Qué significa creer sinceramente en Dios

Las palabras relevantes de Dios:

Aunque muchas personas creen en Dios, pocas entienden qué significa la fe en Él y qué deben hacer para conformarse a Su voluntad. Esto se debe a que, aunque están familiarizadas con la palabra “Dios” y con expresiones como “la obra de Dios”, no conocen a Dios y, menos aún, Su obra. No es de extrañar, por tanto, que todos los que no conocen a Dios estén confusos en su creencia en Él. Las personas no se toman en serio la creencia en Dios, y esto se debe, totalmente, a que creer en Dios les es muy poco familiar; es totalmente extraño para ellos. De esta forma, no están a la altura de las exigencias de Dios. Es decir, si las personas no conocen a Dios ni Su obra, no son aptas para que Él las use, y, menos aún, pueden satisfacer Su voluntad. “Creer en Dios” significa creer que hay un Dios; este es el concepto más simple respecto a creer en Él. Aún más, creer que hay un Dios no es lo mismo que creer verdaderamente en Él; más bien es una especie de fe simple con fuertes matices religiosos. La fe verdadera en Dios significa lo siguiente: con base en la creencia de que Dios tiene la soberanía sobre todas las cosas, uno experimenta Sus palabras y Su obra, purifica su carácter corrupto, satisface la voluntad de Dios y llega a conocerlo. Sólo un proceso de esta clase puede llamarse “fe en Dios”. Sin embargo, las personas consideran a menudo que la creencia en Dios es un asunto simple y frívolo. Las personas que creen en Dios de esta manera han perdido el significado de creer en Él y, aunque pueden seguir creyendo hasta el final, jamás obtendrán Su aprobación, porque marchan por la senda equivocada. Hoy siguen existiendo quienes creen en Dios según letras y doctrinas huecas. No saben que carecen de la esencia de la creencia en Dios, y no pueden obtener Su aprobación. Aun así, siguen orando a Dios para recibir bendiciones de seguridad y suficiente gracia. Detengámonos, calmemos nuestro corazón y preguntémonos: ¿Puede ser que creer en Dios sea realmente la cosa más fácil en la tierra? ¿Puede ser que creer en Dios no signifique nada más que recibir mucha gracia de Él? Las personas que creen en Dios sin conocerlo o que creen en Dios y, sin embargo, se oponen a Él, ¿son realmente capaces de satisfacer la voluntad de Dios?

Extracto de ‘Prefacio’ en “La Palabra manifestada en carne”

La creencia verdadera en Dios no se trata de creer en Él únicamente para ser salvado, y menos aún de ser una buena persona. Tampoco tiene que ver solo con llegar a poseer semejanza humana. De hecho, las personas no deberían adoptar la idea de que la fe es mera creencia en que hay un Dios y que Dios es la verdad, el camino, la vida, y nada más. La fe tampoco consiste en hacer que reconozcas a Dios y creas que es el Soberano de todas las cosas, que Él es todopoderoso, que Él creó todas las cosas que hay en el mundo y que Él es único y supremo. La fe no consiste simplemente en creer en este hecho. La voluntad de Dios es que todo tu ser y corazón deben ser entregados a Él y que te sometas a Él; esto es, que debes seguir a Dios, permitir que Él te use y que estés feliz de hacer servicio por Él; debes hacer todo lo que puedas hacer por Él. No significa que solo las personas predestinadas y elegidas por Dios sean las que deban creer en Él. Realmente, toda la humanidad debería adorar a Dios, prestarle atención y obedecerlo, porque la humanidad fue creada por Dios. Esto menciona de pasada, ahora, el asunto de la esencia. Si siempre dices: “¿No creemos en Dios con el fin de obtener la vida eterna? ¿No creemos en Dios con el fin de ser salvados?”, entonces tu creencia en Dios es como un asunto secundario, que se hace con el único fin de ganar algo. No es así como se debe considerar la creencia en Dios.

Extracto de ‘Solo buscar la verdad es creer verdaderamente en Dios’ en “Registros de las pláticas de Cristo de los últimos días”

¿Qué es, hoy, creer realmente en Dios? Es aceptar Su palabra como la realidad-vida y conocer a Dios a partir de Su palabra para lograr un amor verdadero hacia Él. Para decirlo con claridad: creer en Dios tiene como propósito que puedas obedecerle, amarle y llevar a cabo el deber que debe realizar una criatura de Dios. Este es el objetivo de creer en Dios. Debes obtener el conocimiento de la hermosura de Dios, de cuán digno de veneración Él es, de cómo Él lleva a cabo la obra de salvación y perfeccionamiento en Sus criaturas; esto es lo esencial de tu fe en Dios. Creer en Dios es, principalmente, el cambio de una vida de la carne a una vida de amar a Dios; de vivir dentro de la corrupción a vivir dentro de la vida de las palabras de Dios. Es dejar de estar bajo el campo de acción de Satanás y vivir bajo el cuidado y la protección de Dios; es ser capaz de lograr obedecer a Dios y no a la carne; es permitir que Él gane la totalidad de tu corazón, permitirle que te perfeccione y liberarte del carácter satánico corrupto. Creer en Dios tiene como objetivo, principalmente, que Su poder y Su gloria puedan manifestarse en ti, que puedas llevar a cabo Su voluntad, que cumplas Su plan y seas capaz de dar testimonio de Él delante de Satanás. La fe en Dios no debería girar alrededor del deseo de contemplar señales y prodigios ni tener como propósito el beneficio de tu carne personal. Debe consistir en buscar conocer a Dios y ser capaz de obedecerle, y, como Pedro, obedecerle hasta la muerte. Estas son las metas principales de la fe en Dios. Se come y bebe la palabra de Dios para conocerle y satisfacerle. Comer y beber la palabra de Dios te proporciona un mayor conocimiento de Él y solo después de esto puedes obedecerle. Solo teniendo conocimiento de Dios puedes amarle, y esta es la meta que el hombre debería tener en su fe en Dios. Si, en tu fe en Dios, siempre estas intentando contemplar señales y prodigios, el punto de vista de esta fe en Dios es erróneo. Creer en Dios es, sobre todo, la aceptación de Su palabra como la realidad-vida. La meta de Dios solo se logra poniendo en práctica las palabras provenientes de Su boca y llevándolas a cabo en tu interior. En su fe en Dios, el hombre debería esforzarse por que Dios lo perfeccione, por ser capaz de someterse a Él y por obedecerlo plenamente. Si puedes obedecer a Dios sin quejarte, tener en cuenta Sus deseos, alcanzar la estatura de Pedro y poseer el estilo de Pedro del que Dios habla, ese será el momento en el que habrás tenido éxito en tu fe en Dios, y esto significará que Dios te ha ganado.

Extracto de ‘Todo se logra por la palabra de Dios’ en “La Palabra manifestada en carne”

Puesto que tú crees en Dios, debes comer y beber Sus palabras, experimentar Sus palabras y vivir Sus palabras. ¡Solo esto puede llamarse creer en Dios! Si dices con la boca que crees en Dios, mas no eres capaz de poner en práctica ninguna de Sus palabras o producir algún tipo de realidad, a esto no se le llama creer en Dios. Esto es “buscar pan para saciar el hambre”. Hablar únicamente de testimonios triviales, cosas inútiles y cuestiones superficiales, sin tener ni siquiera un mínimo de realidad, esto no es creer en Dios, y tú simplemente no has captado la manera correcta de creer en Dios. ¿Por qué debes comer y beber tantas palabras de Dios como te sea posible? Si no comes ni bebes Sus palabras y solo buscas ascender al cielo, ¿es eso creer en Dios? ¿Cuál es el primer paso que debe dar el que cree en Dios? ¿A través de qué senda Dios perfecciona al hombre? ¿Puedes ser perfeccionado sin comer ni beber las palabras de Dios? ¿Puedes ser considerado una persona del reino sin que las palabras de Dios sirvan como tu realidad? ¿Qué significa exactamente creer en Dios? Quienes creen en Dios deberían, al menos, tener un buen comportamiento en lo externo; lo más importante de todo es poseer las palabras de Dios. No importa lo que suceda, nunca puedes darle la espalda a Sus palabras. Conocer a Dios y cumplir Sus intenciones se logra a través de Sus palabras. En el futuro, cada nación, denominación, religión y sector será conquistado a través de las palabras de Dios. Dios hablará directamente, y toda la gente sostendrá las palabras de Dios en sus manos, y por medio de esto la humanidad será perfeccionada. Por dentro y por fuera, las palabras de Dios lo impregnan todo: la humanidad hablará de las palabras de Dios con la boca, practicará de acuerdo con las palabras de Dios, mantendrá las palabras de Dios en su interior, y tendrá impregnadas las palabras de Dios tanto por dentro como por fuera. Así será perfeccionada la humanidad. Aquellos que cumplen las intenciones de Dios y son capaces de dar testimonio de Él, ellos son quienes tienen las palabras de Dios como su realidad.

Extracto de ‘La Era del Reino es la Era de la Palabra’ en “La Palabra manifestada en carne”

El mayor defecto de la gente en su fe en Dios es que solo creen de palabra y Dios está totalmente ausente de sus vidas cotidianas. Todas las personas, de hecho, creen en la existencia de Dios; sin embargo, Dios no es parte de su vida diaria. De la boca de la gente salen muchas oraciones a Dios, pero Él tiene poco lugar en sus corazones, y por eso Dios la pone a prueba una y otra vez. Ya que las personas son impuras, Dios no tiene otra alternativa que probarlas para que se sientan avergonzadas y lleguen a conocerse a sí mismas en medio de las pruebas. De otro modo, la humanidad se convertiría en los descendientes del arcángel y se volvería cada vez más corrupta. En el proceso de su fe en Dios, cada persona desecha muchos de sus motivos y objetivos personales bajo la incesante purificación de Dios. De lo contrario, Dios no tendría manera de usar a nadie ni de hacer en la gente la obra que debe hacer. Dios primero purifica a la gente y, mediante este proceso, las personas llegan a conocerse a sí mismas y Dios puede cambiarlas. Solo entonces puede Dios obrar Su vida en ellas y solo así puede el corazón del hombre volverse por completo a Dios. Y por eso digo que creer en Dios no es tan sencillo como dice la gente. Tal como lo ve Dios, si solo tienes conocimiento, pero no tienes Su palabra como vida, y si estás limitado únicamente a tu propio conocimiento, pero no puedes practicar la verdad o vivir la palabra de Dios, esto es prueba de que todavía no tienes un corazón que ame a Dios y muestra que tu corazón no le pertenece. Se puede llegar a conocer a Dios creyendo en Él: esta es la meta final y el objetivo de la búsqueda del hombre. Debes dedicar esfuerzo a vivir las palabras de Dios, para que puedan hacerse realidad en tu práctica. Si solo tienes conocimiento doctrinal, entonces tu fe en Dios se quedará en nada. Solo si luego también practicas y vives Su palabra tu fe puede considerarse completa y de acuerdo con la voluntad de Dios.

Extracto de ‘Ya que crees en Dios, deberías vivir para la verdad’ en “La Palabra manifestada en carne”

¿Por qué crees en Dios? La mayoría de las personas se confunden con esta pregunta. Siempre tienen dos puntos de vista completamente diferentes acerca del Dios práctico y del Dios que está en el cielo, lo que demuestra que creen en Dios, no con el fin de obedecerlo, sino para recibir ciertos beneficios o para escapar del sufrimiento que trae el desastre, solo entonces son algo obedientes. Su obediencia es condicional, es por el bien de sus propias perspectivas personales y se les impone. Así que, ¿por qué crees en Dios? Si solo es por el bien de tus perspectivas y de tu destino, entonces sería mejor que no creyeras en absoluto. Una creencia como esta es autoengaño, consuelo y admiración hacia uno mismo. Si tu fe no se construye sobre el fundamento de la obediencia a Dios, entonces al final serás castigado por oponerte a Él. Todos los que no buscan la obediencia a Dios en su fe están en contra de Él. Dios pide que las personas busquen la verdad, que tengan sed de las palabras de Dios, coman y beban de Sus palabras y que las pongan en práctica para que puedan lograr la obediencia a Dios. Si estas son tus verdaderas intenciones, entonces con toda seguridad Dios te elevará y con toda seguridad te dará la gracia. Esto es indudable y no se puede cambiar. Si tu intención no es obedecer a Dios, y si tienes otras metas, entonces todo lo que digas y hagas, tus oraciones ante Dios e incluso cada una de tus acciones, estará en contra de Él. Puedes ser de voz suave y de trato afable, cada una de tus acciones y expresiones pueden parecer apropiadas, y puedes parecer alguien que obedece, pero cuando se trata de tus intenciones y tus puntos de vista acerca de la fe en Dios, todo lo que haces está en contra de Él, todo lo que haces es malvado. Las personas que parecen tan obedientes como corderos, pero cuyo corazón alberga malas intenciones, son lobos con piel de cordero. Ofenden directamente a Dios y Dios no perdonará a ni una sola de ellas. El Espíritu Santo revelará a todas y cada una de ellas y le mostrará a todo el mundo que todos los que son hipócritas serán, con certeza, detestados y rechazados por el Espíritu Santo. No te preocupes: Dios se encargará y dispondrá de cada una de ellas, una por una.

Extracto de ‘Debes obedecer a Dios al creer en Dios’ en “La Palabra manifestada en carne”

Ahora, para creer en el Dios práctico, debes tomar el camino correcto. Si crees en Dios, no debes buscar solo bendiciones, sino amar y conocer a Dios. Por medio de Su esclarecimiento, mediante tu búsqueda individual, puedes comer y beber Su palabra, desarrollar un entendimiento real de Dios y tener un amor real por Dios procedente del fondo de tu corazón. En otras palabras, cuando tu amor por Dios es el más genuino y nadie puede destruirlo o interponerse en el camino de tu amor por Él, entonces estás en el camino correcto de la fe en Dios. Esto prueba que perteneces a Dios, porque Dios ya ha tomado posesión de tu corazón y nada más puede poseerte. Mediante tu experiencia, el precio que has pagado y la obra de Dios, eres capaz de desarrollar un amor espontáneo por Dios y, cuando lo hagas, te liberarás de la influencia de Satanás y llegarás a vivir en la luz de la palabra de Dios. Solo cuando te has librado de la influencia de las tinieblas puedes decir que has ganado a Dios. En tu creencia en Dios, debes intentar buscar esta meta. Esta es la responsabilidad de cada uno de vosotros. Ninguno de vosotros debería estar satisfecho con el estado actual de las cosas. No podéis tener dudas respecto a la obra de Dios ni tomarla a la ligera. Debéis pensar en Dios en todos los aspectos y en todo momento, y hacer todas las cosas por Su causa. Y cuando habléis o actuéis, debéis poner primero los intereses de la casa de Dios. Solo así podéis ser conforme al corazón de Dios.

Extracto de ‘Ya que crees en Dios, deberías vivir para la verdad’ en “La Palabra manifestada en carne”

Crees en Dios y lo sigues y, por tanto, en tu corazón debes amarlo. Debes apartar tu carácter corrupto, buscar cumplir el deseo de Dios y debes cumplir con el deber de una criatura de Dios. Como crees en Dios y lo sigues, debes ofrecerle todo a Él y no hacer elecciones o exigencias personales; debes lograr el cumplimiento del deseo de Dios. Como fuiste creado, debes obedecer al Señor que te creó, porque inherentemente no tienes dominio sobre ti mismo ni capacidad para controlar tu propio destino. Como eres una persona que cree en Dios, debes buscar la santidad y el cambio. Como eres una criatura de Dios, debes ceñirte a tu deber, mantener tu lugar y no excederte en tus deberes. Esto no es para limitarte ni para reprimirte por medio de la doctrina, sino que es la senda por medio de la cual puedes cumplir con tu deber; y pueden llevarlo a cabo —y deben llevarlo a cabo— todas las personas que actúan con justicia.

Extracto de ‘El éxito o el fracaso dependen de la senda que el hombre camine’ en “La Palabra manifestada en carne”

Alguien que sirve a Dios no debería saber sólo cómo sufrir por Él; además, deben entender que el propósito de creer en Dios es buscar amor por Él. Dios se sirve de ti no solo para refinarte o hacerte sufrir, sino para que conozcas Sus acciones, para que conozcas el verdadero significado de la vida humana y, en particular, para que sepas que servir a Dios no es una tarea fácil. Experimentar la obra de Dios no consiste en disfrutar de la gracia, sino en sufrir a causa de tu amor hacia Él. Ya que disfrutas de la gracia de Dios, también debes disfrutar de Su castigo; debes experimentar todo esto. Puedes experimentar el esclarecimiento de Dios en ti, y también puedes experimentar cómo Él te trata y te juzga. De esta manera, tu experiencia será completa. Dios ha llevado a cabo su obra de juicio y castigo en ti. La palabra de Dios te ha tratado, pero no solo eso; también te ha esclarecido e iluminado. Cuando estás negativo y débil, Dios se preocupa por ti. La totalidad de esta obra es para hacerte saber que todo lo que concierne al hombre está dentro de las orquestaciones de Dios. Puedes pensar que creer en Dios consiste en sufrir o en hacer todo tipo de cosas por Él; podrías pensar que el propósito de creer en Dios tiene como fin que tu carne esté en paz o que todo en tu vida funcione sin problemas, o que te sientas cómodo y a gusto con todo. Sin embargo, ninguno de estos son propósitos que la gente debería vincular a su creencia en Dios. Si crees por estos propósitos, entonces tu perspectiva es incorrecta y resulta simplemente imposible que seas perfeccionado. Las acciones de Dios, el carácter justo de Dios, Su sabiduría, Su palabra, y lo maravilloso e insondable que Él es, todas son cosas que las personas deben tratar de entender. Como posees este entendimiento, debes utilizarlo para librar a tu corazón de todas las demandas, esperanzas y nociones personales. Solo eliminando estas cosas puedes cumplir con las condiciones exigidas por Dios, y solo haciendo esto puedes tener vida y satisfacer a Dios. El propósito de creer en Dios es satisfacerlo y vivir el carácter que Él requiere, para que Sus acciones y Su gloria se manifiesten a través de este grupo de personas indignas. Esta es la perspectiva correcta para creer en Dios, y este es también el objetivo que debes buscar. Has de tener el punto de vista correcto sobre creer en Dios y debes buscar obtener Sus palabras. Necesitas comer y beber las palabras de Dios y debes ser capaz de vivir la verdad, y, en particular, debes ser capaz de ver Sus obras prácticas, Sus maravillosas obras en todo el universo, así como la obra práctica que hace en la carne. La gente puede, a través de sus experiencias prácticas, apreciar cómo Dios hace Su obra en ellos y cuál es Su voluntad respecto a ellos. El propósito de todo esto es eliminar el carácter satánico corrupto de las personas. Al haberte deshecho de toda la inmundicia e injusticia en tu interior; y al haberte despojado de tus malas intenciones, y haber desarrollado fe verdadera en Dios; solo con fe verdadera puedes realmente amar a Dios. Puedes amar genuinamente a Dios sobre los cimientos de tu creencia en Él. ¿Puedes conseguir amar a Dios sin creer en Él? Ya que crees en Dios, no puedes estar confundido al respecto. Algunas personas se llenan de vigor tan pronto como ven que la fe en Dios les traerá bendiciones, pero luego se quedan sin energía en cuanto ven que tienen que enfrentarse a los refinamientos. ¿Eso es creer en Dios? Al final, debes lograr una obediencia completa y total delante de Dios en tu fe. Crees en Dios, pero todavía le exiges; tienes muchas nociones religiosas que no puedes abandonar, intereses personales que no puedes soltar e, incluso, buscas las bendiciones de la carne y quieres que Dios rescate tu carne, que salve tu alma; estos son todos comportamientos de personas que tienen la perspectiva equivocada. Aunque las personas con creencias religiosas tienen fe en Dios, no buscan cambiar su carácter ni buscan el conocimiento de Dios; en cambio, solo buscan los intereses de la carne. Muchos entre vosotros tenéis creencias que pertenecen a la categoría de convicciones religiosas; esa no es la verdadera fe en Dios. Para creer en Dios, las personas deben poseer un corazón preparado para sufrir por Él y la voluntad de entregarse. A menos que cumplan estas dos condiciones, su fe en Dios no es válida, y no podrán lograr un cambio en su carácter. Solo las personas que genuinamente buscan la verdad, que tratan de conocer a Dios y buscan la vida son las que verdaderamente creen en Dios.

