto, mientras que Dios habla directamente y revela algunas cosas esenciales. Esta es la obra que se realiza en la actualidad, y existe el mismo principio de obra que se usó hace mucho tiempo, después de la creación del mundo.

Primero, Dios creó a Adán y Eva, y Él también creó una serpiente. De todas las cosas, esta serpiente era la más venenosa; su cuerpo contenía veneno, que Satanás utilizó para aprovecharse de ella. Fue la serpiente la que tentó a Eva a pecar. Adán pecó después de que lo hiciera Eva, y luego los dos fueron capaces de distinguir entre el bien y el mal. Si Jehová hubiese sabido que la serpiente tentaría a Eva y que Eva tentaría a Adán, entonces, ¿por qué los puso a todos juntos en un jardín? Si Él hubiera sido capaz de predecir estas cosas, entonces ¿por qué creó una serpiente y la colocó en el interior del jardín del Edén? ¿Por qué el jardín del Edén contenía el fruto del árbol del conocimiento del bien y del mal? ¿Acaso Él tenía la intención de que ellos comieran este fruto? Cuando Jehová vino, ni Adán ni Eva se atrevieron a mirarlo de frente, y fue solo entonces cuando Jehová supo que habían comido el fruto del árbol del conocimiento del bien y del mal y que habían sido presa de los engaños de la serpiente. Al final, maldijo a la serpiente, y maldijo a Adán y a Eva también. Cuando los dos comieron del fruto del árbol, Jehová no tenía conocimiento de que lo estaban haciendo. La humanidad se corrompió hasta el punto de volverse malvada y sexualmente promiscua, incluso llegó al punto de que todo lo que albergaban en sus corazones era malévolo e injusto; todo era inmundicia. Por tanto, Jehová se arrepintió de haber creado a la humanidad. Después de eso, Él llevó a cabo Su obra de destruir el mundo con un diluvio, al cual Noé y sus hijos sobrevivieron. Algunas cosas no son en verdad tan avanzadas y sobrenaturales como la gente se imagina. Algunos preguntan: “Puesto que Dios sabía que el arcángel lo traicionaría, ¿por qué lo creó?”. Estos son los hechos: antes de que existiera la tierra, el arcángel era el más grande de los ángeles del cielo. Tenía jurisdicción sobre todos los ángeles en el cielo; esta era la autoridad que Dios le concedió. A excepción de Dios, él era el más grande de los ángeles del cielo. Luego, después de que Dios creara a la humanidad, en la tierra, el arcángel llevó a cabo una mayor traición contra Dios. Digo que traicionó a Dios porque quiso gobernar sobre la humanidad y sobrepasar la autoridad de Dios. Fue el arcángel el que tentó a Eva a pecar, y lo hizo porque deseaba establecer su reino en la tierra y hacer que la humanidad le diera la espalda a Dios y que obedeciera al arcángel en su lugar. El arcángel vio que muchas cosas le podían obedecer; le obedecían los ángeles, al igual que las personas sobre la tierra. Los pájaros y animales, los árboles, bosques, montañas, ríos y todas las cosas sobre la tierra estaban bajo el cuidado de los seres humanos, es decir, de Adán y Eva, mientras que Adán y Eva obedecían al arcángel. Por tanto, el arcángel deseaba superar la autoridad de Dios y traicionarlo. Posteriormente, llevó a muchos ángeles a rebelarse contra Dios, y estos luego se convirtieron en varias clases de espíritus impuros. ¿Acaso el desarrollo de la humanidad hasta el día de hoy no ha sido causado por la corrupción del arcángel? Los seres humanos son como son hoy en día debido a que el arcángel traicionó a Dios y corrompió a la humanidad. Esta obra paso a paso no está ni siquiera cerca de ser tan abstracta y simple como la gente podría imaginar. Satanás llevó a cabo su traición por una razón, pero la gente es incapaz de comprender un hecho tan simple. ¿Por qué Dios, que creo los cielos, la tierra y todas las cosas, también creó a Satanás? Puesto que Dios desprecia tanto a Satanás, y Satanás es Su enemigo, ¿por qué creó a Satanás? Al crear a Satanás, ¿no estaba Él creando un enemigo? Dios en realidad no creó un enemigo; más bien, Él creó un ángel, y más tarde, ese ángel lo traicionó. Su estatus se había vuelto tan alto que deseó traicionar a Dios. Se podría decir que esta fue una coincidencia, pero también fue inevitable. Es similar al hecho de que una persona va a morir inevitablemente tras madurar hasta una cierta edad; las cosas ya se han desarrollado hasta esa etapa. Algunos insensatos absurdos dicen: “Puesto que Satanás es Tu enemigo, ¿por qué lo has creado? ¿Acaso no sabías que el arcángel te traicionaría? ¿Acaso no puedes mirar de eternidad a eternidad? ¿Acaso no conocías la naturaleza del arcángel? Ya que sabías claramente que este te traicionaría, ¿por qué lo hiciste arcángel? No solo te traicionó, además se llevó a muchos otros ángeles consigo y descendió al mundo de los mortales para corromper a la humanidad; incluso a día de hoy, todavía no has podido completar Tu plan de gestión de seis mil años”. ¿Son correctas esas palabras? Si piensas de esta manera, ¿no estás creando más problemas de los necesarios? Hay otros que dicen: “Si Satanás no hubiese corrompido a la humanidad hasta el presente, Dios no habría traído a la humanidad una salvación como esta. Entonces, la sabiduría y omnipotencia de Dios habrían sido invisibles; ¿dónde se habría revelado Su sabiduría? Por tanto, Dios creó una raza humana para Satanás; para que después pudiera revelar Su omnipotencia, de no ser así, ¿cómo descubriría el hombre la sabiduría de Dios? Si el hombre no se resistía a Dios ni se rebelaba contra Él, sería innecesario que Sus actos se revelaran. Si toda la creación lo adorara y se sometiera a Él, entonces Dios no tendría ninguna obra que hacer”. Esto está aún más lejos de la realidad, porque no hay nada sucio acerca de Dios, por eso Él no puede crear algo sucio. Él revela ahora Sus actos solo con el fin de derrotar a Su enemigo, para salvar a los seres humanos que Él creó, y para derrotar a los demonios y a Satanás, que odian, traicionan y se resisten a Dios, que estaban bajo Su dominio y le pertenecían a Él desde el principio. Dios quiere derrotar a estos demonios y, al hacerlo, revelar Su omnipotencia a todas las cosas. La humanidad y todo en la tierra están ahora bajo el campo de acción de Satanás y yacen bajo el campo de acción de los malvados. Dios quiere revelar Sus actos a todas las cosas para que la gente lo conozca, y con ello vencer a Satanás y derrotar ampliamente a Sus enemigos. La totalidad de esta obra se logra por medio de la revelación de Sus actos. Toda Su creación está bajo el campo de acción de Satanás, por lo que Dios desea revelar Su omnipotencia a ellos, y así derrotar a Satanás. Si no existiera Satanás, Él no necesitaría revelar Sus acciones. Si no fuera por el acoso de Satanás, Dios habría creado a la humanidad para dejarla vivir en el jardín del Edén. ¿Por qué Dios nunca reveló todas Sus acciones a los ángeles o al arcángel antes de la traición de Satanás? Si, en el principio, todos los ángeles y el arcángel hubiesen conocido a Dios y se hubieran sometido a Él, entonces, Dios no habría llevado a cabo esos actos de obra sin sentido. Debido a la existencia de Satanás y los demonios, los seres humanos también se han resistido a Dios y están llenos hasta los topes de un carácter rebelde. Por tanto, Dios quiere revelar Sus actos. Debido a que Él desea hacer la guerra con Satanás, Él tiene que usar Su propia autoridad y todos Sus actos para derrotarlo; de esta manera, la obra de salvación que Él desempeña entre la humanidad permitirá que la gente vea Su sabiduría y omnipotencia. La obra que Dios está haciendo en la actualidad es significativa y de ninguna manera se asemeja a lo que algunas personas se refieren cuando dicen: “¿Acaso la obra que Tú haces no es contradictoria? ¿No es esta sucesión de obras un mero ejercicio para que te crees problemas? Tú creaste a Satanás y luego le permitiste que te traicionara y se resistiera a Ti. Tú creaste a los seres humanos, y luego se los entregaste a Satanás al permitir que Adán y Eva fueran tentados. Puesto que has hecho todas estas cosas a propósito, ¿por qué detestas todavía a la humanidad? ¿Por qué odias a Satanás? ¿No son acaso todas estas cosas producidas por Ti mismo? ¿Qué hay que odiar?”. Bastante gente absurda dice tales cosas. Desean amar a Dios, pero en el fondo se quejan de Dios. ¡Qué contradicción! No comprendes la verdad, tienes demasiados pensamientos sobrenaturales, e incluso aseveras que Dios cometió un error. ¡Qué absurdo eres! Tú eres quien juega con la verdad; ¡no es que Dios haya cometido un error! Algunas personas incluso se quejan una y otra vez: “Fuiste Tú quien creó a Satanás, y fuiste Tú quien arrojó a Satanás al mundo entre los humanos y se los entregaste. Una vez, los seres humanos poseyeron un carácter satánico; no los perdonaste, al contrario, los odiaste en gran medida. Al principio, Tú los amabas mucho, pero ahora los detestas. Eres Tú quien ha detestado a la humanidad, aunque también eres el que la ha amado. ¿Qué está pasando aquí exactamente? ¿No es esto una contradicción?”. Independientemente de cómo lo veáis vosotros, esto fue lo que ocurrió en el cielo; de esta manera, el arcángel traicionó a Dios, y la humanidad se corrompió; y así es como los seres humanos han continuado hasta hoy. Lo digáis como lo digáis, esta es toda la historia. Sin embargo, debéis comprender que el propósito completo tras la obra que está haciendo hoy es salvaros y derrotar a Satanás.

Debido a que los ángeles eran particularmente frágiles y no poseían habilidades dignas de mención, se volvieron arrogantes en cuanto se les dio autoridad. Esto fue particularmente cierto en el caso del arcángel, cuyo estatus era superior al de cualquier otro ángel. Un rey entre los ángeles, guiaba a millones de ellos, y, bajo Jehová, su autoridad superaba a la de cualquier otro ángel. El arcángel quería hacer esto y aquello, y quería bajar a los ángeles entre los seres humanos para controlar el mundo. Dios dijo que Él es el Único que está a cargo del universo; pero el arcángel aseguró que era él quien estaba al cargo. A partir de ese momento, el arcángel traicionó a Dios. Dios había creado otro mundo en el cielo, y el arcángel deseaba controlar este mundo y también deseaba descender al reino mortal. ¿Podría Dios permitirle hacerlo? Por tanto, abatió al arcángel y lo lanzó por los aires. Desde que el arcángel corrompió a la humanidad, Dios ha estado en guerra con el arcángel para salvarla; Él ha utilizado estos seis milenios para derrotarlo. Vuestra noción de un Dios todopoderoso es incompatible con la obra que Dios está llevando a cabo en la actualidad; ¡es absolutamente impráctica y una gran falacia! En realidad, fue solo después de que el arcángel traicionara a Dios que este lo declaró Su enemigo. Fue solo debido a su traición que el arcángel pisoteó a la humanidad después de llegar al reino mortal, y es por esta razón que la humanidad se desarrolló hasta este punto. Después de que eso sucediera, Dios le juró a Satanás: “Te voy a derrotar y traeré la salvación a todos los seres humanos que he creado”. Al principio, Satanás no estaba convencido y le dijo: “Francamente, ¿qué me puedes hacer? ¿Puedes en verdad golpearme en el aire? ¿Puedes en verdad derrotarme?”. Después de lanzarlo al aire, Dios no le prestó más atención al arcángel y, más adelante, comenzó a salvar a la humanidad y a llevar a cabo Su propia obra, a pesar de las continuas interrupciones de Satanás. Satanás pudo hacer esto y lo otro, pero todo fue gracias al poder que Dios le había otorgado anteriormente; se llevó estas cosas con él al aire y las ha conservado hasta el día de hoy. Cuando lanzó al arcángel al aire, Dios no le quitó su autoridad, y Satanás continuó corrompiendo a la humanidad. Dios, por el contrario, comenzó a salvar a la humanidad que Satanás había corrompido poco después de que esta hubiera sido creada. Dios no reveló Sus actos mientras estaba en los cielos; sin embargo, antes de la creación de la tierra, permitió que la gente del mundo que había creado en el cielo viera Sus actos, y así guio a esa gente sobre el cielo. Él les dio sabiduría e inteligencia, y condujo a esa gente a vivir en ese mundo. Naturalmente, ninguno de vosotros habéis oído hablar de esto antes. Más tarde, después de que Dios crease a los seres humanos, el arcángel comenzó a corromperlos; en la tierra, toda la humanidad cayó en el caos. Solo entonces Dios comenzó Su guerra contra Satanás, y solo en este momento los humanos empezaron a ver Sus acciones. Al principio, tales actos habían sido ocultados de la humanidad. Después de que Satanás fuese lanzado al aire, hizo sus propias cosas, y Dios continuó haciendo Su propia obra, librando una guerra continua contra Satanás, hasta los últimos días. Ahora ha llegado el momento en el que Satanás debería ser destruido. En el principio, Dios le dio autoridad, y después lo lanzó al aire, sin embargo, Satanás se mantuvo desafiante. Después de eso, corrompió a la humanidad en la tierra, pero Dios estaba allí para gestionarla. Dios usa Su gestión de los seres humanos para derrotar a Satanás. Al corromper a la gente, Satanás lleva el destino de esta a su final e interrumpe la obra de Dios. Por otro lado, la obra de Dios es la salvación de la humanidad. ¿Qué paso de la obra que hace Dios no está destinado a salvar a la humanidad? ¿Qué paso no está destinado a purificar a la gente, hacerles actuar con rectitud y vivir la imagen de quienes pueden ser amados? Satanás, sin embargo, no hace esto. Este corrompe a la humanidad; continuamente hace su trabajo de corromper a la humanidad por todo el universo. Por supuesto, Dios también hace Su propia obra sin prestar atención a Satanás. No importa cuánta autoridad Satanás posea, esa autoridad le fue dada por Dios; Dios simplemente no le dio toda Su autoridad, de manera que no importa lo que Satanás haga, no puede superar a Dios y siempre estará al alcance de la mano de Dios. Dios no reveló ninguno de Sus actos mientras estuvo en el cielo. Él meramente dio a Satanás una pequeña porción de autoridad y le permitió ejercer control sobre otros ángeles. Por tanto, no importa lo que haga Satanás, no puede superar la autoridad de Dios, porque la autoridad que Dios le otorgó originalmente es limitada. Mientras Dios obra, Satanás interrumpe. En los últimos días, su interrupción terminará; de igual manera, la obra de Dios también terminará, y el tipo de ser humano que Dios desea completar se completará. Dios dirige a la gente de manera positiva; Su vida es agua viva, inconmensurable e ilimitada. Satanás ha corrompido al hombre hasta cierto grado; al final, el agua viva de la vida completará al hombre, y será imposible para Satanás interferir y llevar a cabo su obra. Por tanto, Dios será capaz de ganar por completo a esta gente. Incluso ahora, Satanás todavía se niega a aceptar esto; se enfrenta continuamente a Dios, pero Él no le presta ninguna atención. Dios ha dicho: “Yo saldré victorioso sobre la totalidad de las fuerzas oscuras de Satanás y sobre todas las influencias oscuras”. Esta es la obra que ahora se debe hacer en la carne, y es también lo que hace significativo hacerse carne: esto es, completar la etapa de la obra de derrotar a Satanás en los últimos días, y eliminar todas las cosas que pertenecen a Satanás. ¡La victoria de Dios sobre Satanás es inevitable! En realidad, Satanás ya fracasó hace mucho tiempo. Cuando el evangelio comenzó a extenderse por toda la tierra del gran dragón rojo, es decir, cuando Dios encarnado comenzó Su obra y esta obra se puso en marcha, Satanás fue derrotado por completo, porque el propósito mismo de la encarnación era derrotar a Satanás. En cuanto Satanás vio que Dios una vez más se había hecho carne y había comenzado a llevar a cabo Su obra, que ninguna fuerza podría detener, este se quedó estupefacto al ver esta obra y no se atrevió a seguir haciendo más trastadas. Al principio, Satanás pensó que también poseía mucha sabiduría, e interrumpió y acosó la obra de Dios; sin embargo, no esperaba que Dios se hiciera carne una vez más, o que, en Su obra, Dios utilizara la rebelión de Satanás para servirle como revelación y juicio para la humanidad, para conquistar así a la humanidad y derrotar a Satanás. Dios es más sabio que Satanás, y Su obra lo supera con creces. Por tanto, como anteriormente he dicho: “la obra que Yo hago se lleva a cabo en respuesta a las artimañas de Satanás. Al final, Yo voy a revelar Mi omnipotencia y la impotencia de Satanás”. Dios realizará Su obra en primera línea, mientras Satanás seguirá su estela hasta que, al final, este sea finalmente destruido, ¡ni siquiera va a saber qué lo golpeó! Solo se dará cuenta de la verdad una vez que haya sido aplastado y hecho añicos; y para entonces ya habrá sido incinerado en el lago de fuego. ¿Acaso no se convencerá completamente para entonces? ¡Pues Satanás no tendrá entonces más tretas que usar!

Es esta obra realista y gradual la que a menudo pesa en el corazón de Dios con dolor por la humanidad, y, por ello, Su guerra con Satanás se ha prolongado durante seis mil años. Dios ha dicho: “No volveré a crear a la humanidad nunca más, ni volveré a otorgar autoridad a los ángeles”. A partir de ese momento, cuando los ángeles vinieron a obrar en la tierra, se limitaron a seguir a Dios para hacer alguna obra. Nunca más les ha concedido ninguna autoridad. ¿Cómo hicieron para llevar a cabo su obra los ángeles que los israelitas vieron? Ellos se revelaban en sueños y transmitían las palabras de Jehová. Cuando Jesús resucitó tres días después de haber sido crucificado, fueron los ángeles los que empujaron la piedra hacia un lado; el Espíritu de Dios no hizo esta obra personalmente. Fueron los ángeles los que hicieron este tipo de obra; ellos desempeñaron funciones de apoyo pero no tenían ninguna autoridad, porque Dios nunca más se la otorgó. Después de obrar durante algún tiempo, la gente a la que Dios usó en la tierra asumió la posición de Dios y dijo: “¡Deseo sobrepasar el universo! ¡Quiero pararme en el tercer cielo! ¡Queremos sostener las riendas del poder soberano!”. Se volverían arrogantes después de varios días de obra; deseaban poseer autoridad soberana en la tierra, establecer otra nación, tener todas las cosas bajo sus pies y estar en el tercer cielo. ¿Acaso no sabes que eres meramente un hombre usado por Dios? ¿Cómo ibas a ascender al tercer cielo? Dios viene a la tierra para obrar, en silencio y sin gritar, y se va después de completar sigilosamente Su obra. Nunca grita como lo hacen los humanos, sino que más bien es práctico al llevar a cabo Su obra. Él tampoco entra en una iglesia nunca y grita: “¡Yo os voy a aniquilar a todos vosotros! ¡Os voy a maldecir y castigar a todos!”. Él se limita a continuar haciendo Su propia obra y se va una vez que la ha finalizado. ¡Esos pastores religiosos que curan a los enfermos y expulsan demonios, que dan sermones a los demás desde el púlpito, que dan discursos largos y pomposos, y discuten asuntos irreales, son todos arrogantes hasta la médula! ¡No son más que descendientes del arcángel!

Después de haber llevado a cabo Sus seis mil años de obra hasta el día de hoy, Dios ya ha revelado muchos de Sus actos, el motivo principal de esto ha sido derrotar a Satanás y salvar a toda la humanidad. Él está aprovechando esta oportunidad para permitir que todo en el cielo, todo sobre la tierra, todo en los mares y hasta la última criatura de la creación de Dios en la tierra vea Su omnipotencia y sea testigo de Sus actos. Él está aprovechando la oportunidad que le brinda derrotar a Satanás para revelar todas Sus acciones a los seres humanos, y para permitirles alabarlo y exaltar Su sabiduría al derrotar a Satanás. Todo en la tierra, en el cielo y en los mares lo glorifica, alaba Su omnipotencia, elogia cada una de Sus acciones y grita Su santo nombre. Esta es una prueba de que ha derrotado a Satanás; es prueba de Su victoria sobre Satanás. Más importante aún, es la prueba de Su salvación de la humanidad. Toda la creación de Dios lo glorifica, lo alaba por derrotar a Su enemigo y regresar victorioso y lo exalta como el gran Rey victorioso. Su propósito no es simplemente derrotar a Satanás, razón por la cual Su obra ha continuado durante seis mil años. Él usa la derrota de Satanás para salvar a la humanidad; Él usa la derrota de Satanás para revelar todos Sus actos y toda Su gloria. Él será glorificado, y toda la multitud de ángeles verá toda Su gloria. Los mensajeros en el cielo, los humanos sobre la tierra y todos los objetos de la creación sobre la tierra verán la gloria del Creador. Esta es la obra que Él realiza. Toda Su creación en el cielo y en la tierra dará testimonio de Su gloria, Él regresará triunfante después de derrotar a Satanás por completo y permitirá que la humanidad lo alabe, y así conseguirá una doble victoria en Su obra. Al final, toda la humanidad será conquistada por Él, y Él acabará con cualquier persona que se resista o se rebele; en otras palabras, Él eliminará a todos los que pertenecen a Satanás. Ahora mismo eres testigo de muchos actos de Dios, y aun así te resistes, te rebelas y no te sometes; alojas muchas cosas dentro de ti mismo y haces todo lo que deseas. Sigues tu propia lujuria y preferencias, todo esto es rebeldía y resistencia. Cualquier creencia en Dios para satisfacer la carne y la lujuria, además de las propias preferencias, del mundo y Satanás, es asquerosa; es resistente y rebelde por naturaleza. Ahora existen varios tipos de fe: algunos buscan refugio del desastre, y otros buscan obtener bendiciones, algunos desean comprender los misterios, mientras que otros buscan dinero. ¡Todas estas son formas de resistirse y todas ellas son blasfemias! Decir que uno se resiste o se rebela, ¿no se refiere eso a tales comportamientos? Estos días son muchos los que se quejan, expresan insatisfacciones o juzgan. Todas estas son cosas hechas por los malvados; son ejemplos de la resistencia y la rebeldía humanas. Tales personas están poseídas y ocupadas por Satanás. Las personas que Dios obtiene son aquellas que se someten a Él por completo, son personas que han sido corrompidas por Satanás, pero que han sido salvadas y conquistadas por la obra actual de Dios, las que han sufrido tribulaciones y, al final, han sido obtenidas completamente por Dios, que ya no viven bajo el campo de acción de Satanás, que se han liberado de la injusticia y que están dispuestas a vivir la santidad, así son las personas más santas; ellas son de hecho las santas. Si tus acciones actuales no coinciden con siquiera una parte de los requerimientos de Dios, serás eliminado. Esto es indiscutible. Todo depende de lo que ocurra ahora; aunque has sido predestinado y elegido, tus acciones actuales serán las que determinen tu resultado. Si no te puedes mantener a la altura ahora, serás eliminado. Si no te puedes mantener a la altura ahora, ¿cómo podrás mantenerte a la altura después? Un milagro tan grande ha aparecido ante ti, sin embargo, todavía no crees. Entonces, ¿cómo vas a creer en Él más adelante, cuando Él ya haya terminado Su obra y no le quede más obra por hacer? Para entonces, ¡será aún más imposible que lo sigas! Más tarde Dios confiará en tu actitud, tu conocimiento sobre la obra de Dios encarnado y tu experiencia para determinar si eres pecador o justo, o para determinar si te perfecciona o te elimina. Tú debes ver claramente ahora. El Espíritu Santo obra de esta manera: Él determina tu resultado de acuerdo con tu comportamiento en la actualidad. ¿Quién pronuncia las palabras de hoy? ¿Quién hace la obra de hoy? ¿Quién decide si tú serás eliminado hoy? ¿Quién decide perfeccionarte? ¿No es esto lo que Yo mismo hago? Yo soy el que pronuncia estas palabras; Yo soy el que lleva a cabo tal obra. Maldecir, castigar y juzgar a la gente, todo ello es parte de Mi obra. Al final, eliminarte también dependerá de Mí. ¡Todo esto es asunto mío! Hacerte perfecto es asunto mío, y permitirte disfrutar de bendiciones es también asunto mío. Todo esto es obra que hago. Tu resultado no fue predestinado por Jehová; está siendo determinado por el Dios de hoy. Está siendo determinado ahora; no fue determinado mucho tiempo atrás, antes de la creación del mundo. Algunas personas absurdas dicen: “Tal vez, les pasa algo a Tus ojos, y Tú no me ves de la manera que deberías. Al final, ¡verás lo que el Espíritu revela!”. Jesús originalmente eligió a Judas como Su discípulo. La gente pregunta: “¿Cómo pudo elegir a un discípulo que le iba a traicionar?”. Al principio, Judas no tenía ninguna intención de traicionar a Jesús. Esto simplemente sucedió después. En ese momento, Jesús había considerado a Judas de modo bastante favorable; Él había hecho que el hombre lo siguiera y le había dado la responsabilidad de sus asuntos financieros. Si Él hubiera sabido que Judas malversaría el dinero, no lo habría dejado a cargo de esos asuntos. Se puede decir que Jesús originalmente no sabía que este hombre era torcido y astuto, o que engañaría a sus hermanos y hermanas. Más tarde, después de que Judas hubiera estado siguiendo a Jesús por cierto tiempo, Jesús lo vio adular a sus hermanos y hermanas, y adular a Dios. Las personas también descubrieron que Judas tenía la costumbre de coger dinero del monedero, y entonces se lo dijeron a Jesús. Fue entonces cuando Jesús se dio cuenta de todo lo que estaba pasando. Debido a que Jesús debía llevar a cabo la obra de la crucifixión, necesitaba a alguien que lo traicionara, y como Judas era casualmente el apropiado para ser la clase adecuada de persona para llevar a cabo este rol, Jesús dijo: “Hay alguien entre nosotros que me traicionará. El Hijo del hombre va a utilizar esta traición para ser crucificado y, pasados tres, días resucitará”. En ese momento, Jesús en realidad no había seleccionado a Judas para que lo traicionara; por el contrario, tenía la esperanza de que Judas fuese un fiel discípulo. Inesperadamente, Judas resultó ser un degenerado avaricioso que traicionó al Señor, así que Jesús utilizó esta situación para seleccionar a Judas para este cometido. Si todos los doce discípulos de Jesús hubiesen sido leales, y ninguno como Judas hubiese estado entre ellos, entonces, la persona que traicionara a Jesús tendría, en última instancia, que haber sido alguien que no fuera uno de los discípulos. Sin embargo, en aquel momento, dio la casualidad de que había uno entre ellos que disfrutaba de aceptar sobornos: Judas. Por lo tanto, Jesús usó a este hombre para completar Su obra. ¡Qué sencillo fue! Jesús no había predeterminado esto al comienzo de Su obra; solo tomó esta decisión una vez que las cosas se habían desarrollado hasta cierto punto. Esta fue la decisión de Jesús, es decir, la decisión del Espíritu de Dios mismo. Originalmente, fue Jesús quien había escogido a Judas; luego, cuando Judas traicionó a Jesús, esta fue la obra del Espíritu Santo a fin de servir a Sus propios propósitos; fue obra del Espíritu Santo llevada a cabo en ese momento. Cuando Jesús escogió a Judas, Él no tenía ni idea de que lo traicionaría. Solo sabía que el hombre era Judas Iscariote. Vuestros resultados se determinan de acuerdo con vuestros niveles de sumisión presentes y de acuerdo con los niveles de crecimiento de vuestras vidas, no de acuerdo con ninguna de las nociones humanas de que tu destino fue predestinado en la creación del mundo. Debes percibir estas cosas con claridad. Nada de esta obra se hace de la manera que imaginas.

