¿Cómo se puede identificar a un anticristo?

¿Qué es un anticristo? ¿Cómo se puede identificar a un anticristo?

Las palabras relevantes de Dios:

¿Cómo define Dios a un anticristo? Como alguien hostil a Dios. ¡Enemigo de Dios! Alguien hostil a Dios, hostil a la verdad, que aborrece la verdad, aborrece a Dios y absolutamente todo lo positivo. No es una persona normal momentáneamente débil, necia y un tanto equivocada en sus ideas y puntos de vista, ni una persona con un entendimiento un poco absurdo que no concuerda con la verdad. No son este tipo de personas. ¡Son un anticristo, un enemigo de Dios! Su figura es la de alguien que odia absolutamente todo lo positivo, odia toda la verdad y odia la totalidad del carácter y esencia de Dios. ¿Cómo trata Dios a una figura así? ¡No la salvará! Esas personas, por su esencia, desprecian y detestan la verdad. Lo aquí expuesto no es el carácter corrupto normal de las masas, cosas como la arrogancia, un poco de terquedad o la falsedad de poca importancia; lo aquí expuesto es la maldad, la crueldad y el odio a la verdad, que son las manifestaciones y actitudes más graves de todas las actitudes corruptas y las cosas más típicas y esenciales de Satanás. Esta no es una pequeña revelación del carácter corrupto de la gente normal corrupta, que no puede constituir una amenaza real a la verdad ni una fuerza importante; esta es una fuerza hostil a Dios. Pueden perturbar y controlar una iglesia y destruir e interrumpir la obra de gestión de Dios. ¿La gente normal corrupta hace esto? En absoluto, y, por lo tanto, no debes subestimarlo. Hay quienes también tienen un carácter malvado —algunos de los cuales se comportan de forma egoísta y despreciable, y otros, diabólicamente—, que no permiten que los avasalle nadie y piensan: “Si no me ofenden, no los ofenderé”. ¿En qué se diferencian los anticristos de esto? Su principal actitud no es la arrogancia, sino la auténtica maldad. ¿Y cómo se manifiesta mayormente esta maldad? Puede apreciarse en su extraña manera de hacer las cosas, difícil de detectar para la gente normal con ojos y oídos, cierta cultura y algo de experiencia social; esto ha pasado de la falsedad a la maldad. Pueden hacen juegos y trucos con las sombras y hacerlos “mejor” que la mayoría de las personas; la mayoría de la gente normal no puede competir con ellos ni hacerles frente. Esto es un anticristo. ¿Por qué digo que la gente normal no puede hacerles frente? Porque su maldad es tan extrema que tienen una enorme capacidad de engañar a la gente. ¿Por qué hablamos de las manifestaciones de los anticristos? Porque los anticristos tienen gran capacidad de engañar a la gente. Engañan a un gran número de personas a un tiempo, como una plaga letal que, con el contagio, puede dañar y matar a mucha gente en un solo brote; es altamente contagiosa y de amplio alcance, y sus tasas de morbilidad y mortalidad son superiores a las de las enfermedades comunes. ¿No son graves estas consecuencias?

Extracto de ‘Para los líderes y obreros, escoger una senda es de la mayor importancia (4)’ en “Registros de las pláticas de Cristo”

En la época en la que Dios no se había hecho carne todavía, la medida de si un hombre se oponía a Él se basaba en si adoraba al Dios invisible en el cielo o no. La manera en que se definía la oposición a Dios en esa época no era tan práctica, porque el hombre no podía ver a Dios ni conocer cómo era Su imagen, ni saber cómo obraba y hablaba. El hombre no tenía nociones acerca de Dios en absoluto y creía en Él con vaguedad, porque Él no se había aparecido al hombre todavía. Por tanto, independientemente de cómo creyese el hombre en Dios en su imaginación, Él no lo condenaba ni le exigía demasiado, porque el hombre era completamente incapaz de ver a Dios. Cuando Dios se hace carne y viene a obrar entre los hombres, todos lo miran y oyen Sus palabras, y todos ven los hechos que Dios obra dentro de Su cuerpo de la carne. En ese momento, todas las nociones del hombre se convierten en espuma. En cuanto a aquellos que han visto a Dios aparecer en la carne, no serán condenados si lo obedecen de buen grado, mientras que los que están contra Él intencionadamente se considerarán oponentes de Dios. Tales personas son anticristos y enemigos que están deliberadamente contra Él.

Extracto de ‘Todas las personas que no conocen a Dios son las que se oponen a Él’ en “La Palabra manifestada en carne

Cualquiera que no entienda el propósito de la obra de Dios es alguien que está contra Él, y alguien que ha llegado a entender el propósito de la misma pero que todavía no busca satisfacer a Dios se considera aún más un oponente de Dios. Hay algunos que leen la Biblia en grandes iglesias y la recitan todo el día, pero ninguno de ellos entiende el propósito de la obra de Dios. Ninguno de ellos es capaz de conocer a Dios y mucho menos es conforme a la voluntad de Dios. Son todos personas inútiles y viles, que se ponen en alto para enseñar a Dios. Se oponen deliberadamente a Él mientras llevan Su estandarte. Afirman tener fe en Dios, pero aun así comen la carne y beben la sangre del hombre. Todas esas personas son diablos que devoran el alma del hombre, demonio jefes que estorban a aquellos que tratan de entrar en la senda correcta y obstáculos que amenazan a los que buscan a Dios. Pueden parecer de “buena constitución”, pero ¿cómo van a saber sus seguidores que no son más que anticristos que llevan a la gente a levantarse contra Dios? ¿Cómo van a saber sus seguidores que son diablos vivientes dedicados a devorar a las almas humanas?

Extracto de ‘Todas las personas que no conocen a Dios son las que se oponen a Él’ en “La Palabra manifestada en carne”

Mira a los líderes de cada denominación: son todos arrogantes y farisaicos y sus interpretaciones de la Biblia carecen de contexto y están guiadas por sus propias imaginaciones. Todos confían en los dones y la erudición para hacer su obra. Si fueran incapaces de predicar nada, ¿les seguirían las personas? Después de todo, poseen cierto conocimiento y pueden predicar sobre cierta doctrina o saben cómo convencer a los demás y cómo usar algunos artificios. Los usan para llevar a las personas ante ellos y engañarlas. Esas personas creen en Dios sólo de nombre, pero, en realidad, siguen a sus líderes. Cuando se encuentran con alguien que predica el camino verdadero, algunos de ellos dicen: “Tenemos que consultarle a nuestro líder respecto a nuestra creencia”. Un ser humano es el medio de su fe en Dios. ¿No es esto un problema? ¿En qué se han convertido, pues, esos líderes? ¿Acaso no se han vuelto fariseos, falsos pastores, anticristos y obstáculos para que las personas acepten el camino verdadero?

Extracto de ‘Solo buscar la verdad es creer verdaderamente en Dios’ en “Registros de las pláticas de Cristo”

Hay algunos que son demasiado arrogantes en su actitud hacia los arreglos de obra de lo Alto. “Lo Alto hace las disposiciones del trabajo”, piensan, “y nosotros estamos aquí abajo, haciendo el trabajo. Algo de lo que se dice y algunas de las tareas se pueden implementar de manera flexible, pueden alterarse cuando llegan a nosotros. Después de todo lo Alto solo se dedica a hablar, y nosotros somos los que hacemos la obra práctica. Entendemos la situación en la iglesia, lo Alto no, así que podemos hacer lo que queramos con la gente y la obra de la iglesia que se nos encargan, son nuestras. Podemos hacer lo que nos plazca, nadie tiene derecho a interferir”. Para tales personas, el principio de servir a Dios es este: “Si creo que algo es correcto, tomaré nota de ello; si creo que algo no es factible, lo ignoraré. Puedo resistirme a ti si quiero, o ir en tu contra, y no tengo que implementar o llevar a cabo nada que no quiera. Si algo que dices me parece inadecuado, lo editaré y, una vez filtrado, lo transmitiré. Nada que no haya aprobado yo puede ir a la imprenta”. En todos los demás lugares difunden los arreglos de lo Alto en su forma original, pero esta persona envía su versión editada de las disposiciones del trabajo a la gente de la zona que dirigen. Tales personas desean siempre dejar a Dios de lado, y quieren desesperadamente que todos los sigan y crean en ellos. Bajo su punto de vista, Dios no es su igual en ciertos aspectos, ellos también deberían ser Dios, y todos deberían creer en ellos. Esa es la naturaleza de lo que hacen. Si entendierais esto, ¿aún llorarías cuando se retira y sustituye a una persona semejante? ¿Sentirías compasión por ellos? ¿Seguirías pensando: “Lo que hace lo Alto es innecesario e injusto, cómo podría lo Alto despedir a alguien que ha sufrido tanto”? ¿Por quién han sufrido? Han sufrido por su propio estatus. ¿Están sirviendo a Dios? ¿Están cumpliendo con el deber? ¿Son leales y sumisos a Dios? No son más que lacayos de Satanás, y su obra es el dominio del diablo; destruye el plan de gestión de Dios y perturba Su obra. ¿Qué clase de fe es esa? ¡No son más que un diablo, un anticristo!

Extracto de ‘¿Qué es ofender a Dios?’ en “Registros de las pláticas de Cristo”

¿Qué clase de persona establece su propio reino? (Un anticristo). ¿Y por qué se llama a esa persona “un anticristo”? En primer lugar, “anti” significa antagónico y hostil, e implica ser antagónico y hostil hacia Cristo, hacia Dios y hacia la verdad. ¿Qué significa ser “antagónico y hostil”? (Estar en oposición directa). (Tener odio). ¿Pueden aceptar la verdad las personas que odian a Dios y se hallan en oposición directa a Él? ¿Acaso pueden amar la verdad? Desde luego que no pueden. La primera manera en que se expresan es no amar la verdad. Siempre que alguien dice la verdad, no expresan nada delante de esa persona, pero en su corazón no aceptan la verdad y en el fondo se oponen a ella. Cuando se oponen, en lo que respecta a todas las cosas positivas, es decir, a verdades tales como someterse a Dios, cumplir lealmente sus deberes, ser personas honestas, buscar la verdad en todas las cosas y todo eso, ¿albergan un poco de anhelo o amor subjetivo? No, ni el más mínimo. Por tanto, dada esta clase de naturaleza y esencia que tienen, ya están en directa oposición a Dios y a la verdad. Así que, inevitablemente, en el fondo tales personas no aman la verdad ni ninguna cosa positiva. Por ejemplo, las personas en posiciones de liderazgo tienen que ser capaces de aceptar las diferentes opiniones de sus hermanos y hermanas, deben ser capaces de abrirse a ellos y aceptar sus reproches, y no deben adquirir estatus. ¿Qué pensaría un anticristo de todas estas maneras correctas de practicar? Tal vez diría: “Si escuchara las opiniones de los hermanos y hermanas, ¿acaso seguiría siendo un líder? ¿Seguiría entonces teniendo estatus y prestigio? ¿Seguiría siendo capaz de hacer que la gente me temiera? Si no puedo hacer que la gente me tema ni tampoco tengo prestigio, entonces, ¿qué obra puedo hacer?”. Esta es precisamente la clase de carácter que posee un anticristo; no acepta la verdad ni en lo más mínimo, y cuanto más apropiado es un método de práctica, más se opone a él. No admite que estos métodos correctos de práctica sean formas de practicar la verdad. ¿Qué es la verdad, tal como él la entiende? La verdad es que, para tratar con cualquiera, uno debe usar siempre un puño de hierro, acciones malvadas, métodos crueles y trucos oscuros; uno nunca debe usar la verdad, el amor y las palabras de Dios. Su forma de actuar es malvada. Esa es la naturaleza esencia de los que son de la calaña de un anticristo, y es también la manera en que hacen las cosas y el impulso que empuja sus acciones, la fuente de la que brotan. Así son su motivación y sus intenciones. La esencia de sus motivaciones e intenciones, que a menudo revelan, es precisamente la esencia de un anticristo: la aversión y el odio a la verdad. Esa es su esencia. Entonces, ¿qué significa oponerse a la verdad y a Dios? Significa odiar la verdad y las cosas positivas. Por ejemplo, como objeto de la creación, uno debe cumplir con el deber de un ser creado; no importa lo que Dios diga, la gente debe someterse, ya que los humanos son objetos de la creación. ¿Pero cómo piensa un anticristo? “No es falso que yo sea un objeto de la creación, pero en lo que respecta a someterse, eso depende de la situación. En primer lugar, tiene que haber algún beneficio para mí; no se me debe dejar en desventaja, y debo colocar mis propios intereses en primer lugar. Si hay recompensas y grandes bendiciones que ganar y Tú quieres que me someta, entonces está bien, pero sin recompensas y sin un destino no puedo someterme”. Así es como lo ve un anticristo. Otro ejemplo: Dios querría que la gente fuera honesta, pero ¿qué piensa un anticristo de esto? “Solo los idiotas son honestos; la gente inteligente no es honesta”. ¿Constituyen estas opiniones una actitud que no acepta la verdad? ¿Cuál es la esencia de este tipo de actitud? Su esencia es el odio a la verdad. Esta es precisamente la esencia de tales anticristos, y determina el tipo de senda que recorren y, a su vez, esa senda determina las cosas que harán mientras cumplan con este tipo de deber.

Extracto de ‘Para los líderes y obreros, escoger una senda es de la mayor importancia (1)’ en “Registros de las pláticas de Cristo”

¿Cuál es la diferencia entre que un anticristo se enaltezca y dé testimonio de sí mismo y que lo haga una persona normal? La gente normal suele jactarse y ostentar para que la admiren los demás, también tienen ese carácter y manifiestan esos estados. ¿Dónde radica la diferencia? Si sabes explicar esto, puedes ver la esencia de los anticristos. Si no lo entiendes y atribuyes todas las manifestaciones ocasionales de enaltecimiento propio u ostentación al campo de acción de los anticristos, ¿no es un error conceptual? Entonces, ¿cómo haces la distinción? ¿Cuál es la diferencia esencial entre quienes deliberadamente se enaltecen y dan testimonio de sí mismos y aquellos que lo hacen de manera inconsciente? (Sus motivaciones son distintas). Esa es la diferencia. Las personas normales tienen un carácter corrupto. Cuando se enaltecen y se jactan, tratan de ostentar y no pasan de ahí. No les importa que los demás las admiren o desprecien; sus intenciones no están claras y su conducta se rige por un tipo de carácter y es manifestación de ese tipo de carácter, nada más. Si buscan la verdad y aceptan el trato, la poda, el juicio y el castigo, este tipo de carácter puede aplacarse poco a poco y, paulatinamente, esas personas lograrán tener sentido de la integridad y de la vergüenza y se volverán más racionales. Esa conducta se hará más inusual y la condenarán, a la vez que se dominarán y contendrán. Esto pasa cuando la gente, inconscientemente, se enaltece y da testimonio de sí misma. El carácter inherente al enaltecimiento y al testimonio de uno mismo cuando se hacen deliberadamente es el mismo que cuando se hacen inconscientemente, pero la naturaleza no es la misma. El enaltecimiento y el testimonio de uno mismo, cuando son deliberados, siguen una motivación oculta; quien hace eso no habla sin pensar: cada vez que se enaltece y da testimonio de sí mismo, lo hace con una motivación determinada y un objetivo oculto, y sus actos presentan rasgos de las ambiciones y los deseos de Satanás. La conducta externa parece la misma: en ambos casos, las personas se enaltecen y dan testimonio de sí mismas, pero cuando lo hacen inconscientemente, Dios lo define como manifestación de un carácter corrupto; cuando lo hacen deliberadamente, ¿cómo define esto Dios? Lo define como engaño para que la gente las aprecie, venere, admire y siga. La naturaleza de esta conducta suya es el engaño. Así pues, cuando la intención de estas personas es engañar a la gente, apoderarse de ella y obligarla a seguirlas, emplean ciertos métodos y técnicas en sus palabras y actos. A los que no entienden la verdad y son de poca estatura, o tienen una base relativamente superficial, los engatusan y descarrían fácilmente y no son capaces de discernir lo que está pasando. No solo no son conscientes de esto, sino también susceptibles de admirar y apreciar a estas personas. Con el paso del tiempo, también las venerarán y hasta las seguirán. Uno de los fenómenos más frecuentes en la vida cotidiana se produce cuando algunos parecen entender bien un sermón que acaban de oír, pero no saben resolver los problemas con que se encuentran después. Incluso cuando se presentan ante Dios para buscar no van a ninguna parte, y en última instancia se ven obligados a buscar un líder, que se convierte en la persona de la que se acuerdan ante cualquier problema. Es como el hábito de fumar opio, son adictos. Por tanto, los anticristos que se enaltecen y dan testimonio de sí mismos se convierten en una verdadera droga para esos descarriados de poca estatura incapaces de discernir lo que está pasando. En cuanto estas personas tienen un problema, van en busca del anticristo. Ni siquiera tras debatir un asunto con el grupo y haber entendido claramente los principios-verdad se atreverán a llamarlo por su nombre ni a ocuparse de él. En cambio, esperan a que el “maestro” al que admiran tenga la última palabra, describa el problema y tome una decisión, y si su “maestro” no dice nada, ninguno tiene confianza para ocuparse del asunto en cuestión. ¿No los han envenenado? ¿Cuánto trabajo, cuánto veneno, necesitan los anticristos para envenenar tanto a esta gente? Si a menudo se analizaran para conocerse, si con frecuencia pusieran al descubierto sus debilidades, errores y pecados ante todo el mundo, ¿los venerarían todos así? De ninguna manera. Parecen dedicar un esfuerzo considerable a obtener este “logro”, precisamente el resultado que desean. La gente no sabe qué hacer lejos de ellos; cuando se encuentra con un problema, carece de principios y está desorientada. Es evidente que los anticristos la empacharon de veneno mientras la controlaban. ¡La trataron de persuadir de veras! Si solo hubieran dicho unas pocas palabras, ¿habría caído esta gente bajo su control? De ningún modo.

Extracto de ‘Para los líderes y obreros, escoger una senda es de la mayor importancia (2)’ en “Registros de las pláticas de Cristo”

Algunas personas tienen ciertas manifestaciones de un anticristo y del carácter de un anticristo, pero también aceptan, admiten y aman la verdad. Son posibles objetos de salvación. Algunos, independientemente de su apariencia, son, por su esencia-naturaleza, hostiles a la verdad y la aborrecen. En cuanto les hablas de la verdad o les predicas, se enfadan y se oponen: empiezan a dar cabezadas, se duermen, se aburren y no tienen interés ni siquiera cuando sí te entienden; o puede que parezcan aplicados por fuera, pero evalúan la verdad con otra actitud o con un cúmulo de conocimientos y teorías. En este caso, con independencia de cuántas palabras de Dios hayan leído o de cuántos sermones hayan escuchado, al final nunca se producirá la menor transformación de su actitud, que es la búsqueda del estatus y de las cosas mundanas, la enemistad con Dios y la hostilidad hacia la verdad. Esto es típico del anticristo. Por lo tanto, cuando afirmas que sus actos están destinados a ganarse a la gente para su causa, que se enaltecen y dan testimonio de sí mismos para competir por el estatus de Dios, para engañar a la gente, y que sus actos son propios de Satanás y los anticristos, ¿aceptan semejante condena? No. Creen: “Actuar de esta manera es lo correcto y apropiado para mí. Así hago las cosas. Puedes condenarme y criticarme lo que quieras: no renunciaré a esta pretensión, a este deseo ni a esta forma de hacer las cosas”. Está claro que son anticristos. Nada de lo que digas puede cambiar su perspectiva, sus motivaciones, intenciones, ambiciones y deseos. Esas son la esencia-naturaleza del típico anticristo. Sus intenciones nunca cambiarán, independientemente de cómo cambien sus circunstancias, las personas, los asuntos y las cosas de su entorno o los tiempos, y sin importar qué señales y milagros obre Dios y cuánta gracia les conceda; ni siquiera aunque los castigue. Su manera de ser humanos y su forma de hacer las cosas nunca cambiarán, ni lo hará su actitud hostil hacia la verdad. Cuando otros señalan que lo que hacen es enaltecerse, dar testimonio sí mismos y tratar de engañar a la gente, cambian su manera de hablar a una que no se pueda criticar. Nadie puede averiguar qué están haciendo; emplean medios aún más ingeniosos para proceder y lograr sus objetivos ocultos. Esto es lo que se manifiesta en un anticristo y lo engendra la esencia de un anticristo. Aunque Dios les dijera que los castigaría, que había llegado su fin, que los iba a maldecir y condenar, ¿podría transformar esto su esencia? ¿Podría cambiar su actitud hacia la verdad? ¿Podría cambiar su amor por el estatus, la fortuna y el prestigio? No. Convertir a personas corrompidas por Satanás en personas con una humanidad normal que adoran a Dios es obra de Dios; lo puede lograr. Sin embargo, ¿es posible convertir en personas normales a demonios, a personas revestidas de piel humana pero cuya esencia es satánica, que idolatran a Satanás en su bando y son hostiles a Dios? Sería imposible. Dios no hace esta clase de obra; estas personas no se encuentran entre aquellas a las que salva Dios. Entonces, ¿cómo define Dios a esas personas? Son de Satanás. No son objeto de elección o salvación por parte de Dios; Él no quiere a gente así. Sin importar cuánto lleven en la casa de Dios, cuánto hayan sufrido o lo que hayan conseguido, sus intenciones no cambian. No dejarán de lado sus ambiciones ni sus deseos, y ni mucho menos abandonarán su motivación y su ansia por competir con Dios por el estatus y la gente. Esas personas son anticristos vivientes.

Extracto de ‘Para los líderes y obreros, escoger una senda es de la mayor importancia (2)’ en “Registros de las pláticas de Cristo”

Todos los anticristos preferirían morir antes que arrepentirse. Juran resistirse a Dios a muerte y pelear hasta el final. Aunque, en el fondo, reconocen que hay un Dios, que Él creó al hombre y que Él puede salvar a la humanidad, su naturaleza los hace incapaces de cambiar la senda que han elegido y de cambiar su hostilidad hacia Dios. Así pues, la esencia del comportamiento de los anticristos es usar constantemente varios medios y métodos para lograr su objetivo de tener estatus, de convencer a las personas y hacer que estas los sigan y los veneren. Es posible que, en lo profundo de su corazón, no estén compitiendo deliberadamente con Dios por la humanidad, pero algo es seguro: aunque no compitan con Dios por los humanos, sí quieren tener estatus y poder entre ellos. Incluso si llega el día en que se den cuenta de que compiten con Dios por estatus y se refrenen, usarán otros métodos para ganar estatus entre la gente y para ser validados. En resumen, aunque todo lo que los anticristos hacen parece comprender un desempeño leal de sus deberes, y aunque ellos parecen ser verdaderos seguidores de Dios, su ambición por controlar a las personas –y por ganar estatus y poder entre ellas– nunca cambiará. Sin importar qué diga o haga Dios y qué les pida a las personas, ellas no hacen lo que deben hacer ni cumplen sus deberes de un modo que se corresponda con Sus palabras y Sus requisitos ni renuncian a su búsqueda de poder y estatus como consecuencia de comprender Sus declaraciones y la verdad. De principio a fin, su ambición los consume, los controla, dirige sus conductas y pensamientos y determina la senda que recorren. Es el arquetipo del anticristo. ¿Qué se pone de relieve aquí? Algunas personas preguntan: “¿No son anticristos aquellos que compiten con Dios por ganar a las personas, y aquellos que no lo reconocen?”. Tal vez reconozcan a Dios, tal vez genuinamente reconozcan Su existencia y crean en ella y tal vez estén dispuestos a seguirlo y a buscar la verdad, pero hay algo que nunca cambiará: nunca renunciarán a su ambición de poder y estatus ni abandonarán su búsqueda de esas cosas debido a su entorno o a la actitud de Dios hacia ellos. Estas son las características de los anticristos. Sin importar cuánto haya sufrido una persona, cuánto de la verdad haya comprendido, en cuántas realidades-verdad haya entrado y cuánto conocimiento de Dios posea, más allá de estos fenómenos y manifestaciones exteriores, nunca se refrenará ni renunciará a su ambición y búsqueda de estatus y poder, y esto determina precisamente su esencia-naturaleza. No hay la más mínima inexactitud cuando Dios define a estas personas como anticristos; esto ha sido determinado por su propia esencia-naturaleza. Algunas personas, tal vez, solían creer que un anticristo era alguien que intentaba competir con Dios por la humanidad. Sin embargo, a veces, los anticristos no necesariamente tienen que competir con Él; simplemente necesitan ser aquellos cuyo conocimiento, comprensión y necesidad de estatus y poder sean diferentes a los de las personas comunes. Las personas comunes pueden ser jactanciosas, pueden intentar obtener el reconocimiento de los demás y querer causarles una buena impresión, y pueden intentar competir por una buena posición. Esta es la ambición de las personas comunes. Cuando se las reemplaza como líderes y pierden su posición, lo superan; con un cambio en su entorno, con un poco de crecimiento en su estatura, con que logren cierta entrada en la verdad u obtengan una mayor comprensión de la misma, su ambición se aplaca gradualmente. Ocurre un cambio en la senda que toman y en la dirección en la que viajan, y su búsqueda de estatus y poder se disipa. Sus deseos también disminuyen gradualmente. Sin embargo, los anticristos son diferentes: nunca podrían renunciar a su búsqueda de estatus y poder. En cualquier momento, en cualquier entorno, y más allá de qué gente los rodee o de la edad que tengan, su ambición nunca cambiará. ¿Qué indica que su ambición nunca cambiará? En el supuesto de que sean líderes de la iglesia, querrán controlar a todos en ella. Luego, tal vez vayan a otra iglesia en la que no sean líderes, pero igual desearán ese estatus. Donde sea que vayan esas personas, quieren ejercer el poder. ¿No está su corazón hinchado por la ambición? Lo que manifiestan va más allá del reino de la humanidad normal. ¿No hay algo anormal en esto? ¿Qué es lo anormal en esto? Lo que manifiestan no es lo que debe manifestar la humanidad normal. ¿Qué manifiestan? ¿Por qué motivo lo manifiestan? Por su naturaleza. Son espíritus malignos. Esto no es igual a la corrupción común; hay una diferencia. Los anticristos no se detendrán ante nada en su búsqueda de estatus y poder; están completamente absortos en ella. Esta es su esencia-naturaleza, es su forma original y su verdadero rostro. No solo compiten con Dios por estatus; también compiten por estatus con la gente. No importa si los otros están dispuestos o están o no de acuerdo, los anticristos intentan activamente controlar a los demás y ser sus líderes, sin considerar sus deseos. Vayan donde vayan, los anticristos quieren estar al mando y tener la última palabra. ¿Es esta su naturaleza? ¿La gente quiere escucharte? ¿Te escogió? ¿Te eligió? ¿Está de acuerdo con que tengas la última palabra? Nadie quiere que estas personas tengan la última palabra y nadie las escucha, pero, aun así, intentan tenerla. ¿Es esto un problema? No tienen nada de vergüenza ni remordimientos. Cuando estas personas son líderes, son anticristos; cuando no son líderes, también son anticristos.

Extracto de ‘Para los líderes y obreros, escoger una senda es de la mayor importancia (3)’ en “Registros de las pláticas de Cristo”

Como crees en Dios, debes poner tu fe en todas Sus palabras y en toda Su obra. Es decir, como crees en Dios, debes obedecerle. Si no puedes hacerlo, entonces no importa si crees en Dios o no. Si has creído en Él muchos años, pero nunca le has obedecido y no aceptas todas Sus palabras, y, en cambio, le pides que se someta a ti y actúe según tus propias nociones, entonces eres el más rebelde de todos; eres un incrédulo. ¿Cómo podría una persona así obedecer la obra y las palabras de Dios, que no se ajustan a las nociones del hombre? Los más rebeldes de todos son los que intencionalmente desafían a Dios y se le resisten. Ellos son Sus enemigos y los anticristos. Su actitud siempre es de hostilidad hacia la nueva obra de Dios; nunca tienen la mínima disposición de someterse y jamás se han sometido o humillado de buen grado. Se exaltan a sí mismos ante los demás y nunca se someten a nadie. Delante de Dios, consideran que son los mejores para predicar la palabra y los más hábiles para obrar en los demás. Nunca desechan los “tesoros” que poseen, sino que los tratan como herencias familiares a las que adorar y las usan para predicar a los demás y sermonear a los necios que los idolatran. De hecho, hay una cierta cantidad de personas de este tipo en la iglesia. Se podría decir que son “héroes indómitos”, que, generación tras generación, residen temporalmente en la casa de Dios. Consideran que predicar la palabra (doctrina) es su tarea suprema. Año tras año y generación tras generación, se dedican vehementemente a hacer que su deber “sagrado e inquebrantable” se cumpla. Nadie se atreve a tocarlos; ni una sola persona se atreve a reprenderlos abiertamente. Se convierten en “reyes” en la casa de Dios y causan estragos mientras oprimen a los demás, era tras era. Este grupo de demonios busca unirse y derribar Mi obra; ¿cómo puedo permitir que estos demonios vivientes existan delante de Mis ojos? Ni siquiera quienes obedecen a medias pueden seguir hasta el final, ¡cuánto menos estos tiranos que no tienen ni una pizca de obediencia en su corazón! El hombre no obtiene fácilmente la obra de Dios. Aun si usaran toda su fuerza, las personas solo podrán obtener una porción, lo que, al final, les permitirá ser perfeccionados. ¿Qué sucede, entonces, con los hijos del arcángel que buscan destruir la obra de Dios? ¿No tienen acaso menos esperanza de ser ganados por Dios?

Extracto de ‘Los que obedecen a Dios con un corazón sincero, con seguridad serán ganados por Él’ en “La Palabra manifestada en carne”

El sermón del monte, las parábolas del Señor Jesús y los mandamientos

6. El sermón del monte

Las bienaventuranzas (Mateo 5:3-12)

Sal y luz (Mateo 5:13-16)

Ley (Mateo 5:17-20)

Enojo (Mateo 5:21-26)

Adulterio (Mateo 5:27-30)

Divorcio (Mateo 5:31-32)

Votos (Mateo 5:33-37)

Ojo por ojo (Mateo 5:38-42)

Ama a tus enemigos (Mateo 5:43-48)

Instrucción acerca de dar (Mateo 6:1-4)

Oración (Mateo 6:5-8)

7. Las parábolas del Señor Jesús

La parábola del sembrador (Mateo 13:1-9)

La parábola del trigo y la cizaña (Mateo 13:24-30)

La parábola de la semilla de mostaza (Mateo 13:31-32)

La parábola de la levadura (Mateo 13:33)

La parábola del trigo y la cizaña explicada (Mateo 13:36-43)

La parábola del tesoro escondido (Mateo 13:44)

La parábola de la perla (Mateo 13:45-46)

La parábola de la red (Mateo 13:47-50)

8. Los mandamientos

Mateo 22:37-39 Y Él le dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente. Este es el grande y el primer mandamiento. Y el segundo es semejante a este: Amarás a tu prójimo como a ti mismo.

Veamos primero cada una de las distintas partes del “Sermón del monte”. ¿Qué temas tratan todas ellas? Puede decirse con certeza que los contenidos de estas distintas partes son todos más elevados, concretos y cercanos a las vidas de las personas que las regulaciones de la Era de la Ley. Hablando en términos modernos, estas cosas son más relevantes para la práctica real de las personas.

Leamos sobre el contenido específico de lo siguiente: ¿cómo deberías entender las bienaventuranzas? ¿Qué deberías saber sobre la ley? ¿Cómo debería definirse el enojo? ¿Cómo debería tratarse a los adúlteros? ¿Qué debe decirse sobre el divorcio, y qué tipo de normas hay sobre eso? ¿Quién puede divorciarse y quién no? ¿Qué hay de los votos, el ojo por ojo, amar a los enemigos y practicar la caridad? Etcétera. Todas estas cosas tienen que ver con cada aspecto de la práctica de la creencia y del seguimiento de Dios de parte de la humanidad. Algunas de estas prácticas siguen siendo aplicables actualmente, pero son más superficiales que lo que actualmente se requiere de las personas. Son verdades bastante elementales que las personas encuentran en su creencia en Dios. Desde el momento en que el Señor Jesús comenzó a obrar, Él ya había empezado a llevar a cabo Su obra sobre el carácter vital de los humanos, pero estos aspectos de Su obra estaban basados en el fundamento de la ley. Las normas y la forma de hablar sobre estos temas ¿tiene acaso algo que ver con la verdad? ¡Por supuesto que sí! Todas las regulaciones y los principios anteriores, al igual que estos sermones en la Era de la Gracia, tenían relación con el carácter de Dios y con lo que Él tiene y es, y por supuesto con la verdad. Independientemente de lo que Dios exprese, de la forma de expresión o el lenguaje que use, las cosas que Él expresa tienen su fundamento, su origen y su punto de partida en los principios de Su carácter y de lo que Él tiene y es. Esto es absolutamente cierto. Así que, aunque estas cosas que Él dijo parezcan ahora un poco triviales, sigues sin poder decir que no son la verdad, porque eran cosas indispensables para las personas en la Era de la Gracia, para satisfacer la voluntad de Dios y lograr un cambio en su carácter vital. ¿Puedes decir que alguno de estos sermones no es coherente con la verdad? ¡No! Cada uno de esos sermones eran la verdad porque eran todos requisitos queDios le imponía a la humanidad; eran los principios y el ámbito dados por Dios sobre cómo comportarse y representaban Su carácter. Sin embargo, en base al nivel del crecimiento en la vida de las personas en esa época, estas eran las únicas cosas que podían aceptar y comprender. Como el pecado de la humanidad no se había resuelto, el Señor Jesús solo podía proclamar estas palabras, y solo podía utilizar estas enseñanzas simples incluidas dentro de este tipo de ámbito para decir a las personas de la época cómo debían actuar, qué debían hacer, de acuerdo a qué principios y esferas debían hacer las cosas y cómo debían creer en Dios y cumplir Sus requisitos. Todo esto estaba determinado en base a la estatura de la humanidad en esa época. No era fácil para las personas que vivían bajo la ley aceptar estas enseñanzas y, por tanto, lo que el Señor Jesús enseñaba tenía que permanecer en ese ámbito.

A continuación, veamos los distintos contenidos de “las parábolas del Señor Jesús”.

La primera es la parábola del sembrador. Es realmente interesante; sembrar semillas es un acontecimiento común en la vida de las personas. La segunda es la del trigo y la cizaña. Cualquiera que haya plantado cultivos y, seguramente, los adultos sabrán qué es la “cizaña”. La tercera es la parábola del grano de mostaza. Todos vosotros sabéis lo que es la mostaza, ¿verdad? Si no lo sabéis, podéis echar un vistazo a la Biblia. La cuarta parábola es la de la levadura. Ahora, la mayoría de las personas sabe que se usa para la fermentación y que es algo que las personas utilizan en la vida cotidiana. Las siguientes parábolas, incluyendo la sexta, la del tesoro escondido, la séptima, la de la perla, y la octava, la de la red, fueron tomadas de la vida real de las personas. ¿Qué tipo de cuadro pintan estas parábolas? El de de Dios convirtiéndose en una persona normal y viviendo junto a la humanidad, usando el lenguaje de la vida, el lenguaje humano, para comunicarse con los hombres y proveerles lo que necesitan. Cuando Dios se hizo carne y vivió entre los hombres durante mucho tiempo, después de haber experimentado y presenciado los diversos estilos de vida de las personas, estas experiencias pasaron a ser Su material educativo a través del cual transformó Su lenguaje divino en humano. Por supuesto, estas cosas que Él vio y oyó en la vida también enriquecieron la experiencia humana del Hijo del hombre. Cuando Él quería que las personas llegaran a entender algunas verdades, entender algo de la voluntad de Dios, podía usar parábolas parecidas a las anteriores para hablar a las personas acerca de la voluntad de Dios y Sus requisitos para la humanidad. Todas estas parábolas tenían relación con la vida de las personas; no había una sola que no estuviese en sintonía con la vida humana. Cuando el Señor Jesús vivió entre los hombres, vio campesinos cuidando su tierra y sabía lo que eran la cizaña y la levadura; entendió que los humanos aman los tesoros, por lo que usó las metáforas del tesoro escondido y la perla. En la vida, con frecuencia vio a pescadores echando redes; el Señor Jesús observó estas y otras actividades relacionadas con la vida humana y también experimentó ese tipo de vida. Él fue igual que cualquier otro ser humano normal, experimentaba las rutinas cotidianas humanas y comía tres veces al día. Experimentó personalmente la vida de una persona corriente y observó la vida de otros. Cuando observó y experimentó todo esto en persona, no pensó en cómo tener una buena vida o vivir con mayor libertad y comodidad. Por el contrario, a partir de su experiencia de vida humana auténtica, el Señor Jesús vio las dificultades en la vida de las personas. Vio el sufrimiento, el infortunio y la tristeza de las personas viviendo bajo el campo de acción de Satanás y viviendo una vida de pecado bajo la corrupción de Satanás. Mientras experimentaba personalmente la vida humana, también comprobó cuán desamparadas estaban las personas que vivían en medio de la corrupción y vio y experimentó el desgraciado estado de los seres humanos que vivían en pecado, que perdieron el rumbo en medio de la tortura a la que los sometía Satanás y el mal. Cuando el Señor Jesús vio estas cosas, ¿las vio con Su divinidad o con Su humanidad? Su humanidad existió realmente, estaba completamente vivo; Él pudo experimentar y ver todo esto. Pero, por supuesto, también vio estas cosas en Su esencia, que es Su divinidad. Esto es, Cristo mismo, el Señor Jesús que era hombre vio esto y todo lo que observó le hizo sentir la importancia y la necesidad de la obra que había acometido durante el tiempo que vivió en la carne. Aunque Él mismo sabía que la responsabilidad que debía asumir en la carne era inmensa y sabía lo cruel que sería el dolor que afrontaría, cuando vio a la humanidad desamparada en el pecado, el infortunio de sus vidas y su lucha ineficaz bajo la ley, sintió cada vez mayor tristeza y más inquietud por salvar a la humanidad del pecado. Independientemente del tipo de dificultades que afrontaría o del dolor que sufriría, su determinación de redimir a la humanidad que vivía en pecado aumentaba. Durante este proceso, se podría decir que el Señor Jesús comenzó a entender con mayor claridad la obra que necesitaba hacer y lo que se le había encomendado. Estaba cada vez más deseoso de completar la obra que debía acometer: cargar con todos los pecados de los hombres, expiar por la humanidad para que no viviera más en pecado y, al mismo tiempo, Dios podría perdonar los pecados del hombre, gracias a la ofrenda por el pecado, lo cual le permitiría a Él continuar con Su obra de salvación de la humanidad. Se podría decir que, en Su corazón, el Señor Jesús estaba dispuesto a ofrecerse por la humanidad, a sacrificarse. También estaba dispuesto a actuar como ofrenda por el pecado, a ser clavado en la cruz y, sin duda, estaba ansioso por completar esta obra. Cuando vio las condiciones miserables de la vida humana, tuvo aún más deseos de cumplir Su misión a la mayor rapidez posible, sin el retraso de un solo minuto o siquiera un segundo. Cuando tuvo ese sentimiento de urgencia, no estaba pensando en lo grande que sería Su dolor ni en cuanta humillación tendría que soportar. Solo tenía una convicción en Su corazón: mientras Él se ofreciera, mientras fuera clavado en la cruz como ofrenda por el pecado, la voluntad de Dios se llevaría a cabo y Él podría comenzar una nueva obra. La vida del hombre y el estado de su existencia en el pecado se transformarían por completo. Su convicción y lo que estaba decidido a hacer tenían relación con la salvación del hombre, y Él solo tenía un objetivo, cumplir con la voluntad de Dios, de manera que Dios pudiese iniciar, con éxito, la siguiente etapa de Su obra. Esto es lo que tenía en mente el Señor Jesús en aquella época.