Extracto de ‘Los que serán hechos perfectos deben someterse al refinamiento’ en “La Palabra manifestada en carne”

La creencia en Dios exige obediencia a Él y que se experimente Su obra. Él ha realizado mucha obra; se podría decir que, para las personas, todo es perfeccionamiento, refinamiento y, más aún, castigo. No ha habido un solo paso de la obra de Dios que haya estado en sintonía con las nociones humanas; lo que las personas han disfrutado son las duras palabras de Dios. Cuando Él venga, las personas deberían disfrutar de Su majestad y de Su ira. Sin embargo, por muy duras que sean Sus palabras, Él viene a salvar y a perfeccionar a la humanidad. Como criaturas, las personas deberían cumplir con los deberes que les corresponden, y mantenerse firmes en el testimonio de Dios en medio del refinamiento. En cada prueba deberían defender el testimonio correspondiente, y hacerlo de manera contundente por Dios. Una persona que hace esto es una vencedora. Independientemente de cómo te refine Dios, te mantienes lleno de confianza y nunca pierdes la confianza en Él. Haz lo que el hombre debería hacer. Esto es lo que Dios exige del hombre, y su corazón debería ser capaz de regresar por completo a Él y acudir a Él en cada momento. Esto es ser un vencedor. Aquellos a los que Dios alude como “vencedores” son los que siguen siendo capaces de mantenerse firmes en el testimonio y de conservar su confianza y su devoción a Dios cuando están bajo la influencia de Satanás y mientras estén bajo su asedio, es decir, cuando se encuentren entre las fuerzas de las tinieblas. Si sigues siendo capaz de mantener un corazón puro ante Dios y tu amor genuino por Él pase lo que pase, entonces te estás manteniendo firme en el testimonio delante de Él, y esto es a lo que Él se refiere con ser un “vencedor”. Si tu búsqueda es excelente cuando Dios te bendice, pero retrocedes cuando Él no lo hace, ¿es esto pureza? Si estás seguro de que este camino es verdadero, debes seguirlo hasta el final; debes mantener tu devoción a Dios. Si has visto que Dios mismo ha venido a la tierra a perfeccionarte, debes entregarle del todo tu corazón. Si todavía puedes seguir a Dios, haga lo que haga, aunque Él determine un desenlace desfavorable para ti al final, esto es mantener tu pureza ante Dios. Ofrecer un cuerpo espiritual santo y una virgen pura a Dios significa mantener un corazón sincero ante Él. Para la humanidad, la sinceridad es pureza, y la capacidad de ser sincero hacia Dios es mantener la pureza. Esto es lo que deberías poner en práctica. Cuando debes orar, oras; cuando debes reunirte en comunión, lo haces; cuando debes cantar himnos, cantas; y cuando debes renunciar a la carne, renuncias a la carne. Cuando llevas a cabo tu deber no lo haces para salir del paso; cuando te enfrentas a pruebas, te mantienes firme. Esto es devoción a Dios.

Extracto de ‘Debes mantener tu lealtad a Dios’ en “La Palabra manifestada en carne”

El requisito primordial de la creencia del hombre en Dios es que tenga un corazón sincero, que se entregue por completo y que obedezca realmente. Lo más difícil para el hombre es entregar toda su vida a cambio de una creencia verdadera, a través de la cual puede obtener toda la verdad y cumplir con su deber como criatura de Dios. Esto es inalcanzable para aquellos que fracasan y lo es incluso más para quienes no pueden encontrar a Cristo. Como el hombre no es bueno en entregarse totalmente a Dios, como no está dispuesto a cumplir con su deber para el Creador, como ha visto la verdad pero la evita y camina por su propia senda, como siempre busca siguiendo la senda de los que han fracasado y como siempre desafía al Cielo, por eso siempre fracasa y cae en las artimañas de Satanás y es atrapado en su propia red. Como el hombre no conoce a Cristo, como no es experto en el entendimiento y la experiencia de la verdad, como es demasiado respetuoso de Pablo y demasiado codicioso del cielo, como siempre está exigiendo que Cristo le obedezca y dándole órdenes a Dios, por eso esas grandes figuras y aquellos que han experimentado las vicisitudes del mundo siguen siendo mortales y siguen muriendo en medio del castigo de Dios. Todo lo que puedo decir de tales personas es que tienen una muerte trágica y que la consecuencia para ellas —su muerte— no se produce sin justificación. ¿No es su fracaso aún más intolerable para la ley del Cielo? La verdad viene del mundo del hombre, pero la verdad entre los hombres es transmitida por Cristo. Se origina en Cristo, es decir, en Dios mismo, y esto no es algo de lo que sea capaz el hombre. Sin embargo, Cristo sólo provee la verdad; Él no viene a decidir si el hombre tendrá éxito en su búsqueda de la verdad. Por tanto, se deduce que el éxito o el fracaso en la verdad depende de la búsqueda del hombre. El éxito o fracaso del hombre sobre la verdad nunca ha tenido nada que ver con Cristo, sino que viene determinado por su búsqueda. El destino del hombre y su éxito o fracaso no pueden achacarse a Dios, haciendo que Él mismo cargue con ello, porque este no es un asunto de Dios mismo, sino que está directamente relacionado con el deber que las criaturas de Dios deben cumplir.

Extracto de ‘El éxito o el fracaso dependen de la senda que el hombre camine’ en “La Palabra manifestada en carne”

Fuente: Iglesia de Dios Todopoderoso

¿Qué aprendemos de la historia de Job en la Biblia?

Por Zhou Ming

Cada vez que se mencionan las palabras “temer a Dios”, la mayoría de la gente pensará en la historia de Job en la Biblia. Job temía a Dios y rehuía el mal, testificó de Dios durante sus pruebas, se ganó la alabanza y las bendiciones de Dios, y vivió una vida digna y significativa que es muy admirada por nosotros hoy en día. Ahora, repasemos el Libro de Job y echemos un vistazo detallado a las formas en que Job manifestó su temor a Dios, y esto nos ayudará a obtener un nuevo entendimiento y entrada en la verdad de temer a Dios.

1. Job tenía un corazón temeroso de Dios y no hizo nada en su vida que disgustara a Dios

Dice en el Libro de Job 1:5: “Y sucedía que cuando los días del banquete habían pasado, Job enviaba a buscarlos y los santificaba, y levantándose temprano, ofrecía holocaustos conforme al número de todos ellos. Porque Job decía: Quizá mis hijos hayan pecado y maldecido a Dios en sus corazones. Así hacía Job siempre”.

Job poseía una gran riqueza y fue llamado el más grande de los hombres entre los que moraban en el este; era el equivalente de un millonario moderno. Para nosotros, parece como si Job viviera una vida de lujo para la cual sería apropiado para él celebrar fiestas de vez en cuando, y no habría sido considerado fuera de su alcance para él vivir un estilo de vida lujoso y extravagante. Y, sin embargo, Job no celebró fiestas y ni siquiera asistió a las fiestas celebradas por sus hijos. Tal vez algunas personas estarán un poco confundidas por esto, y se preguntarán si Job era demasiado anticuado y conservador. De hecho, Job hizo exigencias tan estrictas de sí mismo y siempre mantuvo su mejor comportamiento en la vida, y este comportamiento tenía un vínculo directo con su temor a Dios. Como seres humanos, no tenemos poder para vencer el pecado, y si asistimos a las fiestas, entonces nos volvemos poseídos por el deseo de comer, beber, jugar y divertirse, podemos llegar a ser codiciosos de placeres físicos, podemos ser propensos a rehuir a Dios, perder nuestra relación normal con Dios e incluso hacer cosas que disgustan a Dios. Job fue claro en su corazón en este punto, y por lo tanto prefirió vivir una vida común y sencilla en lugar de hacer cualquier cosa que pueda disgustar a Dios. Está claro que este tipo de comportamiento no era que Job fuera anticuado y conservador, sino que era él quien tomaba el camino de temer a Dios y apartarse del mal en el corazón. No prestó ninguna consideración a su carne y no prestó atención a disfrutar de una vida material de alta calidad. En cambio, los motivos detrás de todo lo que dijo e hizo fue satisfacer la voluntad de Dios y no hacer nada que pudiera disgustar a Dios.

Job no sólo temía alejarse del camino de Dios, sino que también le preocupaba que sus hijos desafiaran a Dios por su frecuente fiesta. De esto, podemos ver que Job no complació los pecados de sus hijos debido a su apego familiar, sino que desplegó y detestó la alegría de sus hijos, porque sabía que Dios también lo odiaba. Cada vez que terminaba una fiesta, Job enviaba a un siervo para decirle a sus hijos que se santificara, y a menudo ofrecía holocaustos por su bien. Se dice en la Biblia: “Así hacía Job siempre”. Esto demuestra aún más que Job temía a Dios con su corazón; su comportamiento y las expresiones de su temor por Dios no eran sólo profundas en la piel, y mucho menos eran prácticas provocadas por sentimientos ocasionales de alta espiritualidad o por alguna excitación transitoria de la emoción. En cambio, tomó el camino de temer a Dios y apartarse del mal en el corazón, y comenzó con las pequeñas cosas. Como dice la Palabra de Dios: “[…] Job no pasaba ocasionalmente a ver a sus hijos, o cuando le placía ni se confesaba a Dios por medio de la oración. En su lugar, enviaba y santificaba a sus hijos con regularidad, y sacrificaba holocaustos por ellos. ‘Todos los días’ no significa que lo hiciese durante uno o dos días, o por un momento. Está diciendo que la manifestación del temor de Dios por parte de Job no era temporal, y no se detenía en el conocimiento, o en palabras habladas, sino que el camino del temor a Dios y apartarse del mal guiaba su corazón, dictaba su comportamiento y era, en su corazón, la raíz de su existencia. Que lo hiciera continuamente muestra que, en su corazón, con frecuencia temía pecar él mismo contra Dios y también que lo hicieran sus hijos. Representa el peso que tenía en su corazón el camino del temor a Dios y apartarse del mal” ( ‘La obra de Dios, el carácter de Dios y Dios mismo II’ en “La Palabra manifestada en carne”).

2. Job tenía un corazón temeroso de Dios y podía someterse a la soberanía y los arreglos de Dios durante sus pruebas

Satanás acusó a Job ante Dios y, después de que Dios dio Su permiso, Satanás apenas podía esperar a tentar a Job. Poco después, la noticia de que el ganado de Job había sido robado, de que sus sirvientes habían sido heridos, y que sus diez hijos habían perdido sus vidas llegó espeso y rápido. En un instante, Job pasó de tener todo a no tener nada. Podemos imaginar lo terrible que debe haber sido, y nadie habría sido capaz de soportarlo, sin importar quiénes fueran. Y, sin embargo, Job se comportó con mucha calma; no entró en pánico y no envió a nadie para recuperar su propiedad robada. En su lugar, “Job se levantó, rasgó su ropa, se afeitó la cabeza y cayó al suelo en adoración”. La calma que exhibió era completamente imprevista. Las palabras de Dios dicen: “Job estaba muy tranquilo y lúcido entonces. Su humanidad perfecta y recta le permitió emitir, de forma racional y natural, juicios y decisiones precisos sobre los desastres que le habían sucedido y, en consecuencia, se comportó con una calma inusual: ‘Entonces Job se levantó y rasgó su ropa; se afeitó la cabeza y cayó al suelo en adoración’. ‘Rasgó su ropa’ significa que estaba desnudo y no tenía nada; ‘se afeitó la cabeza’ significa que había vuelto delante de Dios como un bebé recién nacido; ‘cayó al suelo en adoración’ significa que había venido al mundo desnudo, y todavía sin nada hoy, había regresado a Dios como un recién nacido. Ninguna criatura de Dios habría podido lograr la actitud de Job frente a todo lo que le había sucedido. Su fe en Jehová Dios fue más allá del ámbito de la creencia; este era su temor de Dios, su obediencia a Él, y no sólo fue capaz de dar gracias a Dios por darle cosas, sino también por quitárselas. Además, fue capaz de responsabilizarse de devolver todo lo que poseía, incluida su vida” (‘La obra de Dios, el carácter de Dios y Dios mismo II’ en “La Palabra manifestada en carne”). “Aunque no vio a Dios, se dio cuenta de que Él existía realmente y como resultado de esta comprensión temió a Dios; y debido a su temor de Dios fue capaz de obedecerlo. Dio rienda suelta a Dios para que tomase todo lo que tenía, sin quejarse, y se postró delante de Él y le dijo que, incluso si Dios tomaba su carne en ese mismo momento, él le permitiría hacerlo con alegría, sin quejarse. Toda su conducta se debió a su humanidad perfecta y recta. Es decir, como consecuencia de su inocencia, honestidad y bondad Job fue firme en su comprensión y experiencia de la existencia de Dios, y sobre este fundamento se impuso exigencias y estandarizó su pensamiento, comportamiento, conducta y principios de acción delante de Dios, según Él lo dirigiera y de acuerdo con Sus hechos, que él había visto entre todas las cosas. Con el tiempo, sus experiencias provocaron en él un temor auténtico y real de Dios y le hicieron apartarse del mal. Esta era la fuente de la integridad a la que Job se aferraba con firmeza” (‘La obra de Dios, el carácter de Dios y Dios mismo II’ en “La Palabra manifestada en carne”).

Frente a tales grandes pruebas, Job no se quejó, pero fue capaz de postrarse en el suelo y alabar el santo nombre de Jehová, y se sometió al hecho de que Dios le había quitado todo, esto era una manifestación del temor de Job a Dios. El carácter de Job era recto, honesto, puro y bueno. En el pueblo, los acontecimientos y las cosas que encontraba todos los días, él buscaba comprender la soberanía de Dios y caminaba por el camino de temer a Dios y apartarse del mal. A lo largo de las décadas de experiencia de Job, aunque Jehová Dios nunca se le apareció, Job realmente presenció la soberanía y los hechos de Dios y se volvió aún más seguro acerca de la existencia real de Dios, y así surgió en él un corazón temeroso de Dios. También comprendió que la riqueza, la propiedad y los hijos que había tenido en su vida todos habían sido dados por Dios, y el hombre mismo nunca podría obtener tales cosas con sus propios esfuerzos si Dios no eligiera conferirlas a él. Por lo tanto, cuando la propiedad de Job fue robada y sus hijos se encontraron con su desafortunada muerte, sabía muy claramente en su corazón que esta era la prueba de Dios que le había sucedido, y su sentido de la racionalidad le dijo que todo lo que poseía había venido de Dios, que Dios tenía el derecho de dar y quitar y que, como una de las creaciones de Dios, no debe culpar en absoluto a Dios, ni pecar con sus labios, ni desagradar a Dios. En cambio, sabía que debía someterse a las orquestaciones y arreglos de Dios con un corazón temeroso de Dios. En última instancia, en su sufrimiento, Job dijo: “Jehová dio y Jehová quitó; bendito sea el nombre de Jehová” (Job 1: 21),* y se mantuvo firme en su testimonio a Dios.

3. Job tenía un corazón temeroso de Dios y reprendió a su esposa— Sabía claramente qué amar y qué odiar, y poseía un sentido de justicia

Después de que las llagas aparecieron por todo el cuerpo de Job, Satanás una vez más trató de tentar a Job por medio de su propia esposa. Como dice la Biblia: “Entonces su mujer le dijo: ¿Aún conservas tu integridad? Maldice a Dios y muérete. Pero él le dijo: Como habla cualquier mujer necia, has hablado. ¿Aceptaremos el bien de Dios y no aceptaremos el mal? En todo esto Job no pecó con sus labios” (Job 2:9-10). Frente a la insistencia de su esposa, ¿por qué Job la reprendió con tanta severidad?

Las palabras de Dios dicen: “Viendo el tormento que estaba sufriendo, la esposa de Job intentó aconsejarle para ayudarle a escapar de este, pero las ‘buenas intenciones’ no obtuvieron la aprobación de Job; más bien, despertaron su enojo, porque ella negaba su fe en Jehová Dios, su obediencia a Él y también Su existencia. Esto le resultaba intolerable, porque él nunca se había permitido hacer nada que se opusiera a Dios o le hiciera daño, por no mencionar a los demás. ¿Cómo podía permanecer indiferente cuando oía a otros blasfemar contra Dios y le insultaban? Por eso llamó a su esposa ‘mujer tonta’. La actitud de Job hacia ella era de enojo y odio, así como de reproche y reprimenda. Era la expresión natural de la humanidad de Job que diferenciaba entre el amor y el odio, y una representación verdadera de su recta humanidad. Job poseía un sentido de la justicia que le hacía odiar los vientos y las mareas de la maldad, así como aborrecer, condenar y rechazar la absurda herejía, los argumentos ridículos, y las afirmaciones disparatadas, y le permitía aferrarse a sus propios principios y su postura correctos cuando las masas lo rechazaron y sus seres cercanos desertaron de él” (‘La obra de Dios, el carácter de Dios y Dios mismo II’ en “La Palabra manifestada en carne”).

Dios es la verdad, el camino y la vida, y representa todas las cosas positivas; todas las cosas que niegan a Dios o se resisten a Dios pertenecen a Satanás y son cosas negativas. Job temía a Dios y evitaba el mal y amaba las cosas positivas. Estaba totalmente erguido, podía diferenciar entre el amor y el odio y Dios tomó el lugar más alto en su corazón. No podía tolerar que nadie negara a Dios, juzgra a Dios o blasfemara contra Dios, y cada vez que veía a alguien negando a Dios, surgía odio en su corazón, y su propia familia no era la excepción. Todavía tenía que aferrarse a la senda de temer a Dios y apartarse del mal, estar del lado de la justicia y la verdad, y no tener miedo de disgustar a nadie. Por lo tanto, cuando su esposa le pidió que abandonara a Dios y negara la justicia de Dios, Job no dejó que sus sentimientos por su esposa lo influenciaran de ninguna manera, sino que reprendió fríamente a su esposa por ser una mujer tonta. Al hacerlo, una vez más superó la tentación de Satanás y se mantuvo firme en su testimonio a Dios.

Arriba están las manifestaciones del temor de Job a Dios, y de ellas llegamos a comprender que temer a Dios no es algo que se puede reclamar con meras palabras, sino que requiere que nos concentremos en nuestro acceso a las personas, los acontecimientos, las cosas y los entornos que Dios nos organiza, y nos obliga a emular a Job. En nuestra vida diaria, por ejemplo, debemos prestar cuidado a evitar toda clase de tentaciones: Hay algunos lugares de entretenimiento o lugares que pueden hacer que nuestro corazón se degenere y evite a Dios, a los cuales no debemos ir ni tener ningún contacto, y evitando estos lugares seremos protegidos; cuando las pruebas nos aparezcan, por ejemplo, si un desastre ocurriera en casa o un miembro de la familia cae en tiempos difíciles, entonces no importa lo que Dios haga, nunca debemos malinterpretar a Dios o culpar a Dios, sino que debemos ser capaces de someternos a Su soberanía y arreglos; cuando somos acosados y engañados por personas, acontecimientos o cosas, siempre debemos defender la verdad y la justicia, no ser limitados por nadie más, y no apoyar el desafío de nadie a Dios hasta el punto en que incluso abandonemos a Dios y nos alejemos de Él. Job es nuestro punto de referencia para nuestro encuentro con la verdad de temer a Dios. Si todos podemos ser como Job y poner en práctica la verdad de temer a Dios y apartarse del mal en nuestras vidas, y comenzar con las pequeñas cosas, entonces también recibiremos con frecuencia la guía y las bendiciones de Dios, y nos convertiremos en personas temerosas de Dios.

(Traducido del original en inglés al español por Xinia Arias Quirós)

Fuente: Iglesia de Dios Todopoderoso

Recomendación: Comentario al evangelio

Unas citas bíblicas son tomadas de LA BIBLIA DE LAS AMERICAS® (LBLA) Copyright © 1986, 1995, 1997 por The Lockman Foundation usado con permiso. www.LBLA.com.

1. Principios de la fe en Dios

(1) Es preciso experimentar la obra de Dios y someterse a ella desde la base de la fe en que Dios creó todas las cosas y es el soberano de todo. Solo así es posible alcanzar la salvación.

(2) Es preciso considerar de suma importancia el hecho de comer y beber de las palabras de Dios y someterse al juicio, el castigo, las pruebas, la refinación, la poda y el trato de Dios para purificarse de la corrupción.

(3) Al experimentar la obra de Dios, es preciso llevar correctamente a cabo el deber de un ser creado, llegar a comprender la verdad y la entrada en la realidad y saber dar auténtico testimonio.

(4) Para alcanzar la salvación y ser perfeccionado, es preciso buscar la verdad y asegurarse el perfeccionamiento por la obra del Espíritu Santo. Solo así es realmente posible servir a Dios y dar testimonio de Él.

