Evangelio de Hoy – Apocalipsis 3:20

Versículo de la Biblia sobre evangelio de hoy
“He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él y él conmigo”.

(Apocalipsis 3:20)

Reflexion del evangelio de hoy

Es tan crucial identificar la voz de Dios. Cuando Jesús hizo su obra, Pedro vio que Jesús tiene la sustancia de Dios, el camino de la vida eterna, de su palabra y obra. Así, Pedro reconoció que Jesús es el Cristo, el Hijo del Dios viviente. A través de las palabras de Jesús, otros discípulos y gente común también entendieron que estas palabras eran de Dios, no del hombre, así que aceptaron y siguieron a Jesús después de escuchar la voz de Dios. Estas personas eran vírgenes sabias. En el momento crucial para dar la bienvenida a la segunda venida de Jesús en los últimos días, saber cómo identificar la voz de Dios es de suma importancia para cada creyente. Si somos capaces de reconocer la voz de Dios, podemos darle la bienvenida a Jesucristo y asistir a la fiesta con Él. Sin embargo, si no podemos reconocer la voz de Dios después de escucharla, entonces seguramente perderemos la oportunidad de seguirlo. Por lo tanto, debemos enfocarnos en escuchar la voz de Dios. Una vez que el novio viene y lo escuchamos, debemos buscar y estudiar si es la voz de Dios y si es o no Su apariencia. Solo de esta manera podemos dar la bienvenida a la segunda venida de Cristo.

Leer más: Escucha la voz de Dios

Las escrituras tomadas de LA BIBLIA DE LAS AMERICAS® (LBLA) Copyright © 1986, 1995, 1997 por The Lockman Foundation usado con permiso. www.LBLA.com.

¿A qué se refiere lo que profetiza el Apocalipsis 3:20 “He aquí, yo estoy a la puerta y llamo”?

El Señor Jesús nos enseñó: “Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá” (Mateo 7:7). El Apocalipsis 3:20 profetiza: “He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él y él conmigo”.

El Señor Jesús nos enseñó: “Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá” (Mateo 7:7). El Apocalipsis 3:20 profetiza: “He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él y él conmigo”. Entonces, ¿cómo nos llamará el Señor cuando regrese y cómo hemos de recibirlo en ese momento? Estas son las preguntas que todos los que creemos en el Señor deben reflexionar.

Película cristiana completa «Llamar a la puerta» | completa en español

Cuando vino el Señor Jesús a realizar la obra de redención en la Era de la Gracia, por todo el territorio de Judea se difundieron las noticias de los milagros obrados por el Señor, así como Su palabra. Su nombre también causó una gran conmoción en todos los territorios judíos y, para la gente de la época, el Señor Jesús que guiaba a Sus discípulos para que predicaran el evangelio del reino celestial allá donde fueran era el Señor que llamaba a su puerta. El Señor Jesús manifestó: “Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado” (Mateo 4:17). El Señor espera que las personas se presenten ante Él para arrepentirse y confesar sus pecados. Con ello recibirán la absolución de sus pecados, el hombre se liberará de la maldición y condena de la ley, y Dios lo redimirá. En aquel tiempo, muchos judíos presenciaron los milagros llevados a cabo por el Señor Jesús. Asimismo, se percataron de la autoridad y el poder de la palabra del Señor, de tal envergadura que pudo alimentar a 5000 personas con cinco panes y dos peces. Con una sola palabra, el Señor Jesús también pudo calmar el viento y el mar y hacer que Lázaro se levantara de la tumba cuando llevaba cuatro días muerto… Todo cuanto decía el Señor Jesús se cumplía y realizaba, con lo cual comprobamos la autoridad y el poder de la palabra del Señor. Las palabras con las que el Señor Jesús enseñaba a la gente y las que empleaba para reprender a los fariseos eran la verdad, no unas palabras que los seres humanos seamos capaces de proferir. Las palabras del Señor Jesús y las cosas que hacía revelaban el carácter de Dios y lo que Dios tiene y es. Manifestaban la autoridad y el poder de Dios y hacían temblar el corazón del hombre. Podría afirmarse que los judíos de aquella época ya habían oído que el Señor estaba llamando, pero ¿qué consideración le dieron al Señor?

Los sacerdotes, escribas y fariseos judíos de aquel tiempo tenían claro que la totalidad de las palabras y de los milagros del Señor Jesús provenían de Dios, pero en absoluto tenían un corazón que venerara a Dios. No buscaban ni investigaban la obra del Señor Jesús; por el contrario, se limitaban a aferrarse a pies juntillas a las palabras de las profecías bíblicas, creyendo que el que habría de venir se llamaría Emmanuel o Mesías y nacería de una virgen. Al ver que María tenía un esposo, concluyeron que el Señor Jesús no era la inmaculada concepción del Espíritu Santo ni había nacido de una virgen. Asimismo, juzgando de forma arbitraria, afirmaron que el Señor Jesús era hijo de un carpintero y nada más que una persona totalmente corriente. Utilizaron estos juicios para negar y condenar al Señor Jesús. Incluso llegaron a blasfemar contra Él y a alegar que expulsaba a los demonios por Belcebú, príncipe de los demonios. Acabaron confabulándose con el Gobierno romano para crucificarlo. La mayoría de los judíos creían que el Señor Jesús debería haber nacido en un palacio, que sería su rey y los lideraría para echar al régimen romano. Cuando los fariseos difundían rumores y calumnias y condenaban al Señor Jesús, ellos obedecían ciegamente sin el menor discernimiento. Entre la salvación del Señor Jesús y las calumnias que decían los fariseos, la mayoría de los judíos optaron por hacer caso a las falsedades y rotundas mentiras de aquellos y rechazar el camino predicado por el Señor Jesús. Cuando el Señor llamó a su puerta, le bloquearon el acceso a sus corazones. Tal como expresó el Señor Jesús: “Y en ellos se cumple la profecía de Isaías que dice: ‘Al oir oireis, y no entendereis; y viendo vereis, y no percibireis; porque el corazon de este pueblo se ha vuelto insensible y con dificultad oyen con sus oidos; y sus ojos han cerrado, no sea que vean con los ojos, y oigan con los oidos, y entiendan con el corazon, y se conviertan, y yo los sane’” (Mateo 13:14–15). Como se negó a escuchar la voz del Señor y no aceptó Su obra de redención, el pueblo judío perdió la ocasión de seguir al Señor Jesús. A consecuencia de su oposición a Dios, recibió Su castigo, que le acarreó a la nación de Israel dos mil años de subyugación. Por el contrario, los discípulos que siguieron al Señor Jesús en aquel tiempo, como Pedro, Juan, Santiago y Bartolomé, tenían un corazón amante de la verdad. No se amparaban en sus nociones y fantasías en sus consideraciones sobre la palabra y la obra del Señor Jesús, sino que buscaban concienzudamente, las estudiaban con detenimiento y recibían el esclarecimiento del Espíritu Santo. Oyeron la voz de Dios y reconocieron que el Señor Jesús era el Mesías que había de venir, por lo que fueron al compás de las huellas del Señor y recibieron Su salvación. Es evidente que el fracaso de los fariseos y los judíos radicó en el hecho de que se basaron exclusivamente en el sentido literal de las profecías bíblicas para entender y reconocer la manifestación y obra de Dios. En consecuencia, eran personas que creían en Dios, pero se oponían a Él. Con ello comprobamos que si aquellos que creen en Dios consideran la nueva obra de Dios en función de sus nociones y fantasías, no sólo no podrán recibir la venida de Dios, sino que, además, se convertirán muy fácilmente en creyentes en Dios opuestos a Él. ¿Cuán lamentable sería eso? El Señor Jesús declaró: “Bienaventurados los pobres en espíritu, pues de ellos es el reino de los cielos. […] Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, pues ellos serán saciados” (Mateo 5:3,6). En este punto entendemos que solamente podemos recibir el regreso del Señor si somos capaces de ser como por ejemplo Pedro y Juan, de tener un corazón sediento y hambriento de justicia cuando oigamos la voz del Señor y de buscarla e investigarla activamente.

En la actualidad, las profecías de la segunda venida del Señor se han cumplido en lo esencial. Cuando vuelva el Señor en los últimos días, debemos estar más vigilantes y preparados, prestar atención a la voz de Dios y tener un corazón que busque y tenga sed de justicia para aguardar la llamada del Señor a nuestra puerta, que podría llegar en cualquier momento. Esta es la única manera en que podemos recibir la segunda venida del Señor. El Señor Jesús dijo: “Aún tengo muchas cosas que deciros, pero ahora no las podéis soportar. Pero cuando El, el Espíritu de verdad, venga, os guiará a toda la verdad,” (Juan 16:12–13). Y en Apocalipsis, capítulos 2 y 3, se profetiza en numerosas ocasiones que: “El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias”. En la Biblia apreciamos que, cuando regrese el Señor Jesús, expresará Su palabra y realizará una nueva obra. Esta es la llamada del Señor a nuestra puerta: el Señor llama con Su palabra a la puerta de nuestro corazón. Todos los que oyen las palabras del Señor, buscan activamente y escuchan Su voz con atención son las vírgenes prudentes. En cuanto reconocen la voz del Señor son capaces de recibir Su regreso y de aceptar el riego y la provisión de la palabra de Dios. Con ello se cumple la palabra de Dios: “Y aun sobre los siervos y las siervas derramaré mi Espíritu en esos días” (Joel 2:29). El Señor es fiel y seguro que esta vez permitirá que oigan Su voz todos aquellos que lo anhelan y buscan. Sin embargo, es difícil que los seres humanos comprendamos la sabiduría de Dios y la manera en que el Señor llamará a la puerta a Su regreso no será como nos parece en nuestras nociones y fantasías. Quizá alguien nos avise “¡Ha regresado el Señor!”, tal como nos advirtió el Señor Jesús: “Pero a medianoche se oyó un clamor: ‘¡Aquí está el novio! Salid a recibirlo’” (Mateo 25:6). También es posible que oigamos la voz de Dios proveniente de las iglesias que difunden el evangelio del regreso del Señor o a través de Internet, la radio, Facebook u otro medio, y que veamos que Dios habla a todas las iglesias. Pese a ello, sea cual sea la manera en que el Señor llame a nuestra puerta, de ningún modo hemos de dar a Su llamada la misma consideración que le dieron los judíos. No debemos negarnos a buscar e investigar Su llamada basándonos en nuestras nociones y fantasías; menos aún hacer caso ciegamente a las mentiras y los rumores y creérnoslos. Al hacerlo rechazaríamos la llamada del Señor y perderíamos la oportunidad de recibirlo y ser elevados al reino celestial. El Apocalipsis lo profetiza: “He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él y él conmigo” (Apocalipsis 3:20). El Señor Jesús señala: “Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá” (Mateo 7:7). La voluntad del Señor es que todos lleguemos a ser vírgenes prudentes y velemos siempre para escuchar Su voz. Cuando oigamos la voz del Señor hemos de examinarla con una mentalidad abierta y estudiarla con ahínco, y cuando reconozcamos la voz de Dios debemos salir a toda prisa a recibir al Señor. Mientras tengamos un corazón de búsqueda, no cabe duda de que Dios nos abrirá los ojos del espíritu. Así podremos ser elevados ante el trono de Dios ¡y asistir al banquete del Cordero!

¡Toda la gloria le pertenece a Dios!

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Comprende el verdadero significado del arrebatamiento para recibir el regreso de Dios con júbilo

Comprende el verdadero significado del arrebatamiento para recibir el regreso de Dios con júbilo

Por Damaris, Kenia

¡Hola, hermanos y hermanas! Estoy segura de que cada uno de nosotros está esperando ansiosamente el regreso del Señor, para que Él nos eleve al cielo de donde nos encontraremos con Él. Pero ¿nos arrebatará directamente cuando regrese, como imaginamos? Fue sólo por un período de tiempo de búsqueda que encontré la respuesta correcta y entendí a lo que el “arrebatamiento” realmente se refiere, y luego recibí con beneplácito el regreso del Señor. Hoy me gustaría compartir esta alegre experiencia con todos.

Incapaz de obtener sustento de sermones y anhelando que Dios regrese pronto

Nací en Kenia y asistí a la Misa Católica desde que era pequeña. Una vez que crecí, poco a poco descubrí que los sacerdotes sólo predicaban sobre la elevada teoría bíblica y el conocimiento, pero carecía totalmente de la guía y la iluminación del Espíritu Santo. Sus sermones tampoco nos dieron ningún sustento, y todos éramos muy débiles espiritualmente.

Como los sacerdotes siempre predicaban sobre las mismas cosas viejas, dejé de ir a la iglesia; Leí la Biblia y escuché himnos en casa. A veces veía un sermón en la televisión, pero descubrí que todo eso era lo ya conocido, sin luz nueva. Mi alma estaba tan hambrienta que me sentí perdida y con dolor; a menudo oraba a Dios, pidiéndole que volviera pronto. Más tarde, mi esposo me presentó a algunos hermanos y hermanas de la Iglesia de Dios Todopoderoso, diciéndome que su predicación contenía luz y era realmente agradable; dijo que tenía mucho sustento espiritual. Así que empecé a asistir a reuniones en línea con ellos.

¿El Señor Jesús ya ha regresado?

En la primera reunión hablamos del regreso del Señor Jesús. El hermano Jack dio testimonio de que el Señor Jesús ya ha regresado, de que es Dios Todopoderoso encarnado. También compartió la comunión de que la clave para recibir el regreso del Señor es poder escuchar la voz de Dios, y dijo que, en los últimos días, el Señor que ha retornado está haciendo la obra de juicio comenzando por la casa de Dios. Me sorprendió mucho oír esto y pensé: “¿El Señor ha regresado? Pero en la Biblia, el Señor dijo claramente: ‘Pero de aquel día y hora nadie sabe, ni siquiera los ángeles del cielo, ni el Hijo, sino solo el Padre’ (Mateo 24:36). Nadie sabe cuándo regresará el Señor, ni siquiera el Hijo. ¿Cómo podrían saberlo?” Así que compartí esta confusión con él.