Unas citas bíblicas son tomadas de LA BIBLIA DE LAS AMERICAS® (LBLA) Copyright © 1986, 1995, 1997 por The Lockman Foundation usado con permiso. www.LBLA.com.

Fuente: Iglesia de Dios Todopoderoso

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Escuchar con atención las palabras de el Señor retornado y dar la bienvenida al regreso del Salvador

Mirando hacia atrás en 2020, los desastres como el terremoto, el huracán, el incendio y la inundación, etc., ocurren uno tras otro, y usted debe de haberse dado cuenta de que las profecías de la venida del Señor se han cumplido y de que Él podría haber regresado, y desea recibir Su regreso y ser protegido por Él en medio de los desastres. Pero, ¿ha pensado alguna vez en cómo encontrar los pasos de Dios y acogerlo?
El Señor Jesús dijo: “Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco y me siguen” (Juan 10:27). Y el Apocalipsis profetiza: “He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él y él conmigo” (Apocalipsis 3:20).
Dios Todopoderoso dice: “Ya que estamos buscando las huellas de Dios, nos corresponde a nosotros buscar la voluntad de Dios, por Sus palabras y declaraciones; porque dondequiera que haya nuevas palabras dichas por Dios, allí está la voz de Dios, y donde están las huellas de Dios, ahí están los hechos de Dios. Donde está la expresión de Dios, ahí aparece, ahí existe la verdad, el camino y la vida. Al buscar las huellas de Dios, habéis ignorado las palabras ‘Dios es la verdad, el camino y la vida’. Y así, muchas personas, incluso cuando reciben la verdad, no creen que han encontrado las huellas de Dios y mucho menos reconocen la aparición de Dios. ¡Qué error tan grave!”.
De esto se puede ver que el Señor vendrá a expresar palabras en los últimos días, y solo escuchando atentamente Su voz podremos recibir a Él. Ahora el Señor ha vuelto, es Cristo de los últimos días, Dios Todopoderoso, quien ha expresado todas las verdades para la salvación del hombre. Debemos buscar e investigar nuevas palabras de Dios para ver si son la verdad y la voz de Dios. Cuando reconozcamos a Dios, aceptemos y sigamos a Él, seremos los que mantienen el ritmo de Sus pasos y lo reciben.
¿Cuáles son las características de la voz de Dios? ¿Cómo podemos estar seguros de que es la voz de Dios? Si usted está interesado en este tema y desea acoger al Señor cuanto antes, lea la página “¿Has oído la voz de Dios”?

Las escrituras tomadas de LA BIBLIA DE LAS AMERICAS® (LBLA) Copyright © 1986, 1995, 1997 por The Lockman Foundation usado con permiso. www.LBLA.com.

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Música cristiana | El verdadero amor de Dios (A Capela)

Música cristiana | El verdadero amor de Dios (A Capela)

¡Aleluya! ¡Aleluya! ¡Aleluya! ¡Aleluya!
Hoy vengo ante Dios otra vez y contemplo Su bello rostro.
La la la la la la.
Hoy vengo ante Dios otra vez y me despido de mi pasado sin rumbo.
¡Aleluya!
Hoy vengo ante Dios otra vez;
el gozo de Su palabra llena mi corazón de dulzura sin igual.
Hoy vengo ante Dios otra vez; tengo muchas palabras sinceras que expresar.
Sus tiernas palabras me riegan y alimentan para crecer (alimentan para crecer).
Sus firmes palabras me alientan a levantarme al caer (levantarme al caer).
¡Oh Dios! Te alabamos; eres Tú quien nos ha elevado (nos ha elevado).
Por toda Tu gracia y misericordia, es que podemos alabarte hoy.
¡Te amamos, Dios Todopoderoso verdadero!
La la la la la la la la la la la. ¡Alabado sea Dios Todopoderoso!
La la la la la la la la la la la. ¡Aleluya!
La la la la la la la la la la la. ¡Alabado sea Dios Todopoderoso!
La la la la la la la la la la la. ¡Aleluya!

¡Oh Dios! Tú nos amas tanto, nos dejas gozar Tus palabras todos los días.
La la la la la la.
¡Oh Dios! Tú nos amas tanto, todos los días nos das un esclarecimiento nuevo.
¡Aleluya!
¡Oh Dios! Tú nos amas tanto, nos riegas y alimentas a nosotros, Tu pueblo.
¡Oh Dios! Tú nos amas tanto, nos guías para liberarnos de la influencia de Satanás.
¡Levantémonos, hermanos y hermanas!
Alabemos juntos a nuestro Dios (la la la la la).
Estamos juntos hoy; valoremos la oportunidad que Dios nos da (la oportunidad).
Despojémonos de todas las cargas de la carne,
y alabemos a Dios Todopoderoso de todo corazón (alabemos a Dios Todopoderoso).
¡Cumplamos el deber con todo corazón y empeño, ¡y amemos a Dios con obras de verdad!
¡Te amaremos por siempre, Dios Todopoderoso verdadero!
¡Amén!
De «Seguir al Cordero y cantar nuevos cánticos»

Recomendación: Músicas cristianas

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Dios ha dado al hombre la oportunidad de arrepentirse en el desastre, ¿la has aprovechado?

La pandemia se está extendiendo por todo el mundo, y el terremoto, la inundación y la hambruna también son frecuentes y cada vez más graves. Todos sabemos que hay permiso de Dios cuando se producen los desastres. Pero, ¿se ha preguntado usted alguna vez cuál es la voluntad de Dios detrás de los desastres y cómo podemos ser protegidos en medio de ellos?
Dios Todopoderoso dice: “Cuando [la humanidad] llena de corrupción y hasta un punto doloroso le desobedeció a Dios, Él tuvo que destruirla por Su carácter y Su esencia, y de acuerdo con Sus principios. Pero por Su esencia, Dios siguió compadeciéndose de ella, y hasta quiso usar diversas formas para redimirla, a fin de que continuase viviendo. El hombre, sin embargo, se opuso a Dios, siguió desobedeciéndole y se negó a aceptar Su salvación, es decir, se negó a aceptar Sus buenas intenciones. No importa cómo lo llamó Dios, le recordó, le proveyó, lo ayudó o toleró, el hombre no lo entendía ni lo apreciaba, ni le prestaba atención. En Su dolor, Dios no olvidó concederle al hombre Su máxima tolerancia, esperando que el hombre cambie de rumbo. Después de alcanzar Su límite, hizo lo que tuvo que hacer sin dudarlo. En otras palabras, hubo un período y un proceso específicos desde el momento en que Dios planeó destruir la humanidad hasta el comienzo de Su obra de destrucción de la misma. Este proceso existió con el propósito de capacitar al hombre para que cambiase de rumbo, y esta fue la última oportunidad que Dios le dio al hombre. ¿Qué hizo Dios, pues, en este período anterior a la destrucción de la humanidad? Llevó a cabo una cantidad significativa de trabajo recordatorio y de exhortación”.
Dios posee esencia justa y santa. En los últimos días, los seres humanos llevan una vida licenciosa dando importancia a comer, beber y divertirse, compitiendo y luchando entre sí por su propio beneficio, están llenos de mentiras y violencia; nadie busca el camino verdadero, encima niegan abiertamente la existencia de Dios, e incluso los creyentes también siguen la tendencia del mundo y buscan la riqueza, la fama y la fortuna, codiciando los placeres carnales y viviendo en el pecado, sin ser capaces de liberarse de él. Toda la humanidad se ha corrompido hasta el punto de que Dios la odia y se ve obligado a destruirla. Pero debido a que las razas humanas fueron creadas por Dios y Él no puede soportar destruirlas, sigue haciendo la obra de salvación a ellas.
Ahora los desastres están cayendo una tras otra, lo cual es el recordatorio y la advertencia de Dios a la humanidad corrupta, y Él les da a las personas la oportunidad de arrepentirse ante Él, para que aquellos que tienen corazón y espíritu se den cuenta de que las profecías del regreso del Señor se han cumplido y de que lo más urgente es apresurarse a buscar Su aparición y obra en los últimos días y aceptar Su salvación plena. Por lo tanto, a través de la llegada de estas calamidades Dios le da la última oportunidad a la gente para que se arrepienta, y debemos aprovechar esta ocasión única.

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Cómo Pedro llegó a conocer a Jesús

En el tiempo que Pedro pasó con Jesús, vio muchas características encantadoras en Jesús, muchos aspectos dignos de emulación y muchos aspectos que lo alimentaron. Aunque Pedro vio el ser de Dios en Jesús de muchas maneras, y vio muchas cualidades encantadoras, al principio no conocía a Jesús. Pedro comenzó a seguir a Jesús cuando tenía 20 años de edad y siguió haciéndolo durante seis años. Durante ese tiempo, nunca llegó a conocer a Jesús; Pedro estuvo dispuesto a seguir a Jesús solo por la admiración que sentía por Él. Cuando Jesús lo llamó a las orillas del Mar de Galilea, le preguntó: “Simón, Barjona, ¿me seguirás?”. Pedro le dijo: “Debo seguir a aquel a quien el Padre celestial ha enviado. Debo reconocer al que el Espíritu Santo ha escogido. Te seguiré”. En aquel entonces, Pedro ya había escuchado hablar de un hombre llamado Jesús, el más grande de los profetas, el Hijo amado de Dios, y Pedro constantemente había estado esperando encontrarlo y anhelando una oportunidad para verlo (porque así fue como el Espíritu Santo lo guio). Aunque Pedro nunca le había visto y solo había escuchado rumores acerca de Él, poco a poco en su corazón creció un anhelo y una adoración por Jesús y frecuentemente anhelaba mirar a Jesús algún día. ¿Y cómo llamó Jesús a Pedro? Él también había escuchado hablar de un hombre llamado Pedro, pero no fue el Espíritu Santo quien lo instruyó: “Ve al Mar de Galilea donde hay uno llamado Simón Barjona”. Jesús había escuchado que alguien decía que había uno llamado Simón Barjona, y que la gente había escuchado su sermón, que él también predicaba el evangelio del reino de los cielos y que la gente que lo escuchaba se conmovía hasta el llanto. Después de escuchar esto, Jesús siguió a esa persona al Mar de Galilea; cuando Pedro aceptó el llamado de Jesús, lo siguió.

Durante el tiempo en el que siguió a Jesús, Pedro formó muchas opiniones acerca de Él y siempre lo juzgaba desde su propia perspectiva. Aunque Pedro tenía un cierto grado de comprensión del Espíritu, su entendimiento no era muy claro, razón por la que dijo: “Debo seguir a aquel a quien el Padre celestial ha enviado. Debo reconocer al que el Espíritu Santo ha escogido”. No entendía las cosas que Jesús hizo y no tenía claridad acerca de ellas. Después de seguirlo por algún tiempo, Pedro se interesó más en lo que Él hacía y decía y en Jesús mismo. Llegó a sentir que Jesús inspiraba tanto afecto como respeto; le gustaba asociarse con Él y estar a Su lado y escuchar las palabras de Jesús le daba alimento y ayuda. Durante el tiempo en que siguió a Jesús, Pedro observó y tomó en serio todo acerca de Su vida: Sus acciones, palabras, movimientos y expresiones. Adquirió un entendimiento profundo de que Jesús no era como los hombres ordinarios. Aunque Su apariencia humana era muy normal, estaba lleno de amor, compasión y tolerancia hacia el hombre. Todo lo que hacía y decía era de mucha ayuda para los demás y Pedro vio y aprendió cosas que nunca antes había visto o tenido de Jesús. Vio que aunque Jesús no tenía una gran estatura ni una humanidad inusual, tenía un aire verdaderamente extraordinario y poco común. Aunque Pedro no podía explicarlo plenamente, podía ver que Jesús actuaba diferente a todos los demás, porque las cosas que hacía eran muy diferentes a las del hombre normal. Del tiempo que estuvo en contacto con Jesús, Pedro también vio que Su personalidad era diferente a la de un hombre común. Siempre actuaba con firmeza y nunca con prisa; nunca exageraba ni le restaba importancia a un tema y conducía Su vida de una forma que revelaba un carácter tanto normal como admirable. Al conversar, Jesús hablaba de manera simple y con gracia, comunicando siempre de forma alegre pero serena, y nunca perdía Su dignidad al llevar a cabo Su obra. Pedro vio que Jesús algunas veces era taciturno mientras que, otras, hablaba sin cesar. A veces estaba tan contento que parecía una paloma ágil y vivaz y, sin embargo, otras veces estaba tan triste que no hablaba para nada, y parecía abrumado por la aflicción como una madre cansada y avejentada. A veces estaba lleno de ira como un soldado valiente que corre para matar a un enemigo y otras veces, incluso, parecía un león rugiente. Algunas veces reía; otras veces oraba y lloraba. No importa cómo actuara Jesús, Pedro llegó a tener un amor y respeto sin límites por Él. La risa de Jesús lo llenaba de alegría, Su tristeza lo hundía en la pena y Su ira lo atemorizaba, mientras que Su misericordia, perdón y las duras exigencias que les hacía a las personas lo hicieron llegar a amar a Jesús de verdad y desarrollar verdadera veneración y verdadero anhelo por Él. Por supuesto, no fue hasta que hubo vivido junto a Jesús durante algunos años que llegó a darse cuenta de todo esto poco a poco.

Pedro era un hombre particularmente razonable, dotado con una inteligencia natural; sin embargo, había hecho muchas cosas insensatas cuando seguía a Jesús. Al principio tenía algunas nociones acerca de Jesús. Le preguntó: “La gente dice que Tú eres un profeta; entonces, cuando tenías ocho años y empezaste a entender las cosas, ¿sabías que eras Dios? ¿Sabías que fuiste concebido por el Espíritu Santo?”. Jesús le contestó: “No, no lo sabía. ¿No te parezco una persona normal? Soy igual que cualquier otro. La persona que el Padre envía es una persona normal, no una extraordinaria. Y, aunque la obra que Yo hago representa a Mi Padre celestial, Mi imagen, la persona que Yo soy y este cuerpo carnal no pueden representar completamente a Mi Padre celestial; solo a una parte de Él. Aunque vengo del Espíritu, sigo siendo una persona normal y Mi Padre me envió a esta tierra como una persona normal, no como una persona extraordinaria”. Solo cuando Pedro escuchó esto logró tener un ligero entendimiento de Jesús. Y fue sólo después de haber pasado por incontables horas de la obra de Jesús, de Su enseñanza, de Su pastoreo y de Su sustento, que alcanzó un entendimiento mucho más profundo. Cuando Jesús cumplió los treinta años le habló a Pedro de Su inminente crucifixión y de que había venido a hacer una etapa de la obra- la obra de la crucifixión – para redimir a toda la humanidad. Jesús también le dijo que tres días después de la crucifixión, el Hijo del hombre resucitaría y una vez resucitado aparecería a las personas durante 40 días. Al escuchar estas palabras, Pedro se entristeció y se tomó Sus palabras a pecho; desde entonces, cada vez se acercó más a Jesús. Después de experimentar durante algún tiempo, Pedro llegó a darse cuenta de que todo lo que Jesús hacía era del ser de Dios y llegó a pensar que Jesús era excepcionalmente encantador. Solo cuando logró tener esta comprensión, el Espíritu Santo lo esclareció desde dentro. Fue entonces cuando Jesús se volvió a Sus discípulos y a otros seguidores y les preguntó: “Juan, ¿quién dices tú que soy Yo?”. Juan le contestó: “Tú eres Moisés”. Se volvió a Lucas: “Y tú, Lucas, ¿quién dices tú que soy Yo?”. Lucas le contestó: “Eres el más grande de los profetas”. Después le preguntó a una hermana, y le contestó: “Tú eres el más grande de los profetas que hablas muchas palabras desde siempre y para siempre. Nadie tiene profecías tan grandes como las Tuyas ni conocimiento que sobrepase al Tuyo; Tú eres un profeta”. Después Jesús se volvió a Pedro y le preguntó: “Pedro, ¿quién dices tú que soy Yo?”. Pedro le contestó: “Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente. Tú vienes del cielo, Tú no eres de la tierra, Tú no eres igual que las creaciones de Dios. Nosotros estamos en la tierra y Tú estás aquí con nosotros, pero Tú eres del cielo, Tú no eres del mundo y Tú no eres de la tierra”. Fue a través de su experiencia que el Espíritu Santo lo esclareció y lo cual le permitió llegar a este entendimiento. Después de este esclarecimiento, admiró aún más todo lo que Jesús había hecho, pensó que Él incluso era aún más encantador, y en su corazón siempre estaba renuente a separarse de Jesús. Así que la primera vez que Jesús se reveló a Pedro después de que fue crucificado y resucitado, Pedro clamó con felicidad excepcional: “¡Señor! ¡Has resucitado!”. Después, llorando, Pedro pescó un pez extremadamente grande, lo cocinó y se lo sirvió a Jesús. Jesús sonrió pero no habló. Aunque Pedro sabía que Jesús había resucitado no entendía el misterio de esto. Cuando le dio a Jesús el pez para que lo comiera, Jesús no se negó, pero no habló ni se sentó a comer, sino que en lugar de eso de repente desapareció. Este fue un enorme golpe para Pedro y solo entonces entendió que el Jesús resucitado era diferente al Jesús de antes. Una vez que se dio cuenta de esto, Pedro se entristeció, pero también obtuvo consuelo al saber que el Señor había completado Su obra. Sabía que Jesús había completado Su obra, que Su tiempo de estar con el hombre había acabado y que el hombre tendría que recorrer su propio camino a partir de entonces. Jesús le había dicho una vez: “Tú también debes tomar de la copa amarga que Yo he bebido (esto es lo que Él le dijo después de la resurrección). Tú también debes recorrer el camino que Yo he recorrido. Debes dar tu vida por Mí”. A diferencia de lo que sucede hoy, la obra en ese tiempo no tomaba la forma de una conversación cara a cara. Durante la Era de la Gracia, la obra del Espíritu Santo estaba especialmente escondida y Pedro sufrió muchas dificultades. Algunas veces llegó al punto de exclamar: “¡Dios! No tengo nada más que esta vida. Aunque para Ti no es muy valiosa, yo deseo dedicártela a Ti. Aunque los hombres son indignos de amarte, y su amor y su corazón son insignificantes, yo creo que conoces el deseo del corazón de los hombres. Y aunque el cuerpo de los hombres no cuenta con Tu aceptación, yo deseo que Tú aceptes mi corazón”. Pronunciar estas oraciones le dio ánimos, sobre todo cuando oraba: “Estoy dispuesto a dedicar por completo mi corazón a Dios. Aunque soy incapaz de hacer algo por Dios, estoy dispuesto a satisfacer lealmente a Dios y consagrarme a Él con todo el corazón. Creo que Dios debe mirar mi corazón”. Él dijo: “No pido nada para mi vida; solo que mis pensamientos de amor por Dios y el deseo de mi corazón sean aceptados por Dios. Estuve con el Señor Jesús por mucho tiempo, pero nunca lo amé; esta es mi mayor deuda. Aunque estuve con Él, no lo conocí y hasta hablé palabras irreverentes a Sus espaldas. Pensar en esas cosas me hace sentir aún más en deuda con el Señor Jesús”. Él siempre oró de esta manera. Dijo: “Soy menos que el polvo. No puedo hacer nada sino dedicar este leal corazón a Dios”.

Hubo un clímax en las experiencias de Pedro, cuando su cuerpo estaba casi totalmente quebrado, pero Jesús lo alentó desde dentro. Y se le apareció una vez. Cuando Pedro estaba viviendo un sufrimiento tremendo y su corazón estaba roto, Jesús lo instruyó: “Estuviste conmigo en la tierra y Yo estuve aquí contigo. Y aunque antes estuvimos juntos en el cielo, esto pertenece, después de todo, al mundo espiritual. Ahora Yo he regresado al mundo espiritual y tú estás en la tierra, porque Yo no soy de la tierra y aunque tú tampoco eres de la tierra, has de cumplir tu función en la tierra. Ya que eres un siervo, debes cumplir con tu deber”. Pedro se consoló al escuchar que podía regresar al lado de Dios. En aquel entonces, Pedro estaba en semejante agonía que estaba casi postrado en cama, sintió remordimiento hasta el punto de decir: “Soy tan corrupto que no soy capaz de satisfacer a Dios”. Jesús se le apareció y le dijo: “Pedro, ¿puede ser que hayas olvidado la decisión que una vez tomaste ante Mí? ¿Realmente has olvidado todo lo que dije? ¿Has olvidado el compromiso que hiciste conmigo?”. Al ver que era Jesús, Pedro se levantó de la cama y Jesús lo consoló: “Yo no soy de la tierra, ya te lo he dicho, esto debes entender pero, ¿has olvidado algo más que te dije? ‘Tú tampoco eres de la tierra ni del mundo’. Justo ahora hay una obra que necesitas hacer. No puedes estar así de apenado, no puedes sufrir así. Aunque los hombres y Dios no pueden coexistir en el mismo mundo, Yo tengo Mi obra y tú tienes la tuya, y un día cuando tu obra esté terminada, estaremos juntos en un reino y Yo te voy a guiar para que estés conmigo para siempre”. Pedro se consoló y se tranquilizó después de escuchar estas palabras. Sabía que este sufrimiento era algo que tenía que soportar y experimentar y se inspiró a partir de entonces. Jesús se le apareció de manera especial a él en cada momento clave, dándole un esclarecimiento y guía especiales y haciendo mucha obra en él. ¿Y qué es lo que más lamentaba Pedro? Poco después de que Pedro hubiera dicho: “Tú eres el Hijo del Dios viviente”, Jesús le hizo otra pregunta a Pedro (aunque no está registrada en la Biblia de esta manera). Jesús le preguntó: “¡Pedro! ¿Alguna vez me has amado?”. Pedro entendió lo que Él quería decir y le dijo: “¡Señor! Una vez amé al Padre que está en el cielo, pero admito que nunca te he amado a Ti”. Jesús entonces le dijo: “Si la gente no ama al Padre que está en el cielo, ¿cómo puede amar al Hijo que está en la tierra? Y si la gente no ama al Hijo que envió Dios el Padre, ¿cómo puede amar al Padre que está en el cielo? Si la gente verdaderamente ama al Hijo que está en la tierra, entonces en verdad ama al Padre que está en el cielo”. Cuando Pedro escuchó estas palabras se dio cuenta de su carencia. Siempre sintió remordimiento hasta el punto del llanto por sus palabras, “Una vez amé al Padre que está en el cielo, pero nunca te he amado a Ti”. Después de la resurrección y ascensión de Jesús sintió aún más remordimiento y dolor por estas palabras. Al recordar su obra pasada y su estatura presente, a menudo iba a Jesús en oración, siempre sintiendo pesar y una deuda debido a que no había satisfecho la voluntad de Dios y no había estado a la altura de los estándares de Dios. Estos problemas se convirtieron en su mayor carga. Él dijo: “Un día voy a dedicarte todo lo que tengo y todo lo que soy, te voy a dar lo que sea más valioso”. Él dijo: “¡Dios! Sólo tengo una fe y sólo tengo un amor. Mi vida no vale nada y mi cuerpo no vale nada. Sólo tengo una fe y sólo tengo un amor. En mi mente tengo fe en Ti y amor por Ti en mi corazón; sólo tengo estas dos cosas para darte y nada más”. Las palabras de Jesús alentaron mucho a Pedro, porque antes de que Jesús fuera crucificado, Él le había dicho: “No soy de este mundo y tú tampoco eres de este mundo”. Después, cuando Pedro llegó a un punto de gran dolor, Jesús le recordó: “Pedro, ¿lo has olvidado? Yo no soy del mundo y solo fue por Mi obra que me fui antes. Tú tampoco eres del mundo, ¿de verdad lo has olvidado? Te lo he dicho dos veces, ¿no lo recuerdas?”. Al escuchar esto, Pedro dijo: “¡No lo he olvidado!”. Entonces Jesús le dijo: “Una vez pasaste un tiempo feliz junto a Mí en el cielo y un periodo de tiempo a Mi lado. Me extrañas y Yo te extraño. Aunque las criaturas no son dignas de mencionarse a Mis ojos, ¿cómo puedo no amar a uno que es inocente y encantador? ¿Has olvidado Mi promesa? Debes aceptar Mi comisión en la tierra; debes cumplir la tarea que te encomendé. Un día sin duda te llevaré para que estés a Mi lado”. Después de escuchar esto, Pedro se alentó todavía más y recibió una inspiración todavía mayor, tal que cuando estaba en la cruz pudo decir: “¡Dios! ¡No te puedo amar lo suficiente! Incluso si me pidieras que muriera, todavía no te puedo amar lo suficiente. A dondequiera que envíes a mi alma, cumplas o no Tus promesas del pasado, lo que sea que hagas después, te amo y creo en Ti”. A lo que se aferró fue a su fe y a su amor verdadero.

Una noche, varios de los discípulos, Pedro incluido, estaban en un barco pesquero con Jesús y Pedro le hizo a Jesús una pregunta muy ingenua: “¡Señor! Hay una pregunta que por mucho tiempo he querido hacerte”. Jesús le contestó: “Entonces, ¡por favor pregunta!”. Pedro entonces le preguntó: “¿La obra hecha durante la Era de la Ley fue Tu obra?”. Jesús sonrió, como si estuviera diciendo, “Este niño, ¡qué ingenuo es!”. Luego continuó con propósito: “No era mía, era la obra de Jehová y de Moisés”. Pedro escuchó esto y exclamó: “¡Oh! Así que no era Tu obra”. Cuando Pedro dijo esto, Jesús ya no habló. Pedro pensó para sí: “No fuiste Tú quien la hiciste así que no es de extrañar que hayas venido a destruir la ley, ya que no fue Tu obra”. Su corazón también se calmó. Luego, Jesús se dio cuenta de que Pedro era bastante ingenuo, pero porque no había tenido ningún conocimiento en ese momento, Jesús no dijo nada más ni lo refutó directamente. Una vez que Jesús dio un sermón en una sinagoga en la que muchas personas estuvieron presentes, incluyendo a Pedro. Jesús dijo: “Aquel que vendrá desde siempre y para siempre, hará la obra de redención durante la Era de la Gracia, para redimir a toda la humanidad del pecado, pero no se verá limitado por ninguna regla para sacar al hombre del pecado. Él abandonará la ley y entrará a la Era de la Gracia. Redimirá a toda la humanidad. Avanzará a pasos agigantados de la Era de la Ley a la de la Gracia, sin embargo, nadie lo conoce, a Él, que vino de Jehová. La obra que Moisés hizo fue concedida por Jehová; Moisés redactó la ley gracias a la obra que Jehová había hecho”. Una vez dicho esto, Él prosiguió: “Aquellos que abolen los mandamientos de la Era de la Gracia durante la Era de la Gracia encontrarán calamidad. Deben estar en el templo y recibir la destrucción de Dios y el fuego vendrá sobre ellos”. Escuchar estas palabras surtió algún tipo de efecto en Pedro y durante un periodo de su experiencia, Jesús pastoreó y nutrió a Pedro, hablando de corazón a corazón con él, lo que le permitió a Pedro tener una comprensión un poco mejor de Jesús. Mientras Pedro recordaba lo que Jesús había predicado aquel día y luego la pregunta que le había hecho a Jesús cuando estaban en la barca y la respuesta que Jesús le había dado, así como la forma en la que Él había sonreído, Pedro finalmente llegó a entenderlo todo. Más tarde, el Espíritu Santo esclareció a Pedro y solo entonces entendió que Jesús era el Hijo del Dios viviente. La comprensión de Pedro vino del esclarecimiento del Espíritu Santo, pero hubo un proceso para su entendimiento. Fue por hacer preguntas, escuchar predicar a Jesús, y después al recibir la enseñanza especial de Jesús y Su pastoreo especial, fue que Pedro llegó a darse cuenta de que Jesús era el Hijo del Dios viviente. Esto no se logró de un día para otro; fue un proceso, y esto se convirtió en una ayuda para él en sus experiencias posteriores. ¿Por qué Jesús no hizo la obra de perfeccionamiento en otras personas sino solo en Pedro? Porque solo Pedro entendió que Jesús era el Hijo del Dios viviente; nadie más lo sabía. Aunque había muchos discípulos que sabían mucho en el tiempo en que siguieron a Jesús, su conocimiento era superficial. Por eso Jesús escogió a Pedro como el ejemplar para ser perfeccionado. Lo que Jesús le dijo a Pedro en ese entonces es lo que Él les dice a las personas hoy, cuyo conocimiento y entrada de vida deben alcanzar los de Pedro. Es de acuerdo a este requisito y esta senda que Dios va a perfeccionar a todos. ¿Por qué a las personas el día de hoy se les exige tener una fe real y un amor verdadero? Vosotros también debéis experimentar lo que Pedro experimentó; los frutos que Pedro ganó de sus experiencias también deben manifestarse en vosotros y el dolor que Pedro sufrió, vosotros también lo debéis sufrir. El camino que recorréis es el mismo que Pedro recorrió. El dolor que sufrís es el dolor que Pedro sufrió. Cuando recibáis la gloria y viváis una vida real, entonces viváis la imagen de Pedro. La senda es la misma y uno es perfeccionado al seguirla. Sin embargo, vuestro calibre es un poco deficiente en comparación con el de Pedro, porque los tiempos han cambiado, y también lo ha hecho el grado de corrupción de los hombres, y debido a que Judea era un reino de mucho tiempo atrás con una cultura antigua. Así que debéis tratar de hacer todo lo posible por mejorar vuestro calibre.