Las palabras relevantes de Dios:

Aunque muchas personas creen en Dios, pocas entienden qué significa la fe en Él y qué deben hacer para conformarse a Su voluntad. Esto se debe a que, aunque están familiarizadas con la palabra “Dios” y con expresiones como “la obra de Dios”, no conocen a Dios y, menos aún, Su obra. No es de extrañar, por tanto, que todos los que no conocen a Dios estén confusos en su creencia en Él. Las personas no se toman en serio la creencia en Dios, y esto se debe, totalmente, a que creer en Dios les es muy poco familiar; es totalmente extraño para ellos. De esta forma, no están a la altura de las exigencias de Dios. Es decir, si las personas no conocen a Dios ni Su obra, no son aptas para que Él las use, y, menos aún, pueden satisfacer Su voluntad. “Creer en Dios” significa creer que hay un Dios; este es el concepto más simple respecto a creer en Él. Aún más, creer que hay un Dios no es lo mismo que creer verdaderamente en Él; más bien es una especie de fe simple con fuertes matices religiosos. La fe verdadera en Dios significa lo siguiente: con base en la creencia de que Dios tiene la soberanía sobre todas las cosas, uno experimenta Sus palabras y Su obra, purifica su carácter corrupto, satisface la voluntad de Dios y llega a conocerlo. Sólo un proceso de esta clase puede llamarse “fe en Dios”. Sin embargo, las personas consideran a menudo que la creencia en Dios es un asunto simple y frívolo. Las personas que creen en Dios de esta manera han perdido el significado de creer en Él y, aunque pueden seguir creyendo hasta el final, jamás obtendrán Su aprobación, porque marchan por la senda equivocada. Hoy siguen existiendo quienes creen en Dios según letras y doctrinas huecas. No saben que carecen de la esencia de la creencia en Dios, y no pueden obtener Su aprobación. Aun así, siguen orando a Dios para recibir bendiciones de seguridad y suficiente gracia. Detengámonos, calmemos nuestro corazón y preguntémonos: ¿Puede ser que creer en Dios sea realmente la cosa más fácil en la tierra? ¿Puede ser que creer en Dios no signifique nada más que recibir mucha gracia de Él? Las personas que creen en Dios sin conocerlo o que creen en Dios y, sin embargo, se oponen a Él, ¿son realmente capaces de satisfacer la voluntad de Dios?

Extracto de ‘Prefacio’ en “La Palabra manifestada en carne”

La creencia verdadera en Dios no se trata de creer en Él únicamente para ser salvado, y menos aún de ser una buena persona. Tampoco tiene que ver solo con llegar a poseer semejanza humana. De hecho, las personas no deberían adoptar la idea de que la fe es mera creencia en que hay un Dios y que Dios es la verdad, el camino, la vida, y nada más. La fe tampoco consiste en hacer que reconozcas a Dios y creas que es el Soberano de todas las cosas, que Él es todopoderoso, que Él creó todas las cosas que hay en el mundo y que Él es único y supremo. La fe no consiste simplemente en creer en este hecho. La voluntad de Dios es que todo tu ser y corazón deben ser entregados a Él y que te sometas a Él; esto es, que debes seguir a Dios, permitir que Él te use y que estés feliz de hacer servicio por Él; debes hacer todo lo que puedas hacer por Él. No significa que solo las personas predestinadas y elegidas por Dios sean las que deban creer en Él. Realmente, toda la humanidad debería adorar a Dios, prestarle atención y obedecerlo, porque la humanidad fue creada por Dios. Esto menciona de pasada, ahora, el asunto de la esencia. Si siempre dices: “¿No creemos en Dios con el fin de obtener la vida eterna? ¿No creemos en Dios con el fin de ser salvados?”, entonces tu creencia en Dios es como un asunto secundario, que se hace con el único fin de ganar algo. No es así como se debe considerar la creencia en Dios.

Extracto de ‘Solo buscar la verdad es creer verdaderamente en Dios’ en “Registros de las pláticas de Cristo de los últimos días”

¿Qué es, hoy, creer realmente en Dios? Es aceptar Su palabra como la realidad-vida y conocer a Dios a partir de Su palabra para lograr un amor verdadero hacia Él. Para decirlo con claridad: creer en Dios tiene como propósito que puedas obedecerle, amarle y llevar a cabo el deber que debe realizar una criatura de Dios. Este es el objetivo de creer en Dios. Debes obtener el conocimiento de la hermosura de Dios, de cuán digno de veneración Él es, de cómo Él lleva a cabo la obra de salvación y perfeccionamiento en Sus criaturas; esto es lo esencial de tu fe en Dios. Creer en Dios es, principalmente, el cambio de una vida de la carne a una vida de amar a Dios; de vivir dentro de la corrupción a vivir dentro de la vida de las palabras de Dios. Es dejar de estar bajo el campo de acción de Satanás y vivir bajo el cuidado y la protección de Dios; es ser capaz de lograr obedecer a Dios y no a la carne; es permitir que Él gane la totalidad de tu corazón, permitirle que te perfeccione y liberarte del carácter satánico corrupto. Creer en Dios tiene como objetivo, principalmente, que Su poder y Su gloria puedan manifestarse en ti, que puedas llevar a cabo Su voluntad, que cumplas Su plan y seas capaz de dar testimonio de Él delante de Satanás. La fe en Dios no debería girar alrededor del deseo de contemplar señales y prodigios ni tener como propósito el beneficio de tu carne personal. Debe consistir en buscar conocer a Dios y ser capaz de obedecerle, y, como Pedro, obedecerle hasta la muerte. Estas son las metas principales de la fe en Dios. Se come y bebe la palabra de Dios para conocerle y satisfacerle. Comer y beber la palabra de Dios te proporciona un mayor conocimiento de Él y solo después de esto puedes obedecerle. Solo teniendo conocimiento de Dios puedes amarle, y esta es la meta que el hombre debería tener en su fe en Dios. Si, en tu fe en Dios, siempre estas intentando contemplar señales y prodigios, el punto de vista de esta fe en Dios es erróneo. Creer en Dios es, sobre todo, la aceptación de Su palabra como la realidad-vida. La meta de Dios solo se logra poniendo en práctica las palabras provenientes de Su boca y llevándolas a cabo en tu interior. En su fe en Dios, el hombre debería esforzarse por que Dios lo perfeccione, por ser capaz de someterse a Él y por obedecerlo plenamente. Si puedes obedecer a Dios sin quejarte, tener en cuenta Sus deseos, alcanzar la estatura de Pedro y poseer el estilo de Pedro del que Dios habla, ese será el momento en el que habrás tenido éxito en tu fe en Dios, y esto significará que Dios te ha ganado.

Extracto de ‘Todo se logra por la palabra de Dios’ en “La Palabra manifestada en carne”

Puesto que tú crees en Dios, debes comer y beber Sus palabras, experimentar Sus palabras y vivir Sus palabras. ¡Solo esto puede llamarse creer en Dios! Si dices con la boca que crees en Dios, mas no eres capaz de poner en práctica ninguna de Sus palabras o producir algún tipo de realidad, a esto no se le llama creer en Dios. Esto es “buscar pan para saciar el hambre”. Hablar únicamente de testimonios triviales, cosas inútiles y cuestiones superficiales, sin tener ni siquiera un mínimo de realidad, esto no es creer en Dios, y tú simplemente no has captado la manera correcta de creer en Dios. ¿Por qué debes comer y beber tantas palabras de Dios como te sea posible? Si no comes ni bebes Sus palabras y solo buscas ascender al cielo, ¿es eso creer en Dios? ¿Cuál es el primer paso que debe dar el que cree en Dios? ¿A través de qué senda Dios perfecciona al hombre? ¿Puedes ser perfeccionado sin comer ni beber las palabras de Dios? ¿Puedes ser considerado una persona del reino sin que las palabras de Dios sirvan como tu realidad? ¿Qué significa exactamente creer en Dios? Quienes creen en Dios deberían, al menos, tener un buen comportamiento en lo externo; lo más importante de todo es poseer las palabras de Dios. No importa lo que suceda, nunca puedes darle la espalda a Sus palabras. Conocer a Dios y cumplir Sus intenciones se logra a través de Sus palabras. En el futuro, cada nación, denominación, religión y sector será conquistado a través de las palabras de Dios. Dios hablará directamente, y toda la gente sostendrá las palabras de Dios en sus manos, y por medio de esto la humanidad será perfeccionada. Por dentro y por fuera, las palabras de Dios lo impregnan todo: la humanidad hablará de las palabras de Dios con la boca, practicará de acuerdo con las palabras de Dios, mantendrá las palabras de Dios en su interior, y tendrá impregnadas las palabras de Dios tanto por dentro como por fuera. Así será perfeccionada la humanidad. Aquellos que cumplen las intenciones de Dios y son capaces de dar testimonio de Él, ellos son quienes tienen las palabras de Dios como su realidad.

Extracto de ‘La Era del Reino es la Era de la Palabra’ en “La Palabra manifestada en carne”

Ahora, para creer en el Dios práctico, debes tomar el camino correcto. Si crees en Dios, no debes buscar solo bendiciones, sino amar y conocer a Dios. Por medio de Su esclarecimiento, mediante tu búsqueda individual, puedes comer y beber Su palabra, desarrollar un entendimiento real de Dios y tener un amor real por Dios procedente del fondo de tu corazón. En otras palabras, cuando tu amor por Dios es el más genuino y nadie puede destruirlo o interponerse en el camino de tu amor por Él, entonces estás en el camino correcto de la fe en Dios. Esto prueba que perteneces a Dios, porque Dios ya ha tomado posesión de tu corazón y nada más puede poseerte. Mediante tu experiencia, el precio que has pagado y la obra de Dios, eres capaz de desarrollar un amor espontáneo por Dios y, cuando lo hagas, te liberarás de la influencia de Satanás y llegarás a vivir en la luz de la palabra de Dios. Solo cuando te has librado de la influencia de las tinieblas puedes decir que has ganado a Dios. En tu creencia en Dios, debes intentar buscar esta meta. Esta es la responsabilidad de cada uno de vosotros. Ninguno de vosotros debería estar satisfecho con el estado actual de las cosas. No podéis tener dudas respecto a la obra de Dios ni tomarla a la ligera. Debéis pensar en Dios en todos los aspectos y en todo momento, y hacer todas las cosas por Su causa. Y cuando habléis o actuéis, debéis poner primero los intereses de la casa de Dios. Solo así podéis ser conforme al corazón de Dios.

Extracto de ‘Ya que crees en Dios, deberías vivir para la verdad’ en “La Palabra manifestada en carne”

Alguien que sirve a Dios no debería saber sólo cómo sufrir por Él; además, deben entender que el propósito de creer en Dios es buscar amor por Él. Dios se sirve de ti no solo para refinarte o hacerte sufrir, sino para que conozcas Sus acciones, para que conozcas el verdadero significado de la vida humana y, en particular, para que sepas que servir a Dios no es una tarea fácil. Experimentar la obra de Dios no consiste en disfrutar de la gracia, sino en sufrir a causa de tu amor hacia Él. Ya que disfrutas de la gracia de Dios, también debes disfrutar de Su castigo; debes experimentar todo esto. Puedes experimentar el esclarecimiento de Dios en ti, y también puedes experimentar cómo Él te trata y te juzga. De esta manera, tu experiencia será completa. Dios ha llevado a cabo su obra de juicio y castigo en ti. La palabra de Dios te ha tratado, pero no solo eso; también te ha esclarecido e iluminado. Cuando estás negativo y débil, Dios se preocupa por ti. La totalidad de esta obra es para hacerte saber que todo lo que concierne al hombre está dentro de las orquestaciones de Dios. Puedes pensar que creer en Dios consiste en sufrir o en hacer todo tipo de cosas por Él; podrías pensar que el propósito de creer en Dios tiene como fin que tu carne esté en paz o que todo en tu vida funcione sin problemas, o que te sientas cómodo y a gusto con todo. Sin embargo, ninguno de estos son propósitos que la gente debería vincular a su creencia en Dios. Si crees por estos propósitos, entonces tu perspectiva es incorrecta y resulta simplemente imposible que seas perfeccionado. Las acciones de Dios, el carácter justo de Dios, Su sabiduría, Su palabra, y lo maravilloso e insondable que Él es, todas son cosas que las personas deben tratar de entender. Como posees este entendimiento, debes utilizarlo para librar a tu corazón de todas las demandas, esperanzas y nociones personales. Solo eliminando estas cosas puedes cumplir con las condiciones exigidas por Dios, y solo haciendo esto puedes tener vida y satisfacer a Dios. El propósito de creer en Dios es satisfacerlo y vivir el carácter que Él requiere, para que Sus acciones y Su gloria se manifiesten a través de este grupo de personas indignas. Esta es la perspectiva correcta para creer en Dios, y este es también el objetivo que debes buscar. Has de tener el punto de vista correcto sobre creer en Dios y debes buscar obtener Sus palabras. Necesitas comer y beber las palabras de Dios y debes ser capaz de vivir la verdad, y, en particular, debes ser capaz de ver Sus obras prácticas, Sus maravillosas obras en todo el universo, así como la obra práctica que hace en la carne. La gente puede, a través de sus experiencias prácticas, apreciar cómo Dios hace Su obra en ellos y cuál es Su voluntad respecto a ellos. El propósito de todo esto es eliminar el carácter satánico corrupto de las personas. Al haberte deshecho de toda la inmundicia e injusticia en tu interior; y al haberte despojado de tus malas intenciones, y haber desarrollado fe verdadera en Dios; solo con fe verdadera puedes realmente amar a Dios. Puedes amar genuinamente a Dios sobre los cimientos de tu creencia en Él. ¿Puedes conseguir amar a Dios sin creer en Él? Ya que crees en Dios, no puedes estar confundido al respecto. Algunas personas se llenan de vigor tan pronto como ven que la fe en Dios les traerá bendiciones, pero luego se quedan sin energía en cuanto ven que tienen que enfrentarse a los refinamientos. ¿Eso es creer en Dios? Al final, debes lograr una obediencia completa y total delante de Dios en tu fe. Crees en Dios, pero todavía le exiges; tienes muchas nociones religiosas que no puedes abandonar, intereses personales que no puedes soltar e, incluso, buscas las bendiciones de la carne y quieres que Dios rescate tu carne, que salve tu alma; estos son todos comportamientos de personas que tienen la perspectiva equivocada. Aunque las personas con creencias religiosas tienen fe en Dios, no buscan cambiar su carácter ni buscan el conocimiento de Dios; en cambio, solo buscan los intereses de la carne. Muchos entre vosotros tenéis creencias que pertenecen a la categoría de convicciones religiosas; esa no es la verdadera fe en Dios. Para creer en Dios, las personas deben poseer un corazón preparado para sufrir por Él y la voluntad de entregarse. A menos que cumplan estas dos condiciones, su fe en Dios no es válida, y no podrán lograr un cambio en su carácter. Solo las personas que genuinamente buscan la verdad, que tratan de conocer a Dios y buscan la vida son las que verdaderamente creen en Dios.

Extracto de ‘Los que serán hechos perfectos deben someterse al refinamiento’ en “La Palabra manifestada en carne”

¿Por qué crees en Dios? La mayoría de las personas se confunden con esta pregunta. Siempre tienen dos puntos de vista completamente diferentes acerca del Dios práctico y del Dios que está en el cielo, lo que demuestra que creen en Dios, no con el fin de obedecerlo, sino para recibir ciertos beneficios o para escapar del sufrimiento que trae el desastre, solo entonces son algo obedientes. Su obediencia es condicional, es por el bien de sus propias perspectivas personales y se les impone. Así que, ¿por qué crees en Dios? Si solo es por el bien de tus perspectivas y de tu destino, entonces sería mejor que no creyeras en absoluto. Una creencia como esta es autoengaño, consuelo y admiración hacia uno mismo. Si tu fe no se construye sobre el fundamento de la obediencia a Dios, entonces al final serás castigado por oponerte a Él. Todos los que no buscan la obediencia a Dios en su fe están en contra de Él. Dios pide que las personas busquen la verdad, que tengan sed de las palabras de Dios, coman y beban de Sus palabras y que las pongan en práctica para que puedan lograr la obediencia a Dios. Si estas son tus verdaderas intenciones, entonces con toda seguridad Dios te elevará y con toda seguridad te dará la gracia. Esto es indudable y no se puede cambiar. Si tu intención no es obedecer a Dios, y si tienes otras metas, entonces todo lo que digas y hagas, tus oraciones ante Dios e incluso cada una de tus acciones, estará en contra de Él. Puedes ser de voz suave y de trato afable, cada una de tus acciones y expresiones pueden parecer apropiadas, y puedes parecer alguien que obedece, pero cuando se trata de tus intenciones y tus puntos de vista acerca de la fe en Dios, todo lo que haces está en contra de Él, todo lo que haces es malvado. Las personas que parecen tan obedientes como corderos, pero cuyo corazón alberga malas intenciones, son lobos con piel de cordero. Ofenden directamente a Dios y Dios no perdonará a ni una sola de ellas. El Espíritu Santo revelará a todas y cada una de ellas y le mostrará a todo el mundo que todos los que son hipócritas serán, con certeza, detestados y rechazados por el Espíritu Santo. No te preocupes: Dios se encargará y dispondrá de cada una de ellas, una por una.

Extracto de ‘Debes obedecer a Dios al creer en Dios’ en “La Palabra manifestada en carne”

El mayor defecto de la gente en su fe en Dios es que solo creen de palabra y Dios está totalmente ausente de sus vidas cotidianas. Todas las personas, de hecho, creen en la existencia de Dios; sin embargo, Dios no es parte de su vida diaria. De la boca de la gente salen muchas oraciones a Dios, pero Él tiene poco lugar en sus corazones, y por eso Dios la pone a prueba una y otra vez. Ya que las personas son impuras, Dios no tiene otra alternativa que probarlas para que se sientan avergonzadas y lleguen a conocerse a sí mismas en medio de las pruebas. De otro modo, la humanidad se convertiría en los descendientes del arcángel y se volvería cada vez más corrupta. En el proceso de su fe en Dios, cada persona desecha muchos de sus motivos y objetivos personales bajo la incesante purificación de Dios. De lo contrario, Dios no tendría manera de usar a nadie ni de hacer en la gente la obra que debe hacer. Dios primero purifica a la gente y, mediante este proceso, las personas llegan a conocerse a sí mismas y Dios puede cambiarlas. Solo entonces puede Dios obrar Su vida en ellas y solo así puede el corazón del hombre volverse por completo a Dios. Y por eso digo que creer en Dios no es tan sencillo como dice la gente. Tal como lo ve Dios, si solo tienes conocimiento, pero no tienes Su palabra como vida, y si estás limitado únicamente a tu propio conocimiento, pero no puedes practicar la verdad o vivir la palabra de Dios, esto es prueba de que todavía no tienes un corazón que ame a Dios y muestra que tu corazón no le pertenece. Se puede llegar a conocer a Dios creyendo en Él: esta es la meta final y el objetivo de la búsqueda del hombre. Debes dedicar esfuerzo a vivir las palabras de Dios, para que puedan hacerse realidad en tu práctica. Si solo tienes conocimiento doctrinal, entonces tu fe en Dios se quedará en nada. Solo si luego también practicas y vives Su palabra tu fe puede considerarse completa y de acuerdo con la voluntad de Dios.

Extracto de ‘Ya que crees en Dios, deberías vivir para la verdad’ en “La Palabra manifestada en carne”

Crees en Dios y lo sigues y, por tanto, en tu corazón debes amarlo. Debes apartar tu carácter corrupto, buscar cumplir el deseo de Dios y debes cumplir con el deber de una criatura de Dios. Como crees en Dios y lo sigues, debes ofrecerle todo a Él y no hacer elecciones o exigencias personales; debes lograr el cumplimiento del deseo de Dios. Como fuiste creado, debes obedecer al Señor que te creó, porque inherentemente no tienes dominio sobre ti mismo ni capacidad para controlar tu propio destino. Como eres una persona que cree en Dios, debes buscar la santidad y el cambio. Como eres una criatura de Dios, debes ceñirte a tu deber, mantener tu lugar y no excederte en tus deberes. Esto no es para limitarte ni para reprimirte por medio de la doctrina, sino que es la senda por medio de la cual puedes cumplir con tu deber; y pueden llevarlo a cabo —y deben llevarlo a cabo— todas las personas que actúan con justicia.

Extracto de ‘El éxito o el fracaso dependen de la senda que el hombre camine’ en “La Palabra manifestada en carne”

Si crees en Dios, debes obedecerle, poner la verdad en práctica y cumplir con todos tus deberes.