Viviendo en la carne, Dios encarnado poseía una humanidad normal; poseía las emociones y la racionalidad de una persona normal. Sabía lo que era la felicidad, el dolor, y cuando vio al hombre vivireste tipo de vida, sintió en lo más profundo que simplemente dándoles a las personas algunas enseñanzas, proveyéndoles algo o instruyéndolas en algo no sería suficiente para sacarlas del pecado. Con solo cumplir con los mandamientos tampoco las redimiría del pecado; solo cuando Él cargara con el pecado de la humanidad y se volviera semejanza de carne pecadora podría lograr a cambio la libertad del hombre y el perdón de Dios para la humanidad. Así, después de que el Señor Jesús experimentara y fuera testigo de la vida del hombre en el pecado, un intenso deseo se manifestó en Su corazón: permitirles a los humanos que se libraran de su vida de lucha en el pecado. Este deseo hizo que sintiera cada vez más que debía ir a la cruz y cargar con los pecados de la humanidad lo antes posible, lo más rápido que pudiera. Estos fueron los pensamientos del Señor Jesús en ese momento, después de haber vivido con personas y haber visto, oído y sentido la desgracia de su vida en el pecado. Que el Dios encarnado pudiera tener este tipo de voluntad para el hombre, que pudiera expresar y revelar este tipo de carácter, ¿es algo que una persona normal podría poseer? ¿Qué vería una persona corriente en este tipo de entorno? ¿Qué pensaría? Si una persona normal afrontase todo esto, ¿consideraría los problemas desde una perspectiva elevada? ¡Definitivamente no! Aunque el aspecto exterior de Dios encarnado fuera exactamente igual al de un ser humano, y aunque Él aprendiera el conocimiento humano, aunque hablara el lenguaje humano y, en ocasiones, hasta expresara Sus ideas a través de los propios medios o las formas de hablar del hombre, Su modo de ver a los seres humanos y ver la esencia de las cosas era absolutamente distinto a como las personas corruptas veían estas mismas cosas. Su perspectiva y la altura en la que se halla es algo inalcanzable para una persona corrupta. Esto se debe a que Dios es la verdad, porque Su carne también posee la esencia de Dios y Sus pensamientos y lo que expresa Su humanidad también son la verdad. Para las personas corruptas, lo que Él expresa en la carne son provisiones de la verdad y de la vida. Estas provisiones no son solo para una persona, sino para toda la humanidad. En su corazón, una persona corrupta solo se relaciona con algunas personas. Se preocupan e interesan solo por ese manojo de personas. Cuando se asoma algún desastre, piensa primero en sus propios hijos, en su cónyuge o en sus padres. Como mucho, alguien más compasivo dedicaría algún pensamiento a algún familiar o un buen amigo; pero ¿pueden extenderse más que eso los pensamientos de una persona incluso así de compasiva? ¡Jamás! Los seres humanos son, después de todo, humanos, y solo pueden ver las cosas desde la perspectiva y la elevación de un ser humano. Sin embargo, Dios encarnado es totalmente diferente de una persona corrupta. Independientemente de lo corriente, normal y humilde que sea la carne del Dios encarnado, o de la cantidad de desprecio con que lo miren todos, Sus pensamientos y Su actitud hacia la humanidad es algo que ningún hombre podría poseer o imitar. Él siempre observará a la humanidad desde la perspectiva de la divinidad, desde la elevación de Su posición como Creador. Siempre contemplará a la humanidad a través de la esencia y de la mentalidad de Dios. No puede verla en absoluto desde la humilde elevación de una persona normal ni desde la perspectiva de una persona corrupta. Cuando el hombre mira a la humanidad, lo hace con una visión humana, y usan cosas como el conocimiento, las normas y las teorías humanas como punto de referencia. Esto está dentro del alcance de lo que las personas pueden ver con los ojos, dentro del alcance de lo que puede lograr una persona corrupta. Cuando Dios mira a la humanidad, lo hace con visión divina; usa como referencia Su esencia y lo que Él tiene y es. Esto alcanza cosas que las personas no pueden ver, y en esto es en lo que Dios encarnado y los humanos corruptos son totalmente diferentes. Esta divergencia viene determinada por la esencia de los seres humanos, que es distinta a la de Dios, y que determina las identidades y las posiciones, así como la perspectiva y la elevación desde la que ven las cosas. ¿Veis la expresión y la revelación de Dios mismo en el Señor Jesús? Se podría decir que lo que Él hizo y dijo guardaba relación con Su ministerio y con la obra de gestión de Dios mismo, que todo ello era la expresión y la revelación de Su esencia. Aunque se manifestara de manera humana, Su esencia divina y la revelación de Su divinidad no pueden negarse. Esta manifestación humana ¿era de veras una expresión de humanidad? Por su propia esencia, fue Su manifestación humana totalmente diferente de la de las personas corruptas. El Señor Jesús fue Dios encarnado, y si hubiera sido realmente una persona normal, corrupta, ¿habría podido contemplar la vida del hombre en pecado, desde una perspectiva divina? ¡En absoluto! Esta es la diferencia entre el Hijo del hombre y las personas corrientes. Todas las personas corruptas viven en pecado, y cuando alguien ve el pecado, no siente nada particular al respecto; son todos iguales, como un cerdo que vive en el fango y no se siente en absoluto incómodo ni sucio; al contrario, come bien y duerme profundamente. Si alguien limpia la pocilga, el cerdo no se sentirá a gusto ni se mantendrá limpio. Pronto estará revolcándose de nuevo en el fango, completamente a gusto, porque es una criatura sucia. Los seres humanos ven a los cerdos como sucios, pero si limpias el espacio donde el cerdo vive, el cerdo no se siente mejor. Por esta razón nadie tiene un cerdo en su casa. La forma en que los humanos ven a los cerdos siempre será diferente de cómo se sienten ellos, porque humanos y cerdos no pertenecen a la misma especie. Y como el Hijo del hombre encarnado no es de la misma especie que los seres humanos corruptos, solo el Dios encarnado puede alzarse desde una perspectiva divina, a la altura de Dios, desde donde contempla a la humanidad y lo ve todo.

Cuando Dios se hace carne y vive entre los hombres, ¿qué sufrimiento experimenta en la carne? ¿Qué es? ¿Acaso alguien lo entiende realmente? Algunas personas dicen que Dios sufre mucho y aunque Él es Dios mismo, las personas no entienden Su esencia y tienden siempre a tratarlo como una persona, lo que lo hace sentir agraviado e injustamente perjudicado. Dicen que, por estos motivos, el sufrimiento de Dios es verdaderamente grande. Otros aseveran que Dios es inocente y libre de pecado, pero que sufre lo mismo que la humanidad y es víctima de persecución, difamación e indignidades junto con los hombres; también dicen que Él soporta las malinterpretaciones y la desobediencia de Sus seguidores; así, dicen que el sufrimiento de Dios no puede medirse. Ahora, parece que no entendéis realmente a Dios. De hecho, este sufrimiento del que habláis no cuenta como verdadero sufrimiento para Dios, porque hay uno mayor que este. ¿Cuál es, pues, el verdadero sufrimiento para Dios mismo? ¿Cuál es el verdadero sufrimiento para la carne del Dios encarnado? Para Dios, no es un sufrimiento que la humanidad no le entienda, que le malinterpreten y que no lo vean como Dios. Sin embargo, las personas sienten a menudo que Él debe de haber sufrido una gran injusticia, que cuando está hecho carne Dios no puede mostrar Su persona a la humanidad ni permitirle ver Su grandeza, y que se esconde humildemente en una carne insignificante, lo cual debió de ser un gran tormento para Él. Las personas se toman muy en serio lo que pueden entender y lo que pueden ver del sufrimiento de Dios, y proyectan todo tipo de compasión hacia Dios y a menudo hasta elevan una pequeña alabanza por Su sufrimiento. En realidad, existe una diferencia, una brecha entre lo que las personas entienden del sufrimiento de Dios y lo que Él siente realmente. Os estoy diciendo la verdad: para Dios, independientemente de que se trate del Espíritu de Dios o de la carne del Dios encarnado, ese no es un sufrimiento verdadero. ¿Qué hace, pues, sufrir a Dios de verdad? Hablemos sobre el sufrimiento de Dios tan solo desde la perspectiva del Dios encarnado.

Cuando Dios se hace carne y se convierte en una persona corriente, normal, que vive entre los hombres, codo con codo con las personas, ¿no puede ver ni sentir los métodos, las leyes y las filosofías de las personas para la vida? ¿Cómo se siente con respecto a esos métodos y leyes para la vida? ¿Siente aborrecimiento en Su corazón? ¿Por qué sentiría esto? ¿Cuáles son los métodos y las leyes de la humanidad para la vida? ¿En qué principios están arraigados? ¿En qué se basan? Los métodos, las leyes, etc., de la humanidad para la vida están todos creados en base a la lógica, el conocimiento y la filosofía de Satanás. Los humanos que viven bajo estos tipos de leyes no tienen humanidad, ni verdad, todos ellos desafían a la verdad y son hostiles con Dios. Si echamos un vistazo a la esencia de Dios, vemos que Su esencia es exactamente lo contrario de la lógica, del conocimiento y la filosofía de Satanás. Su esencia está llena de justicia, verdad, santidad, y otras realidades de todas cosas positivas. ¿Qué siente Dios, que posee esa esencia y vive en medio de semejante humanidad? ¿Qué siente en Su corazón? ¿No está lleno de dolor? Su corazón está dolido y ese dolor es algo que ninguna persona puede entender ni experimentar. Y es que todo lo que Él afronta, se encuentra, oye, ve y experimenta es corrupción, mal, resistencia y rebelión contra la verdad por parte de la humanidad. Todo lo que proviene de los humanos es la fuente de Su sufrimiento. Es decir, como Su esencia es diferente a la de los humanos corruptos, la corrupción de los hombres pasa a ser la fuente de Su mayor sufrimiento. ¿Puede Dios, al hacerse carne, encontrar a alguien que comparta un lenguaje común al Suyol? No se puede hallar una persona así entre los hombres. No hay quien pueda comunicar ni tener este diálogo con Dios. ¿Qué tipo de sentimiento dirías que tiene Dios sobre esto? Las cosas que las personas tratan, aman, buscan y anhelan están todas relacionadas con el pecado y con tendencias malvadas. Cuando Dios afronta todo esto, ¿no es como una puñalada en Su corazón? De frente a estas cosas, ¿podría rebozarle de júbilo? ¿Podría hallar consuelo? Los que están viviendo con Él son seres humanos llenos de rebeldía y maldad; ¿cómo podría no sufrir Su corazón? ¿Qué tan grande es este sufrimiento en realidad y a quién le importa? ¿Quién se ocupa de él? Y ¿quién es capaz de apreciarlo? Las personas no tienen forma de entender el corazón de Dios. Su sufrimiento es algo que las personas son particularmente incapaces de apreciar, y la frialdad y el entumecimiento de la humanidad profundizan aún más el sufrimiento de Dios.

Algunas personas a menudo se compadecen de la difícil situación que afronta Cristo porque hay un versículo en la Biblia que dice: “Las zorras tienen madrigueras y las aves del cielo nidos, pero el Hijo del Hombre no tiene dónde recostar la cabeza”. Cuando las personas oyen esto, se lo toman muy en serio y creen que es el mayor sufrimiento que Dios padece, y que también es el mayor sufrimiento que Cristo padece. Ahora, mirándolo desde la perspectiva de los hechos, ¿es ese el caso? No. Dios no cree que estas dificultades sean sufrimiento. Nunca ha clamado contra la injusticia por Sus dificultades de la carne ni ha hecho que los seres humanos le devuelvan nada ni lo recompensen. Sin embargo, cuando ve el todo de la humanidad, las vidas corruptas y la maldad de los humanos corruptos, cuando es testigo de que la humanidad está presa en las garras de Satanás, sin poder escapar, esas personas que viven en pecado no saben cuál es la verdad y Él no soporta todos estos pecados. Cada día aborrece más a los hombres, pero Él tiene que aguantar todo eso. Ese es el gran sufrimiento de Dios. No puede expresar plenamente la voz de Su corazón ni Sus emociones entre Sus seguidores, y nadie entre ellos puede entender verdaderamente Su sufrimiento. Nadie intenta siquiera entender o consolar Su corazón, que soporta este padecimiento día tras día, año tras año, una y otra vez. ¿Qué veis en todo esto? Dios no les exige nada a los humanos a cambio de lo que Él ha dado, pero debido a Su esencia no puede tolerar en absoluto la maldad, la corrupción y el pecado de la humanidad y siente un aborrecimiento y un odio extremos, que llevan a Su corazón y a Su carne a padecer un sufrimiento infinito. ¿Habéis visto todo esto? Lo más probable es que ninguno de vosotros lo viera, porque no hay entre vosotros quien entienda de verdad a Dios. Con el tiempo deberíais experimentarlo gradualmente vosotros mismos.

Extracto de ‘La obra de Dios, el carácter de Dios y Dios mismo III’ en “La Palabra manifestada en carne”

Para conocer más: Milagros de Jesús

Las escrituras tomadas de LA BIBLIA DE LAS AMERICAS® (LBLA) Copyright © 1986, 1995, 1997 por The Lockman Foundation usado con permiso. www.LBLA.com.

¿Cuáles son las diferencias entre la obra de aquellos usados por Dios y la obra de los líderes religiosos?

Versículos bíblicos como referencia:

“Y Jesús, respondiendo, le dijo: […] Yo también te digo que tú eres Pedro, y sobre esta roca edificaré mi iglesia; y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella. Yo te daré las llaves del reino de los cielos; y lo que ates en la tierra, será atado en los cielos; y lo que desates en la tierra, será desatado en los cielos” (Mateo 16:17-19).

¡Ay de los pastores de Israel que se apacientan a sí mismos! ¿No deben los pastores apacentar el rebaño? Coméis la grosura, os habéis vestido con la lana, degolláis la oveja engordada, pero no apacentáis el rebaño. Las débiles no habéis fortalecido, la enferma no habéis curado, la perniquebrada no habéis vendado, la descarriada no habéis hecho volver, la perdida no habéis buscado; sino que las habéis dominado con dureza y con severidad. Y han sido dispersadas por falta de pastor, y se han convertido en alimento para toda fiera del campo; se han dispersado. Mis ovejas andaban errantes por todos los montes y por todo collado alto; mis ovejas han sido dispersadas por toda la faz de la tierra, sin haber quien las busque ni pregunte por ellas” (Ezequiel 34:2-6).

Pero, ¡ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas!, porque cerráis el reino de los cielos delante de los hombres, pues ni vosotros entráis, ni dejáis entrar a los que están entrando. ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas!, porque devoráis las casas de las viudas, aun cuando por pretexto hacéis largas oraciones; por eso recibiréis mayor condenación. ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas!, porque recorréis el mar y la tierra para hacer un prosélito, y cuando llega a serlo, lo hacéis hijo del infierno dos veces más que vosotros” (Mateo 23:13-15).

Las palabras relevantes de Dios:

La obra que lleva a cabo aquel a quien Dios usa es con el fin de cooperar con la obra de Cristo o del Espíritu Santo. Dios levanta a este hombre entre los hombres, está ahí para liderar a todos los escogidos de Dios y Dios también lo levanta para hacer la obra de la cooperación humana. Con alguien así, que sea capaz de hacer la obra de la cooperación humana, se puede lograr a través de él más de las exigencias que Dios le hace al hombre y de la obra que el Espíritu Santo debe hacer entre los hombres. Otra manera de decirlo es esta: La meta de Dios al usar a este hombre es para que todos los que siguen a Dios puedan entender mejor la voluntad de Dios y puedan alcanzar más de las exigencias de Dios. Como las personas no pueden entender directamente las palabras de Dios o la voluntad de Dios, Dios ha levantado a alguien que es usado para que lleve a cabo esa obra. Esta persona que Dios usa también se puede describir como un medio a través del cual Dios guía a las personas, como el “traductor” que se comunica entre Dios y las personas. […] En términos de la esencia de su obra y del trasfondo de su uso, al hombre que Dios usa Él lo levanta; Dios lo prepara para la obra de Dios y él coopera en la obra de Dios mismo. Ninguna persona podría hacer su obra en su lugar, esta es la cooperación humana la que es integral a la obra divina.

Extracto de ‘Acerca del uso que Dios hace del hombre’ en “La Palabra manifestada en carne”

El hombre alcanza con mucha facilidad la obra en la mente del hombre. Pastores y líderes en el mundo religioso, por ejemplo, confían en sus dones y posiciones para hacer su obra. Las personas que los siguen por un largo tiempo se van a infectar con sus dones y van a ser influidas por algo de lo que ellos son. Se enfocan en los dones, habilidades y conocimiento de las personas, y prestan atención a algunas cosas sobrenaturales y a muchas doctrinas profundas pero poco realistas (por supuesto, estas doctrinas profundas son inalcanzables). No se enfocan en los cambios en el carácter de las personas, sino que se enfocan en entrenar la predicación y las habilidades de obra de las personas, mejorando el conocimiento y las ricas doctrinas religiosas de las personas. No se enfocan en qué tanto cambia el carácter de las personas o qué tanto las personas entienden la verdad. No se interesan en la esencia de las personas, mucho menos tratan de conocer los estados normales y anormales de las personas. No contraatacan las nociones de las personas ni ponen de manifiesto sus nociones, mucho menos corrigen sus deficiencias o corrupciones. La mayoría de los que los siguen sirven con sus dones, y lo único que publican son nociones religiosas y teorías teológicas que están alejadas de la realidad y son completamente inútiles para darles vida a las personas. De hecho, la esencia de su obra es alimentar el talento, alimentar a una persona sin nada en un talentoso graduado del seminario que después va a hacer la obra y liderar.

Extracto de ‘La obra de Dios y la obra del hombre’ en “La Palabra manifestada en carne”

Tú sirves a Dios con tu temperamento natural y de acuerdo con tus preferencias personales; lo que es más, sigues pensando que Dios se deleita en lo que sea que deseas hacer y odia lo que sea que no deseas hacer, y eres guiado completamente por tus propias preferencias en tu labor. ¿Puede esto llamarse servir a Dios? En última instancia, tu carácter de vida no cambiará ni un ápice; más bien, te volverás aún más obstinado porque has estado sirviendo a Dios, y esto hará que tu carácter corrupto se arraigue profundamente. De esta manera, tú desarrollarás reglas en tu interior sobre el servicio a Dios que se basan principalmente en tu propio temperamento y en la experiencia derivada de tu servicio según tu propio carácter. Esta es una lección de la experiencia humana. Es la filosofía del hombre de vivir en el mundo. Personas como estas pertenecen a los fariseos y a los funcionarios religiosos. Si nunca se despiertan y se arrepienten, finalmente se convertirán en los falsos Cristos que aparecerán en los últimos días y que serán los engañadores de los hombres. Los falsos Cristos y engañadores de los que se ha hablado surgirán de entre esta clase de personas. Si aquellos que sirven a Dios siguen su propio temperamento y actúan con base en su propia voluntad, entonces están en peligro de ser expulsados en cualquier momento. Aquellos que aplican sus muchos años de experiencia al servicio de Dios con el fin de ganarse el corazón de los demás, para sermonearlos, dominarlos, y enaltecerse a sí mismos, y que nunca se arrepienten, nunca confiesan sus pecados, nunca renuncian a los beneficios de su posición, estas personas caerán delante de Dios. Son personas del mismo tipo que Pablo, que presumen de su antigüedad y hacen alarde de sus calificaciones. Dios no traerá a este tipo de personas a la perfección. Este tipo de servicio interfiere con la obra de Dios.

Extracto de ‘La forma religiosa de servicio debe prohibirse’ en “La Palabra manifestada en carne”

Simplemente observa a los líderes de cada denominación: son todos arrogantes y farisaicos e interpretan la Biblia fuera de contexto y según su propia imaginación. Todos confían en los dones y la erudición para hacer su obra. Si fueran incapaces de predicar nada, ¿les seguirían esas personas? Después de todo, poseen cierto conocimiento y pueden predicar sobre cierta doctrina o saben cómo convencer a los demás y cómo usar algunos artificios. Los usan para llevar a las personas ante ellos y engañarlas. Esas personas creen en Dios sólo de nombre, pero, en realidad, siguen a sus líderes. Si se encuentran con alguien que predica el camino verdadero, algunos de ellos dicen: “Tenemos que consultarle a nuestro líder respecto a nuestra creencia”. Su fe tiene que pasar por un ser humano. ¿No es esto un problema? ¿En qué se han convertido, pues, esos líderes? ¿Acaso no se han vuelto fariseos, falsos pastores, anticristos y obstáculos para que las personas acepten el camino verdadero?

Extracto de ‘Sólo la búsqueda de la verdad es la verdadera creencia en Dios’ en “Registros de las pláticas de Cristo”

Si has creído en Dios muchos años, pero nunca le has obedecido ni has aceptado todas Sus palabras, sino que le has pedido que Él se someta a ti y actúe según tus propios conceptos, entonces eres la más rebelde de todas las personas, y eres un incrédulo. ¿Cómo puede alguien así obedecer la obra y las palabras de Dios que no se conforman a los conceptos del hombre? La persona más rebelde es aquella que intencionalmente desafía a Dios y se le resiste. Es el enemigo de Dios y el anticristo. Tal persona tiene constantemente una actitud hostil hacia la nueva obra de Dios, nunca ha demostrado la más mínima intención de someterse y jamás se ha sometido o humillado de buen grado. Este individuo se exalta a sí mismo ante los demás y nunca se somete a nadie. Ante Dios, se considera el más diestro para predicar la palabra y el más hábil para obrar en los demás. Nunca descarta los “tesoros” que ya posee, sino que los considera herencias familiares para adorar, para predicar al respecto a los demás, y los usa para sermonear a los necios que lo idolatran. Por cierto, hay una cierta cantidad de personas de esta clase en la iglesia. Se podría decir que son “héroes indómitos”, generación tras generación que habita en la casa de Dios. Consideran que predicar la palabra (doctrina) es su tarea suprema. Año tras año y generación tras generación, se dedican vehementemente a hacer que su obligación “sagrado e inquebrantable” se cumpla. Nadie se atreve a tocarlos ni a reprenderlos abiertamente. Se transforman en “reyes” en la casa de Dios, y causan estragos mientras tiranizan a los demás de una era a otra. Este grupo de demonios busca unirse y derribar Mi obra; ¿cómo puedo permitir que estos demonios vivientes existan delante de Mis ojos?

Extracto de ‘Los que obedecen a Dios con un corazón verdadero, con seguridad serán ganados por Dios’ en “La Palabra manifestada en carne

Los que leen la Biblia en grandes iglesias la recitan cada día, pero ninguno entiende el propósito de la obra de Dios. Ninguno es capaz de conocer a Dios; además, ninguno es conforme al corazón de Dios. Son todos hombres inútiles, viles, que se ponen en alto para enseñar a Dios. Aunque blanden el nombre de Dios, se oponen voluntariamente a Él. Aunque se etiquetan como creyentes en Dios, son los que comen la carne y beben la sangre del hombre. Todos esos hombres son diablos que devoran el alma del hombre, demonios líderes que molestan deliberadamente a aquellos que tratan de entrar en el camino correcto y piedras de tropiezo que obstruyen la senda de los que buscan a Dios. Aunque son de “cuerpos robustos”, ¿cómo van a saber sus seguidores que son anticristos que llevan al hombre a oponerse a Dios? ¿Cómo van a saber que son diablos vivientes que buscan especialmente almas para devorar?

Extracto de ‘Todos los que no conocen a Dios son los que se oponen a Él’ en “La Palabra manifestada en carne”

Las escrituras tomadas de LA BIBLIA DE LAS AMERICAS® (LBLA) Copyright © 1986, 1995, 1997 por The Lockman Foundation usado con permiso. www.LBLA.com.

Muchos son llamados, pero pocos son escogidos

He buscado a muchos en este mundo para que sean Mis seguidores. Entre todos estos seguidores hay quienes sirven como sacerdotes, quienes guían, quienes son los hijos de Dios, quienes constituyen Su pueblo y quienes prestan servicio. Los clasifico según su lealtad hacia Mí. Cuando todos hayan sido clasificados según su tipo, es decir, cuando la naturaleza de cada tipo de persona haya sido revelada, entonces enumeraré a cada uno según su merecida categoría y pondré a cada clase en su lugar correspondiente para cumplir el propósito de Mi salvación de la humanidad. En grupos, llamo a Mi casa a aquellos que deseo salvar y entonces hago que todos acepten Mi obra de los últimos días. Al mismo tiempo, los clasifico según su naturaleza y luego recompenso o castigo a cada uno de acuerdo con sus acciones. Estos son los pasos de los que consta Mi obra.

En el presente vivo en la tierra, entre el hombre. Las personas experimentan Mi obra, observan Mis declaraciones, y junto con esto confiero todas las verdades a todos Mis seguidores quienes reciben vida de Mí y encuentran así un camino por el que pueden andar. Porque Yo soy Dios, Dador de la vida. Durante los muchos años de Mi obra, las personas han ganado mucho y han renunciado a mucho, pero insisto en que no creen verdaderamente en Mí. Esto se debe a que la gente reconoce que soy Dios solamente con sus bocas, pero no está de acuerdo con las verdades que Yo hablo, y practican aún menos las verdades que les exijo. Es decir, las personas solo reconocen la existencia de Dios, pero no la de la verdad; las personas solo reconocen la existencia de Dios, pero no la de la vida; las personas solo reconocen el nombre de Dios, pero no Su esencia. Los desprecio por su fervor, porque solo dicen palabras bonitas para engañarme; ninguno de ellos me adora verdaderamente. Vuestras palabras contienen la tentación de la serpiente; y aún peor, son extremadamente engreídas, una verdadera proclamación del arcángel. Es más, vuestras acciones están desgastadas y harapientas hasta un grado deplorable; vuestros deseos desmesurados e intenciones codiciosas son ofensivas para los oídos. Todos os habéis convertido en polillas en Mi casa, objetos aborrecidos de los que hay que deshacerse. Porque ninguno de vosotros ama la verdad, sino que anheláis recibir las bendiciones, ascender al cielo y contemplar la magnífica imagen de Cristo ejerciendo Su poder en la tierra. Pero ¿os habéis puesto a pensar cómo alguien como vosotros, tan profundamente corrupto, que no tiene ni idea de quién es Dios, podría ser digno de seguir a Dios? ¿Cómo podríais ascender al cielo? ¿Cómo podríais ser dignos de contemplar escenas tan magníficas, cuyo esplendor no tiene precedente? Vuestras bocas están llenas de palabras de engaño y suciedad, de traición y arrogancia. Nunca me habéis dirigido palabras de sinceridad, ni palabras santas, ni palabras de sumisión ante Mí después de experimentar Mi palabra. ¿Cómo es vuestra fe al fin y al cabo? No hay otra cosa que deseo y dinero en vuestro corazón y nada más que cosas materiales en vuestra mente. A diario calculáis cómo conseguir algo de Mí. Todos los días contáis cuánta riqueza y cuántas cosas materiales habéis recibido de Mí. Cada día esperáis que desciendan más bendiciones sobre vosotros para poder disfrutar las cosas que se pueden disfrutar en mayor cantidad y de una mayor calidad. Lo que hay en vuestros pensamientos en todo momento no soy Yo, ni la verdad que proviene de Mí, sino vuestros maridos, esposas, hijos, hijas, o las cosas que coméis o vestís. Pensáis en cómo obtener un disfrute mayor y más alto. Aun cuando vuestro estómago esté lleno hasta reventar, ¿acaso no sois más que cadáveres? Aunque os adornéis por fuera con bellas vestiduras, ¿acaso no seguís siendo cadáveres ambulantes sin vida? Trabajáis para llenar el estómago hasta que tenéis los cabellos salpicados de blanco, pero ninguno de vosotros sacrifica ni un solo pelo por Mi obra. Estáis constantemente caminando de un lado a otro, agotando el cuerpo y devanándoos los sesos por el bien de vuestra propia carne, y por vuestros hijos e hijas, pero ninguno de vosotros muestra ninguna preocupación o interés por Mi voluntad. ¿Qué es lo que todavía esperáis obtener de Mí?

Nunca me precipito cuando hago Mi obra. Cualquiera que sea la forma en que me siga la gente, Yo llevo a cabo Mi obra de acuerdo a cada paso, de acuerdo a Mi plan. Por eso, a pesar de vuestra rebelión contra Mí, sigo trabajando sin cesar y continúo hablando las palabras que debo hablar. Llamo a Mi casa a los que he predestinado para que sean la audiencia de Mis palabras. Llevo ante Mi trono a todos aquellos que se someten a Mis palabras, que anhelan Mis palabras; a todos los que le dan la espalda a Mis palabras, los que no me obedecen y me desafían abiertamente, los echaré a un lado en espera de su castigo final. Todas las personas viven en medio de la corrupción y bajo el poder del maligno, y por eso no hay muchos de Mis seguidores que anhelen la verdad. Es decir, la mayoría no me adora con la verdad, sino que intenta ganarse Mi confianza mediante la corrupción, la rebelión y los medios fraudulentos. Por eso digo: muchos son llamados, pero pocos son escogidos. Aquellos que han sido llamados están profundamente corruptos y todos viven en la misma era, pero los escogidos son solamente una parte de ellos, son los que creen en la verdad y la reconocen, y los que practican la verdad. Estas personas son solamente una pequeña parte de la totalidad, y de ellas recibiré más gloria. Si se os mide según estas palabras, ¿sabéis si estáis entre los escogidos? ¿Cómo será vuestro fin?

Como he dicho, muchos son los que me siguen, pero pocos los que me aman de verdad. Quizás algunos digan: “¿Habría pagado un precio tan alto si no te amase? ¿Te habría seguido hasta aquí si no te amase?”. Ciertamente, tienes muchas razones y tu amor es verdaderamente grande, pero ¿cuál es la esencia de tu amor por Mí? Lo que se conoce como “amor” se refiere a una emoción que es pura y sin mancha, en la que usas tu corazón para amar, sentir y ser considerado. En el amor no hay condiciones, no hay barreras ni distancia. En el amor no hay sospecha, engaño ni malicia. En el amor no hay trueque ni nada impuro. Si amas, no engañarás, protestarás, traicionarás, rebelarás, exigirás, ni pretenderás recibir alguna cosa o cantidad. Si amas, te dedicarás sin dudarlo y sufrirás dificultades sin pensarlo dos veces, serás compatible conmigo, dejarás todo lo que tienes por Mí, abandonarás a tu familia, tu futuro, tu juventud y tu matrimonio. De lo contrario, tu amor no sería amor en absoluto, ¡sino engaño y traición! ¿Qué tipo de amor es el tuyo? ¿Es un amor verdadero? ¿O falso? ¿Cuánto has sacrificado? ¿Cuánto has ofrecido? ¿Cuánto amor he recibido de ti? ¿Lo sabes? Vuestros corazones están llenos de maldad, traición y engaño, así que ¿cuánto de tu amor es impuro? Pensáis que habéis sacrificado lo suficiente por Mí; pensáis que vuestro amor por Mí ya es suficiente. Entonces ¿por qué vuestras palabras y acciones son siempre engañosas y rebeldes? Me seguís, pero no reconocéis Mi palabra. ¿Se considera esto amor? Me seguís, pero después me abandonáis. ¿Se considera esto amor? Me seguís, pero desconfiáis de Mí. ¿Se considera esto amor? Me seguís, pero no podéis aceptar Mi existencia. ¿Se considera esto amor? Me seguís, pero no me tratáis como deberíais tratarme por ser quien soy, y complicáis las cosas para Mí en toda ocasión. ¿Se considera esto amor? Me seguís, pero intentáis burlaros de Mí y engañarme en todo. ¿Se considera esto amor? Me servís, pero no me teméis. ¿Se considera esto amor? Os oponéis a Mí en todos los sentidos y en todas las cosas. ¿Se considera todo esto amor? Habéis dedicado mucho, es cierto, pero nunca habéis hecho lo que os exijo. ¿Se puede considerar esto amor? Está bastante claro que en vosotros no hay ni rastro de amor por Mí. Después de muchos años de obrar y de todas las palabras que os he suministrado, ¿cuánto habéis realmente obtenido? ¿Acaso no vale la pena que intentéis recordarlo detenidamente? Os advierto que aquellos a los que Yo llamo no son los que no han sido corrompidos nunca; sino que aquellos a los que escojo son los que me aman verdaderamente. Por tanto, debéis tener cuidado con vuestras palabras y acciones, y examinar vuestras intenciones y pensamientos para que no rebasen los límites. En el tiempo de los últimos días, haced todo lo posible para ofrecerme vuestro amor, o de lo contrario, ¡Mi ira nunca se apartará de vosotros!

Fuente: Iglesia de Dios Todopoderoso

Los principios de buscar conocer a Dios

1. Debes comer y beber todas las palabras de Dios para llegar a un entendimiento de la verdad y para conocer la importancia y el propósito de las tres etapas de la obra de Dios

2. Debes obedecer el juicio y castigo y las pruebas y refinamiento de Dios para llegar a un conocimiento del carácter justo de Dios y de la esencia de la vida

3. Debes obtener la guía de la obra del Espíritu Santo y caminar la senda de Pedro de buscar la verdad y de ser perfeccionado, y ser capaz de buscar un verdadero amor a Dios

4. Debes practicar exaltar a Dios y dar testimonio de Dios de acuerdo a las palabras de Dios y a la verdad y debes usar la verdad para resolver problemas con el fin de llevar a las personas ante Dios

Palabras relevantes de Dios:

Los efectos de la lección de conocer a Dios no pueden obtenerse en uno o dos días: el hombre tiene que acumular experiencias, soportar sufrimiento y tener una obediencia verdadera. Lo primero es empezar desde la obra y las palabras de Dios. Debes entender lo que incluye conocer a Dios, cómo lograr el conocimiento de Él y cómo verle durante tus experiencias. Esto es lo que todos deben hacer cuando todavía tienen que conocer a Dios. Nadie comprende la obra y las palabras de Dios al momento, y nadie logra el conocimiento de la totalidad de Dios en un tiempo breve. Lo que se requiere es el proceso necesario de la experiencia, sin el cual nadie sería capaz de conocer a Dios y seguirle de verdad. Cuanta más obra realiza Dios, más conoce el hombre de Él. Cuanto más en desacuerdo esté la obra de Dios con los conceptos humanos, más renovado y profundo será el conocimiento que el hombre tenga de Él. Si la obra de Dios tuviera que permanecer inmutable para siempre, el hombre sólo tendría un pequeño conocimiento de Él. Desde la creación del mundo hasta nuestros días, debéis conocer con claridad las visiones de lo que Dios hizo durante la Era de la Ley, durante la Era de la Gracia y lo que ahora está haciendo durante la Era del Reino. Debéis conocer la obra de Dios.

de ‘Sólo aquellos que conocen a Dios pueden dar testimonio de Él’ en “La Palabra manifestada en carne”

En esta etapa final de la obra, los resultados se obtienen a través de la palabra. A través de la palabra, el hombre llega a entender muchos misterios y la obra de Dios a lo largo de generaciones pasadas; el Espíritu Santo esclarece al hombre; este llega a entender los misterios nunca antes desvelados por las generaciones pasadas, así como la obra de los profetas y apóstoles de tiempos pasados, y los principios por los que obraron; el hombre también llega a conocer el carácter de Dios mismo, así como la rebeldía y la resistencia del hombre, y llega a conocer su propia esencia. A través de estos pasos de la obra y todas las palabras habladas, el hombre llega a conocer la obra del Espíritu, de la carne encarnada de Dios, y además, todo Su carácter. Tu conocimiento de la obra de gestión de Dios durante seis mil años también lo obtuviste a través de la palabra. ¿No conseguiste también tu conocimiento de tus antiguas nociones y el éxito al dejarlas de lado a través de la palabra? En la etapa anterior, Jesús obró señales y milagros, pero no es así en esta. ¿No obtuviste también a través de la palabra tu entendimiento de por qué no lo hace?

de ‘El misterio de la encarnación (4)’ en “La Palabra manifestada en carne”

Primero debes estar equipado con la verdad y las visiones que deben entenderse. Cuando tienes claras las visiones y la verdad de los diferentes aspectos de la obra de Dios, llegas a conocerla en tu corazón, e independientemente de lo que Dios haga —un juicio justo o el refinamiento al hombre— posees la mayor visión como tu fundamento, y la verdad correcta para poner en práctica, serás capaz de seguir a Dios hasta el final mismo. Debes saber que sin importar qué obra haga Él, el objetivo y el corazón de Su obra no cambia, y Su voluntad para con el hombre tampoco lo hace. No importa lo severas que sean Sus palabras ni lo adverso del entorno, los principios de Su obra no cambiarán, y Su propósito de salvar al hombre tampoco. Al no tratarse de la revelación del final del hombre ni de su destino, y que no es la obra de la fase final o de poner fin a todo el plan de gestión de Dios, y dado que es durante el tiempo que Él trabaja al hombre, el corazón de Su obra no cambiará: siempre será la salvación de la humanidad. Este debería ser el fundamento de vuestra creencia en Dios. El objetivo de las tres etapas de la obra es la salvación de toda la humanidad, que significa la salvación completa del hombre del campo de acción de Satanás. Aunque cada una de las tres etapas de la obra tiene un objetivo y un sentido diferentes, son parte de la obra de salvación de la humanidad, y distintas obras de salvación llevadas a cabo de acuerdo a los requisitos de la humanidad. Una vez que seas consciente del objetivo de estas tres etapas de la obra, sabrás cómo recibir el sentido de cada una de ellas, y reconocerás cómo actuar con el fin de satisfacer el deseo de Dios. Si puedes alcanzar este punto, entonces esta, la mayor de todas las visiones, pasará a ser tu fundamento.