Pedro era una persona muy razonable, astuto en todo lo que hacía y también era extremadamente honesto. Sufrió muchos reveses. Su primer contacto con la sociedad fue a la edad de 14 años, cuando fue a la escuela, y también a la sinagoga. Tenía mucho entusiasmo y siempre estaba dispuesto a asistir a las reuniones. En ese tiempo, Jesús no había todavía comenzado de manera oficial Su obra; esto era solo el inicio de la Era de la Gracia. Pedro comenzó a entrar en contacto con las figuras religiosas cuando tenía 14 años; para cuando tenía 18, estaba en contacto con la élite religiosa, pero después de haber visto el caos tras de escenas de la religión, se apartó. Al ver qué taimadas, astutas y maliciosas eran estas personas, se disgustó en extremo (así fue como el Espíritu Santo obraba en ese tiempo, para perfeccionarlo. Él lo conmovió de manera especial e hizo una obra especial en él) y así él se retiró de la sinagoga a la edad de 18 años. Sus padres lo persiguieron y no lo dejaban creer (ellos eran diablos e incrédulos). Finalmente, Pedro dejó su hogar y viajó por todas partes, pescando y predicando por dos años, tiempo durante el cual también guio a bastantes personas. Ahora deberías poder ver con claridad el camino preciso que Pedro tomó. Si puedes ver la senda de Pedro con claridad, entonces estarás seguro de la obra que se está haciendo actualmente, de modo que no te quejarás o serás pasivo ni anhelarás nada. Debes experimentar el ánimo de Pedro en ese momento: la tristeza lo golpeó; ya no pedía por un futuro ni ninguna bendición. No buscaba el lucro, la felicidad, la fama o la fortuna del mundo, solo buscaba vivir una vida con un mayor significado, retribuir el amor de Dios y dedicar lo más absolutamente precioso que tenía a Dios. Entonces estaría satisfecho en su corazón. Muchas veces oró a Jesús con las palabras: “Señor Jesucristo, una vez te amé, pero no te amé sinceramente nunca. Aunque dije que tenía fe en Ti, nunca te amé con un corazón sincero. Solo alzaba la vista a Ti, te adoraba y te extrañaba, pero nunca te amé ni tuve verdadera fe en Ti”. Él oró constantemente para tomar su decisión, las palabras de Jesús siempre lo alentaban y motivaban. Más tarde, después de un periodo de experiencia, Jesús lo probó, provocándolo a que lo anhelara más. Él dijo: “¡Señor Jesucristo! Cuánto te extraño, y cuánto anhelo verte. Tengo muchas carencias y no puedo compensar Tu amor. Te suplico que me lleves pronto. ¿Cuándo me necesitarás? ¿Cuándo me llevarás? ¿Cuándo veré otra vez Tu rostro? Ya no deseo vivir más en este cuerpo, ni seguir corrompiéndome, y tampoco quiero rebelarme más. Estoy listo para dedicarte todo lo que tengo tan pronto como pueda y ya no te quiero entristecer más”. Así es cómo él oraba, pero en ese momento no sabía lo que Jesús perfeccionaría en él. Durante la agonía de su prueba, Jesús se le apareció otra vez y le dijo: “Pedro, deseo hacerte perfecto, de tal manera que te conviertas en una pieza del fruto, uno que es la cristalización de Mi perfección en ti y de la cual gozaré. ¿Puedes realmente dar testimonio de Mí? ¿Has hecho lo que te pedí que hicieras? ¿Has vivido las palabras que he hablado? Una vez me amaste, pero aunque me amaste, ¿me has vivido? ¿Qué has hecho por Mí? Reconoces que no eres digno de Mi amor pero, ¿qué has hecho por Mí?”. Pedro vio que no había hecho nada por Jesús y recordó su promesa anterior de dar su vida por Dios. Y de esta manera, ya no se quejó y sus oraciones prosperaron mucho mejor a partir de entonces. Oró diciendo: “¡Señor Jesucristo! Una vez te dejé y Tú también una vez me dejaste. Hemos pasado tiempo separados y tiempo juntos en compañía. Sin embargo, me amas más que a todo lo demás. En repetidas ocasiones me he rebelado contra Ti y en repetidas ocasiones te he afligido. ¿Cómo puedo olvidar tales cosas? Siempre tengo en mente y nunca olvido la obra que has hecho en mí y lo que me has confiado. He hecho todo lo posible por la obra que has hecho en mí. Sabes lo que puedo hacer y también sabes qué papel puedo desempeñar. Deseo someterme a tus orquestaciones, y voy a dedicarte todo lo que tengo. Sólo Tú sabes lo que puedo hacer por Ti. Aunque Satanás me engañó tanto y me rebelé contra Ti, creo que Tú no te acuerdas de mí por esas transgresiones y que Tú no me tratas de acuerdo a ellas. Deseo dedicarte toda mi vida. No pido nada y tampoco tengo otras esperanzas o planes; sólo deseo actuar de acuerdo a Tu designio y hacer Tu voluntad. Beberé de Tu amarga copa y estoy a Tus órdenes”.

Vosotros debéis tener claro la senda que transitáis; debéis tener claro la senda que tomaréis en el futuro, qué es lo que Dios perfeccionará y qué os ha sido confiado. Un día, tal vez, seréis probados y, cuando llegue ese día, si sois capaces de sacar inspiración de las experiencias de Pedro, esto mostrará que verdaderamente estáis caminando por la senda de Pedro. Dios elogió a Pedro por su fe y amor verdaderos y por su lealtad a Dios. Y fue por su honestidad y su deseo de Dios en su corazón que Dios lo perfeccionó. Si tú verdaderamente tienes el mismo amor y fe que Pedro, entonces Jesús con toda seguridad te perfeccionará.

Fuente: Iglesia de Dios Todopoderoso

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Vídeo cristiano de reflexión | «Nuestro pastor dijo…» (Diálogo humorístico)

Vídeo cristiano de reflexión | «Nuestro pastor dijo…» (Diálogo humorístico)
Yu Shunfu es una creyente en el mundo religioso que admira y adora a los pastores y ancianos. Ella cree que «los pastores y ancianos son establecidos por Dios y obedecer a los pastores y ancianos es obedecer a Dios». Por tanto, Yu escucha lo que dice su pastor para todo lo que hace, incluso en lo referente al recibimiento del regreso del Señor. Sin embargo, gracias a un excelente debate, Yu Shunfu consigue darse cuenta de que acatar las nociones religiosas es absurdo e irracional y, al final, se percata de que lo primero al creer es magnificar a Dios y que debemos conservar el «templo» del corazón para Dios. Por tanto, Yu escoge buscar e investigar el camino verdadero por sí misma.

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Fragmento 4 de película evangélico «El anhelo» (Español Latino)

Fragmento 4 de película evangélico «El anhelo»: ¿Está el reino de los cielos en el cielo o en la tierra? (Español Latino)

Mucha gente que tiene fe en el Señor cree que el reino de los cielos está en el cielo. ¿Es ese el caso? El padrenuestro dice: «[…] Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, así en la tierra como en el cielo» (Mateo 6:9-10). Apocalipsis dice: «[…] El reino del mundo ha venido a ser el reino de nuestro Señor y de su Cristo […]» (Apocalipsis 11:15). «[…] La ciudad santa, la nueva Jerusalén, que descendía del cielo, de Dios […] el tabernáculo de Dios está entre los hombres […]» (Apocalipsis 21:2-3). Entonces, ¿está el reino de los cielos en el cielo o en la tierra?

Las escrituras tomadas de LA BIBLIA DE LAS AMERICAS® (LBLA) Copyright © 1986, 1995, 1997 por The Lockman Foundation usado con permiso. www.LBLA.com.

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El Señor ha vuelto. Con escuchar Sus nuevas palabras se puede recibirlo

Hoy en día, los desastres ocurren con frecuencia en todo el mundo, esto cumple precisamente las profecías del regreso del Señor en los últimos días: “Porque se levantará nación contra nación, y reino contra reino, y en diferentes lugares habrá hambre y terremotos. Pero todo esto es solo el comienzo de dolores” (Mateo 24:7-8). Es evidente que la ocurrencia de los desastres indica que el Señor ha regresado, pero ¿cómo debemos recibirlo?
El Señor Jesús dijo: “Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco y me siguen” (Juan 10:27).
Dios Todopoderoso dice: “Ya que estamos buscando las huellas de Dios, nos corresponde a nosotros buscar la voluntad de Dios, Sus palabras y declaraciones; porque dondequiera que haya nuevas palabras dichas por Dios, allí está la voz de Dios, y donde están las huellas de Dios, ahí están Sus hechos. Donde está la expresión de Dios, ahí aparece, y cuando aparece, ahí existe la verdad, el camino y la vida. Al buscar las huellas de Dios, habéis ignorado las palabras ‘Dios es la verdad, el camino y la vida’. Y así, muchas personas, incluso cuando reciben la verdad, no creen que han encontrado las huellas de Dios y mucho menos reconocen la aparición de Dios. ¡Qué error tan grave! La aparición de Dios no se puede reconciliar con las nociones del hombre; todavía menos puede Dios aparecer por órdenes del hombre. Dios toma Sus propias decisiones y tiene Sus propios planes cuando hace Su obra; más aún, Él tiene Sus propios objetivos y Sus propios métodos. Sea cual sea la obra que Él haga, no es necesario que la consulte con el hombre o busque su consejo, ni mucho menos que notifique de Su obra a cada persona. Este es el carácter de Dios, que debería además ser reconocido por todo el mundo. Si deseáis presenciar la aparición de Dios, seguir las huellas de Dios, entonces debéis primero apartaros de vuestras propias nociones. No debes exigir que Dios haga esto o aquello; mucho menos debes colocarlo dentro de tus propios confines y limitarlo a tus propias nociones. En cambio, debéis preguntar cómo vais a buscar las huellas de Dios, cómo vais a aceptar la aparición de Dios, y cómo vais a someteros a Su nueva obra; esto es lo que el hombre debe hacer. Ya que el hombre no es la verdad y no está dotado de la verdad, debe buscar, aceptar y obedecer”.
Se puede ver que el Señor vendrá a pronunciar palabras y a buscar a Sus ovejas en los últimos días, así que la clave de acogerlo es enfocarse en escuchar Su voz, es decir, buscar e investigar Sus nuevas palabras en los últimos días. Con que reconozcamos a Dios a partir de esas palabras, y aceptemos y obedezcamos a Él, seremos los que reciben al Señor.

Las escrituras tomadas de LA BIBLIA DE LAS AMERICAS® (LBLA) Copyright © 1986, 1995, 1997 por The Lockman Foundation usado con permiso. www.LBLA.com.

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Música cristiana | Bienaventurados los que aceptan la nueva obra de Dios

Música cristiana | Bienaventurados los que aceptan la nueva obra de Dios
I
Todos los que pueden obedecer
las declaraciones actuales del Espíritu Santo son benditos.
No importa cómo solían ser
o cómo el Espíritu Santo solía obrar en ellos,
los que han obtenido la última obra
son los más bendecidos
y los que no pueden seguir la última obra hoy
son eliminados.
Dios quiere a los
que son capaces de aceptar la nueva luz
y Él quiere a los que aceptan y conocen Su última obra.
II
Una virgen casta sabe buscar,
una virgen casta sabe buscar,
la obra del Espíritu Santo
y entender las cosas nuevas y,
puede desechar las antiguas concepciones
y obedecer la obra de Dios hoy,
y obedecer la obra de Dios hoy.
Este grupo de personas que aceptan la nueva obra de la actualidad,
Dios las predestinó antes de todos los siglos
y son las más benditas de las personas.
Vosotros oís la voz de Dios directamente
y contempláis la aparición de Dios y así,
en todo el cielo y la tierra y a lo largo de las eras,
nadie ha sido más bendecido que vosotros.
De “La Palabra manifestada en carne”

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¿Por qué la mujer samaritana pudo reconocer al Señor?

La mujer samaritana no tenía mucho conocimiento bíblico, pero fue capaz de reconocer y seguir al Señor. ¡Esto realmente nos resulta increíble! Pero, ¿cómo reconoció al Señor? En ese momento, el Señor Jesús le dijo a la mujer samaritana: “Porque cinco maridos has tenido, y el que ahora tienes no es tu marido; en eso has dicho la verdad” (Juan 4:18). Ella se sorprendió tras escucharlo y dijo a todos: “Venid, ved a un hombre que me ha dicho todo lo que yo he hecho. ¿No será este el Cristo?” (Juan 4:29).
¿Por qué la mujer samaritana pudo reconocer que el Señor Jesús era Cristo a través de la breve conversación? Porque creyó que sólo Dios podía observar todo, hablar todo lo que había tenido en lo profundo de su corazón y convencerla. La mujer samaritana distinguió la voz del Señor mediante escuchar Sus palabras en lugar de considerar Sus antecedentes familiares y Su apariencia. Esta fue la sabiduría de ella.
Ahora ya estamos en los últimos días, muchos están dando testimonio de que ha regresado el Señor, es Cristo de los últimos días, Dios Todopoderoso, quien ha expresado todas las verdades que salvan al hombre y ha hecho una nueva obra. Para poder recibir al Señor, debemos sacar lección de la sabiduría de la mujer samaritana, -enfocarnos en escuchar las palabras del Señor retornado-. En cuanto reconocemos la voz de Dios, aceptamos y seguimos a Él, seremos los que dan la bienvenida a Su regreso. Porque Dios dice: “Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco y me siguen” (Juan 10:27). “Dondequiera que Dios aparece, allí se expresa la verdad y estará la voz de Dios. Sólo los que pueden aceptar la verdad podrán escuchar la voz de Dios y sólo tales personas están calificadas para presenciar la aparición de Dios”.

Recomendación: Reflexión de la vida

Las escrituras tomadas de LA BIBLIA DE LAS AMERICAS® (LBLA) Copyright © 1986, 1995, 1997 por The Lockman Foundation usado con permiso. www.LBLA.com.

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Música cristiana | «Ofreciendo un corazón sincero a Dios» Alabar a Dios con corazón de amor por Él

Música cristiana | «Ofreciendo un corazón sincero a Dios» Alabar a Dios con corazón de amor por Él

Hermanos y hermanas, ¡cantemos y bailemos para alabar a Dios!
¡Vale!
I
Hermanos y hermanas, moveos y bailad.
No sintáis recatados o timidez.
A Dios no le importa si tus movimientos son malos;
le encanta y le alegra que lo alabes.
Así que alábalo con todo tu corazón.
Simplemente deja de lado tu timidez, moveos y bailad.
A Dios no le importa cuántos años tengas
o cuántas personas se pongan de pie.
Alabarlo con tu corazón libera tus almas.
Toda la gloria a Dios.
Sólo alabarlo con tu corazón trae alegría.
Su gracia se concede a cada hombre.
II
Hermanos y hermanas, ¡venid y alabad a Dios!
Es nuestro deber alabarlo con todo nuestro corazón.
Aquellos que lo alaban a Él, recibirán las bendiciones de Dios,
para el cual toda la riqueza en la tierra
no puede ser intercambiadas.
Somos criados ante Dios; gracias a Su amor y gracia.
¡Ningún rey es más bendecido que nosotros!
No debemos menospreciarnos a nosotros mismos.
Sólo ofrécele tu corazón a Dios; cántale Su alabanza.
Hoy vivimos en el reino, elevados por Dios para ser Su pueblo.
Toda la gloria a Dios Todopoderoso.
Aquellos con un corazón de amor a Dios ven y alabadlo.
Toda la gloria a Dios Todopoderoso.
Aquellos con un corazón de amor a Dios ven y alabadlo.
Aquellos con un corazón de amor a Dios ven y alabadlo, alabadlo.
De “Seguir al Cordero y cantar nuevos cánticos”

¡Gracias a Dios Todopoderoso!

Recomendación: Música cristiana de alabanza

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Antes los frecuentes desastres, solo escuchando la Palabra de Dios podremos ser protegidos por Él

¿Sabes por qué sólo los ocho miembros de la familia de Noé fueron protegidos por Dios y otros murieron en el diluvio?
Fue porque no escucharon ni creyeron la Palabra de Dios, incluso cuando les transmitió Noé la advertencia de Dios, no la prestaron atención, siguieron centrándose en comer, beber y disfrutar de los placeres carnales, y finalmente ofendieron el carácter de Dios y fueron destruidos.
Ahora ya estamos en los últimos días, los desastres son frecuentes, y las profecías de la venida del Señor se han cumplido básicamente. Algunas personas están testificando que el Señor ha regresado para salvarnos, pero mucha gente lleva una vida similar a la de los humanos en los días de Noé, -no busca ni investiga la noticia de la venida del Señor-. Actualmente, Dios aún nos muestra Su misericordia y espera nuestro regreso, advirtiéndonos a través de los desastres para despertar nuestros corazones adormecidos. Sólo tenemos la ocasión de ser protegidos por Dios si apreciamos esta oportunidad, tomando la iniciativa para buscar Sus pasos, presentándonos ante Él para escuchar Sus palabras y aceptar Su nueva obra en los últimos días.
Dios dice: “Ahora, mira la era presente: los hombres justos como Noé, que podían adorar a Dios y apartarse del mal, han dejado de existir. Aun así Dios sigue siendo misericordioso con esta humanidad y todavía la absuelve durante esta era final. Dios busca a aquellos que anhelan que Él aparezca. Busca a aquellos que son capaces de oír Sus palabras, los que no han olvidado Su comisión y le ofrecen su corazón y su cuerpo. Él busca a aquellos que son obedientes como bebés ante Él y que no se le resisten”.

Recomendación: Temer a Dios

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Cómo aprender a orar a Dios : Acerca de la práctica de la oración

Cómo aprender a orar a Dios: Acerca de la práctica de la oración

Vosotros no prestáis atención a la oración en vuestra vida diaria. Las personas siempre han pasado por alto la oración. En sus oraciones anteriores sólo lo estaban haciendo de una forma superficial, a manera de juego, y nadie nunca le ha dado completamente su corazón a Dios y ha orado verdaderamente a Dios. Las personas sólo oran a Dios cuando algo les pasa. Durante todo este tiempo, ¿alguna vez has orado verdaderamente a Dios? ¿Alguna vez has derramado lágrimas de dolor delante de Dios? ¿Alguna vez has llegado a conocerte delante de Dios? ¿Alguna vez has tenido una oración íntima con Dios? La oración se practica gradualmente: Si tú por lo general no oras en casa, entonces no vas a tener manera de orar en la iglesia, y si por lo general no oras durante las pequeñas reuniones, entonces no vas a ser capaz de orar durante las grandes reuniones. Si tú normalmente no te acercas a Dios ni meditas en las palabras de Dios, entonces no vas a tener nada que decir cuando sea hora de orar, e incluso si sí oras, tus labios sólo se estarán moviendo; no vas a estar orando verdaderamente.

¿Qué significa orar realmente? Quiere decir hablar con Dios las palabras que están dentro de tu corazón y comunicarte con Dios después de que comprendiste Su voluntad, basándote en Sus palabras; quiere decir sentirte particularmente cerca de Dios, sentir que Él está enfrente de ti y que tú tienes algo que decirle; y quiere decir estar especialmente radiante dentro de tu corazón y sentir que Dios es especialmente precioso. Te vas a sentir especialmente constreñido y, después de escuchar tus palabras, tus hermanos y hermanas se van a sentir complacidos, van a sentir que las palabras que hablas son las palabras que están dentro de sus corazones, las palabras que quieren decir y que lo que tú dices representa lo que ellos quieren decir. Esto es lo que significa orar verdaderamente. Después de que has orado verdaderamente, te vas a sentir en paz y complacido en tu corazón; la fuerza para amar a Dios crecerá y vas a sentir que nada en toda tu vida es más valioso o importante que amar a Dios, y todo esto probará que tus oraciones han sido efectivas. ¿Alguna vez has orado de esta manera?

¿Y qué hay en cuanto al contenido de las oraciones? Debes orar, paso a paso, de acuerdo a tu verdadero estado y a aquello que será hecho por el Espíritu Santo, y debes hablar con Dios de acuerdo con la voluntad de Dios y Sus exigencias para el hombre. Cuando comiences a practicar tus oraciones, primero dale tu corazón a Dios. No intentes entender la voluntad de Dios; sólo trata de decirle a Dios las palabras que están dentro de tu corazón. Cuando te presentes delante de Dios, habla así: “¡Oh Dios! Sólo hoy me doy cuenta de que solía desobedecerte. Soy realmente corrupto y despreciable. Antes, estaba perdiendo mi tiempo; a partir de hoy voy a vivir para Ti, voy a vivir una vida que tenga sentido y voy a satisfacer Tu voluntad. Quisiera que Tu Espíritu siempre obrara en mi interior y que siempre me iluminara y me esclareciera, para que pueda dar un testimonio fuerte y rotundo delante de Ti, permitiendo que Satanás vea Tu gloria, Tu testimonio y la prueba de Tu triunfo dentro de nosotros”. Cuando ores de esta manera, tu corazón será completamente liberado, y después de haber orado de esta manera, tu corazón estará más cerca de Dios, y al orar con frecuencia de esta manera, el Espíritu Santo inevitablemente obrará dentro de ti. Si siempre clamas a Dios de esta manera, y tomas tu determinación delante de Dios, llegará el día en que tu determinación pueda ser aceptada delante de Dios, cuando tu corazón y todo tu ser Dios los recibirá y finalmente Dios te hará perfecto. La oración es de suma importancia para vosotros. Cuando oras, recibes la obra del Espíritu Santo, Dios toca así tu corazón y surge la fuerza del amor de Dios dentro de ti. Si no oras con tu corazón, si no abres tu corazón para comunicarte con Dios, entonces Dios no va a tener forma de obrar en ti. Si, habiendo orado, has dicho todas las palabras que están dentro de tu corazón y el Espíritu de Dios no ha sido movido, si no te sientes constreñido en tu interior, entonces esto demuestra que tu corazón no es sincero, que tus palabras no son ciertas y que siguen siendo impuras. Si, habiendo orado, te sientes complacido, entonces Dios ha aceptado tus oraciones y el Espíritu de Dios ha obrado dentro de ti. Como alguien que sirve delante de Dios, no puedes estar sin las oraciones. Si verdaderamente ves la comunión con Dios como algo que es significativo y valioso, ¿podrías abandonar la oración? Nadie puede estar sin comunión con Dios. Sin la oración, vives en la carne, vives en la esclavitud de Satanás; sin la oración verdadera, vives bajo la influencia de la oscuridad. Espero que los hermanos y hermanas puedan orar verdaderamente todos y cada uno de los días. Sin embargo, esto no es observancia de la doctrina, sino un efecto que se debe lograr. ¿Estás dispuesto a renunciar a un poco de sueño y a la complacencia haciendo oraciones matutinas al amanecer y después gozar las palabras de Dios? Si tú oras, comes y bebes las palabras de Dios de esta manera, con un corazón puro, entonces Dios te aceptará más. Si lo haces cada día, si practicas darle tu corazón a Dios cada día y tienes comunión con Dios, entonces tu conocimiento de Dios seguro aumentará y vas a estar mejor capacitado para captar la voluntad de Dios. Debes decir: “¡Oh Dios! Quiero cumplir mi deber. Con el fin de que Tú seas glorificado en nosotros, y puedas gozar el testimonio en nosotros, este grupo de personas, no puedo sino consagrarte todo mi ser. Te suplico que obres dentro de nosotros para que pueda amarte y satisfacerte verdaderamente y hacerte a Ti el objeto que persigo.” Cuando tengas esta carga, con toda seguridad Dios te perfeccionará; no sólo debes orar por tu bien sino también por el bien de llevar a cabo la voluntad de Dios y por el bien de amarlo a Él. Esa es la clase de oración más verdadera. ¿Oras con el propósito de llevar a cabo la voluntad de Dios?

Antes, no sabíais cómo orar y pasabais por alto la oración; hoy, debéis hacer vuestro mejor esfuerzo por entrenaros a orar. Si no puedes reunir las fuerzas dentro de ti para amar a Dios entonces, ¿cómo puedes orar? Debes decir: “¡Oh Dios! Mi corazón es incapaz de amarte Verdaderamente, quiero amarte pero me hace falta la fuerza. ¿Qué debo hacer? Quiero que Tú abras los ojos de mi espíritu, quiero que Tu Espíritu toque mi corazón para que delante de Ti sea despojado de todos los estados pasivos y que ninguna persona, cuestión o cosa me restrinja; pongo al descubierto completamente mi corazón delante de Ti para que todo mi ser se consagre delante de Ti y me puedas probar como Tú quieras. Ahora bien, no pienso en mis perspectivas ni la muerte me limita. Usando mi corazón que te ama, quiero buscar el camino de la vida. Todas las cosas y todos los eventos están en Tus manos, mi destino está en Tus manos y, además, mi vida es controlada por Tus manos. Ahora, busco amar a Ti e, independientemente de si me dejas amarte, independientemente de cómo interfiera Satanás, estoy decidido a amarte.” Cuando te encuentras con esto, oras de esta manera. Si lo haces así todos los días, la fuerza para amar a Dios crecerá poco a poco.

¿Cómo se puede entrar en la oración verdadera?

Mientras oras tu corazón debe estar en paz delante de Dios y debe ser sincero. Estás realmente teniendo comunión y orando con Dios; no debes engañar a Dios usando palabras que suenen bonito. La oración se centra alrededor de aquello que Dios quiere completar hoy. Pídele a Dios que te ilumine y te esclarezca más, y lleva tu estado real y tus problemas delante de Él para que ores y tomes la determinación ante Dios. Orar no es seguir un procedimiento sino buscar a Dios usando tu corazón sincero. Pide que Dios proteja tu corazón, capacitándolo para que con frecuencia esté en paz delante de Dios, capacitándote para que te conozcas y te desprecies y te abandones en el ambiente que Dios ha puesto para ti, permitiéndote así tener una relación normal con Dios y haciendo de ti alguien que verdaderamente ama a Dios.