Esta fue su respuesta: “Hermana, cuando el Señor Jesús dijo: ‘Pero de aquel día y hora nadie sabe, ni siquiera los ángeles del cielo, ni el Hijo’, no estaba diciendo que nadie sabría cuándo el Señor regresa en los últimos días para aparecer y realizar Su obra, pero Él estaba diciendo que nadie sabe la hora exacta en que vendrá entre nosotros. Es el día en que el Señor bajará, nadie lo sabrá, ni siquiera los ángeles del cielo ni el Hijo. Como dice Dios Todopoderoso: ‘Al amanecer, sin que nadie lo supiera, Dios vino a la tierra e inició Su vida en la carne. Las personas fueron totalmente inconscientes de ese momento. Quizás estaban todos dormidos; tal vez muchos de los que estaban despiertos y vigilantes esperaban, y es posible que muchos estuvieran orando en silencio a Dios en el cielo. Sin embargo, entre toda esta cantidad de personas, nadie supo que Dios ya había llegado a la tierra’ (‘Obra y entrada (4)’ en “La Palabra manifestada en carne”). Al leer la palabra de Dios Todopoderoso podemos obtener una mejor comprensión de que: ‘Pero de aquel día y hora nadie sabe’, sólo significa que nadie conoce el momento de la venida del Señor, pero Dios ciertamente hará saber a la gente acerca de las verdades que expresa y Su obra para salvar a la humanidad. El regreso del Señor a la tierra en la carne para realizar la obra en los últimos días es específicamente para salvar a la humanidad, así que si nadie se enteró de la noticia de Su venida, ¿cómo podríamos dar la bienvenida al Señor y obtener la salvación de la aparición de Dios en los últimos días? Hay una serie de profecías en el Libro de Apocalipsis de que el Espíritu hablará a todas las iglesias, que nos dicen que debemos estar seguros de escuchar las declaraciones de Dios. También se profetiza que Dios llamará a la puerta, y que aquellos que escuchan y reconocen la voz de Dios asistirán a la fiesta con Él. Estas profecías nos dicen que la manera de recibir el regreso de Dios es estar atentos para escuchar la voz de Dios. Cuando escuchamos a alguien difundir la noticia y dar testimonio de que Dios ha regresado, podemos determinar si realmente es el regreso del Señor Jesús al ver si las palabras que están predicando son la verdad, si estas palabras contienen autoridad y poder, y si revelan misterios. Ahora hemos aceptado y seguido a Dios Todopoderoso porque hemos leído las palabras pronunciadas por Él y hemos visto que estas palabras revelan todos los misterios de la verdad, como el plan de gestión de 6.000 años de Dios, más el destino y el resultado final de la humanidad. Hemos reconocido la voz de Dios en esto y hemos determinado que Dios Todopoderoso es el Señor Jesús que ha regresado, hemos recibido con beneplácito la segunda venida del Señor”.

Mi corazón se iluminó después de escuchar la comunión del hermano Jack. Pensé: “Eso es cierto, si el Señor regresó y nadie lo sabía, ¿cómo podríamos recibir Su salvación? Dios profetizó que pronunciaría más palabras en los últimos días, y los hermanos y hermanas de la Iglesia de Dios Todopoderoso han reconocido la voz de Dios en las palabras de Dios Todopoderoso. Han determinado que Dios Todopoderoso es la segunda venida del Señor Jesús. El Señor Jesús dijo que todas Sus ovejas pueden oír Su voz, así que ¿entonces no puedo determinar si Dios Todopoderoso es el Señor que ha regresado, leyendo lo que ha dicho?” Esto me hizo querer investigar la obra de Dios Todopoderoso de los últimos días, y así decidimos continuar reuniéndonos para la comunión.

Cuando el Señor regrese, ¿llevará a la gente al cielo?

Al día siguiente en el trabajo, mencioné a mis colegas que todas las profecías del regreso del Señor se habían cumplido y que los hermanos y hermanas de la Iglesia de Dios Todopoderoso estaban dando testimonio de que ya había regresado. Uno de ellos simplemente no podía aceptar eso; sacó una Biblia de su bolso y leyó esto: “Entonces nosotros, los que estemos vivos y que permanezcamos, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes al encuentro del Señor en el aire, y así estaremos con el Señor siempre” (1 Tesalonicenses 4:17). Ella dijo entonces: “En las epístolas de Pablo, él declaró claramente que cuando el Señor Jesús regrese, seremos llevados por el aire para encontrarnos con el Señor, pero todavía estamos en la tierra, así que ¿cómo podrías decir que ha vuelto?” Cuando me dijo esto, pensé: “Así es, todavía estamos en la tierra. ¡Si el Señor hubiera regresado, ya deberíamos haber sido arrebatados a los cielos y haber visto al Señor!”

Esa noche compartí mi dilema en la reunión, y el hermano Jack tuvo esta comunión: “Muchos creyentes piensan que, basándose en lo que Pablo dijo, cuando el Señor regrese, nos elevará al cielo para encontrarnos con él, pero ¿tiene esta idea alguna base en las palabras del Señor Jesús? Si seguimos las palabras de Pablo en lugar de las propias palabras del Señor Jesús sobre el asunto de recibir Su segunda venida, ¿está esto en línea con la voluntad de Dios? Pablo era sólo un apóstol en la Era de la Gracia que predicaba por Dios; era una persona normal. ¿Cómo podría comprender los misterios de la segunda venida de Dios en los tiempos finales? De hecho, el Señor Jesús nunca dijo que nos elevaría a los cielos cuando regresara, sino que, en cambio, nos dijo claramente: ‘Nadie ha subido al cielo, sino el que bajó del cielo, es decir, el Hijo del Hombre que está en el cielo’ (Juan 3:13). Podemos ver que el cielo es la morada de Dios y sólo Dios, ningún ser humano puede ascender al cielo. ¿Cómo podríamos ser llevados al cielo?

“Todos sabemos que, al principio, después de que Dios creó a Adán y Eva, los puso en el Jardín del Edén para que cuidaran de todas las cosas y vivieran adecuadamente en la tierra. Después de que Satanás corrompió a la humanidad y el mundo se volvió un lugar lleno de violencia, Dios destruyó ese mundo maligno con un diluvio. En ese momento no llevó a Noé y a sus siete miembros de la familia directamente al cielo, pero le mandó a Noé que construyera un arca, donde él y su familia evitaron las aguas de inundación y pudieron sobrevivir. En la Era de la Ley Dios realizó Su obra en Israel; emitió la ley y los mandamientos por medio de Moisés para guiar la vida de las personas en la tierra. Pero al final de la Era de la Ley, la corrupción de la gente por Satanás se había hecho cada vez más profunda y no podía cumplir la ley, todos ellos se enfrentaban al peligro de ser condenados y ejecutados bajo la ley. Con el fin de redimir a la humanidad, se hizo carne por primera vez como el Señor Jesús y vino a caminar entre la humanidad, y fue clavado en la cruz por nosotros. La obra del Señor Jesús para redimir a la humanidad también se realizó en la tierra. Ahora, en los últimos días, Dios ha venido una vez más en la carne, expresando verdades para juzgar y limpiar a la humanidad; también está realizando una obra muy concreta en la tierra para salvar plenamente a la humanidad. Podemos ver de los hechos de la obra de Dios que creó a la humanidad en la tierra, preparó un ambiente adecuado para la supervivencia de los seres humanos en la tierra, hizo la obra de salvar a la humanidad en la tierra, y durante milenios los seres humanos siempre han vivido en la tierra. Y, sin embargo, siempre pensamos que vamos a ser llevados al cielo. ¿No es eso contrario a la voluntad de Dios?

Reflexioné en silencio sobre la comunión del hermano Jack en mi corazón. “Es verdad. Cuando Dios creó a la humanidad, nos puso en la tierra y nos hizo velar por todas las cosas aquí, y Su obra de salvación también se ha llevado a cabo por completo en la tierra todo el tiempo. Nosotros, los seres humanos, siempre hemos vivido en la tierra, y lo que el Señor Jesús dijo es verdad: ‘Nadie ha subido al cielo’. Sin embargo, siempre hemos pensado en vivir en el cielo, ¡eso realmente va en contra de la voluntad de Dios al crear humanidad!”

En ese momento, el hermano Jack sonrió y dijo: “Hermana, en cuanto a si Dios nos llevará al cielo cuando regrese, debemos mirar esto basado en las palabras del Señor Jesús. La oración del Señor que el Señor Jesús nos enseñó tiene esto en ella: ‘Venga tu reino. Hágase tu voluntad, así en la tierra como en el cielo’ (Mateo 6:10). El Señor nos hizo orar para que el Reino de Dios viniera a la tierra, y orar para que la voluntad de Dios se hiciera en la tierra así como en el cielo —No nos hizo orar para ser llevados al cielo. También hay algunas profecías en el Libro de Apocalipsis acerca de que el Reino de Dios se realizaría en la tierra, como la Nueva Jerusalén que baja del cielo, el tabernáculo de Dios que viene al mundo y todo poder gobernante que pertenece a Cristo, haciendo del mundo el Reino de Dios. Dios profetizó hace mucho tiempo que Su reino vendría a la tierra— el destino final de la humanidad está en la tierra, no en el cielo. Si ser arrebatados fuera lo que pensábamos, siendo llevados al cielo, ¿no llegarían todas esas profecías a nada? Vamos a leer otro pasaje de las palabras de Dios Todopoderoso, y entonces este aspecto de la verdad será más claro.

Dios Todopoderoso dice: ‘Cuando Dios y el hombre entren juntos en el reposo, querrá decir que la humanidad ha sido salvada y que Satanás ha sido destruido, que la obra de Dios entre los hombres se ha terminado por completo. Dios ya no continuará obrando entre los hombres y el hombre ya no vivirá bajo el campo de acción de Satanás. Por lo tanto, Dios ya no va a estar ocupado y el hombre ya no correrá de aquí para allá; Dios y el hombre entrarán al mismo tiempo en el reposo. Dios regresará a Su posición original y cada persona regresará al lugar que le corresponde. Estos son los destinos en los que Dios y el hombre, respectivamente, residirán después del fin de toda la gestión de Dios. Dios tiene el destino de Dios y el hombre tiene el destino del hombre. Mientras reposa, Dios seguirá guiando a toda la humanidad en sus vidas sobre la tierra. Mientras está en la luz de Dios, el hombre adorará al único Dios verdadero que está en el cielo. […] cuando Dios entra en el reposo, esto quiere decir que Dios regresa a Su lugar original. Dios ya no va a vivir sobre la tierra ni compartirá el gozo y el sufrimiento de la humanidad mientras esté entre la humanidad. Cuando la humanidad entre en el reposo, esto querrá decir que el hombre se ha convertido en una verdadera creación; la humanidad adorará a Dios desde la tierra y tendrá vidas humanas normales. La gente ya no será desobediente a Dios o resistirá a Dios; regresará a la vida original de Adán y Eva. Estas son las respectivas vidas y destinos de Dios y la humanidad después de que entren en el reposo. La derrota de Satanás es una tendencia inevitable en la guerra entre Dios y Satanás. De esta manera, la entrada de Dios en el reposo después que se complete Su obra de gestión y la salvación completa del hombre y su entrada en el reposo se vuelven igualmente tendencias inevitables. El lugar de reposo del hombre está en la tierra y el lugar de reposo de Dios está en el cielo. Mientras el hombre adora a Dios en reposo vivirá sobre la tierra, y mientras Dios guía a la porción restante de la humanidad que está en reposo, […]’ (‘Dios y el hombre entrarán juntos en el reposo’ en “La Palabra manifestada en carne”).

Las palabras de Dios Todopoderoso nos dicen muy claramente que una vez que Su obra de salvar a la humanidad haya sido completamente terminada, Él y la humanidad entrarán en reposo juntos. Dios regresará al cielo para seguir guiando a las personas que quedan, mientras que los seres humanos vivirán correctamente en la tierra. Pero lo que será diferente es que a pesar de que las personas en ese momento seguirán viviendo en la tierra, Satanás ya no las molestará ni corromperá. Ellos habrán sido completamente limpiados y salvados por Dios y ya no se rebelarán contra Dios ni resistirán. Todos ellos vivirán a la luz de Dios, escuchando, obedeciendo y adorando a Dios. Tendrán las bendiciones y la guía de Dios. Ya no sufrirán de vejez, enfermedad, muerte, ni gritarán de dolor. Estarán cara a cara con Dios todos los días, llevando vidas en la tierra como si estuvieran en el cielo. Este es el hermoso destino que Dios ha preparado para la humanidad, y es que el Reino de Dios se realiza plenamente en la tierra”.

Al oír esto, pensé: “Aunque recito la oración del Señor todo el tiempo, nunca he entendido lo que significa. Así que Dios nos dijo hace mucho tiempo que Su reino bajaría a la tierra, y el lugar que ha preparado para nosotros también está en la tierra. Las palabras de Dios Todopoderoso revelan los misterios detrás de este aspecto de la verdad: en los últimos días, Dios viene a la tierra para limpiar y salvar a la humanidad, y nuestro destino en el futuro también estará en la tierra. Siempre queremos ser llevados al cielo, pero esto no es remotamente realista. Si no hubiera sido por esta comunión, nunca habría entendido la verdad en las palabras del Señor. ¡Gracias a Dios! Entonces, ¿a qué se refiere en realidad ‘ser arrebatado’ en la Biblia?” Le pregunté al hermano Jack sobre esto.