[…]

Si tienes un conocimiento claro de las tres etapas de la obra —es decir, de todo el plan de gestión de Dios— y si puedes correlacionar totalmente las dos etapas anteriores de la obra de Dios con la etapa presente, y puedes ver que es obra llevada a cabo por un Dios, no tendrás fundamento más firme. Un solo Dios realizó las tres etapas de la obra; esta es la visión más grande, y la única senda para conocer a Dios.

de ‘Conocer las tres etapas de la obra de Dios es la senda para conocer a Dios’ en “La Palabra manifestada en carne”

Frente al estado del hombre y su actitud hacia Dios, Dios ha hecho una nueva obra permitiéndole al hombre poseer tanto el conocimiento de Él como la obediencia hacia Él, y tanto el amor como el testimonio. Por lo tanto, el hombre debe experimentar el refinamiento que Dios le hace así como Su juicio, tratando con él y podándolo, porque sin esto el hombre nunca conocería a Dios y nunca podría amar verdaderamente a Dios y dar testimonio de Él. El refinamiento que Dios le hace al hombre no es sólo en aras de un efecto unilateral sino en aras de un efecto multifacético. Sólo de esta manera Dios hace la obra de refinamiento en los que están dispuestos a buscar la verdad, con el fin de que Dios perfeccione la determinación del hombre y su amor. A los que están dispuestos a buscar la verdad, que anhelan a Dios, nada les es más significativo o de mayor ayuda que un refinamiento como este. El carácter de Dios, el hombre no lo conoce ni la entiende fácilmente, porque Dios, al final de cuentas, es Dios. En última instancia, es imposible que Dios tenga el mismo carácter que el hombre y por eso al hombre no le es fácil conocer Su carácter. El hombre no posee por naturaleza la verdad y los que Satanás ha corrompido no la pueden entender con facilidad; el hombre está privado de la verdad y desprovisto de la determinación de poner en práctica la verdad y si no sufre y si no es refinado ni juzgado, entonces su determinación nunca será perfeccionada. Para todas las personas, el refinamiento es penosísimo y muy difícil de aceptar, sin embargo, es durante el refinamiento que Dios deja en claro el carácter justo que tiene hacia el hombre y hace público lo que le exige al hombre y provee más iluminación, y una poda y un trato más reales; por medio de la comparación entre los hechos y la verdad, le da al hombre un mayor conocimiento de sí mismo y de la verdad y le da al hombre una mayor comprensión de la voluntad de Dios, permitiéndole así al hombre tener un amor por Dios más sincero y más puro. Esas son las metas que Dios tiene cuando lleva a cabo el refinamiento. Toda la obra que Dios hace en el hombre tiene sus propias metas y significado; Dios no obra sin sentido ni tampoco hace una obra que no sea benéfica para el hombre. El refinamiento no quiere decir quitar a las personas de delante de Dios ni tampoco quiere decir destruirlas en el infierno. Quiere decir cambiar el carácter del hombre durante el refinamiento, cambiar sus motivos y sus antiguos puntos de vista, cambiar su amor por Dios y cambiar toda su vida. El refinamiento es una prueba real del hombre y una forma de entrenamiento real y sólo durante el refinamiento puede su amor cumplir su función inherente. 

de ‘Sólo experimentando el refinamiento el hombre puede amar verdaderamente a Dios’ en “La Palabra manifestada en carne”

Hoy Dios os juzga y os castiga y os condena, pero sabe que tu condenación es para que te puedas conocer a ti mismo. Condenación, maldición, juicio, castigo, todos estos son para que te puedas conocer a ti mismo para que tu carácter pueda cambiar y, sobre todo, para que puedas conocer tu valía y ver que todas las acciones de Dios son justas y de acuerdo con Su carácter y las necesidades de Su obra que Él obra de acuerdo con Su plan para la salvación del hombre y que Él es el Dios justo que ama al hombre y salva al hombre y quien juzga y castiga al hombre.

de ‘Deberías desechar las bendiciones del estatus y entender la voluntad de Dios para la salvación del hombre’ en “La Palabra manifestada en carne”

Si eres alguien que buscas ser perfeccionado, entonces habrás dado testimonio, y dirás: “En esta obra paso a paso de Dios, he aceptado la obra de Dios del castigo y el juicio, y aunque he soportado gran sufrimiento, he llegado a conocer cómo Dios me perfecciona, he obtenido la obra que Dios hace, he adquirido el conocimiento de la justicia de Dios, y Su castigo me ha salvado. Su justo carácter ha venido sobre mí, y me ha traído bendiciones y gracia, y Su juicio y castigo me han protegido y purificado. Si Dios no me hubiera castigado y juzgado, y si las palabras duras de Dios no hubieran venido sobre mí, no hubiera llegado a conocer a Dios ni tampoco hubiera sido salvado. Hoy veo que, como criatura, no sólo uno se goza de todas las cosas que el Creador hizo, sino que, lo más importante, todas las criaturas deben gozar el justo carácter de Dios, y gozar Su justo juicio, porque el carácter de Dios es digno de que el hombre lo goce. Como una criatura a la que Satanás ha corrompido, uno debe gozar el justo carácter de Dios. En Su justo carácter hay castigo y juicio y, lo que es más, hay mucho amor. Aunque soy incapaz de obtener completamente el amor de Dios hoy, he tenido la buena fortuna de verlo, y en esto he sido bendecido”. Esta es la senda que caminan los que experimentan ser perfeccionados, y el conocimiento del que hablan. Tales personas son las mismas que Pedro; tienen las mismas experiencias que Pedro. Tales personas son también las que han ganado la vida, y las que poseen la verdad. Si el hombre experimenta hasta el final, durante el juicio de Dios se librará, de una manera inevitable y completa, de la influencia de Satanás, y Dios lo ganará.

de ‘Las experiencias de Pedro: su conocimiento del castigo y del juicio’ en “La Palabra manifestada en carne”

Ninguna lección es más profunda que la de amar a Dios, y puede decirse que la lección que las personas aprenden de una vida de creencia es cómo amar a Dios. Es decir, si crees en Dios debes amarlo. Si sólo crees en Él pero no lo amas, no has alcanzado el conocimiento de Él, y nunca lo has amado con un amor verdadero que procede de tu corazón, entonces tu creencia en Él es fútil; si, en tu creencia en Dios, no lo amas, vives en vano, y tu vida al completo es la más inferior de todas. Si, a lo largo de toda tu vida, nunca has amado o satisfecho a Dios, ¿cuál es, pues, el sentido de que vivas? ¿Y cuál es el sentido de tu creencia en Dios? ¿No es esto un esfuerzo desperdiciado?

de ‘Sólo amar a Dios es realmente creer en Dios’ en “La Palabra manifestada en carne”

¿Qué estás buscando ahora? Deberías estar buscando si eres capaz o no de expresar los hechos de Dios, si puedes convertirte en una voz y una manifestación de Dios y si eres o no adecuado para que Él te use. ¿Cuánta obra ha hecho Dios realmente en ti? ¿Cuánto has visto, cuánto has tocado? ¿Cuánto has experimentado y probado? Si Dios te ha probado o no, si te ha tratado o no, o si te ha disciplinado o no—independientemente de todo ello, Sus acciones y Su obra se han llevado a cabo en ti. Sin embargo, como creyente en Dios, como persona que está dispuesta a buscar el ser perfeccionada por Él, ¿eres capaz de expresar las acciones de Dios a través de tu propia experiencia práctica? ¿Puedes vivir a Dios a través de esto? ¿Eres capaz de proveer para los demás a través de tu propia experiencia práctica, y erogarte por causa de la obra de Dios? Para poder dar testimonio de las acciones de Dios debes ser capaz de expresar cuáles son, y esto se hace confiando en tu experiencia, en tu conocimiento y en el sufrimiento que has soportado. ¿Eres alguien que da testimonio de las acciones de Dios? ¿Tienes esta aspiración? Si eres capaz de dar testimonio de Su nombre, e incluso de Sus acciones, así como de vivir la imagen que Él exige de Su pueblo, eres un testigo para Dios. ¿Cómo das realmente testimonio para Dios? Buscas y anhelas vivir a Dios, expresas Sus acciones con tus palabras, permites que las personas conozcan y vean Sus acciones. Si de verdad procuras todo esto, Dios te perfeccionará.

de ‘Los que serán hechos perfectos deben someterse al refinamiento’ en “La Palabra manifestada en carne”

Fuente: Iglesia de Dios Todopoderoso

Acerca de cómo practicar la verdad, comprender la verdad y entrar en la realidad

344. Esta es la Era del Reino. Si has entrado en esta nueva era depende de si has entrado en la realidad de las palabras de Dios y de si Sus palabras se han convertido la realidad-vida. Las palabras de Dios se dan a conocer a cada persona para que, al final, todos vivan en el mundo de las palabras de Dios, y Sus palabras esclarecerán e iluminarán a cada persona desde dentro. Si, durante este período, eres descuidado en la lectura de las palabras de Dios y no tienes interés en ellas, eso demuestra que tu condición es equivocada. Si eres incapaz de entrar en la Era de la Palabra, entonces el Espíritu Santo no obra en ti; si has entrado en esta era, Él llevará a cabo Su obra. ¿Qué puedes hacer al inicio de la Era de la Palabra para ganar la obra del Espíritu Santo? En esta era, y entre vosotros, Dios logrará lo siguiente: que cada persona vivirá las palabras de Dios, será capaz de poner en práctica la verdad y amará a Dios fervientemente; que todas las personas usarán las palabras de Dios como una base y como su realidad y tendrán un corazón que venere a Dios, y que, a través de la práctica de las palabras de Dios, el hombre ejercerá el poder monárquico junto con Dios. Esta es la obra que Dios ha de llevar a cabo. ¿Puedes continuar sin leer las palabras de Dios? Hoy, hay muchos que sienten que no pueden pasar ni un día o dos sin leer Sus palabras. Ellos deben leer Sus palabras todos los días, y, si el tiempo no se lo permite, les basta con escucharlas. Este es el sentimiento que el Espíritu Santo otorga a las personas y es la manera en la que Él comienza a moverlas. Es decir, Él gobierna al hombre a través de las palabras para que este pueda entrar en la realidad de las palabras de Dios. Si, después de tan solo un día de no comer y beber las palabras de Dios, sientes oscuridad y sed, y no puedes soportarlo, esto muestra que has sido movido por el Espíritu Santo y que Él no se ha apartado de ti. Entonces, eres alguien que está dentro de esta corriente. Sin embargo, si después de uno o dos días sin comer y beber las palabras de Dios no sientes nada; si no tienes sed y no te sientes movido en absoluto, esto es muestra de que el Espíritu Santo se ha alejado de ti. Entonces, esto significa que hay algo equivocado en tu estado interior; no has entrado en la Era de la Palabra y eres alguien que se ha quedado atrás. Dios usa las palabras para gobernar a las personas; te sientes bien si comes y bebes las palabras de Dios y, si no lo haces, no tienes una senda a seguir. Las palabras de Dios se convierten en el alimento de las personas y en la fuerza que las impulsa. La Biblia dice que “No solo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios”. Hoy, Dios completará esta obra y la cumplirá en vosotros. ¿Cómo es que, en el pasado, las personas podían estar muchos días sin leer las palabras de Dios y, sin embargo, podían seguir comiendo y trabajando como siempre, pero eso no ocurre en el presente? En esta era, Dios usa, primordialmente, las palabras para gobernar a todos. A través de las palabras de Dios, el hombre es juzgado y perfeccionado, y, luego, finalmente, es llevado al reino. Solo las palabras de Dios pueden proveer la vida del hombre, y solo las palabras de Dios pueden dar luz al hombre y una senda de práctica, especialmente en la Era del Reino. Siempre que no te apartes de la realidad de las palabras de Dios, y comas y bebas a diario Sus palabras, Dios podrá perfeccionarte.

Extracto de ‘La Era del Reino es la Era de la Palabra’ en “La Palabra manifestada en carne”

345. La verdad que el hombre necesita poseer se encuentra en la palabra de Dios, y es la verdad más beneficiosa y útil para la humanidad. Es el tónico y el sustento que vuestro cuerpo necesita, algo que ayuda al hombre a restablecer su humanidad normal. Es una verdad con la que el hombre debería equiparse. Cuanto más practiquéis la palabra de Dios, más rápidamente florecerá vuestra vida y más clara se volverá la verdad. Conforme crezcáis en estatura, veréis las cosas del mundo espiritual con mayor claridad y más fortaleza tendréis para triunfar sobre Satanás. Gran parte de la verdad que no entendéis se aclarará cuando practiquéis la palabra de Dios. La mayoría de las personas se conforman simplemente con entender el texto de la palabra de Dios y se enfocan en equiparse con doctrinas en lugar de profundizar su experiencia en la práctica, pero ¿no es este el camino de los fariseos? Entonces, ¿cómo puede ser real para ellos la frase “La palabra de Dios es vida”? La vida de una persona no puede madurar simplemente leyendo la palabra de Dios, sino solo cuando la palabra de Dios se pone en práctica. Si crees que entender la palabra de Dios es lo único que necesitas para tener vida y estatura, entonces tu entendimiento está distorsionado. Entender verdaderamente la palabra de Dios ocurre cuando practicas la verdad, y debes entender que “solo puedes comprender la palabra de Dios practicando la verdad”. Hoy, después de leer la palabra de Dios, solo puedes decir que la conoces, pero no que la entiendes. Algunas personas afirman que la única forma de practicar la verdad es entenderla primero, pero esto es solo parcialmente correcto, y, ciertamente, no es una afirmación del todo precisa. Antes de tener conocimiento de una verdad no la has experimentado. Sentir que entiendes algo que escuchas en un sermón no es entender realmente: solo es tomar posesión de las palabras literales de la verdad, y no es lo mismo que entender su verdadero significado. Tener un mero conocimiento superficial de la verdad no significa que la entiendas realmente o que tengas conocimiento de ella; el verdadero significado de la verdad viene de haberla experimentado. Por tanto, solo cuando experimentas la verdad puedes comprenderla y solo entonces puedes comprender sus partes ocultas. Profundizar tu experiencia es la única forma de comprender las connotaciones y entender la esencia de la verdad. Por tanto, puedes ir a cualquier parte con la verdad, pero si no hay verdad en ti, entonces no pienses en intentar convencer ni siquiera a los miembros de tu familia y, mucho menos, a las personas religiosas. Sin la verdad eres como copos de nieve que caen, pero, con ella, puedes ser feliz y libre y nadie puede atacarte. Por muy fuerte que sea una teoría, no puede superar a la verdad. Con la verdad, el mundo mismo puede tambalearse y pueden moverse los mares y las montañas, mientras que la ausencia de verdad puede conducir a que los muros de una gran ciudad se reduzcan a escombros debido a los gusanos. Esto es un hecho evidente.

Extracto de ‘Una vez que entendéis la verdad, debéis ponerla en práctica’ en “La Palabra manifestada en carne”

346. Dios no exige a las personas la simple habilidad de hablar de la realidad. Eso sería demasiado fácil, ¿verdad? ¿Por qué entonces habla Dios de la entrada en la vida? ¿Por qué habla de transformación? Si las personas solo son capaces de hablar palabras vacías sobre la realidad, entonces ¿pueden lograr una transformación en su carácter? Los buenos soldados del reino no están entrenados para ser un grupo de personas que solo puedan hablar de la realidad o alardear, sino más bien están entrenadas para vivir las palabras de Dios en todo momento, para permanecer inflexibles a pesar de los contratiempos a los que se enfrenten, y vivir constantemente de acuerdo con las palabras de Dios y no volver al mundo. Esta es la realidad de la que Dios habla; esta es la exigencia de Dios para el hombre. Por lo tanto, no consideres que la realidad hablada por Dios es demasiado simple. La sola iluminación del Espíritu Santo no es igual a poseer la realidad. Esta esta no es la estatura del hombre, sino la gracia de Dios, a la que el hombre no contribuye nada. Cada persona debe soportar los sufrimientos de Pedro y, aún más, poseer la gloria de Pedro, que es lo que las personas viven después de haber recibido la obra de Dios. Solo esto se puede llamar realidad. No creas que obtienes la realidad solo porque puedes hablar de ella; esto es una falacia. Estos pensamientos no encajan con la voluntad de Dios y no tienen significado real. No digas tales cosas en el futuro; ¡acaba con tales cosas! Todos los que tienen un falso entendimiento de las palabras de Dios son incrédulos. No tienen ningún conocimiento real, mucho menos tienen una estatura real; son personas ignorantes que carecen de realidad. En otras palabras, todos los que viven fuera de la esencia de las palabras de Dios son incrédulos. Aquellos que son considerados incrédulos por las personas son bestias a los ojos de Dios y aquellos considerados incrédulos por Dios son personas que no tienen las palabras de Dios como su vida. Por lo tanto, se puede decir que aquellos que no poseen la realidad de las palabras de Dios y que no viven Sus palabras son incrédulos. La intención de Dios es hacer que todos vivan la realidad de Sus palabras, no simplemente para que todo el mundo hable de la realidad, sino que, más que eso, para permitir que todo el mundo viva la realidad de Sus palabras.

Extracto de ‘Solo se posee la realidad si se pone en práctica la verdad’ en “La Palabra manifestada en carne”

347. Llegar a un verdadero entendimiento del significado real de las palabras de Dios no es tarea fácil. No pienses de esta manera: “yo puedo interpretar el significado literal de las palabras de Dios y todos dicen que mi interpretación es buena y me dan el visto bueno, así que implica que entiendo las palabras de Dios”. Eso no es lo mismo que entender las palabras de Dios. Si has obtenido algo de luz a partir de las declaraciones de Dios y has obtenido una cierta percepción del verdadero significado de Sus palabras, y si puedes decir la intención tras ellas y qué efecto lograrán finalmente, entonces, una vez tengas un claro entendimiento de todas estas cosas, se puede considerar que tienes un cierto nivel de entendimiento de las palabras de Dios. Así pues, entender las palabras de Dios no es tan sencillo. Sólo porque puedas dar una bella explicación de su significado literal no significa que las entiendas. Independientemente de qué tanto puedas explicar su significado literal, tu explicación se sigue basando en la imaginación y la forma de pensar humana: ¡es inútil! ¿Cómo puedes entender las palabras de Dios? La clave es buscar la verdad en ellas; sólo de esa manera puedes entender de verdad lo que Él dice. Cuando Dios habla, es indudable que nunca lo hace con meras generalidades. Cada frase que declara contiene detalles que con seguridad se revelarán posteriormente en las palabras de Dios, y que pueden expresarse de una forma diferente. El hombre no puede comprender las formas en que Dios expresa la verdad. Las declaraciones de Dios son muy profundas y no se pueden comprender con la forma de pensar del hombre. Las personas pueden descubrir el significado completo de cada aspecto de la verdad siempre que hagan el esfuerzo; si haces esto, entonces, a medida que las experimentes, los detalles que permanezcan se rellenarán por completo cuando el Espíritu Santo te esclarezca, dándote así un entendimiento respecto a estas condiciones concretas. Una parte consiste en entender la palabra de Dios y buscar su contenido específico al leerlas. Otra parte es entender las insinuaciones de las palabras de Dios a través de la experiencia de estas y la obtención del esclarecimiento del Espíritu Santo. Por medio de estas dos formas se logra un verdadero entendimiento de las palabras de Dios. Si interpretas Sus palabras literalmente o a través de la lente de tu propio pensamiento o imaginación, entonces tu entendimiento de las palabras de Dios no es verdadero, no importa con cuánta elocuencia puedas interpretarlas. Es posible que, incluso, puedas sacarlas de contexto y malinterpretarlas, y esto es más problemático aún. Así pues, la verdad se obtiene principalmente a través de recibir un esclarecimiento por parte del Espíritu Santo por medio de ganar conocimiento de las palabras de Dios. Comprender el significado literal de Sus palabras o poder explicarlas no cuenta como que hayas obtenido la verdad. Si sólo necesitaras interpretar el significado literal de Sus palabras, ¿de qué serviría el esclarecimiento del Espíritu Santo? ¡En ese caso, sólo necesitarías tener cierto nivel de educación y los incultos se verían todos en un gran aprieto! El cerebro humano no puede comprender la obra de Dios. Un entendimiento verdadero de las palabras de Dios depende, principalmente, de tener esclarecimiento del Espíritu Santo; así es el proceso de obtener la verdad.

Extracto de ‘Cómo conocer la naturaleza del hombre’ en “Registros de las pláticas de Cristo”

348. Si habéis leído mucho de la palabra de Dios, pero solo entendéis el significado del texto y carecéis de un conocimiento directo de esa palabra a través de vuestras experiencias prácticas, entonces no conocerás la palabra de Dios. En lo que a ti respecta, la palabra de Dios no es vida, sino, simplemente, letra muerta. Y si solo vives de acuerdo a la letra sin vida, entonces no puedes entender la esencia de la palabra de Dios ni entenderás Su voluntad. El significado espiritual de la palabra de Dios solo se te abrirá cuando experimentes Su palabra en tus experiencias reales, y es solo a través de la experiencia que puedes comprender el significado espiritual de muchas verdades y desentrañar los misterios de la palabra de Dios. Por muy clara que sea Su palabra, si no la pones en práctica todo lo que habrás comprendido son letras y doctrinas vacías, que se han convertido en leyes religiosas para ti. ¿No es esto, acaso, lo que hicieron los fariseos? Si practicáis y experimentáis la palabra de Dios, esta se vuelve práctica para vosotros; si no buscáis practicarla, entonces para vosotros es poco más que la leyenda del tercer cielo. De hecho, el proceso de creer en Dios es, para vosotros, el proceso de experimentar Su palabra y de que Él os gane o, dicho de un modo más claro, creer en Dios es tener el conocimiento y el entendimiento de Su palabra, así como experimentarla y vivirla; tal es la realidad detrás de vuestra creencia en Dios. Si creéis en Él y esperáis la vida eterna sin buscar practicar Su palabra como algo que tenéis dentro de vosotros, entonces sois insensatos. Esto sería como ir a un banquete y solo observar la comida y aprenderte de memoria todas las cosas deliciosas que hay sin probar ninguna de ellas. ¿Acaso no sería insensata una persona así?

Extracto de ‘Una vez que entendéis la verdad, debéis ponerla en práctica’ en “La Palabra manifestada en carne”

349. Las exigencias de Dios para las personas no son tan altas. Si se esfuerzan siquiera un poco, serían capaces de recibir un “aprobado”. En realidad, entender, conocer y comprender la verdad es más complicado que practicarla. Conocer y comprender la verdad viene después de practicarla; estos son los pasos y el método mediante el cual obra el Espíritu Santo. ¿Cómo puedes no obedecerlo? ¿Podrás obtener la obra del Espíritu Santo si haces las cosas a tu manera? ¿Obra el Espíritu Santo como a ti te place o en base a tus deficiencias según las palabras de Dios? Si no ves esto con claridad, es inútil. ¿Por qué han invertido mucho esfuerzo la mayoría de las personas en leer las palabras de Dios, pero después sólo tienen conocimiento y no pueden decir nada sobre una senda real? ¿Piensas que poseer conocimiento equivale a poseer la verdad? ¿No es este un punto de vista confundido? Tú eres capaz de hablar de tanto conocimiento como arena hay en una playa, pero nada de eso contiene una senda verdadera. ¿Acaso no estás intentando engañar a las personas al hacer esto? ¿No estás armando un espectáculo vacío, sin sustancia que lo respalde? ¡Todo este comportamiento es perjudicial para las personas! Cuanta más alta la teoría y más desprovista está de la realidad, más incapaz es de llevar a las personas a la realidad; cuanta más alta la teoría, más te hace desafiar y oponerte a Dios. No trates las teorías más sublimes como un precioso tesoro; ¡son perniciosas y no sirven a ningún propósito! Tal vez algunas personas pueden hablar de las teorías más elevadas, pero estas teorías no contienen nada de la realidad porque estas personas no las han experimentado personalmente y, por lo tanto, no tienen ningún sendero para practicar. Tales personas son incapaces de llevar a otros por el camino correcto y solo harán que se descarríen. ¿No es esto perjudicial para las personas? Como mínimo, debes poder resolver los problemas actuales de las personas y permitirles lograr la entrada; solo esto cuenta como dedicación y solo entonces estarás calificado para obrar por Dios. No hables siempre palabras exageradas y fantasiosas y no uses un puñado de prácticas inadecuadas para obligar a otros a obedecerte. Hacerlo así no tendrá ningún efecto y sólo puede aumentar su confusión. Continuar de esta manera producirá mucha doctrina, lo que hará que la gente te abomine. Este es la deficiencia del hombre y realmente es insoportable. Así que, habla más de problemas que realmente existen. No trates las experiencias de otras personas como si fueran de tu propiedad ni las saques a relucir para que otros las admiren. Debéis buscar vuestra propia salida individual. Esto es lo que cada persona debería poner en práctica.

Extracto de ‘Enfócate más en la realidad’ en “La Palabra manifestada en carne”

350. Vuestro entendimiento de la verdad ¿está integrado con vuestros propios estados? En la vida real, primero tienes que pensar en qué verdades se relacionan con las personas, los acontecimientos y las cosas con las que te has encontrado; en medio de estas verdades es donde puedes descubrir la voluntad de Dios y relacionar lo que has hallado con Su voluntad. Si desconoces qué aspectos de la verdad están relacionados con las cosas con las que te has encontrado, y, en cambio, vas directamente en busca de la voluntad de Dios, este es un enfoque ciego que no puede lograr resultados. Si quieres buscar la verdad y comprender la voluntad de Dios, primero es necesario que consideres qué tipo de cosas te han sucedido, con qué aspectos de la verdad están relacionados, y busca la verdad específica en la palabra de Dios que tenga que ver con lo que has experimentado. Luego, busca la senda de práctica adecuada para ti en esa verdad; de esta forma, puedes lograr un entendimiento indirecto de Su voluntad. Buscar la verdad y practicarla no es aplicar una doctrina de manera mecánica ni es seguir una fórmula. La verdad no es formulada ni es una ley. No está muerta; es vida, es algo vivo, es la regla que un ser creado debe seguir en la vida y la norma que un ser humano debe tener en la vida. Esto es algo que debes entender lo mejor posible a través de la experiencia. Independientemente de la etapa que hayas alcanzado en tu experiencia, eres inseparable de la palabra de Dios y de la verdad, y lo que entiendes de Su carácter y lo que sabes que Dios tiene y es, todo esto está expresado en Sus palabras; están inextricablemente vinculados a la verdad. El carácter de Dios y lo que Él tiene y es, son en sí mismos, la verdad. La verdad es una manifestación auténtica del carácter de Dios y de lo que Él tiene y es. Hace concreto lo que Dios tiene y es y declara de forma expresa lo que Él tiene y es; te indica de un modo más directo lo que le agrada a Dios, lo que le desagrada, lo que Él quiere que hagas y lo que no te permite hacer, a qué personas desprecia y en quiénes se deleita. Detrás de las verdades que Dios expresa, las personas pueden ver Su placer, Su ira, Su tristeza y Su felicidad, así como Su esencia; esta es la revelación de Su carácter. Al margen de saber lo que Dios tiene y es, y de entender Su carácter a partir de Su palabra, lo más importante es la necesidad de alcanzar este entendimiento por medio de la experiencia práctica. Si alguien se aparta de la vida real para conocer a Dios, no podrá lograrlo. Aunque haya quienes puedan lograr cierto entendimiento de Su palabra, este entendimiento se limita a teorías y palabras, y allí surge una disparidad sobre cómo es Dios en realidad.

Extracto de ‘La obra de Dios, el carácter de Dios y Dios mismo III’ en “La Palabra manifestada en carne”

351. Desde que las personas empezaron a creen en Dios, han albergado muchas intenciones incorrectas. Cuando no estás poniendo en práctica la verdad, sientes que todas tus intenciones son correctas, pero, cuando te ocurre algo, verás que hay muchas incorrectas dentro de ti. Así pues, cuando Dios hace perfectas a las personas, los hace que se den cuenta de que muchos conceptos que hay en ellas que están obstruyendo su conocimiento de Dios. Cuando reconoces que tus intenciones son erróneas, si eres capaz de dejar de practicar de acuerdo a tus conceptos e intenciones, de dar testimonio de Dios y de mantenerte firme en tu posición en todo lo que te acontece, esto demuestra que te has rebelado contra la carne. Cuando lo has hecho, se produce inevitablemente una batalla en tu interior. Satanás intentará y hará que las personas lo sigan, que sigan las nociones de la carne y defiendan los intereses de la carne, pero las palabras de Dios esclarecerán e iluminarán a las personas en su interior, y en ese momento está en ti seguir a Dios o a Satanás. Dios pide a las personas que pongan en práctica la verdad principalmente para ocuparse de las cosas de su interior, de sus pensamientos y sus nociones que no son según Su corazón. El Espíritu Santo toca a las personas en su corazón y las esclarece e ilumina. Por tanto, existe una batalla detrás de todo lo que acontece: cada vez que las personas ponen en práctica la verdad o el amor a Dios, se desencadena una gran batalla, y aunque todo pueda parecer estar bien con su carne, en lo profundo de sus corazones se estará desarrollando de hecho una batalla a vida o muerte. Solo después de esta intensa lucha, después de una gran cantidad de reflexión, puede decidirse la victoria o la derrota. Uno no sabe si reír o llorar. Como muchas de las intenciones internas de las personas son erróneas o como gran parte de la obra de Dios entra en conflicto con sus nociones, cuando las personas ponen en práctica la verdad, se libra una gran batalla entre bambalinas. Una vez puesta en práctica esta verdad, las personas derramarán detrás del escenario innumerables lágrimas de tristeza antes de decidirse por fin a satisfacer a Dios. Es gracias a esta batalla que las personas soportan el sufrimiento y el refinamiento; esto es sufrimiento real. Cuando la batalla llegue a ti, si eres capaz de ponerte verdaderamente en el lado de Dios, podrás satisfacerle. Mientras se practica la verdad, es inevitable sufrir por dentro; si, cuando pusieran en práctica la verdad, todo estuviese bien en su interior, no necesitarían que Dios los perfeccionase ni habría batalla alguna y no sufrirían. Es debido a que, en las personas, hay una gran cantidad de cosas no adecuadas para el uso de Dios y hay mucho del carácter rebelde de la carne que los seres humanos deben aprender de un modo más profundo la lección de rebelarse contra la carne. Esto es lo que Dios llama el sufrimiento que le pidió al hombre que pasara junto con Él. Cuando encuentres dificultades, date prisa y ora a Dios: “¡Oh, Dios! Deseo satisfacerte, deseo soportar la dificultad final para satisfacer Tu corazón e independientemente de lo grandes que sean los reveses que sufra, seguiré satisfaciéndote. Aunque tenga que entregar toda mi vida, ¡seguiré satisfaciéndote!”. Con esta determinación, cuando ores así, serás capaz de mantenerte firme en tu testimonio. Cada vez que ponen en práctica la verdad, cada vez que pasan por refinamientos, cada vez que son probadas y cada vez que la obra de Dios viene sobre ellas, las personas tienen que soportar un dolor extremo. Todo esto es una prueba para las personas y, por tanto, dentro de todas ellas hay una batalla. Este es el precio real que pagan. Leer más de las palabras de Dios y correr más de un lado a otro es una parte del precio. Es lo que las personas deberían hacer, es su deber y la responsabilidad que deberían cumplir, pero tienen que dejar de lado lo que es necesario dejar de lado dentro de ellas. Si no lo haces, por muy grande que sea tu sufrimiento externo y por mucho que corretees, ¡todo será en vano! Es decir, solo los cambios en tu interior pueden determinar si tus dificultades externas tienen valor. Cuando tu carácter interno ha cambiado y has puesto en práctica la verdad, todo tu sufrimiento externo obtendrá la aprobación de Dios; si no ha habido un cambio en tu carácter interno, no importa cuánto sufrimiento soportes o cuánto corretees en el exterior, no habrá aprobación de Dios y las dificultades no confirmadas por Dios son en vano. Por consiguiente, si el precio que pagaste es aprobado por Dios, depende de si se ha producido un cambio en ti o no, y si pones o no la verdad en práctica y te rebelas contra tus propias intenciones y nociones para alcanzar la satisfacción de la voluntad de Dios, el conocimiento de Dios y la lealtad a Dios. No importa cuánto corras de un lado a otro, si nunca has sabido rebelarte contra tus propias intenciones, si solo buscas acciones y fervor externos y nunca prestas atención a tu vida, tus dificultades habrán sido en vano.

Extracto de ‘Solo amar a Dios es realmente creer en Él’ en “La Palabra manifestada en carne”

352. En resumen, tomar la senda de Pedro en la propia fe significa recorrer el sendero de la búsqueda de la verdad, que es también el de conocerse verdaderamente a uno mismo y cambiar el carácter propio. Sólo al transitar por el camino de Pedro una persona estará en la senda de ser perfeccionada por Dios. Debe tener claro exactamente cómo caminar por la senda de Pedro y cómo ponerla en práctica. En primer lugar, uno debe poner a un lado sus propias intenciones, sus búsquedas inadecuadas y hasta su familia y todas las cosas de su propia carne. Tiene que dedicarse de todo corazón, es decir, entregarse por completo a la palabra de Dios, centrarse en comer y beber las palabras de Dios, concentrarse en la búsqueda de la verdad, en la búsqueda de la intención de Dios en Sus palabras e intentar comprender la voluntad de Dios en todo. Este es el método de práctica más fundamental y vital. Es lo que Pedro hizo después de ver a Jesús y sólo practicando de esta manera se logran los mejores resultados. La devoción sincera a las palabras de Dios implica, principalmente, buscar la verdad, buscar las intenciones de Dios en Sus palabras, centrarse en comprender la voluntad de Dios y entender y obtener más verdad a partir de Sus palabras. Cuando leía las palabras de Dios, Pedro no estaba centrado en entender las doctrinas y, menos aún, en obtener conocimiento teológico; más bien, se concentró en comprender la verdad y captar la voluntad de Dios y lograr un entendimiento de Su carácter y Su encanto. Pedro también intentó comprender los diversos estados corruptos del hombre a partir de las palabras de Dios, así como la naturaleza corrupta del hombre y sus verdaderas deficiencias, cumpliendo, así, con todos los aspectos de las exigencias que Dios le hace al hombre para que lo satisfaga. Pedro tuvo muchas prácticas correctas que se ciñeron a las palabras de Dios. Esto estuvo totalmente alineado con la voluntad de Dios y fue la mejor forma en la que una persona podía cooperar al tiempo que experimentaba la obra de Dios. Cuando experimentó los centenares de pruebas provenientes de Dios, Pedro se autoexaminó de un modo estricto contra cada palabra del juicio de Dios hacia el hombre, cada palabra de la revelación de Dios al hombre y cada palabra de Sus exigencias al hombre e intentó desentrañar el significado de esas palabras. Intentó reflexionar sinceramente en cada palabra que Jesús le dijo y memorizarla y tuvo muy buenos resultados. Mediante esta forma de práctica fue capaz de alcanzar un entendimiento de sí mismo a partir de las palabras de Dios, y no sólo llegó a entender los diversos estados corruptos del hombre, sino que también comprendió la esencia, la naturaleza y los diversos tipos de defectos del hombre. Esto es lo que significa verdaderamente entenderse a uno mismo. A partir de las palabras de Dios, Pedro no sólo consiguió comprenderse verdaderamente a sí mismo, sino que, a partir de las cosas expresadas en la palabra de Dios —Su carácter justo, lo que Él tiene y es, Su voluntad para Su obra, Sus exigencias hacia la humanidad—, a partir de ellas llegó a conocer a Dios completamente. Llegó a conocer Su carácter y Su esencia; llegó a conocer y entender lo que Dios tiene y es, así como Su encanto y Sus exigencias para el hombre. Aunque en ese tiempo Dios no habló tanto como lo hace hoy, en Pedro se produjeron resultados en estos aspectos. Fue algo raro y precioso. Pedro experimentó centenares de pruebas, pero no sufrió en vano. No solo llegó a entenderse a sí mismo a partir de las palabras y la obra de Dios, sino que también llegó a conocerlo. Además, se enfocó particularmente en los requisitos de Dios para la humanidad contenidos en Sus palabras. En los aspectos en los que el hombre debe satisfacer a Dios para alinearse con Su voluntad, en esos aspectos Pedro hizo un gran esfuerzo y alcanzó la claridad completa; esto fue extremadamente beneficioso en relación con su propia entrada. Independientemente de aquello de lo que Dios habló, siempre que esas palabras pudieron convertirse en la vida y son la verdad, Pedro fue capaz de grabarlas en su corazón para meditar en ellas con frecuencia y apreciarlas. Después de escuchar las palabras de Jesús, fue capaz de tomárselas en serio, y esto demuestra que estaba especialmente centrado en las palabras de Dios y, al final, alcanzó verdaderamente resultados. Es decir, que fue capaz de poner libremente las palabras de Dios en práctica, de practicar la verdad con fidelidad y de estar en sintonía con la voluntad de Dios, de actuar por completo conforme a la intención de Dios y de renunciar a sus propias opiniones e imaginaciones personales. De esta forma Pedro entró en la realidad de las palabras de Dios.