¿Cuál es la importancia de la oración?

La oración es una de las formas en las que el hombre coopera con Dios, es un modo por medio del cual el hombre invoca a Dios y es el proceso por medio del cual el Espíritu de Dios toca al hombre. Se puede decir que los que están sin oración son muertos que no tienen espíritu, lo que prueba que les hacen falta las facultades para que Dios los toque. Sin la oración, no pueden alcanzar una vida espiritual normal, mucho menos pueden seguir la obra del Espíritu Santo; sin la oración, rompen su relación con Dios y no pueden recibir la aprobación de Dios. Siendo que eres alguien que cree en Dios, entre más ores, más te toca Dios. Esas personas tienen una mayor determinación y pueden recibir más la iluminación más reciente de Dios; como resultado, el Espíritu Santo puede perfeccionar sólo a personas como estas tan pronto como sea posible.

¿Cuál es el efecto que se debe lograr por la oración?

Las personas pueden llevar a cabo la práctica de la oración y comprender la importancia de la oración, pero el efecto que la oración debe lograr no es nada sencillo. La oración no es un proceso de pasar por las formalidades o de seguir un procedimiento o de recitar las palabras de Dios, es decir, la oración no quiere decir repetir palabras como perico y copiarles a los demás. En la oración le debes dar tu corazón a Dios, compartiendo con Dios las palabras que están en tu corazón para que Dios te pueda tocar. Si las oraciones han de ser efectivas, entonces se deben basar en la lectura de las palabras de Dios. Sólo orando en medio de las palabras de Dios se podrá recibir más esclarecimiento e iluminación. Una oración verdadera se demuestra cuando se tiene un corazón que anhela las exigencias que Dios le hace y se está dispuesto a cumplir estas exigencias; se podrá odiar todo lo que Dios odia y sobre esta base se tendrá conocimiento, se conocerá y se tendrá claras las verdades que Dios explica. Tener la determinación, la fe, el conocimiento y un camino por el cual practicar después de orar, sólo esto es orar verdaderamente y sólo la oración como esta puede ser efectiva. Sin embargo, la oración se debe construir sobre el fundamento del disfrute de las palabras de Dios y teniendo comunión con Dios en Sus palabras, y el corazón puede buscar a Dios y estar en paz ante Dios. Esa oración ya ha alcanzado el punto de la comunión verdadera con Dios.

Conocimiento básico acerca de la oración:

  1. No digas a ciegas lo que venga a tu mente. En tu corazón debe haber una carga, es decir, debes tener un objetivo cuando ores.
  2. Tus palabras deben contener las palabras de Dios; se deben basar en las palabras de Dios.
  3. Al orar no puedes volver sobre lo ya dicho por otros; no debes traer a colación cosas obsoletas. Especialmente te debes entrenar en hablar las palabras actuales del Espíritu Santo; sólo entonces podrás hacer una conexión con Dios.
  4. La oración de grupo se debe centrar alrededor de un núcleo, que debe ser la obra del Espíritu Santo hoy.
  5. Todas las personas deben aprender cómo orar por los demás. En las palabras de Dios deben encontrar la porción por la que quieren orar, sobre la que tengan una carga y por la cual deban orar con frecuencia. Esta es una manifestación del cuidado que se tiene de la voluntad de Dios.

La vida de oración personal se basa en entender la importancia de la oración y el conocimiento básico de la oración. El hombre a menudo debe orar por sus deficiencias en su vida diaria y debe orar sobre el fundamento del conocimiento de las palabras de Dios con el propósito de lograr los cambios en su carácter de vida. Todos deben establecer su propia vida de oración, deben orar por el conocimiento que se basa en las palabras de Dios, deben orar con el fin de buscar el conocimiento de la obra de Dios. Pon tus circunstancias presentes delante de Dios y sé pragmático y no prestes atención al método; la clave es lograr un conocimiento verdadero y experimentar realmente las palabras de Dios. Cualquiera que busque la entrada a la vida espiritual debe ser capaz de orar de múltiples maneras. Orando en silencio, ponderando las palabras de Dios, llegando a conocer la obra de Dios, etc., esta obra de la comunión orientada tiene el propósito de lograr la entrada a la vida espiritual normal, mejorando cada vez más tu propia condición ante Dios y produciendo un progreso cada vez mayor en tu vida. En resumen, todo lo que hagas —ya sea comer o beber las palabras de Dios u orar en silencio o declarar en voz alta— es con el fin de ver claramente las palabras de Dios y Su obra y aquello que Él desea lograr en ti. Lo que es más importante, es con el objetivo de alcanzar los estándares que Dios exige y llevar tu vida al siguiente nivel. El estándar más bajo que Dios exige de las personas es que le puedan abrir sus corazones. Si el hombre le da a Dios su corazón sincero y le dice a Dios lo que realmente hay dentro de su corazón, entonces Dios estará dispuesto a obrar en el hombre; Dios no quiere el corazón torcido del hombre sino su corazón puro y honesto. Si el hombre no le dice a Dios lo que de verdad hay en su corazón, entonces Dios no toca el corazón del hombre ni obra dentro de él. Por lo tanto, lo más crucial acerca de la oración es decirle a Dios las palabras de tu auténtico corazón, hablarle a Dios de tus defectos o de tu carácter rebelde y abrirte completamente a Dios. Sólo entonces Dios estará interesado en tus oraciones; si no, entonces Él ocultará Su rostro de ti. El criterio mínimo para la oración es que puedas guardar tu corazón en paz ante Dios y que no se aparte de Él. Tal vez, durante este periodo, no has obtenido una visión nueva o más alta, pero debes usar la oración para mantener las cosas como están —no puedes retroceder—. Esto es lo mínimo que debes alcanzar. Si no puedes lograr ni siquiera esto, entonces esto prueba que tu vida espiritual no ha entrado en la senda correcta; como resultado, no podrás aferrarte a tu visión original y serás despojado de la fe en Dios y por consiguiente tu determinación desaparecerá. Lo que marca tu entrada en la vida espiritual es si tus oraciones han entrado o no en la senda correcta. Todas las personas deben entrar en esta realidad, todas deben hacer la obra de ellas mismas entrenarse de manera consciente en la oración, no esperando pasivamente sino buscando conscientemente que el Espíritu Santo las toque. Sólo entonces serán personas que efectivamente buscan a Dios.

Cuando comiences a orar, sé realista, y no intentes hacer demasiado; no puedes hacer demandas extravagantes esperando que tan pronto como abras tu boca el Espíritu Santo te tocará, te esclarecerá y te iluminará y te concederá mucha gracia. Eso es imposible, Dios no hace cosas sobrenaturales. Dios lleva a término las oraciones de las personas en Su propio tiempo y a veces prueba tu fe para ver si eres leal delante de Él. Cuando ores debes tener fe, perseverancia y determinación. Cuando comienzan a entrenarse en la oración, la mayoría de las personas no sienten que el Espíritu Santo las haya tocado y se desaniman. ¡Esto no serviría de mucho! Debes ser persistente, te debes enfocar en sentir el toque del Espíritu Santo y en buscar y explorar. A veces, la senda por la que actúas es la equivocada; a veces, tus motivos y concepciones no pueden permanecer firmes ante Dios y por eso el Espíritu de Dios no te conmueve; también hay veces en las que Dios se fija en si eres leal o no. En resumen, debes dedicar más esfuerzo a entrenarte. Si descubres que la senda sobre la que actúas está desviada, puedes cambiar la forma en la que oras. Con tal de que verdaderamente busques y anheles recibir, entonces el Espíritu Santo con toda seguridad te llevará a esta realidad. A veces oras con un corazón sincero pero no sientes que hubieras sido tocado de manera especial. En momentos como estos debes confiar en tu fe y confiar en que Dios observa tus oraciones; debes perseverar en tus oraciones.

Debes ser honesto y debes orar con el fin de deshacerte de la astucia que hay en tu corazón. A medida que uses la oración para purificarte siempre que lo necesites, y la uses para que el Espíritu de Dios te toque, tu carácter cambiará gradualmente. La verdadera vida espiritual es una vida de oración y es una vida que el Espíritu Santo toca. El proceso de ser tocado por el Espíritu Santo es el proceso de cambiar el carácter del hombre. Una vida que no ha sido tocada por el Espíritu Santo no es una vida espiritual, sigue siendo un ritual religioso; sólo aquellas a quienes el Espíritu Santo toca con frecuencia, y que el Espíritu Santo ha esclarecido e iluminado, son las personas que han entrado en la vida espiritual. El carácter del hombre cambia constantemente cuando ora, y entre más es movido por el Espíritu de Dios, más proactivo y obediente será. Así también, su corazón será purificado poco a poco y después de esto su carácter cambiará gradualmente. Ese es el efecto de la oración verdadera.

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Cómo desenmascarar los trucos de Satanás y dar la bienvenida al regreso del Señor Jesús

Estamos en el último período de los últimos días, y es un momento clave para dar la bienvenida a la llegada del Señor. Sin embargo, cuando alguien da testimonio de que el Señor ya ha regresado, muchas personas no se atreven a buscar e investigar porque han sido engañadas por varios rumores y falacias. Esto es similar a cuando en el pasado muchos judíos fueron incapaces de seguir las huellas del Señor por creerse los rumores y, al final perdieron Su salvación. Por tanto, está claro que cuando se trata de recibir el regreso del Señor, si no nos enfocamos en escuchar la voz de Dios y en su lugar creemos con necedad en rumores y mentiras, sólo podemos ser engañados y controlados por Satanás y, al final, perder la oportunidad de ser salvados y entrar en el reino de los cielos. Esto concuerda con las palabras de la Biblia: «Los necios mueren por falta de entendimiento» (Proverbios 10:21). Este programa te ayudará a desenmascarar los trucos de Satanás, a ser una virgen prudente y a dar la bienvenida al regreso del Señor Jesús. Esperamos que lo disfrutes.

1 Vídeo de himnos de la palabra de Dios: Dios busca a aquellos que anhelan Su aparición
2 Películas evangélicas: Ignorancia mortal
3 Vídeo de himnos de la palabra de Dios: Los principios para buscar el camino verdadero
4 Vídeo de himnos de la palabra de Dios: Sigue la nueva obra del Espíritu Santo y obtiene la alabanza de Dios

Fuente: Iglesia de Dios Todopoderoso

Scripture quotations taken from LBLA. Copyright by The Lockman Foundation.

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Canción cristiana | «Nuestra vida de iglesia es muy hermosa» Alabar y adorar a Dios

I

Dios Todopoderoso encarnado, te cantamos alabanzas en voz alta.

Tú nos llevas a la vida del reino.

Nosotros, el pueblo del reino, acudimos a Tu abundante banquete,

disfrutamos de Tus palabras y somos purificados de nuestra corrupción.

Tu palabra nos guía y te seguimos muy de cerca.

Nos deshacemos de nuestro carácter satánico por la gracia de Dios.

Disfrutamos de la palabra de Dios y vivimos una nueva vida ante Él.

Cuidamos el corazón de Dios, lo amamos de verdad, le damos gracias y lo alabamos.

La, la, la, la, la… La, la, la, la, la…

II

Creemos que la palabra de Dios es la verdad y que nos puede otorgar la vida.

Comunicamos la palabra de Dios y entendemos la verdad con la obra del Espíritu Santo en nosotros.

Nos vaciamos, somos sencillos y abiertos y practicamos la honestidad.

La verdad nos descarga, nos libera y llena de gozo nuestro corazón.

Nuestra vida de iglesia es muy hermosa y todos los santos han cobrado vida.

Comunicamos la verdad, nos ayudamos y maduramos rápidamente en la vida.

Aceptamos el juicio, practicamos la verdad y vivimos en la palabra de Dios.

Vivimos la realidad de la verdad para satisfacer el corazón de Dios.

La, la, la, la, la… La, la, la, la, la…

III

Los hermanos y hermanas nos coordinamos armoniosamente y todos somos felices.

Comunicamos las palabras de Dios y compartimos experiencias mientras cumplimos coordinadamente con el deber.

Obedecemos la verdad, nos adentramos en la realidad y satisfacemos a Dios.

Viviendo en el amor de Dios lo alabamos por siempre.

La, la, la, la, la… La, la, la, la, la…

De “Seguir al Cordero y cantar nuevos cánticos”

Recomendación: Música cristiana

Conocer la obra de Dios hoy

Conocer la obra de Dios en estos tiempos es, mayormente, conocer cuál es el ministerio principal de Dios encarnado en los últimos días y qué ha venido a hacer en la tierra. He mencionado anteriormente en Mis palabras que Dios ha venido a la tierra (durante los últimos días) para establecer un ejemplo antes de partir. ¿Cómo establece Él este ejemplo? Lo hace al pronunciar palabras, obrar y hablar por toda la tierra. Esta es la obra de Dios durante los últimos días; Él sólo habla para hacer que la tierra sea un mundo de palabras, para que Sus palabras provean a cada persona y la esclarezcan, y para que el espíritu del hombre sea despertado y obtenga claridad sobre las visiones. Durante los últimos días, Dios encarnado ha venido a la tierra principalmente con el fin de hablar palabras. Cuando vino Jesús, difundió el evangelio del reino de los cielos y cumplió la obra de redención de la crucifixión. Puso fin a la Era de la Ley y abolió todo lo antiguo. La llegada de Jesús terminó la Era de la Ley y dio entrada a la Era de la Gracia, la llegada de Dios encarnado de los últimos días ha puesto fin a la Era de la Gracia. Él ha venido principalmente a hablar Sus palabras, a usar palabras para perfeccionar al hombre, para iluminarlo y esclarecerlo, y para eliminar el lugar del Dios impreciso en su corazón. Esta no es la etapa de la obra que Jesús realizó cuando vino. Cuando Él vino, hizo muchos milagros, sanó a los enfermos y echó fuera demonios, y realizó la obra de redención de la crucifixión. Como consecuencia, en sus nociones, las personas creen que así es como Dios debería ser. Porque cuando vino Jesús, no llevó a cabo la obra de eliminar la imagen del Dios impreciso del corazón del hombre; cuando vino, fue crucificado, sanó a los enfermos y echó fuera demonios, y difundió el evangelio del reino de los cielos. En un aspecto, la encarnación de Dios durante los últimos días elimina el lugar ocupado por el Dios vago en las nociones del hombre, de tal forma que la imagen del mismo ya no está más en su corazón. Por medio de Sus palabras y Su obra reales, de Su movimiento por todas las tierras, y de la obra excepcionalmente real y normal que realiza entre los hombres, Él hace que estos lleguen a conocer la realidad de Dios y elimina el lugar del Dios vago en el corazón de los hombres. En otro aspecto, Dios usa las palabras habladas por Su carne para hacer completo al hombre, y cumplir todas las cosas. Esta es la obra que Dios cumplirá durante los últimos días.

Lo que debéis saber:

1. La obra de Dios no es sobrenatural, y no debéis albergar nociones sobre eso.

2. Debéis entender la obra principal que Dios encarnado ha venido a llevar a cabo esta vez.

Él no ha venido a sanar a los enfermos, o a echar fuera demonios, o a realizar milagros, y no ha venido a difundir el evangelio del arrepentimiento, ni a conceder la redención al hombre. Eso se debe a que Jesús ya ha realizado esta obra, y Dios no repite la misma obra. Hoy, Dios ha venido a poner fin a la Era de la Gracia y echar fuera todas las prácticas de la misma. El Dios práctico ha venido principalmente a mostrar que es real. Cuando Jesús vino, habló pocas palabras; principalmente, exhibió milagros, llevó a cabo señales y maravillas, sanó a los enfermos y echó fuera demonios, o bien habló profecías con el fin de convencer a la gente, y hacerle ver que Él era realmente Dios, y un Dios imparcial. En última instancia, completó la obra de la crucifixión. El Dios de hoy no exhibe señales y maravillas, ni sana a los enfermos y echa fuera demonios. Cuando vino Jesús, la obra que realizó representaba una parte de Dios, pero esta vez, Dios ha venido a realizar la etapa de la obra que queda pendiente, porque Él no repite la misma obra; Él es el Dios siempre nuevo y nunca viejo, y por tanto todo lo que ves hoy son las palabras y la obra del Dios práctico.

El Dios encarnado de los últimos días ha venido principalmente con el fin de hablar Sus palabras, a explicar todo lo necesario para la vida del hombre, a señalar aquello en lo que este debería entrar, a mostrar al hombre los hechos de Dios, así como Su sabiduría, Su omnipotencia y lo maravilloso que es. A través de las muchas formas en las que Dios habla, el hombre ve Su supremacía, Su magnitud y, además, la humildad y lo escondido de Dios. El hombre ve que Dios es supremo, pero humilde y que está escondido, y puede convertirse en el menor de todos. Algunas de Sus palabras se pronuncian directamente desde la perspectiva del Espíritu, otras directamente desde la del hombre, y otras desde la perspectiva de una tercera persona. En esto puede verse que la forma de la obra de Dios varía grandemente y es por medio de las palabras que Él permite que el hombre la vea. La obra de Dios durante los últimos días es tanto normal como práctica y, por consiguiente, el grupo de personas de esos días están sometidas a la mayor de todas las pruebas. Debido a la normalidad y la realidad de Dios, todas las personas han entrado en esas pruebas; que el hombre haya descendido a las pruebas de Dios se debe a la normalidad y la realidad de este. Durante la era de Jesús, no hubo nociones o pruebas. Como la mayor parte de la obra realizada por Jesús estaba de acuerdo con las nociones del hombre, las personas le seguían, y no tenía ninguna noción sobre Él. Las pruebas de hoy son las mayores que el hombre ha afrontado, y cuando se dice que estas personas han salido de la gran tribulación, esta es la tribulación a la que se hace referencia. Hoy, Dios habla para engendrar fe, amor, aceptación del sufrimiento y obediencia en estas personas. Las palabras habladas por el Dios encarnado de los últimos días son acordes con la esencia-naturaleza del hombre, con el comportamiento de este, y con aquello en lo que el hombre debería entrar hoy. Sus palabras son tanto reales como normales: Él no habla del mañana ni mira atrás al ayer; sólo habla de aquello en lo que se debería entrar, ponerse en práctica y entenderse hoy. Si durante la época actual emerge una persona capaz de exhibir señales y maravillas, echar fuera demonios, sanar a los enfermos y llevar a cabo muchos milagros, y si esta persona declara ser Jesús que ha venido, sería una falsificación producida por espíritus malignos que imitan a Jesús. ¡Recuerda esto! Dios no repite la misma obra. La etapa de la obra de Jesús ya ha sido completada, y Dios nunca más la acometerá. La obra de Dios es irreconciliable con las nociones del hombre; por ejemplo, el Antiguo Testamento predijo la venida de un Mesías, y el resultado de esta profecía fue la venida de Jesús. Como esto ya había ocurrido, sería erróneo que viniera otro Mesías de nuevo. Jesús ya ha venido una vez, y sería incorrecto que viniera de nuevo en esta ocasión. Hay un nombre para cada era, y cada nombre contiene una caracterización de esa era. En las nociones del hombre, Dios siempre debe hacer señales y maravillas, siempre debe sanar a los enfermos y echar fuera demonios, y siempre debe ser como Jesús. Pero esta vez Dios no es así en absoluto. Si durante los últimos días, Dios siguiera exhibiendo señales y maravillas, echara fuera demonios y sanara a los enfermos —si hiciera exactamente lo mismo que Jesús—, Dios estaría repitiendo la misma obra, y la de Jesús no tendría importancia ni valor. Así pues, Dios lleva a cabo una etapa de la obra en cada era. Una vez completada cada etapa de Su obra, los espíritus malignos la imitan pronto, y después de que Satanás empieza a pisarle los talones a Dios, este cambia a un método diferente. Una vez que Dios ha completado una etapa de Su obra, los espíritus malignos la imitan. Debéis tener claro esto. ¿Por qué es diferente la obra de Dios hoy de la de Jesús? ¿Por qué no exhibe Dios hoy señales y maravillas, no echa fuera demonios, y no sana a los enfermos? Si la obra de Jesús fuera la misma que la realizada durante la Era de la Ley, ¿podría Él haber representado al Dios de la Era de la Gracia? ¿Podría Él haber completado la obra de la crucifixión? Si como en la Era de la Ley, Jesús hubiera entrado en el templo y observado el día de reposo, nadie lo habría perseguido y todos lo habrían aceptado. Si esto fuera así, ¿podría haber sido crucificado? ¿Podría haber completado la obra de redención? ¿Cuál sería el sentido de que el Dios encarnado de los últimos días exhibiese señales y maravillas, como Jesús? Solo si Dios realiza otra parte de Su obra durante los últimos días, una que represente parte de Su plan de gestión, puede el hombre obtener un conocimiento más profundo de Dios, y solo entonces puede completarse dicho plan de gestión.

Durante los últimos días Dios ha venido principalmente con el fin de hablar Sus palabras. Él habla desde la perspectiva del Espíritu, del hombre, y de una tercera persona; habla de diferentes formas, usa una forma por un período, y usa el método de hablar para cambiar las nociones del hombre y eliminar la imagen del Dios vago del corazón del hombre. Esta es la principal obra realizada por Dios. Como el hombre cree que Dios ha venido a sanar a los enfermos, a echar fuera demonios, a llevar a cabo milagros, y a concederle bendiciones materiales, Él lleva a cabo esta etapa de la obra —la obra de castigo y juicio— con el fin de eliminar esas cosas de las nociones del hombre, de forma que este pueda conocer la realidad y la normalidad de Dios, y que la imagen de Jesús pueda eliminarse de su corazón y sustituirse por una nueva imagen de Dios. Tan pronto como la imagen de Dios en el hombre se hace vieja, pasa a ser un ídolo. Cuando Jesús vino y llevó a cabo esa etapa de la obra, no representó la totalidad de Dios. Llevó a cabo algunas señales y maravillas, habló algunas palabras, fue finalmente crucificado, representó una parte de Dios. No podía representar todo lo que es de Dios, sino que lo representó realizando una parte de Su obra. Eso se debe a que Dios es muy grande, maravilloso e insondable, y Él sólo realiza una parte de Su obra en cada era. La obra llevada a cabo por Dios durante esta era es, principalmente, la provisión de las palabras para la vida del hombre, la revelación de la esencia-naturaleza y del carácter corrupto del hombre, además de la eliminación de las nociones religiosas, del pensamiento feudal, del pensamiento obsoleto, así como del conocimiento y la cultura del hombre. Todo esto debe purificarse al ser expuesto por las palabras de Dios. En los últimos días, Él usa palabras, no señales y maravillas, para perfeccionar al hombre. Usa Sus palabras para exponer, juzgar, castigar y perfeccionar al hombre, para que en Sus palabras este llegue a ver la sabiduría y la belleza de Dios, y a entender Su carácter, y así, a través de las palabras de Dios, el hombre vea Sus hechos. Durante la Era de la Ley, Jehová guió a Moisés fuera de Egipto con Sus palabras, y habló algunas otras a los israelitas; en ese momento, parte de los hechos de Dios quedaron claros, pero debido a que el calibre del hombre era limitado y nada podía completar su conocimiento, Él siguió hablando y obrando. En la Era de la Gracia, el hombre vio una vez más parte de los hechos de Dios. Jesús fue capaz de mostrar señales y maravillas, de sanar a los enfermos y echar fuera demonios, y ser crucificado, tres días después de lo cual resucitó y se apareció en la carne ante el hombre. Este sólo conoció esto de Dios. Conoce tanto como Él le muestra, y si Él no le mostrara nada más, esa sería la medida de la delimitación de Dios por parte del hombre. Así pues, Dios continúa obrando, de manera que el conocimiento que el hombre tiene de Él pueda volverse más profundo, y que pueda llegar a conocer gradualmente la esencia de Dios. En los últimos días, Dios usa Sus palabras para hacer perfecto al hombre. Las palabras de Dios revelan tu carácter corrupto y Su realidad sustituye tus nociones religiosas. El Dios encarnado de los últimos días ha venido principalmente a cumplir las palabras “La Palabra se hace carne, la Palabra viene en la carne, y la Palabra aparece en la carne”, y si no tienes un conocimiento exhaustivo de esto, serás incapaz de mantenerte firme. Durante los últimos días, Dios pretende principalmente cumplir una etapa de la obra en la que la Palabra aparece en la carne, y esta es una parte del plan de gestión de Dios. Por tanto, vuestro conocimiento debe ser claro; independientemente de cómo obre Dios, Él no permite que el hombre lo delimite. Si Dios no hiciera esta obra durante los últimos días, el conocimiento que el hombre tiene de Él no podría ir más lejos. Sólo sabrías que Dios puede ser crucificado, que puede destruir Sodoma, que Jesús puede resucitar de los muertos y aparecerse a Pedro… Pero nunca dirías que las palabras de Dios pueden lograrlo todo, y conquistar al hombre. Sólo a través de la experiencia de las palabras de Dios puedes hablar de tal conocimiento, y cuanto más experimentas de Su obra, más exhaustivo será tu conocimiento de Él. Sólo entonces cesarás de delimitar a Dios en tus propias nociones. El hombre llega a conocer a Dios al experimentar Su obra, y no hay otra forma correcta de conocerlo. Hoy, hay muchas personas que no hacen nada, sino que esperan ver señales y prodigios y el tiempo de las grandes catástrofes. ¿Crees en Dios o en las grandes catástrofes? Cuando lleguen las grandes catástrofes será demasiado tarde, y si Dios no las envía, ¿acaso ya no será Dios? ¿Crees en señales y maravillas, o en Dios mismo? Jesús no exhibió señales y maravillas cuando otros se burlaron de Él; ¿no era Dios? ¿Crees en señales y prodigios, o en la esencia de Dios? ¡Las opiniones del hombre sobre la creencia en Dios son erróneas! Jehová habló muchas palabras durante la Era de la Ley, pero hasta hoy algunas de ellas no se han cumplido. ¿Puedes decir que Jehová no era Dios?

Hoy, debería quedar claro para todos vosotros que, en los últimos días, Dios cumple principalmente la realidad de “la Palabra se hace carne”. A través de Su obra práctica en la tierra, hace que el hombre lo conozca, y esté en contacto con Él, y vea Sus hechos prácticos. Hace que el hombre vea claramente que Él es capaz de exhibir señales y maravillas, y que también hay momentos en los que es incapaz de hacerlo, y esto depende de la era. A partir de esto puedes ver que Dios no es incapaz de mostrar señales y prodigios, sino que cambia Su modo de obrar de acuerdo a la obra que hay que hacer y a la era. En la etapa actual de la obra, Él no muestra señales y maravillas; que lo hiciera en la era de Jesús se debió a que Su obra en esa era fue diferente. Dios no hace esa obra hoy, y algunas personas creen que es incapaz de exhibir señales y maravillas, o piensan que si no lo hace, no es Dios. ¿No es esto una falacia? Dios es capaz de mostrar señales y maravillas, pero está obrando en una era diferente, y por eso no hace esa obra. Como es una era diferente, y una etapa distinta de la obra de Dios, los hechos que Dios deja claros también lo son. La creencia del hombre en Dios no es la creencia en señales y maravillas ni en milagros, sino en Su obra real durante la nueva era. El hombre llega a conocer a Dios a través de la manera en que Él obra, y este conocimiento produce en él la creencia en Dios, es decir, la creencia en la obra y los hechos de Dios. En esta etapa de la obra, Él principalmente habla. No esperes ver señales y maravillas; ¡no las verás! Esto se debe a que no naciste durante la Era de la Gracia. De haberlo hecho, podrías haberlas visto, pero naciste durante los últimos días, y por eso sólo puedes ver la realidad y la normalidad de Dios. No esperes ver al Jesús sobrenatural durante los últimos días. Sólo eres capaz de ver al Dios encarnado práctico, que no es diferente a cualquier otro ser humano normal. En cada era, Dios deja claros diferentes hechos. En cada era, Él hace evidente parte de Sus hechos, y la obra de cada era representa una parte del carácter de Dios, y una parte de los hechos de Dios. Los hechos que Él deja claros varían con la era en la que obra, pero todos dan al hombre un conocimiento de Él que es más profundo, una creencia en Dios más cierta y más centrada. El hombre cree en Dios por todos Sus hechos, y porque Él es maravilloso, muy grande, porque es todopoderoso, e insondable. Si crees en Dios porque es capaz de llevar a cabo señales y maravillas y puede sanar a los enfermos y echar fuera demonios, tu opinión es errónea, y algunas personas te dirán: “¿No pueden también los espíritus malignos hacer estas cosas?”. ¿No constituye esto confundir la imagen de Dios con la de Satanás? Hoy, la creencia del hombre en Dios se debe a Sus muchos hechos y a la gran cantidad de obra que Él lleva a cabo y a las muchas formas en las que Él habla. Dios usa Sus declaraciones para conquistar al hombre y perfeccionarlo. El hombre cree en Dios por Sus muchos hechos, no porque pueda mostrar señales y prodigios; las personas solo llegan a conocer a Dios al dar testimonio de Sus hechos. Solo si conoces los actos reales de Dios, cómo obra, los sabios métodos que utiliza, cómo habla y cómo perfecciona al hombre, solo si conoces estos aspectos, puedes comprender la realidad de Dios y entender Su carácter; sabiendo lo que le gusta, lo que aborrece, cómo obra en el hombre. Sabiendo lo que le gusta y lo que no, puedes diferenciar entre lo positivo y lo negativo, y a través de tu conocimiento de Dios hay progreso en tu vida. En resumen, debes obtener un conocimiento de la obra de Dios, y debes rectificar tus opiniones acerca de creer en Dios.