Adicionalmente, debes entender las cosas que deberías experimentar. Si solo experimentas el tratamiento, la disciplina y el juicio, si solo disfrutas a Dios, pero eres incapaz de sentir cuándo te está disciplinando o tratando, esto es inaceptable. Quizás en este caso de refinamiento, te mantengas firme donde estás. Esto es aún insuficiente; debes seguir adelante. La lección de amar a Dios es infinita, y nunca tiene final. Las personas consideran que creer en Dios es demasiado simple, pero una vez que ganan alguna experiencia práctica, son conscientes de que la creencia en Dios no es tan simple como las personas imaginan. Cuando Dios obra para refinar al hombre, este sufre. Mientras mayor sea el refinamiento de una persona, mayor será su amor por Dios, y más del poder de Dios se revelará en ella. En cambio, cuanto menos refinamiento recibe una persona, menos crecerá su amor por Dios y menos poder de Dios se revelará en ellos. Cuanto mayor sea el refinamiento y el dolor de una persona así, y más grande el tormento que experimente, en más profundo se convertirá su amor por Dios, más auténtica se hará su fe hacia Él y más profundo será su conocimiento de Él. En tus experiencias, verás a gente que sufren mucho mientras son refinadas, a las que se trata y disciplina mucho, y verás que estas personas son las que tienen un profundo amor por Dios y un conocimiento más hondo y detallado de Él. Los que no han experimentado ningún trato solo tienen un conocimiento superficial y solo pueden decir: “Dios es tan bueno, les da a las personas gracia para que lo puedan gozar a Él”. Si las personas han experimentado el trato y la disciplina, entonces podrán hablar del verdadero conocimiento de Dios. Por tanto, cuanto más maravillosa es la obra de Dios en el hombre, más valiosa e importante es; cuanto más impenetrable te sea y cuanto más incompatible sea con tus concepciones, más puede la obra de Dios conquistarte, ganarte y perfeccionarte. ¡Qué inmenso es el significado de la obra de Dios! Si Dios no refinara al hombre de esta manera, si Él no obrara por este medio, entonces Su obra sería ineficaz y no tendría significado. En el pasado se dijo que Dios escogería y ganaría a este grupo, y los completaría en los últimos días; en esto hay un extraordinario significado. Cuanto mayor es la obra que Él lleva a cabo dentro de vosotros, más profundo y puro es vuestro amor por Dios, y cuanto mayor la obra de Dios, más puede el hombre entender algo de Su sabiduría y más profundo es el conocimiento que el hombre tiene de Él.

Extracto de ‘Los que serán hechos perfectos deben someterse al refinamiento’ en “La Palabra manifestada en carne”

El requisito primordial de la creencia del hombre en Dios es que tenga un corazón sincero, que se entregue por completo y que obedezca realmente. Lo más difícil para el hombre es entregar toda su vida a cambio de una creencia verdadera, a través de la cual puede obtener toda la verdad y cumplir con su deber como criatura de Dios. Esto es inalcanzable para aquellos que fracasan y lo es incluso más para quienes no pueden encontrar a Cristo. Como el hombre no es bueno en entregarse totalmente a Dios, como no está dispuesto a cumplir con su deber para el Creador, como ha visto la verdad pero la evita y camina por su propia senda, como siempre busca siguiendo la senda de los que han fracasado y como siempre desafía al Cielo, por eso siempre fracasa y cae en las artimañas de Satanás y es atrapado en su propia red. Como el hombre no conoce a Cristo, como no es experto en el entendimiento y la experiencia de la verdad, como es demasiado respetuoso de Pablo y demasiado codicioso del cielo, como siempre está exigiendo que Cristo le obedezca y dándole órdenes a Dios, por eso esas grandes figuras y aquellos que han experimentado las vicisitudes del mundo siguen siendo mortales y siguen muriendo en medio del castigo de Dios. Todo lo que puedo decir de tales personas es que tienen una muerte trágica y que la consecuencia para ellas —su muerte— no se produce sin justificación. ¿No es su fracaso aún más intolerable para la ley del Cielo? La verdad viene del mundo del hombre, pero la verdad entre los hombres es transmitida por Cristo. Se origina en Cristo, es decir, en Dios mismo, y esto no es algo de lo que sea capaz el hombre. Sin embargo, Cristo sólo provee la verdad; Él no viene a decidir si el hombre tendrá éxito en su búsqueda de la verdad. Por tanto, se deduce que el éxito o el fracaso en la verdad depende de la búsqueda del hombre. El éxito o fracaso del hombre sobre la verdad nunca ha tenido nada que ver con Cristo, sino que viene determinado por su búsqueda. El destino del hombre y su éxito o fracaso no pueden achacarse a Dios, haciendo que Él mismo cargue con ello, porque este no es un asunto de Dios mismo, sino que está directamente relacionado con el deber que las criaturas de Dios deben cumplir.

Extracto de ‘El éxito o el fracaso dependen de la senda que el hombre camine’ en “La Palabra manifestada en carne”

Recomendación: ¿Qué es la fe en Dios?

Solo experimentando el refinamiento puede el hombre poseer el verdadero amor

Todos estáis en medio de las pruebas y el refinamiento. ¿Cómo deberíais amar a Dios durante el refinamiento? Después de haberlo experimentado, las personas pueden ofrecer una verdadera alabanza a Dios, y en medio del refinamiento pueden ver lo mucho de lo que carecen. Mientras mayor sea tu refinamiento, más podrás renunciar a la carne; mientras mayor sea el refinamiento de las personas, mayor será su amor por Dios. Esto es lo que debéis entender. ¿Por qué las personas deben ser refinadas? ¿Qué efecto se aspira lograr? ¿Cuál es el significado de la obra de refinamiento que Dios realiza en el hombre? Si buscas realmente a Dios, después de haber experimentado Su refinamiento hasta cierto punto, vas a sentir que es extremadamente bueno y sumamente necesario. ¿Cómo debe el hombre amar a Dios durante el refinamiento? Usando la determinación de amar a Dios para aceptar Su refinamiento: durante este, en tu interior estás atormentado, como si te estuvieran retorciendo un cuchillo en el corazón, sin embargo, estás dispuesto a satisfacer a Dios usando tu corazón, que lo ama, y no estás dispuesto a preocuparte por la carne. Esto es lo que significa practicar el amor por Dios. Te duele por dentro y tu sufrimiento ha alcanzado cierto punto, sin embargo sigues dispuesto a presentarte ante Dios y orar, diciendo: “¡Oh, Dios! No te puedo dejar. Aunque en mi interior hay oscuridad, quiero satisfacerte; Tú conoces mi corazón y me gustaría que forjaras más de Tu amor en mí”. Esta es la práctica durante el refinamiento. Si usas el amor por Dios como el fundamento, el refinamiento te puede llevar más cerca de Dios y puede hacer que tengas más intimidad con Él. Como crees en Dios, debes entregar tu corazón ante Dios. Si ofreces y pones tu corazón ante Dios, entonces durante el refinamiento va a ser imposible que niegues o dejes a Dios. De esta manera, tu relación con Él se volverá todavía más cercana y normal y tu comunión con Dios se hará aún más frecuente. Si siempre practicas de esta manera, entonces vas a pasar más tiempo a la luz de Dios y bajo la guía de Sus palabras. También habrá cada vez más cambios en tu carácter y tu conocimiento aumentará día tras día. Cuando llegue el día en que las pruebas de Dios de repente caigan sobre ti, no solo podrás permanecer al lado de Dios sino que también podrás dar testimonio de Él. En ese momento vas a ser como Job y como Pedro. Después de haber dado testimonio de Dios, en verdad lo vas a amar y con gusto vas a dar tu vida por Él; vas a ser testigo de Dios y alguien a quien Él ama. El amor que ha experimentado el refinamiento es fuerte, no débil. Independientemente de cuándo o cómo Dios te someta a Sus pruebas, puedes abandonar tu preocupación por si vives o mueres, con gusto desechar todo por Dios y aguantarlo todo felizmente por Él; de esta manera tu amor será puro y tu fe real. Solo entonces serás alguien a quien Dios ama realmente y a quien de verdad Él ha hecho perfecto.

Si las personas caen bajo la influencia de Satanás, entonces en su interior no tienen amor por Dios y sus visiones, amor y determinación anteriores habrán desaparecido. Las personas solían sentir que debían sufrir por Dios, pero ahora piensan que hacerlo es vergonzoso y no andan faltos de quejas. Esta es la obra de Satanás, una señal de que el hombre ha caído bajo su campo de acción. Si te encuentras en este estado debes orar y darte la vuelta tan pronto como puedas, eso te protegerá contra los ataques de Satanás. Durante el amargo refinamiento, el hombre puede caer más fácilmente bajo la influencia de Satanás, así que, ¿cómo debes amar a Dios durante tal refinamiento? Debes armarte de determinación, poner tu corazón delante de Dios y consagrarle el tiempo que te queda. No importa cómo te refine Dios, debes ser capaz de poner la verdad en práctica para satisfacer la voluntad de Dios y asumir la responsabilidad de buscarlo a Él y de buscar la comunión. En momentos como estos, mientras más pasivo seas, más negativo te volverás y más fácil te será retroceder. Cuando sea necesario que cumplas tu función, aunque no la cumplas bien, haces todo lo que puedes y lo haces usando nada más que tu amor por Dios; independientemente de lo que digan los demás —ya sea que has hecho bien o que has hecho mal— tus intenciones son correctas y no eres un santurrón, ya que estás actuando en nombre de Dios. Cuando los demás te malinterpreten puedes orar a Dios y decirle: “¡Oh, Dios! No pido que los demás me toleren, me traten bien, me entiendan o me aprueben. Solo pido poder amarte en mi corazón, tenerlo en paz y que mi conciencia esté tranquila. No pido que los demás me elogien o me tengan en alta estima; solo busco satisfacerte de corazón; cumplo mi función haciendo todo lo que puedo y aunque soy tonto, estúpido, de pobre calibre y ciego, sé que Tú eres maravilloso y estoy dispuesto a consagrarte todo lo que tengo”. En cuanto oras de esta manera, surge tu amor por Dios y sientes mucho más alivio en tu corazón. Esto es lo que significa practicar el amor a Dios. A medida que experimentes, fracasarás dos veces y tendrás éxito una o fracasarás cinco veces y tendrás éxito otras dos, y a medida que experimentes de esta manera, solo en medio del fracaso podrás ver la hermosura de Dios y descubrir lo que te hace falta. Cuando te vuelvas a encontrar en esas situaciones, debes tener cuidado, refrenar tus pasos y orar con mayor frecuencia. Poco a poco desarrollarás la habilidad para triunfar en esas situaciones. Cuando eso suceda, tus oraciones habrán sido efectivas. Cuando veas que has tenido éxito esta vez, por dentro estarás complacido y cuando ores podrás sentir a Dios y que la presencia del Espíritu Santo no te ha dejado, solo entonces sabrás cómo obra Dios en tu interior. Practicar de esta manera te facilitará el camino a la experiencia. Si no pones la verdad en práctica, entonces no tendrás la presencia del Espíritu Santo en tu interior. Pero si pones en práctica la verdad cuando te topas con las cosas tal y como son, entonces, aunque sientas dolor dentro, el Espíritu Santo estará contigo después, podrás sentir la presencia de Dios cuando ores, tendrás la fuerza para poner en práctica las palabras de Dios y en la comunión con tus hermanos y hermanas no habrá nada que pese en tu conciencia y te sentirás en paz y, de esta manera, podrás traer a la luz lo que has hecho. Independientemente de lo que digan los demás, podrás tener una relación normal con Dios, nadie te limitará, te levantarás por encima de todo, y en esto demostrarás que tu práctica de las palabras de Dios ha sido efectiva.

Mientras mayor sea el refinamiento que Dios lleve a cabo, más pueden los corazones de las personas amar a Dios. El tormento en sus corazones es beneficioso para sus vidas, son más capaces de estar en paz delante de Dios, su relación con Él es más cercana y están más capacitados para ver el amor supremo de Dios y Su suprema salvación. Pedro experimentó el refinamiento cientos de veces y Job pasó por varias pruebas. Si queréis que Dios os perfeccione, también debéis pasar por el refinamiento cientos de veces; solo si pasáis por este proceso, y dependéis de este paso, podréis ser capaces de satisfacer la voluntad de Dios y de que Dios os haga perfectos. El refinamiento es el mejor medio por el cual Dios hace perfectas a las personas; solo el refinamiento y las pruebas amargas pueden suscitar el verdadero amor por Dios en el corazón de las personas. Sin las dificultades, las personas carecen de verdadero amor por Dios; si no son probadas en su interior ni son realmente sometidas al refinamiento, entonces su corazón siempre estará fuera, a la deriva. Después de haber sido refinado hasta cierto punto, verás tu propia debilidad y tus dificultades, verás de cuánto careces y que eres incapaz de vencer los muchos problemas con los que te encuentras, y verás cuán grande que es tu desobediencia. Las personas solo pueden conocer realmente su verdadera condición durante las pruebas, estas las capacitan mejor para ser perfeccionadas.

Durante su vida, Pedro experimentó el refinamiento cientos de veces y pasó por muchos dolorosos calvarios. Este refinamiento se convirtió en el fundamento de su amor supremo por Dios y en la experiencia más significativa de toda su vida. Que pudiera tener un amor supremo por Dios se debió, en cierto sentido, a su determinación de amar a Dios; más importante aún, sin embargo, se debió al refinamiento y al sufrimiento que experimentó. Este sufrimiento se convirtió en su guía en el camino de amar a Dios y en la cosa más memorable para él. Si las personas no experimentan el dolor del refinamiento cuando aman a Dios, entonces su amor está lleno de impurezas y de sus propias preferencias; un amor como este está lleno de las ideas de Satanás y es fundamentalmente incapaz de satisfacer la voluntad de Dios. Tener la determinación de amar a Dios no es lo mismo que amarlo de verdad. Aunque todo lo que piensen en sus corazones sea por el bien de amar y satisfacer a Dios, y aunque sus pensamientos parezcan estar dedicados completamente a Dios y carezcan de toda idea humana, si sus pensamientos son llevados delante de Dios, Él no los elogia ni los bendice. Incluso cuando las personas han comprendido plenamente todas las verdades, cuando han llegado a conocerlas todas, no se puede decir que esto sea una señal de que aman a Dios ni que estas personas realmente aman a Dios. A pesar de haber entendido muchas verdades sin experimentar el refinamiento, las personas son incapaces de ponerlas en práctica; solo durante el refinamiento pueden entender el verdadero significado de estas verdades, solo entonces pueden apreciar realmente su significado interno. En ese momento, cuando lo vuelven a intentar, pueden poner en práctica las verdades de manera correcta y de acuerdo con la voluntad de Dios; en ese momento, sus ideas humanas menguan, su corrupción humana se reduce y sus emociones humanas disminuyen; solo en ese momento su práctica es una verdadera manifestación del amor a Dios. El efecto de la verdad del amor a Dios no se logra a través del conocimiento hablado o de la buena disposición mental, ni tampoco se puede lograr solo al entender esa verdad. Se requiere que las personas paguen un precio, que experimenten mucha amargura durante el refinamiento, y solo entonces su amor se volverá puro y conforme al propio corazón de Dios. En Su exigencia de que el hombre lo ame, Dios no exige que lo haga usando la pasión o su propia voluntad; solo a través de la lealtad y el uso de la verdad para servirle puede el hombre amarlo realmente. Pero el hombre vive en medio de la corrupción y por eso no puede usar la verdad y la lealtad para servir a Dios. O es demasiado apasionado por Dios o es muy frío e indiferente; o bien ama a Dios o lo abomina hasta el extremo. Los que viven en medio de la corrupción siempre viven entre estos dos extremos y siempre viven por su propia voluntad, pero creen que están en lo correcto. Aunque he mencionado esto una y otra vez, las personas son incapaces de tomárselo en serio; son incapaces de comprender plenamente su importancia y, así, viven en medio de la fe del autoengaño, en el engaño del amor a Dios que se basa en su propia voluntad. A lo largo de la historia, conforme la humanidad se ha desarrollado y han pasado las eras, las exigencias que Dios le hace al hombre se han vuelto cada vez más altas y le exige que sea incondicional hacia Él. Pero el conocimiento que el hombre tiene de Dios se ha vuelto cada vez más vago y abstracto y su amor por Dios también más impuro. El estado del hombre y todo lo que hace está cada vez más en desacuerdo con la voluntad de Dios porque Satanás cada vez ha corrompido más profundamente al hombre. Esto exige que Dios haga más y mayor obra de salvación. El hombre es cada vez más exigente en lo que le demanda a Dios y su amor por Él disminuye por momentos. Las personas viven en desobediencia, sin la verdad, viviendo vidas que no tienen humanidad; no solo carecen del más mínimo amor por Dios, sino que rebosan de desobediencia y oposición. Aunque piensan que ya aman a Dios al máximo y que no pueden ser más complacientes con Él, Dios no lo cree así. A Él le queda perfectamente claro lo contaminado del amor que el hombre le tiene, y Dios nunca ha cambiado Su opinión de este por condescender con el hombre ni tampoco ha retribuido la buena voluntad de este como resultado de su devoción. A diferencia del hombre, Dios sabe distinguir: Él sabe quién lo ama realmente y quién no, y en vez de que el fervor lo supere y perderse en los impulsos momentáneos del hombre, Él lo trata de acuerdo a la sustancia y al comportamiento del hombre. Dios es Dios, después de todo, y tiene Su dignidad y Sus discernimientos; el hombre no es más que eso, el hombre, y su amor no le llamará la atención a Dios si está en desacuerdo con la verdad. Por el contrario, Dios trata adecuadamente todo lo que hace el hombre.

Frente al estado del hombre y la actitud de este hacia Dios, Él ha hecho una nueva obra permitiéndole al hombre poseer tanto el conocimiento de Dios como la obediencia hacia Él, y tanto el amor como el testimonio. Por tanto, el hombre debe experimentar el refinamiento que Dios realiza en él, así como Su juicio, trato y poda, sin los cuales el hombre nunca conocería a Dios y no podría amarlo realmente ni dar testimonio de Él. El refinamiento que Dios realiza en el hombre no es solo en aras de un efecto unilateral sino de un efecto polifacético. Solo de esta manera Dios hace la obra de refinamiento en los que están dispuestos a buscar la verdad, con el fin de perfeccionar su determinación y su amor. A los que están dispuestos a buscar la verdad, que anhelan a Dios, nada les es más significativo o de mayor ayuda que un refinamiento como este. El hombre no conoce ni entiende fácilmente el carácter de Dios, porque Dios, a fin de cuentas, es Dios. En última instancia, es imposible que Dios tenga el mismo carácter que el hombre y por eso al hombre no le es fácil conocer Su carácter. El hombre no posee por naturaleza la verdad y aquellos a los que Satanás ha corrompido no la pueden entender con facilidad; el hombre está privado de la verdad y de la determinación de ponerla en práctica y, si no sufre y no es refinado ni juzgado, entonces su determinación nunca será hecha perfecta. Para todas las personas, el refinamiento es penosísimo y muy difícil de aceptar, sin embargo, es durante el refinamiento cuando Dios deja claro el carácter justo que tiene hacia el hombre y hace público lo que le exige y le provee mayor esclarecimiento, además de una poda y un trato más reales. Por medio de la comparación entre los hechos y la verdad, le da al hombre un mayor conocimiento de sí mismo y de la verdad y le otorga una mayor comprensión de la voluntad de Dios, permitiéndole así tener un amor más sincero y puro por Dios. Esas son las metas que tiene Dios cuando lleva a cabo el refinamiento. Toda la obra que Dios realiza en el hombre tiene sus propias metas y significados; Él no obra sin sentido ni tampoco hace una obra que no sea beneficiosa para el hombre. El refinamiento no implica quitar a las personas de delante de Dios ni tampoco destruirlas en el infierno. En cambio, consiste en cambiar el carácter del hombre durante el refinamiento, cambiar sus intenciones y sus antiguos puntos de vista, cambiar su amor por Dios y toda su vida. El refinamiento es una prueba real del hombre y un tipo de formación real; solo durante el refinamiento puede el amor del hombre cumplir su función inherente.

Solo el Cristo de los últimos días le puede dar al hombre el camino de la vida eterna

Vamos a leerlo juntos: ¿Qué es el camino de la vida eterna? Y ¿lo has logrado?