El verdadero significado de “ser arrebatado”, revelado en las palabras de Dios

El hermano oyó y luego compartió pacientemente más comunión conmigo. “¿A qué se refiere ‘ser arrebatado’? Las palabras de Dios revelan este misterio. Vamos a leer un pasaje y lo entenderás. Dios Todopoderoso dice: ‘“Ser arrebatado” no es ser tomado de un lugar bajo para ser colocado en un lugar alto, como las personas imaginan. Esto es un tremendo error. Ser arrebatado se refiere a Mi predeterminación y Mi selección. […] Esto es sumamente incompatible con las nociones de las personas. Todas las que tengan participación en Mi casa en el futuro son personas que han sido arrebatadas delante de Mí. Esto es absolutamente cierto, nunca cambia y nadie lo puede refutar. Este es el contraataque contra Satanás. Todo aquel a quien Yo predestiné será arrebatado delante de Mí’ (‘Capítulo 104’ de Declaraciones de Cristo en el principio en “La Palabra manifestada en carne”).

En el pasado todos tomamos erróneamente ‘ser arrebatado’ como una referencia a ser arrebatados al cielo por Dios para encontrarnos con el Señor, pero ahora el Señor ha regresado y ha pronunciado palabras para revelar el verdadero significado de esto. Ahora finalmente entendemos que eso siempre se ha referido a la actualidad, ahora que el Señor ha venido de nuevo a hablar y a realizar Su obra en la tierra, y que cuando escuchamos la voz de Dios podemos aceptar y someternos a Su obra de los últimos días, y volver ante Su trono. Es como cuando el Señor Jesús vino a realizar Su obra, Pedro, Juan, Santiago y otros vieron la autoridad y el poder de Dios de Su obra y palabras y reconocieron al Señor como el Mesías que estaban esperando. Salieron de la ley y aceptaron la obra del Señor, sometiéndose y respetando Sus nuevas palabras. Se deleitaron con la paz y el gozo que provenían del Señor. Esta gente fue arrebatada ante Dios. En los últimos días el Señor Jesús ha regresado con el nombre de Dios Todopoderoso y ha comenzado la obra de la Era del Reino, ha expresado verdades para juzgar y limpiar a la humanidad, salvó a la humanidad para desechar plenamente los lazos y las ataduras del pecado, y traer a los que han sido limpiados al reino de Dios, donde pueden disfrutar de las bendiciones y promesas de Dios. En este momento, los verdaderos creyentes de todo el mundo, que anhelan la aparición de Dios han reconocido la voz de Dios al leer las palabras de Dios Todopoderoso; han visto que Dios Todopoderoso es el Señor Jesús que ha retornado y han venido a Dios uno tras otro, ganando sustento y alimento de las palabras de Dios. ¡Esto es lo que realmente es estar arrebatado! Por otro lado, aquellos que rechazan la obra de Dios Todopoderoso de los últimos días y continúan aferrándose a sus propias nociones e imaginaciones, esperando tontamente a que Dios venga y los lleve al cielo, pierden la oportunidad de ser arrebatados ante Dios. Nunca obtendrán el riego y el sustento de las palabras de Dios; sus almas permanecerán secas y en la oscuridad. Todas ellas son vírgenes insensatas y serán echadas a un lado por Dios. En última instancia, inevitablemente se hundirán en el gran desastre, llorando y rechinando los dientes”.

Escuchar las palabras de Dios Todopoderoso y la comunión del hermano Jack iluminaron completamente mi corazón. Le dije felizmente: “Así que un verdadero ‘arrebatamiento’ se refiere a aceptar la obra de juicio de Dios de los últimos días, no ser llevado al cielo como imaginamos. Lo que solía pensar como arrebatado era sólo mi propia imaginación, era demasiado sobrenatural y completamente fuera de línea con la realidad de la obra de Dios. Ahora entiendo que para recibir a Dios y ser arrebatado ante Su trono tengo que ser una de las vírgenes sabias y estar segura de escuchar la voz de Dios. Esa es realmente la clave. De lo contrario, me convertiré en una virgen insensata y seré abandonada!

Sonriendo, los hermanos y hermanas dijeron: “¡Amén!”

Después de eso leí mucho más de las palabras de Dios Todopoderoso y vi que estaban tan llenas de autoridad y poder, además de que abren todos los misterios de la Biblia, como los misterios detrás de los nombres de Dios, detrás de Su obra en la carne y Sus tres etapas de obra para salvar a la humanidad y así sucesivamente. Todos estos misterios del plan de gestión de Dios son cosas que sólo Dios mismo podría revelar. De Sus palabras pude determinar que Dios Todopoderoso es el Señor Jesús retornado — Acepté muy felizmente la obra de Dios de los últimos días.

Desde entonces me he reunido con frecuencia con hermanos y hermanas para leer las palabras de Dios Todopoderoso y compartir la comunión en nuestras experiencias y entendimientos individuales. Mi alma se ha saturado, y realmente disfruto de este tipo de vida en la iglesia. Pienso en todos los hermanos y hermanas que anhelan el regreso del Señor, pero que carecen de la obra del Espíritu Santo, dejando sus espíritus sedientos y en tinieblas, todo porque se aferran a las nociones religiosas y permanecen en sus iglesias y así viven en el dolor. Es por eso por lo que me he unido a otros hermanos y hermanas para compartir el evangelio de la salvación de Dios para la humanidad en los últimos días para que al igual que yo, puedan reunirse con el Señor, ser arrebatados ante Dios, y obtener Su salvación de los últimos días. ¡Gracias a Dios!

Fuente: Iglesia de Dios Todopoderoso

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Las diferencias entre la obra de aquellos usados por Dios y la obra de los líderes religiosos

Versículos bíblicos como referencia:

Y Jesús, respondiendo, le dijo: […] Yo también te digo que tú eres Pedro, y sobre esta roca edificaré mi iglesia; y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella. Yo te daré las llaves del reino de los cielos; y lo que ates en la tierra, será atado en los cielos; y lo que desates en la tierra, será desatado en los cielos” (Mateo 16:17-19).

Así dijo el Señor Jehová a los pastores: ¡Ay de los pastores de Israel que se alimentan a sí mismos! ¿No deben los pastores alimentar a los rebaños? Coméis la grosura y os vestís con la lana, matáis a los engordados, pero no alimentáis al rebaño. A los débiles no fortalecisteis, ni curasteis a los enfermos, ni vendasteis a los quebrados, ni trajisteis de vuelta a los descarriados, ni buscasteis a los perdidos; sino que con violencia y crueldad los gobernasteis. Y se dispersaron al no haber pastor y, cuando lo hicieron, se convirtieron en carne para toda bestia del campo. Mis ovejas vagaron por todos los montes y colinas elevadas: sí, Mi rebaño se dispersó por toda la faz de la tierra y nadie lo buscó ni intentó encontrarlo” (Ezequiel 34:2-6).*

Pero, ¡ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas!, porque cerráis el reino de los cielos delante de los hombres, pues ni vosotros entráis, ni dejáis entrar a los que están entrando. ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas!, porque devoráis las casas de las viudas, aun cuando por pretexto hacéis largas oraciones; por eso recibiréis mayor condenación. ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas!, porque recorréis el mar y la tierra para hacer un prosélito, y cuando llega a serlo, lo hacéis hijo del infierno dos veces más que vosotros” (Mateo 23:13-15).

“¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas!, porque pagáis el diezmo de la menta, del eneldo y del comino, y habéis descuidado los preceptos de más peso de la ley: la justicia, la misericordia y la fidelidad; y estas son las cosas que debíais haber hecho, sin descuidar aquellas. ¡Guías ciegos, que coláis el mosquito y os tragáis el camello!” (Mateo 23:23-24).

“¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas!, porque sois semejantes a sepulcros blanqueados, que por fuera lucen hermosos, pero por dentro están llenos de huesos de muertos y de toda inmundicia. Así también vosotros, por fuera parecéis justos a los hombres, pero por dentro estáis llenos de hipocresía y de iniquidad” (Mateo 23:27-28).

Las palabras relevantes de Dios:

La obra que lleva a cabo aquel a quien Dios usa es con el fin de cooperar con la obra de Cristo o del Espíritu Santo. Dios levanta a este hombre entre los hombres, él está ahí para liderar a todos los escogidos de Dios y Dios también lo levanta para hacer la obra de la cooperación humana. Con alguien así, que sea capaz de hacer la obra de la cooperación humana, se puede lograr, a través de él, más de las exigencias que Dios le hace al hombre y de la obra que el Espíritu Santo debe hacer entre los hombres. Otra manera de decirlo es esta: La meta de Dios al usar a este hombre es que todos los que siguen a Dios puedan entender mejor la voluntad de Dios y puedan alcanzar más de las exigencias de Dios. Como las personas no pueden entender directamente las palabras de Dios ni la voluntad de Dios, Dios ha levantado a alguien que es usado para que lleve a cabo esa obra. Esta persona que Dios usa también se puede describir como un medio a través del cual Dios guía a las personas, como el “traductor” que se comunica entre Dios y el hombre. Así, tal hombre es diferente a cualquiera de los que obran en la casa de Dios o que son Sus apóstoles. Como aquellos, se puede decir que es alguien que sirve a Dios, pero en la esencia de su obra y en el trasfondo de cómo Dios lo usa, difiere grandemente de los otros obreros y apóstoles. En términos de la esencia de su obra y del trasfondo de su uso, al hombre que Dios usa Él lo levanta; Dios lo prepara para la obra de Dios y él coopera en la obra de Dios mismo. Ninguna persona podría hacer su obra en su lugar, esta es la cooperación humana la que es indispensable junto a la obra divina. La obra que llevan a cabo otros obreros o apóstoles, mientras tanto, no es sino el medio de transporte e implementación de los muchos aspectos de los arreglos para las iglesias durante cada periodo, o bien la obra de alguna simple provisión de vida con el fin de mantener la vida de la iglesia. A estos obreros y apóstoles Dios no los designa, mucho menos se les puede calificar como los que son usados por el Espíritu Santo. Son seleccionados de entre las iglesias y, después de que han sido entrenados y cultivados por un tiempo, los que son aptos quedan, mientras que los que no son aptos son enviados de regreso al lugar de donde vinieron. Como estas personas son seleccionadas de entre las iglesias, algunos muestran quiénes realmente son después de volverse líderes y otros incluso hacen muchas cosas malas y terminan siendo eliminados. El hombre que Dios usa, por otro lado, es alguien que Dios ha preparado y que posee un cierto calibre y que tiene humanidad. El Espíritu Santo lo ha preparado y lo ha perfeccionado de antemano, y el Espíritu Santo lo guía por completo y, sobre todo cuando se trata de su obra, el Espíritu Santo lo dirige y le gobierna, como resultado de esto no hay desviación en la senda de guiar a los escogidos de Dios porque Dios ciertamente se hace responsable de Su propia obra y Dios hace Su propia obra en todo momento.

Extracto de ‘Acerca del uso que Dios hace del hombre’ en “La Palabra manifestada en carne”

La obra en la mente del hombre es demasiado fácil de lograr para él. Los pastores y los líderes en el mundo religioso, por ejemplo, confían en sus dones y posiciones para hacer su obra. Las personas que los siguen mucho tiempo se van a infectar con sus dones y van a ser influidas por algo de su ser. Se enfocan en los dones, habilidades y conocimiento de las personas, y prestan atención a cosas sobrenaturales y a muchas doctrinas profundas pero poco realistas (por supuesto, estas doctrinas profundas son inalcanzables). No se enfocan en los cambios en el carácter de las personas, sino en entrenar a las personas para predicad y obrar, mejorar su conocimiento y sus abundantes doctrinas religiosas. No se enfocan en qué tanto cambia el carácter de las personas ni tampoco en qué tanto las personas entienden la verdad. No se interesan en la esencia de las personas, y mucho menos tratan de conocer sus estados normales y anormales. No contraatacan las nociones de las personas ni tampoco ponen de manifiesto sus nociones, y mucho menos podan sus deficiencias o corrupciones. La mayoría de los que los siguen sirven con sus dones, y lo único que publican son nociones religiosas y teorías teológicas que están alejadas de la realidad y son completamente inútiles para dar vida a las personas. De hecho, la esencia de su obra es alimentar el talento, alimentar a una persona sin nada para ser un talentoso graduado del seminario que después va a hacer la obra y liderar.

Extracto de ‘La obra de Dios y la obra del hombre’ en “La Palabra manifestada en carne”

Tú sirves a Dios con tu temperamento natural y de acuerdo con tus preferencias personales. Es más, siempre piensas que las cosas que estás dispuesto a hacer son las que le resultan un deleite a Dios, y que las cosas que no deseas hacer son las que son odiosas para Dios; obras totalmente según tus propias preferencias. ¿Puede esto llamarse servir a Dios? En última instancia, tu carácter de vida no cambiará ni un ápice; más bien, tu servicio te volverá incluso más obstinado, haciendo así que se arraigue profundamente tu carácter corrupto, y de esta manera, desarrollarás reglas en tu interior sobre el servicio a Dios que se basan principalmente en tu propio temperamento, y experiencias derivadas de tu servicio según tu propio carácter. Estas son las experiencias y lecciones del hombre. Es la filosofía del hombre de vivir en el mundo. Personas como estas se pueden clasificar como fariseos y funcionarios religiosos. Si nunca despiertan y se arrepienten, seguramente se convertirán en los falsos Cristos y los anticristos que engañan a las personas en los últimos días. Los falsos Cristos y los anticristos de los que se habló surgirán de entre esta clase de personas. Si aquellos que sirven a Dios siguen su propio temperamento y actúan en base a su propia voluntad, corren el riesgo de ser expulsados en cualquier momento. Aquellos que aplican sus muchos años de experiencia adquirida al servicio de Dios con el fin de ganarse el corazón de los demás para sermonearlos, controlarlos, y enaltecerse a sí mismos, y que nunca se arrepienten, nunca confiesan sus pecados, nunca renuncian a los beneficios de su posición; estas personas caerán delante de Dios. Son de la misma especie que Pablo, presumen de su antigüedad y hacen alarde de sus calificaciones. Dios no traerá a este tipo de personas a la perfección. Este servicio interfiere con la obra de Dios.