Recomendación:Señales de la gran tribulación

Música cristiana en español | Cuando el reino se realice en la tierra

Música cristiana en español | Cuando el reino se realice en la tierra

I
Cuando el reino de Dios se realice en la tierra,
no habrá más guerras, sismos, plagas o hambre,
y no se fabricarán más armas.
Cuando el reino de Dios se realice en la tierra,
la paz y la calma reinarán,
y habrá buen trato entre las personas
y habrá buen trato entre las naciones.
II
No se compara con el presente,
el caos impera bajo los cielos,
surgen golpes de estado por lo que dice Dios.
Las personas gradualmente cambian,
cada país de forma interna
poco a poco se desmorona por lo que dice Dios.
Cuando cambia Dios Su voluntad,
grandes cambios ocurren en el mundo.
Las bases de Babilonia
tiemblan como castillos de arena.
Aparecen muchas señales
que muestran que el último día llegó.
Es el plan de la obra de Dios.
Las naciones se destrozarán.
III
La vieja Sodoma desaparecerá,
será destruida por segunda vez.
Dios dice: “¡El mundo está cayendo!
¡Babilonia se paraliza!”.
Cuando el reino de Dios se realice en la tierra,
no habrá más guerras, sismos, plagas o hambre,
y no se fabricarán más armas.
Cuando el reino de Dios se realice en la tierra,
la paz y la calma reinarán,
y habrá buen trato entre las personas
y habrá buen trato entre las naciones.
IV
Cuando el reino de Dios se realice en la tierra,
no habrá más guerras, sismos, plagas o hambre,
y no se fabricarán más armas.
Cuando el reino de Dios se realice en la tierra,
la paz y la calma reinarán,
y habrá buen trato entre las personas
y habrá buen trato entre las naciones.
De “Seguir al Cordero y cantar nuevos cánticos”

A través de la gran tribulación, yo he cosechado grandes beneficios

Por Rongguang, provincia de Henan

Después de seguir a Dios Todopoderoso, fui encarcelada porque creía en Dios. En aquel tiempo yo era una nueva creyente y Dios me había dado fuerzas para que pudiera permanecer firme en mi testimonio. Sin embargo, creía erróneamente que yo tenía la estatura; pensaba que tenía una enorme cantidad de fe, amor y lealtad hacia Dios, por lo tanto, no prestaba ninguna atención particular a comer y beber las palabras de Dios de juicio y castigo. Aunque la leía, comparaba la palabra por la cual Dios expone al hombre con otras personas y me excluía a mí misma de las palabras enjuiciadoras de Dios. Sólo estaba dispuesta a leer acerca de los misterios que Dios ha revelado y sobre las profecías, así como sobre las palabras relacionadas con la obtención de bendiciones; estas son las palabras en las que yo más me interesaba. Leí las palabras de Dios: “En función de sus diferentes funciones y testimonios, los vencedores dentro del reino servirán como sacerdotes o seguidores, y todos los que sean victoriosos en medio de la tribulación se convertirán en el cuerpo de sacerdotes dentro del reino. […] En el cuerpo de sacerdotes habrá sumos sacerdotes y sacerdotes y los demás serán los hijos y el pueblo de Dios. Todo esto lo determinarán sus testimonios para Dios durante la tribulación; no son títulos que se den a capricho” (‘La obra de Dios y la práctica del hombre’ en “La Palabra manifestada en carne”). “El tiempo de la tribulación no será muy prolongado; de hecho, durará menos de un año. Si tuviera que durar un año, retrasaría el siguiente paso de la obra, y la estatura de las personas no sería la adecuada. Si se prolongara demasiado, ellas no serían capaces de resistirlo. Después de todo, su estatura tiene sus limitaciones” (‘Cómo debéis caminar la recta final del sendero’ en “La Palabra manifestada en carne”). Y pensé: La posición en el reino estará determinada con base en cómo testifica la gente durante la tribulación; estos testimonios podrían influir en el destino de alguien. Cuando la tribulación venga sobre mí, tendré que apretar los dientes e invertir suficiente energía, y ciertamente ofreceré un hermoso testimonio. De esa manera podré obtener grandes bendiciones; además, la tribulación no durará mucho: será menos de un año. No importa lo que suceda, seré capaz de soportar este período de dificultad. Dominada por pensamientos de obtener bendiciones, tomé la decisión de prepararme para la batalla; pensé que al confiar en mi propia “fe” y “voluntad”, sería capaz de ser un vencedor en la tribulación.

La obra de Dios de salvación de la gente es tan maravillosa y tan sabia. En 1996, todos entramos en la gran tribulación por medio del arreglo de Dios. Pero cuando la tribulación vino sobre nosotros, nadie se dio cuenta de ello; todo sucedió tan naturalmente, mi verdadera forma y situación vergonzosa de ser una oportunista salió a la luz durante la tribulación.

En junio y julio de 1996, yo estaba en otra parte del país cumpliendo con mi deber que implicaba escribir. Un día, el líder de esta zona vino y nos dijo que la situación reciente no era muy buena y que la hermana fulana de tal había sido arrestada por el gran dragón rojo. Cuando oímos esto, quisimos orar por esta hermana y no pensamos en mucho más, pues todos sabíamos que era común que las personas fueran arrestadas por su creencia en Dios en China, un país que perseguía a Dios de esta manera. Pero, no pasaron muchos días cuando oímos que unos cuantos hermanos y hermanas más habían sido arrestados. Después de algunos días más, oímos que más o menos una docena habían sido arrestados, y que muchos creyentes bien conocidos que servían como líderes en la familia de Dios habían sido sumados en secreto a la lista de buscados. También había algunos por cuyo arresto se ofrecían recompensas. Los líderes locales también estaban en la lista negra del gran dragón rojo. Sentí que las cosas no iban bien: parecía que el gran dragón rojo estaba tratando de destruir a los creyentes de golpe. Sentíamos una especie de terror en el ambiente que nos envolvía; no sabíamos qué hacer en este tipo de situación; queríamos contactar al líder y preguntarle cómo debíamos proceder, pero no podíamos contactar con él. Más tarde, descubrí que la tribulación había comenzado un mes antes. Pero en aquel momento estábamos entumecidos de espíritu y no nos atrevíamos a hacer conjeturas locas y definir la obra de Dios. Por lo tanto, no sabíamos que esta era la gran tribulación. Lo único que podíamos sentir era la mano oscura del gran dragón rojo acercándose a nosotros y no podíamos progresar en nuestra obra por razones obvias. Al enfrentarnos a este tipo de dificultad, nos dimos ligeramente cuenta de que la obra había sido obstruida por la mano de Dios; Dios nos estaba guiando para que detuviésemos la obra y nos ocultásemos y regresáramos a nuestra patria sin dilaciones. Así estaríamos más seguros. En consecuencia, nos vimos obligados a dispersarnos y regresar a nuestra patria.

Sólo había estado en casa durante una semana cuando una hermana vino y me entregó una carta que decía que un hermano de nuestra iglesia había sido arrestado, y que tenía que irme de mi casa inmediatamente. En ese entonces, estaba paralizada como un conejo frente a los faros de un coche; no tenía fe y sólo tenía un pensamiento en mi corazón: ocultarme rápidamente y no permitir que el gran dragón rojo me capturara; el gran dragón rojo es demasiado deplorable y cruel, los métodos despiadados que utiliza para causar estragos entre los creyentes son brutales. Si cayese en manos del demonio, las consecuencias serían inimaginables. Después de esto, una hermana me metió en las montañas para cocinar para los mineros. Yo estaba allí con dos hermanas y aprovechábamos los momentos en que nadie estaba alrededor para comer y beber las palabras de Dios, comunicar y cantar himnos. Puesto que teníamos un suministro de las palabras de Dios, cada día era muy enriquecedor. Sin embargo, en menos de un mes, la policía entró en la zona y no tuve más remedio que irme rápidamente. Después estuve trabajando en otro restaurante. Todos con los que entablaba contacto eran no creyentes y no compartíamos el mismo idioma; además, no tenía la palabra de Dios en este tipo de entorno, y no había nadie con quien comunicar, hasta el punto de que incluso se hacía difícil ofrecer una oración apropiada. Me sentía sola y desolada y mi corazón no pudo evitar comenzar a quejarse. Incluso quería traicionar a Dios : “Creer en Dios en verdad no es algo fácil y me paso todo el día con el alma en vilo; estoy vagando por un mundo que carece de justicia; ¿cuándo terminarán estos días? Si yo no creyera en Dios, vivir un estilo de vida fácil y estable como los incrédulos, ¿no sería eso maravilloso?”. Aunque mi corazón pensaba de esta manera, sentía miedo y no me atrevía a dejar a Dios; también sentía que no podía dejar a Dios, la idea de dejar a Dios me causaba dolor. Sin embargo, como en el pasado no me gustaba leer las palabras de Dios, no buscaba la verdad y sólo cumplía mis deberes para obtener bendiciones, por lo tanto, al momento de dejar los libros de la palabra de Dios, en mi corazón no quedó ni una sola línea de la palabra de Dios. Sin las palabras de vida de Dios en las que apoyarme, era como una tonta que había perdido la cabeza. No sabía qué hacer conmigo misma ni qué buscar después. Sólo luchaba desesperadamente día tras día. ¿Cuál era la voluntad de Dios? ¿Por qué arregló Él esto para mí? ¿Cómo podía yo practicar y satisfacer a Dios? Yo no poseía la fuerza para reflexionar sobre estas cosas, en lo único que pensaba era en mis dificultades. En ese momento mi creencia en la omnipotencia y la omnisciencia de Dios y mi creencia en el dominio universal de Dios habían desaparecido. Llegó hasta el punto de que cuando una hermana me invitaba a ir a visitar a algunos hermanos y hermanas, lo rechazaba, porque mi corazón estaba lleno de temor y cobardía. Yo no tenía fe o fuerza, sólo confiaba en mi mente y en mis pensamientos, y pensaba que el medio ambiente no sería bueno antes del regreso de Hong Kong a China. Durante este período de tiempo, el gran dragón rojo suprimirá y erradicará frenéticamente a todo el que sinceramente crea en Dios. Ya que pasará mucho tiempo antes del regreso de Hong Kong, sin duda debo protegerme bien. Durante los dos meses y medio que trabajé en el restaurante, mi corazón se fue distanciando cada vez más de Dios, casi hasta el punto de que sólo reconocía el nombre de Dios, pero no tenía a Dios en mi corazón. A menudo mi corazón se sentía atraído por los placeres sensuales; quería huir de Dios y vivir la vida de los no creyentes. Sin embargo, durante los siguientes días, echaba especialmente de menos a Dios y a los hermanos y hermanas; extrañaba mi anterior vida en la iglesia. Cuando estaba sola, nunca podía evitar llorar. Mi corazón estaba entristecido: oh, Dios, me paso el día con personas no creyentes; si no estoy trabajando, entonces estoy comiendo o manteniendo una conversación aburrida. Sólo Tú conoces el vacío y el dolor en mi corazón. Dios mío, ¿cuándo pasará esta larga noche? ¿Cuándo seremos liberados para creer en Dios, como en el pasado cuando vivimos en Tu cálida familia? Mi corazón estaba atormentado como si estuviese siendo arropado por malezas y yo no podía permanecer allí más tiempo. Por casualidad, se acercaba el Festival de la Primavera y aproveché la oportunidad para dejar mi trabajo y regresar rápidamente a mis hermanos y hermanas. Después supe que no era sólo yo quien había tenido esos pensamientos; hubo muchos hermanos y hermanas que habían evitado ser arrestados por el gran dragón rojo y que habían huido a otras áreas, y que habían experimentado lo mismo que yo. Todos regresaron a casa porque pensaban lo mismo. Esta fue una guía milagrosa del Espíritu Santo.

No más de unos días después de haber regresado a casa, una hermana vino a informarme sobre una reunión en la iglesia. Cuando escuché a la hermana decir que la tribulación había terminado y que todo había vuelto a la normalidad y que podía ir a cumplir mi antiguo deber, me tomé un momento antes de darme cuenta: “¿Qué? ¿La tribulación ha terminado? ¿Esta fue la tribulación? Todavía faltan unos meses antes de que Hong Kong regrese a China. ¿Cómo puede haberse terminado la tribulación? ¡Esto no es lo que esperaba! Durante todo este tiempo, estas cosas que hemos experimentado fueron la tribulación, ¡ahora estoy acabada! ¿Qué manifesté durante la tribulación? Además de ser cobarde y sentir miedo, me quejé, me escapé y traicioné. Yo no tenía ningún atisbo de fe, por no mencionar de lealtad y de amor. Esta vez Dios ha puesto a prueba mi obra, y he fracasado por completo”. Bajé la cabeza en desesperación con todo tipo de sentimientos en mi corazón. Esta vez pude entender lo que Dios dijo antes de que comenzara la tribulación: “Después de que Mi propia obra haya sido completada, el siguiente paso será que las personas transiten por la senda que deben. Todos deben entender qué senda han de recorrer: es un sendero y un proceso de sufrimiento, así como de refinamiento de tu determinación para amar a Dios. En qué verdades deberías entrar, cuáles deberías suplementar, cómo deberías experimentar y desde qué aspecto deberías entrar; debes entender todas estas cosas. Tienes que equiparte ahora. Cuando la tribulación te sobrevenga, será demasiado tarde” (‘Cómo debéis caminar la recta final del sendero’ en “La Palabra manifestada en carne”). Esta trágica lección me enseña que la gente no puede dar testimonio durante la tribulación si no posee la verdad y si confía en sus propios deseos. Las personas que vivan sin la verdad en la obra de Dios serán ciertamente reveladas por entero; no podrán ocultarse en lo más mínimo ni tampoco serán capaces de fingirlo más. Sin la verdad, uno edifica sobre una base de arena, la cual no soportará ni la prueba más leve. Sólo con la verdad se pueden ver las cosas con claridad, tener fe y fuerza, ser capaz de triunfar sobre Satanás y ser capaz de poner la verdad en práctica para satisfacer a Dios y dar testimonio de Dios. Yo de verdad me odiaba a mí misma: Dios ya nos ha dicho estas cosas pacientemente desde hace mucho tiempo, ¡¿y por qué no lo creí, por qué no me lo tomé en serio?! Nada puede ser devuelto; no hay otra opción que buscar diligentemente la verdad en el camino que tenemos por delante.

Cuando terminamos de reunirnos, escuché a una hermana revelar cierta inteligencia interior del PCCh: el gran dragón rojo sigue deteniendo agresivamente a los creyentes y se está volviendo aún más intenso. Cuando oí esto, mi corazón de poca fe susurró de nuevo: el entorno es así de tenso y los hermanos y hermanas están todos cumpliendo con sus deberes. ¿Está bien esto? Pero el hecho me permitió ver que, a pesar de que la situación es tensa, no sentimos miedo, como sí lo tuvimos durante la tribulación; cuando cumplimos con nuestros deberes, nuestros corazones están especialmente firmes y pacíficos como si todos se hubiesen olvidado del dato inteligente que la hermana nos había dicho. El Espíritu Santo también está haciendo una obra enorme en la iglesia; no pasará mucho tiempo antes de la gran ocasión en que el evangelio se extienda a todas las tierras. Nuestra obra se está volviendo cada vez más ajetreada y cada deber se está llevando a cabo sin problemas. Casi todos los hermanos y hermanas están cumpliendo sus deberes con sus mejores esfuerzos en sus respectivas posiciones. La escena progresa a toda marcha justo delante de las narices del gran dragón rojo, pero, con la obra expandiéndose así de vigorosamente, no ha habido arrestos como los que hubo en medio de la gran tribulación. Estos hechos me permitieron ver claramente una verdad: de hecho, el gran dragón rojo siempre está trabajando para resistirse a Dios, perseguir a Dios y coaccionar a la gente elegida de Dios; nunca se ha detenido y quiere asesinar a Dios y a Su pueblo elegido. A veces, el cuchillo del carnicero en su mano no cae sobre nosotros, y eso es porque Dios nos vigila y protege. A veces, ni siquiera percibimos su intención de matar, y eso es Dios que usa Su grande poder para protegernos, no es que el gran dragón rojo haya dejado su cuchillo de carnicero y haya detenido su persecución. El gran dragón rojo nunca ha soltado su cuchillo de carnicero y nunca lo soltará; quiere resistirse a Dios hasta el fin y cuanto más se acerca al fin, más frenético se vuelve, porque el gran dragón rojo es Satanás, el espíritu maligno. Sabe bien que el día glorioso en que Dios complete Su obra de salvación será su último día. Por lo tanto, cuanto más se acerca la muerte, mayor es su lucha. Sin embargo, no importa lo que suceda, la obra de Dios usa al gran dragón rojo como figura de contraste, es un objeto de servicio en las manos de Dios, es una herramienta para poner a prueba al pueblo elegido de Dios. Su crueldad no puede obstaculizar la obra de Dios, sin el permiso de Dios, no tiene poder sobre el pueblo escogido de Dios. Cuando Dios no le permita cazar, el pueblo elegido de Dios estará delante de sus narices y no podrá atraparlo. No tiene otra opción que estar a merced de Dios. Al igual que la palabra de Dios dice: “Cuando comienzo formalmente Mi obra, todas las personas se mueven cuando Yo me muevo, de tal manera que, en todo el universo, las personas se mantienen ocupadas siguiendo el mismo paso que Yo; hay “júbilo” por todo el universo y el hombre es impulsado por Mí. Como consecuencia, el gran dragón rojo mismo es puesto por Mí en un estado de frenesí y de desconcierto y sirve a Mi obra, y, a pesar de no estar dispuesto, es incapaz de seguir sus propios deseos, pero no le queda otra opción más que someterse a Mi control” (‘Capítulo 29’ de Las palabras de Dios al universo entero en “La Palabra manifestada en carne”). En la gran tribulación, Dios permitió al gran dragón rojo perseguir al pueblo elegido de Dios, porque Él quería explotar al gran dragón rojo y usarlo para beneficiar al pueblo elegido de Dios para que este viera con toda claridad la esencia de la resistencia del gran dragón rojo contra Dios. Si Dios nos permitió sufrir persecución, entonces no podríamos creer verdaderamente las palabras que Dios ha revelado acerca de la esencia de la corrupción del gran dragón rojo, y no seríamos conscientes de la fidelidad de Dios. Por lo tanto, Dios nos permite ver la verdad de los hechos cuando es apropiado. Sólo de esta manera podemos ver que todo lo que Dios dice es verdad y que el gran dragón rojo es de hecho el enemigo de Dios, que es un espíritu maligno y que asesina a la gente y se traga el espíritu de las personas. Si estos hechos no se revelaran, todavía me dejaría engañar y estafar por él; todavía le hubiese creído cuando decía “libertad de religión” y “derechos legales de los ciudadanos”. Hoy, he experimentado personalmente la persecución y el hostigamiento del gran dragón rojo, he visto con mis propios ojos el horrible semblante de la matanza del pueblo elegido de Dios por parte del gran dragón rojo. Y ahora sé que la libertad y la democracia que proclama es todo un truco para embaucar y engañar a la gente. Ahora veo claramente la esencia malvada, demoníaca y deplorable del gran dragón rojo, y mi corazón la desprecia de verdad. He tomado la decisión de traicionarlo y seguir a Dios hasta el fin.

Las tribulaciones vienen de Dios, y el momento de su fin está seguramente en las manos de Dios. Cuando la obra de Dios produce resultados, Dios ciertamente no postergará el momento. Justo como Dios dijo: “El tiempo de la tribulación no será muy prolongado; de hecho, durará menos de un año. Si tuviera que durar un año, retrasaría el siguiente paso de la obra, y la estatura de las personas no sería la adecuada. Si se prolongara demasiado, ellas no serían capaces de resistirlo. Después de todo, su estatura tiene sus limitaciones”. Dios tiene una comprensión profunda de nosotros, Él conoce nuestra estatura, Él conoce nuestras condiciones, y Él no está dispuesto a permitir que nuestras vidas se pierdan. Por lo tanto, Dios no lo pospondrá ni un segundo, y somos capaces de soportarlo todo. Dios ha hecho planes exactos para nosotros en Su obra, Él ha considerado nuestras vidas en todos los sentidos; pero, en mi tribulación, lo único en lo que yo pensaba era en mi propia seguridad y en si yo estaba sufriendo dificultades o no; no pensaba en Dios en absoluto. Soy realmente egoísta y deplorable; no poseo una conciencia racional y no soy digna de vivir en la presencia de Dios. En mi tribulación, Dios reveló mi estatura real, lo que me hizo tener una comprensión realista de mí misma. Pude ver cuán pobre, lamentable y ciega estaba; vi que no tenía fe o amor por Dios, sino que sólo tenía rebeldía y resistencia hasta el punto de que traicionaba en cualquier momento y en cualquier lugar. En este momento, pude ver mi peligro, y vi la importancia de estar equipada con la verdad; desde entonces, he tenido sed de la verdad. En ese entonces leí las palabras que Dios reveló acerca de la naturaleza corrupta del hombre y sentí que la palabra de Dios cobraba vida dentro de mí como una espada de doble filo, perforándome las articulaciones y la médula y revelando la suciedad y la injusticia en las profundidades de mi corazón. Me hizo ver que yo era deplorable y fea y que estaba profundamente corrompida por Satanás. Empecé a despreciarme y a tener deseos de cambiar; tenía sed de ser una persona genuina. Sentí que la obra de juicio y castigo de Dios estaba verdaderamente purificando a la gente y que, mientras buscara sinceramente la verdad, con seguridad yo sería purificada y salvada. La primera vez que sentí la preciosidad de las palabras de Dios y la importancia de la verdad, mi corazón se alegró interiormente: finalmente he entrado en mi creencia en Dios, estoy caminando hacia un nuevo comienzo y puedo ver la esperanza de obtener la salvación. Consecuentemente, hice una resolución: sin importar cuán accidentado sea el camino que tengo por delante, siempre seré firme e inmutable en mi seguir a Dios y caminar por el sendero correcto de la vida.

Los maravillosos arreglos de Dios nos permitieron entrar inadvertidamente en la tribulación e, involuntariamente, salirnos de la tribulación. La cosecha que recogimos de esto fue clara y fácil de ver. A través de la tribulación, podemos ver que Dios es todopoderoso y sabio; vemos que el gran dragón rojo es incapaz y fatuo. Es desenfrenado y salvaje, y no tiene otra opción que ser lanzado involuntariamente de un lado a otro por la obra de Dios; será derrotado por siempre en las manos de Dios. El gran dragón rojo intenta en vano asustar al pueblo elegido de Dios por medio de persecuciones crueles y trata de perturbar y desmantelar la obra de Dios. No se da cuenta de que Dios está usando esto para perfeccionar al pueblo de Dios. A pesar de que por fuera parece que la persecución del gran dragón rojo ha caído sobre la gente, en realidad, todo está arreglado por la mano todopoderosa de Dios. Él esparce a la gente y reúne a la gente, conduce a la gente a tribulaciones y la libra de ellas; Él permite que las personas soporten hasta que deseen irse, pero siempre ha apoyado a la gente, ha tirado de la gente, y ha hecho que la gente no pueda irse. Es en medio de estos maravillosos arreglos de Dios que la gente es capaz de ver con claridad el feo rostro del gran dragón rojo y en verdad despreciar al gran dragón rojo desde el fondo de sus corazones. La gente también puede ver el gran poder de Dios y experimentar el amor de Dios, Su omnipotencia y Su sabiduría. Las personas se vuelven más firmes e inquebrantables en su seguir a Dios, y pueden ver sus verdaderas estaturas y sus deficiencias; sus corazones adquieren una mayor sed de Dios y de la verdad. Hay tanto significado en que Dios provoque la gran tribulación; hay tanta sabiduría en la obra de Dios. Nadie puede llegar a comprenderlo. Yo pude participar en la gran tribulación arreglada por Dios; fue ciertamente la exaltación y el amor abundante de Dios y mi honor en esta vida. Cada vez que reflexiono sobre esto me siento sobrecogida de emoción y quiero dar mi más sincero agradecimiento y alabanza a Dios. Si no hubiese experimentado la tribulación, no habría tenido otra opción que seguir ciegamente y, al final, habría caído y perecido por no haber obtenido la verdad y no haber cambiado mi carácter corrupto. Si no hubiese experimentado la tribulación, no tendría verdadera fe en Dios y no entendería la dificultad de la obra de Dios y que salvar a la gente no es cosa fácil. Si yo no hubiese experimentado la tribulación, no sería capaz de ver la verdadera cara del gran dragón rojo y todavía tendría ilusiones falsas sobre esta oscura sociedad, todavía le tendría cariño a este mundo y no podría seguir a Dios con un corazón de hierro. ¡Es la maravillosa y sabia obra de Dios la que me ha conquistado; es la omnipotencia y el gran amor de Dios lo que me ha llevado a donde estoy hoy! De ahora en adelante, no importa a qué pruebas y tribulaciones me enfrente, estaré dispuesta a confiar en mi fe y amor por Dios para ser testigo de Dios y consolar Su corazón.

Fuente: Iglesia de Dios Todopoderoso

Película cristiana completa | Una médica arrepentida

Película cristiana completa | Una médica arrepentida

La protagonista es médica en una aldea. Cuando empieza a ejercer la medicina, se afirma en los principios de amabilidad y profesionalidad y lleva su consulta con diligencia. Sin embargo, luego descubre la costumbre de sus colegas de excederse en los tratamientos a los pacientes para venderles medicamentos más caros, lo que les sirve para ganar mucho más dinero que ella. Atraída por la perspectiva de ganar más, comienza a estafar a los pacientes con este método y poco a poco empieza a perder su conciencia. Tras aceptar la obra de Dios Todopoderoso de los últimos días y someterse al juicio y castigo de las palabras de Dios, logra comprender que a Dios le agradan los honestos y detesta a los mentirosos. Comienza a percibir con claridad la naturaleza y las consecuencias de mentir, engañar y cometer fraude, y le embarga el remordimiento. Decide practicar la honestidad de acuerdo con las palabras de Dios. Al final consigue ganarse los elogios y la confianza de los pacientes y, a la postre, su corazón halla paz.