Extracto de ‘Cómo caminar por la senda de Pedro’ en “Registros de las pláticas de Cristo”

353. Si puedes dedicar tu corazón, tu cuerpo y todo tu amor verdadero a Dios, ponerlos delante de Dios, serle completamente obediente y ser absolutamente considerado con Su voluntad, no por la carne, no por la familia y no por tus propios deseos personales, sino por los intereses de la casa de Dios, tomando la palabra de Dios como el principio y fundamento de todo, entonces, al hacer esto, todas tus intenciones y perspectivas estarán en el lugar correcto y serás una persona ante Dios que recibe Sus elogios. A Dios le gustan las personas que son absolutas con Él, las que le son leales únicamente a Él. Aquellos a quienes Dios aborrece son los que son tibios con Él y se rebelan contra Él. Aborrece a quienes creen en Él, y siempre quieren disfrutarle, pero luego son incapaces de erogarse completamente por Él. Aborrece a quienes afirman amarlo, pero se rebelan contra Él en sus corazones; aborrece a quienes usan palabras pomposas y elocuentes para engañar. Los que no tienen una dedicación genuina a Dios o no se han sometido de verdad a Él son personas traicioneras, demasiado arrogantes por naturaleza. Los que no pueden ser auténticamente sumisos ante el Dios normal y práctico son incluso más arrogantes, y ellos en especial son la progenie obediente del arcángel. Las personas que se erogan de verdad por Dios ponen todo su ser ante Él, se someten genuinamente a todas Sus declaraciones y son capaces de poner en práctica Sus palabras. Hacen de las palabras de Dios el fundamento de su existencia, y son capaces de buscar con sinceridad en las palabras de Dios para averiguar qué partes practicar. Así es la gente que vive realmente ante Dios. Si lo que haces es beneficioso para tu vida, si comiendo y bebiendo de Sus palabras puedes suplir tus necesidades interiores y tus deficiencias, de forma que tu carácter vital se transforme, entonces esto satisfará la voluntad de Dios. Si actúas de acuerdo con las exigencias de Dios y si no satisfaces a la carne sino que en vez de eso satisfaces Su voluntad, entonces en esto habrás entrado en la realidad de Sus palabras. Cuando se habla de entrar de manera más realista en la realidad de las palabras de Dios, esto significa que puedes llevar a cabo tu obligación y cumplir las exigencias de Dios. Solo estos tipos de acciones prácticas pueden denominarse entrar en la realidad de Sus palabras. Si eres capaz de entrar en esta realidad, entonces poseerás la verdad. Este es el principio de entrar en la realidad; primero debes someterte a este entrenamiento y solo después de esto podrás entrar en realidades aún más profundas.

Extracto de ‘Aquellos que de verdad aman a Dios son los que pueden someterse completamente a Su practicidad’ en “La Palabra manifestada en carne”

354. Dios es un Dios práctico: toda Su obra es práctica, todas las palabras que Él habla son prácticas y todas las verdades que Él expresa son prácticas. Todo lo que no sea Sus palabras es vacuo, inexistente y endeble. En la actualidad, el Espíritu Santo debe guiar a las personas hacia las palabras de Dios. Si las personas quieren buscar la entrada a la realidad, entonces deben buscar la realidad y conocerla, después de lo cual deben experimentar la realidad y vivirla. Cuanto más las personas conozcan la realidad, más podrán discernir si las palabras de los demás son reales; cuanto más las personas conozcan la realidad, menos nociones tendrán; cuanto más experimenten las personas la realidad, más conocerán las obras del Dios práctico y más fácil les resultará dejar atrás su corrupto carácter satánico; cuanta más realidad tengan las personas, más conocerán a Dios y más aborrecerán la carne y más amarán la verdad; y cuanta más realidad tengan las personas, más se acercarán a los estándares de las exigencias de Dios. Las personas que son ganadas por Dios son las que son poseedoras de la realidad, las que conocen la realidad y las que han llegado a conocer las obras reales de Dios por medio de experimentar la realidad. Cuanto más cooperes con Dios de manera práctica y disciplines tu cuerpo, más adquirirás la obra del Espíritu Santo, más realidad ganarás y más te esclarecerá Dios y, por consiguiente, mayor será tu conocimiento de las obras reales de Dios. Si puedes vivir en la luz presente del Espíritu Santo, entonces la senda presente para practicar se te volverá más clara y serás más capaz de separarte de las nociones religiosas y de las viejas prácticas del pasado. Hoy la realidad es el enfoque: cuanta más realidad tengan las personas, más claro será su conocimiento de la verdad y mayor será su entendimiento de la voluntad de Dios. La realidad puede vencer todas las letras y doctrinas, puede vencer toda teoría y experiencia, y cuanto más las personas se enfoquen en la realidad, más amarán verdaderamente a Dios y tendrán hambre y sed de Sus palabras. Si siempre te enfocas en la realidad, entonces tu filosofía de vida, tus nociones religiosas y tu carácter natural serán eliminados normalmente al seguir la obra de Dios. Los que no buscan la realidad y los que no tienen un conocimiento de la realidad es probable que sigan lo que es sobrenatural y serán fácilmente engañados. El Espíritu Santo no tiene manera de obrar en esas personas y por eso se sienten vacías y sienten que sus vidas no tienen sentido.

Extracto de ‘Cómo conocer la realidad’ en “La Palabra manifestada en carne”

355. Cuanto más pones en práctica la verdad, más poseedor eres de ella; cuanto más pones en práctica la verdad, más poseedor eres del amor de Dios; y cuanto más pones en práctica la verdad, más te bendice Él. Si siempre practicas de esta manera, el amor de Dios por ti te irá permitiendo ver, tal como Pedro llegó a conocer a Dios: Pedro dijo que Dios no solo tiene sabiduría para crear los cielos, la tierra y todas las cosas, sino que, además, tiene sabiduría para llevar a cabo una obra real en las personas. Pedro dijo que Dios no solo es digno del amor de la gente por haber creado los cielos, la tierra y todas las cosas, sino, asimismo, por Su capacidad de crear al hombre, salvarlo, perfeccionarlo y legarle Su amor. Pedro también afirmó que Dios tiene muchas cosas que lo hacen digno del amor del hombre. Le dijo a Jesús: “¿Es la creación de los cielos, la tierra y todas las cosas el único motivo por el que mereces el amor de la gente? Tienes más cosas dignas de amor. Actúas y te mueves en la vida real, Tu Espíritu me conmueve por dentro, me disciplinas, me reprendes… Estas cosas son incluso más dignas del amor de la gente”. Si deseas ver y experimentar el amor de Dios, debes ahondar y buscar en la vida real y estar dispuesto a dejar de lado tu propia carne. Debes tomar esta determinación. Debes ser una persona decidida y capaz de satisfacer en todo a Dios, sin pereza y sin codiciar el goce carnal ni vivir para la carne, sino para Dios. Puede que no satisfagas a Dios en algunos momentos. Eso te pasa por no entender la voluntad de Dios; la próxima vez, aunque te suponga un mayor esfuerzo, deberás satisfacerlo a Él, no A la carne. Con esta experiencia habrás llegado a conocer a Dios. Comprobarás que Dios puede crear los cielos, la tierra y todas las cosas y que se ha hecho carne para que la gente realmente pueda contemplarlo y relacionarse con Él; comprobarás que puede caminar en medio de los hombres y que Su Espíritu puede perfeccionar a las personas en la vida real para que contemplen Su hermosura y experimenten Su disciplina, Su castigo y Sus bendiciones. Si esa es siempre tu vivencia, en la vida real serás inseparable de Dios, y si un día tu relación con Él deja de ser la adecuada, podrás ser reprendido y tener remordimientos. Cuando tengas una relación adecuada con Dios, jamás desearás abandonarlo, y si un día Él dice que te va a abandonar, tendrás miedo y dirás que preferirás morir a que te abandone. Tan pronto como tengas estas emociones te sentirás incapaz de abandonar a Dios y, de este modo, tendrás una base y gozarás verdaderamente del amor de Dios.

Extracto de ‘Quienes aman a Dios vivirán por siempre en Su luz’ en “La Palabra manifestada en carne”

356. El mayor defecto de la gente en su fe en Dios es que solo creen de palabra y Dios está totalmente ausente de sus vidas cotidianas. Todas las personas, de hecho, creen en la existencia de Dios; sin embargo, Dios no es parte de su vida diaria. De la boca de la gente salen muchas oraciones a Dios, pero Él tiene poco lugar en sus corazones, y por eso Dios la pone a prueba una y otra vez. Ya que las personas son impuras, Dios no tiene otra alternativa que probarlas para que se sientan avergonzadas y lleguen a conocerse a sí mismas en medio de las pruebas. De otro modo, la humanidad se convertiría en los descendientes del arcángel y se volvería cada vez más corrupta. En el proceso de su fe en Dios, cada persona desecha muchos de sus motivos y objetivos personales bajo la incesante purificación de Dios. De lo contrario, Dios no tendría manera de usar a nadie ni de hacer en la gente la obra que debe hacer. Dios primero purifica a la gente y, mediante este proceso, las personas llegan a conocerse a sí mismas y Dios puede cambiarlas. Solo entonces puede Dios obrar Su vida en ellas y solo así puede el corazón del hombre volverse por completo a Dios. Y por eso digo que creer en Dios no es tan sencillo como dice la gente. Tal como lo ve Dios, si solo tienes conocimiento, pero no tienes Su palabra como vida, y si estás limitado únicamente a tu propio conocimiento, pero no puedes practicar la verdad o vivir la palabra de Dios, esto es prueba de que todavía no tienes un corazón que ame a Dios y muestra que tu corazón no le pertenece. Se puede llegar a conocer a Dios creyendo en Él: esta es la meta final y el objetivo de la búsqueda del hombre. Debes dedicar esfuerzo a vivir las palabras de Dios, para que puedan hacerse realidad en tu práctica. Si solo tienes conocimiento doctrinal, entonces tu fe en Dios se quedará en nada. Solo si luego también practicas y vives Su palabra tu fe puede considerarse completa y de acuerdo con la voluntad de Dios. En este camino, muchas personas pueden hablar de mucho conocimiento, pero en el momento de su muerte, sus ojos se llenan de lágrimas y se odian a sí mismas por haber desperdiciado toda una vida y haber vivido en vano hasta la vejez. Solo entienden doctrinas, pero no pueden poner en práctica la verdad o dar testimonio de Dios; en cambio, simplemente corren de acá para allá y están sumamente ocupados; y solo al borde de la muerte ven finalmente que carecen de un verdadero testimonio, que no conocen a Dios en absoluto. ¿Y no es ya demasiado tarde? ¿Por qué no aprovechas el día y persigues la verdad que amas? ¿Por qué esperar hasta mañana? Si en vida no sufres por la verdad o buscas obtenerla, ¿es posible que desees sentir arrepentimiento en la hora de tu muerte? Si es así, entonces, ¿por qué creer en Dios? En verdad, hay muchos asuntos en los que las personas, si les dedican el más mínimo esfuerzo, pueden poner la verdad en práctica y así agradar a Dios. Por el mero hecho de que los corazones de las personas están poseídos por demonios, no pueden actuar por el bien de Dios y se precipitan constantemente en beneficio de su carne, sin obtener nada al final. Por esta razón, las personas están afligidas de continuo por problemas y dificultades. ¿No son estos los tormentos de Satanás? ¿No es esta la corrupción de la carne? No debes tratar de engañar a Dios hablando sin parar. Más bien, debes actuar de manera tangible. No te engañes a ti mismo; ¿qué sentido tendría eso? ¿Qué puedes ganar por vivir por el bien de tu carne y afanarte por el beneficio y la fama?

Extracto de ‘Ya que crees en Dios, deberías vivir para la verdad’ en “La Palabra manifestada en carne”

357. Las personas que auténticamente creen en Dios son aquellas que están dispuestas a poner en práctica la palabra de Dios y a practicar la verdad. Las personas que verdaderamente son capaces de permanecer firmes en su testimonio de Dios son, también, aquellas que están dispuestas a poner Su palabra en práctica y auténticamente pueden ponerse del lado de la verdad. Todas las personas que recurren a los engaños y a la injusticia carecen de la verdad y avergüenzan a Dios. Aquellas que provocan disputas en la iglesia son lacayos de Satanás, son la encarnación de Satanás. Esas personas son sumamente malvadas. Todas aquellas que carecen de discernimiento y son incapaces de ponerse de parte de la verdad albergan intenciones malignas y manchan la verdad. Más que eso, son los representantes arquetípicos de Satanás. Están más allá de la redención y, de manera natural, serán eliminadas. La familia de Dios no permite que aquellos que no practican la verdad permanezcan y tampoco que lo hagan aquellos que deliberadamente desmantelan a la iglesia. Sin embargo, este no es el momento de llevar a cabo la obra de expulsión; esas personas simplemente serán expuestas y eliminadas al final. No debe gastarse más obra inútil en estas personas; aquellos que pertenecen a Satanás son incapaces de ponerse del lado de la verdad, mientras que aquellos que buscan la verdad sí pueden hacerlo. Las personas que no practican la verdad no son dignas de escuchar el camino de la verdad ni de dar testimonio de ella. La verdad simplemente no es para sus oídos; más bien, está dirigida a quienes la practican. Antes de que se revele el fin de cada persona, aquellos que perturban a la iglesia e interrumpen la obra de Dios serán hechos a un lado por ahora y se les tratará después. Una vez que la obra esté completa, cada una de estas personas será expuesta y, luego, serán eliminadas. Por ahora, mientras se está proveyendo la verdad, serán ignoradas. Cuando toda la verdad se revele a la humanidad, esas personas deberán ser eliminadas; ese será el momento en el que todas las personas serán clasificadas según su especie. Los engaños insignificantes de quienes no tienen discernimiento los llevarán a su destrucción a manos de los malvados, serán alejados por ellos para no regresar jamás. Y ese es el trato que merecen, porque no aman la verdad, porque son incapaces de ponerse del lado de la verdad, porque siguen a las personas malvadas y están del lado de las personas malvadas y porque se confabulan con personas malvadas y desafían a Dios. Saben perfectamente que esas personas malvadas irradian maldad, pero endurecen su corazón y le dan la espalda a la verdad para seguirlas. ¿Acaso no están haciendo el mal estas personas que no practican la verdad, pero que hacen cosas destructivas y abominables? Aunque hay entre ellos quienes se visten como reyes y otros que los siguen, ¿no son iguales sus naturalezas que desafían a Dios? ¿Qué excusa pueden tener para afirmar que Dios no los salva? ¿Qué excusa pueden tener para decir que Dios no es justo? ¿No es su propio mal el que los está destruyendo? ¿No es su propia rebeldía la que los está arrastrando al infierno? Las personas que practican la verdad, al final, serán salvas y perfeccionadas a causa de la verdad. Al final, aquellos que no practican la verdad causan su propia destrucción a causa de la verdad. Estos son los fines que esperan a los que practican la verdad y a los que no la practican.

Extracto de ‘Una advertencia a los que no practican la verdad’ en “La Palabra manifestada en carne”

¿Es lo mismo la fe en la Biblia que la fe en Dios?

Dios Todopoderoso dice: “Durante muchos años, la forma de creencia tradicional de las personas (la del cristianismo, una de las tres religiones principales del mundo) ha sido leer la Biblia; apartarse de la Biblia no es una creencia en el Señor, es una heterodoxia y herejía, e incluso cuando las personas leen otros libros, el fundamento de estos debe ser la explicación de la Biblia. Es decir, si crees en el Señor, debes leer la Biblia, y fuera de ella no debes adorar a ningún libro que no la implique. Si lo haces, estás traicionando a Dios. Desde el momento en que la Biblia estuvo, la creencia de las personas en el Señor ha sido la creencia en la Biblia. En lugar de decir a las personas que creen en el Señor, es mejor decir que lo hacen en la Biblia; en lugar de decir que han comenzado a leer la Biblia, es mejor decir que han empezado a creer en ella; y en lugar de decir que han vuelto a la presencia del Señor, es mejor decir que han regresado ante la Biblia. De esta forma, las personas adoran la Biblia como si fuera Dios, como si fuera su vida y perderla sería lo mismo que perder su vida. Las personas consideran la Biblia como algo tan elevado como Dios, y están incluso aquellos que la ven como algo más alto que Dios. Si las personas no tienen la obra del Espíritu Santo, si no pueden sentir a Dios, pueden seguir viviendo; pero tan pronto como pierden la Biblia, sus capítulos o sus dichos célebres, es como si hubieran perdido su vida. […] La Biblia se ha vuelto un ídolo en las mentes de las personas, un enigma en sus cerebros, y son simplemente incapaces de creer que Dios puede obrar excluyéndola, de creer que las personas pueden encontrar a Dios fuera de la Biblia, y mucho menos son capaces de creer que Dios podría apartarse de ella durante la obra final y comenzar de nuevo. Esto es impensable para las personas; no pueden creerlo ni imaginarlo. La Biblia se ha convertido en un gran obstáculo para que los hombres acepten la nueva obra de Dios, y en una dificultad para la expansión de Dios de esta nueva obra” (“La Palabra manifestada en carne”). Las palabras de Dios Todopoderoso revelan el estado previo de nuestra fe en el Señor. Cuando practicaba la religión antes, pensaba que la fe en la Biblia era lo mismo que la fe en Dios. Hasta sentía que la Biblia era más importante que Dios. Algunos versículos clásicos de la Biblia eran más importantes que cualquier otra cosa y me aferraba a ella sin prestarle atención a la voz de Dios, principalmente con respecto a recibir al Señor. Oí a alguien dar testimonio de que el Señor Jesús había vuelto como Dios Todopoderoso mientras expresaba verdades para hacer la obra de juicio de los últimos días, pero yo no lo busqué. Casi pierdo la oportunidad de recibir al Señor. La maravillosa guía de Dios me permitió recibir al Señor y aceptar la obra de Dios Todopoderoso de los últimos días.

En 2001 fui bautizada y acepté oficialmente al Señor Jesús y me puse al servicio de la iglesia. Sin embargo, con el tiempo descubrí que el pastor repetía siempre las mismas cosas y no había nueva luz. También malversó fondos de la iglesia. Algunos compañeros conspiraban entre ellos y competían por fama y fortuna. Eso me decepcionó mucho, por lo que dejé de servir en la iglesia. Durante los años siguientes, seguí leyendo la Biblia y orando, pero sentía un gran vacío espiritual. Así comencé a buscar un camino mejor con la esperanza de encontrar una iglesia o persona con la obra del Espíritu Santo y que fuera capaz de llenar mi vacío espiritual.

Conocí a la hermana Li en Internet, en 2018. Dijo que estaba estudiando sobre la Iglesia de Dios Todopoderoso, que el Señor Jesús había vuelto como Dios Todopoderoso y que yo también debía estudiarlo. Quedé desconcertada y pensé: “El pastor y los ancianos siempre dicen que la Biblia es el canon cristiano y que su autoridad es absoluta. Que la fe en Dios se basa en la Biblia y que cualquier otra cosa es herejía. La Iglesia de Dios Todopoderoso va mucho más allá de la Biblia, así que, sin importar lo bien que suene, no podemos escucharlos, leerlos ni ponernos en contacto con ellos”. No acepté la invitación de la hermana Li. Sin embargo, me sentía intranquila y pensé: “El regreso del Señor es importante. ¿Será la voluntad del Señor que yo me rehúse ciegamente a estudiarlo? El Señor Jesús dijo: ‘Bienaventurados los pobres en espíritu, pues de ellos es el reino de los cielos’ (Mateo 5:3)”. “Debo buscar con la mente abierta cuando me entere de que el Señor ha regresado”. Pero, cuando recordé las palabras del pastor y de los ancianos, no me atreví. Esa noche di vueltas en la cama sin poder dormir. Tenía un dilema profundo y no sabía qué hacer. Perdida, me postré ante el Señor en oración y le pedí que me guiara hacia la decisión correcta. Durante los días siguientes, encontré información sobre la Iglesia de Dios Todopoderoso en Internet. Dudé al leer algunos artículos negativos. Me pregunté: “¿Debería estudiarlo?”. Sin embargo, recordé lo importante que es el regreso del Señor. No podía hacer caso ciegamente a los demás ni seguir a las masas. Tenía que estudiarlo en serio. Entré al sitio web de la iglesia. Allí encontré un video musical de un himno llamado: «El reino de Cristo es un hogar acogedor». Fue tan conmovedor que me atrajo de inmediato. Seguí leyendo el sitio y descubrí toda clase de videos y películas de la Iglesia de Dios Todopoderoso que incluían cantos corales, videos musicales, himnos, lecturas de las palabras de Dios y películas evangélicas, además de videos testimoniales. Todo era nuevo y práctico. Quedé realmente conmovida. Comencé a verlos uno por uno.

Vi más de una docena esa semana. Sus enseñanzas me parecieron prácticas y esclarecedoras. Quedó muy claro por qué el mundo religioso está desolado y desprovisto de la obra del Espíritu Santo, y exactamente cómo deberíamos recibir al Señor. También había información sobre a quiénes bendice Dios y a quiénes castiga. Aclararon muchos de los problemas y confusiones que tuve en mi fe durante años. Me pareció que las películas de la iglesia eran muy beneficiosas y edificantes. Sin duda, me hicieron pensar. ¡La Iglesia de Dios Todopoderoso no parecía herejía Si no era buena, ¿cómo podía realizar películas con tanto contenido para la vida? Todas las denominaciones afirman ser las verdaderas, provenir del Señor Jesucristo, pero jamás han hecho tantas películas maravillosas que den testimonio real de Dios. También recordé a los ancianos y al pastor que decían que muchos creyentes de todas las denominaciones habían aceptado a Dios Todopoderoso y que la Iglesia de Dios Todopoderoso se encontraba ya en muchos países. Me recordó las palabras de Gamaliel: “Si este plan o acción es de los hombres, perecerá; pero si es de Dios, no podréis destruirlos; no sea que os halléis luchando contra Dios” (Hechos 5:38-39). Lo que proviene de Dios debe prosperar y parecía muy probable que la Iglesia de Dios Todopoderoso proviniera de Dios. Sin embargo, aún tenía muchas preguntas: “Este libro, La Palabra manifestada en carne, se menciona a menudo en las películas. ¿Por qué no leen la Biblia los miembros de la iglesia? ¿No significa eso alejarse de la Biblia? El pastor y los ancianos siempre decían que la Biblia es el canon del cristianismo y que su autoridad es absoluta, y que lo más importante para los creyentes es seguirla, que todo lo demás es herejía”. Lo pensé mucho, pero no logré entenderlo. En ese momento, recordé las palabras del Señor Jesús: “Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá” (Mateo 7:7). Pensé: “Como la gente dice que el Señor Jesús regresó, sin importar cuántas dudas tenga, ante la mínima posibilidad de que sea cierto, tengo la responsabilidad de seguir ese hilo de esperanza. No puedo dejar pasar la oportunidad de recibir al Señor”.
Una vez, mientras ojeaba el sitio web de la Iglesia de Dios Todopoderoso, vi un clip de la película Salir de la Biblia. El tema “¿Obra Dios de acuerdo a la Biblia?” se me ocurrió de repente. No pude esperar. Me puse a ver la película y vi cómo la hermana Wang, una evangelista, le preguntaba a un pastor: “Acaba de decir que Dios no puede apartarse de la Biblia para hacer Su obra de salvación, que todo lo que se aleje de la Biblia es herejía. ¿Qué vino primero: la Biblia o la obra de Dios?”. Cuando oí la pregunta, una vocecita en mi corazón me dijo: “¡Obviamente la obra de Dios vino antes que la Biblia!”. La hermana Wang dijo: “En el principio, Dios creó el cielo, la tierra y todas las cosas. Él destruyó el mundo con un diluvio, quemó a Sodoma y Gomorra y mucho más. ¿Existía ya el Antiguo Testamento cuando hizo esas cosas?”. La respuesta en mi corazón fue: “No. Dios es el principio. ¡Él creó todas las cosas antes de que existiera la escritura y, mucho menos, la Biblia! La hermana Wang continuó: “No existían las Escrituras cuando Dios hizo esa obra. Eso es porque la obra de Dios vino primero, y después se registró en las Escrituras. Y cuando el Señor Jesús realizó Su obra en la Era de la Gracia, no existía el Nuevo Testamento. Más de trescientos años después, líderes religiosos provenientes de todas partes del mundo se reunieron. Ellos eligieron los Cuatro Evangelios para ser el registro de la obra del Señor Jesús, a los que les agregaron algunas cartas de los apóstoles a las iglesias y el Apocalipsis de Juan. Compilaron todo esto en el Nuevo Testamento. Al conocer la forma en la que la Biblia se creó, vemos que la obra de Dios vino primero y luego se registró en la Biblia. Sin la obra de Dios, no habría nada en la Biblia. Es evidente que Dios no obra de acuerdo con la Biblia ni está limitado por ella. Él obra de acuerdo con Su plan y con las necesidades de la humanidad”. “No podemos restringir la obra de Dios a lo que aparece en la Biblia ni usarla para limitar Su obra. No podemos asegurar que lo que se aleje de la Biblia sea herejía”.

En la película, la hermana Yang compartió más enseñanzas: “El Señor Jesús no obró de acuerdo con el Antiguo Testamento. Él predicó el camino del arrepentimiento, sanó a los enfermos y expulsó demonios, no guardó el día de reposo y perdonó a los demás setenta veces siete. Las Escrituras no decían nada de eso en aquel momento. Hasta parecía contradecir al Antiguo Testamento. Los sumos sacerdotes, escribas y fariseos condenaron y se resistieron al Señor Jesús porque Su obra y Sus palabras iban en contra de las Escrituras. Si consideramos todo lo externo a la Biblia como herejía, ¿no sería eso condenar la obra de Dios a lo largo de todas las eras?”.

Sorprendida, me di cuenta de que eso era verdad. El Señor Jesús predicó y obró durante el día de reposo, sanó a los enfermos y expulsó a los demonios. Nada de eso aparecía en el Antiguo Testamento. Como Su obra fue más allá de las Escrituras, los sumos sacerdotes, los escribas y los fariseos condenaron la obra del Señor Jesús por herejía y al final ordenaron Su crucifixión. Dios los castigó. Si Dios Todopoderoso es realmente el Señor Jesús que ha regresado, pero insistimos en que lo que se aleje de la Biblia es herejía, ¿no sería eso condenar la obra de Dios? ¡Sería ofender a Dios! Esa idea me asustó un poco. Sabía que no podría seguir aferrada a mis viejas ideas. Seguí mirando.


La hermana del video continuó leyendo las palabras de Dios Todopoderoso. “La hermana del video continuó leyendo las palabras de Dios Todopoderoso. “Nadie conoce la realidad de la Biblia: que no es nada más que un registro histórico de la obra de Dios, y un testimonio de las dos etapas anteriores de la misma, y que no te ofrece un entendimiento de los objetivos de la obra de Dios. Todo aquel que ha leído la Biblia sabe que documenta las dos etapas de la obra de Dios durante la Era de la Ley y la de la Gracia. El Antiguo Testamento registra la historia de Israel y la obra de Jehová desde la época de la creación hasta el final de la Era de la Ley. El Nuevo Testamento registra la obra de Jesús sobre la tierra, que se encuentra en los Cuatro Evangelios, así como el trabajo de Pablo; ¿no son estos registros históricos?”. “La Biblia es un libro histórico, y si hubieras comido y bebido el Antiguo Testamento durante la Era de la Gracia, si hubieras puesto en práctica lo exigido en la época del Antiguo Testamento en la Era de la Gracia, Jesús te habría rechazado y condenado; si hubieras aplicado el Antiguo Testamento a la obra de Jesús, habrías sido un fariseo. Si hoy pones juntos el Antiguo y el Nuevo Testamento para comerlos y beberlos, y practicarlos, el Dios de hoy te condenará; ¡habrás quedado atrás en la obra actual del Espíritu Santo! Si comes y bebes el Antiguo y el Nuevo Testamento, ¡estás fuera de la corriente del Espíritu Santo! Durante Su época, Jesús guio a los judíos y a aquellos que le seguían según la obra del Espíritu Santo en Él en ese momento. Él no tomó la Biblia como la base de lo que hacía, sino que hablaba de acuerdo con Su obra; no prestó atención a lo que la Biblia decía ni buscó en ella una senda para guiar a Sus seguidores. Desde el mismo momento en que empezó a obrar, difundió el camino del arrepentimiento, una palabra que no se menciona en absoluto en las profecías del Antiguo Testamento. No sólo no actuó según la Biblia, sino que también guio por una nueva senda, y realizó una obra nueva. Nunca se refería a la Biblia cuando predicaba. Durante la Era de la Ley, nadie fue nunca capaz de llevar a cabo Sus milagros de sanar a los enfermos y echar fuera demonios. Su obra, Sus enseñanzas, la autoridad y el poder de Sus palabras, nadie había hecho esto en la Era de la Ley. Jesús simplemente hizo Su obra más nueva, y aunque muchas personas lo condenaron usando la Biblia, e incluso usaron el Antiguo Testamento para crucificarlo, Su obra sobrepasó al Antiguo Testamento; si esto no fue así, ¿por qué lo clavaron en la cruz? ¿No fue porque el Antiguo Testamento no decía nada de Su enseñanza, y Su capacidad para curar a los enfermos y echar fuera demonios? Su obra se hizo para guiar por un nuevo camino, no buscar un enfrentamiento con la Biblia o prescindir del Antiguo Testamento deliberadamente. Él vino simplemente a desarrollar Su ministerio, a traer la nueva obra a aquellos que lo anhelaban y buscaban. No vino a explicar el Antiguo Testamento ni a sostener su obra. Su obra no tenía el fin de permitir que la Era de la Ley continuara desarrollándose, porque no consideraba si tenía o no la Biblia como su base; Jesús simplemente vino a hacer la obra que debía hacer. Por tanto, no explicó las profecías del Antiguo Testamento, ni obró según las palabras de la Era de la Ley del Antiguo Testamento. Ignoró lo que decía el Antiguo Testamento, no le importó si concordaba o no con Su obra, ni lo que los demás conocieran de esta, o que la condenaran. Simplemente siguió haciendo la obra que debía hacer, aunque muchas personas usaron la predicción del Antiguo Testamento para condenarlo. Para las personas, parecía que Su obra no tenía base, y gran parte de esta entraba en conflicto con los relatos del Antiguo Testamento. ¿No fue esto un error del hombre? ¿Debe aplicarse la doctrina a la obra de Dios? ¿Y debe obrar Dios según las predicciones de los profetas? Después de todo, ¿quién es más grande: Dios o la Biblia? ¿Por qué debe obrar Dios de acuerdo con la Biblia? ¿Podría ser que Dios mismo no tuviera derecho de sobrepasar la Biblia? ¿No puede salirse Dios de la Biblia y hacer otra obra? ¿Por qué no guardaban el día de reposo Jesús y Sus discípulos? Si debía guardar el día de reposo y practicar según los mandamientos del Antiguo Testamento, ¿por qué no lo hizo Jesús después de venir, sino que en su lugar lavó pies, cubrió cabezas, partió pan y bebió vino? ¿No está todo esto ausente de los mandamientos del Antiguo Testamento? Si Jesús honraba el Antiguo Testamento, ¿por qué terminó con estas doctrinas? Deberías saber qué vino primero, ¡Dios o la Biblia!” (“La Palabra manifestada en carne”).


La hermana Wang compartió esta enseñanza: “Hemos puesto a la Biblia a la par de Dios durante muchos años. Creemos que Su obra no puede apartarse de la Biblia y que la fe puesta en algo que no sea la Biblia no se llama fe, sino herejía. De hecho, la Biblia es nada más que un registro de las primeras dos etapas de la obra de Dios. Es testimonio de dos etapas de la obra de Dios para guiar y salvar a la humanidad después de que Él creara el cielo, la tierra, la humanidad y todas las cosas. No representa toda Su obra en pos de la salvación del hombre”. “El registro de la palabra de Dios en la Biblia es muy limitado. Solo hay pequeñas pistas del carácter vital de Dios, no lo explica en su totalidad”. “Dios no obra de acuerdo con la Biblia ni hace referencia a ella en Su obra. No la utiliza para encontrar el camino que guiará a Sus seguidores. Su obra siempre avanza. Dios ha comenzado una nueva era y está realizando Su nueva obra. Le muestra a la gente un camino nuevo y verdades más grandes para que consigamos una salvación más plena”. “Así, Dios no guía a la humanidad basándose en Su antigua obra. Significa que Dios no obra de acuerdo con la Biblia. No solo es el Señor del sabbat, sino también de la Biblia”. “Tiene todo el derecho de obrar fuera de la Biblia y de realizar nueva obra de acuerdo con Su plan y con lo que la humanidad necesite en ese momento. Sin duda, la obra de Dios no puede imitar aquella de otra era. Afirmar que lo que se aleje de la Biblia es herejía no tiene sentido”.


Al ver eso, me sentí avergonzada. Sus enseñanzas concordaban con los hechos. La obra del Señor Jesús durante la Era de la Gracia fue más allá del Antiguo Testamento. ¿No nos demuestra eso que, como el Señor de la creación, Dios es plenamente capaz de obrar fuera de la Biblia? ¿Por qué nunca pensé en cosas simples como esa antes? Decir que “cualquier cosa que se aleje de la Biblia es herejía” no tiene fundamentos. ¡Qué tonta e ignorante fui!


A medida que la miraba, las enseñanzas de la hermana me atraparon. Ella dijo: “La Biblia es solo el testimonio, un registro de la obra de Dios. No contiene la vida eterna. Aunque no coincida con nuestros conceptos, es indiscutible, así como el Señor Jesús reprendió a los fariseos hace mucho, al decir: ‘Examináis las Escrituras porque vosotros pensáis que en ellas tenéis vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí; y no queréis venir a mí para que tengáis vida’ (Juan 5:39-40). El Señor Jesús nos dijo claramente que no hay vida eterna en las Escrituras y que tratar de encontrarla en ellas es un error. La Biblia por sí misma no es suficiente para alcanzar la verdad y la vida. Solo podemos conseguirlas del Cristo mismo”. Oír eso me abrió los ojos. Supe que el Señor Jesús nos dijo hace tiempo que no hay vida eterna en la Biblia. Solo Dios es la verdad, el camino y la vida y solo Dios puede otorgarnos la vida eterna. ¿Por qué no lo entendí cuando lo leí antes?


La hermana leyó otro pasaje de la palabra de Dios. “Si hay un camino más elevado, ¿por qué estudiar ese más bajo y obsoleto? Si hay declaraciones y una obra más nuevas, ¿por qué vivir entre viejos relatos históricos? Las nuevas declaraciones pueden proveer para ti, lo que demuestra que esta es la nueva obra; los viejos relatos no pueden saciarte ni satisfacer tus necesidades actuales, y esto significa que son historia, y no la obra del aquí y ahora. El camino más elevado es la obra más nueva, y con ella, por muy alto que fuera el camino del pasado, sigue siendo la historia de las reflexiones de las personas; independientemente de su valor como referencia, sigue siendo el camino antiguo. Aunque se registra en el ‘libro sagrado’, el camino antiguo es historia; aunque no hay constancia del mismo en el ‘libro sagrado’, el nuevo camino es del aquí y el ahora. Este puede salvarte y cambiarte, porque es la obra del Espíritu Santo” (“La Palabra manifestada en carne”). Después, compartió esta enseñanza: “La Biblia solo contiene profecías de la obra de Dios de los últimos días, no un registro de ella, y la realidad es que es una obra más profunda y elevada basada en las necesidades humanas. Al final de la Era de la Ley, todos eran muy corruptos y corrían peligro de morir a manos de la ley. Dios mismo se hizo carne, vino a la tierra y fue crucificado como ofrenda por el pecado del hombre. Dios realizó Su obra de redención sobre la base de la obra de la ley. Aunque no se registró en el Antiguo Testamento, obró de acuerdo con las necesidades humanas y con Su propio plan. No desestimó la ley, sino que la cumplió”. “Ahora, en los últimos días, Dios también obra de acuerdo con Su plan y las necesidades humanas sobre la base de la obra redentora del Señor Jesús. Realiza Su obra de juicio, comenzando por la casa de Dios para deshacerse de nuestra naturaleza pecaminosa, salvarnos por completo del pecado y guiarnos a un destino eternamente hermoso”. “Dios Todopoderoso expresa todas las verdades para purificar y salvar a la humanidad y revela todos los misterios de Su plan de gestión. Él nunca dijo estas palabras durante la Era de la Ley ni la Era de la Gracia. Este es el pergamino, los siete sellos abiertos en los últimos días”. “Eso cumple la profecía del Apocalipsis: ‘El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias’ (Apocalipsis 2:7)”. “Y también esta: ‘Mira, el León de la tribu de Judá, la Raíz de David, ha vencido para abrir el libro y sus siete sellos’ (Apocalipsis 5:5)”. “Las palabras de Dios Todopoderoso se registran en la Biblia de la Era del Reino: La Palabra manifestada en carne. Esas valiosas palabras para la vida son el camino de la vida eterna que Dios le concede al hombre y el único camino a la salvación plena. Si nos rehusamos a aceptar esto, jamás conseguiremos el sustento del agua viva de Dios ni Su vida y Su verdad”.


Luego, oí más de las palabras de Dios Todopoderoso en otra película “El Cristo de los últimos días trae la vida y trae el camino de la verdad, duradero y eterno. Esta verdad es el camino por el que el hombre obtendrá la vida, y el único camino por el cual el hombre conocerá a Dios y por el que Dios lo aprobará. Si no buscas el camino de la vida que el Cristo de los últimos días provee, entonces nunca obtendrás la aprobación de Jesús y nunca estarás cualificado para entrar por la puerta del reino de los cielos, porque tú eres tanto un títere como un prisionero de la historia. Aquellos que son controlados por los reglamentos, las letras y están encadenados por la historia, nunca podrán obtener la vida ni el camino perpetuo de la vida. Esto es porque todo lo que tienen es agua turbia que ha estado estancada por miles de años en vez del agua de vida que fluye desde el trono” (“La Palabra manifestada en carne”). El hermano en esa película compartió los siguiente: “Dios Todopoderoso, Cristo de los últimos días, expresa todas las verdades para purificar y salvar al hombre. Son abundantes, exhaustivas y el sustento completo proveniente de Dios. Son reveladoras y esclarecedoras”. “Ellas nos demuestran que Cristo es el camino, la verdad y la vida y la vía hacia la vida eterna”. “La palabra de Dios durante la Era del Reino va más allá de Su palabra durante las eras de la Ley y la Gracia juntas. En particular: ‘Las declaraciones de Dios al universo entero’ de La Palabra manifestada en carne es la declaración inicial de Dios a la humanidad y es la primera vez que oímos las palabras del Señor de la creación hacia la humanidad. Sacudieron al universo y nos abrieron los ojos”. “La Era del Reino comprende la obra del juicio de Dios y Su revelación sobre su carácter justo ante la humanidad. Es por eso que pronuncia Su palabra para juzgar, purificar y perfeccionar al hombre en esta era. Derrama desastres, recompensa a los buenos y castiga a los malvados, y revela Su justicia, Su majestad y Su ira. Las verdades que expresa Dios Todopoderoso para purificar, salvar y perfeccionar al hombre son el camino de la vida eterna que Él le concede al hombre en los últimos días. Es el agua de la vida que fluye desde Su trono”.
En ese momento me di cuenta de que La Palabra manifestada en carne de Dios Todopoderoso es el camino hacia la vida eterna que Dios le concede al hombre en los últimos días. Supe que debía estar al día con la nueva obra de Dios y leer Sus nuevas palabras para conseguir el sustento de Su agua viva y Su salvación plena. Poco después, contacté a la Iglesia de Dios Todopoderoso y leí mucho más de la palabra de Dios Todopoderoso. Entendí que Dios Todopoderoso revela todos los misterios. Los misterios del plan de gestión de 6000 años de Dios, de Su encarnación, la verdad interna sobre la Biblia y todos los aspectos de la verdad son revelados. ¡Aprendí mucho más que en una década de fe en Dios! Acepté formalmente la obra de Dios Todopoderoso en los últimos días.