El camino de la vida no es algo que cualquiera pueda poseer y tampoco es algo que cualquiera pueda conseguir con facilidad. Esto se debe a que la vida solo puede proceder de Dios, es decir, solo Dios mismo posee la esencia de la vida y solo Dios mismo tiene el camino de vida. Y, así, solo Dios es la fuente de la vida y el manantial del agua viva de la vida que siempre fluye. Desde que creó el mundo, Dios ha hecho mucha obra que implica la vitalidad de la vida, ha hecho mucha obra que le da vida al hombre y ha pagado un gran precio para que el hombre pueda alcanzar la vida. Esto se debe a que Dios mismo es la vida eterna y Dios mismo es el camino por el cual el hombre resucita. Dios nunca está ausente del corazón del hombre y vive entre los hombres todo el tiempo. Ha sido la fuerza que impulsa la vida del hombre, la raíz de la existencia humana, y un rico depósito para su existencia después del nacimiento. Él hace que el hombre vuelva a nacer y le permite vivir con constancia en cada función de su vida. Gracias a Su poder y Su fuerza de vida inextinguible, el hombre ha vivido generación tras generación, a través de las cuales el poder de la vida de Dios ha sido el pilar de su existencia, y por el cual Dios ha pagado un precio que ningún hombre común ha pagado jamás. La fuerza de vida de Dios puede prevalecer sobre cualquier poder; además, excede cualquier poder. Su vida es eterna, Su poder extraordinario, y Su fuerza de vida no puede ser aplastada por ningún ser creado ni fuerza enemiga. La fuerza de vida de Dios existe e irradia su reluciente resplandor, independientemente del tiempo o el lugar. El cielo y la tierra pueden sufrir grandes cambios, pero la vida de Dios es la misma para siempre. Todas las cosas pueden pasar, pero la vida de Dios todavía permanecerá porque Él es la fuente de la existencia de todas las cosas y la raíz de su existencia. La vida del hombre proviene de Dios, la existencia del cielo se debe a Dios, y la existencia de la tierra procede del poder de la vida de Dios. Ningún objeto que tenga vitalidad puede trascender la soberanía de Dios, y ninguna cosa que tenga vigor puede eludir el ámbito de Su autoridad. De esta manera, independientemente de quiénes sean, todos se deben someter al dominio de Dios, todos deben vivir bajo el mandato de Dios y nadie puede escapar de Sus manos.

Tal vez lo que quieras ahora es ganar la vida o tal vez deseas obtener la verdad. Cualquiera que sea el caso, quieres encontrar a Dios, encontrar al Dios en el que puedas confiar y que te pueda dar la vida eterna. Si quieres obtener la vida eterna, primero debes entender la fuente de la vida eterna y saber dónde está Dios. Ya he dicho que solo Dios es la vida inmutable y que sólo Dios posee el camino de la vida. Ya que Su vida es inmutable, por eso es eterna; ya que solo Dios es el camino de la vida, por eso Él mismo es el camino de la vida eterna. Como tal, primero debes entender dónde está Dios y cómo obtener este camino de la vida eterna. Hablemos ahora de estos dos asuntos por separado.

Si tú realmente quieres obtener el camino de la vida eterna, y si eres voraz en tu búsqueda de él, entonces primero contesta esta pregunta: ¿Dónde está Dios hoy? Tal vez contestarías: “Dios vive en el cielo, por supuesto; no viviría en tu casa, ¿o sí?”. Tal vez podrías decir que es obvio que Dios vive entre todas las cosas. O podrías decir que Dios vive en el corazón de cada persona o que Dios está en el mundo espiritual. No niego nada de esto, pero debo aclarar esta cuestión. No es totalmente correcto decir que Dios vive en el corazón del hombre, pero tampoco es completamente incorrecto. Porque, entre los que creen en Dios, están aquellos cuya creencia es cierta y aquellos cuya creencia es falsa; están aquellos a quienes Dios aprueba y aquellos a quienes desaprueba, están aquellos que lo agradan y aquellos a los que aborrece, y están aquellos a quienes perfecciona y aquellos a quienes elimina. Y por eso digo que Dios vive sólo en los corazones de algunas personas y ellas son sin duda las que verdaderamente creen en Dios, a las que Dios aprueba, las que lo agradan y a las que perfecciona. Son a las que Dios guía. Ya que Dios las guía, son las personas que ya han escuchado y visto el camino de la vida eterna de Dios. Aquellos cuya creencia en Dios es falsa, aquellos a los que Dios no aprueba, aquellos a quienes Dios desprecia, aquellos a quienes Dios elimina, están destinados a que Dios los rechace, están destinados a permanecer sin el camino de la vida y están destinados a permanecer ignorantes de en dónde está Dios. En cambio, aquellos que tienen a Dios viviendo en sus corazones saben dónde está Él. Son las personas a las que Dios les otorga el camino de la vida eterna y son las que siguen a Dios. ¿Sabes en este momento dónde está Dios? Dios está tanto en el corazón del hombre como al lado del hombre. No sólo está en el mundo espiritual y por encima de todas las cosas, sino más aún, está en la tierra sobre la cual existe el hombre. Y así la venida de los últimos días ha llevado los pasos de la obra de Dios a un nuevo territorio. Dios tiene la soberanía sobre todas las cosas del universo y es el pilar del hombre en su corazón y, además, existe entre los hombres. Sólo así puede traer el camino de la vida a la humanidad y llevar al hombre hacia ese camino. Dios ha venido a la tierra y vive entre los hombres para que el hombre pueda obtener el camino de la vida y pueda existir. Al mismo tiempo, Dios también ordena todas las cosas del universo para que cooperen con Su gestión entre los hombres. Y así, si tú sólo reconoces la doctrina de que Dios está en el cielo y en el corazón del hombre, pero no reconoces la verdad de la existencia de Dios entre los hombres, entonces nunca obtendrás la vida ni el camino de la verdad.

Dios mismo es la vida y la verdad, Su vida y verdad coexisten. Los que no pueden obtener la verdad nunca obtendrán la vida. Sin la guía, el apoyo y la provisión de la verdad, solo recibirás letras, doctrinas y, por encima de todo, la muerte. La vida de Dios siempre está presente, Su verdad y vida coexisten. Si no puedes encontrar la fuente de la verdad, entonces no obtendrás el alimento de la vida; si no puedes obtener la provisión de vida, entonces, seguramente no tienes la verdad, y así, aparte de las imaginaciones y las nociones, la totalidad de tu cuerpo no será nada más que carne, tu apestosa carne. Debes saber que las palabras de los libros no cuentan como vida, los registros de la historia no se pueden consagrar como la verdad, y las normas del pasado no pueden servir como un registro de palabras que Dios pronuncia en el presente. Sólo lo que Dios expresa cuando viene a la tierra y vive entre los hombres es la verdad, la vida, la voluntad de Dios y Su manera actual de obrar. Si aplicas los registros de las palabras que Dios pronunció desde las eras pasadas hasta la actualidad, eso te convierte en arqueólogo y la mejor manera de describirte es como un experto en patrimonio histórico. Lo eres porque siempre crees en los rastros de la obra que Dios hizo en tiempos pasados, sólo crees en la sombra de Dios que quedó cuando antes obró entre los hombres, y sólo crees en el camino que Dios les dio a Sus seguidores en tiempos pasados. No crees en la dirección de la obra de Dios en la actualidad, no crees en el glorioso semblante de Dios en la actualidad y no crees en el camino de la verdad que Dios expresa en el presente. Y así eres, sin duda, un soñador que está completamente fuera de contacto con la realidad. Si todavía hoy te aferras a las palabras que son incapaces de dar la vida al hombre, ¡entonces eres un inútil pedazo de madera muerta,[a] porque eres demasiado conservador, demasiado intratable y demasiado insensible para razonar!

El Dios que se hizo carne se llama Cristo, y así el Cristo que les puede dar a las personas la verdad se llama Dios. No hay nada excesivo en esto, porque Él posee la esencia de Dios, y posee el carácter de Dios, y posee la sabiduría en Su obra, que el hombre no puede alcanzar. Los que así mismos se llaman Cristo, pero que no pueden hacer la obra de Dios, son fraudes. Cristo no es sólo la manifestación de Dios en la tierra, sino que también es la carne particular asumida por Dios a medida que lleva a cabo y completa Su obra entre los hombres. Esta carne no puede ser suplantada por cualquier hombre, sino que es una carne que puede soportar adecuadamente la obra de Dios en la tierra, expresar el carácter de Dios y representarlo bien, y proveer la vida al hombre. Tarde o temprano, aquellos que suplantan a Cristo caerán porque, aunque afirman ser Cristo, no poseen nada de Su esencia. Y así digo que la autenticidad de Cristo, el hombre no la puede definir, sino que Dios mismo la contesta y la decide. De esta manera, si realmente quieres buscar el camino de la vida, primero debes reconocer que es cuando Él viene a la tierra que Dios llevar a cabo de otorgar el camino de la vida a los hombres y que es durante los últimos días que Él viene a la tierra para otorgarles ese camino. Esto no es el pasado; está pasando hoy.

El Cristo de los últimos días trae la vida y el camino de la verdad, duradero y eterno. Esta verdad es el camino por el que el hombre obtendrá la vida, y el único camino por el cual el hombre conocerá a Dios y por el que Dios lo aprobará. Si no buscas el camino de la vida que el Cristo de los últimos días provee, entonces nunca obtendrás la aprobación de Jesús y nunca estarás cualificado para entrar por la puerta del reino de los cielos, porque tú eres tanto un títere como un prisionero de la historia. Aquellos que son controlados por los reglamentos, las letras y están encadenados por la historia, nunca podrán obtener la vida ni el camino perpetuo de la vida. Esto es porque todo lo que tienen es agua turbia que ha estado estancada por miles de años, en vez del agua de la vida que fluye desde el trono. Aquellos que no reciben el agua de la vida siempre seguirán siendo cadáveres, juguetes de Satanás e hijos del infierno. ¿Cómo pueden, entonces, contemplar a Dios? Si sólo tratas de aferrarte al pasado, si sólo tratas de mantener las cosas como están quedándote quieto, y no tratas de cambiar el estado actual y descartar la historia, entonces, ¿no estarás siempre en contra de Dios? Los pasos de la obra de Dios son vastos y poderosos, como olas agitadas y fuertes truenos, pero te sientas y pasivamente esperas la destrucción, apegándote a tu locura y sin hacer nada. De esta manera, ¿cómo puedes ser considerado alguien que sigue los pasos del Cordero? ¿Cómo puedes justificar al Dios al que te aferras como un Dios que siempre es nuevo y nunca viejo? ¿Y cómo pueden las palabras de tus libros amarillentos llevarte a una nueva era? ¿Cómo pueden llevarte a buscar los pasos de la obra de Dios? ¿Y cómo pueden llevarte al cielo? Lo que sostienes en tus manos es la letra que solo puede darte consuelo temporal, no las verdades que pueden darte la vida. Las escrituras que lees solo pueden enriquecer tu lengua y no son palabras de sabiduría que te ayudan a conocer la vida humana, y menos aún los senderos que te pueden llevar a la perfección. Esta discrepancia, ¿no te lleva a reflexionar? ¿No te hace entender los misterios que contiene? ¿Eres capaz de entregarte tú mismo al cielo para encontrarte con Dios? Sin la venida de Dios, ¿te puedes llevar tú mismo al cielo para gozar de la felicidad familiar con Dios? ¿Todavía sigues soñando? Sugiero entonces que dejes de soñar y observes quién está obrando ahora, quién está llevando a cabo ahora la obra de salvar al hombre durante los últimos días. Si no lo haces, nunca obtendrás la verdad y nunca obtendrás la vida.

Los que quieren obtener la vida sin confiar en la verdad de la que Cristo habló son las personas más absurdas de la tierra, y los que no aceptan el camino de la vida que Cristo trajo están perdidos en la fantasía. Y así digo que aquellos que no aceptan al Cristo de los últimos días Dios los detestará para siempre. Cristo es la puerta para que el hombre entre al reino durante los últimos días, y no hay nadie que pueda evitarle. Nadie puede ser perfeccionado por Dios excepto por medio de Cristo. Tú crees en Dios y por tanto debes aceptar Sus palabras y obedecer Su camino. No puedes simplemente pensar en obtener bendiciones sin ser capaz de recibir la verdad o de aceptar la provisión de la vida. Cristo viene en los últimos días para que a todos los que verdaderamente creen en Él les pueda proveer la vida. Su obra es en aras de concluir la era antigua y entrar en la nueva, y Su obra es el camino que deben tomar todos los que entrarán en la nueva era. Si no eres capaz de reconocerlo y en cambio lo condenas, blasfemas y hasta lo persigues, entonces estás destinado a arder por toda la eternidad y nunca entrarás en el reino de Dios. Porque este Cristo es Él mismo la expresión del Espíritu Santo, la expresión de Dios, Aquel a quien Dios le ha confiado hacer Su obra en la tierra. Y por eso digo que si no puedes aceptar todo lo que el Cristo de los últimos días hace, entonces blasfemas contra el Espíritu Santo. La retribución que deben sufrir los que blasfeman contra el Espíritu Santo es obvia para todos. También te digo que si te resistes al Cristo de los últimos días y si reniegas de Él, entonces no habrá nadie que pueda soportar las consecuencias en tu lugar. Además, a partir de este día no tendrás otra oportunidad para obtener la aprobación de Dios; incluso si tratas de redimirte tú mismo, nunca más volverás a contemplar el rostro de Dios. Porque al que tú te resistes no es un hombre, lo que niegas no es algún ser diminuto, sino a Cristo. ¿Sabes cuáles serán las consecuencias de esto? No habrás cometido un pequeño error, sino que habrás cometido un crimen atroz. Y así les aconsejo a todos que no tengan una reacción violenta contra la verdad, o hagan críticas descuidadas, porque solo la verdad te puede dar la vida y nada excepto la verdad te puede permitir volver a nacer y contemplar el rostro de Dios.

Nota al pie:

a. Un pedazo de madera muerta: un modismo chino que significa “sin remedio”.

Fuente: Iglesia de Dios Todopoderoso

Debéis entender la obra, ¡no sigáis confundidos!

En la actualidad hay muchas personas que creen de una manera confusa. Tenéis demasiada curiosidad, demasiados deseos de bendiciones y muy poca aspiración de buscar la vida. La gente de hoy está llena de entusiasmo en su creencia en Jesús. Si les va a devolver al hogar celestial, ¿cómo no van a creer en Él? Algunas personas son creyentes toda su vida, incluso tras haber tenido fe durante cuarenta o cincuenta años; nunca se cansan de leer la Biblia. Esto se debe a que ellos creen[a] que, mientras tengan fe, irán al cielo. Vosotros solo habéis seguido a Dios a lo largo de esta senda durante unos pocos años; sin embargo, ya habéis flaqueado, habéis perdido la resistencia, porque vuestro deseo de ganar bendiciones es demasiado fuerte. Recorréis este camino verdadero, dominados por vuestro deseo de obtener bendición y por la curiosidad. No tenéis mucho entendimiento sobre esta etapa de la obra. Gran parte de lo que estoy diciendo hoy no alude a los que creen en Jesús, ni lo estoy diciendo para contraatacar sus nociones. De hecho, estas nociones que se están exponiendo son las que existen entre vosotros, porque no entendéis por qué se ha hecho a un lado la Biblia, por qué digo que las obras de Jehová y de Jesús se han quedado en el tiempo. Lo cierto es que albergáis muchas nociones a las cuales no habéis dado voz, además de muchos puntos de vista guardados en vuestro corazón, y solo seguís a la multitud. ¿De verdad pensáis que no albergáis muchas nociones? ¡Es sencillamente que no habláis de ellas! La verdad es que solo seguís a Dios de manera superficial, no vais en absoluto a buscar el camino verdadero y no habéis venido con la intención de obtener vida. Vuestra actitud es simplemente la de querer ver lo que pasará. Como no habéis dejado muchas de vuestras viejas nociones, nadie de entre vosotros ha sido capaz de ofrecerse por completo. Una vez llegados a este punto, seguís preocupados por vuestro destino, le dais vueltas a la cabeza día y noche, no sois capaces de dejar de hacerlo. ¿Piensas que cuando hablo de los fariseos me refiero a los “viejos hombres” de la religión? ¿No sois vosotros representantes de los fariseos más avanzados de la era presente? ¿Piensas que cuando menciono a esos que me cotejan con la Biblia, me refiero en exclusiva a esos expertos bíblicos de los círculos religiosos? ¿Piensas que cuando hablo de quienes clavan una vez más a Dios en la cruz estoy aludiendo a los líderes de los círculos religiosos? ¿No sois vosotros los mejores actores para interpretar ese papel? ¿Piensas que todas las palabras que declaro para contraatacar las nociones de las personas son una mera burla de los pastores y de los ancianos de la religión? ¿No habéis tomado parte también en todas estas cosas? ¿Estás convencido de que sólo albergas algunas nociones? Es sólo que ahora todos habéis aprendido a ser muy inteligentes. No habláis de las cosas que no entendéis ni traicionáis vuestros sentimientos sobre ellas, sino que sencillamente no existen en vosotros corazones de reverencia y sumisión. A vuestro modo de ver, estudiar, observar y esperar son vuestra mejor manera de practicar hoy. Habéis aprendido a ser demasiado inteligentes. ¿Sabéis, sin embargo, que esta es una especie de astuta psicología? ¿Pensáis que un momento de astucia por vuestra parte os ayudará a escapar del castigo eterno? ¡Habéis aprendido a ser tan “sabios”! Además, algunas personas me preguntan cosas como esta: “Algún día, cuando las personas de los círculos religiosos me pregunten: ‘¿Por qué no ha realizado tu Dios ni un solo milagro?’, ¿cómo debería explicarlo?”. En estos días, no es algo que solo las personas de los círculos religiosos preguntarían; tampoco tú entiendes la obra actual y cargas con demasiadas nociones previas. ¿Sigues sin saber a quién me refiero cuando menciono a los oficiales religiosos? ¿No sabes para quién explico la Biblia? ¿No sabes para quién hablo cuando ilustro las tres etapas de la obra de Dios? Si no dijera esas cosas, ¿os convenceríais con tanta facilidad? ¿Bajaríais la cabeza tan fácilmente? ¿Os resultaría tan fácil dejar de lado esas viejas nociones vuestras? Especialmente esos “hombres de verdad”, que nunca se han sometido a nadie, ¿se someterían tan fácilmente? Sé que, aunque tenéis una humanidad de bajo nivel y sois de un calibre muy bajo, tenéis un cerebro poco desarrollado y no tenéis una muy larga historia de creencia en Dios, en realidad poseéis muchas nociones y vuestra naturaleza inherente es no someteros a nadie a la ligera. Sin embargo, hoy sois capaces de someteros, porque se os obliga y porque estáis indefensos; sois tigres en una jaula de hierro, incapaces de dar rienda suelta a vuestras habilidades. Os sería difícil volar aunque tuvierais alas. Aunque no se os dan bendiciones, estáis dispuestos a seguir. Sin embargo, este no es vuestro temple de “hombres buenos”, más bien muestra que os han derribado por completo y estáis desesperados. Toda esta obra os ha derribado. Si fuerais capaces de alcanzar alguna cosa, no seríais tan obedientes como hoy porque, antes, todos erais asnos salvajes del desierto. De modo que lo que se ha dicho hoy no solo va dirigido a personas de diversas religiones y denominaciones, ni tampoco es un mero contraataque a sus nociones; lo que se ha dicho es para contraatacar vuestras nociones.