Extracto de ‘La forma religiosa de servicio debe prohibirse’ en “La Palabra manifestada en carne”

Mira a los líderes de cada denominación: son todos arrogantes y farisaicos y sus interpretaciones de la Biblia carecen de contexto y están guiadas por sus propias imaginaciones. Todos confían en los dones y la erudición para hacer su obra. Si fueran incapaces de predicar nada, ¿les seguirían las personas? Después de todo, poseen cierto conocimiento y pueden predicar sobre cierta doctrina o saben cómo convencer a los demás y cómo usar algunos artificios. Los usan para llevar a las personas ante ellos y engañarlas. Esas personas creen en Dios sólo de nombre, pero, en realidad, siguen a sus líderes. Cuando se encuentran con alguien que predica el camino verdadero, algunos de ellos dicen: “Tenemos que consultarle a nuestro líder respecto a nuestra creencia”. Un ser humano es el medio de su fe en Dios. ¿No es esto un problema? ¿En qué se han convertido, pues, esos líderes? ¿Acaso no se han vuelto fariseos, falsos pastores, anticristos y obstáculos para que las personas acepten el camino verdadero?

Extracto de ‘Solo buscar la verdad es creer verdaderamente en Dios’ en “Registros de las pláticas de Cristo”

Hay algunos que leen la Biblia en grandes iglesias y la recitan todo el día, pero ninguno de ellos entiende el propósito de la obra de Dios. Ninguno de ellos es capaz de conocer a Dios y mucho menos es conforme a la voluntad de Dios. Son todos personas inútiles y viles, que se ponen en alto para enseñar a Dios. Se oponen deliberadamente a Él mientras llevan Su estandarte. Afirman tener fe en Dios, pero aun así comen la carne y beben la sangre del hombre. Todas esas personas son diablos que devoran el alma del hombre, demonio jefes que estorban a aquellos que tratan de entrar en la senda correcta y obstáculos que amenazan a los que buscan a Dios. Pueden parecer de “buena constitución”, pero ¿cómo van a saber sus seguidores que no son más que anticristos que llevan a la gente a levantarse contra Dios? ¿Cómo van a saber sus seguidores que son diablos vivientes dedicados a devorar a las almas humanas? Los que se tienen en alta estima a sí mismos en presencia de Dios son los más bajos de los hombres, mientras que los que se humillan son los más honorables. Y aquellos que piensan que conocen la obra de Dios y son capaces de proclamarla a otros a bombo y platillo mientras lo miran directamente son los hombres más ignorantes. Tales personas no tienen el testimonio de Dios, son arrogantes y están llenas de soberbia. Los que creen que tienen muy poco conocimiento de Dios a pesar de tener experiencia real y conocimiento práctico de Él, son los más amados por Él. Solo estas personas tienen un testimonio verdadero y son verdaderamente capaces de ser perfeccionadas por Dios. Los que no entienden la voluntad de Dios son Sus oponentes; los que la entienden pero no practican la verdad son Sus oponentes; los que comen y beben las palabras de Dios y aun así van contra su esencia son oponentes de Dios; los que tienen nociones sobre el Dios encarnado y, además, se dedican a rebelarse, son oponentes de Dios; los que juzgan a Dios son Sus oponentes, y cualquiera que sea incapaz de conocer a Dios o dar testimonio de Él es Su oponente.

Extracto de ‘Todas las personas que no conocen a Dios son las que se oponen a Él’ en “La Palabra manifestada en carne

Si has creído en Él muchos años, pero nunca le has obedecido y no aceptas todas Sus palabras, y, en cambio, le pides que se someta a ti y actúe según tus propias nociones, entonces eres el más rebelde de todos; eres un incrédulo. ¿Cómo podría una persona así obedecer la obra y las palabras de Dios, que no se ajustan a las nociones del hombre? Los más rebeldes de todos son los que intencionalmente desafían a Dios y se le resisten. Ellos son Sus enemigos y los anticristos. Su actitud siempre es de hostilidad hacia la nueva obra de Dios; nunca tienen la mínima disposición de someterse y jamás se han sometido o humillado de buen grado. Se exaltan a sí mismos ante los demás y nunca se someten a nadie. Delante de Dios, consideran que son los mejores para predicar la palabra y los más hábiles para obrar en los demás. Nunca desechan los “tesoros” que poseen, sino que los tratan como herencias familiares a las que adorar y las usan para predicar a los demás y sermonear a los necios que los idolatran. De hecho, hay una cierta cantidad de personas de este tipo en la iglesia. Se podría decir que son “héroes indómitos”, que, generación tras generación, residen temporalmente en la casa de Dios. Consideran que predicar la palabra (doctrina) es su tarea suprema. Año tras año y generación tras generación, se dedican vehementemente a hacer que su deber “sagrado e inquebrantable” se cumpla. Nadie se atreve a tocarlos; ni una sola persona se atreve a reprenderlos abiertamente. Se convierten en “reyes” en la casa de Dios y causan estragos mientras oprimen a los demás, era tras era. Este grupo de demonios busca unirse y derribar Mi obra; ¿cómo puedo permitir que estos demonios vivientes existan delante de Mis ojos?

Extracto de ‘Los que obedecen a Dios con un corazón sincero, con seguridad serán ganados por Él’ en “La Palabra manifestada en carne”

Unas citas bíblicas son tomadas de LA BIBLIA DE LAS AMERICAS® (LBLA) Copyright © 1986, 1995, 1997 por The Lockman Foundation usado con permiso. www.LBLA.com.

41. Principios para alcanzar la compatibilidad con Dios

(1) Es preciso aceptar el juicio y castigo de las palabras de Dios y dejar que el propio carácter corrupto se purifique. Esto es lo único que garantiza que ya no se desobedecerá ni se planteará oposición a Dios.

(2) Es preciso buscar la verdad y lograr entender sus diversos aspectos. Esto es lo único que garantiza que las propias opiniones sobre las cosas se adecúen a las de Cristo y no las contradigan.

(3) Es preciso someterse a todas las palabras de Dios. Incluso cuando no se comprendan, hay que aprender a someterse a la verdad para asegurarse de que no se desobedece ni se plantea oposición a Dios.

(4) Es preciso aceptar el perfeccionamiento por parte de Cristo y lograr transformar el propio carácter de vida. Solo así es posible someterse totalmente a Cristo y convertirse en una persona que dé testimonio de Él.

Las palabras relevantes de Dios:

Deberías buscar el camino de la compatibilidad con Cristo

(Un capítulo selecto de la Palabra de Dios)

He obrado mucho entre los hombres y durante este tiempo también he expresado muchas palabras. Estas palabras son todas por el bien de la salvación del hombre y se expresaron para que el hombre pudiera ser compatible conmigo. Sin embargo, sólo he ganado a unas cuantas personas en la tierra que son compatibles conmigo y por eso digo que el hombre no atesora Mis palabras, porque no es compatible conmigo. De esta manera, la obra que Yo hago no es solo para que el hombre pueda adorarme; más importante aún, es para que pueda ser compatible conmigo. El hombre ha sido corrompido y vive en la trampa de Satanás. Toda la gente vive en la carne, en los deseos egoístas y ni una sola entre ellas es compatible conmigo. Están las que dicen que son compatibles conmigo, pero adoran ídolos vagos. Aunque reconocen que Mi nombre es santo, se embarcan en un camino que va en sentido contrario a Mí y sus palabras están llenas de arrogancia y autoconfianza. Esto se debe a que, en la raíz, todos están en contra de Mí y son incompatibles conmigo. Todos los días buscan rastros de Mí en la Biblia y encuentran al azar pasajes “adecuados” que leen sin cesar y que recitan como las escrituras. No saben cómo ser compatibles conmigo, ni qué significa estar contra Mí. Solo leen las escrituras a ciegas. Confinan dentro de la Biblia a un Dios vago al que nunca han visto y al que son incapaces de ver y lo sacan para mirarlo cuando les place. Creen en Mi existencia solo dentro del alcance de la Biblia y me equiparan con ella; sin la Biblia Yo no existo y sin Mí no existe la Biblia. No prestan atención a Mi existencia o acciones, sino que dedican una atención extrema y especial a todas y a cada una de las palabras de las Escrituras. Muchas más incluso creen que Yo no debería hacer nada que quisiera a menos que las Escrituras lo predijeran. Le atribuyen demasiada importancia a las Escrituras. Se puede decir que ven las palabras y expresiones como demasiado importantes, hasta el punto de que usan versículos de la Biblia para medir cada palabra que digo y para condenarme. Lo que buscan no es el camino de la compatibilidad conmigo, o el camino de la compatibilidad con la verdad, sino el camino de la compatibilidad con las palabras de la Biblia, y creen que cualquier cosa que no se ciña a la Biblia, sin excepción, no es Mi obra. ¿No son esas personas los descendientes sumisos de los fariseos? Los fariseos judíos usaron la ley de Moisés para condenar a Jesús. No buscaron la compatibilidad con el Jesús de esa época, sino que diligentemente siguieron la ley al pie de la letra, hasta el grado de que, después de haberlo acusado de no seguir la ley del Antiguo Testamento y de no ser el Mesías, al final crucificaron al inocente Jesús. ¿Cuál era su sustancia? ¿No era que no buscaban el camino de la compatibilidad con la verdad? Se obsesionaron con todas y cada una de las palabras de las Escrituras mientras que no prestaron atención a Mi voluntad ni a los pasos ni métodos de Mi obra. No eran personas que buscaran la verdad, sino que se aferraban a las palabras; no eran personas que creyeran en Dios, sino que creían en la Biblia. En esencia, eran los guardianes de la Biblia. Con el fin de salvaguardar los intereses de la Biblia, de sostener la dignidad de la Biblia y de proteger la reputación de la Biblia, llegaron tan lejos que crucificaron al misericordioso Jesús. Lo hicieron solamente en aras de defender la Biblia y por el bien de mantener el estatus de todas y cada una de las palabras de la Biblia en los corazones de las personas. Así que prefirieron abandonar su futuro y la ofrenda por el pecado para condenar a muerte a Jesús, que no se conformaba a la doctrina de las Escrituras. ¿No fueron todos lacayos de todas y cada una de las palabras de las Escrituras?

¿Y qué pasa hoy con las personas? Cristo ha llegado para liberar la verdad, pero preferirían expulsarlo de este mundo para poder entrar al cielo y recibir la gracia. Preferirían negar por completo la venida de la verdad con el fin de salvaguardar los intereses de la Biblia, y preferirían volver a crucificar al Cristo encarnado de nuevo con el fin de asegurar la existencia eterna de la Biblia. ¿Cómo puede el hombre recibir Mi salvación cuando su corazón es tan malvado y su naturaleza tan opuesta a Mí? Vivo entre los hombres, pero el hombre no sabe de Mi existencia. Cuando hago brillar Mi luz sobre el hombre, todavía sigue ignorando Mi existencia. Cuando desato Mi ira sobre el hombre, niega Mi existencia aun con mayor fuerza. El hombre busca la compatibilidad con las palabras y con la Biblia, pero ni una sola persona viene ante Mí para buscar el camino de la compatibilidad con la verdad. El hombre dirige su mirada hacia Mí en el cielo y dedica un interés especial a Mi existencia en el cielo, pero nadie se preocupa por Mí en la carne, porque Yo, que vivo entre los hombres, soy demasiado insignificante. Los que sólo buscan la compatibilidad con las palabras de la Biblia, y que sólo buscan la compatibilidad con un Dios impreciso, son un espectáculo deplorable para Mí. Esto se debe a que lo que ellos adoran son palabras muertas y un Dios que es capaz de darles tesoros incalculables. Lo que ellos adoran es un Dios que se pondría a merced del hombre, un Dios que no existe. ¿Entonces qué pueden obtener tales personas de Mí? La bajeza del hombre es sencillamente indescriptible. Los que están en Mi contra, que me hacen incesantes demandas, que no tienen amor por la verdad, que se rebelan contra Mí, ¿cómo podrían ser compatibles conmigo?

Los que están en Mi contra no son compatibles conmigo. Tampoco lo son los que no aman la verdad. Los que se rebelan contra Mí todavía están más en Mi contra y son aun más incompatibles conmigo. Todos los que no son compatibles conmigo los entrego a manos del maligno y a la corrupción del maligno, les doy rienda suelta para que pongan de manifiesto su maleficencia y por último se los entrego al maligno para que los devore. No me importa cuántos me adoren, es decir, no me importa cuánta gente crea en Mí. Todo lo que me importa es cuántos son compatibles conmigo. Esto se debe a que todos los que no son compatibles conmigo son los malvados que me traicionan; son Mis enemigos y no voy a “consagrar” a Mis enemigos en Mi casa. Los que son compatibles conmigo me servirán para siempre en Mi casa y los que van en Mi contra para siempre sufrirán Mi castigo. A los que solo se preocupan por las palabras de la Biblia y no les interesa la verdad ni buscan Mis pasos, están contra Mí, porque me limitan de acuerdo con la Biblia y me confinan dentro de la Biblia, y por eso blasfeman en extremo contra Mí. ¿Cómo podrían esas personas venir ante Mí? No prestan atención a Mis hechos o a Mi voluntad ni a la verdad, sino que se obsesionan con las palabras, palabras que matan. ¿Cómo pueden esas personas ser compatibles conmigo?

