Testimonio cristiano | La luz del juicio (Español Latino)

Testimonio cristiano | La luz del juicio (Español Latino)

Un día, mientras navega por Facebook, la protagonista ve una publicación bajo la cual la gente debate el juicio de Dios en los últimos días. Cada quien dice una cosa, así que decide encontrar respuesta con una búsqueda del juicio. Descubre un himno de la Iglesia de Dios Todopoderoso titulado “El castigo y el juicio de Dios son la luz de la salvación del hombre”. La letra despierta su curiosidad, y se pregunta: ¿Que Dios juzgue a la gente no significa, simplemente, que la condena? ¿Por qué habrían de decir que esa es la luz de la salvación del hombre? ¿Cómo realiza Dios Su juicio en los últimos días? Entonces comienza a buscarlo e investigarlo sinceramente y lee muchas de las palabras de Dios Todopoderoso, hasta que finalmente descifra el misterio del juicio.

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Solo experimentando el refinamiento puede el hombre poseer el verdadero amor

Todos estáis en medio de las pruebas y el refinamiento. ¿Cómo deberíais amar a Dios durante el refinamiento? Después de haberlo experimentado, las personas pueden ofrecer una verdadera alabanza a Dios, y en medio del refinamiento pueden ver lo mucho de lo que carecen. Mientras mayor sea tu refinamiento, más podrás renunciar a la carne; mientras mayor sea el refinamiento de las personas, mayor será su amor por Dios. Esto es lo que debéis entender. ¿Por qué las personas deben ser refinadas? ¿Qué efecto se aspira lograr? ¿Cuál es el significado de la obra de refinamiento que Dios realiza en el hombre? Si buscas realmente a Dios, después de haber experimentado Su refinamiento hasta cierto punto, vas a sentir que es extremadamente bueno y sumamente necesario. ¿Cómo debe el hombre amar a Dios durante el refinamiento? Usando la determinación de amar a Dios para aceptar Su refinamiento: durante este, en tu interior estás atormentado, como si te estuvieran retorciendo un cuchillo en el corazón, sin embargo, estás dispuesto a satisfacer a Dios usando tu corazón, que lo ama, y no estás dispuesto a preocuparte por la carne. Esto es lo que significa practicar el amor por Dios. Te duele por dentro y tu sufrimiento ha alcanzado cierto punto, sin embargo sigues dispuesto a presentarte ante Dios y orar, diciendo: “¡Oh, Dios! No te puedo dejar. Aunque en mi interior hay oscuridad, quiero satisfacerte; Tú conoces mi corazón y me gustaría que forjaras más de Tu amor en mí”. Esta es la práctica durante el refinamiento. Si usas el amor por Dios como el fundamento, el refinamiento te puede llevar más cerca de Dios y puede hacer que tengas más intimidad con Él. Como crees en Dios, debes entregar tu corazón ante Dios. Si ofreces y pones tu corazón ante Dios, entonces durante el refinamiento va a ser imposible que niegues o dejes a Dios. De esta manera, tu relación con Él se volverá todavía más cercana y normal y tu comunión con Dios se hará aún más frecuente. Si siempre practicas de esta manera, entonces vas a pasar más tiempo a la luz de Dios y bajo la guía de Sus palabras. También habrá cada vez más cambios en tu carácter y tu conocimiento aumentará día tras día. Cuando llegue el día en que las pruebas de Dios de repente caigan sobre ti, no solo podrás permanecer al lado de Dios sino que también podrás dar testimonio de Él. En ese momento vas a ser como Job y como Pedro. Después de haber dado testimonio de Dios, en verdad lo vas a amar y con gusto vas a dar tu vida por Él; vas a ser testigo de Dios y alguien a quien Él ama. El amor que ha experimentado el refinamiento es fuerte, no débil. Independientemente de cuándo o cómo Dios te someta a Sus pruebas, puedes abandonar tu preocupación por si vives o mueres, con gusto desechar todo por Dios y aguantarlo todo felizmente por Él; de esta manera tu amor será puro y tu fe real. Solo entonces serás alguien a quien Dios ama realmente y a quien de verdad Él ha hecho perfecto.