Parabola de las 10 vírgenes reflexion – ¿Eres una virgen prudente?

El Señor Jesús dijo: “Entonces el reino de los cielos será semejante a diez vírgenes que tomando sus lámparas, salieron a recibir al novio. Y cinco de ellas eran insensatas, y cinco prudentes. Porque las insensatas, al tomar sus lámparas, no tomaron aceite consigo, pero las prudentes tomaron aceite en frascos junto con sus lámparas. Al tardarse el novio, a todas les dio sueño y se durmieron. Pero a medianoche se oyó un clamor: ‘¡Aquí está el novio! Salid a recibirlo’. Entonces todas aquellas vírgenes se levantaron y arreglaron sus lámparas. Y las insensatas dijeron a las prudentes: ‘Dadnos de vuestro aceite, porque nuestras lámparas se apagan’. Pero las prudentes respondieron, diciendo: ‘No, no sea que no haya suficiente para nosotras y para vosotras; id más bien a los que venden y comprad para vosotras’. Y mientras ellas iban a comprar, vino el novio, y las que estaban preparadas entraron con él al banquete de bodas, y se cerró la puerta” (Mateo 25:1-10). Aquí el Señor Jesús nos amonestó: Cuando venga el novio, solo las vírgenes prudentes que hayan preparado el aceite van a ser llamados al reino del cielo y se sentarán a comer con Él, las vírgenes que son insensatas se les cerrara las puertas por Él por no haber preparado el aceite.

Entonces, ¿cuáles son las vírgenes prudentes? Unos dicen que son los que trabajan duro y sacrifican por el Señor y quienes levanta la cruz, soportan la humillación y el dolor, y predican el evangelio del Señor, son las vírgenes prudentes. Han preparado bastante aceite cuando el señor venga serán llevadas al reino de los cielos y comerán con Él. ¿Está correcta esta frase?

No más recuerda a esos judíos fariseos. Ellos servían al Dios Jehová por generaciones y viajaban sobre la tierra y el océano para predicar Su palabra y decían que la Messiah en las profecías se revelaría ante ellos y naturalmente creían que tendrían un lugar en el reino de los cielos. ¿Por este punto de vista, pueden estos fariseos ser considerados como vírgenes prudentes? Y si es así, entonces, ¿por qué cuando Messiah, el Señor Jesús se les apareció no lo reconocían y hasta lo mataron? ¿Qué clase de personas son las vírgenes prudentes? La pregunta es para reflexionar. Cuando el Señor primero vino Él reveló el misterio: “No todo el que me dice: ‘Señor, Señor’, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos. Muchos me dirán en aquel día: ‘Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros?’ Y entonces les declararé: ‘Jamás os conocí; apartaos de mi, los que practicais la iniquidad’” (Mateo 7:21-23). De acuerdo a estas palabras de el Señor Jesús, estamos seguros de que las vírgenes prudentes no son solo aquellos quienes solo se enfocan en ir y venir, gastar, sufrir y trabajar, pero aquellos que se enfocan en obedecer Sus palabras y Su camino. Solo esas vírgenes prudentes califican para entrar en el reino de los cielos. Si uno solo se enfoca en sufrir y trabajar, pero no practica uno la palabra de Dios o sigue Sus mandamientos, servirá a Dios de acuerdo a su propia voluntad y carácter natural. Por ejemplo, unos lo hacen por el propósito de establecer su propio prestigio y posición entre creyentes, unos lo hacen con la intención de ganar la bendición de Dios, cambiando trabajando por Sus recompensas y bendiciones de entrar al reino de los cielos. Todo el esfuerzo es para ser un trato con Dios. No solo no pueden recibir la aprobación de Dios, sino que serán odiados y castigados por Él por sus acciones que desafían a Dios.

Mirando atrás, los sacerdotes Judíos escrituras y fariseos estaban todos bien versados con la letra y doctrinas de la ley, y siempre predicaban la ley al pueblo, pero no obedecían las palabras y los mandamientos de Dios. Hasta mataron a profetas y hombres honestos, codiciaban posición social y sacrificios, y ofrecían sacrificios débiles. Externamente eran piadosos y se mostraban rectos ante las personas, pero en secretamente hacían cosas innumerables para no obedecer la ley y los mandamientos de Dios. Cuando el Señor Jesús vino a hacer Su trabajo. Él los describió: “¡Guías ciegos, que coláis el mosquito y os tragáis el camello!” Y los condenaron a ellos: “¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas!” Además, cuando el Señor Jesús vino a hacer la obra de redención en la Era de la Gracia, claramente sabían que lo que Él dijo e hizo no era humanamente posible, tiene gran autoridad y poder, pero todavía hicieron lo posible por condenar y oponerse a Él. Era porque tenían miedo que los Judíos todos lo iban a seguir y perdieran su prestigio y trabajo, hicieron lo posible por condenar y oponerse a Él. Era porque tenían miedo que los Judíos todos lo iban a seguir y perdieran su prestigio y trabajo. Para engañar a los Judíos, ellos inventaron rumores y calumnias del Señor Jesús, expresando que Él era hijo del carpintero y no surgido de una virgen, lo profanaron a Él y dijeron que Él expulso demonios por el gobernante de los demonios, se aferraron a las palabras de la biblia, dijeron que Su nombre no era Messiah, y negaron profundamente que Él era la apariencia de Dios. Lo condenaron por no seguir la ley porque Él curaba la gente en el día de reposo y etcétera. Fariseos servían a Dios, trabajaron duro y se sacrificaron por Él por generaciones, independientemente, solo se enfocaron en explicar la biblia a la gente y elevarlo por ser admirado y respetado por la gente, pero no amaban la verdad o se enfocaban en entender la verdad y conocer a Dios y por eso cierran los ojos y se hicieron sordos a la verdad expresada por la encarnación de Dios, el Señor Jesús, no buscando o investigando y hasta condenaron y resistieron con malicia. Al final crucificaron a el Señor Jesús la venida de Mesías. Estas personas eran las que sirvieron a Dios en el templo. Si eran las vírgenes prudentes, ¿por qué no investigaron o buscaron la obra del Señor Jesús sino que lo crucificaron? Podemos ver la prueba que no eran las vírgenes prudentes, trabajaron duro y sacrificaron solo por conseguir su prestigio, no por guiar a la gente a obedecer la ley y los mandamientos de Dios, y hasta se hicieron el obstáculo blocando a la gente de investigar el verdadero camino.

Sabiendo la verdad que los persignados Judíos servían a Dios pero resisten a Dios, veamos a los pastores y ancianos de hoy, y veamos sus trabajos, sermones, sacrificios y actitudes hacia el regreso del Señor. Al comparar los dos hechos, podemos saber si el servicio de los pastores y ancianos de hoy está haciendo el mal y resistiendo a Dios o está preparando suficiente aceite. Todos vemos el hecho de que ahora las condiciones de la iglesia empeoran día a día. Pastores y mayores quienes tienen extenso conocimiento bíblico y teorías teológicas por muchos años no pueden dar respuestas a las necesidades de los creyentes dentro del espíritu y en la vida. Los creyentes están deprimidos en espíritu, pasivos y débiles, y han perdido sus iniciales fe y amor. Siguen el camino del mundo y buscan hacer paquetes de dinero, comprar autos de lujo y vivir en una mansión en el regazo del lujo, viviendo en el disfrute de la carne y las comodidades materiales. Los pastores y mayores han trabajado y predicado por tantos años,¿ por qué no pueden dar a sus creyentes con vida o resolver los problemas de los creyentes siendo fríos en fe y amor? Principalmente porque no siguen los mandamientos del Señor y no practican y experimentan Sus palabras, a pesar de trabajar duro y sacrificar. No predican de acuerdo al significado real en las palabras de Dios para proveer a los creyentes, sino que explican la biblia y la malinterpretan por su voluntad. Ordinariamente, solo buscan equiparse con letras y doctrinas de la Biblia, y teorías teológicas para la doctrina noble de la confraternidad, cuyo objetivo es hacer que los creyentes los admiren, los alabe y los siga. Muchos creyentes aceptan ciegamente y obedecen sus palabras sin discernimiento acerca de si sus palabras se ajustan a la verdad. Lo que es más serio es que solo se enfocan en predicar las palabras del hombre en lugar de exaltar y testificar las palabras del Señor. Por ejemplo, nunca han explorado qué es amar a Dios con todo nuestro corazón, toda nuestra mente y toda nuestra fortaleza; cómo siguen la voluntad de Dios; qué tipo de personas pueden entrar en el reino de los cielos; qué clase de personas son las vírgenes prudentes, y cómo estar sobrias y listas para que podamos dar la bienvenida al regreso del Señor. Por el contrario, utilizan la prevención de falsos cristos y anticristos como una excusa para controlar estrictamente, engañar y atar a los creyentes, y no permitirles buscar e investigar cualquier información sobre el regreso del Señor. Por lo tanto, está claro que son los modernos fariseos hipócritas, las vírgenes insensatas, no las vírgenes prudentes en absoluto.

Entonces, ¿cuáles son las diferencias entre las vírgenes prudentes y las tontas? Cuando escuchan a alguien predicar que el Señor ha regresado, las vírgenes prudentes pueden reconocer la voz del Señor. Mientras oigan Su voz, irán a darle la bienvenida y a seguir el ritmo de los pasos del Cordero. Sin embargo, cuando escuchan a alguien predicar que el Señor ha regresado, las vírgenes insensatas no pueden reconocer la voz del Señor; además, no buscarán ni investigarán Su obra, sino que simplemente esperarán ciegamente o seguirán a pastores y ancianos para negarlo y condenarlo ciegamente, y para negarse a darle la bienvenida. Esto muestra cómo debemos dar la bienvenida a la aparición del Señor; encontrar Sus pasos y reconocer Su voz es nuestra máxima prioridad ahora. El Señor Jesús dijo: “He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él y él conmigo” (Apocalipsis 3:20). Por la conversación con Jesucristo, la mujer samaritana sabía que Él era el Mesías venidero, Cristo y lo siguió. Mucha gente, como Pedro, Juan, Mateo, Marcos, etc., sabían que el Señor Jesús era el Messiah al buscarlo y investigarlo, y lo siguieron también. Todos ellos eran las vírgenes sabias que conocieron al Señor. Ahora es el momento de las vírgenes prudentes busquen a la voz del novio. Registros de Apocalipsis: “El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias” (Apocalipsis 2:7). Estamos seguros que la forma de encontrar al Señor y a Su trabajo es buscar lo que el Espíritu dice a las iglesias, también podemos decir lo que el Espíritu dice a las iglesias es la voz del novio, las ovejas de Dios escucharán la voz de Dios. Esos que puedan entender la voz de Dios serán ovejas de Dios, son las vírgenes sabias. Aquellos que no puedan distinguir la voz de Dios serán las vírgenes tontas. ¿Escuchaste lo que el Espíritu dice a las iglesias?

Las escrituras tomadas de LA BIBLIA DE LAS AMERICAS® (LBLA) Copyright © 1986, 1995, 1997 por The Lockman Foundation usado con permiso. www.LBLA.com.

(Traducido del original en inglés al español por  Marisela Quintana)

Recomendación: Parábola de las 10 vírgenes

Qué significa creer sinceramente en Dios

Las palabras relevantes de Dios:

Aunque muchas personas creen en Dios, pocas entienden qué significa la fe en Él y qué deben hacer para conformarse a Su voluntad. Esto se debe a que, aunque están familiarizadas con la palabra “Dios” y con expresiones como “la obra de Dios”, no conocen a Dios y, menos aún, Su obra. No es de extrañar, por tanto, que todos los que no conocen a Dios estén confusos en su creencia en Él. Las personas no se toman en serio la creencia en Dios, y esto se debe, totalmente, a que creer en Dios les es muy poco familiar; es totalmente extraño para ellos. De esta forma, no están a la altura de las exigencias de Dios. Es decir, si las personas no conocen a Dios ni Su obra, no son aptas para que Él las use, y, menos aún, pueden satisfacer Su voluntad. “Creer en Dios” significa creer que hay un Dios; este es el concepto más simple respecto a creer en Él. Aún más, creer que hay un Dios no es lo mismo que creer verdaderamente en Él; más bien es una especie de fe simple con fuertes matices religiosos. La fe verdadera en Dios significa lo siguiente: con base en la creencia de que Dios tiene la soberanía sobre todas las cosas, uno experimenta Sus palabras y Su obra, purifica su carácter corrupto, satisface la voluntad de Dios y llega a conocerlo. Sólo un proceso de esta clase puede llamarse “fe en Dios”. Sin embargo, las personas consideran a menudo que la creencia en Dios es un asunto simple y frívolo. Las personas que creen en Dios de esta manera han perdido el significado de creer en Él y, aunque pueden seguir creyendo hasta el final, jamás obtendrán Su aprobación, porque marchan por la senda equivocada. Hoy siguen existiendo quienes creen en Dios según letras y doctrinas huecas. No saben que carecen de la esencia de la creencia en Dios, y no pueden obtener Su aprobación. Aun así, siguen orando a Dios para recibir bendiciones de seguridad y suficiente gracia. Detengámonos, calmemos nuestro corazón y preguntémonos: ¿Puede ser que creer en Dios sea realmente la cosa más fácil en la tierra? ¿Puede ser que creer en Dios no signifique nada más que recibir mucha gracia de Él? Las personas que creen en Dios sin conocerlo o que creen en Dios y, sin embargo, se oponen a Él, ¿son realmente capaces de satisfacer la voluntad de Dios?

Extracto de ‘Prefacio’ en “La Palabra manifestada en carne”

La creencia verdadera en Dios no se trata de creer en Él únicamente para ser salvado, y menos aún de ser una buena persona. Tampoco tiene que ver solo con llegar a poseer semejanza humana. De hecho, las personas no deberían adoptar la idea de que la fe es mera creencia en que hay un Dios y que Dios es la verdad, el camino, la vida, y nada más. La fe tampoco consiste en hacer que reconozcas a Dios y creas que es el Soberano de todas las cosas, que Él es todopoderoso, que Él creó todas las cosas que hay en el mundo y que Él es único y supremo. La fe no consiste simplemente en creer en este hecho. La voluntad de Dios es que todo tu ser y corazón deben ser entregados a Él y que te sometas a Él; esto es, que debes seguir a Dios, permitir que Él te use y que estés feliz de hacer servicio por Él; debes hacer todo lo que puedas hacer por Él. No significa que solo las personas predestinadas y elegidas por Dios sean las que deban creer en Él. Realmente, toda la humanidad debería adorar a Dios, prestarle atención y obedecerlo, porque la humanidad fue creada por Dios. Esto menciona de pasada, ahora, el asunto de la esencia. Si siempre dices: “¿No creemos en Dios con el fin de obtener la vida eterna? ¿No creemos en Dios con el fin de ser salvados?”, entonces tu creencia en Dios es como un asunto secundario, que se hace con el único fin de ganar algo. No es así como se debe considerar la creencia en Dios.

Extracto de ‘Solo buscar la verdad es creer verdaderamente en Dios’ en “Registros de las pláticas de Cristo de los últimos días”

¿Qué es, hoy, creer realmente en Dios? Es aceptar Su palabra como la realidad-vida y conocer a Dios a partir de Su palabra para lograr un amor verdadero hacia Él. Para decirlo con claridad: creer en Dios tiene como propósito que puedas obedecerle, amarle y llevar a cabo el deber que debe realizar una criatura de Dios. Este es el objetivo de creer en Dios. Debes obtener el conocimiento de la hermosura de Dios, de cuán digno de veneración Él es, de cómo Él lleva a cabo la obra de salvación y perfeccionamiento en Sus criaturas; esto es lo esencial de tu fe en Dios. Creer en Dios es, principalmente, el cambio de una vida de la carne a una vida de amar a Dios; de vivir dentro de la corrupción a vivir dentro de la vida de las palabras de Dios. Es dejar de estar bajo el campo de acción de Satanás y vivir bajo el cuidado y la protección de Dios; es ser capaz de lograr obedecer a Dios y no a la carne; es permitir que Él gane la totalidad de tu corazón, permitirle que te perfeccione y liberarte del carácter satánico corrupto. Creer en Dios tiene como objetivo, principalmente, que Su poder y Su gloria puedan manifestarse en ti, que puedas llevar a cabo Su voluntad, que cumplas Su plan y seas capaz de dar testimonio de Él delante de Satanás. La fe en Dios no debería girar alrededor del deseo de contemplar señales y prodigios ni tener como propósito el beneficio de tu carne personal. Debe consistir en buscar conocer a Dios y ser capaz de obedecerle, y, como Pedro, obedecerle hasta la muerte. Estas son las metas principales de la fe en Dios. Se come y bebe la palabra de Dios para conocerle y satisfacerle. Comer y beber la palabra de Dios te proporciona un mayor conocimiento de Él y solo después de esto puedes obedecerle. Solo teniendo conocimiento de Dios puedes amarle, y esta es la meta que el hombre debería tener en su fe en Dios. Si, en tu fe en Dios, siempre estas intentando contemplar señales y prodigios, el punto de vista de esta fe en Dios es erróneo. Creer en Dios es, sobre todo, la aceptación de Su palabra como la realidad-vida. La meta de Dios solo se logra poniendo en práctica las palabras provenientes de Su boca y llevándolas a cabo en tu interior. En su fe en Dios, el hombre debería esforzarse por que Dios lo perfeccione, por ser capaz de someterse a Él y por obedecerlo plenamente. Si puedes obedecer a Dios sin quejarte, tener en cuenta Sus deseos, alcanzar la estatura de Pedro y poseer el estilo de Pedro del que Dios habla, ese será el momento en el que habrás tenido éxito en tu fe en Dios, y esto significará que Dios te ha ganado.

Extracto de ‘Todo se logra por la palabra de Dios’ en “La Palabra manifestada en carne”

Puesto que tú crees en Dios, debes comer y beber Sus palabras, experimentar Sus palabras y vivir Sus palabras. ¡Solo esto puede llamarse creer en Dios! Si dices con la boca que crees en Dios, mas no eres capaz de poner en práctica ninguna de Sus palabras o producir algún tipo de realidad, a esto no se le llama creer en Dios. Esto es “buscar pan para saciar el hambre”. Hablar únicamente de testimonios triviales, cosas inútiles y cuestiones superficiales, sin tener ni siquiera un mínimo de realidad, esto no es creer en Dios, y tú simplemente no has captado la manera correcta de creer en Dios. ¿Por qué debes comer y beber tantas palabras de Dios como te sea posible? Si no comes ni bebes Sus palabras y solo buscas ascender al cielo, ¿es eso creer en Dios? ¿Cuál es el primer paso que debe dar el que cree en Dios? ¿A través de qué senda Dios perfecciona al hombre? ¿Puedes ser perfeccionado sin comer ni beber las palabras de Dios? ¿Puedes ser considerado una persona del reino sin que las palabras de Dios sirvan como tu realidad? ¿Qué significa exactamente creer en Dios? Quienes creen en Dios deberían, al menos, tener un buen comportamiento en lo externo; lo más importante de todo es poseer las palabras de Dios. No importa lo que suceda, nunca puedes darle la espalda a Sus palabras. Conocer a Dios y cumplir Sus intenciones se logra a través de Sus palabras. En el futuro, cada nación, denominación, religión y sector será conquistado a través de las palabras de Dios. Dios hablará directamente, y toda la gente sostendrá las palabras de Dios en sus manos, y por medio de esto la humanidad será perfeccionada. Por dentro y por fuera, las palabras de Dios lo impregnan todo: la humanidad hablará de las palabras de Dios con la boca, practicará de acuerdo con las palabras de Dios, mantendrá las palabras de Dios en su interior, y tendrá impregnadas las palabras de Dios tanto por dentro como por fuera. Así será perfeccionada la humanidad. Aquellos que cumplen las intenciones de Dios y son capaces de dar testimonio de Él, ellos son quienes tienen las palabras de Dios como su realidad.

Extracto de ‘La Era del Reino es la Era de la Palabra’ en “La Palabra manifestada en carne”

El mayor defecto de la gente en su fe en Dios es que solo creen de palabra y Dios está totalmente ausente de sus vidas cotidianas. Todas las personas, de hecho, creen en la existencia de Dios; sin embargo, Dios no es parte de su vida diaria. De la boca de la gente salen muchas oraciones a Dios, pero Él tiene poco lugar en sus corazones, y por eso Dios la pone a prueba una y otra vez. Ya que las personas son impuras, Dios no tiene otra alternativa que probarlas para que se sientan avergonzadas y lleguen a conocerse a sí mismas en medio de las pruebas. De otro modo, la humanidad se convertiría en los descendientes del arcángel y se volvería cada vez más corrupta. En el proceso de su fe en Dios, cada persona desecha muchos de sus motivos y objetivos personales bajo la incesante purificación de Dios. De lo contrario, Dios no tendría manera de usar a nadie ni de hacer en la gente la obra que debe hacer. Dios primero purifica a la gente y, mediante este proceso, las personas llegan a conocerse a sí mismas y Dios puede cambiarlas. Solo entonces puede Dios obrar Su vida en ellas y solo así puede el corazón del hombre volverse por completo a Dios. Y por eso digo que creer en Dios no es tan sencillo como dice la gente. Tal como lo ve Dios, si solo tienes conocimiento, pero no tienes Su palabra como vida, y si estás limitado únicamente a tu propio conocimiento, pero no puedes practicar la verdad o vivir la palabra de Dios, esto es prueba de que todavía no tienes un corazón que ame a Dios y muestra que tu corazón no le pertenece. Se puede llegar a conocer a Dios creyendo en Él: esta es la meta final y el objetivo de la búsqueda del hombre. Debes dedicar esfuerzo a vivir las palabras de Dios, para que puedan hacerse realidad en tu práctica. Si solo tienes conocimiento doctrinal, entonces tu fe en Dios se quedará en nada. Solo si luego también practicas y vives Su palabra tu fe puede considerarse completa y de acuerdo con la voluntad de Dios.

Extracto de ‘Ya que crees en Dios, deberías vivir para la verdad’ en “La Palabra manifestada en carne”

¿Por qué crees en Dios? La mayoría de las personas se confunden con esta pregunta. Siempre tienen dos puntos de vista completamente diferentes acerca del Dios práctico y del Dios que está en el cielo, lo que demuestra que creen en Dios, no con el fin de obedecerlo, sino para recibir ciertos beneficios o para escapar del sufrimiento que trae el desastre, solo entonces son algo obedientes. Su obediencia es condicional, es por el bien de sus propias perspectivas personales y se les impone. Así que, ¿por qué crees en Dios? Si solo es por el bien de tus perspectivas y de tu destino, entonces sería mejor que no creyeras en absoluto. Una creencia como esta es autoengaño, consuelo y admiración hacia uno mismo. Si tu fe no se construye sobre el fundamento de la obediencia a Dios, entonces al final serás castigado por oponerte a Él. Todos los que no buscan la obediencia a Dios en su fe están en contra de Él. Dios pide que las personas busquen la verdad, que tengan sed de las palabras de Dios, coman y beban de Sus palabras y que las pongan en práctica para que puedan lograr la obediencia a Dios. Si estas son tus verdaderas intenciones, entonces con toda seguridad Dios te elevará y con toda seguridad te dará la gracia. Esto es indudable y no se puede cambiar. Si tu intención no es obedecer a Dios, y si tienes otras metas, entonces todo lo que digas y hagas, tus oraciones ante Dios e incluso cada una de tus acciones, estará en contra de Él. Puedes ser de voz suave y de trato afable, cada una de tus acciones y expresiones pueden parecer apropiadas, y puedes parecer alguien que obedece, pero cuando se trata de tus intenciones y tus puntos de vista acerca de la fe en Dios, todo lo que haces está en contra de Él, todo lo que haces es malvado. Las personas que parecen tan obedientes como corderos, pero cuyo corazón alberga malas intenciones, son lobos con piel de cordero. Ofenden directamente a Dios y Dios no perdonará a ni una sola de ellas. El Espíritu Santo revelará a todas y cada una de ellas y le mostrará a todo el mundo que todos los que son hipócritas serán, con certeza, detestados y rechazados por el Espíritu Santo. No te preocupes: Dios se encargará y dispondrá de cada una de ellas, una por una.

Extracto de ‘Debes obedecer a Dios al creer en Dios’ en “La Palabra manifestada en carne”

Ahora, para creer en el Dios práctico, debes tomar el camino correcto. Si crees en Dios, no debes buscar solo bendiciones, sino amar y conocer a Dios. Por medio de Su esclarecimiento, mediante tu búsqueda individual, puedes comer y beber Su palabra, desarrollar un entendimiento real de Dios y tener un amor real por Dios procedente del fondo de tu corazón. En otras palabras, cuando tu amor por Dios es el más genuino y nadie puede destruirlo o interponerse en el camino de tu amor por Él, entonces estás en el camino correcto de la fe en Dios. Esto prueba que perteneces a Dios, porque Dios ya ha tomado posesión de tu corazón y nada más puede poseerte. Mediante tu experiencia, el precio que has pagado y la obra de Dios, eres capaz de desarrollar un amor espontáneo por Dios y, cuando lo hagas, te liberarás de la influencia de Satanás y llegarás a vivir en la luz de la palabra de Dios. Solo cuando te has librado de la influencia de las tinieblas puedes decir que has ganado a Dios. En tu creencia en Dios, debes intentar buscar esta meta. Esta es la responsabilidad de cada uno de vosotros. Ninguno de vosotros debería estar satisfecho con el estado actual de las cosas. No podéis tener dudas respecto a la obra de Dios ni tomarla a la ligera. Debéis pensar en Dios en todos los aspectos y en todo momento, y hacer todas las cosas por Su causa. Y cuando habléis o actuéis, debéis poner primero los intereses de la casa de Dios. Solo así podéis ser conforme al corazón de Dios.

Extracto de ‘Ya que crees en Dios, deberías vivir para la verdad’ en “La Palabra manifestada en carne”

Crees en Dios y lo sigues y, por tanto, en tu corazón debes amarlo. Debes apartar tu carácter corrupto, buscar cumplir el deseo de Dios y debes cumplir con el deber de una criatura de Dios. Como crees en Dios y lo sigues, debes ofrecerle todo a Él y no hacer elecciones o exigencias personales; debes lograr el cumplimiento del deseo de Dios. Como fuiste creado, debes obedecer al Señor que te creó, porque inherentemente no tienes dominio sobre ti mismo ni capacidad para controlar tu propio destino. Como eres una persona que cree en Dios, debes buscar la santidad y el cambio. Como eres una criatura de Dios, debes ceñirte a tu deber, mantener tu lugar y no excederte en tus deberes. Esto no es para limitarte ni para reprimirte por medio de la doctrina, sino que es la senda por medio de la cual puedes cumplir con tu deber; y pueden llevarlo a cabo —y deben llevarlo a cabo— todas las personas que actúan con justicia.