He expresado tantas palabras y también he expresado Mi voluntad y Mi carácter, pero aun así, las personas todavía son incapaces de conocerme y de creer en Mí. O se podría decir que las personas todavía son incapaces de obedecerme. Los que viven en la Biblia, los que viven en medio de la ley, los que viven en la cruz, los que viven de acuerdo con las doctrinas, los que viven entre la obra que Yo hago en la actualidad, ¿cuál de ellos es compatible conmigo? Solo pensáis en recibir bendiciones y recompensas, pero nunca habéis pensado en cómo ser realmente compatibles conmigo, o cómo evitar estar en contra de Mí. Estoy tan decepcionado de vosotros porque os he dado tanto, pero he obtenido tan poco de vosotros. Vuestro engaño, vuestra arrogancia, vuestra codicia, vuestros deseos extravagantes, vuestra traición, vuestra desobediencia, ¿qué de esto podría escapar a Mi vista? Sois descuidados conmigo, jugáis conmigo, me insultáis, me aduláis, me exigís y me chantajeáis con sacrificios, ¿cómo podría tal maleficencia eludir Mi castigo? Todas estas fechorías son prueba de vuestra enemistad contra Mí y de vuestra incompatibilidad conmigo. Cada uno de vosotros creéis ser tan compatibles conmigo, pero, si fuese así, ¿a quién se aplicaría esa evidencia irrefutable? Creéis que poseéis la máxima sinceridad y lealtad hacia Mí. Pensáis que sois tan bondadosos, tan compasivos y que me habéis dedicado tanto. Pensáis que habéis hecho más que suficiente por Mí, ¿pero habéis alguna vez comparado esas creencias con vuestras acciones? Digo que sois bastante arrogantes, bastante codiciosos, bastante negligentes; los trucos con los que me engañáis son bastante ingeniosos y tenéis bastantes intenciones despreciables y métodos despreciables. Vuestra lealtad es demasiado pobre, vuestra sinceridad es demasiado miserable y vuestra conciencia es aún más deficiente. Hay demasiada malicia en vuestros corazones y nadie se libra de ella, ni siquiera Yo. Me cerráis la puerta por el bien de vuestros hijos, de vuestros maridos o de vuestra propia protección. En vez de preocuparos por Mí, os preocupáis por vuestra familia, vuestros hijos, vuestro estatus, vuestro futuro y vuestra propia satisfacción. ¿Cuándo habéis pensado en Mí mientras hablabais o actuabais? En los días helados, vuestros pensamientos están ocupados por vuestros hijos, vuestros maridos, vuestras esposas o vuestros padres. En los días de bochorno, tampoco tengo lugar en vuestros pensamientos. Cuando desempeñas tu deber, estás pensando en tus propios intereses, en tu propia seguridad personal o los miembros de tu familia. ¿Qué has hecho que fuera para Mí? ¿Cuándo has pensado en Mí? ¿Cuándo te has dedicado, a cualquier costo, a Mí y Mi obra? ¿Dónde está la evidencia de tu compatibilidad conmigo? ¿Dónde está la realidad de tu lealtad hacia Mí? ¿Dónde está la realidad de tu obediencia a Mí? ¿Cuándo no ha sido tu intención la de obtener Mis bendiciones? Os burláis de Mí y me engañáis, jugáis con la verdad, escondéis la existencia de la verdad y traicionáis la esencia de la verdad. ¿Qué os espera en el futuro al ir en contra de Mí de esta manera? Solo buscáis la compatibilidad con un Dios impreciso y solo buscáis una creencia vaga, pero no sois compatibles con Cristo. ¿Vuestra maleficencia no recibirá la misma retribución que la que merecen los malvados? En aquel momento, os daréis cuenta de que nadie que no sea compatible con Cristo puede escapar del día de la ira, y descubriréis qué clase de retribución vendrá sobre los que están en contra de Cristo. Cuando ese día llegue, vuestros sueños de ser bendecidos por vuestra creencia en Dios y de poder entrar en el cielo, se harán añicos. Sin embargo, no será así para los que son compatibles con Cristo. Aunque han perdido mucho, aunque han sufrido muchas dificultades, recibirán toda la herencia que Yo le dejo a la humanidad. Finalmente, entenderéis que solo Yo soy el Dios justo y que solo Yo soy capaz de llevar a la humanidad a su hermoso destino.

de “La Palabra manifestada en carne”

Antes del contacto con Cristo, tal vez creas que tu carácter ha sido totalmente transformado, que eres un leal seguidor de Cristo, que nadie es más digno que tú de recibir las bendiciones de Cristo y que, habiendo recorrido muchos caminos, realizado mucha obra y dado mucho fruto, indudablemente serás uno de los que recibirán la corona al final. Sin embargo, hay una verdad que no conoces: el carácter corrupto del hombre y su rebeldía y resistencia son expuestos cuando este ve a Cristo, y la rebeldía y resistencia que se exhiben en ese momento son expuestas absoluta y completamente, más que en cualquier otro momento. Esto se debe a que Cristo es el Hijo del hombre —un Hijo del hombre que posee una humanidad normal—, a quien el hombre ni honra ni respeta. Es gracias a que Dios vive en la carne que la rebeldía del hombre sale a la luz de una forma tan completa y con tan vívido detalle. Así pues, Yo digo que la venida de Cristo ha sacado a la luz toda la rebeldía de la humanidad y ha puesto en claro relieve su naturaleza. A esto se le llama “tentar a un tigre a que baje de la montaña” o “tentar a un lobo a que salga de su cueva”. ¿Te atreves a decir que eres leal a Dios? ¿Te atreves a decir que manifiestas una obediencia total a Dios? ¿Te atreves a decir que no eres rebelde? Algunos dirán: cada vez que Dios me pone en un nuevo entorno, invariablemente me someto sin queja alguna y, además, no albergo ningún concepto acerca de Dios. Otros dirán: cualquier cosa que Dios me encomiende, yo lo hago lo mejor posible y nunca soy negligente. En ese caso, os pregunto lo siguiente: ¿Podéis ser compatibles con Cristo cuando vivís junto a Él? Y ¿por cuánto tiempo seréis compatibles con Él? ¿Un día? ¿Dos días? ¿Una hora? ¿Dos horas? Vuestra fe puede muy bien ser encomiable, pero no tenéis mucho en lo relativo a la constancia. Una vez estés viviendo realmente con Cristo, tu santurronería y prepotencia quedarán poco a poco al descubierto mediante tus palabras y acciones, y también tus deseos arrogantes y tu mentalidad desobediente y descontenta se pondrán de manifiesto de forma natural. Finalmente, tu arrogancia se volverá aún más grande, hasta que estés tan en conflicto con Cristo como el agua lo está con el fuego, y luego tu naturaleza quedará completamente expuesta. En ese momento tus nociones ya no podrán permanecer ocultas, tus quejas también saldrán de manera natural y tu naturaleza humana despreciable saldrá completamente a la luz. Sin embargo, aun entonces continúas negándote a reconocer tu propia rebeldía, creyendo, en cambio, que un Cristo como este no es fácil de aceptar para el hombre, que es demasiado estricto con él y que te someterías plenamente si Él fuera un Cristo más amable. Creéis que la rebeldía está justificada, que solo os rebeláis contra Él cuando os empuja demasiado. Ni una sola vez habéis pensado que no consideráis a Cristo como Dios y que no tenéis intención de obedecerle. Más bien, insistes tercamente en que Cristo actúe de acuerdo con tus deseos y tan pronto como Él hace alguna cosa que no esté de acuerdo con tus ideas, entonces tú crees que Él no es Dios, sino un hombre. ¿No hay acaso muchos entre vosotros que habéis luchado contra Él en estos términos? Después de todo, ¿en quién creéis y de qué manera buscáis?

Extracto de ‘Quienes son incompatibles con Cristo indudablemente se oponen a Dios’ en “La Palabra manifestada en carne

Siempre deseáis ver a Cristo, pero Yo os exhorto a que no os tengáis en tan alta estima; todo el mundo puede ver a Cristo, pero Yo digo que nadie es apto para ver a Cristo. Debido a que la naturaleza del hombre está llena de maldad, arrogancia y rebeldía, en el momento en el que veas a Cristo, tu naturaleza te destruirá y te condenará a muerte. Tal vez tu relación con un hermano (o una hermana) no muestre mucho sobre ti, pero no es tan simple cuando te relacionas con Cristo. En cualquier momento, tus conceptos pueden echar raíces, tu arrogancia puede comenzar a germinar y tu rebeldía puede comenzar a dar frutos. ¿Cómo puedes tú, con esa clase de humanidad, ser apto para relacionarte con Cristo? ¿Eres verdaderamente capaz de tratarlo como Dios en cada momento de cada día? ¿Tendrás verdaderamente la realidad de la sumisión a Dios? Adoráis al Dios excelso dentro de vuestro corazón como Jehová, al tiempo que consideráis al Cristo visible como un hombre. ¡Vuestro sentido es muy inferior y vuestra humanidad es demasiado vil! Sois incapaces de considerar a Cristo siempre como Dios; solo ocasionalmente, cuando os apetece, os aferráis a Él y lo adoráis como Dios. Es por eso que os digo que no sois creyentes de Dios, sino una pandilla de cómplices que lucha contra Cristo. Hasta los hombres que son bondadosos con otros son recompensados; sin embargo, Cristo, que ha hecho tal obra entre vosotros, no ha recibido ni el amor del hombre ni su recompensa y sumisión. ¿Acaso no es eso algo sumamente desgarrador?

Extracto de ‘Quienes son incompatibles con Cristo indudablemente se oponen a Dios’ en “La Palabra manifestada en carne”

Tal vez en todos tus años de fe en Dios, nunca hayas maldecido a nadie ni cometido una mala acción, sin embargo, en tu relación con Cristo, no puedes decir la verdad, actuar honestamente u obedecer la palabra de Cristo. En ese caso, Yo digo que tú eres la persona más siniestra y malévola del mundo. Quizás eres excepcionalmente amable y dedicado a tus parientes, tus amigos, tu esposa (o esposo), tus hijos e hijas y tus padres, y nunca te aprovechas de nadie, pero si eres incapaz de ser compatible con Cristo, si eres incapaz de relacionarte en armonía con Él, entonces, aun si gastas todo lo que tienes ayudando a tus vecinos, o si le brindas a tu padre, a tu madre y a los miembros de tu casa un cuidado meticuloso, te diría que sigues siendo un ser malvado y, más aún, lleno de trucos astutos. No pienses que solo porque te llevas bien con los demás o haces algunas buenas obras eres compatible con Cristo. ¿Tú crees que tus intenciones caritativas pueden conseguir para ti las bendiciones del cielo? ¿Piensas que llevar a cabo unas cuantas buenas acciones sustituye tu obediencia? Ninguno de vosotros es capaz de aceptar el trato ni recibir la poda, y para todos es difícil abrazar la humanidad normal de Cristo, a pesar de que estáis proclamando constantemente vuestra obediencia a Dios. Una fe como la vuestra tendrá una retribución adecuada. Dejad de entregaros a ilusiones fantasiosas y al deseo de ver a Cristo, porque sois de estatura muy baja, tanto así, que ni siquiera sois dignos de verlo. Cuando estés completamente purgado de tu rebeldía y puedas estar en armonía con Cristo, en ese momento Dios se te aparecerá de una forma natural. Si vas a ver a Dios sin haber pasado por la poda o el juicio, indudablemente te convertirás en un adversario de Dios y estarás destinado a la destrucción. La naturaleza del hombre es inherentemente hostil hacia Dios, porque todos los hombres han sido sometidos a la corrupción más profunda de Satanás. Si el hombre trata de relacionarse con Dios a partir de su propia corrupción, ciertamente nada bueno puede salir de eso; sus acciones y palabras indudablemente expondrán su corrupción a cada paso, y al relacionarse con Dios, su rebeldía se revelará en todos sus aspectos. Inconscientemente, el hombre viene a oponerse a Cristo, a engañar a Cristo y a abandonar a Cristo; cuando eso ocurre, el hombre se encuentra en un estado aún más precario y, si esto continúa, se convertirá en objeto de castigo.

Extracto de ‘Quienes son incompatibles con Cristo indudablemente se oponen a Dios’ en “La Palabra manifestada en carne”

Actualmente, existen muchas verdades que el hombre no entiende. ¿Qué significa que el hombre no entiende? Significa que la humanidad, que es corrupta, tiene puntos de vista y opiniones que, en muchos aspectos, no concuerdan con los puntos de vista y opiniones de Dios encarnado. Significa que los principios y fundamentos a partir de los que el hombre trata muchas cosas no concuerdan con los de Dios encarnado. ¿Y dónde radica la raíz de este problema? ¿Qué factor afecta a las relaciones entre Dios y el hombre? El carácter corrupto de la humanidad. Es decir, la humanidad sigue estando del lado de Satanás, el hombre vive confiando en el veneno de Satanás, y es el carácter y la esencia de Satanás lo que las personas manifiestan en su manera de vivir. La esencia de Dios es la verdad, es inmutable. Así que, ¿quién debe cambiar para lograr concordar con Dios? (La humanidad). La humanidad, por supuesto, de eso no cabe duda. ¿Cómo va a cambiar entonces la humanidad? Debe presentarse ante Dios y aceptar la verdad, ya que este es el único camino con el que cuenta el hombre para lograr concordar con Dios en Su perspectiva de las cosas y en los principios por los que actúa. Una vez que se pisa este camino, la actitud y la perspectiva de las cosas, los principios por los que actúas y todo lo demás, comenzarán gradualmente a concordar con Dios. De este modo, cada vez habrá menos barreras entre Dios y tú, no existirán más contradicciones y tus intentos de someter a Dios a escrutinio serán cada vez menos frecuentes.

Extracto de ‘Es importante rectificar las relaciones entre el hombre y Dios’ en “Registros de las pláticas de Cristo”

Al procurar cambiar tu carácter, debes alcanzar una determinada etapa en tu entendimiento de ti mismo, por medio de la cual puedes descubrir los venenos satánicos que se encuentran en tu naturaleza. Debes saber lo que significa desafiar a Dios, así como rebelarse contra Él, y debes aprender cómo hacer las cosas conforme a la verdad en todos los asuntos. Debes obtener también algo de entendimiento de la voluntad de Dios y de Sus exigencias para con la humanidad. Debes poseer conciencia y razón delante de Dios, no debes alardear ni engañar a Dios y no debes hacer nada que se resista a Dios. Así, habrás cambiado tu carácter. Aquellos cuyo carácter se ha transformado sienten reverencia por Dios en lo profundo de sus corazones y su rebeldía contra Él poco a poco disminuye. Además, en el cumplimiento de sus deberes ya no necesitan que otros se preocupen por ellos ni el Espíritu Santo tampoco tiene que hacer siempre la obra de disciplina en ellos. Pueden básicamente someterse a Dios y la verdad está presente en sus opiniones sobre las cosas. Todo esto equivale a haberse vuelto compatible con Dios.