Si las personas caen bajo la influencia de Satanás, entonces en su interior no tienen amor por Dios y sus visiones, amor y determinación anteriores habrán desaparecido. Las personas solían sentir que debían sufrir por Dios, pero ahora piensan que hacerlo es vergonzoso y no andan faltos de quejas. Esta es la obra de Satanás, una señal de que el hombre ha caído bajo su campo de acción. Si te encuentras en este estado debes orar y darte la vuelta tan pronto como puedas, eso te protegerá contra los ataques de Satanás. Durante el amargo refinamiento, el hombre puede caer más fácilmente bajo la influencia de Satanás, así que, ¿cómo debes amar a Dios durante tal refinamiento? Debes armarte de determinación, poner tu corazón delante de Dios y consagrarle el tiempo que te queda. No importa cómo te refine Dios, debes ser capaz de poner la verdad en práctica para satisfacer la voluntad de Dios y asumir la responsabilidad de buscarlo a Él y de buscar la comunión. En momentos como estos, mientras más pasivo seas, más negativo te volverás y más fácil te será retroceder. Cuando sea necesario que cumplas tu función, aunque no la cumplas bien, haces todo lo que puedes y lo haces usando nada más que tu amor por Dios; independientemente de lo que digan los demás —ya sea que has hecho bien o que has hecho mal— tus intenciones son correctas y no eres un santurrón, ya que estás actuando en nombre de Dios. Cuando los demás te malinterpreten puedes orar a Dios y decirle: “¡Oh, Dios! No pido que los demás me toleren, me traten bien, me entiendan o me aprueben. Solo pido poder amarte en mi corazón, tenerlo en paz y que mi conciencia esté tranquila. No pido que los demás me elogien o me tengan en alta estima; solo busco satisfacerte de corazón; cumplo mi función haciendo todo lo que puedo y aunque soy tonto, estúpido, de pobre calibre y ciego, sé que Tú eres maravilloso y estoy dispuesto a consagrarte todo lo que tengo”. En cuanto oras de esta manera, surge tu amor por Dios y sientes mucho más alivio en tu corazón. Esto es lo que significa practicar el amor a Dios. A medida que experimentes, fracasarás dos veces y tendrás éxito una o fracasarás cinco veces y tendrás éxito otras dos, y a medida que experimentes de esta manera, solo en medio del fracaso podrás ver la hermosura de Dios y descubrir lo que te hace falta. Cuando te vuelvas a encontrar en esas situaciones, debes tener cuidado, refrenar tus pasos y orar con mayor frecuencia. Poco a poco desarrollarás la habilidad para triunfar en esas situaciones. Cuando eso suceda, tus oraciones habrán sido efectivas. Cuando veas que has tenido éxito esta vez, por dentro estarás complacido y cuando ores podrás sentir a Dios y que la presencia del Espíritu Santo no te ha dejado, solo entonces sabrás cómo obra Dios en tu interior. Practicar de esta manera te facilitará el camino a la experiencia. Si no pones la verdad en práctica, entonces no tendrás la presencia del Espíritu Santo en tu interior. Pero si pones en práctica la verdad cuando te topas con las cosas tal y como son, entonces, aunque sientas dolor dentro, el Espíritu Santo estará contigo después, podrás sentir la presencia de Dios cuando ores, tendrás la fuerza para poner en práctica las palabras de Dios y en la comunión con tus hermanos y hermanas no habrá nada que pese en tu conciencia y te sentirás en paz y, de esta manera, podrás traer a la luz lo que has hecho. Independientemente de lo que digan los demás, podrás tener una relación normal con Dios, nadie te limitará, te levantarás por encima de todo, y en esto demostrarás que tu práctica de las palabras de Dios ha sido efectiva.