El juicio de justicia ha comenzado. ¿Seguirá sirviendo Dios de ofrenda por el pecado de las personas? ¿Hará Él una vez más el papel de gran doctor? ¿No tiene Dios una autoridad mayor que esta? Ya ha hecho completas a un grupo de personas y las ha arrebatado ante el trono. ¿Expulsará todavía demonios y curará a los enfermos? ¿No es esto demasiado anticuado? ¿Será posible el testimonio si se continúa así? ¿Haber clavado a Dios en la cruz una vez hace que Dios esté crucificado para siempre? ¿Puede Dios expulsar demonios una vez y seguir haciéndolo eternamente? ¿No cuenta esto como humillación? Solo cuando esta etapa de la obra sea más noble que la anterior, la era progresará en su desarrollo, y entonces los días finales estarán a nuestro alcance y será el momento del fin de esta era. Las personas que buscan la verdad deben prestar atención y profundizar en las visiones. Este es el fundamento. Cada vez que me comunico con vosotros sobre visiones, siempre veo gente que da cabezadas o a la que se les caen los párpados, no quieren escuchar. Otros preguntan: “¿Por qué no estás escuchando?”. Responden: “Esto no ayuda a mi vida ni a mi entrada en la realidad. Lo que queremos son sendas de práctica”. Cuando Yo hablo de la obra en lugar de las sendas de práctica, dicen: “En cuanto te pones a hablar de la obra, empiezo a quedarme dormido”. Cuando comienzo a hablar de las sendas de la práctica, empiezan a tomar notas, y cuando vuelvo a explicar la obra, dejan de escuchar de nuevo. ¿Sabéis con qué necesitáis estar equipados ahora mismo? Un aspecto de ello involucra las visiones respecto a la obra, y el otro es tu práctica: debes comprender ambos aspectos. Si no tienes visiones en tu búsqueda para progresar en la vida, no tendrás fundamento. Si solo tienes sendas de práctica, sin la menor visión ni entendimiento de la obra del plan de gestión completa, entonces no sirves para nada. Debes entender las verdades que involucran visiones y, en cuanto a las verdades relacionadas con la práctica, necesitas encontrar sendas de práctica apropiadas una vez las hayas entendido; necesitas practicar según las palabras y entrar según tus condiciones. Las visiones son el fundamento, y si no prestas atención a este hecho, no podrás seguir hasta el final; experimentando de esa manera te extraviarás o caerás y fracasarás. ¡No habrá manera de que tengas éxito! Las personas que no tengan grandes visiones como fundamento solo fracasan; no pueden tener éxito. ¡No puedes mantenerte firme! ¿Sabes qué involucra creer en Dios? ¿Sabes lo que significa seguir a Dios? Sin visiones, ¿por qué senda caminarías? En la obra de hoy, si no tienes visiones no serás capaz de ser hecho completo en absoluto. ¿En quién crees? ¿Por qué crees en Él? ¿Por qué lo sigues? ¿Ves tu fe como si fuese un juego? ¿Estás manejando tu vida como una especie de juguete? El Dios de hoy es la mayor visión. ¿Cuánto conoces de Él? ¿Cuánto has visto de Él? Al ver al Dios de hoy, ¿es sólido el fundamento de tu creencia en Dios? ¿Piensas que mientras sigas de esta forma confusa alcanzarás la salvación? ¿Piensas que puedes pescar en agua turbia? ¿Es así de simple? ¿Cuántas de tus nociones respecto a lo que está declarando Dios hoy has dejado de lado? ¿Tienes una visión del Dios de hoy? ¿Dónde reside tu entendimiento del Dios de hoy? Siempre crees que puedes obtenerlo solo con seguirlo o con verlo[b], y que nadie será capaz de deshacerse de ti. No asumas que seguir a Dios es un asunto tan fácil. La clave es que debes conocerlo, conocer Su obra y tener la determinación de soportar el sufrimiento por Él, de sacrificar tu vida por Él, y de que Él te perfeccione. Esta es la visión que deberías tener. ¡No servirá que estés siempre pensando en disfrutar de la gracia! No supongas que Dios está ahí simplemente para el disfrute de las personas y para concederles la gracia. ¡Te estarías equivocando! Si uno no puede arriesgar su vida ni abandonar toda posesión mundana para seguirlo, ¡desde luego no será capaz de seguir hasta el final! Debes tener visiones como fundamento. Si un día te golpea la desgracia, ¿qué deberías hacer? ¿Todavía serías capaz de seguirlo? No respondas a la ligera si serías capaz de seguir hasta el final. Más vale que primero abras bien los ojos para ver cuál es ahora el momento presente. Aunque ahora podáis ser como columnas del templo, llegará un tiempo en el que los gusanos las carcomerán todas y harán que el templo se derrumbe, porque en la actualidad son muchas las visiones de las que carecéis. Solo prestáis atención a vuestros propios pequeños mundos y no conocéis la forma de búsqueda más fiable y adecuada. No prestáis atención a la visión de la obra de hoy ni guardáis estas cosas en vuestro corazón. ¿Habéis acaso considerado que, un día, vuestro Dios os pondrá en un lugar muy poco familiar? ¿Podéis imaginar lo que será de vosotros cuando, un día, os lo arrebate todo? ¿Tendríais entonces la misma energía que ahora? ¿Reaparecería vuestra fe? Al seguir a Dios debéis conocer esta mayor visión que es “Dios”: Este es el asunto más importante. Tampoco penséis que por apartaros de la compañía de hombres mundanos para ser santificados pertenecéis necesariamente a la familia de Dios. En estos días, es Dios Mismo el que está obrando en medio de la creación. Es Él quien ha venido en medio de las personas a llevar a cabo Su propia obra, no a realizar campañas. No hay entre vosotros ni unos pocos que sean capaces de saber que la obra de hoy es la obra del Dios en el cielo hecho carne. No se trata de hacer de vosotros excepcionales personas de talento, se trata de ayudaros a conocer el significado de la vida humana y el destino de los seres humanos; de conocer a Dios y Su totalidad. Deberías saber que eres un objeto de la creación en manos del Creador. ¿Qué deberías entender, qué deberías hacer y cómo deberías seguir a Dios? ¿No son estas las verdades que deberías comprender? ¿No son las visiones que deberías tener?

Cuando una persona ha tenido visiones tiene un fundamento. Cuando practiques con este fundamento por base, será mucho más fácil entrar. En sí, no tendrás recelos una vez que tengas un fundamento para entrar y te será muy fácil hacerlo. Este aspecto de entender visiones y de entender la obra de Dios es crucial. Debéis tenerlo en vuestro arsenal. Si no estás provisto de este aspecto de la verdad, y solo sabes hablar acerca de las sendas de la práctica, entonces serás gravemente defectuoso. He descubierto que muchos de vosotros no hacéis hincapié en este aspecto de la verdad y cuando la escucháis parece que solo oyerais palabras doctrinales. Un día saldrás perdiendo. Hay algunas declaraciones estos días que no entiendes del todo y no aceptas; en tales casos deberías buscar pacientemente y llegará el día en que entiendas. Equípate poco a poco con más visiones. Aunque solo entiendas algunas doctrinas espirituales, eso es todavía mejor que no prestarles atención a las visiones y no entender ninguna en absoluto. Todo esto es útil para tu entrada y disipará tus dudas. Esto es mejor que estar lleno de nociones. Estarás mejor si tienes estas visiones como fundamento. No tendrás recelos de ningún tipo y serás capaz de entrar con audacia y confianza. ¿Por qué molestarse siempre en seguir a Dios entre confusión y dudas? ¿No es eso lo mismo que enterrar la cabeza en la arena? ¡Qué bonito sería entrar en el reino pavoneándose y con arrogancia! ¿Por qué estar tan lleno de dudas? ¿Acaso no te estás obligando a pasar por un completo infierno? Cuando hayas ganado un entendimiento de la obra de Jehová, de la de Jesús, y de esta etapa de la obra, tendrás un fundamento. De momento, puedes imaginar que es muy simple. Algunas personas afirman: “Cuando llegue el tiempo y el Espíritu Santo comience la gran obra, podré hablar de todas estas cosas. El hecho de que yo ahora mismo no entienda, se debe realmente a que el Espíritu Santo no me ha esclarecido tanto”. No es tan fácil; no es que estás dispuesto a aceptar la verdad[c] ahora y luego la usas de manera magistral cuando llega el momento. ¡No tiene por qué ser así! Crees que estás muy bien equipado ahora y para ti no sería un problema responder a esas personas religiosas y a los más grandes teóricos e incluso refutarlos. ¿Serías realmente capaz de hacerlo? ¿De qué entendimiento puedes hablar con esa mera experiencia superficial tuya? Equiparte con la verdad, pelear la batalla de la verdad y dar testimonio del nombre de Dios no es lo que tú crees, que todo se cumplirá mientras Dios esté obrando. Para entonces puedes estar desconcertado por alguna pregunta y quedarás atolondrado. La clave es si tienes o no un claro entendimiento de esta etapa de la obra y cuánto sabes realmente. Si no puedes vencer a las fuerzas del enemigo o derrotar a las fuerzas religiosas, ¿no te convertirás entonces en alguien que no sirve para nada? Has experimentado la obra de hoy, la has visto con tus propios ojos y la has oído con tus propios oídos, pero si al final eres incapaz de dar testimonio, ¿todavía te quedará el descaro de seguir viviendo? ¿A quién serías capaz de hacer frente? No imagines que será tan simple como crees. La obra del futuro no será tan simple como la imaginas. Luchar en la guerra de la verdad no es tan fácil ni tan simple. Ahora mismo, necesitas estar equipado con la verdad, si no te equipas con la verdad ahora, cuando llegue el momento y el Espíritu Santo no obre de una forma sobrenatural, estarás perdido.

Notas al pie:

a. El texto original no contiene la frase “ellos creen”.

b. El texto original no contiene la palabra “lo”.

c. El texto original no contiene la frase “la verdad”.

Recomendación: Cómo leer la Biblia

Estudios profundos de la Biblia – ¿Hay algún error en la Biblia?

Comencé a leer la Biblia cuando comenzó a seguir al Señor. Así que conocía mucho la obra que Dios había hecho anteriormente. Tales como, la creación de Jehová Dios de los cielos y la tierra y todas las cosas, destruyendo el mundo con un diluvio, la quema de Sodoma, Jesucristo curando a los enfermos y expulsando a los demonios, alimentando a los cinco mil con cinco panes y dos peces, etcėtera. Al leer la Biblia, estaba convencida de que Jesucristo es el único Dios verdadero que creó los cielos y la tierra y todas las cosas. Desde entonces, la Biblia se convirtió en la base de mi creencia en Dios. Creía que todas las palabras en la Biblia eran las palabras de Dios, que la Biblia era un libro celestial, un libro sagrado, era sagrado, no contenía inexactitudes ni errores, y que las escrituras de cualquier gran hombre no podían compararse con ella. Entonces, leer la Biblia se convirtió en una parte esencial de mi vida cotidiana, y lo hice día tras día y año tras año. Un día, me encontré con algunos versículos en la Biblia que daban diferentes versiones de la misma cosa. Me quedé sorprendida: ¡No! ¿Cómo puede ser esto? ¿Cómo podría haber discrepancias en los registros de la Biblia? ¿No es la Biblia dada por inspiración de Dios? ¡Viene completamente de Dios! ¿Cómo podría haber discrepancias? Pensé que lo leí mal, así que los leí de nuevo cuidadosamente. Después de leer, descubrí que los registros son realmente diferentes. Me confundí. Más tarde, encontré los relatos de más asuntos inconsistentes o contradictorios en la Biblia. Los siguientes son algunos ejemplos:

El Registro De La Muerte De Judas

Hechos 1:18 registra: “Este, pues, con el precio de su infamia adquirió un terreno, y cayendo de cabeza se reventó por el medio, y todas sus entrañas se derramaron”. Pero Mateo 27:5 ilustra: “Y él, arrojando las piezas de plata en el santuario, se marchó; y fue y se ahorcó”. De los dos versículos, uno dice que Judas se reventó por el medio, mientras que el otro dice que se ahorcó. ¿Cómo él murió exactamente? ¿Cuál de los dos versículos es exacto?

El registro de Pedro negando al Señor tres veces

Marcos 14:30 ilustra: “Y Jesús le dijo: En verdad te digo que tú, hoy, esta misma noche, antes que el gallo cante dos veces, me negarás tres veces”. Pero Juan 13:38 ilustra: “Jesús le respondió: ¿Tu vida darás por mí? En verdad, en verdad te digo: no cantará el gallo sin que antes me hayas negado tres veces”. Estos dos versículos ilustran lo mismo, pero sus descripciones de las tres negaciones del Señor por parte de Pedro son diferentes al mismo tiempo. Si fueron dados por inspiración de Dios, no debe haber ninguna discrepancia entre ellos.

Genealogía de Jesús, Creado por Mateo

Mateo 1:1 y 16-25 ilustran: “Libro de la genealogía de Jesucristo, hijo de David, hijo de Abraham. … Jacob engendró a José, el marido de María, de la cual nació Jesús, llamado el Cristo. De manera que todas las generaciones desde Abraham hasta David son catorce generaciones; y desde David hasta la deportación a Babilonia, catorce generaciones; y desde la deportación a Babilonia hasta Cristo, catorce generaciones. Y el nacimiento de Jesucristo fue como sigue. Estando su madre María desposada con José, antes de que se consumara el matrimonio, se halló que había concebido por obra del Espíritu Santo. Y José su marido, siendo un hombre justo y no queriendo difamarla, quiso abandonarla en secreto. Pero mientras pensaba en esto, he aquí que se le apareció en sueños un ángel del Señor, diciendo: José, hijo de David, no temas recibir a María tu mujer, porque el Niño que se ha engendrado en ella es del Espíritu Santo. Y dará a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús, porque El salvará a su pueblo de sus pecados. Todo esto sucedió para que se cumpliera lo que el Señor había hablado por medio del profeta, diciendo: He aqui, la virgen concebira y dara a luz un hijo, y le pondran por nombre Emmanuel, que traducido significa: Dios con nosotros. Y cuando despertó José del sueño, hizo como el ángel del Señor le había mandado, y tomó consigo a su mujer; y la conservó virgen hasta que dio a luz un hijo; y le puso por nombre Jesús”. La Biblia dice claramente que Jesucristo fue concebido por el Espíritu Santo, y que Él y José no fueron emparentados por sangre. La genealogía documentada aquí es la de José. ¿Cómo podría ser Jesucristo? ¿Cuando habla de la genealogía de Jesucristo, no significa que Ėl es un hombre, el hijo de José, pero no el Dios encarnado concebido por el Espíritu Santo? Porque solo el hombre tiene su genealogía.

Dios no es un miembro de la raza humana, entonces ¿cómo podría Ėl tener Su genealogía? Estas preguntas me han dejado cada vez más y más desconcertada. Entonces muchas veces oré a Dios, “¡Oh Señor! ¿Cómo podría haber discrepancias en la Biblia? ¿De qué se trata todo esto? ¿Toda la Biblia no viene de la inspiración de Dios? ¿Podría haber errores en ella? ¡Pero, de hecho hay contradicciones en estos versículos! ¡Oh, Señor! Realmente no puedo entenderlos. Que Tú me ilumines y me guíes para comprender el misterio que hay en ellos”.

Jesucristo es fiel. Como dijo Ėl : “Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá” (Mateo 7:7). Él realmente escuchó mi oración. Un día, vi un pasaje de palabras en un libro:El Evangelio de Mateo, en el Nuevo Testamento, documenta la genealogía de Jesús. Al principio, dice que era descendiente de Abraham, hijo de David, e hijo de José; después dice que fue concebido por el Espíritu Santo, y nacido de una virgen; esto significaba que no era el hijo de José o un descendiente de Abraham, que no era el hijo de David. La genealogía, sin embargo, insiste en asociar a Jesús con José. Seguidamente, la misma comienza a relatar el proceso por medio del cual nació Jesús. Dice que fue concebido por el Espíritu Santo, que nació de una virgen, y no fue el hijo de José. Pero en la genealogía está escrito con claridad que Jesús fue el hijo de José; y como esta se escribe para Jesús, registra cuarenta y dos generaciones. Cuando llega a la generación de José, dice apresuradamente que era el marido de María, palabras con el fin de demostrar que Jesús era descendiente de Abraham. ¿No es una contradicción? La genealogía documenta con nitidez el linaje de José, es obviamente su genealogía, pero Mateo insiste en que es la de Jesús. ¿No niega esto la realidad de la concepción de Jesús por el Espíritu Santo? Por tanto, ¿no es la genealogía escrita por Mateo una idea humana? ¡Es ridículo! De esta forma sabes que este libro no vino totalmente del Espíritu Santo”. A partir de este pasaje, entendí que la genealogía que Mateo creó para Jesús no es la voluntad de Dios, sino que es enteramente su propia idea. ¿Cómo podría Dios tener Su genealogía? Mateo conocía muy bien la concepción de Jesús por el Espíritu Santo, pero creó una genealogía para Jesús, diciendo que Ėl es la simiente de David y el hijo de José. ¿No es esto una contradicción? ¿No es esto negando la concepción de Jesús por el Espíritu Santo? ¿No engaña a las personas a pensar que Jesucristo es el hijo de José, un hombre? ¡Esto es oponerse y blasfemar a Dios! En ese momento, me di cuenta de que hay inexactitud en el versículo, “Toda Escritura es inspirada por Dios …” (2 Timoteo 3:16).

¿De qué se tratan las otras contradicciones en la Biblia? Seguí leyendo el libro:

Si los Cuatro Evangelios vinieron todos del Espíritu Santo, entonces ¿por qué dicen Mateo, Marcos, Lucas y Juan cosas diferentes sobre la obra de Jesús? Si no creéis esto, mirad entonces los relatos de la Biblia de cómo Pedro negó al Señor tres veces: son todos diferentes y cada uno tiene sus propias características. […] Leed detenidamente los Cuatro Evangelios; leed lo que registraron acerca de las cosas que Jesús hizo y las palabras que habló. Cada relato era, simplemente, diferente y cada uno de ellos tenía su propia perspectiva. Si lo escrito por los autores de estos libros vino todo del Espíritu Santo, entonces tendrían que ser todos iguales y coherentes. Entonces ¿por qué existen discrepancias? […] Después de que Lucas y Mateo hubieran oído las palabras de Jesús y visto Su obra, hablaron desde su propio conocimiento en forma de reminiscencias que detallaban algunos de los hechos llevados a cabo por Jesús. ¿Puedes decir que su conocimiento fue revelado completamente por el Espíritu Santo?”. “Puede decirse que lo que registraron fue acorde con su nivel de educación y calibre humano, que fueron las experiencias de los hombres, que cada uno tuvo sus propios medios de recopilar y conocer, y que cada registro era diferente. Por tanto, ¡si adoras la Biblia como si fuera Dios eres extremadamente ignorante y estúpido!” Mientras leí estas palabras, reflexioné sobre ellas cuidadosamente. Entendí que los Cuatro Evangelios son los registros de la obra de Jesucristo por Sus discípulos. Como dijo Lucas: “Por cuanto muchos han tratado de compilar una historia de las cosas que entre nosotros son muy ciertas, tal como nos las han transmitido los que desde el principio fueron testigos oculares y ministros de la palabra, también a mí me ha parecido conveniente, después de haberlo investigado todo con diligencia desde el principio, escribírtelas ordenadamente, excelentísimo Teófilo, para que sepas la verdad precisa acerca de las cosas que te han sido enseñadas” (Lucas 1:1-4).

Los Cuatro Evangelios fueron escritos por Lucas y otros según lo que los predicadores habían dicho y lo que ellos mismos habían escuchado y visto; el libro de Hechos es el relato de los discípulos de Jesús predicando Su camino. Es decir, los Cuatro Evangelios y el libro de Hechos son registros de las cosas que sucedieron. Porque fueron escritos según los recuerdos de los hombres y lo que habían oído de los demás, inevitablemente hay algunos errores en ellos. Los hombres tienen pensamientos y, por lo tanto, tienen sus propias opiniones y conocimientos sobre muchas cosas. Entonces, la obra de los hombres está inevitablemente mezclada con sus puntos de vista subjetivos. Por lo tanto, lo que ellos expresan en su obra no se puede decir que represente completamente la voluntad de Dios. Por ejemplo, Mateo podría escribir la genealogía de Jesucristo, que es suficiente para demostrar que hay impurezas en la obra del hombre. Sin embargo, consideré todas las palabras en la Biblia como las palabras de Dios, pensando que se daban por inspiración de Dios y provenían completamente de Dios. ¡Soy extremadamente estúpida! Leía la Biblia todos los días, pero no encontré muchas palabras en ella que sean registros de las experiencias y el conocimiento de los hombres, y hasta la consideré como un libro celestial, un libro sagrado. ¿Estoy creyendo en Dios? ¿No he considerado la creencia en la Biblia como una creencia en Dios?

A través de la iluminación del Espíritu Santo, llegué a entender que el autor de la Biblia es el hombre, no Dios. Si consideramos que creer en la Biblia es creer en Dios, es una blasfemia contra Dios. En ese caso, no importa cuántos sufrimientos suframos y cuántos precios paguemos, Dios no reconocerá nuestra fe. Por lo tanto, para ser aprobado por el Señor en nuestra fe, la condición más fundamental es tratar la Biblia correctamente, y no considerar la creencia en la Biblia como la creencia en Dios. Lo más importante en la fe en Dios es esforzarse más en leer y practicar Sus palabras. Si creemos en Dios pero no practicamos Sus palabras, incluso si recitamos la Biblia al revés, no seremos reconocidos por Dios, y mucho menos entraremos en el reino de los cielos, porque Jesucristo nos dijo claramente “No todo el que me dice: ‘Señor, Señor’, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos” (Mateo 7:21).

Agradezco a Dios por Su iluminación y guía, para que yo sepa cómo caminar el camino para seguir a Él en el futuro y cómo buscar ser complacida por Él. Que toda la gloria sea para nuestro Padre que está en los cielos. ¡Amén!

(Traducido del original en inglés al español por Jose M. Flecha)

Aprender más: Qué es un devoci¿Qué es un devocional? ¿Cómo hacer correctamente un devocional?