Extracto de ‘Solo buscando la verdad puede uno lograr un cambio en el carácter’ en “Registros de las pláticas de Cristo”

Señales del fin del mundo en la Biblia han aparecido: El Señor Jesús ha regresado

Señales del fin del mundo en la Biblia han aparecido: El Señor Jesús ha regresado

Ahora nos encontramos al final de los últimos días y muchos hermanos y hermanas que creen sinceramente en el Señor y esperan Su regreso seguramente deben estar pensando en esta cuestión. En el capítulo 22, versículo 12 del Apocalipsis, el Señor Jesús profetizó: “He aquí, yo vengo pronto”. El Señor nos prometió que vendría de nuevo en los últimos días; así pues ¿ya ha vuelto? Esta pregunta es muy importante para nosotros los cristianos, así que, ¿cómo sabemos exactamente si el Señor ha regresado o no? En realidad, el Señor Jesús ya nos lo ha dicho a través de las profecías bíblicas y, si reunimos todos los datos y los ponderamos seriamente, entonces encontraremos la respuesta.

Ahora nos encontramos al final de los últimos días y muchos hermanos y hermanas que creen sinceramente en el Señor y esperan Su regreso seguramente deben estar pensando en esta cuestión. En el capítulo 22, versículo 12 del Apocalipsis, el Señor Jesús profetizó: “He aquí, yo vengo pronto”. El Señor nos prometió que vendría de nuevo en los últimos días; así pues ¿ya ha vuelto? Esta pregunta es muy importante para nosotros los cristianos, así que, ¿cómo sabemos exactamente si el Señor ha regresado o no? En realidad, el Señor Jesús ya nos lo ha dicho a través de las profecías bíblicas y, si reunimos todos los datos y los ponderamos seriamente, entonces encontraremos la respuesta.

1. La aparición de la guerra, el hambre y los terremotos

En Mateo, capítulo 24, versículos del 6 al 8, dice: “Y habréis de oír de guerras y rumores de guerras. ¡Cuidado! No os alarméis, porque es necesario que todo esto suceda; pero todavía no es el fin. Porque se levantará nación contra nación, y reino contra reino, y en diferentes lugares habrá hambre y terremotos. Pero todo esto es sólo el comienzo de dolores”. Los desastres que se han producido en todo el mundo en los últimos años son cada vez más graves y, para horror del hombre, los terremotos, las inundaciones, las sequías, los incendios forestales, las hambrunas y los brotes de enfermedades son frecuentes y están muy extendidos. El mundo se encuentra en un estado cambiante y turbulento, y la guerra, los actos violentos, los conflictos regionales y los atentados terroristas se producen con frecuencia y siguen agravándose. Por ejemplo, en abril de 2015, dieciséis estados de Estados Unidos descubrieron que tenían el virus de la gripe aviar y los expertos dictaminaron que aquel era el peor brote de gripe aviar en Estados Unidos en 30 años. El 25 de abril de 2015, un terremoto de 8,1 grados en la escala de Richter tuvo lugar en el centro de Nepal, causando alrededor de 9.000 muertos y 22.000 heridos. Fue el mayor desastre natural que ha golpeado a Nepal en más de 80 años. Entre noviembre de 2015 y julio de 2016, París, Bruselas y Niza sufrieron varios atentados terroristas que causaron la muerte de al menos 200 personas y más de 700 heridos. En abril de 2016, la India experimentó su peor sequía en 40 años, lo que provocó que más de 300 millones de personas tuvieran problemas para encontrar agua suficiente para beber. Del 4 al 6 de febrero de 2017, debido a las fuertes nevadas, se produjeron una serie de avalanchas a lo largo de la frontera entre Afganistán y Pakistán que causaron la muerte de más de 100 personas y afectaron a 2.617 familias, lo cual dio un total de 15.702 personas. Al amanecer del 1 de abril de 2017, las inundaciones y los deslizamientos de tierra causados por las fuertes lluvias afectaron a Mocoa, Colombia, causando al menos 316 muertos, 332 heridos y 103 desaparecidos. Fue el tercer desastre relacionado con el clima en la historia de Colombia y es considerado el peor que haya afectado a Mocoa. Es precisamente la frecuencia de estos desastres lo que sirve como un recordatorio a la humanidad por parte de Dios y a partir de ellos vemos que esta profecía bíblica se cumplió ya hace mucho y que el Señor ha regresado.

2. La restauración de Israel


En Mateo, capítulo 24, versículos del 32 al 33, dice: “Y de la higuera aprended la parábola: cuando su rama ya se pone tierna y echa las hojas, sabéis que el verano está cerca. Así también vosotros, cuando veáis todas estas cosas, sabed que El está cerca, a las puertas”. Como todos sabemos, se habla de la higuera que extiende sus hojas en referencia a la restauración de Israel. Israel fue restaurado el 14 de mayo de 1948. Estas escrituras nos dicen que cuando veamos a Israel restaurado, el Hijo del Hombre está a la puerta. Ya han pasado 70 años desde que Israel fue restaurado; hace 70 años, el Señor estaba a la puerta, entonces ¿no ha regresado ya hace mucho? Está muy claro que esta profecía del regreso del Señor Jesús también se ha cumplido.


3. Será predicado este evangelio en todo el mundo


En Mateo, capítulo 24, versículos 14, dice: “Y este evangelio del reino se predicará en todo el mundo como testimonio a todas las naciones, y entonces vendrá el fin” “Este evangelio […] se predicará en todo el mundo” significa que cuando en todo el mundo se haya escuchado el evangelio del Señor Jesús, Cristo vendrá. (No significa que todas las personas del mundo hayan escuchado el evangelio o crean en Cristo). Cuando el Señor Jesús fue clavado en la cruz y completó Su obra de redención, el Espíritu Santo comenzó a guiar a los discípulos y apóstoles para que dieran testimonio del Señor Jesús. Desde entonces, el evangelio del Señor se ha difundido gradualmente a través de todo tipo de canales, como la radio, Internet, los libros, los folletos del evangelio o la evangelización de los creyentes. El cristianismo se ha establecido en todo el mundo y muchos países incluso tienen al cristianismo como su religión nacional. Los cristianos también se han extendido por todo el mundo desde hace mucho tiempo, e incluso hay muchos que aceptan el Evangelio del Señor Jesús en China, que está gobernada por un partido político ateo. El Evangelio de la redención del Señor Jesús se ha extendido desde hace mucho tiempo hasta los confines del mundo. Queridos hermanos y hermanas, pensadlo un momento: ¿Qué nación o región del mundo nunca ha escuchado el evangelio del Señor Jesús?

4. La maldad abundará y el amor de los creyentes se enfriará


En Mateo, capítulo 24, versículos 12, dice: “Y debido al aumento de la iniquidad, el amor de muchos se enfriará”. La maldad está aumentando ahora en el mundo de la religión, que ya no tiene la obra del Espíritu Santo ni la presencia de Dios. Aunque algunos parezcan tener una creencia ferviente, todavía caminan por la senda de lo mundano. La codicia de la riqueza es la tónica general entre los creyentes; algunos venden todo tipo de bienes en sus iglesias, otros se dedican a los negocios y otros dirigen fábricas y se dedican a hacer dinero. No se preocupan por trabajar para el Señor y viven inmersos en los enredos mundanos. Cuando los pastores y ancianos predican, se enfocan solamente en explicar el conocimiento bíblico y las teorías teológicas en vez de predicar las palabras del Señor; no dan testimonio del Señor ni lo exaltan, no conducen a los creyentes a buscar entender la voluntad del Señor. Y, así, terminan llevando a sus oyentes al conocimiento bíblico y su rebaño se aleja cada vez más de Dios. Algunos pastores y ancianos compiten entre sí y se involucran en disputas por celos, hasta tal punto que incluso forman camarillas, se dividen en diferentes facciones y pandillas, roban ofrendas, se involucran en conductas sexuales inapropiadas y no tienen en absoluto un corazón temeroso de Dios. Esos actos malvados están ocurriendo con cada vez mayor frecuencia en el mundo religioso y las iglesias están cada vez más desoladas. Estas cosas inevitablemente nos recuerdan al fin de la Era de la Ley, cuando el templo que antes había estado lleno de la gloria de Jehová parecía desolado, los sacerdotes hacían pobres sacrificios y el templo se convirtió en un mercado. ¿Hay alguna diferencia entre las iglesias de hoy y el templo del final de la Era de la Ley? Esto nos hace darnos cuenta de que esta profecía bíblica se ha cumplido totalmente y el Señor ha regresado.

5. La aparición de falsos Cristos y falsos profetas


Dice en Marcos capítulo 13, versículo 6, que cuando los discípulos preguntaron al Señor Jesús qué presagios habría para Su segunda venida en los últimos días, el Señor Jesús dijo: “Muchos vendrán en mi nombre diciendo: ‘Yo soy el Cristo’, y engañarán a muchos”. Y está registrado en Mateo capítulo 24, versículo 24, “Porque se levantarán falsos Cristos y falsos profetas, y mostrarán grandes señales y prodigios, para así engañar, de ser posible, aun a los escogidos”.


El Señor Jesús profetizó que cuando regresara en los últimos días, aparecerían falsos Cristos y falsos profetas. En los últimos años, falsos Cristos y falsos profetas han aparecido uno tras otro en países como China, Corea del Sur y Japón. Se llaman Cristo a sí mismos y no sólo usurpan el nombre de Jesús, sino que también tratan de imitar las señales y maravillas del Señor Jesús, sanando a los enfermos, expulsando demonios, etc. Con la aparición de tantos falsos Cristos, podemos ver que esta profecía concerniente al regreso del Señor Jesús se ha cumplido, pues si aparecen falsos Cristos es que el verdadero Cristo ya ha venido. En este momento, con mayor razón debemos tomar la iniciativa y buscar la apariencia y la obra de Dios. Tal vez algunos hermanos y hermanas puedan decir: “Ahora han aparecido muchos falsos Cristos y falsos profetas. Si tomamos la iniciativa de buscarlos e investigarlos, ¿qué haremos si nos engañan?”. Pero si no buscamos e investigamos la aparición y la obra de Dios porque tenemos miedo de ser engañados, no sabremos si el Señor ha regresado y ¿acaso no nos haría eso aún más propensos a ser abandonados? ¿No estaríamos dejando de comer por miedo a atragantarnos y perdiendo mucho por querer salvar un poco? Con esto nos damos cuenta de que adoptar una actitud de no escuchar nada, no ver nada y no tocar nada hacia todos los que predican la venida del Señor por temor a ser engañados es una tontería. Si queremos darle la bienvenida al regreso del Señor Jesús, entonces es crucial poder diferenciar entre los falsos Cristos y el verdadero Cristo. Sólo así podemos darle la bienvenida al Señor y no dejarnos engañar. Entonces, ¿cuáles son las características de un falso Cristo? El Señor Jesús dijo, “Porque se levantarán falsos Cristos y falsos profetas, y mostrarán grandes señales y prodigios”. A partir de las palabras del Señor, podemos reconocer los rasgos principales de los falsos Cristos: sólo pueden realizar algunas señales y maravillas sencillas y predican falacias que parecen verdaderas pero que en realidad son falsas para engañar a la gente; son completamente incapaces de expresar cualquier verdad que resuelva el problema de la humanidad respecto al pecado y la confesión, y tampoco pueden salvar a la humanidad de su propia corrupción. Esto se debe a que la esencia de los falsos Cristos es la misma de los espíritus malignos extremadamente malvados y están completamente desprovistos de verdad. Sólo Cristo es la verdad, el camino y la vida; sólo Cristo puede expresar la verdad, mostrarnos el camino y darnos la vida. Todos aquellos que no pueden expresar la verdad para proveernos de ella y sólo pueden mostrar algunas señales y maravillas simples son falsos Cristos; ese es el principio fundamental de cómo diferenciar a los falsos Cristos del verdadero Cristo. Teniendo como base las palabras del Señor no debemos preocuparnos de ser engañados. Para saber diferenciar más concretamente entre los falsos Cristos y el verdadero Cristo, podéis ver este maravilloso video, Cómo diferenciar entre el Cristo verdadero y los falsos Cristos.

A partir de los hechos arriba mencionados, nos damos cuenta de que todas las profecías concernientes al regreso del Señor Jesús se han cumplido: el Señor ha regresado. Sin embargo, mucha gente seguramente se preguntará: “Si el Señor ha regresado, ¿por qué no le hemos dado todavía la bienvenida?”. ¿Alguna vez has pensado que podría haber algo equivocado en la manera en que practicamos la bienvenida al regreso del Señor Jesús? Cuando se trata del regreso del Señor Jesús, muchas personas hacen de la protección contra los falsos Cristos su prioridad número uno. Se aferran a sus conceptos e imaginaciones y creen que todos los que dan testimonio del regreso del Señor son falsos, y no se preocupan de cómo ser una virgen prudente y escuchar la voz de Dios. Algunas personas se centran en observar y esperar, en aferrarse al nombre del Señor Jesús y mantener Su senda. Pero eso no es más que una espera pasiva y nunca toman la iniciativa ni salen a buscar e investigar, no se preocupan de escuchar la voz del Señor. ¿Cómo podemos darle la bienvenida al Señor practicando de esa manera? El Señor Jesús dijo: “Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco y me siguen” (Juan 10:27). “Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá” (Lucas 11:9).Bienaventurados los pobres en espíritu, pues de ellos es el reino de los cielos. […] Bienaventurados los de limpio corazón, pues ellos verán a Dios” (Mateo 5:3, 8). El Señor es fiel, y mientras alberguemos un corazón que busque, investiguemos activamente la aparición y obra del Señor en los últimos días, escuchemos con atención la voz del Señor y veamos si ese camino tiene alguna expresión de la verdad y si puede o no proporcionarnos vida, ¡entonces el Señor seguramente nos guiará para reconocer Su segunda venida!
Tras leer este artículo entendemos que se han cumplido todas las profecías concernientes al regreso del Señor Jesús. Entonces, ¿cómo debemos dar la bienvenida al regreso del Señor Jesús? Recomendamos la página del evangelio El Señor ha regresado, para así poder continuar buscando e investigando este aspecto de la verdad. Si tienes alguna otra luz, esclarecimiento o dificultad respecto a este artículo, deja un comentario o comunícate online con nosotros a través del chat en vivo de nuestra página web.