Mientras mayor sea el refinamiento que Dios lleve a cabo, más pueden los corazones de las personas amar a Dios. El tormento en sus corazones es beneficioso para sus vidas, son más capaces de estar en paz delante de Dios, su relación con Él es más cercana y están más capacitados para ver el amor supremo de Dios y Su suprema salvación. Pedro experimentó el refinamiento cientos de veces y Job pasó por varias pruebas. Si queréis que Dios os perfeccione, también debéis pasar por el refinamiento cientos de veces; solo si pasáis por este proceso, y dependéis de este paso, podréis ser capaces de satisfacer la voluntad de Dios y de que Dios os haga perfectos. El refinamiento es el mejor medio por el cual Dios hace perfectas a las personas; solo el refinamiento y las pruebas amargas pueden suscitar el verdadero amor por Dios en el corazón de las personas. Sin las dificultades, las personas carecen de verdadero amor por Dios; si no son probadas en su interior ni son realmente sometidas al refinamiento, entonces su corazón siempre estará fuera, a la deriva. Después de haber sido refinado hasta cierto punto, verás tu propia debilidad y tus dificultades, verás de cuánto careces y que eres incapaz de vencer los muchos problemas con los que te encuentras, y verás cuán grande que es tu desobediencia. Las personas solo pueden conocer realmente su verdadera condición durante las pruebas, estas las capacitan mejor para ser perfeccionadas.

Durante su vida, Pedro experimentó el refinamiento cientos de veces y pasó por muchos dolorosos calvarios. Este refinamiento se convirtió en el fundamento de su amor supremo por Dios y en la experiencia más significativa de toda su vida. Que pudiera tener un amor supremo por Dios se debió, en cierto sentido, a su determinación de amar a Dios; más importante aún, sin embargo, se debió al refinamiento y al sufrimiento que experimentó. Este sufrimiento se convirtió en su guía en el camino de amar a Dios y en la cosa más memorable para él. Si las personas no experimentan el dolor del refinamiento cuando aman a Dios, entonces su amor está lleno de impurezas y de sus propias preferencias; un amor como este está lleno de las ideas de Satanás y es fundamentalmente incapaz de satisfacer la voluntad de Dios. Tener la determinación de amar a Dios no es lo mismo que amarlo de verdad. Aunque todo lo que piensen en sus corazones sea por el bien de amar y satisfacer a Dios, y aunque sus pensamientos parezcan estar dedicados completamente a Dios y carezcan de toda idea humana, si sus pensamientos son llevados delante de Dios, Él no los elogia ni los bendice. Incluso cuando las personas han comprendido plenamente todas las verdades, cuando han llegado a conocerlas todas, no se puede decir que esto sea una señal de que aman a Dios ni que estas personas realmente aman a Dios. A pesar de haber entendido muchas verdades sin experimentar el refinamiento, las personas son incapaces de ponerlas en práctica; solo durante el refinamiento pueden entender el verdadero significado de estas verdades, solo entonces pueden apreciar realmente su significado interno. En ese momento, cuando lo vuelven a intentar, pueden poner en práctica las verdades de manera correcta y de acuerdo con la voluntad de Dios; en ese momento, sus ideas humanas menguan, su corrupción humana se reduce y sus emociones humanas disminuyen; solo en ese momento su práctica es una verdadera manifestación del amor a Dios. El efecto de la verdad del amor a Dios no se logra a través del conocimiento hablado o de la buena disposición mental, ni tampoco se puede lograr solo al entender esa verdad. Se requiere que las personas paguen un precio, que experimenten mucha amargura durante el refinamiento, y solo entonces su amor se volverá puro y conforme al propio corazón de Dios. En Su exigencia de que el hombre lo ame, Dios no exige que lo haga usando la pasión o su propia voluntad; solo a través de la lealtad y el uso de la verdad para servirle puede el hombre amarlo realmente. Pero el hombre vive en medio de la corrupción y por eso no puede usar la verdad y la lealtad para servir a Dios. O es demasiado apasionado por Dios o es muy frío e indiferente; o bien ama a Dios o lo abomina hasta el extremo. Los que viven en medio de la corrupción siempre viven entre estos dos extremos y siempre viven por su propia voluntad, pero creen que están en lo correcto. Aunque he mencionado esto una y otra vez, las personas son incapaces de tomárselo en serio; son incapaces de comprender plenamente su importancia y, así, viven en medio de la fe del autoengaño, en el engaño del amor a Dios que se basa en su propia voluntad. A lo largo de la historia, conforme la humanidad se ha desarrollado y han pasado las eras, las exigencias que Dios le hace al hombre se han vuelto cada vez más altas y le exige que sea incondicional hacia Él. Pero el conocimiento que el hombre tiene de Dios se ha vuelto cada vez más vago y abstracto y su amor por Dios también más impuro. El estado del hombre y todo lo que hace está cada vez más en desacuerdo con la voluntad de Dios porque Satanás cada vez ha corrompido más profundamente al hombre. Esto exige que Dios haga más y mayor obra de salvación. El hombre es cada vez más exigente en lo que le demanda a Dios y su amor por Él disminuye por momentos. Las personas viven en desobediencia, sin la verdad, viviendo vidas que no tienen humanidad; no solo carecen del más mínimo amor por Dios, sino que rebosan de desobediencia y oposición. Aunque piensan que ya aman a Dios al máximo y que no pueden ser más complacientes con Él, Dios no lo cree así. A Él le queda perfectamente claro lo contaminado del amor que el hombre le tiene, y Dios nunca ha cambiado Su opinión de este por condescender con el hombre ni tampoco ha retribuido la buena voluntad de este como resultado de su devoción. A diferencia del hombre, Dios sabe distinguir: Él sabe quién lo ama realmente y quién no, y en vez de que el fervor lo supere y perderse en los impulsos momentáneos del hombre, Él lo trata de acuerdo a la sustancia y al comportamiento del hombre. Dios es Dios, después de todo, y tiene Su dignidad y Sus discernimientos; el hombre no es más que eso, el hombre, y su amor no le llamará la atención a Dios si está en desacuerdo con la verdad. Por el contrario, Dios trata adecuadamente todo lo que hace el hombre.