Las escrituras tomadas de LA BIBLIA DE LAS AMERICAS® (LBLA) Copyright © 1986, 1995, 1997 por The Lockman Foundation usado con permiso. www.LBLA.com

Capítulo 14

Ahora, el tiempo apremia de verdad. El Espíritu Santo usa muchos métodos diferentes para llevarnos a las palabras de Dios. Debes estar equipado con todas las verdades, ser santificado y tener genuina cercanía y asociación conmigo; no se te permitirá elegir nada. La obra del Espíritu Santo carece de emoción y no tiene consideración por la clase de persona que eres. Mientras estés dispuesto a buscar y seguir, sin poner excusas ni discutir sobre tus ganancias y pérdidas, sino a buscar con hambre y sed de justicia, entonces te esclareceré. Por muy insensato e ignorante que seas, Yo no me enfoco en esas cosas. Yo miro para comprobar cuánto te esfuerzas en el aspecto positivo. Si sigues aferrándote a la noción del “yo”, dando vueltas en tu pequeño mundo, entonces creo que estás en peligro… ¿Qué es el arrebatamiento? ¿Qué significa ser abandonado? ¿Cómo deberías vivir hoy ante Dios? ¿Cómo deberías cooperar activamente conmigo? Descarta tus propias nociones, autoexamínate, quítate la máscara, considera con claridad cómo eres en realidad, aborrécete, ten un corazón que busca con hambre y sed de justicia, convéncete de que realmente no vales nada, ten disposición a renunciar a ti mismo, sé capaz de detener todas tus formas de hacer las cosas, guarda silencio ante Mí, ofrece más oraciones, apóyate en Mí con sinceridad, mírame, no dejes de acercarte a Mí ni de comunicarte conmigo; en estas cosas está la clave. Las personas se quedan a menudo dentro de sí mismas y, por lo tanto, no están ante Dios.

La obra actual del Espíritu Santo es realmente difícil de imaginar para las personas y entra toda ella en la realidad; verdaderamente no te servirá de nada ser irreflexivo. Si tu corazón y tu mente no están en el lugar correcto, entonces, no tendrás salida. De principio a fin debes permanecer vigilante en todo momento y debes asegurarte de protegerte contra la negligencia. ¡Bienaventurados los que están continuamente vigilantes y a la espera, y que están tranquilos ante Mí! ¡Bienaventurados los que me miran de continuo con sus corazones, que se preocupan por escuchar Mi voz con atención, que prestan atención a Mis acciones y ponen en práctica Mis palabras! En verdad el tiempo no puede admitir más retraso; se desatarán todo tipo de plagas que abrirán sus bocas feroces y sangrientas para devoraros a todos como un torrente. ¡Hijos míos! ¡El momento ha llegado! No queda ya lugar para la reflexión. La única salida que os traerá bajo Mi protección es volver ante Mí. Debéis poseer la fuerza de carácter del hijo varón; no seáis débiles ni os desaniméis. Debéis seguir el ritmo de Mis pasos, no rechazar la nueva luz y, cuando os digo cómo comer y beber de Mis palabras, debéis obedecer y comer y beber de la forma adecuada. ¿Sigue habiendo tiempo para luchar o contender los unos contra los otros de manera arbitraria? ¿Puedes librar una guerra si no comes hasta saciarte y sin estar totalmente equipado con la verdad? Si quieres vencer a la religión, debes estar totalmente provisto de la verdad. Come y bebe más de Mis palabras, y medita más en ellas. Debes comer y beber Mis palabras de forma independiente y empezar por acercarte a Dios. ¡Que esto sea una advertencia para ti! ¡Debes prestar atención! ¡Los que son inteligentes deben despertarse rápidamente a la verdad! Renuncia a todas las cosas de las que no estás dispuesto a deshacerte. ¡Te digo, una vez más, que estas cosas son realmente dañinas para tu vida y no son beneficiosas! Espero que puedas confiar en Mí en tus acciones, de lo contrario el único camino por delante será el de la muerte, ¿y dónde irás, entonces, a buscar el camino de la vida? ¡Retira tu corazón que ama ocuparse con cosas externas! ¡Retira tu corazón que desobedece a otras personas! Si tu vida no puede madurar, y eres abandonado, ¿no serás entonces tú quien te has hecho tropezar a ti mismo? La obra actual del Espíritu Santo no es como tú imaginas. Si eres incapaz de renunciar a tus nociones, entonces, sufrirás una gran pérdida. Si la obra fuera según los conceptos del hombre, ¿podrían tu vieja naturaleza y tus conceptos salir a la luz? ¿Podrías conocerte a ti mismo? Quizás sigas pensando que estás libre de conceptos, pero esta vez todas tus diversas y feas facetas saldrán claramente a la luz. Pregúntate con diligencia:

¿Eres alguien que me obedece?

¿Estás dispuesto y listo a renunciar a tu ser y seguirme?

¿Eres alguien que busca Mi rostro con un corazón puro?

¿Sabes cómo acercarte a Mí y comunicarte conmigo?

¿Puedes hacer silencio ante Mí y buscar Mi voluntad?

¿Pones en práctica las palabras que Yo te revelo?

¿Puedes mantener una condición normal ante Mí?

¿Puedes ver a través de las astutas estratagemas de Satanás? ¿Te atreves a exponerlas?

¿De qué manera eres considerado con la carga de Dios?

¿Eres alguien considerado con la carga de Dios?

¿Cómo palpas la obra del Espíritu Santo?

¿Cómo sirves en coordinación en la familia de Dios?

¿Cómo das un fuerte testimonio por Mí?

¿Cómo luchas la buena batalla por la verdad?

Debes tomarte el tiempo para meditar en estas verdades exhaustivamente. Los hechos son suficientes para demostrar que el día está muy cerca. Debes ser hecho completo antes de los desastres; ¡esto es un asunto de gran importancia que debe resolverse urgentemente! Yo deseo haceros completos, pero veo que estáis realmente un tanto desenfrenados. Tenéis entereza, pero no hacéis el mejor uso de ella ni habéis comprendido las cosas más importantes, en cambio, todo lo que comprendéis son asuntos triviales. ¿Qué utilidad hay en deliberar sobre estas cosas? ¿No es esto una pérdida de tiempo? Os muestro bondad de esta forma, pero fracasáis al demostrar aprecio alguno y solo peleáis entre vosotros, así que ¿no se ha malgastado todo Mi meticuloso esfuerzo? Si seguís de esta manera, ¡no ocuparé el tiempo en convenceros! ¡Os digo que, a no ser que os despertéis a la verdad, la obra del Espíritu Santo se retirará de vosotros! No se os dará más de comer, y podréis creer lo que os parezca. He hablado Mis palabras exhaustivamente; depende de vosotros escuchar o no. Cuando llegue el momento en que estéis confundidos y no tengáis un camino por delante ni podáis ver la verdadera luz, ¿me culparéis? ¡Qué ignorancia! ¿Cuál debería ser la consecuencia si os aferráis fuertemente a vosotros mismos y os negáis a abandonaros? ¿No habrá sido vuestro trabajo un ejercicio inútil? ¡Cuán lamentable es ser echado a un lado cuando sobrevienen los desastres!

Ahora es la fase crucial de la edificación de la iglesia. Si no puedes cooperar conmigo proactivamente y ofrecerte a Mí de forma incondicional, y si no puedes abandonarlo todo, entonces sufrirás pérdida. ¿Puedes seguir teniendo otras intenciones? Yo os he mostrado indulgencia de esta manera, esperando a que os arrepintáis y comencéis de nuevo. Sin embargo, el tiempo ya no permite esto realmente y debo considerar la imagen general. En aras del propósito del plan de gestión de Dios, todo está avanzando y Mis pasos avanzan día tras día, hora tras hora y momento tras momento. Aquellos que no puedan mantener el paso serán abandonados. Cada día hay una nueva luz, cada día se realizan nuevas acciones. ¡Cada día surgen cosas nuevas y los que no pueden ver la luz están ciegos! Los que no sigan serán eliminados…

De “La Palabra manifestada en carne”

Fuente: Iglesia de Dios Todopoderoso

Pregunta 4: Si aceptamos la obra de Dios Todopoderoso en los últimos días, ¿cómo deberíamos buscar para recibir el camino de la vida eterna?

Respuesta: Dios Todopoderoso en los últimos días, dice la verdad total que puede purificar y salvar a la humanidad. Estas verdades se expresan conforme a la esencia perversa del hombre y todo de lo que él necesita, y que son la realidad de la verdad que el hombre debería conocer. Dios quiere que recibamos estas verdades y obtengamos la vida eterna. Esta verdad es el camino a la vida eterna que Dios otorga al hombre. ¿Entonces, cómo debemos buscar y obtener el camino a la vida eterna? Dios Todopoderoso ya ha trazado un camino práctico para nosotros. Leamos un poco más de Dios Todopoderoso.

«La obra de los últimos días es separar a todos según su especie, y concluir el plan de gestión de Dios, porque el tiempo está cerca y el día de Dios ha llegado. Dios trae a todos los que entran en Su reino, todos los que le son leales hasta el final, a la era de Dios mismo. Sin embargo, antes de la llegada de la era de Dios mismo, la obra de Dios no es la de observar las acciones del hombre ni la de indagar sobre la vida de este, sino la de juzgar la desobediencia del hombre, porque Dios purificará a todos los que vengan ante Su trono. Todos los que han seguido los pasos de Dios hasta el día de hoy son los que acuden ante el trono de Dios, y siendo esto así, cada persona que acepta la obra de Dios en su fase final es el objeto de Su purificación. En otras palabras, todo el que acepta la obra de Dios en su fase final es el objeto del juicio de Dios” (‘Cristo hace la obra del juicio con la verdad’ enLa Palabra manifestada en carne”).

«La obra actual de conquista es para recuperar todo el testimonio y toda la gloria, y que todos los hombres adoren a Dios, de forma que haya testimonio entre los creados; esta es la obra que debe hacerse en esta etapa. ¿Cómo ha de conquistarse exactamente a la humanidad? Usando la obra de las palabras de esta etapa para convencer totalmente al hombre; usando la revelación, el juicio, el castigo y la maldición inmisericorde para someterlo totalmente; revelando la rebeldía del hombre y juzgando su resistencia de forma que pueda conocer la injusticia y la inmundicia de la humanidad, y, así, utilizar estas cosas como contraste del carácter justo de Dios. Principalmente, es a través de estas palabras que el hombre es conquistado y queda totalmente convencido. Las palabras son el medio para la conquista definitiva de la humanidad, y todos los que acepten la conquista de Dios deben aceptar los golpes y el juicio de Sus palabras. El proceso de hablar hoy es, precisamente, el proceso de conquista. Y ¿exactamente cómo deberían cooperar las personas? Sabiendo cómo comer y beber estas palabras y llegando a comprenderlas. En cuanto a la manera como son conquistadas las personas, esto no es algo que ellas puedan hacer por sí mismas. Todo lo que puedes hacer es que, a través de comer y beber estas palabras, llegues a conocer tu propia corrupción e inmundicia, tu rebeldía e injusticia y te postres delante de Dios. Si, después de comprender la voluntad de Dios, puedes ponerla en práctica, y si tienes visiones y eres capaz de someterte completamente a estas palabras y no tomas ninguna decisión por ti mismo, entonces habrás sido conquistado, y habrá sido como resultado de estas palabras” (‘La verdadera historia de la obra de conquista (1)’ en “La Palabra manifestada en carne”).

En esta era, Dios usa, primordialmente, las palabras para gobernar a todos. A través de las palabras de Dios, el hombre es juzgado y perfeccionado, y, luego, finalmente, es llevado al reino. Sólo las palabras de Dios pueden proveer la vida del hombre, y sólo las palabras de Dios pueden dar luz al hombre y una senda de práctica, especialmente en la Era del Reino. Siempre que no te apartes de la realidad de las palabras de Dios, y comas y bebas a diario Sus palabras, Dios podrá perfeccionarte” (‘La Era del Reino es la Era de la Palabra’ en “La Palabra manifestada en carne”).

Lo que resulta vital ahora es enfocarse en la vida, comer y beber más de Mis palabras, experimentar Mis palabras, conocer Mis palabras, hacer que Mis palabras se conviertan verdaderamente en tu vida; esto es lo principal. Si alguien no puede vivir según las palabras de Dios, ¿puede madurar su vida? No, no puede. Debes vivir según Mis palabras en todo momento y que Mis palabras sean el código de conducta para tu vida, de modo que sientas que Dios se deleita en que actúes de acuerdo con ese código, y que actuar de una manera distinta es lo que Dios odia; y, poco a poco, llegarás a andar por el camino correcto” (‘Capítulo 22’ de Declaraciones de Cristo en el principio en “La Palabra manifestada en carne”).

«Si una persona puede satisfacer a Dios al tiempo que lleva a cabo su deber, si basa sus palabras y sus acciones en principios y puede entrar la realidad-verdad en todos los aspectos de la verdad, entonces es una persona perfeccionada por Dios. Puede decirse que la obra y las palabras de Dios han sido completamente eficaces para esta persona, que las palabras de Dios se convirtieron en su vida, que obtuvo la verdad y que pudo vivir según las palabras de Dios. Después de esto, la naturaleza de su carne —es decir, el fundamento mismo de su existencia original— se sacudirá y se derrumbará. Después de que uno tiene las palabras de Dios como su vida, se convierte en una nueva persona. Si las palabras de Dios se vuelven su vida, si la visión de la obra de Dios, Sus requisitos hacia la humanidad, Sus revelaciones a los humanos y los estándares para una vida verdadera que Dios le exige al hombre cumplir se convierten en su vida, si vive conforme a estas palabras y a estas verdades, entonces esta persona es perfeccionada por las palabras de Dios. Tal persona ha renacido y se ha convertido en alguien nuevo a través de Sus palabras” (‘Cómo caminar por la senda de Pedro’ en “Registros de las pláticas de Cristo”).

Vemos por la palabra de Dios Todopoderoso que la obra de Dios en los últimos días es la obra de la palabra. Dios usa la palabra para juzgar, purificar, y perfeccionar al hombre. Así si queremos obtener el camino a la vida eterna, debemos aceptar y obedecer el juicio y el castigo ante Cristo de los últimos días, comer y beber la palabra de Dios, aceptar el juicio de Su palabra, y encontrar la verdad y el conocimiento del carácter justo de Dios, temerlo a Él en nuestros corazones y luego experimentar la palabra de Dios para entender la verdad y vivir la realidad de Su palabra. Esta es la única vía para recibir el camino a la vida eterna. Ahora todos sabemos que únicamente al aceptar la palabra de Dios Todopoderoso el hombre puede ser purificado, salvado, y perfeccionado. Para conseguir el camino a la vida eterna, necesitamos comer y beber y experimentar Su palabra, porque el carácter satánico en el hombre es muy profundo. Vivimos en pecado, peleando ciegamente para asegurar nuestros propios destinos. No conocemos la diferencia entre el bien y el mal, ni tampoco la esencia de nuestra propia naturaleza y la verdad sobre nuestra perversión. No conocemos el deseo de Dios ni conocemos a Dios, ni entendemos qué le gusta a Dios ni qué le disgusta. No podemos ver la esencia de la maldad de Satanás, porque vivimos gobernados por la naturaleza satánica. Buscamos fortuna y fama, nos rendimos a la intriga y al poder y al mal. Y confundimos el negro y el blanco, y complacemos nuestra codicia y deseos. Y hacemos subsistir las imágenes demoníacas de Satanás, sin tener ninguna semejanza con la realidad humana. Sólo Dios es la verdad, el camino y la vida. Las verdades expresadas por Dios muestran el carácter de Dios y todo lo que Él tiene y es. Para el hombre la verdad es juicio, castigo y examen y además es purificación. Ante la palabra de Dios, la gente puede sentir el justo carácter de Dios. Sólo cuando el hombre ve el aspecto de Dios su corazón siente temor de Él. El hombre siente que es insignificante, inmundo y pequeño. Ve la verdad acerca de su perversión provocada por Satanás y cuán lejos está de los requeridos de Dios. Y por medio de la práctica, la gente comienza a entender más verdades, sienten vergüenza y culpa por sus acciones que no los encaminan hacia el corazón de Dios. La verdad sirve como examen, y los hombres con sus acciones eligen sus caminos, y la verdad les sirve como guía, convirtiéndose en principios por los que la gente habla y actúa. Cuando esto sucede la verdad se convierte en la vida del hombre. Vemos que la verdad puede transformar a la gente. Esto cambia su carácter y lo perfecciona. La verdad tiene un profundo valor y significado para la existencia del hombre. Así que si la gente acepta y vive la verdad expresada por Dios Todopoderoso en los últimos días, ellos pueden transformar su carácter de vida y convertirse en quienes tienen la verdad y la humanidad. Esta gente que ha sido perfeccionada por Dios y ha conseguido la verdad es quien ha escapado de las tinieblas de Satanás y ha sido ganada por Dios. Obedecen a Dios, aman a Dios, siguen la voluntad de Dios y son compatibles con Dios. Son los únicos que hallarán el camino de la vida eterna.

Extracto del guion de la película de “Desde el trono fluye el agua de la vida”

La semejanza humana se logra resolviendo la arrogancia

Testimonio de fe | La semejanza humana se logra resolviendo la arrogancia

Por Zhenxin, Estados Unidos

En marzo de 2017, comencé a hacer trabajos de diseño gráfico para la iglesia, en su mayoría pósteres de películas y viñetas. Al comienzo no conocía bien el aspecto técnico, así que constantemente aprendía principios y habilidades de diseño. Con modestia, pedía ayuda a hermanas y hermanos y procuraba aplicar a mis diseños los consejos de los demás. Con el tiempo, ya manejaba mejor las destrezas que necesitaba para el deber. Mis viñetas se publicaban en línea y la tasa de clics era bastante buena. Un póster en particular, para un documental, fue muy elogiado por varios hermanos y hermanas. La gente me consultaba mucho sobre asuntos técnicos, así que sentía que tenía verdadero talento en el área de diseño gráfico. Sin darme cuenta me volví arrogante.

Luego, mientras diseñaba viñetas, algo más fácil que los pósteres de películas, sentí que estaba capacitada para terminarlas rápido. Así que comencé a hacerlas basándome en mis destrezas técnicas, sin pensarlas demasiado ni considerando los principios. Como resultado, en su devolución, los hermanos y hermanas dijeron que ni la luz ni el color iban con el tema. Ni consideré ni acepté su devolución, pero pensé: “¿Acaso no tienen buen gusto? Mi diseño es audazmente creativo. Consideré lo que dijeron pero no me pareció un problema. Sugieren cosas desde la ignorancia”. Mantuve mi postura firme e incluso me enfadé. Me negué a hacer modificaciones. Como resultado, algunas de mis viñetas fueron rechazadas por problemas con las imágenes. Supe luego que una hermana se sintió muy restringida por mí y temía hacerme más sugerencias. Me sentí un poco mal cuando me enteré, pero no reflexioné sobre mí misma a la luz de lo que había pasado.

Al poco tiempo, trabajé en el diseño de otro póster. La película era sobre una creyente controlada y engañada por pastores y ancianos y limitada por sus nociones religiosas, que por ende no aceptaba la nueva obra de Dios. Al final, luego de buscar la verdad, aceptó la obra de los últimos días de Dios Todopoderoso, y comenzó a vivir bajo Su luz. Tuve en cuenta este tema y pensé: “El póster debería mostrar el paso de la oscuridad a la luz, no hay mejor idea que esa”. Estuve siglos buscando un póster similar para usar como referencia. Cuando miré mi imagen final, pensé que era realmente buena y que parecía un póster de un éxito de taquilla. Me estaba felicitando a mí misma, cuando una hermana vio mi póster y me hizo esta sugerencia: “Aquí es muy oscuro. No hay detalles y es demasiado aburrido”. Otra hermana sugirió: “Es demasiado oscuro en general, no es claro. Es un tanto sombrío. La película da testimonio de Dios, las imágenes no deberían ser demasiado oscuras”. Me resistí mucho a lo que decían y pensé: “Para mí es genial. Ustedes no saben manejar el sombreado y me dicen a mí cómo hacerlo. ¿No estarán siendo quisquillosos?”. Pero dije: “¿No es este el sombreado correcto? Tiene que haber una distinción entre la luz y la oscuridad. Además, es el póster de una película, la idea es trabajar el sombreado. Así se hacen este tipo de pósteres. El mío no tiene nada de malo”. Luego les envié copia de uno de los pósteres al que me había referido. Ante mi sorpresa, dijeron que mi póster tenía demasiados espacios oscuros y que no estaba tan bien como el otro. Cuando dijeron esto me enfurecí y pensé: “No olviden que siempre me piden consejo sobre el sombreado. No tienen siquiera un manejo básico del tema, pero me dicen cómo hacerlo. ¿No están tratando de enseñar a un pez a nadar?”. Para probar que tenía razón, les envié a otros hermanos y hermanas la imagen que había diseñado, pero también les pareció demasiado oscura. Tuve que hacer de tripas corazón y cambiarla. Aún pensaba que mi idea era correcta y que se ajustaba a los principios del sombreado, “así que hice pequeños cambios, pero igual no fue aceptada.” Como resultado, llevaba casi un mes trabajando en una imagen que debería haberme llevado una semana. La terminaron descartando por problemas conceptuales de diseño. Lo sentí como una bofetada. Estaba muy desalentada y desanimada y no quise abrirme para compartirlo con los demás. Caí en un pozo oscuro y doloroso. Luego, el líder del grupo me recordó que ninguno de mis diseños recientes había sido bueno y que de inmediato debía reflexionar sobre mí misma ante Dios. Recién allí me presenté ante Dios y reflexioné y descubrí algunas de Sus relevantes palabras.