Recordé cómo el pastor y los ancianos me habían engañado. Había confinado la obra y la palabra de Dios a la Biblia creyendo que todo lo demás era herejía. Oí a la gente de la Iglesia de Dios Todopoderoso dar testimonio del regreso del Señor Jesús pero no lo busqué. Seguí al clero sin pensar y rechacé la obra de Dios a causa de mis nociones. Era creyente, pero me resistía a Dios. ¡Qué ciega y tonta que era! La guía de Dios me permitió oír Su voz gracias a las películas de la Iglesia de Dios Todopoderoso, y así comprender la verdad y abandonar mis antiguas nociones. Ya no adoraba ciegamente la Biblia. Aprendí que eso no es fe verdadera y que la Biblia no contiene la vida eterna. Solo Cristo es la verdad, el camino y la vida. Solo Cristo de los últimos días puede mostrarnos el camino de la vida eterna y solo podemos alcanzar la verdad y la vida creyendo en Dios Todopoderoso, Cristo de los últimos días. Es la única fe que aprueba Dios. Pude recibir al Señor por la gracia y bendición de Dios. ¡Estoy agradecida por la misericordia y salvación de Dios!

Recomendación: Estudios bíblicos

¿Si a veces sientes que la Biblia es misteriosa y no es fácil de entenderla? ¡No te preocupes! Haz clic en el siguiente botón para contactarnos, vamos a explorar y comunicarse juntos sobre cómo leer la Biblia

Las escrituras tomadas de LA BIBLIA DE LAS AMERICAS® (LBLA) Copyright © 1986, 1995, 1997 por The Lockman Foundation usado con permiso. www.LBLA.com.

¿Cómo debe la persona abordar la Biblia y usarla de una forma que se conforme a la voluntad de Dios? ¿Cuál es el valor inherente de la Biblia?

Versículos bíblicos como referencia:

Examináis las Escrituras porque vosotros pensáis que en ellas tenéis vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí; y no queréis venir a mí para que tengáis vida” (Juan 5:39-40).

Las palabras relevantes de Dios:

Hoy, estoy diseccionando la Biblia de esta forma y eso no significa que la aborrezca, o que niegue su valor como referencia. Te estoy explicando y aclarando el valor inherente y los orígenes de la Biblia para que no sigas atrapado en las tinieblas. Porque las personas tienen muchas opiniones sobre ella, y la mayoría de ellas son equivocadas; leer la Biblia de esta forma no sólo evita que obtengan lo que deberían, sino, más importante, obstaculiza la obra que pretendo hacer. Interfiere tremendamente con la obra del futuro, y sólo ofrece inconvenientes, no ventajas. Por tanto, lo que te estoy enseñando es simplemente la esencia y la historia interna de la Biblia. No te estoy pidiendo que no la leas, o que vayas por ahí proclamando que está totalmente desprovista de valor, sino que tengas el conocimiento y la opinión correctos de ella. ¡No seas demasiado parcial! Aunque la Biblia es un libro de historia escrito por los hombres, también documenta muchos de los principios por los cuales los antiguos santos y profetas servían a Dios, así como las experiencias de los apóstoles recientes en su servicio a Él; todo lo cual fue verdaderamente visto y conocido por estas personas, y puede servir de referencia para las personas de esta era en su búsqueda del camino verdadero. Por tanto, al leer la Biblia, las personas también pueden aprender muchos caminos de vida que no pueden encontrarse en otros libros. Estos caminos son los caminos de vida de la obra del Espíritu Santo, experimentados por profetas y apóstoles en eras pasadas; muchas de las palabras son valiosas y pueden proveer lo que las personas necesitan. Por tanto, a todas las personas les gusta leer la Biblia. Como hay tanto escondido en ella, las opiniones de las personas sobre ella son diferentes de las que tienen sobre los escritos de grandes figuras espirituales. La Biblia es un registro y una colección de las experiencias y el conocimiento de personas que sirvieron a Jehová y Jesús en la antigua era y en la nueva; así, generaciones posteriores han sido capaces de obtener de ella mucha ilustración, iluminación y sendas para practicar. La razón por la que la Biblia es más elevada que los escritos de cualquier gran figura espiritual es que sus escritos se sacan de la Biblia, sus experiencias proceden todas de ella, y todos la explican. Así pues, aunque las personas puedan obtener provisión de los libros de cualquier gran figura espiritual, siguen adorando la Biblia, ¡porque parece muy elevada y profunda para ellos! Aunque la Biblia reúne algunos de los libros de las palabras de vida, como las epístolas de Pablo y las de Pedro, y aunque estos libros pueden proveer para las personas y ayudarles, los mismos siguen siendo obsoletos, siguen perteneciendo a la era antigua, y por muy buenos que sean, sólo son apropiados para un período, y no son eternos. Y es que la obra de Dios siempre está desarrollándose, y no puede simplemente detenerse en la época de Pablo y Pedro, o permanecer siempre en la Era de la Gracia en la que Jesús fue crucificado. Por tanto, estos libros sólo son apropiados para la Era de la Gracia, no para la del Reino de los últimos días. Sólo pueden proveer para los creyentes de la Era de la Gracia, no para los santos de la Era del Reino; y por muy buenos que sean, siguen siendo obsoletos. Ocurre lo mismo con la obra de creación de Jehová o Su obra en Israel: por muy grande que fuera, seguía siendo obsoleta, y llegaría el tiempo en el que pasaría. La obra de Dios también es igual: es grande, pero llegará un momento en el que termine; no siempre puede permanecer en medio de la obra de la creación ni entre la de la crucifixión. No importa cuán convincente fue la obra de la crucifixión ni lo efectiva que fue en la derrota de Satanás; la obra sigue siendo, después de todo, obra, y las eras siguen siendo, después de todo, eras. La obra no siempre puede permanecer sobre el mismo fundamento ni los tiempos pueden permanecer inmutables, porque existió la creación y también existirán los últimos días. ¡Es inevitable!

Extracto de ‘Relativo a la Biblia (4)’ en “La Palabra manifestada en carne

[La Biblia] ha formado parte de la historia humana durante varios milenios. La gente, además, le da la misma consideración que a Dios, hasta el punto de desplazarlo en los últimos días, para Su disgusto. Entonces, cuando la ocasión lo permitió, Dios se sintió obligado a aclarar la verdadera historia y los orígenes de la Biblia; de no haberlo hecho, la Biblia aún ocuparía el lugar de Dios en el corazón de la gente y esta emplearía las palabras de la Biblia para calibrar y condenar los actos de Dios. Al explicar la esencia, la estructura y los defectos de la Biblia, de ningún modo estaba negando Dios su existencia ni la estaba condenando; por el contrario, estaba aportando una descripción adecuada y oportuna que restablecía la imagen original de la Biblia, abordaba los malentendidos respecto a ella y le daba a la gente la perspectiva correcta de la Biblia para que dejara de idolatrarla y de estar perdida; es decir, para que, temerosa hasta de enfrentarse al trasfondo y los fallos reales de la Biblia, no confundiera más su fe ciega en ella con la fe y adoración hacia Dios. Una vez que la gente tiene una comprensión pura de la Biblia, puede dejarla de lado sin reparos y aceptar valientemente las nuevas palabras de Dios. Este es el objetivo de Dios en estos capítulos. La verdad que Dios quiere contar en ellos es que ninguna teoría ni circunstancia puede reemplazar Su obra y Sus palabras de hoy en día y que nada puede sustituirlo. Si la gente no puede escapar de la trampa de la Biblia, nunca podrá presentarse ante Dios. Si desea presentarse ante Dios, primero debe purificar su corazón de cualquier cosa que pueda reemplazar a Dios; entonces lo satisfará.

Extracto de ‘Introducción’ de Las palabras de Cristo cuando Él entró en las iglesias en “La Palabra manifestada en carne”

Si deseas ver la obra de la Era de la Ley, y cómo siguieron los israelitas el camino de Jehová, debes leer el Antiguo Testamento; si deseas entender la obra de la Era de la Gracia, debes leer el Nuevo Testamento. ¿Pero cómo ves la obra de los últimos días? Debes aceptar el liderazgo del Dios de hoy, y entrar en la obra de hoy, porque esta es la nueva obra, y nadie la ha registrado anteriormente en la Biblia. Hoy, Dios se ha hecho carne y ha seleccionado a otros escogidos en China. Él obra en estas personas, continúa Su obra en la tierra, continúa la obra de la Era de la Gracia. La obra de hoy es una senda por la que el hombre nunca ha caminado, y que nadie ha visto jamás. Es una obra que nunca se ha hecho antes; es la obra más reciente de Dios en la tierra. Así pues, la obra que nunca se ha hecho antes no es historia, porque ahora es ahora, y aún no se ha convertido en pasado. Las personas no saben que Dios ha hecho una obra mayor y más nueva en la tierra, y fuera de Israel, que ya ha ido más allá del ámbito de Israel, así como de las predicciones de los profetas, que es una obra nueva y maravillosa fuera de las profecías, y una obra más nueva más allá de Israel, que las personas no pueden percibir ni imaginar. ¿Cómo podría contener la Biblia registros explícitos de tal obra? ¿Quién podría haber registrado cada pedazo de la obra de hoy, sin omisión, de antemano? ¿Quién podría registrar esta obra más poderosa y sabia, que desafía a las convenciones en el viejo libro enmohecido? La obra de hoy no es historia, y como tal, si deseas caminar por la nueva senda de hoy, debes salir de la Biblia, ir más allá de los libros de profecía o historia en ella. Sólo entonces serás capaz de caminar por la nueva senda apropiadamente, y sólo entonces serás capaz de entrar en la nueva esfera y en la nueva obra. Debes entender por qué hoy se te pide que no leas la Biblia, por qué hay otra obra independiente de ella, por qué Dios no busca una práctica más nueva y detallada en ella, por qué hay en su lugar una obra más poderosa fuera de ella. Esto es todo lo que deberíais entender. Debes conocer la diferencia entre la obra antigua y la nueva, y aunque no leas la Biblia, tienes que ser capaz de diseccionarla; si no, seguirás adorándola, y te será difícil entrar en la nueva obra y pasar por nuevos cambios. Si hay un camino más elevado, ¿por qué estudiar ese más bajo y obsoleto? Si hay declaraciones y una obra más nuevas, ¿por qué vivir entre viejos relatos históricos? Las nuevas declaraciones pueden proveer para ti, lo que demuestra que esta es la nueva obra; los viejos relatos no pueden saciarte ni satisfacer tus necesidades actuales, y esto significa que son historia, y no la obra del aquí y ahora. El camino más elevado es la obra más nueva, y con ella, por muy alto que fuera el camino del pasado, sigue siendo la historia de las reflexiones de las personas; independientemente de su valor como referencia, sigue siendo el camino antiguo. Aunque se registra en el “libro sagrado”, el camino antiguo es historia; aunque no hay constancia del mismo en el “libro sagrado”, el nuevo camino es del aquí y el ahora. Este puede salvarte y cambiarte, porque es la obra del Espíritu Santo.

Extracto de ‘Relativo a la Biblia (1)’ en “La Palabra manifestada en carne”


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Las escrituras tomadas de LA BIBLIA DE LAS AMERICAS® (LBLA) Copyright © 1986, 1995, 1997 por The Lockman Foundation usado con permiso. www.LBLA.com.

Dios mismo, el único I

La autoridad de Dios (I)

Mis últimas y diversas comunicaciones trataron de la obra de Dios, el carácter de Dios y Dios mismo. Después de escuchar estas enseñanzas, ¿sentís que habéis obtenido un entendimiento y un conocimiento del carácter de Dios? ¿Qué grado de entendimiento y conocimiento habéis logrado? ¿Podéis ponerle una cifra? ¿Os proporcionaron estas enseñanzas un entendimiento más profundo de Dios? ¿Podría decirse que este entendimiento es un conocimiento verdadero de Dios? ¿Que este conocimiento y ese entendimiento son un conocimiento de toda la esencia de Dios, y de todo lo que Él tiene y es? ¡No, obviamente no! Esto se debe a que estas enseñanzas solo proveyeron un entendimiento parcial del carácter de Dios, y de lo que Él tiene y es —no de todo ello ni de Su totalidad—. Estas enseñanzas os permitieron entender parte de la obra realizada por Dios en el pasado, por medio de la cual vosotros contemplasteis Su carácter, y lo que Él tiene y es, así como la actitud y el pensamiento subyacente a todo lo que Él ha hecho. Pero esto es sólo un entendimiento literal y hablado de Dios; en vuestros corazones seguís dudando sobre cuánto de esto es práctico. ¿Qué determina principalmente si hay algo de realidad en el entendimiento de la gente sobre estas cosas? Se determina en base a cuánto de las palabras y del carácter de Dios hayan experimentado realmente durante sus experiencias reales, y en base a cuánto hayan sido capaces de ver y conocer durante estas experiencias reales. ¿Ha dicho alguien palabras como estas: “Las últimas y diversas enseñanzas nos permitieron entender las cosas que Dios ha hecho, los pensamientos de Dios, y además, la actitud de Dios hacia la humanidad y la base de Sus acciones, así como los principios de Sus acciones; y así hemos llegado a entender Su carácter, y conocido la totalidad de Dios”? ¿Es correcto decirlas? Claramente no lo es. ¿Y por qué digo que no lo es? El carácter de Dios, y lo que Él tiene y es, se expresan en las cosas que Él ha hecho y en las palabras que Él ha hablado. A través de la obra que Dios ha hecho y las palabras que ha hablado, el hombre es capaz de contemplar lo que Dios tiene y es a través de Su obra y de Sus palabras, pero esto solo afirma que la obra y las palabras le permiten al hombre entender una parte del carácter de Dios, y una parte de lo que Él tiene y es. Si el hombre desea obtener un entendimiento más abundante y profundo de Dios debe experimentar más de las palabras y de la obra de Dios. Aunque el hombre sólo obtenga un entendimiento parcial de Dios al experimentar parte de Sus palabras o de Su obra, ¿representa este entendimiento parcial el verdadero carácter de Dios? ¿Representa la esencia de Dios? Por supuesto que sí, de eso no hay duda. Independientemente del tiempo, del lugar, de la forma en que Dios hace Su obra, de la manera como se aparezca al hombre, o del modo en el que exprese Su voluntad, todo lo que Él revela y expresa representa a Dios mismo, Su esencia y lo que Él tiene y es. Dios lleva a cabo Su obra con lo que Él tiene y es, y en Su verdadera identidad; esto es absolutamente cierto. Sin embargo, hoy, las personas sólo tienen un entendimiento parcial de Dios a través de Sus palabras, y de lo que oyen cuando escuchan la predicación; así, hasta cierto punto, sólo puede decirse que este entendimiento es un conocimiento teórico. En vista de tus estados reales, puedes verificar el entendimiento o el conocimiento de Dios que tú hayas oído, visto o conocido y entendido en tu corazón hoy, solo si pasas por ello en tus experiencias reales, y llegas a conocerlo poco a poco. Si Yo no comunicase estas palabras con vosotros, ¿seríais capaces de lograr el verdadero conocimiento de Dios únicamente a través de vuestras experiencias? Me temo que hacerlo sería muy difícil, porque las personas deben tener primero las palabras de Dios a fin de saber cómo experimentar. Según la cantidad de palabras de Dios de las que uno se alimente, esto es lo mismo que se pueda experimentar realmente. Las palabras de Dios dirigen el camino por recorrer, y guían al hombre en su experiencia. En resumen, estas últimas y diversas enseñanzas ayudarán a quienes poseen alguna experiencia verdadera a conseguir un entendimiento más profundo de la verdad, y un conocimiento más práctico de Dios. Sin embargo, para los que nog tienen ninguna experiencia verdadera, los que acaban de iniciarse recientemente en su experiencia, o los que no han hecho más que empezar a tocar la realidad, esta es una gran prueba.

El contenido principal de las últimas y diversas enseñanzas concernía al “carácter de Dios, la obra de Dios, y Dios mismo”. ¿Qué visteis en las partes clave y centrales de todo lo que hablé? A través de estas enseñanzas, ¿sois capaces de reconocer que Aquel que hizo la obra, y reveló estas actitudes, es el único Dios mismo, quien ostenta la soberanía sobre todas las cosas? Si vuestra respuesta es sí, ¿qué os lleva a semejante conclusión? ¿Cuántos aspectos considerasteis para llegar a esta conclusión? ¿Puede alguien decírmelo? Sé que las últimas enseñanzas os afectaron profundamente, y proveyeron un nuevo comienzo en vuestros corazones para vuestro conocimiento de Dios, que es excelente. Pero, aunque comparado con antes, habéis dado un gran salto en vuestro entendimiento de Dios en comparación con el que poseíais antes, vuestra definición de Su identidad tiene aún que progresar más allá de los nombres Jehová Dios de la Era de la Ley, el Señor Jesús de la Era de la Gracia, y el Dios Todopoderoso de la Era del Reino. Es decir, aunque estas enseñanzas sobre “el carácter de Dios, la obra de Dios, y Dios mismo” os proporcionaron cierto entendimiento de las palabras una vez habladas por Dios, la obra una vez realizada por Él, así como el ser y las posesiones reveladas una vez por Él, sois incapaces de proveer una definición cierta y una orientación precisa de la palabra “Dios”. Tampoco disponéis de una orientación y un conocimiento ciertos y precisos del estatus y de la identidad de Dios mismo, es decir, del estatus de Dios entre todas las cosas y a lo largo de todo el universo. Esto se debe a que, en las anteriores enseñanzas sobre Dios mismo y Su carácter, todo el contenido se basaba en las expresiones y revelaciones previas de Dios registradas en la Biblia. Sin embargo, al hombre le resulta difícil descubrir el ser y las posesiones reveladas y expresadas por Dios durante, o fuera de, Su gestión y salvación de la humanidad. Por tanto, aunque entendáis el ser y las posesiones de Dios revelados en la obra que ha hecho en el pasado, vuestra definición de la identidad y del estatus de Dios sigue estando lejos de la del “único Dios, Aquel que ostenta la soberanía sobre todas las cosas”, y es diferente de la del “Creador”. Las últimas y diversas enseñanzas hicieron que todos se sintiesen igual: ¿Cómo podría conocer el hombre los pensamientos de Dios? Si alguien fuese a conocerlo realmente, esa persona sería seguramente Dios, porque solo Él mismo conoce Sus propios pensamientos, la base y la actitud subyacente a todo lo que hace. A vosotros os parece racional y lógico reconocer así la identidad de Dios, ¿pero quién puede decir del carácter y de la obra de Dios que son realmente la obra de Dios mismo y no la del hombre, una obra que este no puede hacer en el nombre de Dios? ¿Quién puede ver que esta obra cae bajo la soberanía de Aquel que tiene la esencia y el poder de Dios? Es decir, ¿a través de qué características o esencia reconocéis que Él es Dios mismo, que tiene la identidad de Dios, y que es Soberano sobre todas las cosas? ¿Habéis pensado alguna vez en esto? Si no lo habéis hecho, esto demuestra una cosa: las últimas y diversas enseñanzas sólo os han proporcionado cierto entendimiento del trozo de la historia en el que Dios hizo Su obra, y de la actitud, de la manifestación, y de las revelaciones divinas durante dicha obra. Aunque ese entendimiento hace que cada uno de vosotros reconozca, más allá de toda duda, que Aquel que llevó a cabo estas dos etapas de la obra es el Dios mismo en quien creéis y a quien seguís, Aquel a quien siempre debéis seguir, aún sois incapaces de reconocer que Él es el Dios que ha existido desde la creación del mundo, y que existirá eternamente; tampoco sois capaces de reconocer que Él es Aquel que dirige y es Soberano sobre toda la humanidad. Seguramente no habréis pensado nunca en este problema. Sea Jehová o el Señor Jesús, ¿a través de qué aspectos de la esencia y la manifestación sois capaces de reconocer que Él no sólo es el Dios a quien debéis seguir, sino también Aquel que está al mando de la humanidad y es Soberano sobre el destino de la humanidad, y que es, además, el único Dios mismo que ostenta la soberanía sobre los cielos, la tierra y todas las cosas? ¿A través de qué canales reconocéis que Aquel en quien creéis y a quien seguís es Dios mismo, el soberano sobre todas las cosas? ¿A través de qué canales conectáis al Dios en quien creéis con el Dios soberano sobre el destino de la humanidad? ¿Qué os permite reconocer que el Dios en quien creéis es el único Dios mismo, que está en el cielo y en la tierra, y entre todas las cosas? Este es el problema que resolveré en la siguiente sección.

Los problemas en los que nunca habéis pensado, o no podéis pensar, bien podrían ser los más cruciales para conocer a Dios, y aquellos en los que se pueden buscar verdades insondables para el hombre. Si por vuestra insensatez e ignorancia, o por vuestras experiencias demasiado superficiales y vuestra carencia de un conocimiento verdadero de Dios os hace incapaces de resolver por completo estos problemas, cuando caen sobre vosotros, de manera que deben ser afrontaods, y os exigen hacer una elección, se convertirán en el mayor obstáculo y traba en el camino de vuestra creencia en Dios. Por ello siento la extrema necesidad de comunicar con vosotros sobre este tema. ¿Sabéis cuál es vuestro problema ahora? ¿Tenéis claro cuáles son los problemas de los que hablo? ¿Son estos los problemas que afrontaréis? ¿Son los que no entendéis? ¿Los que nunca has imaginado siquiera? ¿Son estos problemas importantes para vosotros? ¿Son realmente problemas? Este asunto es una fuente de gran confusión para vosotros, y os demuestra que no poseéis un verdadero entendimiento del Dios en quien creéis, y que no le tomáis en serio. Algunas personas dicen: “Sé que Él es Dios, y por eso le sigo, porque Sus palabras son la expresión de Dios. Eso es suficiente. ¿Qué más prueba se necesita? ¿De verdad que necesitamos suscitar dudas sobre Dios? ¿Que no debemos probarle a Dios? ¿Que no es necesario cuestionar la esencia ni la identidad de Dios mismo?”. Independientemente de si pensáis o no de esta forma, no planteo tales preguntas a fin de confundiros acerca de Dios, o de hacer que le pongáis a prueba, y mucho menos crearos dudas sobre Su identidad y Su esencia. En su lugar, lo hago para alentar en vosotros un mayor entendimiento de la esencia de Dios, una mayor certeza y fe sobre Su estatus, de forma que Dios pueda llegar a ser el único en el corazón de todos aquellos que le siguen, y de forma que Su estatus original —como el Creador, el Gobernador de todas las cosas, el único Dios mismo— pueda ser restaurado en los corazones de toda criatura. Este es también el tema sobre el que voy a comunicar.

Ahora, comencemos a leer las siguientes escrituras de la Biblia.

  1. Dios se sirve de las palabras para crear todas las cosas

Génesis 1:3-5 Entonces dijo Dios: Sea la luz. Y hubo luz. Y vio Dios que la luz era buena; y separó Dios la luz de las tinieblas. Y llamó Dios a la luz día, y a las tinieblas llamó noche. Y fue la tarde y fue la mañana: un día.

Génesis 1:6-7 Entonces dijo Dios: Haya expansión en medio de las aguas, y separe las aguas de las aguas. E hizo Dios la expansión, y separó las aguas que estaban debajo de la expansión de las aguas que estaban sobre la expansión. Y fue así.

Génesis 1:9-11 Entonces dijo Dios: Júntense en un lugar las aguas que están debajo de los cielos, y que aparezca lo seco. Y fue así. Y llamó Dios a lo seco tierra, y al conjunto de las aguas llamó mares. Y vio Dios que era bueno. Y dijo Dios: Produzca la tierra vegetación: hierbas que den semilla, y árboles frutales que den fruto sobre la tierra según su género, con su semilla en él. Y fue así.

Génesis 1:14-15 Entonces dijo Dios: Haya lumbreras en la expansión de los cielos para separar el día de la noche, y sean para señales y para estaciones y para días y para años; y sean por luminarias en la expansión de los cielos para alumbrar sobre la tierra. Y fue así.

Génesis 1:20-21 Entonces dijo Dios: Llénense las aguas de multitudes de seres vivientes, y vuelen las aves sobre la tierra en la abierta expansión de los cielos. Y creó Dios los grandes monstruos marinos y todo ser viviente que se mueve, de los cuales están llenas las aguas según su género, y toda ave según su género. Y vio Dios que era bueno.

Génesis 1:24-25 Entonces dijo Dios: Produzca la tierra seres vivientes según su género: ganados, reptiles y bestias de la tierra según su género. Y fue así. E hizo Dios las bestias de la tierra según su género, y el ganado según su género, y todo lo que se arrastra sobre la tierra según su género. Y vio Dios que era bueno.

En el primer día, el día y la noche de la humanidad nacen y permanecen gracias a la autoridad de Dios

Veamos el primer pasaje: “Entonces dijo Dios: Sea la luz. Y hubo luz. Y vio Dios que la luz era buena; y separó Dios la luz de las tinieblas. Y llamó Dios a la luz día, y a las tinieblas llamó noche. Y fue la tarde y fue la mañana: un día” (Génesis 1-5). Este pasaje describe el primer acto de Dios al principio de la creación, y el primer día que Dios pasó en el que hubo una noche y una mañana. Pero fue un día extraordinario: Dios empezó a preparar la luz para todas las cosas, y, además, la separó de las tinieblas. En ese día, Dios comenzó a hablar, y Sus palabras y autoridad existieron una al lado de la otra. Su autoridad comenzó a manifestarse entre todas las cosas, y Su poder se extendió entre ellas como consecuencia de Sus palabras. Desde este día en adelante, todas las cosas se hicieron y permanecieron gracias a las palabras de Dios, la autoridad de Dios, y el poder de Dios; de la misma manera, comenzaron a funcionar a través de Su palabra, Su autoridad y Su poder. Cuando Dios pronunció la frase “Sea la luz”, fue la luz. Dios no inició ningún programa de obras; la luz había aparecido como resultado de Sus palabras. A la luz Dios la llamó día, y el hombre sigue dependiendo de ella hoy para su existencia. Por la orden de Dios, su esencia y su valor nunca han cambiado ni desaparecido. Su existencia muestra la autoridad y el poder de Dios, proclama la existencia del Creador. Confirma una y otra vez Su identidad y Su estatus. No es intangible ni ilusoria, sino una luz real que el hombre puede ver. Desde ese momento, en este mundo vacío en el que “la tierra estaba sin orden y vacía, y las tinieblas cubrían la superficie del abismo”, se produjo la primera cosa material. Esta cosa surgió de las palabras de la boca de Dios, y apareció en el primer acto creador de todas las cosas por la autoridad y las declaraciones de Dios. Poco después, Él ordenó que la luz y las tinieblas se separaran… Todo cambió y se completó por las palabras de Dios… Él llamó a esta luz “Día”, y a las tinieblas “Noche”. En ese momento, la primera noche y la primera mañana se produjeron en el mundo que Dios pretendía crear, y Él determinó que este fuera el primer día. Fue el primero en que el Creador hizo todas las cosas, y el comienzo de la creación de todas las cosas; fue la primera vez que la autoridad y el poder del Creador se manifestaban en este mundo que Él había creado.

A través de estas palabras, el hombre es capaz de contemplar la autoridad de Dios, de Sus palabras así como Su poder. Dado que sólo Dios posee semejante poder, solo Él tiene tal autoridad, y precisamente por esto, sólo Él tiene tal poder. ¿Podría algún hombre u objeto poseer una autoridad y un poder como estos? ¿Existe una respuesta en vuestros corazones? ¿Posee algún ser creado o no creado, aparte de Dios, una autoridad así? ¿Habéis visto alguna vez un ejemplo de semejante cosa en algún libro o publicación? ¿Existe algún registro de que alguien crease los cielos, la tierra y todas las cosas? No, no aparece en ninguna otra parte; estas son, por supuesto, las únicas palabras autoritativas y poderosas sobre la magnífica creación del mundo por parte de Dios, y se registran en la Biblia; ellas hablan por la autoridad y la identidad únicas de Dios. ¿Se puede decir que esa autoridad y ese poder simbolizan la identidad única de Dios? ¿Que Dios, y sólo Él, las posee? Sin la menor duda; ¡solo Dios mismo posee tal autoridad y poder! ¡Ningún ser creado o no creado puede poseer o reemplazarlos! ¿Es esta una de las características del único Dios mismo? ¿Habéis sido testigos de ello? Estas palabras permiten con rapidez y claridad que las personas entiendan la realidad de que Dios posee una autoridad y un poder únicos, una identidad y un estatus supremos. ¿Podéis decir, basándoos en la enseñanza anterior, que el Dios en el que creéis es el único Dios mismo?

En el segundo día, la autoridad de Dios organiza las aguas, hace el firmamento, y aparece un espacio para la supervivencia humana más básica

Leamos el segundo pasaje de la Biblia: “Entonces dijo Dios: Haya expansión en medio de las aguas, y separe las aguas de las aguas. E hizo Dios la expansión, y separó las aguas que estaban debajo de la expansión de las aguas que estaban sobre la expansión. Y fue así” (Génesis 1:6-7). ¿Qué cambios se produjeron después de que ordenase “Haya expansión en medio de las aguas, y separe las aguas de las aguas”? Las Escrituras dicen: “E hizo Dios la expansión, y separó las aguas que estaban debajo de la expansión de las aguas que estaban sobre la expansión”. ¿Cuál fue el resultado después de que Dios hubiese hablado y realizado esto? La respuesta se encuentra en la última parte del pasaje: “Y fue así”.

Estas dos breves frases registran un acontecimiento magnífico, y describen una escena maravillosa: el tremendo proyecto en el que Dios gobernó las aguas, y creó un espacio en el que el hombre pudiera existir…

En esta imagen, las aguas y el firmamento aparecen ante los ojos de Dios en un instante, y Él los divide con la autoridad de Sus palabras; se separan “arriba” y “abajo” en la forma designada por Él. Es decir, el firmamento creado por Dios no sólo cubría las aguas abajo, sino que también sustentaba las aguas arriba… En esto, el hombre no puede evitar limitarse a mirar fijamente, estupefacto, y gritar de admiración ante el poder de Su autoridad y el esplendor de la escena en la que el Creador movió las aguas y mandó sobre ellas, y creó el firmamento. A través de Sus palabras, Su poder, y Su autoridad, Dios logró otra gran proeza. ¿No es esto el poder de la autoridad del Creador? Utilicemos las Escrituras para explicar los hechos de Dios: Él pronunció Sus palabras y, por ellas, se creó un firmamento en medio de las aguas. Al mismo tiempo por estas palabras divinas se produjo un cambio tremendo en aquel espacio, y no fue un cambio en el sentido ordinario, sino una especie de sustitución en la que la nada se convirtió en algo. Nació de los pensamientos del Creador, y surgió de la nada por las palabras que el Creador pronunció. Además, desde ese momento en adelante existiría y permanecería por causa del Creador, y cambiaría, se transformaría, y renovaría de acuerdo con Sus pensamientos. Este pasaje describe el segundo acto del Creador en Su creación de la totalidad del mundo. Fue otra expresión de Su autoridad y Su poder, otro proyecto pionero suyo. Ese día fue el segundo día que el Creador había pasado desde la fundación del mundo, y fue otro día maravilloso para Él: caminó en medio de la luz, trajo el firmamento, organizó y gobernó las aguas, y Sus hechos, Su autoridad, y Su poder se pusieron a trabajar en el nuevo día…

¿Había un firmamento en medio de las aguas antes de que Dios pronunciara Sus palabras? ¡Por supuesto que no! ¿Y después de que Dios ordenara “Haya expansión en medio de las aguas”? Apareció lo que Dios tenía en mente; hubo un firmamento en medio de las aguas, y estas se separaron porque Dios mandó “separe las aguas de las aguas”. De esta forma, siguiendo las palabras de Dios, dos nuevos objetos, dos cosas recién nacidas aparecieron entre todas las demás como resultado de la autoridad y del poder de Dios. ¿Cómo os sentís por la aparición de estas dos nuevas cosas? ¿Sentís la grandeza del poder del Creador? ¿Sentís la fuerza única y extraordinaria del Creador? La grandeza de semejante fuerza y poder se debe a la autoridad de Dios, que es una representación y una característica única de Dios mismo.

¿Os ha proporcionado este pasaje una vez más otro sentido profundo de la singularidad de Dios? De hecho, esto está lejos de ser suficiente; la autoridad y el poder del Creador van más allá. Su singularidad no se debe simplemente a que Él posea una esencia diferente a la de cualquier criatura, sino también a que Su autoridad y Su poder son extraordinarios, ilimitados, superlativos para todos, y están por encima de todos. Además, Su autoridad, así como lo que Él tiene y es pueden crear vida, producir milagros, crear todos y cada uno de los espectaculares y extraordinarios minutos y segundos. Al mismo tiempo, Él es capaz de dominar la vida que crea y ser Soberano sobre los milagros, y sobre todos y cada uno de los minutos y segundos creados por Él.

En el tercer día, las palabras de Dios dan origen a la tierra y los mares, y la autoridad de Dios provoca que el mundo rebose de vida

Leamos seguidamente la primera frase de Génesis 1:9-11: “Entonces dijo Dios: Júntense en un lugar las aguas que están debajo de los cielos, y que aparezca lo seco”. ¿Qué cambios ocurrieron después de que Dios dijese simplemente: “Júntense en un lugar las aguas que están debajo de los cielos, y que aparezca lo seco”? ¿Y qué había en ese espacio lejos de la luz y el firmamento? Está escrito en las Escrituras: “Y llamó Dios a lo seco tierra, y al conjunto de las aguas llamó mares. Y vio Dios que era bueno”. Es decir, ahora había tierra y mares en aquel espacio, y fueron separados. La aparición de estas nuevas cosas siguió al mandato de la boca de Dios, “Y fue así”. ¿Describen las Escrituras a Dios apresurado mientras estaba haciendo esto? ¿Le describen involucrado en una labor física? ¿Cómo hizo Dios, pues, todo esto? ¿Cómo causó Dios que estas nuevas cosas se produjesen? Evidentemente, Él se sirvió de las palabras para lograr todo aquello, para crearlo todo en su totalidad.

En los tres pasajes anteriores hemos conocido la aparición de tres grandes acontecimientos. Estos tres ocurrieron y se materializaron a través de las palabras de Dios, y por ellas estos eventos fueron manifestándose uno tras otro ante los ojos de Dios. Por tanto, se ve que las palabras “Dios habla, y será cumplido; Él manda, y permanecerá” no son vacías. Esta esencia divina se confirma en el instante en que Él concibe Sus pensamientos, y cuando Él abre Su boca para hablar, Su esencia se refleja plenamente.

Continuemos hasta la frase final de este pasaje: “Y dijo Dios: Produzca la tierra vegetación: hierbas que den semilla, y árboles frutales que den fruto sobre la tierra según su género, con su semilla en él. Y fue así”. Mientras Dios estaba hablando, todas estas cosas nacieron siguiendo los pensamientos divinos, y en un instante una variedad de pequeñas formas de vida delicadas sacaban vacilantes la cabeza a través del suelo; antes incluso de haberse sacudido la tierra del cuerpo se saludaban con entusiasmo, asintiendo y sonriéndole al mundo. Daban gracias al Creador por la vida que les había concedido, y anunciaban al mundo que formaban parte de todas las cosas, y que cada una de ellas dedicaría su vida a evidenciar la autoridad del Creador. Cuando Dios pronunció Sus palabras, la tierra se volvió exuberante y verde; todas las clases de hierbas de las que los hombres podrían disfrutar surgieron y brotaron de la tierra; las montañas y las llanuras se poblaron copiosamente de árboles y bosques… Este mundo árido, en el que no había existido rastro alguno de vida, se cubrió con rapidez de abundancia de pasto, hierbas y árboles, y desbordó de vegetación… La fragancia del pasto y el aroma de la tierra se extendieron por el aire, y toda una serie de plantas comenzó a respirar en tándem con la circulación del aire, y se inició el proceso del crecimiento. Al mismo tiempo, gracias a las palabras de Dios y siguiendo Sus pensamientos, todas las plantas iniciaron los ciclos de vida perpetua en los que crecen, florecen, dan fruto, y se multiplican. Empezaron a adherirse a sus respectivas trayectorias vitales y comenzaron a desempeñar sus respectivos papeles entre todas las cosas… Todas nacieron, y vivían por las palabras del Creador. De Él recibirían provisión incesante y alimentación, y siempre sobrevivirían tenazmente en cada rincón de la tierra para mostrar Su autoridad y Su poder, y siempre mostrarían la fuerza vital que Él les había concedido…

La vida del Creador es extraordinaria, Sus pensamientos son extraordinarios, y Su autoridad es extraordinaria; por tanto, cuando pronunció Sus palabras, el resultado final fue: “Y fue así”. Claramente, Dios no necesita trabajar con Sus manos cuando actúa; simplemente usa Sus pensamientos para mandar y Sus palabras para ordenar, y así se logran las cosas. En ese día, Dios reunió las aguas en un lugar, y dejó que apareciese la tierra seca; a continuación hizo que el pasto brotara de la tierra, y allí crecieron las hierbas que daban semillas, y los árboles que llevaban fruto, y Dios los clasificó según su especie, e hizo que cada uno contuviese su propia semilla. Todo esto se realizó de acuerdo con los pensamientos divinos y las órdenes pronunciadas por Dios; y cada cosa apareció, una tras otra, en este nuevo mundo.