Las escrituras tomadas de LA BIBLIA DE LAS AMERICAS® (LBLA) Copyright © 1986, 1995, 1997 por The Lockman Foundation usado con permiso. www.LBLA.com.

Cómo orar para obtener la obra del Espíritu Santo

Por Cindy, Estados Unidos

La oración es la forma en que nosotros, como cristianos, nos acercamos a Dios, así como una condición necesaria para que seamos conmovidos por el Espíritu Santo, e iluminados y guiados por Dios. Si oramos genuinamente a Dios, y entendemos los principios y prácticas de la oración, cuando encontremos dificultades o dilemas en nuestra vida, podremos enfrentarlos de una manera relajada.

¿Cómo pueden los cristianos obtener la obra del Espíritu Santo y afrontar los desafíos de la vida con facilidad? Por medio de la oración y la búsqueda, la lectura de la palabra de Dios y la consulta de pasajes de las Escrituras relevantes, recientemente he encontrado algunas formas.

1. Las oraciones sinceras pueden provocar un giro

Jehová Dios dijo: “Me invocaréis, y vendréis a rogarme, y yo os escucharé” (Jeremías 29:12). Dios nos ha dicho claramente que mientras le pidamos ayuda genuinamente en oración, nos ayudará en tiempos difíciles. Hay muchas historias registradas en la Biblia de situaciones que se están dando la vuelta y problemas que se resuelven a través de la oración. Por ejemplo, cuando Josué llevó a los israelitas a la guerra con los amorreos, oró a Jehová Dios y Dios escuchó su oración y luchó por los israelitas. Finalmente, los amorreos fueron derrotados (véase Josué 10:1-14). Y estaban los Ninivitas, que se volvieron corruptos y malvados hasta un punto que ofendió el carácter de Dios, pero cuando el profeta Jonás les comunicó la advertencia de Dios, se vistieron cilicio y cenizas, y ayunaron y oraron durante 40 días, así como renunciaron completamente a sus malos caminos dentro de sus corazones. Cuando Dios vio a los Ninivitas arrepentirse de verdad, les mostró compasión y les permitió seguir viviendo (véase Jonás 3). Otra historia tiene lugar después de que la nación de Israel se derrumbó; los judíos en tierras extranjeras eran incriminados por un noble malvado y estaban en peligro de ser asesinados. En esta crisis, Ester guió a sus conciudadanos judíos a ayunar y orar durante tres días y tres noches y arriesgó voluntariamente su vida para ir a ver al rey. Jehová oyó sus oraciones y, en última instancia, el hombre malvado fue ejecutado. El pueblo judío evitó una gran catástrofe. En esa tierra extranjera también escaparon de convertirse en esclavos y ganaron el respeto y la bondad de los demás (véase Ester 3-8). Podemos ver en estos acontecimientos que cuando miramos genuinamente a Dios y le ofrecemos oraciones sinceras, pueden ocurrir cosas inimaginables.

2. Razones por las que no podemos obtener la obra del Espíritu Santo a través de nuestras oraciones

Tal vez algunos hermanos y hermanas digan: “También oramos a Dios cuando nos enfrentamos a dificultades, pero después de orar por un tiempo todavía no hay resolución. Parece que Dios no escucha nuestras oraciones”. Dios es un Dios fiel, y mientras le oremos sinceramente, él escuchará. Si nuestras oraciones no son aceptadas por Dios, es seguro que hay un problema con nuestras oraciones. En momentos como ese, debemos venir inmediatamente ante Dios y reflexionar sobre la razón por la que nuestras oraciones no estaban en consonancia con la voluntad de Dios, y luego buscar el camino adecuado. A continuación, compartimos en forma concisa algunas razones por las que no podemos obtener la guía del Espíritu Santo.

a. Cuando oramos ¿Estamos genuinamente pidiendo a Dios?

La mayor parte del tiempo, debido a que carecemos de conocimiento genuino de la soberanía y la omnipotencia de Dios, cuando encontramos dificultades en la vida en nuestros corazones confiamos en nosotros mismos y en los que nos rodean, a pesar de que aparentamos estamos orando y confiando todo a Dios. Ese tipo de oración es sólo para mantener las apariencias y es por eso por lo que es poco probable que Dios lo escuche. Por ejemplo, hay una hermana en mi iglesia: había un préstamo que su familia había tomado que tenía que ser pagado pronto, y el principal y los intereses sumaban más de 500.000 yuanes. Tenían sólo tres días para pagarlo, de lo contrario los llevarían a la corte. Frente a esta dificultad, a pesar de que oró a Dios, nunca se sintió totalmente segura en su corazón. Ella y su esposo se apresuraron a hacer uso de sus conexiones, pidiendo prestado dinero donde pudieron, pero no pudieron recolectar lo suficiente. En su ansiedad e impotencia, esta hermana vino ante Dios y oró genuinamente y clamó a Dios, además de que buscó la voluntad de Dios dentro de Sus palabras. Al leer las palabras de Dios entendió que todo estaba en Sus manos, Dios tenía Su tiempo para que el préstamo fuera pagado, y que debía dejarlo en las manos de Dios y obedecer Su orden y arreglos. Una vez que cambió su actitud y confió genuinamente en Dios, estando dispuesta a obedecer Su orden y arreglos, un inquilino que se quedaba en su casa tomó la iniciativa de buscarla y pagar un año de alquiler, así como prestarle algo de dinero. Al final, esa crisis familiar se evitó milagrosamente. Ella comprendió la voluntad de Dios a partir de eso y vio que aunque creía en Dios, nunca lo había entendido. Cuando los problemas estaban en el horizonte, a pesar de que ella había orado a Dios, eso estaba pasando por las mociones. La realidad era que todavía estaba tratando de confiar en su propio pensamiento y capacidades para lidiar con ello. Ella no había sido capaz de sentir y experimentar el gobierno de Dios en ese tipo de ambiente, y como resultado se convirtió en alguien que decía creer en Dios, pero no tenía un lugar para Dios en su corazón. Dios había permitido que ese ambiente llegara sobre ella para que aprendiera a confiar verdaderamente en Dios y a experimentar Su obra de una manera muy real. Esto fue para que pudiera obtener una verdadera comprensión de la soberanía y la omnipotencia de Dios, y realmente confiar en Él en los desafíos futuros.

Está claro que lo que nosotros como seres humanos dedicamos y nos esforzamos no determina el resultado de un asunto, pero todo está decidido por el gobierno de Dios. Es como Jehová Dios dijo en la Biblia: “[…] «No por el poder ni por la fuerza, sino por mi Espíritu» […]” (Zacarías 4:6). Dios dice: “Algunas veces, esperar en Dios no significa pedirle que haga algo utilizando palabras específicas o solicitarle una guía o protección específica. Más bien, es cuando las personas se encuentran con algún problema que pueden clamar a Él de una manera sincera. Así pues, ¿qué hace Dios cuando las personas claman a Él? Cuando el corazón de alguien se conmueve y esa persona piensa ‘Oh, Dios. Yo no puedo hacer esto por mí mismo; no sé cómo hacerlo y me siento débil y negativo’, cuando surgen estos pensamientos en ella ¿acaso Dios no lo sabe? Cuando claman a Dios de esta manera, con sinceridad, ¿Dios accede a ayudarles? A pesar del hecho de que tal vez no hayan pronunciado una sola palabra, muestran sinceridad y, así, Dios accede a ayudarles. Cuando alguien se encuentra con una dificultad especialmente espinosa, cuando no tiene a nadie a quien acudir y cuando se siente particularmente indefenso, pone toda su esperanza en Dios. ¿Cómo son sus oraciones? ¿Cuál es su estado mental? ¿Es esa persona sincera? ¿Existe alguna adulteración en ese momento? Es sólo cuando confías en Dios como si Él fuera lo último a lo que puedes aferrarte para salvar tu vida, esperando que Él te ayude, que tu corazón es sincero. Aunque tal vez no hayas dicho mucho, tu corazón ya se ha conmovido. Esto es, que le das tu corazón sincero a Dios y Dios escucha. Cuando Dios escucha, ve tus dificultades, y te esclarecerá, te guiará y te ayudará” (De “Capítulo 63. Los creyentes primero necesitan comprender las tendencias malvadas del mundo” en “Registros de las pláticas de Cristo”).

Al leer cuidadosamente la palabra de Dios podemos ver que un cambio en un evento es una verdadera manifestación de la soberanía y la omnipotencia de Dios. Debido a que Dios es el Creador, y gobierna sobre todas las cosas y tiene todo a Su alcance, todas las cosas son posibles. Al igual que cuando Josué fue a la guerra con los cinco reyes amorreos (el rey de Jerusalén, el rey de Hebrón, el rey de Jarmut, el rey de Laquis, el rey de Eglón), se enfrentaba a un gran ejército enemigo, por lo que realmente oró y clamó a Jehová Dios. Dios oyó su oración y apoyó a los israelitas, haciendo que el ejército amorita colapsara y cayera en el caos frente a los israelitas. En última instancia, Josué llevó a su pueblo a la victoria sobre los amorreos. Podemos ver de esto que cuando encontramos dificultades, debemos orar y clamar a Dios con un corazón genuino y una actitud sincera, diciéndole cuáles son nuestras deficiencias y dificultades y buscando Su voluntad, iluminación y guía. El Espíritu de Dios puede ver todas las cosas; si ve que somos genuinos, nos dará fe y fortaleza, y nos guiará para resolver nuestras dificultades y problemas.

b. ¿Nuestras oraciones son razonables y obedientes?

Todos pensamos que, dado que creemos en Dios, no importa lo que nos falte, lo que necesitemos o las dificultades que encontremos, siempre y cuando oremos y clamemos a Dios, Él aceptará nuestras peticiones. Pensamos en Dios como una cornucopia, como un cofre del tesoro; cualesquiera que sean nuestras peticiones, serán atendidas. Por ejemplo, cuando estamos en la escuela, pedimos que Dios nos conceda inteligencia y sabiduría para que podamos hacerlo bien en nuestras pruebas y obtener buenas calificaciones; cuando buscamos trabajo, le pedimos a Dios que nos arregle para obtener una buena posición y nos permita ganar un buen ingreso sin demasiado esfuerzo; al buscar pareja, le pedimos a Dios que nos ayude a encontrar una buena media naranja para que podamos tener una familia feliz; cuando alguien en nuestra familia se enferma o algo inesperado sucede, le pedimos a Dios aún más por el cuidado y la protección de Dios, para que pueda acabar con esas dificultades lo antes posible. Le pedimos a Dios que proteja a nuestra familia de enfermedades y desastres para que todo en casa sea pacífico y salga bien. Siempre oramos a Dios de esta manera, pero ¿están nuestras oraciones en línea con Su voluntad?

La Palabra de Dios dice: “[…] algunas personas adoptan la posición errónea cuando oran, e independientemente de que se conforme o no a la voluntad de Dios, le exigen recibir lo que piden. Como resultado, cuanto más oran más insulsos se vuelven. Cuando oras, independientemente de lo que pida, desee y exija tu corazón, o cuando deseas ocuparte de algunos asuntos que no entiendes del todo y le pides a Dios sabiduría, fuerza o esclarecimiento, debes ser razonable en tu forma de hablar. Si no lo eres, y te arrodillas y oras: ‘Dios, dame poder y déjame ver mi naturaleza; te pido que lo hagas. O, te pido que me des esto o aquello, Te pido que me dejes ser de esta forma o de aquella’, esta palabra ‘pedir’ conlleva un elemento de fuerza, y es como ejercer presión sobre Dios para que Él lo haga. Lo que es más, estás predeterminando tus propios asuntos. El Espíritu Santo ve tales oraciones así: como ya lo has predeterminado tú mismo y quieres hacerlo así, ¿cuál será el resultado de este tipo de oración? […] Cuando vienes a la presencia de Dios para orar, debes pensar sobre cómo hablar razonablemente y qué decir para poder convertir tu condición interior en piedad. Humíllate, luego eleva una oración y sentirás algo” (De ‘Capítulo 33. El sentido y la práctica de la oración’ en “Registros de las pláticas de Cristo”).

Dios es el Señor de la creación — Él es el Creador y el Gobernante de todas las cosas en todo el universo, mientras que nosotros los seres humanos somos simplemente minúsculos pequeños seres creados. Aunque hemos sido elevados por Dios y hemos venido ante Él, recibiendo Su riego y pastoreo, nuestro estatus sigue siendo el de la humanidad corrupta. Así que cuando oramos, debemos estar en la posición de un ser creado y simplemente compartir nuestras dificultades con Dios, pidiéndole que lo cuide como lo desee. No podemos simplemente exigir ciegamente a Dios, pedirle que actúe de acuerdo con nuestra propia voluntad, para satisfacer nuestros extravagantes deseos carnales. Si no conocemos nuestro lugar, y en cambio siempre le hacemos exigencias irrazonables, constantemente exigiendo gracia y bendiciones de Él, y cuando nos concede lo que pedimos, damos gracias y alabamos a Dios, pero si las condiciones del momento no son como deseamos, culpamos a Dios o incluso tratamos de razonar con Él, entonces ¿no es esto arrogante e irrazonable? Es como un niño que nunca cuida ni es considerado con sus padres, nunca cumple con los deberes y responsabilidades de un niño, pero siempre les exige artículos. En el momento en que sus padres no satisfacen totalmente sus demandas, los culpan y los reprenden. Sus padres ciertamente dirían que ese niño carece de conciencia, y no estarían complacidos con ellos. Del mismo modo, cuando nos presentamos ante el Creador, si nos falta una actitud de piedad, siempre pidiendo a Dios esto, exigiendo, ciertamente no traeremos a Dios gozo, y no aceptará nuestras oraciones.