Un día, leí esto en mi devocional: “Cuando se te presenten problemas, no debes ser santurrón y pensar, ‘Entiendo los principios y tengo la última palabra. Vosotros no sois aptos para hablar. ¿Qué sabéis vosotros? Vosotros no entendéis; ¡yo sí!’ Esto es ser santurrón. Ser santurrón es un carácter satánico corrupto; no es algo dentro de la humanidad normal”. “Si siempre eres santurrón e insistes en tus propias ideas diciendo: ‘No escucharé a nadie. Y si lo hago, solo será para guardar la apariencia; no cambiaré. Haré las cosas a mi manera. Siento que estoy en lo correcto y completamente justificado’, ¿qué pasará? Puedes estar justificado y puede no haber falta en lo que haces; puede que no hayas cometido ningún error, y puede que tengas un mejor entendimiento que otros sobre un aspecto técnico de un asunto, pero una vez que te comportas y practicas de esta manera, otros lo verán y dirán: ‘¡El carácter de esta persona no es bueno! Cuando se le presentan problemas, no acepta nada de lo que dicen los demás, sea acertado o no. Todo es resistencia. Esta persona no acepta la verdad’. Y si las personas dicen que no aceptas la verdad, ¿qué debe pensar Dios? ¿Es capaz Dios de ver estas expresiones tuyas? Dios las puede ver con enorme claridad. Dios no sólo examina el corazón más íntimo del hombre, sino que Él también observa todo lo que dices y haces en todo momento, en todas partes. Y cuando Él ve estas cosas, ¿qué hace? Él dice: ‘Estás endurecido. Eres así cuando se da el caso de que tienes razón y eres igual cuando estás equivocado. En todos los casos, todas tus revelaciones y expresiones son conflictivas y de oposición. No aceptas ninguna de las ideas o sugerencias de otros. Todo en tu corazón es contradicción, cerrazón y rechazo. ¡Eres muy difícil!’” (‘Si no puedes vivir siempre delante de Dios, eres un incrédulo’ en “Registros de las pláticas de Cristo”). Dios sí que ve el interior de nuestro corazón y nuestra mente. Esto dejó expuesto mi estado. Había estado revelando el carácter satánico de la arrogancia. Cuando mis hermanas y hermanos aprobaban y elogiaban mis pósteres, pensaba que era por mis propias destrezas y que nadie podía estar a la altura de mis diseños y conocimiento técnico. Cuando los demás me sugerían algo, me negaba a aceptarlo, pensando que no entendían. Incluso cuando varios me hacían la misma sugerencia, me ponía realmente rígida. Fingía aceptar lo que decían, pero me aferraba a mi propio parecer. Solo cambiaba lo que me era fácil aceptar y rechazaba aquello con lo que no estaba de acuerdo. Encontraba todo tipo de excusas para discutir con los demás e incluso perdía los estribos. Así, terminé sometiendo a una hermana. Me di cuenta de que yo era arrogante más allá de todo sentido. ¡Era completamente irracional! Tan arrogante y santurrona que no quería aceptar las sugerencias de nadie. Mis imágenes no solo debían ser editadas una y otra vez, retrasando el trabajo, sino que mi propio estado seguía deteriorándose. Si no hubiera afrontado esos fracasos y contratiempos, jamás me habría puesto ante Dios para reflexionar y conocerme. Si no revertía esto y seguía viviendo regida por mi carácter arrogante, los demás me rechazarían y Dios se indignaría. Estaba llena de arrepentimiento y sentí un poco de miedo ante esa noción. Me puse de inmediato ante Dios en mis oraciones, dispuesta a arrepentirme.

Luego, me abrí a las hermanas del equipo sobre la corrupción que había demostrado y les dije que estaba dispuesta a aceptar sugerencias y a que me abordaran. De allí en más, en mi deber, hermanos y hermanas me hicieron varias sugerencias y al principio fue bastante difícil aceptarlas. Pero al recordar mis recientes fracasos, oraba y me hacía a un lado. Pensaba en por qué habían hecho esa sugerencia, qué se podía lograr si la seguía y dónde radicaba el problema. Luego la consideraba basándome en los principios. Con este enfoque, me fue más fácil entender y aceptar las sugerencias de los demás y mis correcciones fueron mucho mejor recibidas. También descubrí qué maravillo es practicar la verdad. Pero mi carácter arrogante estaba muy arraigado así que no pude deshacerme de él con una sola experiencia de fracaso.

Volví a hundirme en la arrogancia poco después. Una vez tuve que diseñar las viñetas de unos himnos de la iglesia. Pensé que como se trata de hermanos y hermanas alabando a Dios luego de experimentar Su obra, las viñetas debían tener un estilo cálido y romántico. Recurrí a algo de lo aprendido sobre teoría de color, sobre que el morado encarna ese tipo de sentimiento y que denota majestuosidad y elegancia. Sentí que al usar morado como color primario no me iba a equivocar. Cuando terminé, algunos hermanos y hermanas dijeron que les gustó la lógica aplicada y que el color era bonito. Estaba contenta conmigo misma y pensé que, después de todo, estaba capacitada y tenía cierta aptitud para el diseño. Entonces me sorprendió la sugerencia de una hermana que apenas había comenzado en el diseño: “Los himnos de la iglesia son experiencias y conocimientos reales de hermanos y hermanas. El morado remite a algo demasiado onírico y no encaja con la atmósfera de los himnos. No es muy bonito. Sugiero cambiarlo”. Leí la sugerencia pero sentí una verdadera resistencia interna. Pensé: “Hay mucho material instructivo que dice que el morado da una bonita calidez. Además, hay muchos otros diseños en línea donde se usa así. ¿Por qué dices que no es bonito? Como si fuera poco, estás dando tus primeros pasos y casi no has diseñado nada sola y me haces sugerencias. No conoces tus límites”. Pero, como no me sentía cómoda con rechazarla de plano, la desestimé y le dije que consideraría las sugerencias de otros hermanos y hermanas. Pero no volví a pedir opinión a nadie y le resté importancia.

Unos días después, otra hermana me hizo la misma devolución. Dijo que el color que había usado era deprimente y sugirió que lo cambiara. Y entonces el líder del equipo me recordó que no fuera obstinada y que hiciera cambios para seguir revisando el diseño. A esa altura, no me atreví a mantenerme firme en mi postura así que intenté hacer algunos cambios. Pero no estaba muy dispuesta a renunciar al diseño morado. Pensé: “Mi diseño con este color no puede estar tan mal. A algunos les gustó, ¿por qué debería cambiarlo?”. Pero si pensaba así, me costaba cambiarlo. Luego de algunos intentos, seguía sin gustarme. En eso, mientras editaba la imagen, surgió un error y dediqué horas a buscar una solución, sin éxito. Me sentía increíblemente frustrada, sin saber qué hacer y sentí ganas de abandonarlo todo. Recordé que había trabajado un mes en esa imagen, que la había editado seis veces y que los demás me habían hecho muchas sugerencias. Todavía no la tenía lista y estaba retrasando nuestro trabajo. Estaba realmente molesta. Recordé que antes había entorpecido nuestro trabajo por ser arrogante y no saber recibir devoluciones. Ahora estaba siendo arrogante otra vez y rechazaba las sugerencias de los demás. ¿No era el problema de siempre? De inmediato me puse ante Dios en mi oración y dije: “Oh, Dios, mi carácter arrogante es cosa seria. En esta situación no puedo someterme. Esclaréceme y guíame para que pueda entender Tu voluntad, para conocerme de veras y poder salir de este estado”.

Más tarde leí este pasaje de la palabra de Dios: “La arrogancia es la raíz del carácter corrupto del hombre. Cuanto más arrogante es la gente, más propensa es a oponerse a Dios. ¿Hasta dónde llega la gravedad de este problema? Las personas de carácter arrogante no solo consideran a todas las demás inferiores a ellas, sino que lo peor es que incluso son condescendientes con Dios. Aunque algunas personas, por fuera, parezcan creer en Dios y seguirlo, no lo tratan en modo alguno como a Dios. Siempre creen poseer la verdad y tienen buen concepto de sí mismas. Esta es la esencia y la raíz del carácter arrogante, y proviene de Satanás. Por consiguiente, hay que resolver el problema de la arrogancia. Creerse mejor que los demás es un asunto trivial. La cuestión fundamental es que el propio carácter arrogante impide someterse a Dios, a Su gobierno y Sus disposiciones; alguien así siempre se siente inclinado a competir con Dios por el poder sobre los demás. Esta clase de persona no venera a Dios lo más mínimo, por no hablar de que ni lo ama ni se somete a Él. Las personas que son arrogantes y engreídas, especialmente las que son tan arrogantes que han perdido la razón, no pueden someterse a Dios al creer en Él e, incluso, se exaltan y dan testimonio de sí mismas. Estas personas son las que más se resisten a Dios. Si las personas desean llegar al punto en que veneren a Dios, primero deben resolver su carácter arrogante. Cuanto más minuciosamente resuelvas tu carácter arrogante, más veneración tendrás por Dios, y solo entonces podrás someterte a Él y serás capaz de obtener la verdad y conocerle” (La comunión de Dios). Esto me ayudó a entender que la arrogancia es la raíz de la resistencia a Dios. Controlada por mi carácter arrogante, siempre pensaba que tenía razón, como si mi punto de vista fuera la verdad y tuviera autoridad. No sentía deseo alguno de buscar la verdad ni de someterme a Dios. No aceptaba las sugerencias de nadie. Sobre todo cuando provenían de gente sin mis destrezas técnicas o que no entendía ciertos aspectos técnicos. Me resistía mucho. Fingía aceptar las sugerencias, pero en realidad, no las tomaba en serio. Dios me recordó en varias oportunidades a través de los demás que debía poner mi voluntad de lado, concentrarme en lo que beneficiaba a la casa de Dios, y buscar, intentar y crear la mejor versión. Pero era increíblemente obstinada y engreída. Consideraba mis ideas y mi experiencia como la verdad y me ponía firme cuando las sugerencias de los demás no me parecían satisfactorias. Esto obstaculizaba la obra de la casa de Dios. Finalmente comencé a entender Su palabra: “Las personas de carácter arrogante no solo consideran a todas las demás inferiores a ellas, sino que lo peor es que incluso son condescendientes con Dios”. “Cuanto más arrogante es la gente, más propensa es a oponerse a Dios”. Me convencí por completo de esto. Y también sentí un poco de miedo. Me hizo recordar a los anticristos en la iglesia. Estos eran muy arrogantes y dictatoriales y nunca escuchaban las sugerencias de los demás. Incluso arremetían contra los que les daban devoluciones y los excluían, obstaculizando la obra de la casa de Dios y ofendiendo Su carácter. Los anticristos fueron erradicados por Dios. Yo jamás hubiera hecho el mal que hicieron ellos, pero ¿en qué se diferenciaba el carácter que demostré yo? Fui allí que me di cuenta de lo serio de las consecuencias si no resolvía mi arrogancia. Me puse de inmediato en presencia de Dios con mis oraciones, dispuesta a arrepentirme.

Luego, leí este pasaje de Su palabra: “Contemplándolo ahora, ¿es difícil cumplir adecuadamente con el deber? En realidad, no; la gente solo debe ser capaz de tener una actitud humilde, un poco de sentido y una posición adecuada. Independientemente de la formación que creas tener, de los premios que hayas ganado o lo mucho que hayas conseguido, y por muy elevadas que consideres tu aptitud y tu jerarquía, debes empezar por dejar de lado todas estas cosas, pues no valen nada. Por muy grandes y buenas que sean, en la casa de Dios no pueden estar por encima de la verdad; no son la verdad ni pueden ocupar su lugar. Por eso digo que debes tener lo que se denomina sentido. Si dices: ‘Tengo mucho talento, una mente muy aguda y reflejos rápidos, aprendo enseguida y tengo excelente memoria’, y siempre utilizas estas cosas como tu capital, esto ocasionará problemas. Si consideras estas cosas la verdad o por encima de la verdad, te costará aceptarla y ponerla en práctica. A los altivos y arrogantes, que siempre actúan con superioridad, les cuesta más que a nadie aceptar la verdad y son los más propensos a caer. Si uno es capaz de corregir el problema de su arrogancia, se le hará fácil poner en práctica la verdad. Por lo tanto, primero has de dejar y negar aquellas cosas que a primera vista parecen agradables y elevadas y provocan envidia. No son la verdad; más bien pueden impedirte entrar en ella” (‘¿Cuál es el desempeño adecuado del deber?’ en “Registros de las pláticas de Cristo”). Allí entendí que debía hacerme a un lado y debía negarme a mí misma para resolver mi carácter arrogante. Las destrezas humanas, las capacidades, la experiencia y los dones no son la verdad, por más maravilloso que sea uno. Son solo herramientas para cumplir con nuestro deber. No deberíamos intentar capitalizarlas. Buscar la verdad, actuar según los principios, trabajar bien con los demás y aprender de ellos es la clave. Es la única manera de cumplir bien con nuestro deber. Luego observé algunos de los mejores pósteres que había diseñado y descubrí claros problemas de concepto, sombreado, color y composición en mis imágenes originales. Pero después de editarlas basándome en la devolución de mis hermanos y hermanas, las pude mejorar mucho y algunas sufrieron una transformación total. Me avergonzó observar esto. Pensé que había alcanzado cierto éxito en mi trabajo y que los demás me habían elogiado porque tenía mejores destrezas técnicas y más experiencia que ellos. Capitalicé esto, negándome a escuchar a nadie. Pero, en realidad, mis diseños solo habían sido exitosos porque me había regido por los principios de la verdad y aceptado sugerencias. Mis diseños estaban hechos con la guía y el esclarecimiento de Dios y trabajando en armonía con hermanos y hermanas. Cuando solo me apoyaba en mis destrezas técnicas, sin perseguir los principios de la verdad ni aceptando devoluciones, mis imágenes no eran buenas y esto realmente entorpecía la obra de la iglesia. Sentía mucha vergüenza al recordar el enfoque arrogante y santurrón que había tenido. Claramente, yo no era nada especial. Solo sabía algunas cosas de diseño, lejos estaba de ser una verdadera profesional. Aún así estaba muy segura de mí misma y era arrogante. Había sido tan presumida… Al darme cuenta de esto, elevé una oración y abandoné mi punto de vista. Acepté las devoluciones de los demás y pensé en cómo hacer correcciones para obtener mejores resultados. No solo resolví el problema principal sino que encontré un color mejor. Corregí la imagen muy rápido y los hermanos y hermanas dijeron que con los cambios estaba mucho mejor. Me sentí muy avergonzada de ver esto. Habíamos hecho varias revisiones de la imagen, solo por mi arrogancia, hice perder tiempo valioso a los demás y fui una molestia. Esto interrumpió la obra de la casa de Dios. Y no solo mis destrezas se estancaron, sino que mi entrada en la vida sufrió un revés. Me di cuenta de que vivir regida por mi carácter arrogante solo me perjudicaba. Me arrepentí profundamente y, en silencio, resolví: “Sin importar la devolución que reciba, aprenderé a hacerme a un lado, a buscar la verdad y a priorizar los intereses de la casa de Dios. No puedo seguir viviendo en la arrogancia”.

Hace poco diseñé una viñeta para el video de una lectura de la palabra de Dios y cuando les mostré el primer boceto a mis hermanos y hermanas, dijeron que la imagen del globo era demasiado grande y que quedaba apiñada en el centro y que el campo visual no era lo suficientemente abierto. Me enviaron algunas imágenes como referencia para ayudarme a mejorarla. Pensé: “El globo tiene que ser así de grande para que tenga el efecto adecuado y ustedes no tienen ni capacitación ni experiencia profesional en diseño gráfico. Yo estoy más cualificada en esta área. No gano nada con su devolución”. Así que leí muy por encima sus comentarios y quise editar la imagen según mi propio criterio. Me di cuenta de que estaba de nuevo mostrando mi arrogancia y de que no había considerado con calma ni la devolución ni el resultado final. Estaba juzgando ciegamente y eso iba en contra de la voluntad de Dios. Oré de inmediato, pidiéndole a Dios que aquietara mi corazón para poder practicar la verdad y abandonar mi carne. Luego, leí este pasaje de Su palabra: “Primero debes tener una actitud de humildad, dejar de lado lo que crees correcto y permitir que todos hablen. Aunque creas que lo que dices es correcto, no debes seguir insistiendo en ello. Esa, para empezar, es una suerte de paso adelante; demuestra una actitud de búsqueda de la verdad, abnegación y satisfacción de la voluntad de Dios. Una vez que tienes esta actitud, a la vez que no te apegas a tu propia opinión, oras. Como no distingues el bien del mal, dejas que Dios te revele y diga qué es lo mejor y lo más adecuado que puedes hacer. Mientras todos comparten juntos, el Espíritu Santo les otorga esclarecimiento. Dios da esclarecimiento a las personas de acuerdo con un procedimiento que, a veces, simplemente hace balance de tu actitud. Si tu actitud es de autoafirmación inflexible, Dios te ocultará Su rostro y se aislará de ti; te dejará en evidencia y se asegurará de que te topes contra un muro. Si, por el contrario, tu actitud es correcta —ni empeñada en tener razón, ni mojigata, arbitraria e imprudente, sino una actitud de búsqueda y aceptación de la verdad—, cuando hables con el grupo y el Espíritu Santo empiece a obrar entre vosotros, quizá te guíe hacia el conocimiento a través de las palabras de otra persona” (La comunión de Dios). Allí entendí que, en mi deber, cuando me topaba con ideas diferentes de otros, eso era algo que Dios permitía. Dios observa todos nuestros pensamientos y acciones, así que yo debería practicar la verdad y aceptar Su escrutinio. No podía tomar las cosas de manera literal y juzgar el profesionalismo de los demás. Por más que tuviera más conocimientos y que mi idea me pareciera razonable, debía bajarme del caballo, dejar de lado mis propios planes, perseguir la verdad y hacer lo que fuera más efectivo. Incluso si resultaba que tuviera razón, al menos habría perseguido y practicado la verdad. Eso es invalorable. Dios detestaba mi carácter satánico, que es enemigo de Él, así que desplegar mi arrogancia era peor que cometer un error. Pensé en cómo mi arrogancia había realmente alterado la obra de la casa de Dios y sentía que ya no podía ser tan obstinada. Debía encarar las sugerencias con calma y esforzarme por mejorar la imagen. Luego de esto tomé seriamente las sugerencias de los demás y noté que una imagen de referencia era de muy buen gusto y que podía aprender de ella. Lo conversé con los demás miembros del equipo y coincidieron en que las correcciones debían hacerse según lo sugerido. Volví a trabajar en el diseño y en algunos aspectos más y de buenas a primeras lo tuve listo. Sentí que todo lo había logrado a través del esclarecimiento y la guía de Dios. Si bien recibí unas pocas sugerencias más, las manejé apropiadamente y no me sentí tan resistente. Fui feliz de cambiar el diseño cuanto fuera necesario para dar testimonio de Dios. Luego de algunas pasadas de revisión, todos dijeron que estaba genial y que no tenían más sugerencias. Me di cuenta de lo maravilloso que era realizar mi deber de esa manera.

Luego de que me disciplinaran y me expusieran, y al leer la palabra de Dios, finalmente entendí y odié mi carácter satánico arrogante y entendí que es clave buscar y aceptar la verdad en todo. Ya no soy arrogante como era antes y puedo aceptar las sugerencias de los demás. Hice ese cambio únicamente por el juicio, el castigo y la disciplina de Dios.

Fuente: Iglesia de Dios Todopoderoso

Para conocer más: El juicio del gran trono blanco