Cuando aún no había iniciado Su obra, Dios ya tenía en mente una imagen de lo que pretendía lograr, y cuando Dios emprendió la consecución de estas cosas, momento en el que también abrió Su boca para reproducir el contenido de dicha imagen, empezaron a producirse cambios en todas las cosas gracias a la autoridad y el poder de Dios. Independientemente de cómo lo hiciera, o de cómo ejerciera Su autoridad, todo se logró paso a paso, de acuerdo a Su plan y por Sus palabras; así se produjeron también los cambios entre el cielo y la tierra gracias a las palabras y a la autoridad de Dios. Todas estas modificaciones y apariciones mostraron la autoridad del Creador, lo extraordinario y la grandeza del poder de Su vida. Sus pensamientos no son meras ideas o una imagen vacía, sino una autoridad poseedora de vitalidad y de una energía excepcional; son el poder que provoca que todas las cosas cambien, revivan, se renueven y perezcan. Debido a ello, todas las cosas funcionan a causa de Sus pensamientos, y, al mismo tiempo, se realizan por las palabras de Su boca…

Antes de que aparecieran todas las cosas, hacía mucho que en los pensamientos de Dios se había formado un plan completo, y se había constituido un nuevo mundo. Aunque el tercer día aparecieron toda clase de plantas sobre la tierra, Dios no tenía razones para detener los pasos de Su creación de este mundo; Su intención era seguir pronunciando Sus palabras, llevando a cabo la creación de cada cosa nueva. Él hablaría, emitiría Sus mandatos, ejercería Su autoridad y mostraría Su poder; y preparó todo lo que había planeado a fin de que estuviera dispuesto para todas las cosas y para la humanidad que pretendía crear…

En el cuarto día nacen las estaciones, los días, y los años de la humanidad, al ejercer Dios una vez más Su autoridad

El Creador usó Sus palabras para cumplir Su plan, y así pasó los tres primeros días de Su plan. Durante ellos, no se ve que Dios estuviera ajetreado ni agotado; por el contrario, pasó tres maravillosos primeros días de Su plan, y logró la gran tarea de la transformación radical del mundo. Ante Sus ojos apareció un mundo totalmente nuevo y, poco a poco, la bella imagen que se había sellado en Sus pensamientos se reveló finalmente en las palabras de Dios. La aparición de cada nueva cosa fue como el nacimiento de un bebé recién nacido, y al Creador le agradó esa imagen que había estado una vez en Sus pensamientos, pero que ahora había cobrado vida. En ese momento, un asomo de satisfacción inundó Su corazón, pero Su plan no había hecho más que comenzar. En un abrir y cerrar de ojos había llegado un nuevo día, ¿cuál era la página siguiente en el plan del Creador? ¿Qué dijo Él? ¿Cómo ejerció Su autoridad? Mientras tanto, ¿qué nuevas cosas llegaron a este nuevo mundo? Siguiendo la dirección del Creador, nuestra mirada recae en el cuarto día de la creación de todas las cosas por parte de Dios, un día que suponía otro nuevo comienzo. Para el Creador, era indudablemente otro día maravilloso y de máxima importancia para la humanidad de hoy. Era, por supuesto, un día de inestimable valor. ¿En qué era maravilloso, tan importante, y de inestimable valor? Escuchemos primero las palabras pronunciadas por el Creador…

“Entonces dijo Dios: Haya lumbreras en la expansión de los cielos para separar el día de la noche, y sean para señales y para estaciones y para días y para años; y sean por luminarias en la expansión de los cielos para alumbrar sobre la tierra” (Génesis 1:14-15). Esto fue otro ejercicio de la autoridad de Dios mostrado por las criaturas una vez creada la tierra seca y las plantas en ella. Para Él fue un acto tan fácil como el que ya había hecho, porque Él tiene ese poder; Dios es tan bueno como Su palabra, y esta se cumplirá. Dios ordenó que aparecieran luces en el cielo, y estas no sólo brillaron en él y sobre la tierra, sino que también sirvieron como señales para el día y la noche, para las estaciones, los días y los años. De esta forma, cuando Dios pronunció Sus palabras, todo acto que Dios deseó realizar se cumplió de acuerdo con el significado divino y de la manera designada por Él.

Las luces del cielo son materia celeste que puede irradiar luz; pueden iluminar el cielo y la tierra y los mares. Giran según el ritmo y la frecuencia ordenados por Dios, y alumbran diferentes períodos de tiempo sobre la tierra; de esta forma, los ciclos de rotación de las luces hacen que se produzca el día y la noche en el este y en el oeste de la tierra. No son tan sólo señales para la noche y el día, sino que a través de estos distintos ciclos también se señalan las fiestas y los diversos días especiales de la humanidad. Son el complemento y el acompañamiento perfectos para las cuatro estaciones —primavera, verano, otoño, e invierno— dictadas por Dios, junto a las cuales las luces sirven armoniosamente como marcas regulares y precisas para los términos, los días, y los años lunares de la humanidad. Aunque no fue hasta la aparición de la agricultura cuando la humanidad comenzó a entender y a encontrarse con la división de los términos, los días y los años lunares causada por las luces que Dios creó, que en realidad son los que el hombre entiende hoy, estos empezaron a producirse hace mucho tiempo, en el cuarto día de la creación de todas las cosas por parte de Dios. Del mismo modo, los ciclos alternos de la primavera, el verano, el otoño y el invierno, experimentados por el hombre, comienzan hace mucho, en el cuarto día de la creación de todas las cosas por parte de Dios. Las luces creadas por Dios le permitieron al hombre diferenciar con regularidad, precisión y claridad entre la noche y el día, contar los días, y seguir con nitidez los términos y los años lunares. (El día de la luna llena era la compleción de un mes, y a partir de ahí el hombre sabía que la iluminación de las luces comienza un nuevo ciclo; el día de la media luna era la compleción de una mitad del mes, y le señalaba al hombre que empezaba un nuevo término lunar del cual podía deducirse cuántos días y noches había en un término lunar, cuántos términos lunares había en una estación, y cuántas estaciones había en un año; y todo esto se manifestaba con gran regularidad). De este modo, el hombre pudo seguir fácilmente los términos, los días y los años lunares marcados por las rotaciones de las luces. Desde ese momento en adelante, la humanidad y todas las cosas vivieron inconscientemente en medio del ordenado intercambio de la noche y el día, y la alternancia de las estaciones producidas por las rotaciones de las luces. Este era el significado de las luces que el Creador creó el cuarto día. De forma parecida, los objetivos y el significado de esta acción suya seguían siendo inseparables de Su autoridad y Su poder. Y así, las luces creadas por Dios y el valor que pronto traerían al hombre fueron otra obra maestra en el ejercicio de la autoridad del Creador.

En este nuevo mundo en el que la humanidad aún tenía que hacer su aparición, el Creador había preparado noche y día, el firmamento, tierra y mares, pasto, hierbas y diversos tipos de árboles, y las luces, las estaciones, los días y los años para la nueva vida que pronto Él crearía. La autoridad y el poder del Creador se expresaron en cada nueva cosa que creó, y Sus palabras y logros se produjeron simultáneamente, sin la más mínima discrepancia ni intervalo. La aparición y el nacimiento de todas estas nuevas cosas eran la prueba de la autoridad y el poder del Creador: Él es tan bueno como Su palabra, y esta se cumplirá; y lo que Él cumple dura para siempre. Esta realidad nunca ha cambiado: así fue en el pasado, así es hoy, y así será por toda la eternidad. Cuando miráis una vez más esas palabras de las Escrituras, ¿estas os resultan nuevas? ¿Habéis visto un nuevo contenido, y hecho nuevos descubrimientos? Esto es así, porque los hechos del Creador han despertado vuestros corazones, y guiado la dirección de vuestro conocimiento de Su autoridad y poder; han abierto la puerta de vuestro entendimiento del Creador, y Sus hechos y autoridad han concedido vida a estas palabras. Así, el hombre ha percibido en ellas una expresión real y vívida de la autoridad del Creador, ha presenciado de verdad la supremacía del Creador, y contemplado lo extraordinario de Su autoridad y Su poder.

La autoridad y el poder del Creador producen milagro tras milagro; Él atrae la atención del hombre; este no puede evitar limitarse a mirar fijamente los asombrosos hechos nacidos del ejercicio de Su autoridad. Su fenomenal poder provoca un deleite tras otro, y el hombre se queda sorprendido y encantado, sin aliento por admiración, atónito y vitoreando; más aún, el hombre se conmueve visiblemente, y en él se ocasionan respeto, reverencia, y apego. La autoridad y los hechos de Dios tienen un gran impacto y un efecto de purificación sobre el espíritu del hombre, y, además, lo satisfacen. Cada uno de Sus pensamientos, cada una de Sus afirmaciones, y cada revelación de Su autoridad son una obra maestra entre todas las cosas, y una gran tarea sumamente digna del profundo entendimiento y conocimiento de la humanidad creada. Cuando contamos cada criatura nacida de las palabras del Creador, nuestros espíritus son atraídos por la maravilla del poder de Dios, y nos encontramos siguiendo Sus pisadas hasta el siguiente día: el quinto día de la creación de todas las cosas por parte de Dios.

Continuemos leyendo las Escrituras pasaje por pasaje, mientras echamos un vistazo a otros hechos más del Creador.

En el quinto día, de formas diversas y variadas la vida manifiesta la autoridad del Creador de diferentes maneras

Las Escrituras declaran: “Entonces dijo Dios: Llénense las aguas de multitudes de seres vivientes, y vuelen las aves sobre la tierra en la abierta expansión de los cielos. Y creó Dios los grandes monstruos marinos y todo ser viviente que se mueve, de los cuales están llenas las aguas según su género, y toda ave según su género. Y vio Dios que era bueno” (Génesis 1:20-21). Las Escrituras dicen claramente que, en ese día, Dios hizo las criaturas de las aguas y las aves del cielo, es decir, creó los distintos peces y aves, y clasificó a cada uno de ellos según su especie. De esta forma, la tierra, los cielos y las aguas fueron enriquecidos por la creación de Dios…

Conforme Dios pronunció Sus palabras, nueva vida fresca, cada una con una forma diferente, cobró vida al instante en medio de las palabras del Creador. Vinieron al mundo abriéndose paso a empujones para conseguir una posición, saltando, retozando de gozo… Peces de todas las formas y tamaños nadaron por las aguas; crustáceos de todo tipo crecieron de las arenas; criaturas escamosas, con caparazón e invertebradas se desarrollaron a toda prisa en distintas formas, grandes o pequeñas, largas o cortas. Asimismo variadas clases de algas comenzaron a crecer rápidamente, balanceándose con el movimiento de la vida acuática diversa, ondulando, urgiendo a las aguas estancadas, como diciéndoles: “¡Sacude una pierna! ¡Trae a tus amigos! ¡Porque no volverás a estar sola!”. Desde el momento en que las diversas criaturas vivientes creadas por Dios aparecieron en el agua, cada nueva y fresca vida aportó vitalidad a las aguas que habían estado estáticas durante tanto tiempo, y dieron comienzo a una nueva era… Desde ese instante, se acurrucaron unos con otros y se acompañaron, y no mantuvieron distancia entre sí. El agua existía para las criaturas que albergaba, alimentando cada vida que residía dentro de su abrazo, y cada una de ella existía a causa del agua, por su alimentación. Cada una confería vida sobre la otra, y al mismo tiempo, cada una daba testimonio del mismo modo de lo milagroso y lo grandioso de la creación del Creador, y del poder insuperable de Su autoridad…

Como el mar ya no estaba en silencio, la vida empezó también a llenar los cielos. Una por una, aves grandes y pequeñas volaron hacia el cielo desde la tierra. A diferencia de las criaturas del mar, tenían alas y plumas que cubrían sus figuras finas y elegantes. Agitaban sus alas, desplegando con orgullo y altivez su espléndido manto de plumas y las funciones y habilidades especiales que el Creador les había concedido. Se elevaban libremente, y se desplazaban con habilidad entre el cielo y la tierra, sobre praderas y bosques… Eran las preferidas del aire, las favoritas de todas las cosas. Pronto se convertirían en el vínculo entre el cielo y la tierra, y transmitirían los mensajes a todas las cosas… Cantaban, bajaban gozosamente en picado, traían vítores, risa, y vitalidad a este mundo una vez vacío… Usaban su canto claro, melodioso, las palabras de sus corazones, para alabar al Creador por la vida concedida. Danzaban alegremente para exhibir la perfección y lo milagroso de la creación del Creador, y dedicarían toda su vida a dar testimonio de la autoridad del Creador a través de la vida especial que Él les había concedido…

Independientemente de que estuvieran en el agua o en los cielos, por el mandato del Creador, esta plétora de cosas vivientes existía en las diferentes configuraciones de la vida, y por el mandato del Creador, se reunían según su respectiva especie y ninguna criatura podía alterar esta ley, esta norma. Nunca se atrevían a ir más allá de los límites establecidos para ellas por el Creador, ni eran capaces de hacerlo. Tal como Él lo ordenó, vivían, se multiplicaban y se ceñían estrictamente al curso vital y a las leyes que Él estableció para ellas; vivían conscientemente por Sus mandatos no orales y los edictos y preceptos celestiales que Él les dio, desde entonces hasta hoy. Conversaban con el Creador en su propia forma especial, y llegaron a apreciar Su sentido y a obedecer Sus mandatos. Ninguna de ellas transgredió jamás la autoridad del Creador, y Su soberanía y dominio sobre ellas se ejercía dentro de Sus pensamientos; no se emitieron palabras, sino que la autoridad que era exclusiva del Creador controlaba en silencio todas las cosas que no poseían la función del lenguaje, y que diferían de la humanidad. El ejercicio de Su autoridad de este modo especial obligaba al hombre a obtener un nuevo conocimiento, y a hacer una nueva interpretación de Su autoridad única. Aquí debo deciros que, en este nuevo día, el ejercicio de la autoridad del Creador demostraba una vez más Su singularidad.

A continuación, echemos un vistazo a la última frase de este pasaje de las escrituras: “Vio Dios que era bueno”. ¿Qué creéis vosotros que esto significa? Las emociones de Dios están contenidas en estas palabras. Vio nacer y permanecer por Sus palabras todo aquello que había creado, y vio cómo empezaba a cambiar gradualmente. En ese tiempo, ¿estaba Dios satisfecho con las diversas cosas que había hecho mediante Sus palabras, y los diversos actos que había logrado? La respuesta es “Vio Dios que era bueno”. ¿Qué veis aquí? ¿Qué representa que “Vio Dios que era bueno”? ¿Qué simboliza? Significa que Dios tenía el poder y la sabiduría para cumplir aquello que Él había planeado y prescrito, para conseguir los objetivos que Él había establecido cumplir. Cuando Dios hubo completado cada tarea, ¿sintió arrepentimiento? La respuesta sigue siendo “Vio Dios que era bueno”. En otras palabras, no sólo no sintió arrepentimiento, sino que quedó satisfecho. ¿Qué quiere decir que no sintió arrepentimiento? Significa que el plan de Dios es perfecto, que Su poder y Su sabiduría son perfectos, y que sólo por Su autoridad puede cumplirse tal perfección. Cuando el hombre lleva a cabo una tarea, ¿puede él, como Dios, ver que es bueno? ¿Puede todo lo que el hombre hace lograr la perfección? ¿Puede el hombre completar algo de una vez por todas, para toda la eternidad? Del mismo modo que el hombre dice: “Nada es perfecto, sólo mejor”, nada de lo que el hombre hace puede alcanzar la perfección. Cuando Dios vio que todo lo que había hecho y logrado era bueno, todo lo que Él hizo quedó establecido por Sus palabras, es decir, cuando “Vio Dios que era bueno”, todo lo que Él había hecho adoptó una forma permanente, fue clasificado de acuerdo a un tipo, y se le dio una posición, un propósito y una función fijos, de una vez y por toda la eternidad. Más aún, su papel entre todas las cosas y el viaje que estas deben emprender durante la gestión de todo por parte de Dios, ya habían sido ordenados por Él, y eran inmutables. Esta fue la ley celestial que el Creador dio a todas las cosas.

“Vio Dios que era bueno”, estas palabras simples, subestimadas, tan a menudo ignoradas, son las palabras de la ley y el edicto celestiales que Dios dio a todas las criaturas. Son otra materialización de la autoridad del Creador, una más práctica y más profunda. A través de Sus palabras, el Creador no sólo fue capaz de obtener todo lo establecido para ser obtenido, y de conseguir todo lo establecido para ser conseguido, sino que también pudo controlar con Sus manos todo lo que Él había creado, y gobernar todas las cosas que Él había hecho bajo Su autoridad; además, todo fue sistemático y regular. Todas las cosas también vivían y morían por Su palabra; más aún, por Su autoridad existían en medio de la ley que Él había establecido, ¡y nadie estaba exento! Esta ley comenzó en el mismo instante que “Vio Dios que era bueno”, ¡y existirá, continuará, y funcionará por el plan de gestión de Dios justo hasta el día en que el Creador la derogue! Su autoridad única no sólo se puso de manifiesto en Su capacidad de crear todas las cosas y ordenar que todas vieran la luz, sino también en Su capacidad de gobernar y tener soberanía sobre la totalidad de ellas; de conceder vida y vitalidad sobre todas las cosas, y, además, en Su capacidad de hacer que, de una vez y por toda la eternidad, todo lo que Él creara en Su plan apareciera y existiera en el mundo que Él creó, de una forma perfecta, en una estructura de vida perfecta y con un papel perfecto. Así también se manifestó en el modo en que los pensamientos del Creador no estaban sujetos a ninguna restricción ni limitados por el tiempo, el espacio, o la geografía. Como Su autoridad, la identidad única del Creador permanecerá inmutable desde la eternidad hasta la eternidad. ¡Su autoridad será siempre una representación y un símbolo de Su identidad única, y ambas existirán por siempre una al lado de la otra!

En el sexto día, el Creador habla, y cada especie de criatura viviente en Su mente hace su aparición, una tras otra

Imperceptiblemente, la obra del Creador de hacer todas las cosas había continuado durante cinco días, tras los cuales dio inmediatamente la bienvenida al sexto día de Su creación. Ese día era un nuevo comienzo, y otro día extraordinario. ¿Cuál fue entonces el plan del Creador en la víspera de este nuevo día? ¿Qué nuevas criaturas produciría, crearía? Escucha, es la voz del Creador…

“Entonces dijo Dios: Produzca la tierra seres vivientes según su género: ganados, reptiles y bestias de la tierra según su género. Y fue así. E hizo Dios las bestias de la tierra según su género, y el ganado según su género, y todo lo que se arrastra sobre la tierra según su género. Y vio Dios que era bueno” (Génesis 1:24-25). ¿Qué criaturas vivientes están incluidas? Las Escrituras detallan: ganado, y cosas que se arrastran, y bestias de la tierra según su especie. Es decir, en este día no sólo había todo tipo de criaturas vivientes sobre la tierra, sino que fueron todas clasificadas según su especie; de igual manera, “Vio Dios que era bueno”.

Como en los cinco días anteriores, el Creador habló con el mismo tono y ordenó en el sexto día el nacimiento de las criaturas vivientes que Él deseó, y que aparecieron sobre la tierra, cada una según su especie. Cuando Él ejerce Su autoridad, ninguna de Sus palabras se pronuncia en vano; así, en el sexto día, cada criatura viviente que Él había pretendido crear apareció en el momento escogido. Cuando el Creador mandó: “Produzca la tierra seres vivientes según su género”, la tierra se llenó inmediatamente de vida, y sobre ella emergió de repente el aliento de toda clase de criaturas vivientes… En la verde naturaleza herbosa aparecieron robustas vacas, una detrás de otra, sacudiendo sus rabos de un lado a otro; ovejas que balaban se reunían en rebaños, y caballos que relinchaban y comenzaban a galopar… En un instante, las vastas extensiones de prados silenciosos estallaron de vida… La aparición de este ganado diverso fue un bello panorama sobre los prados tranquilos, y trajo con ella una vitalidad sin límites… Serían los compañeros de los pastizales, y los amos de los prados, interdependientes entre sí; también se convertirían en los guardianes y los cuidadores de estas tierras, que serían su hábitat permanente, y que les proveería todo lo necesario, una fuente de alimentación eterna para su existencia…

El mismo día en que nació ese ganado diverso, por la palabra del Creador también surgió una plétora de insectos, unos detrás de otros. Aunque eran los más pequeños de los seres vivientes entre todas las criaturas, su fuerza vital seguía siendo la milagrosa creación del Creador, y no llegaron demasiado tarde… Algunos agitaban sus pequeñas alas, mientras otros reptaban lentamente; unos saltaban y rebotaban, otros se tambaleaban; unos salían disparados hacia delante, mientras otros retrocedían rápidamente; unos se movían de costado, otros saltaban arriba y abajo… Todos estaban ocupados tratando de encontrar un hogar para sí: unos se dirigían a la hierba, otros se disponían a cavar hoyos en la tierra, algunos volaban hasta los árboles, escondidos en los bosques… Aunque pequeños en tamaño, no estaban dispuestos a resistir el tormento de un estómago vacío, y después de encontrar sus propios hogares, se apresuraban a buscar comida para alimentarse. Unos trepaban por el pasto para comer sus tiernas hojas, algunos se llenaban la boca de polvo y se lo tragaban para bajarlo a su estómago, comiendo con mucho gusto y placer (para ellos, incluso el polvo es un sabroso lujo); algunos estaban escondidos en los bosques, pero no se detuvieron para descansar, ya que la savia de las lustrosas hojas verde oscuro proveían una comida suculenta… Tras quedar satisfechos, los insectos no cesaban aún su actividad; aunque pequeños en estatura, poseían una tremenda energía y un entusiasmo ilimitado, y por eso son los más activos y laboriosos de todas las criaturas. Nunca perezosos, tampoco se complacieron en el descanso. Una vez sus apetitos eran saciados, seguían esforzándose en sus labores por el bien de su futuro, ocupándose y corriendo para su mañana, para su supervivencia… Canturreaban suavemente baladas de melodías y ritmos diversos para animarse y alentarse. También añadían gozo al pasto, a los árboles, y a cada pulgada de suelo, haciendo que cada día y cada año fueran únicos… Con sus propios lenguajes y sus propios caminos, pasaban información a todas las cosas creadas sobre la tierra. Usando su propia trayectoria vital especial, marcaban todas las cosas, dejando huellas sobre ellas… Mantenían una estrecha relación con el suelo, el pasto y los bosques. Les aportaban vigor y vitalidad; trajeron las exhortaciones y los saludos del Creador a todas las cosas vivientes…

La mirada del Creador recorrió todas las cosas que había creado, y en ese momento Sus ojos se detuvieron en los bosques y las montañas, y Su mente cavilaba. Al pronunciar Sus palabras, en los densos bosques y sobre las montañas apareció un tipo de criatura diferente a todas las que habían venido antes: eran los animales salvajes que la boca de Dios había ordenado. Con mucho retraso, movieron sus cabezas y sacudieron sus rabos, cada uno de ellos con su rostro único. Unos tenían abrigos peludos, otros estaban acorazados, algunos enseñaban los colmillos; unos lucían sonrisas, otros tenían el cuello largo, algunos un rabo corto; unos los ojos desorbitados, otros una mirada tímida, algunos se inclinaban a comer pasto; unos con sangre alrededor del hocico, otros rebotaban sobre dos patas, algunos avanzaban sobre cuatro pezuñas; unos miraban a la distancia sobre los árboles, otros se echaban esperando en los bosques, algunos buscaban cuevas para descansar; unos corrían y retozaban sobre las llanuras, otros merodeaban a través de los bosques…; rugiendo, aullando, ladrando, dando alaridos…; unos eran sopranos, otros barítonos; unos a pleno pulmón, otros claros y melodiosos…; unos eran sombríos, otros bellos, algunos repugnantes; unos eran adorables, otros aterradores, algunos encantadoramente ingenuos… Llegaron uno a uno. Mira qué altivos son, con un espíritu libre, distraídamente indiferentes hacia los demás, sin molestarse en dedicar una mirada unos a otros… Cada uno llevaba la vida particular que el Creador les había concedido, con su propio estado salvaje y brutalidad, aparecían en los bosques y sobre las montañas. Con desdén ante todo, completamente imperiosos, ¿quién los convirtió en los verdaderos amos de montes y bosques? Desde el momento en que el Creador ordenó su aparición, “reclamaron” los bosques y los montes, porque Él ya había sellado sus límites y determinado el alcance de su existencia. Solo ellos eran verdaderos señores de montes y bosques, y por eso eran tan salvajes y desdeñosos. Los denominaron “animales salvajes” sencillamente porque, de todas las criaturas, eran las verdaderamente salvajes, brutales e indomables. No podían ser domesticados, por lo que no podían criarse ni vivir en armonía con la humanidad ni trabajar por el bien de esta. Como no podían ser domesticados y no podían trabajar a favor de la humanidad, tenían que vivir distanciados de ella y el hombre no podía acercarse a ellos. A su vez, fue porque vivían distanciados de la humanidad y el hombre no podía acercarse a ellos que fueron capaces de cumplir la responsabilidad que el Creador les había otorgado: guardar las montañas y los bosques. Su salvajismo protegía las montañas y guardaba los bosques, siendo así la mejor protección y garantía de su existencia y propagación. Al mismo tiempo, su salvajismo mantenía y aseguraba el equilibrio entre todas las cosas. Su llegada trajo apoyo y anclaje a las montañas y los bosques; inyectó vigor y vitalidad sin límites a los montes y los bosques inmóviles y vacíos. Desde ese instante en adelante, estos pasaron a ser su hábitat permanente; nunca perderían su hogar, porque las montañas y los bosques aparecieron y existieron para ellos; los animales salvajes ellos cumplirían con su obligación, harían todo lo que pudiesen para guardarlos. Asimismo, vivirían estrictamente según las exhortaciones del Creador a aferrarse a su territorio, y seguir usando su naturaleza bestial para mantener el equilibrio de todas las cosas establecidas por el Creador, ¡y mostrar Su autoridad y Su poder!

Bajo la autoridad del Creador, todas las cosas son perfectas

Todas las cosas creadas por Dios, las que podían moverse y las que no, las aves y los peces, los árboles y las flores, el ganado, los insectos y los animales salvajes creados el sexto día, todas estaban bien a los ojos de Dios; además, a Sus ojos y según Su plan, todas estas cosas habían alcanzado el apogeo de la perfección y los estándares que Él deseaba lograr. Paso a paso, el Creador hizo la obra que pretendía hacer de acuerdo con Su plan. Una tras otra aparecieron las cosas que Él pretendía crear, y la aparición de cada una de ellas fue un reflejo de la autoridad del Creador, la cristalización de Su autoridad; debido a estas materializaciones, ninguna de las criaturas podía evitar estar agradecida por la gracia y la provisión del Creador. Cuando los hechos milagrosos de Dios se manifestaron, este mundo creció poco a poco, con todas las cosas que Él creó, y pasó del caos y las tinieblas a la claridad y la luminosidad, de la quietud sepulcral a la vivacidad y vitalidad sin límites. Entre todas las cosas de la creación, desde las grandes a las pequeñas, y desde estas a las microscópicas, no había ni siquiera una que no hubiese sido creada por la autoridad y el poder del Creador, y existía una necesidad y un valor únicos e inherentes a la existencia de cada criatura. Independientemente de las diferencias de forma y estructura, solo tenían que ser hechas por el Creador para existir bajo Su autoridad. En ocasiones, las personas ven un insecto, uno muy feo, y dicen: “Ese insecto es tan horrible; es imposible que Dios haya podido hacer algo tan feo; no puede haber creado algo tan desagradable”. ¡Qué punto de vista más necio! Lo que deberían decir es: “Aunque este insecto es tan feo, lo hizo Dios y, por tanto, debe tener su propósito propio y único”. En Sus pensamientos, Dios pretendió dar a las diversas cosas vivientes que creó todas y cada una de las apariencias, todo tipo de funciones y usos; por tanto, ninguna de ellas fue cortada por el mismo patrón. Desde su composición externa a la interna, desde sus hábitos de vida a la ubicación que ocupan, cada una es diferente. Las vacas tienen aspecto de vacas, los burros apariencia de burros, los ciervos la de los ciervos y los elefantes la de los elefantes. ¿Puedes decir cuál es el más bonito, y cuál el más feo? ¿Puedes decir cuál es el más útil, y la existencia de cuál es la menos necesaria? A algunas personas les gusta la apariencia de los elefantes, pero nadie los utiliza para plantar campos; a algunas personas les gusta el aspecto de los leones y los tigres, porque su apariencia es la más impresionante de todas, ¿pero puedes tenerlos como mascotas? En resumen, cuando se trata de las cosas innumerables de la creación, el hombre debería acatar la autoridad del Creador, es decir, adherirse al orden escogido por Él Creador para todas las cosas; es la actitud más sabia. Solo una disposición de obediencia y búsqueda de los propósitos originales del Creador es la verdadera aceptación y la certeza de Su autoridad. Si a los ojos de Dios está bien ¿qué razón tiene el hombre para encontrar fallos?

Así, bajo la autoridad del Creador, todas las cosas deben interpretar una nueva sinfonía por Su soberanía; deberán iniciar un brillante preludio a Su obra del nuevo día, ¡y en ese momento, Él también abrirá una nueva página en la obra de Su gestión! Según la ley decretada por el Creador de los nuevos brotes en primavera, la maduración en verano, la cosecha en otoño, y el almacenamiento en invierno, todas las cosas harán eco de Su plan de gestión, y darán la bienvenida a su propio nuevo día, nuevo comienzo, y nueva trayectoria vital. Seguirán viviendo y se reproducirán en una sucesión infinita a fin de recibir cada nuevo día bajo la soberanía de la autoridad del Creador…

Ninguno de los seres creados y no creados puede reemplazar la identidad del Creador

Desde que comenzó la creación de todas las cosas, el poder de Dios empezó a expresarse y a revelarse, porque Él usó las palabras para crearlas. Independientemente de cómo y por qué las creó, todas las cosas nacieron, permanecieron y existieron gracias a Sus palabras; esta es la autoridad única del Creador. En el tiempo anterior a la aparición de la humanidad en el mundo, Él utilizó Su poder y autoridad para crear todas las cosas para ella, y empleó Sus métodos únicos para prepararle un entorno de vida adecuado. Todo lo que hizo fue en preparación para la humanidad, que pronto recibiría Su aliento. Es decir, en el tiempo anterior a la creación del hombre, la autoridad de Dios se mostró en todas las criaturas diferentes de la humanidad, en cosas tan grandes como los cielos, las luminarias, los mares y la tierra, y en aquellas tan pequeñas como los animales y las aves, todas las clases de insectos y microorganismos, incluidas diversas bacterias invisibles a simple vista. Cada uno recibió vida, proliferó, y vivió por las palabras del Creador y bajo Su soberanía. Aunque no recibieron Su aliento, seguían mostrando la vida y la vitalidad que Él les concedió a través de sus diferentes formas y estructuras; aunque Él no les otorgó la capacidad de hablar que le dio a la humanidad, cada uno recibió de Él una forma de expresar su vida que difería del lenguaje del hombre. La autoridad del Creador no solo proporciona la vitalidad de la vida a objetos materiales aparentemente estáticos, para que nunca desaparezcan, sino que, además, le da a todo ser viviente el instinto de reproducirse y multiplicarse para que nunca se extinga y que, generación tras generación, transmita las leyes y los principios de supervivencia que el Creador les ha otorgado. La forma en que el Creador ejerce Su autoridad no se adhiere con rigidez a un macropunto o micropunto de vista ni se limita a forma alguna; Él es capaz de ordenar las operaciones del universo y tener soberanía sobre la vida y la muerte de todas las cosas; además, Él es capaz de manejar todas las cosas para que le sirvan; puede gestionar todo el funcionamiento de las montañas, los ríos, y los lagos, y gobernarlo todo dentro de ellos. Y, lo que es más, es capaz de proveer lo necesario para todas las cosas. Esta es la manifestación de la autoridad única del Creador entre todas las cosas aparte de la humanidad. Semejante manifestación no es para una vida solamente; nunca cesará ni descansará; nadie ni nada puede alterarla ni dañarla, añadirle ni deducirle, porque nadie puede reemplazar la identidad del Creador. Por tanto, ningún ser creado puede reemplazar Su autoridad, que es inalcanzable para todo ser no creado. Tomemos, por ejemplo, a los mensajeros y los ángeles de Dios. No poseen Su poder, y mucho menos la autoridad del Creador, y la razón es que no tienen Su esencia. Aunque los seres no creados, como los mensajeros y los ángeles de Dios, pueden hacer algunas cosas en Su nombre, no pueden representarle. Aunque poseen algún poder que el hombre no tiene, no ostentan la autoridad de Dios, no cuentan con Su autoridad para crear todas las cosas, mandar y ser soberanos sobre ellas. Por tanto, la unicidad de Dios no puede ser reemplazada por ningún ser no creado, y, de forma parecida, Su autoridad y Su poder no pueden ser sustituidos por ningún ser no creado. ¿Has leído en la Biblia sobre algún mensajero de Dios que creara todas las cosas? ¿Por qué no envió Dios a cualquiera de Sus mensajeros o ángeles a crearlas? Porque ellos no poseían Su autoridad y, por lo tanto, no tenían la capacidad de ejercerla. Como todas las criaturas, ellos están bajo la soberanía y la autoridad del Creador; por tanto, y del mismo modo, el Creador es también su Dios y su Soberano. Entre todos y cada uno de ellos —nobles o modestos, de mayor o menor poder— no hay uno que pueda superar la autoridad del Creador. Por consiguiente, entre ellos no hay ni uno que pueda reemplazar Su identidad. Nunca se les llamará Dios ni serán capaces de ser el Creador. ¡Estas son verdades y realidades inmutables!

A través de la enseñanza anterior, podemos afirmar lo siguiente: ¿sólo el Creador y Gobernador de todas las cosas, Aquel que posee la autoridad y el poder únicos puede denominarse el único Dios mismo? En este punto, vosotros podéis sentir que esta pregunta es demasiado profunda. Por el momento sois incapaces de entenderla, y no podéis percibir la esencia que contiene; por ello, por ahora sentís que es difícil de responder. En ese caso, proseguiré con Mi enseñanza. A continuación os permitiré contemplar los hechos reales de muchos aspectos de la autoridad y el poder que sólo Dios posee y, así, que entendáis, apreciéis y conozcáis verdaderamente Su unicidad, y lo que se entiende por Su autoridad única.

  1. Dios usa Sus palabras para establecer un pacto con el hombre

Génesis 9:11-13 Yo establezco mi pacto con vosotros, y nunca más volverá a ser exterminada toda carne por las aguas del diluvio, ni habrá más diluvio para destruir la tierra. Y dijo Dios: Esta es la señal del pacto que hago entre yo y vosotros y todo ser viviente que está con vosotros, por todas las generaciones: pongo mi arco en las nubes y será por señal del pacto entre yo y la tierra.

Después de hacer todas las cosas, la autoridad del Creador se confirma y se muestra una vez más en el pacto del arco iris

La autoridad del Creador siempre se muestra y ejerce entre todas las criaturas, y Él no sólo gobierna el destino de todas las cosas, sino también a la humanidad, a la criatura especial que Él creó con Sus propias manos, que posee una estructura vital diferente y existe en una forma de vida diferente. Después de hacer todas las cosas, el Creador no cesó de expresar Su autoridad y poder; para Él, la autoridad con la que tenía soberanía sobre todas las cosas y sobre el destino de toda la humanidad, solo comenzó de manera formal cuando esta nació realmente de Su mano. Él pretendía gestionarla y gobernarla, salvarla, ganarla de verdad; ganar a una humanidad que pudiese gobernar todas las cosas; pretendía hacer que viviera bajo Su autoridad, que la conociera y la obedeciera. Por eso, Dios empezó a expresar oficialmente Su autoridad entre los hombres usando Sus palabras, y empezó a servirse de la primera para materializar las segundas. Por supuesto, la autoridad de Dios se manifestó en todas partes durante este proceso; simplemente he elegido algunos ejemplos específicos y bien conocidos a partir de los cuales podáis entender y conocer la unicidad de Dios, y entender y conocer Su autoridad única.

Existe una similitud entre el pasaje de Génesis 9:11-13 y los anteriores concernientes al registro de la creación del mundo por parte de Dios, pero también hay una diferencia. ¿Cuál es la similitud? La similitud reside en el uso que Dios hace de las palabras para realizar lo que Él pretendía. La diferencia consiste en que los pasajes citados representan la conversación de Dios con el hombre en la que estableció un pacto con él, y le indicó cuál era el contenido de este. Este ejercicio de la autoridad de Dios se logró durante Su diálogo con el hombre; es decir, antes de la creación de la humanidad, las palabras de Dios eran instrucciones y órdenes emitidas a las criaturas que Él pretendía crear. Pero ahora había alguien para oír Sus palabras y, por tanto, estas eran a la vez un diálogo con el hombre, una exhortación y una amonestación. Además, las palabras de Dios eran mandamientos que llevaban Su autoridad y que fueron entregados a todas las cosas.