Es por eso que debemos venir ante Dios en oración y pidiendo con un corazón de reverencia cuando nos enfrentamos a dificultades. No importa cuál sea el resultado final, tenemos que estar en la posición de un ser creado y someternos al gobierno y los arreglos de Dios. No podemos quejarnos ante Dios. Este es el único tipo de oración que es aceptada por Dios.

c. ¿Está el contenido de nuestras oraciones en consonancia con la voluntad de Dios?

A menudo oramos a Dios por cosas carnales, como buena comida, ropa y disfrute material. Por ejemplo, a veces oramos para que Dios nos bendiga para que ganemos más dinero y nos enriquezcamos; a veces oramos para que nuestros hijos entren en una buena universidad para que puedan salir adelante en la vida y llevar honor a la familia; a veces oramos por la seguridad y el éxito en el trabajo para nosotros y nuestras familias. Pero ¿alguna vez hemos pensado en si Dios aprueba este tipo de oraciones? El Señor Jesús una vez nos enseñó: “Por tanto, no os preocupéis, diciendo: «¿Qué comeremos?» o «¿qué beberemos?» o «¿con qué nos vestiremos?». Porque los gentiles buscan ansiosamente todas estas cosas; que vuestro Padre celestial sabe que necesitáis de todas estas cosas” (Mateo 6:31-32). Podemos entender de la palabra del Señor Jesús que hacer siempre peticiones de Dios por las cosas carnales —lo que comemos y lo que llevamos— no tiene sentido. Eso es porque Dios ya sabe cuáles son nuestras necesidades físicas y ya ha preparado todo para nosotros. Las preocupaciones carnales, como la comida, la ropa y los placeres, son todas temporales. No importa cuánto disfrutemos de estas cosas, no significa que hayamos obtenido la aprobación de Dios, y en particular no significa que hayamos ganado la vida. Por el contrario, si siempre estamos enfocados en el disfrute material, nuestro corazón se moverá más y más lejos de Dios, nos volveremos cada vez más depravados, y si es serio, incitaremos al disgusto de Dios. Es igual que Salomón en la Biblia: en sus años crepusculares se hizo más y más rico y gozó de una prosperidad sin límites, pero cuanto más cómodo estaba, más depravado se volvía. Vivía en libertinaje sin parar, comiendo y bebiendo en exceso, e adquirió más de mil concubinas e incluso se dedicó a la idolatría junto con una mujer gentil. Al final, fue rechazado por Dios.

Entonces, ¿a qué debemos orar para obtener la obra del Espíritu Santo? Esto es lo que el Señor Jesús tuvo que enseñarnos acerca de eso: “Pero buscad primero su reino y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas” (Mateo 6:33). “Vosotros, pues, orad de esta manera: «Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, así en la tierra como en el cielo. Danos hoy el pan nuestro de cada día. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros hemos perdonado a nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal. Porque tuyo es el reino y el poder y la gloria para siempre jamás. Amén»” (Mateo 6:9-13).

La Palabra de Dios dice: “¿Y qué hay en cuanto al contenido de las oraciones? Debes orar, paso a paso, de acuerdo a tu verdadero estado y a aquello que será hecho por el Espíritu Santo, y debes hablar con Dios de acuerdo con la voluntad de Dios y Sus exigencias para el hombre. […] Debes decir: ‘¡Oh Dios! Quiero cumplir mi deber. Con el fin de que Tú seas glorificado en nosotros, y de que puedas disfrutar del testimonio en nosotros, este grupo de personas, no puedo sino consagrarte todo mi ser. Te suplico que obres dentro de nosotros para que yo pueda amarte y satisfacerte verdaderamente y convertirte en el objeto de mi búsqueda’. Cuando tengas esta carga, con toda seguridad Dios te perfeccionará; no sólo oras por tu bien sino también por el bien de llevar a cabo la voluntad de Dios y por el bien de amarlo a Él. Esa es la clase de oración más verdadera” (De ‘Acerca de la práctica de la oración’ en “La Palabra manifestada en carne”).

Las palabras de Dios son muy claras. Como cristianos, debemos orar para que el evangelio de Dios se propague a todos los rincones del universo, para que más personas vengan ante Dios muy pronto, para que la voluntad de Dios se lleve a cabo en el mundo. También debemos orar para que busquemos y comprendamos la voluntad de Dios por medio de Sus palabras y obtengamos una verdadera comprensión de Él; debemos orar para que algún día cercano nos despeguemos de los grilletes del pecado y ya no vivamos en el ciclo de pecar y confesarnos. Nuestras oraciones deben ser para acoger el regreso del Señor, ser considerados con la voluntad de Dios, amar y satisfacer verdaderamente a Dios, y pagar Su amor. Todos estos tipos de oraciones obtienen la aprobación de Dios. Por ejemplo, el mayor deseo de toda la vida de David era construir un templo para Dios para que el pueblo común de Israel pudiera venir ante Dios y adorarlo. Oró sinceramente a Dios por esto e hizo todo tipo de preparativos para edificar el templo. Debido a que sus oraciones estaban en línea con la voluntad de Dios, Dios concedió la petición de David, y más tarde el hijo de David, Salomón, hizo que el templo se erigiera con éxito. Claramente, cuando nuestras oraciones se ajustan a la voluntad de Dios, cuando son genuinas, Dios las concederá. Además, esto nos permitirá establecer una relación adecuada con Dios, obtendremos fe y fortaleza de Él, desarrollaremos obediencia genuina y amor por Él, y llegaremos a ser alguien de acuerdo con la voluntad de Dios.

Hermanos y hermanas, confío en que a partir de esta comunión hayan adquirido cierta comprensión de la importancia de la oración, las razones por las que no podemos obtener la obra del Espíritu Santo a través de nuestras oraciones, y cómo orar de acuerdo con la voluntad de Dios. Cuando encontremos dificultades en la vida, siempre y cuando nos presentemos más ante Dios en la búsqueda, estamos seguros de cosechar una cosecha que nunca hemos imaginado. Y en cuanto a nuestra vida espiritual, si oramos conscientemente y hacemos peticiones de acuerdo con la voluntad y los requisitos de Dios, ciertamente nos guiará e iluminará.

Que Dios nos bendiga con la capacidad de entrar en nuestra práctica de la oración de una manera más práctica. ¡Amén!

Aprender más: Devocionales diarios

Las escrituras tomadas de LA BIBLIA DE LAS AMERICAS® (LBLA) Copyright © 1986, 1995, 1997 por The Lockman Foundation usado con permiso. www.LBLA.com.

¿De qué forma reciben al Señor las vírgenes sabias?

¿Quieres ser una virgen prudente? ¿Sabes cómo reciben al Señor las vírgenes prudentes? Recordando que cuando el Señor Jesús vino a obrar, algunas personas pudieron reconocer que Él era el Mesías venidero, así que lo acogieron y obtuvieron Su redención. Como la mujer samaritana, Pedro y Juan y etc., ellos eran las vírgenes prudentes. Pero también hay algunas personas que no eran capaces de reconocerlo, y encima se resistieron y condenaron a Él, finalmente fueron maldecidas y castigadas por Él. Tal como los fariseos, vieron con sus propios ojos la aparición y la obra del Señor Jesús, pero no eran aptos para reconocerlo, eran vírgenes necias que eran determinadas ser abandonadas por Dios. Todos habían estado esperando la venida del Mesías, ¡pero tuvieron diferentes destinos!
Entonces, ¿cómo recibirán al Señor las vírgenes prudentes cuando Él regrese en los últimos días? ¿Quieres ser una de ellas para acoger al Señor?

Si quiere conocer más, por favor ver: 👇
Vídeos cristianos «El momento de la transformación» Escena 1 – ¿Cambiaremos de forma y seremos arrebatados al reino de los cielos de manera instantánea cuando regrese el Señor?

La parábola de las 10 vírgenes que dijo el Señor Jesús, nos dice que cuando recibimos al Señor en los últimos días, debemos imitar a las cinco vírgenes prudentes y estar despiertos y esperando para centrarse en escuchar la voz de Dios. Si escuchamos a alguien decir “El Señor ha vuelto”, debemos buscar activamente y recibir al Señor. Le invitamos a explorar y comunicarse con nosotros por WhatsApp, para recibir al Señor.

¿Cómo salva Dios al hombre en los últimos días: mostrar señales y prodigios o expresar la verdad?

Al mirar este título, quizás algunos digan: “Cuando el Señor Jesús apareció y obró, mostró muchas señales y prodigios y le dio abundante gracia al hombre. Por supuesto, cuando Él regrese en los últimos días, hará lo mismo, de lo contrario no será el regreso del Señor”. Pero, ¿alguna vez hemos pensado que esto se basa en las palabras del Señor Jesús? Si no, tal punto de vista no es correcto. Con respecto a cómo llevará el Señor a cabo la obra de salvar al hombre en los últimos días, primero vamos a estudiar las profecías de la Biblia. El Señor Jesús dijo: “Aún tengo muchas cosas que deciros, pero ahora no las podéis soportar. Pero cuando Él, el Espíritu de verdad, venga, os guiará a toda la verdad, porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oiga, y os hará saber lo que habrá de venir” (Juan 16:12-13). El Señor Jesús nos dice claramente que el Espíritu Santo de verdad nos guiará a toda la verdad en los últimos días, y el Espíritu Santo es Dios, es decir, Dios expresará la verdad cuando venga. Y además, el libro del Apocalipsis profetiza siete veces: “El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias”. Aquí también nos dice con claridad que el Espíritu Santo hablará a las iglesias en los últimos días, lo que significa que Dios expresará más palabras. Esto es indudablemente cierto.

Dios Todopoderoso dice: “En la obra de los últimos días, la palabra es más poderosa que la manifestación de señales y maravillas, y la autoridad de la palabra sobrepasa la de las señales y las maravillas. La palabra revela todas las actitudes corruptas enterradas en lo profundo del corazón del hombre. No tienes forma de reconocerlas por ti mismo. Cuando te sean reveladas por medio de la palabra, llegarás a descubrirlas de forma natural; no serás capaz de negarlas, y estarás totalmente convencido. ¿No es esta la autoridad de la palabra? Este es el resultado alcanzado por la obra actual de la palabra. Por tanto, el hombre no puede salvarse totalmente de sus pecados por medio de la curación de la enfermedad y la expulsión de los demonios, y no puede ser hecho totalmente completo por medio de la manifestación de señales y maravillas. La autoridad para sanar enfermedades y expulsar demonios sólo le otorga gracia al hombre, pero la carne del hombre sigue perteneciéndole a Satanás y el carácter satánico corrupto permanece dentro del hombre. En otras palabras, lo que no se ha purificado sigue perteneciéndole al pecado y la inmundicia. Sólo después de que el hombre se haya purificado por medio de la palabra podrá ser ganado por Dios y ser santificado. Cuando los demonios fueron echados fuera del hombre y él fue redimido, esto sólo significó que él fue arrebatado de las manos de Satanás y devuelto a Dios. Sin embargo, si Dios no lo ha purificado ni cambiado, sigue siendo un hombre corrupto. Dentro del hombre todavía existen la inmundicia, la oposición y la rebeldía; el hombre sólo ha vuelto a Dios por medio de Su redención, pero no tiene el más mínimo conocimiento de Él y todavía es capaz de resistirse a Él y traicionarle. Antes de que el hombre fuera redimido, muchos de los venenos de Satanás ya habían sido plantados en su interior, y, después de miles de años de ser corrompido por Satanás, el hombre ya tiene dentro de sí una naturaleza establecida que se resiste a Dios. Por tanto, cuando el hombre ha sido redimido, no se trata más que de un caso de redención en el que se le ha comprado por un alto precio, pero la naturaleza venenosa que existe en su interior no se ha eliminado. El hombre que está tan contaminado debe pasar por un cambio antes de volverse digno de servir a Dios. Por medio de esta obra de juicio y castigo, el hombre llegará a conocer plenamente la esencia inmunda y corrupta de su interior, y podrá cambiar completamente y ser purificado. Sólo de esta forma puede ser el hombre digno de regresar delante del trono de Dios. Toda la obra realizada este día es con el fin de que el hombre pueda ser purificado y cambiado; por medio del juicio y el castigo por la palabra, así como del refinamiento, el hombre puede desechar su corrupción y ser purificado”.
Extracto de “La Palabra manifestada en carne”

Después de creer en el Señor, aunque hemos sido perdonados de nuestros pecados, a menudo podemos pecar y resistirnos a Dios involuntariamente. Si Dios muestra señales y prodigios, sólo podemos disfrutar de Su gracia, pero no liberarnos del pecado, ni ser purificados. Solo si Dios expresa la verdad en los últimos días, indicándonos el camino para deshacernos de la esclavitud del pecado y revelándonos la verdad de nuestra corrupción por parte de Satanás y buscamos el cambio después de que nos demos cuenta de esto, podremos lograr gradualmente la purificación del pecado y estar calificados para entrar en Su reino. Por lo tanto, solo las palabras de Dios en los últimos días pueden salvarnos por completo, obrar de esta manera es más valioso y significativo que mostrar señales y prodigios. Si deseas conocer más el misterio de la obra del Señor en los últimos días, bienvenido a dejar tus comentarios en la ventana de chat de Messenger, te responderemos a tiempo y discutiremos contigo.

Las escrituras tomadas de LA BIBLIA DE LAS AMERICAS® (LBLA) Copyright © 1986, 1995, 1997 por The Lockman Foundation usado con permiso. www.LBLA.com