Extracto de ‘El éxito o el fracaso dependen de la senda que el hombre camine’ en “La Palabra manifestada en carne”

Alguien que sirve a Dios no debería saber sólo cómo sufrir por Él; además, deben entender que el propósito de creer en Dios es buscar amor por Él. Dios se sirve de ti no solo para refinarte o hacerte sufrir, sino para que conozcas Sus acciones, para que conozcas el verdadero significado de la vida humana y, en particular, para que sepas que servir a Dios no es una tarea fácil. Experimentar la obra de Dios no consiste en disfrutar de la gracia, sino en sufrir a causa de tu amor hacia Él. Ya que disfrutas de la gracia de Dios, también debes disfrutar de Su castigo; debes experimentar todo esto. Puedes experimentar el esclarecimiento de Dios en ti, y también puedes experimentar cómo Él te trata y te juzga. De esta manera, tu experiencia será completa. Dios ha llevado a cabo su obra de juicio y castigo en ti. La palabra de Dios te ha tratado, pero no solo eso; también te ha esclarecido e iluminado. Cuando estás negativo y débil, Dios se preocupa por ti. La totalidad de esta obra es para hacerte saber que todo lo que concierne al hombre está dentro de las orquestaciones de Dios. Puedes pensar que creer en Dios consiste en sufrir o en hacer todo tipo de cosas por Él; podrías pensar que el propósito de creer en Dios tiene como fin que tu carne esté en paz o que todo en tu vida funcione sin problemas, o que te sientas cómodo y a gusto con todo. Sin embargo, ninguno de estos son propósitos que la gente debería vincular a su creencia en Dios. Si crees por estos propósitos, entonces tu perspectiva es incorrecta y resulta simplemente imposible que seas perfeccionado. Las acciones de Dios, el carácter justo de Dios, Su sabiduría, Su palabra, y lo maravilloso e insondable que Él es, todas son cosas que las personas deben tratar de entender. Como posees este entendimiento, debes utilizarlo para librar a tu corazón de todas las demandas, esperanzas y nociones personales. Solo eliminando estas cosas puedes cumplir con las condiciones exigidas por Dios, y solo haciendo esto puedes tener vida y satisfacer a Dios. El propósito de creer en Dios es satisfacerlo y vivir el carácter que Él requiere, para que Sus acciones y Su gloria se manifiesten a través de este grupo de personas indignas. Esta es la perspectiva correcta para creer en Dios, y este es también el objetivo que debes buscar. Has de tener el punto de vista correcto sobre creer en Dios y debes buscar obtener Sus palabras. Necesitas comer y beber las palabras de Dios y debes ser capaz de vivir la verdad, y, en particular, debes ser capaz de ver Sus obras prácticas, Sus maravillosas obras en todo el universo, así como la obra práctica que hace en la carne. La gente puede, a través de sus experiencias prácticas, apreciar cómo Dios hace Su obra en ellos y cuál es Su voluntad respecto a ellos. El propósito de todo esto es eliminar el carácter satánico corrupto de las personas. Al haberte deshecho de toda la inmundicia e injusticia en tu interior; y al haberte despojado de tus malas intenciones, y haber desarrollado fe verdadera en Dios; solo con fe verdadera puedes realmente amar a Dios. Puedes amar genuinamente a Dios sobre los cimientos de tu creencia en Él. ¿Puedes conseguir amar a Dios sin creer en Él? Ya que crees en Dios, no puedes estar confundido al respecto. Algunas personas se llenan de vigor tan pronto como ven que la fe en Dios les traerá bendiciones, pero luego se quedan sin energía en cuanto ven que tienen que enfrentarse a los refinamientos. ¿Eso es creer en Dios? Al final, debes lograr una obediencia completa y total delante de Dios en tu fe. Crees en Dios, pero todavía le exiges; tienes muchas nociones religiosas que no puedes abandonar, intereses personales que no puedes soltar e, incluso, buscas las bendiciones de la carne y quieres que Dios rescate tu carne, que salve tu alma; estos son todos comportamientos de personas que tienen la perspectiva equivocada. Aunque las personas con creencias religiosas tienen fe en Dios, no buscan cambiar su carácter ni buscan el conocimiento de Dios; en cambio, solo buscan los intereses de la carne. Muchos entre vosotros tenéis creencias que pertenecen a la categoría de convicciones religiosas; esa no es la verdadera fe en Dios. Para creer en Dios, las personas deben poseer un corazón preparado para sufrir por Él y la voluntad de entregarse. A menos que cumplan estas dos condiciones, su fe en Dios no es válida, y no podrán lograr un cambio en su carácter. Solo las personas que genuinamente buscan la verdad, que tratan de conocer a Dios y buscan la vida son las que verdaderamente creen en Dios.

Extracto de ‘Los que serán hechos perfectos deben someterse al refinamiento’ en “La Palabra manifestada en carne”

La creencia en Dios exige obediencia a Él y que se experimente Su obra. Él ha realizado mucha obra; se podría decir que, para las personas, todo es perfeccionamiento, refinamiento y, más aún, castigo. No ha habido un solo paso de la obra de Dios que haya estado en sintonía con las nociones humanas; lo que las personas han disfrutado son las duras palabras de Dios. Cuando Él venga, las personas deberían disfrutar de Su majestad y de Su ira. Sin embargo, por muy duras que sean Sus palabras, Él viene a salvar y a perfeccionar a la humanidad. Como criaturas, las personas deberían cumplir con los deberes que les corresponden, y mantenerse firmes en el testimonio de Dios en medio del refinamiento. En cada prueba deberían defender el testimonio correspondiente, y hacerlo de manera contundente por Dios. Una persona que hace esto es una vencedora. Independientemente de cómo te refine Dios, te mantienes lleno de confianza y nunca pierdes la confianza en Él. Haz lo que el hombre debería hacer. Esto es lo que Dios exige del hombre, y su corazón debería ser capaz de regresar por completo a Él y acudir a Él en cada momento. Esto es ser un vencedor. Aquellos a los que Dios alude como “vencedores” son los que siguen siendo capaces de mantenerse firmes en el testimonio y de conservar su confianza y su devoción a Dios cuando están bajo la influencia de Satanás y mientras estén bajo su asedio, es decir, cuando se encuentren entre las fuerzas de las tinieblas. Si sigues siendo capaz de mantener un corazón puro ante Dios y tu amor genuino por Él pase lo que pase, entonces te estás manteniendo firme en el testimonio delante de Él, y esto es a lo que Él se refiere con ser un “vencedor”. Si tu búsqueda es excelente cuando Dios te bendice, pero retrocedes cuando Él no lo hace, ¿es esto pureza? Si estás seguro de que este camino es verdadero, debes seguirlo hasta el final; debes mantener tu devoción a Dios. Si has visto que Dios mismo ha venido a la tierra a perfeccionarte, debes entregarle del todo tu corazón. Si todavía puedes seguir a Dios, haga lo que haga, aunque Él determine un desenlace desfavorable para ti al final, esto es mantener tu pureza ante Dios. Ofrecer un cuerpo espiritual santo y una virgen pura a Dios significa mantener un corazón sincero ante Él. Para la humanidad, la sinceridad es pureza, y la capacidad de ser sincero hacia Dios es mantener la pureza. Esto es lo que deberías poner en práctica. Cuando debes orar, oras; cuando debes reunirte en comunión, lo haces; cuando debes cantar himnos, cantas; y cuando debes renunciar a la carne, renuncias a la carne. Cuando llevas a cabo tu deber no lo haces para salir del paso; cuando te enfrentas a pruebas, te mantienes firme. Esto es devoción a Dios.

Extracto de ‘Debes mantener tu lealtad a Dios’ en “La Palabra manifestada en carne”

El requisito primordial de la creencia del hombre en Dios es que tenga un corazón sincero, que se entregue por completo y que obedezca realmente. Lo más difícil para el hombre es entregar toda su vida a cambio de una creencia verdadera, a través de la cual puede obtener toda la verdad y cumplir con su deber como criatura de Dios. Esto es inalcanzable para aquellos que fracasan y lo es incluso más para quienes no pueden encontrar a Cristo. Como el hombre no es bueno en entregarse totalmente a Dios, como no está dispuesto a cumplir con su deber para el Creador, como ha visto la verdad pero la evita y camina por su propia senda, como siempre busca siguiendo la senda de los que han fracasado y como siempre desafía al Cielo, por eso siempre fracasa y cae en las artimañas de Satanás y es atrapado en su propia red. Como el hombre no conoce a Cristo, como no es experto en el entendimiento y la experiencia de la verdad, como es demasiado respetuoso de Pablo y demasiado codicioso del cielo, como siempre está exigiendo que Cristo le obedezca y dándole órdenes a Dios, por eso esas grandes figuras y aquellos que han experimentado las vicisitudes del mundo siguen siendo mortales y siguen muriendo en medio del castigo de Dios. Todo lo que puedo decir de tales personas es que tienen una muerte trágica y que la consecuencia para ellas —su muerte— no se produce sin justificación. ¿No es su fracaso aún más intolerable para la ley del Cielo? La verdad viene del mundo del hombre, pero la verdad entre los hombres es transmitida por Cristo. Se origina en Cristo, es decir, en Dios mismo, y esto no es algo de lo que sea capaz el hombre. Sin embargo, Cristo sólo provee la verdad; Él no viene a decidir si el hombre tendrá éxito en su búsqueda de la verdad. Por tanto, se deduce que el éxito o el fracaso en la verdad depende de la búsqueda del hombre. El éxito o fracaso del hombre sobre la verdad nunca ha tenido nada que ver con Cristo, sino que viene determinado por su búsqueda. El destino del hombre y su éxito o fracaso no pueden achacarse a Dios, haciendo que Él mismo cargue con ello, porque este no es un asunto de Dios mismo, sino que está directamente relacionado con el deber que las criaturas de Dios deben cumplir.

Extracto de ‘El éxito o el fracaso dependen de la senda que el hombre camine’ en “La Palabra manifestada en carne”

Fuente: Iglesia de Dios Todopoderoso

Música cristiana 2021 | Cuanto más complaces a Dios, más te bendice

Música cristiana 2021 | Cuanto más complaces a Dios, más te bendice

I
Cuanto más complaces a Dios, más bendecido serás.
Tendrás más fuerza para amarlo; fe y resolución tendrás.
Tú verás que nada importa más
que dedicar la vida a amar a Dios.
Nada es más valioso que dedicar la vida a amar a Dios.
II
Si amas a Dios, no tendrás dolor.
Podrás tener problemas y sentir debilidad,
pero si dependes de Dios, tu espíritu tendrá consuelo,
y sentirás seguridad, tendrás en qué confiar.
Muchas cosas superarás, no te quejarás por sufrir.
Querrás orar, bailar y cantar, congregarte, anhelar a Dios.
Sentirás que lo que Dios ordena en tu vida es bueno.
Cuanto más complaces a Dios, más bendecido serás.
Tendrás más fuerza para amarlo; fe y resolución tendrás.
Tú verás que nada importa más
que dedicar la vida a amar a Dios.
Nada es más valioso que dedicar la vida a amar a Dios.
III
Si no amas a Dios, todo te molestará,
nada podrá tu corazón apreciar, tu espíritu no será libre.
Siempre de Dios te quejarás, y sentirás injusto tu dolor.
Si no solo persigues el placer para ti,
sino complacer a Dios y evitar que Satanás te acuse,
entonces, mucha fuerza tendrás
y mucha más para amar a Dios.
Todo lo que Dios te dice podrás hacer.
Y todo lo que hagas a Dios complacerá.
Podrás hacerlo todo.
Todo lo que Dios te dice podrás hacer.
Y todo lo que hagas a Dios complacerá.
Esto significa poseer realidad.
Cuanto más complaces a Dios, más bendecido serás.
Tendrás más fuerza para amarlo; fe y resolución tendrás.
Tú verás que nada importa más
que dedicar la vida a amar a Dios.
Nada es más valioso que dedicar la vida a amar a Dios.
De “Seguir al Cordero y cantar nuevos cánticos”

Fragmento 2 de película evangélico «No os metáis en mis asuntos»: La aceptación del evangelio de la segunda venida del Señor Jesús y el arrebatamiento ante Dios

Fragmento 2 de película evangélico «No os metáis en mis asuntos»: La aceptación del evangelio de la segunda venida del Señor Jesús y el arrebatamiento ante Dios

Pablo afirmó en la Biblia: «Me maravillo de que tan pronto hayáis abandonado al que os llamó por la gracia de Cristo, para seguir un evangelio diferente» (Gálatas 1:6).Los pastores y ancianos malinterpretan estas palabras de Pablo y condenan a todo aquel que acepte el evangelio de la segunda venida del Señor Jesús, diciendo que sería apostasía y una traición al Señor. Por tanto, algunos creyentes pierden la ocasión de recibir al Señor porque los han engañado. Evidentemente, es de enorme importancia que entendamos de forma clara el verdadero significado de este texto para poder recibir el regreso del Señor. Entonces, ¿cuál es el verdadero significado de este pasaje de la Escritura? Este vídeo te revelará la respuesta.

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Las escrituras tomadas de LA BIBLIA DE LAS AMERICAS® (LBLA) Copyright © 1986, 1995, 1997 por The Lockman Foundation usado con permiso. www.LBLA.com.

Todo se logra por la palabra de Dios

Dios pronuncia Sus palabras y realiza Su obra según las distintas eras, y en diferentes eras profiere palabras diferentes. Dios no se ajusta a normas ni repite la misma obra ni siente nostalgia por las cosas del pasado; Él es un Dios siempre nuevo, nunca viejo, y habla palabras nuevas cada día. Tú deberías acatar lo que hay que acatar hoy; esta es la responsabilidad y el deber del hombre. Es fundamental que la práctica se centre en la luz y las palabras actuales de Dios. Él no se ajusta a normas y es capaz de hablar desde muchas perspectivas diferentes para hacer evidente Su sabiduría y Su omnipotencia. No importa si habla desde la perspectiva del Espíritu o del hombre o de la tercera persona: Dios es siempre Dios y tú no puedes decir que no lo sea debido a la perspectiva del hombre desde la que Él habla. Entre algunas personas han surgido nociones como resultado de las distintas perspectivas desde las que Dios habla. Estas personas no tienen conocimiento de Dios ni de Su obra. Si Él hablara siempre desde una perspectiva, ¿no establecería el hombre normas sobre Dios? ¿Podría Él permitir que el hombre actuara de ese modo? Independientemente de la perspectiva desde la cual Dios hable, Él tiene razones para hacerlo. Si Dios hablara siempre desde la perspectiva del Espíritu, ¿podrías interactuar con Él? Así pues, algunas veces Él habla en tercera persona para brindarte Sus palabras y guiarte a la realidad. Todo lo que Dios hace es adecuado. En resumen, Dios lo hace todo y tú no deberías dudar de esto. Él es Dios y, por eso, independientemente de la perspectiva desde la cual hable, siempre será Dios. Esto es una verdad inmutable. No importa la forma en la que Él obre, sigue siendo Dios, ¡y Su esencia no cambiará! Pedro amó mucho a Dios y fue un hombre conforme a Su corazón, pero Dios no dio testimonio de él como el Señor o como Cristo, porque la esencia de un ser es lo que es, y no puede cambiar jamás. En Su obra, Dios no se rige por normas, sino que emplea distintos métodos para que Su obra sea eficaz y se profundice el conocimiento que el hombre tiene de Él. Cada uno de Sus métodos de obra ayuda a que el hombre lo conozca y su fin es perfeccionar a este. Independientemente del método que emplee para obrar, cada uno tiene el propósito de edificar al hombre y perfeccionarlo. Aunque uno de Sus métodos de obra pueda haber durado largo tiempo, esto tiene como finalidad atemperar la fe del hombre en Él. Por tanto, no debería haber dudas en vuestro corazón. Todos estos son los pasos de la obra de Dios, y deberíais obedecerlos.

De lo que se habla en la actualidad es de la entrada en la realidad, no de ascender al cielo o de reinar como reyes; lo único de lo que se habla es de buscar la entrada en la realidad. No hay búsqueda más práctica que esta, y hablar de gobernar como reyes no es práctico. El hombre posee gran curiosidad y sigue midiendo la obra de Dios hoy según sus nociones religiosas. Habiendo experimentado tantos métodos usados por Dios para obrar, el hombre sigue sin conocer la obra de Dios, aún sigue buscando señales y prodigios, y sigue observando para ver si las palabras divinas se han cumplido. ¿No es esto una enorme ignorancia? Sin el cumplimiento de las palabras de Dios, ¿seguirías creyendo que Él es Dios? Hoy, muchas personas de la iglesia que son así esperan contemplar señales y prodigios. Dicen que si se cumplen las palabras de Dios, es que Él es Dios; de lo contrario, no es Dios. ¿Crees, pues, en Dios por el cumplimiento de Sus palabras o porque Él es Dios mismo? ¡La opinión que el hombre tiene sobre creer en Dios debe corregirse! Cuando ves que las palabras de Dios no se han cumplido, sales corriendo. ¿Es esto creer en Dios? Cuando crees en Él debes dejarlo todo a Su merced y obedecer toda Su obra. Él pronunció muchas palabras en el Antiguo Testamento. ¿Cuáles de ellas has visto cumplirse con tus propios ojos? ¿Puedes afirmar que Jehová no es el verdadero Dios porque no viste su cumplimiento? Aunque puedan haberse cumplido muchas palabras, el hombre es incapaz de verlo claramente porque no posee la verdad y no entiende nada. Algunos desean salir corriendo cuando sienten que las palabras de Dios no se han cumplido. Inténtalo. Ve si puedes huir. Una vez que hayas huido, volverás. Dios te controla con Su palabra, y si abandonas la iglesia y la palabra de Dios, no tendrás forma de seguir viviendo. Si no crees esto, pruébalo por ti mismo. ¿Crees que te puedes ir, sin más? El Espíritu de Dios te controla. No puedes irte. ¡Es un decreto administrativo de Dios! Si algunas personas quieren intentarlo, ¡pueden hacerlo! Tú dices que esta persona no es Dios; comete un pecado contra Él y verás lo que hace. Es posible que tu carne no muera y que sigas siendo capaz de alimentarte y vestirte, pero mentalmente será insoportable; te sentirás estresado y atormentado; nada será más doloroso. El hombre no puede soportar el tormento y la devastación mentales; quizás puedas soportar el sufrimiento de la carne, pero eres totalmente incapaz de soportar el estrés mental y el tormento duradero. Hoy, algunas personas se vuelven negativas porque no han podido ver ninguna señal ni prodigio, pero ninguna se atreve a huir, sin importar cuán negativa se vuelva, pues Dios controla al hombre con Su palabra. A pesar de que no han sobrevenido los hechos, aun así nadie puede huir. ¿No son estas las acciones de Dios? Hoy, Él ha venido a la tierra para proveerle vida al hombre. Él no te persuade —como las personas imaginan— mostrando señales y prodigios para asegurar una apacible relación entre Dios y el hombre. ¡Todos aquellos cuya concentración no esté en la vida y que, en su lugar, se centren en hacer que Dios muestre señales y prodigios, son fariseos! Y fueron los fariseos los que clavaron a Jesús en la cruz. Si mides a Dios según la opinión que tienes sobre la fe en Él, y crees en Él si Sus palabras se cumplen y dudas y hasta blasfemas contra Él si no es así, ¿no estás clavándole en la cruz? ¡Este tipo de personas son negligentes en sus deberes y se regodean con avidez en la comodidad!

Por una parte, el mayor problema del hombre es que no conoce la obra de Dios. Aunque su actitud no es de negación, sí es de duda. El hombre no niega, pero tampoco reconoce plenamente. Si las personas conocen a fondo la obra de Dios, no saldrán huyendo. El otro problema es que el hombre no conoce la realidad. Hoy, cada persona ha tenido contacto con la palabra de Dios; de hecho, en el futuro no deberías pensar en contemplar señales y prodigios. Te lo digo claramente: Durante la etapa actual, lo único que puedes ver son las palabras de Dios, y, aunque no hay hechos, Su vida aún puede forjarse en el hombre. Esta obra es la principal del Reino Milenario, y si no puedes percibirla, te irás debilitando y caerás; descenderás entre las pruebas y, más grave aún, Satanás te tomará cautivo. Dios ha venido a la tierra principalmente a emitir Sus palabras; es con Su palabra con lo que tienes contacto. Lo que ves y lo que oyes, aquello por lo que te riges y lo que experimentas es la palabra de Dios, y esta encarnación de Dios usa la palabra, principalmente, para perfeccionar al hombre. No muestra señales y prodigios y, en especial, no lleva a cabo la obra que Jesús realizó en el pasado. Aunque Ellos son Dios y ambos son carne, no tienen el mismo ministerio. Cuando Jesús vino, también llevó a cabo parte de la obra de Dios y pronunció algunas palabras, pero ¿cuál fue la obra principal que realizó? Principalmente, fue la obra de la crucifixión. Se volvió la semejanza de la carne pecaminosa para completar la obra de la crucifixión y redimir a toda la humanidad, y fue en aras de los pecados de toda la humanidad que sirvió como ofrenda por el pecado. Esta es la obra principal que realizó. En última instancia, proporcionó la senda de la cruz para guiar a los que vinieran después. Cuando Jesús vino, fue principalmente para completar la obra de la redención. Redimió a toda la humanidad y trajo al hombre el evangelio del reino de los cielos. Además, creó la senda que lleva al reino de los cielos. Como resultado, todos los que vinieron después dijeron: “Debemos caminar por la senda de la cruz y sacrificarnos por ella”. Por supuesto, al principio Jesús también llevó a cabo otra obra y habló algunas palabras para hacer que el hombre se arrepintiera y confesara sus pecados. Pero Su ministerio seguía siendo la crucifixión, y los tres años y medio que pasó predicando el camino fueron en preparación para la crucifixión que vino después. Las diversas ocasiones en las que Jesús oró también fueron en aras de la crucifixión. La vida de hombre normal que llevó y los treinta y tres años y medio que vivió en la tierra fueron, principalmente, para completar la obra de la crucifixión; fueron para darle fuerza para emprender esta obra, y, como resultado, Dios le encomendó la obra de la crucifixión. ¿Qué obra realizará el Dios encarnado hoy? Hoy, Dios se ha encarnado principalmente para completar la obra de “la Palabra manifestada en carne”, para perfeccionar al hombre mediante el uso de la palabra, y hacer que acepte el trato con la palabra y el refinamiento de la palabra. En Sus palabras Él hace que obtengas provisión y vida; en Sus palabras ves Su obra y Sus hechos. Dios usa la palabra para castigarte y refinarte; por tanto, si sufres dificultades, también es por la palabra de Dios. Hoy, Dios no obra con hechos, sino con palabras. Solo después de que Su palabra ha venido sobre ti puede el Espíritu Santo obrar dentro de ti y hacer que sufras dolor o que sientas dulzura. Solo la palabra de Dios puede llevarte a la realidad, y solo ella es capaz de perfeccionarte. Así pues, como mínimo debes entender esto: la obra realizada por Dios durante los últimos días consiste, principalmente, en el uso de Su palabra para perfeccionar a todas las personas y guiar al hombre. Toda la obra que lleva a cabo es a través de la palabra; Él no usa hechos para castigarte. Hay veces que algunos se resisten a Dios. Él no te causa gran incomodidad, no castiga tu carne ni sufres dificultades, pero en cuanto Su palabra viene sobre ti y te refina, te resulta insoportable. ¿No es así? Durante la época de los hacedores de servicio, Dios dijo que se lanzara al hombre al abismo sin fondo. ¿Realmente llegó el hombre allí? Simplemente a través del uso de las palabras para refinar al hombre, este entró en el abismo sin fondo. Y, así, durante los últimos días, cuando Dios se hace carne, usa principalmente la palabra para llevarlo todo a cabo y que todo quede claro. Solo en Sus palabras puedes ver lo que Él es; solo en Sus palabras puedes ver que Él es Dios mismo. Cuando Dios encarnado viene a la tierra no realiza ninguna otra obra que no sea pronunciar palabras. Por tanto, no hay necesidad de hechos; basta con las palabras. Esto se debe a que ha venido principalmente a llevar a cabo esta obra, a permitirle al hombre contemplar Su poder y Su supremacía en Sus palabras, y vea en ellas con cuánta humildad Él se esconde y conozca en ellas Su totalidad. Todo lo que Él tiene y todo lo que Él es está en Sus palabras. Su sabiduría y todo lo maravilloso de Él están en Sus palabras. En esto se te hace ver los numerosos métodos mediante los cuales Dios pronuncia Sus palabras. Durante todo este tiempo, la mayor parte de la obra de Dios ha consistido en provisión, revelación y trato con el hombre. Él no maldice a una persona a la ligera, y, cuando lo hace, utiliza la palabra para ello. Así, en esta era en que Dios se hace carne, no intentes verle sanar a los enfermos ni echar fuera demonios otra vez, y deja de buscar señales constantemente; ¡no sirve de nada! ¡Esas señales no pueden perfeccionar al hombre! Hablando claramente: hoy, el Dios mismo real de la carne no actúa; solo habla. ¡Esta es la verdad! Usa las palabras para perfeccionarte, para alimentarte y para regarte. También las usa para obrar, y las usa en lugar de los hechos para darte a conocer Su realidad. Si eres capaz de percibir este tipo de obra de Dios, es difícil que seas negativo. En vez de que os centréis en cosas negativas, deberíais enfocaros solamente en lo positivo; esto quiere decir que, independientemente de que las palabras de Dios se cumplan o no, o de que se produzcan hechos, Dios hace que el hombre obtenga vida de Sus palabras, y esta es la mayor señal de todas; aún más, es un hecho indiscutible. Esta es la mayor prueba a través de la cual se puede conocer a Dios, y es una señal incluso mayor que las señales. Solo estas palabras pueden perfeccionar al hombre.

Tan pronto como inició la Era del Reino, Dios comenzó a emitir Sus palabras. En el futuro, estas se irán cumpliendo y, en ese momento, el hombre crecerá en la vida. Que Dios use la palabra para revelar el carácter corrupto del hombre es más práctico y más necesario, y Él sólo la usa para llevar a cabo Su obra con el fin de perfeccionar la fe del hombre, porque esta es la Era de la Palabra y exige la fe, la resolución y la colaboración del hombre. La obra de Dios encarnado de los últimos días consiste en el uso de Su palabra para servir y proveer al hombre. Solo después de que Dios encarnado haya terminado de pronunciar Sus palabras, estas empezarán a cumplirse. Durante el tiempo en que habla, Sus palabras no se cumplen, porque cuando Él está en la etapa de la carne, Sus palabras no pueden cumplirse. Esto es así para que el hombre pueda ver que Dios es carne y no Espíritu, y pueda contemplar Su realidad con sus propios ojos. El día en que Su obra esté completa, cuando todas las palabras que Él debía pronunciar en la tierra se hayan proferido, estas empezarán a cumplirse. Esta no es la era del cumplimiento de las palabras de Dios, porque Él todavía no ha terminado de pronunciar Sus palabras. Por tanto, cuando veas que Dios sigue pronunciando Sus palabras en la tierra, no esperes su cumplimiento; cuando Él deje de pronunciarlas, y cuando Su obra en la tierra haya finalizado, entonces será el momento en que Sus palabras comenzarán a cumplirse. En las palabras que Él pronuncia en la tierra existe, por un lado, la provisión de vida y, por otro, profecía: la profecía de cosas por venir, de cosas que se harán, y de las cosas que todavía han de realizarse. También había profecía en las palabras de Jesús. En un aspecto, Él proveyó vida, y, en otro, habló profecía. Hoy no hay conversación sobre llevar a cabo palabras y hechos al mismo tiempo, porque hay una diferencia demasiado grande entre lo que los propios ojos del hombre pueden ver y lo que Dios lleva a cabo. Solo se puede decir que, una vez que la obra de Dios haya finalizado, Sus palabras se cumplirán y los hechos vendrán después de estas. Durante los últimos días, Dios encarnado realiza el ministerio de la palabra en la tierra, y, al llevarlo a cabo, solo pronuncia palabras y no se preocupa de otros asuntos. Una vez que cambie la obra de Dios, Sus palabras comenzarán a cumplirse. Hoy, las palabras se usan, en primer lugar, para perfeccionarte; cuando Él obtenga gloria en todo el universo, Su obra estará completa. Todas las palabras que debían pronunciarse se habrán pronunciado y todas ellas se habrán convertido en hechos. Dios ha venido a la tierra durante los últimos días para llevar a cabo el ministerio de la palabra con el fin de que la humanidad pueda conocerle y pueda ver en Su palabra lo que Él es, Su sabiduría y todas Sus obras prodigiosas. Durante la Era del Reino, Dios usa principalmente la palabra para conquistar a toda la humanidad. En el futuro, Su palabra también llegará a cada religión, grupo, nación y denominación; Dios usa la palabra para conquistar, para hacer que todos los hombres vean que Su palabra conlleva autoridad y poder; por tanto, hoy, sólo os enfrentáis a la palabra de Dios.