¿Qué acción de Dios se registra en este pasaje? Deja constancia del pacto que Dios estableció con el hombre después de destruir el mundo con un diluvio; le dice al hombre que Dios no volvería a infligir semejante destrucción sobre el mundo, y que, para ello había creado una señal. ¿Cuál era esta señal? En las Escrituras se señala: “Pongo mi arco en las nubes y será por señal del pacto entre yo y la tierra”. Estas son las palabras originales que dirigió el Creador a la humanidad. Cuando las pronunció, un arco iris apareció ante los ojos de los hombres y, ha permanecido allí hasta hoy. Todo el mundo ha visto ese arco iris, y cuando tú lo ves, ¿sabes cómo aparece? La ciencia es incapaz de demostrarlo, de localizar su fuente o de identificar su ubicación. Eso se debe a que el arco iris es una señal del pacto establecido entre el Creador y el hombre; no requiere una base científica, no fue hecho por el hombre ni este es capaz de alterarlo. Es una continuación de la autoridad del Creador después de que Él profiriera Sus palabras. Él usó Su propio método particular para respetar Su pacto con el hombre y Su promesa; por tanto, Su uso del arco iris como señal del acuerdo que Él había establecido es un edicto celestial y una ley que debe permanecer inmutable por siempre, ya sea respecto al Creador o a la humanidad creada. A pesar de ello hay que reconocer que esta ley inalterable es otra manifestación verdadera de la autoridad del Creador después de haber creado todas las cosas, y que Su autoridad y Su poder son ilimitados; Su uso del arco iris como señal es una continuación y una extensión de Su autoridad. Fue un acto más que Dios llevó a cabo usando Sus palabras, y un símbolo del pacto establecido de palabra con el hombre. Le habló al hombre de lo que había decidido lograr, y de qué forma se cumpliría y se realizaría. Así se llevó a cabo el asunto, según las palabras emitidas por la boca de Dios. Sólo Él posee ese poder y hoy, varios miles de años después de que Él pronunciase estas palabras, el hombre puede seguir contemplando el arco iris del que Dios habló. Por las palabras que Él profirió, esto ha permanecido inalterable e inmutable hasta hoy. Nadie puede eliminar este arco iris ni cambiar sus leyes; existe exclusivamente por las palabras de Dios. Esta es precisamente Su autoridad. “Dios es tan bueno como Su palabra, y Su palabra se cumplirá, y lo que se cumple dura para siempre”. Estas palabras son claramente manifiestas aquí, y son una señal y una característica claras de la autoridad y el poder de Dios. Ninguno de los seres creados posee semejante señal o característica, ni se la ve en ellos, como tampoco se la ve en ninguno de los seres no creados. Le pertenece sólo al único Dios, y distingue la identidad y la esencia que sólo posee el Creador de aquellas que poseen las criaturas. Al mismo tiempo, es también una señal y una característica que, de no ser Dios mismo, nunca podrá superar ningún ser creado o no creado.

Que Dios estableciera Su pacto con el hombre fue un acto de gran importancia, que Él pretendía usar para comunicarle al ser humano una realidad y Su voluntad. Para este fin utilizó un método único, una señal especial para instituir un pacto con el hombre, una señal que era una promesa del pacto que Él había establecido con este. Por tanto, ¿fue el establecimiento de este pacto un gran acontecimiento? ¿Cómo de grande? Esto es exactamente lo especial de este pacto: no es un pacto establecido entre un hombre y otro, entre un grupo y otro, o entre un país y otro, sino entre el Creador y toda la humanidad, y permanecerá vigente hasta el día en que Él derogue todas las cosas. El ejecutor de este pacto y quien lo mantiene es también el Creador. En resumen, la totalidad del pacto del arco iris instituido con la humanidad se cumplió y se logró según el diálogo entre el Creador y la humanidad, y se ha mantenido así hasta hoy. ¿Qué otra cosa pueden hacer las criaturas aparte de someterse a la autoridad del Creador, obedecerla, creerla, apreciarla, presenciarla y alabarla? Porque nadie sino el único Dios posee el poder de establecer semejante pacto. La aparición del arco iris, una y otra vez, es un anuncio a la humanidad y atrae su atención al pacto entre el Creador y la humanidad. En las continuas apariciones del pacto entre el Creador y la humanidad, lo que se le muestra a esta no es un arco iris o el pacto en sí, sino la autoridad inmutable del Creador. La aparición repetida del arco iris muestra Sus hechos tremendos y milagrosos en lugares escondidos y, al mismo tiempo, es un reflejo vital de Su autoridad que nunca se desvanecerá ni cambiará. ¿Acaso no es esto la manifestación de otro aspecto de la autoridad única del Creador?

  1. Las bendiciones de Dios

Génesis 17:4-6 En cuanto a mí, he aquí, mi pacto es contigo, y serás padre de multitud de naciones. Y no serás llamado más Abram; sino que tu nombre será Abraham; porque yo te haré padre de multitud de naciones. Te haré fecundo en gran manera, y de ti haré naciones, y de ti saldrán reyes.

Génesis 18:18-19 Abraham por seguro se convertiría en una nación grande y poderosa, y que todas las naciones de la tierra serán benditas en él. Porque lo conozco, él ordenará a sus hijos y a su casa después de él, y ellos seguirán en el camino de Jehová, para que hagan justicia y juzguen; y para que Jehová dé a Abraham lo que Él ha dicho de él.*

Génesis 22:16-18 Juro por Mí mismo —dijo Jehová— que porque has hecho esto, y no has retenido a tu hijo, tu único hijo, te colmaré de bendiciones y multiplicaré tu simiente como las estrellas del cielo y como la arena de la playa. Tu simiente tendrá las puertas de sus enemigos; y en tu simiente serán bendecidas todas las naciones de la tierra, porque has obedecido Mi voz.*

Job 42:12 Entonces Jehová bendijo la situación actual de Job más que al comienzo, ya que él tuvo catorce mil ovejas, seis mil camellos, mil yuntas de bueyes y mil burras.*

La manera única y las características de las declaraciones del Creador son un símbolo de Su identidad y autoridad únicas

Muchos desean buscar y obtener las bendiciones de Dios, pero no todos las consiguen, porque Él tiene Sus propios principios y bendice al hombre a Su manera. Las promesas que Dios le hace al hombre, y la cantidad de gracia que le concede, se asignan en base a sus pensamientos y sus acciones. Entonces ¿qué muestran las bendiciones de Dios? ¿Qué pueden ver las personas en su interior? En este punto, dejemos de lado el debate respecto a qué tipos de personas bendice Dios, y los principios de la bendición de Dios al hombre. En su lugar, consideremos que Dios bendice al hombre con el objetivo de que este conozca Su autoridad y desde esa perspectiva.

Los cuatro pasajes anteriores de las Escrituras son registros de la bendición de Dios sobre el hombre. Proporcionan una descripción detallada de los destinatarios de las bendiciones divinas como Abraham y Job, así como de las razones por las que Dios las concedió, y cuál era su contenido. El tono y la manera de las declaraciones de Dios, así como la perspectiva y la posición desde las cuales Él habló, permiten a la gente apreciar que Aquel que otorga las bendiciones y el receptor de estas bendiciones tienen una identidad, un estatus y una esencia distintivamente diferentes. El tono y la manera de estas afirmaciones, y la posición desde los que fueron habladas, son exclusivos de Dios, quien posee la identidad del Creador. Tiene autoridad y poder, así como el honor del Creador y la majestad que no tolera la duda de ningún hombre.

Primero veamos Génesis 17:4-6: “En cuanto a mí, he aquí, mi pacto es contigo, y serás padre de multitud de naciones. Y no serás llamado más Abram; sino que tu nombre será Abraham; porque yo te haré padre de multitud de naciones. Te haré fecundo en gran manera, y de ti haré naciones, y de ti saldrán reyes”. Estas palabras fueron el pacto que Dios estableció con Abraham, así como Su bendición sobre él: Dios convertiría a Abraham en padre de naciones, lo haría extremadamente fructífero, y de él saldrían naciones y reyes. ¿Ves la autoridad de Dios en estas palabras? ¿Y cómo la ves? ¿Qué aspecto de la esencia de Su autoridad ves? A partir de una lectura detenida de estas palabras no resulta difícil descubrir que la autoridad y la identidad de Dios se revelan con claridad en el lenguaje de Sus afirmaciones. Por ejemplo, cuando Él declara: “mi pacto es contigo, y serás […] yo te haré […] Te haré […]”, frases como “tú serás” y “Yo haré”, cuyo lenguaje conlleva la afirmación de la identidad y la autoridad de Dios, son, en un aspecto, un indicador de la fidelidad del Creador y en otro, palabras especiales usadas por Dios, quien posee la identidad del Creador, y que a la vez forman parte del vocabulario convencional. Si alguien dice que espera que otra persona sea sumamente fructífera, que de ella se formen naciones y salgan reyes, es sin duda un tipo de deseo, no una promesa o una bendición. Por ello, las personas no se atreven a decir “yo te haré esto y aquello, tú harás esto y aquello…”, porque saben que no poseen tal poder; es algo que no está en sus manos, y aunque expresaran tales cosas, sus palabras serían vacías y sin sentido, y estarían impulsadas por su deseo y su ambición. ¿Se atreve alguien a hablar en semejante tono grandioso si siente que no puede cumplir sus deseos? Todo el mundo desea el bien de sus descendientes, y espera que se destaquen y disfruten de grandes éxitos. “¡Qué gran fortuna sería que uno de ellos llegase a ser emperador! ¡Si uno fuera gobernador, tampoco estaría mal, mientras sea alguien importante!”. Todos estos son deseos de la gente, pero las personas solo pueden desear bendiciones sobre sus descendientes, y no pueden cumplir ninguna de sus promesas ni hacer que se hagan realidad. En su corazón todos saben claramente que no poseen el poder para lograr tales cosas, porque todo acerca de ellas escapa a su control; ¿cómo podrían, pues, ordenar el destino de otros? La razón por la que Dios sí puede pronunciar estas palabras es que posee esa autoridad, y es capaz de cumplir y realizar todas las promesas que le hace al hombre, y de materializar todas las bendiciones que le concede. El ser humano fue creado por Dios, y para Él sería un juego de niños hacer que alguien sea sumamente fructífero; hacer que prosperen los descendientes de alguien solo requeriría una palabra suya. Él nunca tendría que apurarse para lograr algo así, ni romperse la cabeza o enredarse; este es el poder mismo de Dios, Su autoridad misma.

Después de leer que “Abraham por seguro se convertiría en una nación grande y poderosa, y que todas las naciones de la tierra serán benditas en él”* en Génesis 18:18, ¿podéis sentir la autoridad de Dios? ¿Podéis sentir lo extraordinario del Creador? ¿Podéis sentir Su supremacía? Las palabras de Dios son ciertas. Él no habla así por confiar en Su éxito ni en representación de este, sino que Sus palabras son la prueba de la autoridad de Sus declaraciones y un mandamiento que las cumple. Aquí, deberíais prestar atención a dos expresiones. Cuando Dios dice “Abraham por seguro se convertiría en una nación grande y poderosa, y que todas las naciones de la tierra serán benditas en él”,* ¿existe algún elemento de ambigüedad en estas palabras? ¿Algún elemento de preocupación? ¿De miedo? Debido a las palabras “ciertamente” y “serán” en las afirmaciones de Dios, estos elementos particulares en el hombre y a menudo exhibidos por él, nunca han tenido relación alguna con el Creador. Nadie se atrevería a usar tales palabras al desear el bien de otros ni osaría bendecir a alguien con tanta seguridad como para darle una nación grande y poderosa, ni prometerle que todas las naciones de la tierra serán benditas en él. Cuanto más ciertas son las palabras de Dios, más demuestran algo; ¿y qué es ese algo? Demuestran que Dios posee esa autoridad, que Su autoridad puede lograr estas cosas, y que su cumplimiento es inevitable. Dios estaba seguro en Su corazón, sin la más mínima duda, de todo aquello con lo que bendijo a Abraham. Además, todo aquello se cumpliría según Sus palabras; no habría fuerza capaz de alterar, obstruir, perjudicar o perturbar su cumplimiento. Independientemente de lo que ocurriese, nada podría revocar ni influenciar el cumplimiento y la realización de las palabras divinas. ¡Este es el verdadero poder de las palabras que salen de la boca del Creador, y Su autoridad que no admite la negativa del hombre! Una vez leídas estas palabras, ¿sigues teniendo dudas? La boca de Dios pronunció estas palabras, y en ellas hay poder, majestad y autoridad. Este poder y esta autoridad, así como la inevitabilidad del cumplimiento del hecho, son inalcanzables e insuperables para cualquier ser creado o no creado. Solo el Creador puede conversar con la humanidad usando semejante tono y entonación, y los hechos han demostrado que Sus promesas no son palabras vacías ni alardes inútiles, sino la expresión de la autoridad única e insuperable por cualquier persona, cosa, u objeto.

¿Cuál es la diferencia entre las palabras habladas por Dios y las pronunciadas por el hombre? Cuando lees estas declaraciones de Dios, sientes el poder de Sus palabras y Su autoridad. ¿Cómo te sientes cuando oyes a las personas decir estas palabras? ¿Piensas que son extremadamente arrogantes y jactanciosos, que alardean de sí mismas? Porque no tienen este poder ni poseen esa autoridad y, por tanto, son completamente incapaces de lograr tales cosas. Que estén tan seguros de sus promesas solo muestra la negligencia de sus observaciones. Si alguien pronuncia semejantes palabras, sin duda es arrogante y excesivamente confiado, y se revelaría como un ejemplo clásico del carácter del arcángel. Estas palabras salieron de la boca de Dios; ¿percibes algún elemento de arrogancia aquí? ¿Sientes que las palabras de Dios son solo una broma? Sus palabras son autoridad, Sus palabras son realidad, y antes de que Su boca las profiera, es decir, cuando Él toma la decisión de hacer algo, eso ya se ha realizado. Puede decirse que todo lo que Dios le dijo a Abraham fue un pacto que Él estableció con Abraham, y una promesa que le hizo. Esta promesa era una realidad establecida, un hecho consumado, y todo se cumplió gradualmente en los pensamientos de Dios de acuerdo con Su plan. Por tanto, que Dios profiriera tales palabras no significa que tenga un carácter arrogante, porque Él es capaz de lograr esas cosas. Él tiene ese poder y autoridad, y es totalmente capaz de realizar esos actos, y su materialización está por completo dentro del ámbito de Su capacidad. Cuando palabras como estas salen de la boca de Dios, son una revelación y una expresión de Su verdadero carácter; una revelación y una manifestación perfectas de la esencia y la autoridad de Dios, y no hay nada más apropiado y adecuado como prueba de la identidad del Creador. La forma, el tono y el lenguaje de tales afirmaciones son precisamente la marca de Su identidad, y se corresponden perfectamente con la expresión de la propia identidad de Dios; en ellas no hay fingimiento ni impureza; son, completa y totalmente, la demostración perfecta de la esencia y la autoridad del Creador. En cuanto a las criaturas, no poseen esta autoridad ni esta esencia, y mucho menos el poder que Dios da. Si el hombre traiciona semejante comportamiento, sería con total seguridad la fulminación de su carácter corrupto, y en la raíz de esto estaría el impacto de la interferencia de la arrogancia del hombre y su ambición salvaje, así como la revelación de las intenciones malignas nada más y nada menos que del diablo, Satanás, quien desea engañar a las personas y seducirlas para que traicionen a Dios. ¿Cómo considera Dios lo que revela un lenguaje así? Él diría que deseas usurpar Su lugar, suplantarlo y reemplazarlo. Cuando tú imitas el tono de las afirmaciones de Dios, tu intención es sustituirlo en el corazón de las personas, apropiarte de la humanidad que le pertenece por derecho a Dios. Eso es Satanás, lisa y llanamente; ¡son las acciones de los descendientes del arcángel, intolerables para el cielo! ¿Hay entre vosotros alguien que haya imitado alguna vez a Dios de algún modo, hablando unas pocas palabras con intención de confundir y engañar a alguien, haciéndole sentir que sus palabras y sus acciones encierran la autoridad y el poder de Dios, como si la esencia y la identidad de esta persona fuesen únicas, e incluso como si el tono de sus palabras fuese similar al de Dios? ¿Habéis hecho algo así en alguna ocasión? ¿Habéis imitado alguna vez el tono de Dios en vuestro discurso, con gestos que representan supuestamente Su carácter, con lo que suponéis que es poder y autoridad? ¿Actuáis así la mayoría de vosotros, con frecuencia o planeáis hacerlo? Ahora, cuando veis, percibís y conocéis verdaderamente la autoridad del Creador, y miráis en retrospectiva a lo que solíais hacer y revelar de vosotros mismos, ¿os sentís asqueados? ¿Reconocéis vuestra bajeza y desvergüenza? Habiendo diseccionado el carácter y la esencia de tales personas, ¿podría decirse que son la descendencia maldita del infierno? ¿Podría afirmarse que todos los que actúan así están acarreando humillación sobre sí mismos? ¿Reconocéis la gravedad de su naturaleza? ¿Os dais cuenta de lo grave que es? El propósito de las personas que actúan de este modo es imitar a Dios. Quieren ser Dios, y hacen que las personas los adoren como tal. Quieren abolir el lugar de Dios en el corazón de las personas, y librarse del Dios que obra en medio del hombre, y lo hacen para conseguir el objetivo de controlar a las personas, devorarlas y tomar posesión de ellas. Todos tienen deseos y ambiciones subconscientes como este; todos viven en este tipo de esencia satánica y corrupta y en una naturaleza satánica en la que están en enemistad con Dios, lo traicionan, y desean convertirse en Él. Después de Mi enseñanza sobre el tema de la autoridad de Dios, ¿seguís deseando o aspirando a suplantarle o imitarle? ¿Seguís deseando ser Dios? ¿Seguís deseando volveros Dios? El hombre no puede imitar Su autoridad ni puede suplantar Su identidad y Su estatus. Aunque seas capaz de imitar el tono con el que Dios habla, no puedes imitar Su esencia. Aunque seas capaz de ponerte en el lugar de Dios y suplantarlo, jamás serás capaz de hacer lo que Él pretende hacer y nunca serás capaz de gobernar y ordenar todas las cosas. A los ojos de Dios, siempre serás una pequeña criatura, e independientemente de lo grandes que sean tus habilidades y capacidades, de los dones que tengas, estás totalmente bajo el dominio del Creador. Aunque seas capaz de pronunciar palabras atrevidas, con ello no demostrarás jamás tener la esencia del Creador ni esto supondrá que poseas Su autoridad. La autoridad y el poder de Dios son la esencia de Dios mismo. No fueron aprendidas ni añadidas externamente, sino que son la esencia inherente a Él mismo. Por tanto, la relación entre el Creador y las criaturas nunca puede alterarse. Como una de las criaturas, el hombre debe mantener su propia posición y comportarse concienzudamente. Debes guardar con sumisión aquello que el Creador te ha confiado. No debéis actuar de forma inaceptable ni hacer cosas más allá de vuestra capacidad, ni las que son aborrecibles para Dios. No tratéis de ser grandioso, ni de convertirte en un superhombre ni de estar por encima de los demás, ni de buscar volverte Dios. Así es como las personas no deberían desear ser. Buscar ser grandioso o un superhombre es absurdo. Procurar convertirse en Dios es incluso más vergonzoso; es repugnante y despreciable. Lo que es elogiable, y a lo que las criaturas deberían aferrarse más que a cualquier otra cosa, es a convertirse en una verdadera criatura; este es el único objetivo que todas las personas deberían perseguir.

La autoridad del Creador no se ve restringida por el tiempo, el espacio ni la geografía, y la autoridad del Creador es incalculable

Veamos Génesis 22:17-18. Este es otro pasaje hablado por Jehová Dios, en el que le dijo a Abraham: “te colmaré de bendiciones y multiplicaré tu simiente como las estrellas del cielo y como la arena de la playa. Tu simiente tendrá las puertas de sus enemigos; y en tu simiente serán bendecidas todas las naciones de la tierra, porque has obedecido Mi voz”.* Jehová Dios bendijo a Abraham muchas veces diciéndole que su descendencia se multiplicaría; pero ¿hasta que grado se multiplicaría? Como dicen las Escrituras: “como las estrellas del cielo y como la arena de la playa”.* Es decir, Dios deseaba conceder a Abraham una descendencia tan numerosa como las estrellas del cielo, y tan abundante como la arena de la orilla del mar. Dios habló mediante imágenes, y a partir de ellas no es difícil ver que Dios no sólo concedería uno, dos, o incluso miles de descendientes a Abraham, sino un número incontable, suficiente para convertirse en una multitud de naciones, porque Dios le prometió que sería el padre de muchas naciones. ¿Decidió el hombre este número o fue Dios? ¿Puede el hombre controlar cuántos descendientes tiene? ¿Le corresponde a él? No, no le compete a él tener varios o ninguno, no digamos ya tantos como “como las estrellas del cielo y como la arena de la playa”.* ¿Quién no desea que su descendencia sea tan numerosa como las estrellas? Desgraciadamente, las cosas no siempre ocurren como el hombre quisiera. Independientemente de lo habilidoso o capaz que sea el hombre, no es algo que le corresponda a él; nadie puede permanecer fuera de lo que Dios ha ordenado. Lo que Él te permita, eso será lo que tendrás: si Dios te da un poco, nunca tendrás mucho, y si Dios te da mucho, de nada sirve molestarse por lo mucho que tienes. ¿No es este el caso? ¡Todo esto le corresponde a Dios, no al hombre! Dios es quien gobierna al ser humano, ¡y nadie está exento!

Cuando Dios dijo “multiplicaré tu simiente”,* fue un pacto que estableció con Abraham y, como el pacto del arco iris, se cumpliría por toda la eternidad; también era una promesa que le hizo a Abraham. Sólo Dios está cualificado y es capaz de hacerla realidad. Independientemente de que el hombre la crea o no, la acepte o no, de cómo la vea y la considere, todo se cumplirá al pie de la letra, según las palabras pronunciadas por Dios. Las Palabras de Dios no serán alteradas por los cambios de la voluntad ni las nociones del hombre, de ninguna persona, cosa o evento. Todas las cosas pueden desaparecer, pero las palabras de Dios permanecerán para siempre. De hecho, el día que todas las cosas desaparezcan será exactamente el día en el que las palabras de Dios se cumplan por completo, porque Él es el Creador, posee la autoridad y el poder del Creador. Él controla todas las cosas y toda fuerza vital; Él es capaz de provocar que algo salga de la nada o que algo se convierta en nada. Él controla la transformación de todas las cosas vivas a muertas y, por tanto, nada podría ser más sencillo para Él que multiplicar la simiente de alguien. Esto suena fantástico para el hombre, como un cuento de hadas, pero para Dios, lo que Él decide y promete hacer no es fantástico ni un cuento de hadas. Es una realidad que Él ya ha visto y que se cumplirá con seguridad. ¿Apreciáis esto? ¿Demuestran los hechos que los descendientes de Abraham fueron numerosos? ¿Cómo de numerosos? ¿Tantos como “como las estrellas del cielo y como la arena de la playa”* de las que Dios habló? ¿Se esparcieron por todas las naciones y regiones, en cada lugar del mundo? ¿A través de qué se cumplió este hecho? ¿Se cumplió por la autoridad de las palabras de Dios? Durante centenares o millares de años después de que Dios pronunciara aquellas, estas siguieron cumpliéndose y se convirtieron constantemente en hechos; este es el poder de las palabras de Dios, y la prueba de Su autoridad. Cuando Él creó todas las cosas en el principio, dijo que fuese la luz, y fue la luz. Esto ocurrió muy deprisa, se cumplió en un tiempo muy corto y su realización y cumplimiento no se retrasaron; los efectos de las palabras de Dios fueron inmediatos. Ambas cosas fueron una demostración de Su autoridad; sin embargo, cuando bendijo a Abraham, permitió que el hombre viera otro lado de la esencia de Su autoridad, así como el hecho de que la autoridad del Creador es incalculable y además, le permitió ver un lado más práctico, más exquisito de esta.

Una vez que las palabras de Dios son pronunciadas, Su autoridad toma el mando de esta obra, y el hecho prometido por Su boca comienza gradualmente a convertirse en una realidad. Como consecuencia, empiezan a aparecer cambios entre todas las cosas; en gran medida ocurre así como al llegar la primavera la hierba reverdece, florecen las flores, germinan los capullos de los árboles, los pájaros empiezan a cantar, regresan los gansos y los campos se llenan de personas… Con la llegada de la primavera todas las cosas rejuvenecen, y es la maravillosa obra del Creador. Cuando Dios cumple Sus promesas, en el cielo y en la tierra todas las cosas se renuevan y cambian según los pensamientos de Dios; nada está exento. Cuando Dios pronuncia un compromiso o una promesa, todas las cosas sirven y se manejan para su cumplimiento y por el bien del mismo; todas las criaturas están dispuestas y organizadas bajo el dominio del Creador, y desempeñan su papel, y sirven a su función respectiva. Esta es la manifestación de la autoridad del Creador. ¿Qué ves tú en esto? ¿Cómo conoces la autoridad de Dios? ¿Existe un rango para ella? ¿Hay un límite de tiempo? ¿Puede decirse que hay una cierta altura o longitud? ¿Que existe un cierto tamaño o fuerza? ¿Puede medirse por las dimensiones del hombre? La autoridad de Dios no parpadea, no viene y va, y nadie puede medir cuán grande es Su autoridad. Independientemente del tiempo que pase, cuando Dios bendice a una persona esa bendición sigue adelante, y esa continuación dará testimonio de Su inestimable autoridad. Permitirá que la humanidad observe la reaparición de la inextinguible fuerza vital del Creador una y otra vez. Cada exhibición de Su autoridad es la demostración perfecta de las palabras de Su boca, que se demuestra a todas las cosas y a la humanidad. Más aún, todo lo que se cumple por Su autoridad es exquisito y supera toda comparación; es totalmente perfecto. Puede decirse que Sus pensamientos, Sus palabras, Su autoridad, y toda la obra que Él realiza forman una imagen incomparablemente bella. Para las criaturas, el lenguaje de la humanidad es incapaz de articular su significado y su valor. Cuando Dios le hace una promesa a una persona, todo acerca de ellos es tan conocido para Dios como la palma de Su mano, ya sea respecto a donde vive, o a lo que hace, el trasfondo antes o después de recibir la promesa, o lo grandes que hayan sido las conmociones en su entorno de vida. No importa cuánto tiempo pase desde que Dios pronunciara Sus palabras, para Él es como si acabase de proferirlas. Es decir, Dios tiene el poder y tal autoridad que puede vigilar, controlar, y materializar cada promesa que le hace a la humanidad, independientemente de la promesa que sea, del tiempo necesario para cumplirla por completo y hasta de lo amplio que sea el alcance que abarque su cumplimiento, por ejemplo, tiempo, geografía, raza, etc., la promesa se cumplirá, se materializará, y no le exigirán el más mínimo esfuerzo. ¿Qué demuestra esto? Que la magnitud de la autoridad y el poder de Dios es suficiente para controlar todo el universo y a toda la humanidad. Dios hizo la luz, pero eso no significa que sólo gestione la luz, o el agua, por haberla creado, y que todo lo demás no guarde relación con Él. ¿No sería esto una malinterpretación? Aunque la bendición que Abraham recibió de Dios había desaparecido gradualmente de la memoria del hombre, tras varios centenares de años, para Dios seguía siendo la misma. Todavía estaba en proceso de cumplimiento, y nunca se había detenido. El hombre nunca supo ni oyó cómo ejercía Dios Su autoridad, cómo disponía y organizaba todas las cosas, y cuántas historias maravillosas ocurrieron entre todas las cosas de la creación de Dios durante este tiempo; pero cada espléndida pieza de la manifestación de la autoridad de Dios y la revelación de Sus hechos se transmitió y exaltó sobre todas las cosas. Todo mostró y habló de los milagrosos hechos del Creador, y cada una de las tan contadas historias de Su soberanía sobre todas las cosas se proclamará para siempre. La autoridad y el poder por los que Dios gobierna todas las cosas muestran que Él está presente en todas partes y en todo momento. Cuando tú has sido testigo de la omnipresencia de Su autoridad y Su poder, verás que Él está presente en todo lugar y en todo momento. Su autoridad y Su poder no están limitados por el tiempo, la geografía, el espacio ni por cualquier persona, suceso o cosa. La magnitud de la autoridad y el poder de Dios sobrepasa la imaginación del hombre; es insondable, inimaginable para el ser humano que nunca la conocerá.

A algunas personas les gusta deducir e imaginar, ¿pero hasta dónde puede llegar la imaginación del hombre? ¿Puede ir más allá de este mundo? ¿Es el hombre capaz de deducir e imaginar la autenticidad y la precisión de la autoridad de Dios? ¿Son la deducción y la imaginación del hombre capaces de permitirle obtener un conocimiento de la autoridad de Dios? ¿Pueden hacer que el hombre aprecie y se someta verdaderamente a esta? Los hechos demuestran que la deducción y la imaginación del hombre no son más que un producto del intelecto humano, y que no le proporcionan la más mínima ayuda o beneficio para el conocimiento de la autoridad de Dios. Después de leer ciencia ficción, algunos son capaces de imaginarse la luna, o son las estrellas. Pero esto no significa que el hombre tenga ningún entendimiento de la autoridad divina. La imaginación del hombre es solo eso: imaginación. De las realidades de estas cosas, es decir, de su conexión con la autoridad de Dios, no tiene absolutamente ninguna comprensión. ¿Qué importa si has estado en la luna? ¿Demuestra esto que tengas una comprensión multidimensional de la autoridad de Dios? ¿Que seas capaz de imaginar la magnitud de Su autoridad y Su poder? Como la deducción y la imaginación del hombre son incapaces de permitirle conocer la autoridad de Dios, ¿qué debería hacer el ser humano? La opción más sabia no sería deducir o imaginar, es decir que el hombre nunca debe basarse en la imaginación ni depender de las deducciones cuando se trata de conocer la autoridad de Dios. ¿Qué es lo que deseo deciros aquí? El conocimiento de la autoridad y del poder de Dios, de Su propia identidad y de Su esencia no puede lograrse basándote en tu propia imaginación. Al no poder apoyarte en tu imaginación para conocer la autoridad divina, ¿de qué forma puedes lograr un verdadero conocimiento de ella? Se hace comiendo y bebiendo las palabras de Dios a través de la comunión y de la práctica de estas. Así tendrás una experiencia y una verificación graduales de Su autoridad y conseguirás un conocimiento progresivo y cada vez mayor de ella. Esta es la única forma de lograr el conocimiento de la autoridad de Dios; no hay atajos. Pediros que no imaginéis no es lo mismo que obligaros a que os sentéis pasivamente para esperar la destrucción, o que dejéis de hacer algo. No usar tu cerebro para pensar e imaginar significa dejar de utilizar la lógica para deducir, dejar de utilizar el conocimiento para analizar, dejar de usar la ciencia como base, y apreciar, verificar, y confirmar en su lugar que el Dios en el que tú crees tiene autoridad; confirmar que Él tiene soberanía sobre tu destino, y que Su poder demuestra en todo momento que Él es el verdadero Dios mismo, a través de Sus palabras, de la verdad, de todo lo que encuentras en la vida. Es la única forma en que cualquiera puede conseguir un entendimiento de Dios. Algunos dicen que desean hallar una forma simple de conseguir este objetivo, ¿pero puedes tú pensar así? Yo te lo digo, no necesitas pensar: ¡no hay otras formas! La única manera es saber y verificar de forma minuciosa y constante lo que Dios tiene y es, a través de cada palabra que Él expresa y de todo lo que Él hace. Esta es la única forma de conocer a Dios. Porque lo que Dios tiene y es, y todo lo referente a Él, no es algo hueco o vacío, sino que es real.

La realidad del control y el dominio del Creador sobre todas las cosas y los seres vivos hablan de la verdadera existencia de Su autoridad

De forma parecida se registra en el libro de Job la bendición que este recibió de Jehová. ¿Qué le concedió Dios a Job? “Entonces Jehová bendijo la situación actual de Job más que al comienzo, ya que él tuvo catorce mil ovejas, seis mil camellos, mil yuntas de bueyes y mil burras” (Job 42:12).* Desde la perspectiva del hombre, ¿qué cosas se le dieron a Job? ¿Fueron posesiones de la humanidad? ¿Con estos bienes, no habría sido Job muy rico durante aquella época? ¿Cómo adquirió entonces aquel patrimonio? ¿Qué produjo su riqueza? No es necesario decir que, gracias a la bendición de Dios, Job acabó poseyéndolas. No hablaremos aquí de cómo veía Job estas posesiones ni en cómo consideraba las bendiciones de Dios. Cuando se trata de esto, todas las personas anhelan día y noche ser bendecidas por Dios, pero el hombre no tiene control sobre la cantidad de posesiones que puede ganar durante su vida, o si puede recibir bendiciones de Dios; ¡este es un hecho indiscutible! Dios tiene autoridad y poder para concederle al hombre cualquier posesión, para permitirle obtener cualquier bendición; pero existe un principio para ellas. ¿A qué tipo de personas bendice Dios? A las personas que le gustan, ¡por supuesto! Abraham y Job fueron ambos bendecidos por Dios, pero las bendiciones que recibieron no fueron las mismas. Dios bendijo a Abraham con descendientes tan numerosos como la arena y las estrellas. Cuando Dios bendijo a Abraham, hizo que los descendientes de un solo hombre, una nación, se volviesen poderosos y prósperos. En esto, la autoridad de Dios gobernaba a la humanidad, que respiraba el aliento de Dios entre todas las cosas y los seres vivos. Bajo la soberanía de la autoridad de Dios, esta humanidad proliferó y existió a una velocidad establecida por Dios y dentro un ámbito decidido por Dios. Específicamente, la viabilidad, el ritmo de expansión y la expectativa de vida de aquella nación formaban parte de las disposiciones de Dios, y el principio de todo ello se basaba por completo en la promesa de Dios a Abraham. Es decir, independientemente de las circunstancias, las promesas de Dios procederían sin impedimentos y se realizarían bajo la providencia de Su autoridad. En la promesa que Dios le hizo a Abraham, al margen de las turbulencias del mundo, de la época, de las catástrofes soportadas por la humanidad, los descendientes de Abraham no se enfrentarían al riesgo de la aniquilación, y su nación no moriría. La bendición de Job por parte de Dios, sin embargo, le hizo extremadamente rico. Lo que Dios le dio fue una variedad de criaturas vivientes, que respiraban y cuyos detalles particulares —su número, su velocidad de propagación, sus índices de supervivencia, la cantidad de grasa en sus cuerpos, etc.— también eran controlados por Dios. Aunque estos seres vivientes no poseían la capacidad de hablar, también formaban parte de las disposiciones del Creador, y el principio detrás de las disposiciones de Dios para ellos se hizo de acuerdo con las bendiciones que Él le prometió a Job. Aunque lo que Dios les prometió a Abraham y Job en Sus bendiciones era diferente, la autoridad con la que el Creador gobernaba todas las cosas y los seres vivientes era la misma. Cada detalle de la autoridad y del poder de Dios se expresa en Sus diferentes promesas y bendiciones a Abraham y Job; una vez más, le muestra a la humanidad que la autoridad de Dios está mucho más allá de la imaginación del hombre. Estos detalles le dicen, una vez más, a la humanidad que si desea conocer la autoridad de Dios, sólo puede lograrlo a través de Sus palabras y de la experiencia de Su obra.

La autoridad de la soberanía de Dios sobre todas las cosas le permite al hombre ver una realidad: la autoridad de Dios no sólo se expresa en las palabras “Y Dios dijo: Que haya luz, y hubo luz; y que haya firmamento, y hubo firmamento; y que haya tierra, y hubo tierra”, sino, además, en cómo Su autoridad es personificada en cómo Él hizo que la luz continuase, cómo evitó que el firmamento desapareciese, y cómo mantuvo siempre la tierra separada del agua, así como en los detalles de cómo gobernó y gestionó a las cosas que Él creó: luz, firmamento y tierra. ¿Qué otras cosas veis en la bendición de Dios a la humanidad? Sin duda, después de que bendijera a Abraham y a Job, los pasos de Dios no cesaron, porque Él sólo había comenzado a ejercer Su autoridad, e intentaba hacer una realidad de cada una de Sus palabras, hacer ciertos cada uno de los detalles de los que habló, y así, en los años venideros, siguió haciendo todo lo que pretendía. Debido a que Dios tiene autoridad, quizás le parezca al hombre que Dios solo tiene que hablar y, sin levantar un dedo, todos los asuntos y cosas se cumplen. ¡Estas imaginaciones son bastante ridículas! Si solo tomas la visión parcial del establecimiento del pacto con el hombre y del cumplimiento de Dios de todas las cosas, sólo mediante palabras, y eres incapaz de ver las diversas señales y realidades de que la autoridad de Dios tiene dominio sobre la existencia de todas las cosas, ¡tienes un entendimiento demasiado vacío y ridículo de la autoridad de Dios! Si el hombre imagina que Dios es así, hay que decir que su conocimiento de Dios ha sido empujado a la última fosa, y ha llegado a un callejón sin salida, porque el Dios que el hombre imagina no es sino una máquina que emite órdenes, no el Dios que posee autoridad. ¿Qué has visto a través de los ejemplos de Abraham y Job? ¿Has contemplado el lado práctico de la autoridad y del poder de Dios? Después de que Dios bendijese a Abraham y Job, no se quedó donde estaba ni puso a Sus mensajeros a trabajar mientras esperaba ver cuál sería el resultado. Por el contrario, tan pronto como Dios pronunció Sus palabras, bajo la dirección de Su autoridad, todas las cosas comenzaron a cumplir la obra que Dios pretendía hacer, y se prepararon las personas, las cosas, y los objetos que Dios requirió. Es decir, en cuanto las palabras salieron de la boca de Dios, Su autoridad comenzó a ejercerse por toda la tierra, y Él fijó un curso para realizar y cumplir las promesas hechas a Abraham y a Job, a la vez que hacía los planes y los preparativos apropiados para todo lo exigido en cada paso y cada etapa clave que Él planeó llevar a cabo. Durante ese tiempo, Dios no sólo manejó a sus mensajeros, sino también todas las cosas que Él había creado. Es decir que el ámbito dentro del cual se ejerció la autoridad de Dios no solo incluía a los mensajeros, sino, además, todas las cosas en la creación manejadas con el fin de cumplir la obra que pretendía realizar; estas fueron las formas específicas en las que Dios ejerció Su autoridad. En vuestras imaginaciones, algunos pueden tener el siguiente entendimiento de la autoridad de Dios: Dios tiene autoridad y poder, y por tanto solo necesita permanecer en el tercer cielo, o en un lugar fijo, sin tener que hacer ningún trabajo particular, y la totalidad de Su obra se completa dentro de Sus pensamientos. Algunos también pueden creer que, aunque Dios bendijo a Abraham, no tuvo que hacer nada, y que bastó con que pronunciara Sus palabras. ¿Es esto lo que realmente ocurrió? ¡Claro que no! Aunque Dios posee autoridad y poder, Su autoridad es verdadera y práctica, no está vacía. La autenticidad y la realidad de Su autoridad y Su poder se revelan y se plasman gradualmente en Su creación y Su control de todas las cosas, y en el proceso por el cual dirige y gestiona a la humanidad. Todo método, toda perspectiva y todo detalle de la soberanía de Dios sobre la humanidad, sobre todas las cosas y sobre toda la obra que Él ha cumplido, así como Su entendimiento de todas las cosas demuestran literalmente que Su autoridad y Su poder no son palabras vacías. Estos se demuestran y se revelan constantemente, y en todas las cosas. Estas manifestaciones y revelaciones hablan de la existencia real de la autoridad de Dios, porque Él la está usando junto con Su poder para continuar Su obra, para ordenar y gobernar todas las cosas en cada momento; los ángeles o los mensajeros de Dios no pueden sustituir Su poder y Su autoridad. Dios decidió qué bendiciones concedería a Abraham y a Job; esa era la decisión de Dios. Aunque los mensajeros de Dios visitaron personalmente a Abraham y a Job, sus acciones se basaron en Sus mandamientos y sus acciones se llevaron a cabo bajo Su autoridad y los mensajeros también estaban bajo Su soberanía. Aunque el hombre vea a los mensajeros de Dios visitar a Abraham, y no sea testigo de que Jehová Dios haga personalmente nada en los relatos de la Biblia, en realidad, el único que ejerce verdaderamente el poder y la autoridad es Dios mismo, ¡y esto no admite la duda de ningún hombre! Aunque tú hayas visto que los ángeles y los mensajeros poseen un gran poder, y han llevado a cabo milagros o han realizado algunas cosas comisionados por Dios, sus acciones son simplemente por el bien de la compleción de Su comisión, y no son en absoluto una manifestación de Su autoridad, porque ningún hombre u objeto tiene ni posee la autoridad del Creador para crear y gobernar todas las cosas. De este modo, ningún hombre u objeto puede ejercer ni mostrar la autoridad del Creador.

La autoridad del Creador es inmutable y no se puede ofender

¿Qué habéis visto en estas tres partes de las escrituras? ¿Habéis percibido que existe un principio por el cual Dios ejerce Su autoridad? Por ejemplo, Dios usó un arco iris para establecer un pacto con el hombre, colocó un arco iris en las nubes con el fin de decirle al hombre que nunca más utilizaría un diluvio para destruir el mundo. ¿Sigue siendo el arco iris que la gente ve hoy el mismo que fue dicho de la boca de Dios? ¿Han cambiado su naturaleza y su significado? Sin duda, no lo han hecho. Dios usó Su autoridad para llevar a cabo Su acción, y el pacto que Él estableció con el hombre ha continuado hasta hoy; el momento en el que este pacto se alterará será, por supuesto, la decisión de Dios. Después de que Él declarara: “Pongo mi arco en las nubes”, siempre respetó este pacto, hasta hoy. ¿Qué ves tú en esto? Aunque Dios posee autoridad y poder, es muy riguroso y con principios en Sus acciones, y permanece fiel a Su palabra. Su rigurosidad y los principios de Sus acciones muestran que no se puede ofender al Creador ni superar Su autoridad. Aunque posee una autoridad suprema y todas las cosas están bajo Su dominio, y aunque tiene poder para gobernar todas las cosas, Dios nunca ha dañado ni perturbado Su propio plan, y cada vez que ejerce Su autoridad lo hace estrictamente de acuerdo con Sus propios principios; Él sigue con precisión lo que Su boca pronunció, así como los pasos y los objetivos de Su plan. No es necesario decir que todas las cosas gobernadas por Dios también obedecen los principios por los cuales se ejerce Su autoridad, y ningún hombre o cosa están exentos de las disposiciones de esta ni pueden alterar los principios por los cuales ella se ejerce. A los ojos de Dios, los que son bendecidos reciben la buena fortuna producida por Su autoridad, y los que son maldecidos reciben su castigo también por ella. Bajo la soberanía de Su autoridad, ningún hombre o cosa están exentos del ejercicio de ella ni pueden alterar los principios por los cuales se ejerce. La autoridad del Creador no se ve alterada por cambios en ningún factor y, de forma parecida, los principios por los cuales se ejerce Su autoridad no se alteran por ninguna razón. El cielo y la tierra pueden pasar por grandes turbulencias, pero la autoridad del Creador no cambiará; todas las cosas pueden desaparecer, pero la autoridad del Creador no pasará. Esta es la esencia de la autoridad inmutable, que no se puede ofender, del Creador, ¡y es justamente la unicidad del Creador!

Las palabras siguientes son indispensables para conocer la autoridad de Dios, y su significado se da en la enseñanza siguiente. Continuemos leyendo las Escrituras.

  1. El mandato de Dios a Satanás

Job 2:6 Y Jehová le dijo a Satanás: Mira, él está en tu mano, pero salva su vida.*

Satanás nunca se ha atrevido a transgredir la autoridad del Creador, y por ello, todas las cosas viven en orden

Este es un pasaje del libro de Job, y “él” en estas palabras se refiere a Job; aunque breve, esta frase esclarece muchos asuntos. Describe un diálogo particular entre Dios y Satanás en el mundo espiritual, y cuenta que el objeto de las palabras de Dios era Satanás. Registra, asimismo, lo que Dios dijo específicamente. Las palabras de Dios eran un mandato y una orden para Satanás. Los detalles específicos de esta orden guardan relación con preservar la vida de Job y es dónde Dios trazó la línea en el trato de Satanás hacia Job: Satanás tenía que conservar la vida de Job. La primera cosa que aprendemos de esta frase es que fueron las palabras que Dios dirigió a Satanás. Según el texto original del libro de Job, se cuenta el trasfondo de esas palabras: Satanás deseaba acusar a Job y, por tanto, tenía que obtener el acuerdo de Dios antes de poder tentarlo. Cuando Él consintió a la petición de Satanás le puso la siguiente condición: “Job está en tu mano, pero salva su vida”. ¿Cuál es la naturaleza de estas palabras? Es claramente un mandato, una orden. Habiendo entendido la naturaleza de estas palabras, deberías, por supuesto, comprender también que fue Dios quien emitió esta orden y que fue Satanás quien la recibió y la obedeció. Sobra decir, en esta orden, que la relación entre Dios y Satanás es evidente para cualquiera que lea estas palabras. Por supuesto, esta es también la relación entre Dios y Satanás en el mundo espiritual, y la diferencia entre la identidad y el estatus de Dios y Satanás que se proporciona en los registros de diálogos bíblicos entre Dios y Satanás y, es la diferencia distintiva entre la identidad y el estatus de Dios y Satanás lo que el hombre puede aprender hasta la fecha en el ejemplo específico y el registro textual. En este punto, debo indicar que el registro de estas palabras es un importante documento en el conocimiento de la identidad y el estatus de Dios por parte de la humanidad, y que provee información importante para que la humanidad conozca a Dios. A través de este diálogo entre el Creador y Satanás en el mundo espiritual, el hombre es capaz de entender un aspecto más específico de Su autoridad. Estas palabras son otro testimonio de Su autoridad única.

En apariencia, Jehová Dios está teniendo un diálogo con Satanás. En cuanto a la esencia, la actitud con la que Jehová Dios habla, y la posición en la que está, son más elevadas que las de Satanás. Es decir, Jehová Dios está mandando a Satanás en tono de orden, y le está indicando lo que debe hacer y lo que no, que Job ya está en sus manos y que es libre de tratarlo como desee, pero le prohíbe quitarle la vida. El subtexto es que, aunque se ha puesto a Job en las manos de Satanás, no se le ha entregado; nadie puede arrebatar la vida de Job de las manos de Dios a no ser que Él lo permita. La actitud de Dios se articula claramente en este mandato a Satanás, que también manifiesta y revela la posición desde la que Jehová Dios conversa con Satanás. En esto, no solo ostenta el estatus de Dios que creó la luz, el aire, así como todas las cosas y los seres vivos, que es Soberano sobre todas las cosas y los seres vivientes, sino también del Dios que domina a la humanidad, el Hades, el que controla la vida y la muerte de todas las cosas vivientes. En el mundo espiritual, ¿quién aparte de Dios se atrevería a emitir una orden así a Satanás? ¿Y por qué le dio Dios esa orden personalmente? Porque Dios controla la vida del hombre, incluida la de Job. Él no permitió que Satanás le hiciera daño o le quitara la vida a Job; e incluso cuando Dios le permitió a Satanás tentar a Job, siguió acordándose de emitir especialmente esa orden, y le ordenó una vez más a Satanás que no le quitara la vida. Satanás nunca se ha atrevido a transgredir la autoridad de Dios y, además, siempre ha escuchado con cuidado y obedecido Sus órdenes y Sus mandatos específicos sin osar nunca desafiarlos ni alterar libremente cualquiera de ellos. Estos son los límites que Dios ha establecido para Satanás, y por ello este no se ha atrevido a cruzarlos. ¿No es este el poder de la autoridad de Dios? ¿No es este el testimonio de Su autoridad? Satanás tiene una comprensión mucho más clara que la humanidad de cómo comportarse delante de Dios, y de cómo considerar a Dios, y, así, en el mundo espiritual, Satanás ve muy claramente Su estatus y Su autoridad, y tiene una profunda apreciación del poder de esta y de los principios subyacentes al ejercicio de la misma. No se atreve en absoluto a pasarlos por alto ni a violarlos de ninguna manera, o hacer algo que transgreda la autoridad de Dios; tampoco osa desafiar la ira de Dios. Aunque es malo y arrogante en su naturaleza, Satanás nunca se ha atrevido a cruzar las fronteras y los límites que Dios estableció para él. Durante millones de años ha respetado estrictamente estos límites, cada mandato y orden que Dios le ha dado, sin atreverse jamás a sobrepasar la marca. Aunque es malicioso, Satanás es mucho más sabio que la humanidad corrupta; conoce la identidad del Creador y sus propias fronteras. A partir de las acciones “sumisas” de Satanás se puede ver que la autoridad y el poder de Dios son edictos celestiales que él no puede transgredir, y que es precisamente por la unicidad y la autoridad de Dios que todas las cosas cambian y se propagan de una forma ordenada, que la humanidad puede vivir y multiplicarse dentro del curso establecido por Él, sin que nadie ni nada sean capaces de alterar este orden o cambiar esta ley, porque todos vienen de las manos del Creador, de Su orden y de Su autoridad.

Solo Dios, quien tiene la identidad del Creador, posee la autoridad única


La identidad especial de Satanás ha causado que muchas personas demuestren un gran interés en sus manifestaciones de diversos aspectos. Existen incluso muchas personas insensatas que creen que, como Dios, Satanás también posee autoridad, porque puede mostrar milagros y es capaz de hacer cosas imposibles para la humanidad. Y así, además de adorar a Dios, la humanidad también reserva un lugar para Satanás en su corazón, e incluso lo adora como a Dios. Estas personas son patéticas y detestables. Son patéticas por su ignorancia, y detestables por su herejía y su sustancia inherentemente malvada. En este punto, siento que es necesario informaros de lo que es, lo que simboliza y lo que representa la autoridad. En general, Dios mismo es autoridad, Su autoridad simboliza Su supremacía y Su esencia, y la autoridad de Dios mismo representa Su estatus y Su identidad. En este caso, ¿se atreve Satanás a decir que él mismo es Dios? ¿Osa afirmar que él creó todas las cosas, y que tiene la soberanía sobre ellas? ¡Por supuesto que no lo hace! Porque es incapaz de crear todas las cosas; hasta la fecha, nunca ha hecho nada creado por Dios ni nada que tenga vida. Debido a que no tiene la autoridad de Dios, nunca podría poseer en absoluto Su estatus ni Su identidad, y esto viene determinado por su esencia. ¿Tiene el mismo poder que Dios? ¡Por supuesto que no! ¿Cómo se denominan los actos de Satanás, y los milagros que exhibe? ¿Es poder? ¿Podría llamarse autoridad? ¡Por supuesto que no! Satanás dirige la marea del mal, altera, perjudica e interrumpe cada aspecto de la obra de Dios. Durante los últimos millares de años, aparte de corromper a la humanidad y maltratarla, atraer y engañar al hombre hasta la depravación y el rechazar a Dios, de forma que el hombre camina hacia el valle de la sombra de muerte, ¿ha hecho Satanás algo que merezca la más mínima conmemoración, elogio, o aprecio del hombre? Si Satanás poseyese autoridad y poder, ¿habría corrompido a la humanidad? ¿Si Satanás poseyera autoridad y poder, habría sido dañada la humanidad por él? Si Satanás poseyera poder y autoridad, ¿habría abandonado la humanidad a Dios y habría recurrido a la muerte? Como Satanás no tiene autoridad ni poder, ¿qué deberíamos concluir acerca de la esencia de todo lo que hace? Hay quienes definen todo lo que Satanás hace como simple engaño, pero creo que esta definición no es tan adecuada. ¿Son los hechos malvados de su corrupción de la humanidad un mero engaño? La fuerza malvada con la que Satanás maltrató a Job, y su intenso deseo de maltratarlo y devorarlo, no podrían conseguirse en absoluto mediante un simple engaño. Mirando en retrospectiva, en un instante, los rebaños y el ganado de Job, dispersos a lo largo y ancho sobre colinas y montañas, desaparecieron, la gran fortuna de Job se desvaneció. ¿Pudo haberse conseguido esto por medio de un simple engaño? La naturaleza de todo lo que Satanás hace se corresponde y encaja con términos negativos como perjudicar, interrumpir, destruir, hacer daño, el mal, la malicia y las tinieblas; así, la aparición de todo lo que es impío y malo está inextricablemente vinculado a sus actos y es inseparable de su malvada esencia, independientemente de lo “poderoso”, lo audaz y ambicioso que sea, de lo grande que sea su capacidad de infligir daño, del amplio espectro de las técnicas con las que corrompe y atrae al hombre, lo ingeniosos que sean los trucos y las artimañas con las que intimida al hombre y de lo cambiante que sea la forma en la que existe, nunca ha sido capaz de crear una simple cosa viva ni de establecer leyes o normas para la existencia de todas las cosas, ni de gobernar y controlar ningún objeto, animado o inanimado. En el cosmos y el firmamento no existe una sola persona u objeto que hayan nacido de él, o que existan por él; no hay una sola persona u objeto gobernados o controlados por él. Por el contrario, no sólo tiene que vivir bajo el dominio de Dios, sino que, además, debe obedecer todas Sus órdenes y Sus mandatos. Sin el permiso divino, le resulta difícil incluso tocar una gota de agua o un grano de arena sobre la tierra; ni siquiera es libre para mover a las hormigas sobre la tierra, y mucho menos a la humanidad creada por Dios. A los ojos de Dios, Satanás es inferior a los lirios del campo, a las aves que vuelan en el aire, a los peces del mar y a los gusanos de la tierra. Su papel, entre todas las cosas, es servirlas, trabajar para la humanidad, y servir a la obra de Dios y Su plan de gestión. Independientemente de lo maligna que es su naturaleza y lo malvado de su esencia, lo único que puede hacer es respetar sumisamente su función: estar al servicio de Dios, y proveer un contraste para Él. Tales son la sustancia y la posición de Satanás. Su esencia está desconectada de la vida, del poder, de la autoridad; ¡es un simple juguete en las manos de Dios, tan sólo una máquina a Su servicio!

Una vez entendido el verdadero rostro de Satanás, muchas personas siguen sin comprender qué es la autoridad, ¡así que permitidme decíroslo! La autoridad en sí misma puede explicarse como el poder de Dios. En primer lugar, puede decirse con certeza que tanto la autoridad como el poder son positivos. No guardan relación con nada negativo ni con ningún ser creado o no creado. El poder de Dios es capaz de crear cosas a partir de cualquier forma que tenga vida y vitalidad, y esto queda determinado por la vida de Dios. Él es vida y, por tanto, es la fuente de todos los seres vivientes. Además, la autoridad de Dios puede hacer que todos los seres vivientes obedezcan cada palabra suya, es decir, que nazcan de acuerdo a las palabras de la boca de Dios, vivan y se reproduzcan por Su mandato, tras el cual Él gobierna y domina a todos los seres vivientes. Nunca habrá una desviación, por siempre jamás. Ninguna persona u objeto tiene estas cosas; solo el Creador posee y sostiene semejante poder, y así se le denomina autoridad. Es la unicidad del Creador. Como tal, independientemente de que sea la palabra “autoridad” en sí o la esencia de la misma, sólo puede asociarse con el Creador, porque es un símbolo de Su identidad y Su esencia únicas, y representa Su identidad y Su estatus; aparte del Creador, ninguna persona u objeto puede asociarse con la palabra “autoridad”. Es una interpretación de Su autoridad única.

Aunque Satanás miró a Job con ojos codiciosos, sin el permiso de Dios no se atrevió a tocarle un solo pelo. Aun Satanás siendo inherentemente malvado y cruel, después de que Dios emitiese Su orden, no tuvo elección sino respetar Su mandato. Así, aunque Satanás estaba tan enloquecido como un lobo entre ovejas cuando cayó sobre Job, no se atrevió a olvidar los límites establecidos por Dios ni violar Sus órdenes. En todo lo que hizo, Satanás no osó desviarse de los principios y de los límites de las palabras de Dios. ¿No es esto una realidad? De esto se puede ver que Satanás no se atreve a contravenir ninguna de las palabras de Jehová Dios. Para él, cada palabra que sale de la boca de Dios es una orden, una ley celestial y una expresión de Su autoridad, porque detrás de cada palabra de Dios se insinúa Su castigo a aquellos que violan Sus órdenes, y a quienes desobedecen y se oponen a las leyes celestiales. Satanás sabe claramente que si viola las órdenes de Dios, debe aceptar las consecuencias de transgredir Su autoridad y de oponerse a las leyes celestiales. ¿Cuáles son estas consecuencias? No es necesario decir, que son el castigo de Dios. Las acciones de Satanás hacia Job fueron simplemente un microcosmos de su corrupción del hombre, y cuando las estaba llevando a cabo, los límites que Dios estableció y las órdenes que le dio a Satanás fueron simplemente un microcosmos de los principios subyacentes a todo lo que este hace. Además, su papel y su posición en este asunto eran simplemente un microcosmos de su papel y de su posición en la obra de la gestión de Dios; la obediencia total de Satanás a Dios en su tentación a Job no era más que un microcosmos de cómo Satanás no se atrevió a ejercer la más mínima oposición a Dios en Su obra de gestión. ¿Qué advertencia os hacen estos microcosmos? Entre todas las cosas, incluido Satanás, no existe persona o cosa que puedan transgredir ni que se atrevan a violar las leyes y los edictos celestiales establecidos por el Creador, porque no pueden alterar ni escapar al castigo que el Creador inflige sobre quienes le desobedecen. Sólo el Creador puede establecer leyes y edictos celestiales, sólo Él tiene el poder de hacerlos efectivos, y Su poder es el único que no puede ser transgredido por ninguna persona o cosa. Es Su autoridad única, una autoridad suprema entre todas las cosas y, por tanto, es imposible decir que “Dios es el más grande y Satanás es el segundo”. Fuera del Creador, que posee la autoridad única, ¡no hay otro Dios!

¿Tenéis un nuevo conocimiento de la autoridad de Dios? En primer lugar, ¿existe una diferencia entre la autoridad de Dios recién mencionada, y el poder del hombre? ¿Cuál es la diferencia? Algunas personas dicen que no hay comparación entre ambos. ¡Así es! Aunque las personas digan que no la hay, en los pensamientos y las nociones del hombre, el poder humano se confunde a menudo con la autoridad, y con frecuencia se comparan ambas cosas al mismo nivel. ¿Qué está pasando aquí? ¿No están las personas cometiendo el error de sustituir inadvertidamente uno por el otro? Los dos están desconectados, y no hay comparación entre ellos, pero las personas siguen sin ayudarse a sí mismas. ¿Cómo debería resolverse esto? Si tú deseas verdaderamente encontrar una resolución, la única forma es entender y conocer la autoridad única de Dios. Después de comprender y conocer la autoridad del Creador, no mencionarás el poder del hombre y la autoridad de Dios en la misma frase.

¿A qué se refiere el poder del hombre? Sencillamente, es una capacidad o habilidad que permite que el carácter corrupto, los deseos y las ambiciones del ser humano se expandan o se realicen en la mayor medida posible. ¿Cuenta esto como autoridad? Independientemente de lo hinchadas o lucrativas que sean las ambiciones y los deseos del hombre, no se puede decir que esa persona posea autoridad; como mucho, este engreimiento y éxito son simplemente una demostración de las bufonadas de Satanás entre los hombres; una farsa en la que actúa como su propio ancestro con el fin de cumplir su ambición de ser Dios.

¿Cómo ves exactamente ahora la autoridad de Dios? Una vez comunicadas estas palabras, deberías tener un nuevo conocimiento de la autoridad de Dios. Entonces os pregunto: ¿Qué simboliza la autoridad de Dios? ¿Simboliza la identidad de Dios mismo? ¿El poder de Dios mismo? ¿El estatus único de Dios mismo? Entre todas las cosas, ¿en qué has visto la autoridad de Dios? ¿Cómo la veías? En términos de las cuatro estaciones experimentadas por el hombre, ¿puede alguien cambiar la ley de la alternancia entre la primavera, el verano, el otoño y el invierno? En primavera, los árboles germinan y florecen; en verano se cubren de hojas; en otoño llevan fruto, y en invierno caen las hojas. ¿Es alguien capaz de alterar esta ley? ¿Refleja esto un aspecto de la autoridad de Dios? Dios dijo “Sea la luz”, y fue la luz. ¿Sigue existiendo esta luz? ¿A qué se debe que exista? A las palabras de Dios, por supuesto, y por Su autoridad. ¿Sigue existiendo el aire creado por Dios? ¿Viene de Dios el aire que el hombre respira? ¿Puede alguien quitar las cosas que proceden de Él? ¿Puede alguien alterar su esencia y función? ¿Es alguien capaz de incomodar a la noche y el día asignados por Dios, y la ley de la noche y el día que Él ordenó? ¿Puede Satanás hacerlo? Incluso si no duermes por la noche, y tomas la noche por día, sigue siendo de noche; puedes cambiar tu rutina diaria, pero eres incapaz de cambiar la ley de la alternancia entre el día y la noche; esta realidad es inalterable por cualquier persona, ¿no es así? ¿Es alguien capaz de hacer que un león are la tierra como un buey? ¿Puede alguien transformar a un elefante en un burro? ¿Es alguien capaz de hacer que un pollo se eleve por el aire como un águila? ¿Que un lobo coma hierba como una oveja? (No). ¿Que el pez del agua viva en tierra seca? Eso no lo pueden hacer los humanos. ¿Por qué no? Porque Dios mandó a los peces que viviesen en el agua, y por tanto así lo hacen. En la tierra no serían capaces de sobrevivir y morirían; son incapaces de transgredir los límites del mandato de Dios. Todas las cosas tienen una ley y un límite para su existencia, y cada una tiene sus propios instintos. El Creador los ha ordenado, y ningún hombre los puede alterar ni superar. Por ejemplo, el león siempre vivirá en estado salvaje, alejado de las comunidades humanas, y nunca podría ser tan dócil y fiel como el buey que vive con el hombre y trabaja para él. Aunque los elefantes y los burros son animales y ambos tienen cuatro patas, y son criaturas que respiran aire, son especies diferentes, porque Dios los dividió en tipos diferentes, tienen sus propios instintos y, por tanto, nunca serán intercambiables. Aunque el pollo tenga dos patas y alas como un águila, jamás será capaz de volar por el aire; como mucho, podrá hacerlo hasta un árbol, esto queda determinado por su instinto. No es necesario decir que todo esto se debe a los mandatos de la autoridad de Dios.

En el desarrollo actual de la humanidad, se puede decir que la ciencia de la humanidad está floreciendo, que los logros de la investigación científica del hombre pueden describirse como impresionantes. Debe decirse que la capacidad del hombre está creciendo cada vez más, pero hay un avance científico que la humanidad ha sido incapaz de hacer: la humanidad ha fabricado aviones, portaaviones y la bomba atómica; ha viajado al espacio, caminado sobre la luna, inventado la Internet y llegado a vivir un estilo de vida de la alta tecnología, pero aun así es incapaz de crear una cosa viviente, que respire. Los instintos de toda criatura viviente, las leyes por las que viven y el ciclo de la vida y la muerte de cada especie de cosa viviente están, todos ellos, por encima del poder de la ciencia de la humanidad y no pueden ser controlados por ella. En este punto, se debe afirmar que no importa cuán grandes alturas alcance la ciencia del hombre, pues es incomparable a cualquiera de los pensamientos del Creador, e incapaz de discernir lo milagroso de Su creación y el poder de Su autoridad. Existen muchos océanos sobre la tierra, pero nunca han transgredido sus límites ni entrado en la tierra a su voluntad, y eso se debe a que Dios estableció fronteras para cada uno de ellos; permanecieron allí donde Él les ordenó, y sin Su permiso no pueden moverse libremente ni atentar contra los demás. Sólo pueden moverse cuando Dios les dice que lo hagan, y la autoridad de Dios es la que les indica hacia dónde dirigirse y dónde permanecer.

En palabras claras, “la autoridad de Dios” significa que depende de Dios. Él tiene el derecho de decidir cómo hacer algo, y se hace de la forma que Él desea. La ley de todas las cosas le corresponde a Dios y no al hombre; tampoco puede este alterarla ni moverla por su voluntad, sino que son los pensamientos, la sabiduría y las órdenes de Dios los que las cambian; esta es una realidad innegable para cualquier hombre. Los cielos y la tierra, y todas las cosas, el universo, el cielo estrellado, las cuatro estaciones del año, lo visible y lo invisible para el hombre, todo existe, funciona y cambia sin el más mínimo error, bajo la autoridad de Dios, según Sus órdenes, Sus mandamientos, y de acuerdo con las leyes del principio de la creación. Ni una sola persona u objeto puede cambiar sus leyes, o el curso inherente por el que funcionan; nacieron y perecen por la autoridad de Dios. Esta es Su autoridad misma. Ahora que se ha dicho todo esto, ¿puedes sentir que la autoridad de Dios es un símbolo de Su identidad y de Su estatus? ¿Puede la autoridad de Dios ser poseída por cualquier ser creado o no creado? ¿Puede cualquier persona, cosa u objeto imitarla, suplantarla, o reemplazarla?

La identidad del Creador es única, y no debes sujetarte a la idea del politeísmo

Aunque las habilidades y capacidades de Satanás son mayores que las del hombre, aunque puede hacer cosas inalcanzables para este, independientemente de si envidias o aspiras a lo que él hace, de si lo aborreces o te repugna, si eres capaz de verlo y de cuánto pueda conseguir Satanás, de la cantidad de personas a las que pueda engañar para que lo adoren o consagren, o de cómo lo definas, no puedes decir en absoluto que tiene la autoridad y el poder de Dios. Deberías saber que Dios es Dios, que solo hay un Dios, y que solo Él tiene autoridad, que solo Dios tiene el poder para controlar y gobernar todas las cosas. Solo porque Satanás tenga la capacidad de engañar a las personas, y pueda suplantar a Dios, imitar Sus señales y milagros y haya hecho cosas parecidas a las de Dios, tú crees erróneamente que Dios no es único, que existen muchos dioses, que estos dioses diferentes tienen mayores o menores habilidades, y que existen diferencias en la amplitud del poder que ejercen. Clasificas su grandeza por orden de llegada y de acuerdo a su edad, y crees erróneamente que existen otras deidades aparte de Dios; crees que el poder y la autoridad de Dios no son únicos. Si tú tienes estas ideas, si no reconoces la unicidad de Dios, no crees que sólo Él es poseedor de autoridad, y sólo te sujetas al politeísmo, ¡te digo que tú eres la escoria de las criaturas, la verdadera personificación de Satanás y una persona absolutamente malvada! ¿Entendéis lo que estoy intentando enseñaros con estas palabras? No importa cuáles sean el tiempo, el lugar o tus antecedentes, no debes confundir a Dios con ninguna otra persona, cosa, u objeto. Independientemente de lo inescrutable y lo inaccesible que te parezcan la autoridad y la esencia de Dios mismo, de cuánto concuerden los hechos y las palabras de Satanás con tus noción y tu imaginación, de lo satisfactorias que sean para ti, no seas insensato, no confundas estos conceptos, no niegues la existencia de Dios ni Su identidad y Su estatus. No le empujes fuera de la puerta y traigas a Satanás para reemplazar al Dios dentro de tu corazón y que sea tu Dios. ¡No me cabe duda de que eres capaz de imaginar las consecuencias de hacerlo!

Aunque la humanidad ha sido corrompida, él sigue viviendo bajo la soberanía de la autoridad del Creador

Satanás ha estado corrompiendo a la humanidad durante miles de años. Ha forjado cantidades incalculables de mal, ha engañado generación tras generación y ha cometido crímenes atroces en el mundo. Ha abusado, engañado y seducido al hombre para que se oponga a Dios, y ha cometido actos malvados que han confundido y perjudicado Su plan de gestión una y otra vez. Sin embargo, bajo la autoridad de Dios, todas las cosas y las criaturas vivientes siguen respetando las normas y leyes establecidas por Él. Comparada con la autoridad de Dios, la naturaleza malvada y la agresividad de Satanás son muy desagradables, muy repugnantes y despreciables, y muy pequeñas y vulnerables. Aunque Satanás camina entre todas las cosas creadas por Dios, no es capaz de llevar a cabo el más mínimo cambio en las personas, cosas y objetos dominados por Él. Han pasado varios miles de años, y la humanidad sigue disfrutando de la luz y el aire concedidos por Dios, sigue respirando el aliento exhalado por Dios mismo, sigue disfrutando de las flores, las aves, los peces y los insectos creados por Él, y disfruta de todas las cosas que Él ha proveído; el día y la noche siguen reemplazándose mutuamente de continuo; las cuatro estaciones alternan como de costumbre; los gansos vuelan en el cielo partiendo el invierno, y seguirán volviendo la próxima primavera; los peces en el agua nunca dejan los lagos y los ríos, su hogar; las cigarras de la tierra cantan con el corazón durante los días de verano; los grillos de la hierba tararean al compás del viento durante el otoño; los gansos se reúnen en bandadas, mientras las águilas permanecen en solitario; las manadas de leones se sustentan cazando; el alce no se aparta de la hierba y de las flores… Cada especie de criatura viviente entre todas las cosas parte y regresa, y después vuelve a partir, con un millón de cambios que se producen en un parpadeo. Pero lo que no cambia son los instintos y las leyes de la supervivencia. Viven bajo la provisión y la alimentación de Dios, y nadie puede cambiar sus instintos, como tampoco nadie puede alterar sus reglas de supervivencia. Aunque la humanidad, que vive entre ellos, ha sido corrompida y engañada por Satanás, el hombre sigue sin poder renunciar al agua, al aire y a todo lo creado por Dios. El hombre sigue viviendo y proliferando en este espacio que Él ha creado. Los instintos de la humanidad no han cambiado. El hombre sigue recurriendo a sus ojos para ver, a sus oídos para oír, a su cerebro para pensar, a su corazón para entender, a sus piernas y pies para caminar, a sus manos para trabajar, y así sucesivamente. Todos los instintos que Dios le concedió al hombre para que pudiera aceptar Su provisión, permanecen inalterados. Las facultades por medio de las cuales el hombre coopera con Dios no han cambiado, ni ha cambiado la facultad del ser humano para llevar a cabo la tarea de un ser creado, ni las necesidades espirituales de la humanidad, ni su deseo de encontrar sus orígenes, ni su anhelo de ser salvada por el Creador. Estas son las circunstancias actuales de la humanidad, que vive bajo la autoridad de Dios, y que ha resistido a la sangrienta destrucción forjada por Satanás. Aunque haya estado sujeta a su opresión y ya no sea el Adán y la Eva del principio de la creación, en lugar de estar llena de cosas que son antagonistas de Dios, como el conocimiento, la imaginación, las nociones, etc., y del carácter satánico corrupto, a los ojos de Dios sigue siendo la misma humanidad que Él creó. Sigue gobernada y organizada por Dios, y vive dentro del curso establecido por Él. Por tanto, a los ojos de Dios, la humanidad, que ha sido corrompida por Satanás, está simplemente cubierta de suciedad, con un estómago que ruge, con reacciones un tanto lentas, una memoria no tan buena como solía ser, y ligeramente mayor. Sin embargo, las funciones e instintos del hombre no han sufrido daño alguno. Esta es la humanidad que Dios pretende salvar. Esta humanidad sólo tiene que oír la llamada del Creador, oír Su voz, y se levantará y correrá a localizar la fuente de esta voz. Mientras esta humanidad vea la figura del Creador, dejará de prestar atención a todo lo demás, lo dejará todo para dedicarse a Dios, y hasta entregará su vida por Él. Cuando el corazón de la humanidad entienda las palabras sinceras del Creador, rechazará a Satanás y vendrá a Su lado; cuando la humanidad haya limpiado completamente la suciedad de su cuerpo, y haya recibido una vez más la provisión y la alimentación del Creador, su memoria será restaurada, y en ese momento habrá vuelto verdaderamente al dominio del Creador.

14 de diciembre de 2013

Unas citas bíblicas son tomadas de LA BIBLIA DE LAS AMERICAS® (LBLA) Copyright © 1986, 1995, 1997 por The Lockman Foundation usado con permiso. www.LBLA.com.

Pregunta 5: Pablo dijo en 2 Timoteo 3:16:Toda Escritura es inspirada por Dios […]

Pregunta 5: Pablo dijo en 2 Timoteo 3:16: “Toda Escritura es inspirada por Dios […]”. Así que, lo que está escrito en la Biblia son todas las palabras de Dios. Pero algunos dicen que no todas ellas son palabras de Dios. ¿No están negando la Biblia y engañando a otros?

Respuesta: Respecto a “Toda Escritura es inspirada por Dios”, primero tenemos que conocer el trasfondo de la palabra de Pablo. Cuando Pablo escribió las cartas a Timoteo, solo existía el Antiguo Testamento. El Nuevo Testamento no se había recopilado todavía. Y solo había docenas de cartas que se guardaban en las iglesias. Así pues, la palabra de Pablo se refiere al Antiguo Testamento, porque los israelitas solo consideraban como Escritura el Antiguo Testamento. El Nuevo Testamento se creó después del 300 d. C. En aquel momento, los líderes de esas iglesias se reunieron. Pensaban que los últimos días estaban cerca, que debían reunir las palabras de Jesús y las cartas de los apóstoles, recopilarlas en un libro, como el Antiguo Testamento, y dárselo a todas las iglesias. Así pues, reunieron las cartas que habían escrito los discípulos y apóstoles de Jesús. Finalmente, mediante el estudio y la confirmación, seleccionaron 27 cartas como el canon del Nuevo Testamento. Más tarde las recopilaron junto con el Antiguo Testamento, y ese es el contenido completo de la Biblia. Así fue como nacieron el Antiguo y el Nuevo Testamento. Además, sobre la creación de la Biblia, tenemos que saber quién la había escrito y quién la había recopilado. La Biblia tiene muchos autores, pero ninguno de ellos dijo que todas sus letras fueran inspiradas por Dios. si Dios hubiera dicho que toda la Biblia estaba inspirada por él, lo habría dicho a través de los profetas. Pero no había nada de eso en los libros de los profetas. El Señor Jesús nunca lo dijo, y los apóstoles nunca dijeron que todas sus cartas y testimonios estuvieran inspirados por Dios, y mucho menos se atrevieron a decir que eran palabras de Dios. Pero después, todos los creyentes en Dios creyeron que Dios solo había dicho las palabras de la Biblia y que, aunque los Testamentos habían sido escritos por hombres, estaban inspirados por Dios. Entonces, ¿hemos valorado si esas palabras se basan en hechos?

La Biblia está inspirada por Dios, y todas las palabras de la Biblia son palabras de Dios. ¡Es un hecho reconocido por el cristianismo! Estos solo son puntos de vista del hombre. Los puntos de vista del hombre no pueden representar a Dios. Solo Dios habla claro sobre la Biblia. Veamos cómo lo dice la palabra de Dios Todopoderoso. Dios Todopoderoso dice: “En realidad, aparte de los libros de profecía, la mayor parte del Antiguo Testamento es un registro histórico. Algunas de las epístolas del Nuevo Testamento provienen de las experiencias de las personas, y, otras, del esclarecimiento del Espíritu Santo. Las epístolas paulinas, por ejemplo, surgieron de la obra de un hombre; todas fueron resultado del esclarecimiento del Espíritu Santo y se escribieron para las iglesias, y fueron palabras de exhortación y aliento para los hermanos y hermanas de las mismas. No fueron palabras habladas por el Espíritu Santo; Pablo no podía hablar en nombre del Espíritu Santo ni era profeta, y, mucho menos, tuvo las visiones que tuvo Juan. Sus epístolas se escribieron para las iglesias de Éfeso, Filadelfia, Galacia, y otras” (‘Relativo a la Biblia (3)’ en “La Palabra manifestada en carne”). “No todo en la Biblia es un registro de las palabras habladas personalmente por Dios. La Biblia simplemente documenta las dos etapas anteriores de la obra de Dios, de las cuales una parte es un registro de las predicciones de los profetas y, otra, las experiencias y el conocimiento escritos por personas usadas por Dios a lo largo de las eras. Las experiencias humanas están contaminadas con opiniones y conocimiento humanos, y esto es algo inevitable. En muchos de los libros de la Biblia hay nociones humanas, prejuicios humanos y el entendimiento absurdo de los humanos. Por supuesto, la mayoría de las palabras son resultado del esclarecimiento y la iluminación del Espíritu Santo, y son entendimientos correctos, pero sigue sin poderse decir que son expresiones de la verdad totalmente precisas. Sus opiniones sobre ciertas cosas no son más que conocimiento derivado de la experiencia personal o el esclarecimiento del Espíritu Santo. Dios instruyó personalmente las predicciones de los profetas: las profecías de los semejantes a Isaías, Daniel, Esdras, Jeremías y Ezequiel vinieron de la instrucción directa del Espíritu Santo; estas personas eran profetas, habían recibido el Espíritu de profecía, y eran, todos, profetas del Antiguo Testamento. Durante la Era de la Ley, estas personas, que habían recibido las inspiraciones de Jehová, hablaron muchas profecías, que fueron instruidas directamente por Jehová” (‘Relativo a la Biblia (3)’ en “La Palabra manifestada en carne”). Las palabras de Dios Todopoderoso lo han dejado muy claro. La Biblia no es un historial de las palabras pronunciadas personalmente por Dios, sino una narración de la obra de Dios. En la Biblia, las palabras de Jehová, las palabras de Jesús y las palabras que reveló Dios a los profetas son verdaderamente palabras de Dios, y el resto son principalmente el relato de la historia y las experiencias del hombre. Así que “Toda Escritura es inspirada por Dios” no se corresponde con los hechos históricos.

Extracto del guion de la película de “Revelar el misterio de la Biblia”