Las palabras habladas por Dios en esta era son distintas de las que pronunció durante la Era de la Ley y también difieren de las que profirió durante la Era de la Gracia, en la que Dios no llevó a cabo la obra de la palabra, sino que se limitó a describir la crucifixión para redimir a toda la humanidad. La Biblia solo describe la razón por la cual Jesús debía ser crucificado, y el sufrimiento al que fue sometido en la cruz, y cómo el hombre debía ser crucificado para Dios. Durante aquella era, la totalidad de la obra realizada por Dios se centró en la crucifixión. Durante la Era del Reino, Dios encarnado pronuncia palabras para conquistar a todos los que creen en Él. Esto es “la Palabra que aparece en la carne”. Dios ha venido durante los últimos días para llevar a cabo esta obra; es decir, ha venido a manifestar el significado práctico de la Palabra que aparece en la carne. Él sólo pronuncia palabras y rara vez se producen hechos. Esto es la esencia misma de la Palabra que aparece en la carne, y cuando Dios encarnado pronuncia Sus palabras, es la aparición de la Palabra en la carne y la Palabra que se hace carne. “En el comienzo existía el Verbo y el Verbo estaba con Dios, y el Verbo era Dios, y la Palabra se hizo carne”.* Esto (la obra de la aparición de la Palabra en la carne) es la obra que Dios llevará a cabo en los últimos días, y es el capítulo final de la totalidad de Su plan de gestión; así, Dios tiene que venir a la tierra y manifestar Sus palabras en la carne. Lo que se hace hoy, lo que se hará en el futuro, lo que Dios realizará, el destino final del hombre, los que serán salvos, los que serán destruidos, etcétera, toda esta obra que debe realizarse al final se ha expuesto con claridad, y su propósito es manifestar el significado práctico de la Palabra que aparece en la carne. Los decretos administrativos y la constitución que se emitieron anteriormente, los que serán destruidos, los que entrarán en el reposo, todas esas palabras deben cumplirse. Se trata de la obra realizada por el Dios encarnado principalmente durante los últimos días. Él hace que las personas comprendan adónde pertenecen los que fueron predestinados por Dios, y adónde pertenecen los que no son predestinados por Él; cómo serán clasificados Su pueblo y Sus hijos, lo que le ocurrirá a Israel y lo que le ocurrirá a Egipto. En el futuro, cada una de estas palabras se cumplirá. El ritmo de la obra de Dios se va acelerando. Dios usa la palabra como el medio para revelarle al hombre lo que se ha de realizar en cada era, lo que el Dios encarnado ha de llevar a cabo durante los últimos días y el ministerio que Él realizará, y todas estas palabras tienen el propósito de manifestar el significado real de la Palabra que aparece en la carne.

Con anterioridad dije que “Todos los que se enfocan en contemplar señales y prodigios serán abandonados; no son ellos los que serán perfeccionados”. He pronunciado muchas palabras; sin embargo, el hombre no tiene el menor conocimiento de esta obra, y, llegado este punto, la gente sigue pidiendo señales y prodigios. ¿Acaso tu fe en Dios consiste solo en la búsqueda de señales y prodigios, o es para obtener vida? Jesús también pronunció muchas palabras y algunas de ellas todavía tienen que cumplirse. ¿Puedes afirmar que Jesús no es Dios? Dios dio testimonio de que Él era el Cristo y el amado Hijo de Dios. ¿Puedes negar esto? Hoy, Dios solo pronuncia palabras, y si no tienes conocimiento pleno de esto, no puedes permanecer firme. ¿Crees en Él porque es Dios, o lo haces basándote en si Sus palabras se han cumplido o no? ¿Crees en señales y prodigios, o en Dios? Hoy Él no muestra señales y prodigios. ¿Es, realmente, Dios? Si las palabras que pronuncia no se cumplen, ¿es, realmente, Dios? ¿Queda Su esencia determinada por el hecho de que las palabras que pronuncia se cumplan o no? ¿Por qué algunos están siempre esperando el cumplimiento de las palabras de Dios antes de creer en Él? ¿No significa esto que no lo conocen? Todos los que poseen este tipo de nociones son los que niegan a Dios. Usan nociones para medir a Dios; si Sus palabras se cumplen, creen en Él, y, si no, no creen en Él, y siempre buscan señales y prodigios. ¿Acaso no son estas personas los fariseos de los tiempos modernos? Que seas capaz de permanecer firme depende de que conozcas al Dios práctico. ¡Esto es crucial! Cuanto mayor sea la realidad de la palabra de Dios en ti, mayor será tu conocimiento de la realidad de Dios, y más capaz serás de permanecer firme durante las pruebas. Cuanto más te enfoques en ver señales y prodigios, menos capaz serás de permanecer firme y caerás en medio de las pruebas. Las señales y los prodigios no son el fundamento; solo la realidad de Dios es la vida. Algunos no conocen los efectos que la obra de Dios tendrá. Pasan los días desconcertados, sin buscar el conocimiento de la obra de Dios. El objetivo de su búsqueda consiste solo en hacer que Dios cumpla sus deseos, y solo entonces serán serios en su creencia. Dicen que buscarán la vida si las palabras de Dios se cumplen, pero que, si no lo hacen, no hay posibilidad de que busquen la vida. El hombre piensa que la fe en Dios consiste en buscar contemplar señales y prodigios, y buscar ascender al cielo y al tercer cielo. Ninguno de ellos afirma que su fe en Dios consista en la búsqueda de la entrada en la realidad, la búsqueda de la vida y la búsqueda de ser ganado por Dios. ¿Qué valor tiene una búsqueda así? Los que no buscan el conocimiento y la satisfacción de Dios son los que no creen en Él; ¡los que blasfeman contra Él!

¿Entendéis ahora lo que es creer en Dios? ¿Acaso significa contemplar señales y prodigios? ¿Significa ascender al cielo? Creer en Dios no es, para nada, fácil. Esas prácticas religiosas deben ser eliminadas; buscar la sanación de los enfermos y la expulsión de demonios, enfocarse en señales y prodigios, codiciar más de la gracia, la paz y el gozo de Dios, buscar las perspectivas y comodidades de la carne, estas son prácticas religiosas, y esas prácticas religiosas son una forma vaga de creencia. ¿Qué es, hoy, creer realmente en Dios? Es aceptar Su palabra como la realidad-vida y conocer a Dios a partir de Su palabra para lograr un amor verdadero hacia Él. Para decirlo con claridad: creer en Dios tiene como propósito que puedas obedecerle, amarle y llevar a cabo el deber que debe realizar una criatura de Dios. Este es el objetivo de creer en Dios. Debes obtener el conocimiento de la hermosura de Dios, de cuán digno de veneración Él es, de cómo Él lleva a cabo la obra de salvación y perfeccionamiento en Sus criaturas; esto es lo esencial de tu fe en Dios. Creer en Dios es, principalmente, el cambio de una vida de la carne a una vida de amar a Dios; de vivir dentro de la corrupción a vivir dentro de la vida de las palabras de Dios. Es dejar de estar bajo el campo de acción de Satanás y vivir bajo el cuidado y la protección de Dios; es ser capaz de lograr obedecer a Dios y no a la carne; es permitir que Él gane la totalidad de tu corazón, permitirle que te perfeccione y liberarte del carácter satánico corrupto. Creer en Dios tiene como objetivo, principalmente, que Su poder y Su gloria puedan manifestarse en ti, que puedas llevar a cabo Su voluntad, que cumplas Su plan y seas capaz de dar testimonio de Él delante de Satanás. La fe en Dios no debería girar alrededor del deseo de contemplar señales y prodigios ni tener como propósito el beneficio de tu carne personal. Debe consistir en buscar conocer a Dios y ser capaz de obedecerle, y, como Pedro, obedecerle hasta la muerte. Estas son las metas principales de la fe en Dios. Se come y bebe la palabra de Dios para conocerle y satisfacerle. Comer y beber la palabra de Dios te proporciona un mayor conocimiento de Él y solo después de esto puedes obedecerle. Solo teniendo conocimiento de Dios puedes amarle, y esta es la meta que el hombre debería tener en su fe en Dios. Si, en tu fe en Dios, siempre estas intentando contemplar señales y prodigios, el punto de vista de esta fe en Dios es erróneo. Creer en Dios es, sobre todo, la aceptación de Su palabra como la realidad-vida. La meta de Dios solo se logra poniendo en práctica las palabras provenientes de Su boca y llevándolas a cabo en tu interior. En su fe en Dios, el hombre debería esforzarse por que Dios lo perfeccione, por ser capaz de someterse a Él y por obedecerlo plenamente. Si puedes obedecer a Dios sin quejarte, tener en cuenta Sus deseos, alcanzar la estatura de Pedro y poseer el estilo de Pedro del que Dios habla, ese será el momento en el que habrás tenido éxito en tu fe en Dios, y esto significará que Dios te ha ganado.

Dios realiza Su obra en todo el universo. Todos los que creen en Él deben aceptar Su palabra, y comerla y beberla; nadie puede ser ganado por Dios mediante la contemplación de señales y maravillas manifestadas por Dios. A lo largo de las eras, Dios siempre ha usado la palabra para perfeccionar al hombre. Por tanto, no deberíais dedicar toda vuestra atención a señales y prodigios, sino que deberíais esforzaros por ser perfeccionados por Dios. En la Era de la Ley del Antiguo Testamento, Dios pronunció algunas palabras, y, en la Era de la Gracia, Jesús también habló muchas palabras. Después de que Jesús hablara tantas palabras, los apóstoles y discípulos posteriores guiaron a las personas a practicar según los mandamientos decretados por Jesús y experimentaron según las palabras y principios hablados por Él. En los últimos días, Dios usa, principalmente, la palabra para perfeccionar al hombre. No usa señales ni prodigios para oprimir o convencer al hombre. Esto no puede poner de manifiesto el poder de Dios. Si Él solo mostrara señales y prodigios, sería imposible poner de manifiesto Su realidad y, por tanto, sería imposible perfeccionar al hombre. Dios no hace al hombre perfecto con señales y prodigios, sino que usa la palabra para regarlo y pastorearlo, tras lo cual se logra la completa obediencia del ser humano y su conocimiento de Dios. Este es el objetivo de la obra que Él lleva a cabo y de las palabras que pronuncia. Dios no usa el método de la demostración de señales y prodigios para perfeccionar al hombre, sino que usa palabras y muchos métodos diferentes en Su obra para tal menester. Ya sea el refinamiento, el trato, la poda o la provisión de palabras, Dios habla desde muchas perspectivas diferentes para hacer al hombre perfecto y darle un mayor conocimiento de la obra, la sabiduría y la maravilla de Dios. Cuando el hombre sea hecho completo en el momento en el que Dios concluya la era en los últimos días, entonces estará calificado para contemplar señales y prodigios. Cuando llegues a conocer a Dios y seas capaz de obedecerle, haga lo que haga, ya no tendrás ninguna noción sobre Él cuando veas señales y prodigios. Por el momento, eres corrupto e incapaz de obedecer por completo a Dios. ¿Acaso piensas que estás calificado para ver señales y prodigios en este estado? Cuando Él muestra señales y prodigios, ahí es cuando castiga al hombre, y también cuando se produce el cambio de era y, además, cuando la era concluye. Cuando la obra de Dios se lleva a cabo con normalidad, Él no muestra señales ni prodigios. Mostrar señales y prodigios es ridículamente fácil para Él, pero no es el principio de la obra de Dios ni tampoco el objetivo de Su gestión del hombre. Si el hombre viera señales y prodigios, y si el cuerpo espiritual de Dios tuviera que aparecérsele al hombre, ¿no creería todo el mundo en Dios? Ya he dicho antes que un grupo de vencedores será ganado de Oriente: vencedores que proceden de la gran tribulación. ¿Qué significan estas palabras? Significan que estas personas que han sido ganadas sólo obedecieron de verdad después de pasar por el juicio y el castigo, de ser tratados y podados, y tras todo tipo de refinamiento. La fe de estas personas no es vaga ni abstracta, sino práctica. No han visto señales ni prodigios ni milagros; no hablan de letras y doctrinas incomprensibles ni de percepciones profundas, sino que tienen realidad y las palabras de Dios, y un conocimiento verdadero de Su realidad. ¿Acaso un grupo así no es más capaz de poner de manifiesto el poder de Dios? La obra de Dios durante los últimos días es obra práctica. Durante la era de Jesús, Él no vino a perfeccionar al hombre, sino a redimirlo y, por tanto, manifestó algunos milagros para hacer que las personas le siguieran. Y es que Él vino principalmente a completar la obra de la crucifixión, y mostrar señales no formaba parte de la obra de Su ministerio. Realizó tales señales y prodigios para que Su obra fuera más eficaz; era trabajo extra y no representaba la obra de toda la era. Durante la Era de la Ley del Antiguo Testamento, Dios también mostró algunas señales y prodigios, pero la obra que Dios realiza hoy es obra práctica, y, definitivamente, no manifestaría señales y prodigios ahora. Si mostrara señales y prodigios, Su obra práctica se desordenaría, y Él no podría hacer ni una obra más. Si Dios dijera que se usara la palabra para perfeccionar al hombre, pero también mostrara señales y prodigios, ¿quedaría claro, entonces, que el hombre cree de verdad en Él, o no? Dios no hace, pues, tales cosas. En el hombre hay demasiado de religión; Dios ha venido durante los últimos días a expulsar todas las nociones religiosas y las cosas sobrenaturales que hay en el hombre, y a hacer que este conozca la realidad de Dios. Ha venido a quitar la imagen de un Dios que es abstracto e imaginario; una imagen de un Dios que, en otras palabras, no existe en absoluto. Así pues, ¡lo único valioso ahora es que tengas conocimiento de la realidad! La verdad lo supera todo. ¿Cuánta verdad posees hoy? ¿Acaso es Dios todo lo que muestra señales y maravillas? Los espíritus malignos también pueden manifestar señales y prodigios; ¿son, todos ellos, Dios? En su fe en Dios, lo que el hombre busca es la verdad, y lo que persigue es la vida y no señales y prodigios. Este debería ser el objetivo de todos los que creen en Dios.

Unas citas bíblicas son tomadas de LA BIBLIA DE LAS AMERICAS® (LBLA) Copyright © 1986, 1995, 1997 por The Lockman Foundation usado con permiso. www.LBLA.com.

Las 5 señales de las profecías bíblicas de la segunda venida de Cristo han aparecido

Por Zheng Xun

Ahora nos encontramos al final de los últimos días y muchos hermanos y hermanas que creen sinceramente en el Señor y esperan Su regreso seguramente deben estar pensando en esta cuestión. En el capítulo 22, versículo 12 del Apocalipsis, el Señor Jesús profetizó: “He aquí, yo vengo pronto”. El Señor nos prometió que vendría de nuevo en los últimos días; así pues ¿ya ha vuelto? Esta pregunta es muy importante para nosotros los cristianos, así que, ¿cómo sabemos exactamente si el Señor ha regresado o no? En realidad, el Señor Jesús ya nos lo ha dicho a través de las profecías bíblicas y, si reunimos todos los datos y los ponderamos seriamente, entonces encontraremos la respuesta.

1. Primera señal de la segunda venida de Cristo: La aparición de la guerra, de la hambruna y del terremoto

En Mateo, capítulo 24, versículos del 6 al 8, dice: “Y habréis de oír de guerras y rumores de guerras. ¡Cuidado! No os alarméis, porque es necesario que todo esto suceda; pero todavía no es el fin. Porque se levantará nación contra nación, y reino contra reino, y en diferentes lugares habrá hambre y terremotos. Pero todo esto es solo el comienzo de dolores”. Los desastres que se han producido en todo el mundo en los últimos años son cada vez más graves y, para horror del hombre, los terremotos, las inundaciones, las sequías, los incendios forestales, las hambrunas y los brotes de enfermedades son frecuentes y están muy extendidos. El mundo se encuentra en un estado cambiante y turbulento, y la guerra, los actos violentos, los conflictos regionales y los atentados terroristas se producen con frecuencia y siguen agravándose. Por ejemplo, en abril de 2015, dieciséis estados de Estados Unidos descubrieron que tenían el virus de la gripe aviar y los expertos dictaminaron que aquel era el peor brote de gripe aviar en Estados Unidos en 30 años. El 25 de abril de 2015, un terremoto de 8,1 grados en la escala de Richter tuvo lugar en el centro de Nepal, causando alrededor de 9.000 muertos y 22.000 heridos. Fue el mayor desastre natural que ha golpeado a Nepal en más de 80 años. Entre noviembre de 2015 y julio de 2016, París, Bruselas y Niza sufrieron varios atentados terroristas que causaron la muerte de al menos 200 personas y más de 700 heridos. En abril de 2016, la India experimentó su peor sequía en 40 años, lo que provocó que más de 300 millones de personas tuvieran problemas para encontrar agua suficiente para beber. Del 4 al 6 de febrero de 2017, debido a las fuertes nevadas, se produjeron una serie de avalanchas a lo largo de la frontera entre Afganistán y Pakistán que causaron la muerte de más de 100 personas y afectaron a 2.617 familias, lo cual dio un total de 15.702 personas. Al amanecer del 1 de abril de 2017, las inundaciones y los deslizamientos de tierra causados por las fuertes lluvias afectaron a Mocoa, Colombia, causando al menos 316 muertos, 332 heridos y 103 desaparecidos. Fue el tercer desastre relacionado con el clima en la historia de Colombia y es considerado el peor que haya afectado a Mocoa. Es precisamente la frecuencia de estos desastres lo que sirve como un recordatorio a la humanidad por parte de Dios y a partir de ellos vemos que esta profecía bíblica se cumplió ya hace mucho y que el Señor ha regresado.

2. Segunda señal de la segunda venida de Cristo: La restauración de Israel

En Mateo, capítulo 24, versículos del 32 al 33, dice: “Y de la higuera aprended la parábola: cuando su rama ya se pone tierna y echa las hojas, sabéis que el verano está cerca. Así también vosotros, cuando veáis todas estas cosas, sabed que Él está cerca, a las puertas”. Como todos sabemos, se habla de la higuera que extiende sus hojas en referencia a la restauración de Israel. Israel fue restaurado el 14 de mayo de 1948. Estas escrituras nos dicen que cuando veamos a Israel restaurado, el Hijo del Hombre está a la puerta. Ya han pasado 70 años desde que Israel fue restaurado; hace 70 años, el Señor estaba a la puerta, entonces ¿no ha regresado ya hace mucho? Está muy claro que esta profecía del regreso del Señor Jesús también se ha cumplido.

3. Tercera señal de la segunda venida de Cristo: La expansión del evangelio hasta el extremo del mundo

En Mateo, capítulo 24, versículos 14, dice: “Y este evangelio del reino se predicará en todo el mundo como testimonio a todas las naciones, y entonces vendrá el fin” “Este evangelio […] se predicará en todo el mundo” significa que cuando en todo el mundo se haya escuchado el evangelio del Señor Jesús, Cristo vendrá. (No significa que todas las personas del mundo hayan escuchado el evangelio o crean en Cristo). Cuando el Señor Jesús fue clavado en la cruz y completó Su obra de redención, el Espíritu Santo comenzó a guiar a los discípulos y apóstoles para que dieran testimonio del Señor Jesús. Desde entonces, el evangelio del Señor se ha difundido gradualmente a través de todo tipo de canales, como la radio, Internet, los libros, los folletos del evangelio o la evangelización de los creyentes. El cristianismo se ha establecido en todo el mundo y muchos países incluso tienen al cristianismo como su religión nacional. Los cristianos también se han extendido por todo el mundo desde hace mucho tiempo, e incluso hay muchos que aceptan el Evangelio del Señor Jesús en China, que está gobernada por un partido político ateo. El Evangelio de la redención del Señor Jesús se ha extendido desde hace mucho tiempo hasta los confines del mundo. Queridos hermanos y hermanas, pensadlo un momento: ¿Qué nación o región del mundo nunca ha escuchado el evangelio del Señor Jesús?

4. Cuarta señal de la segunda venida de Cristo: El aumento de iniquidad y el enfriamiento del amor de creyentes

En Mateo, capítulo 24, versículos 12, dice: “Y debido al aumento de la iniquidad, el amor de muchos se enfriará”. La maldad está aumentando ahora en el mundo de la religión, que ya no tiene la obra del Espíritu Santo ni la presencia de Dios. Aunque algunos parezcan tener una creencia ferviente, todavía caminan por la senda de lo mundano. La codicia de la riqueza es la tónica general entre los creyentes; algunos venden todo tipo de bienes en sus iglesias, otros se dedican a los negocios y otros dirigen fábricas y se dedican a hacer dinero. No se preocupan por trabajar para el Señor y viven inmersos en los enredos mundanos. Cuando los pastores y ancianos predican, se enfocan solamente en explicar el conocimiento bíblico y las teorías teológicas en vez de predicar las palabras del Señor; no dan testimonio del Señor ni lo exaltan, no conducen a los creyentes a buscar entender la voluntad del Señor. Y, así, terminan llevando a sus oyentes al conocimiento bíblico y su rebaño se aleja cada vez más de Dios. Algunos pastores y ancianos compiten entre sí y se involucran en disputas por celos, hasta tal punto que incluso forman camarillas, se dividen en diferentes facciones y pandillas, roban ofrendas, se involucran en conductas sexuales inapropiadas y no tienen en absoluto un corazón temeroso de Dios. Esos actos malvados están ocurriendo con cada vez mayor frecuencia en el mundo religioso y las iglesias están cada vez más desoladas. Estas cosas inevitablemente nos recuerdan al fin de la Era de la Ley, cuando el templo que antes había estado lleno de la gloria de Jehová parecía desolado, los sacerdotes hacían pobres sacrificios y el templo se convirtió en un mercado. ¿Hay alguna diferencia entre las iglesias de hoy y el templo del final de la Era de la Ley? Esto nos hace darnos cuenta de que esta profecía bíblica se ha cumplido totalmente y el Señor ha regresado.

5. Quinta señal de la segunda venida de Cristo: La aparición de falsos Cristos y profetas

Dice en Marcos capítulo 13, versículo 6, que cuando los discípulos preguntaron al Señor Jesús qué presagios habría para Su segunda venida en los últimos días, el Señor Jesús dijo: “Muchos vendrán en mi nombre diciendo: ‘Yo soy el Cristo’, y engañarán a muchos”. Y está registrado en Mateo capítulo 24, versículo 24, “Porque se levantarán falsos Cristos y falsos profetas, y mostrarán grandes señales y prodigios, para así engañar, de ser posible, aun a los escogidos”.

Película cristiana completa «Quién es el que ha regresado»: Cómo diferenciar entre el Cristo verdadero y los falsos Cristos 1

El Señor Jesús profetizó que cuando regresara en los últimos días, aparecerían falsos Cristos y falsos profetas. En los últimos años, falsos Cristos y falsos profetas han aparecido uno tras otro en países como China, Corea del Sur y Japón. Se llaman Cristo a sí mismos y no sólo usurpan el nombre de Jesús, sino que también tratan de imitar las señales y maravillas del Señor Jesús, sanando a los enfermos, expulsando demonios, etc. Con la aparición de tantos falsos Cristos, podemos ver que esta profecía concerniente al regreso del Señor Jesús se ha cumplido, pues si aparecen falsos Cristos es que el verdadero Cristo ya ha venido. En este momento, con mayor razón debemos tomar la iniciativa y buscar la apariencia y la obra de Dios. Tal vez algunos hermanos y hermanas puedan decir: “Ahora han aparecido muchos falsos Cristos y falsos profetas. Si tomamos la iniciativa de buscarlos e investigarlos, ¿qué haremos si nos engañan?”. Pero si no buscamos e investigamos la aparición y la obra de Dios porque tenemos miedo de ser engañados, no sabremos si el Señor ha regresado y ¿acaso no nos haría eso aún más propensos a ser abandonados? ¿No estaríamos dejando de comer por miedo a atragantarnos y perdiendo mucho por querer salvar un poco? Con esto nos damos cuenta de que adoptar una actitud de no escuchar nada, no ver nada y no tocar nada hacia todos los que predican la venida del Señor por temor a ser engañados es una tontería. Si queremos darle la bienvenida al regreso del Señor Jesús, entonces es crucial poder diferenciar entre los falsos Cristos y el verdadero Cristo. Sólo así podemos darle la bienvenida al Señor y no dejarnos engañar. Entonces, ¿cuáles son las características de un falso Cristo? El Señor Jesús dijo, “Porque se levantarán falsos Cristos y falsos profetas, y mostrarán grandes señales y prodigios”. A partir de las palabras del Señor, podemos reconocer los rasgos principales de los falsos Cristos: sólo pueden realizar algunas señales y maravillas sencillas y predican falacias que parecen verdaderas pero que en realidad son falsas para engañar a la gente; son completamente incapaces de expresar cualquier verdad que resuelva el problema de la humanidad respecto al pecado y la confesión, y tampoco pueden salvar a la humanidad de su propia corrupción. Esto se debe a que la esencia de los falsos Cristos es la misma de los espíritus malignos extremadamente malvados y están completamente desprovistos de verdad. Sólo Cristo es la verdad, el camino y la vida; sólo Cristo puede expresar la verdad, mostrarnos el camino y darnos la vida. Todos aquellos que no pueden expresar la verdad para proveernos de ella y sólo pueden mostrar algunas señales y maravillas simples son falsos Cristos; ese es el principio fundamental de cómo diferenciar a los falsos Cristos del verdadero Cristo. Teniendo como base las palabras del Señor no debemos preocuparnos de ser engañados. Para saber diferenciar más concretamente entre los falsos Cristos y el verdadero Cristo, podéis ver este maravilloso video, Cómo diferenciar entre el Cristo verdadero y los falsos Cristos.

A partir de los hechos arriba mencionados, nos damos cuenta de que todas las profecías concernientes al regreso del Señor Jesús se han cumplido: el Señor ha regresado. Sin embargo, mucha gente seguramente se preguntará: “Si el Señor ha regresado, ¿por qué no le hemos dado todavía la bienvenida?”. ¿Alguna vez has pensado que podría haber algo equivocado en la manera en que practicamos la bienvenida al regreso del Señor Jesús? Cuando se trata del regreso del Señor Jesús, muchas personas hacen de la protección contra los falsos Cristos su prioridad número uno. Se aferran a sus conceptos e imaginaciones y creen que todos los que dan testimonio del regreso del Señor son falsos, y no se preocupan de cómo ser una virgen prudente y escuchar la voz de Dios. Algunas personas se centran en observar y esperar, en aferrarse al nombre del Señor Jesús y mantener Su senda. Pero eso no es más que una espera pasiva y nunca toman la iniciativa ni salen a buscar e investigar, no se preocupan de escuchar la voz del Señor. ¿Cómo podemos darle la bienvenida al Señor practicando de esa manera? El Señor Jesús dijo: “Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco y me siguen” (Juan 10:27). “Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá” (Lucas 11:9). “Bienaventurados los pobres en espíritu, pues de ellos es el reino de los cielos. […] Bienaventurados los de limpio corazón, pues ellos verán a Dios” (Mateo 5:3, 8). El Señor es fiel, y mientras alberguemos un corazón que busque, investiguemos activamente la aparición y obra del Señor en los últimos días, escuchemos con atención la voz del Señor y veamos si ese camino tiene alguna expresión de la verdad y si puede o no proporcionarnos vida, ¡entonces el Señor seguramente nos guiará para reconocer Su segunda venida!

Fragmento 3 de película evangélico «Llamar a la puerta» – El Señor llama a la puerta: ¿Has oído Su voz? (1)

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