Frente al estado del hombre y la actitud de este hacia Dios, Él ha hecho una nueva obra permitiéndole al hombre poseer tanto el conocimiento de Dios como la obediencia hacia Él, y tanto el amor como el testimonio. Por tanto, el hombre debe experimentar el refinamiento que Dios realiza en él, así como Su juicio, trato y poda, sin los cuales el hombre nunca conocería a Dios y no podría amarlo realmente ni dar testimonio de Él. El refinamiento que Dios realiza en el hombre no es solo en aras de un efecto unilateral sino de un efecto polifacético. Solo de esta manera Dios hace la obra de refinamiento en los que están dispuestos a buscar la verdad, con el fin de perfeccionar su determinación y su amor. A los que están dispuestos a buscar la verdad, que anhelan a Dios, nada les es más significativo o de mayor ayuda que un refinamiento como este. El hombre no conoce ni entiende fácilmente el carácter de Dios, porque Dios, a fin de cuentas, es Dios. En última instancia, es imposible que Dios tenga el mismo carácter que el hombre y por eso al hombre no le es fácil conocer Su carácter. El hombre no posee por naturaleza la verdad y aquellos a los que Satanás ha corrompido no la pueden entender con facilidad; el hombre está privado de la verdad y de la determinación de ponerla en práctica y, si no sufre y no es refinado ni juzgado, entonces su determinación nunca será hecha perfecta. Para todas las personas, el refinamiento es penosísimo y muy difícil de aceptar, sin embargo, es durante el refinamiento cuando Dios deja claro el carácter justo que tiene hacia el hombre y hace público lo que le exige y le provee mayor esclarecimiento, además de una poda y un trato más reales. Por medio de la comparación entre los hechos y la verdad, le da al hombre un mayor conocimiento de sí mismo y de la verdad y le otorga una mayor comprensión de la voluntad de Dios, permitiéndole así tener un amor más sincero y puro por Dios. Esas son las metas que tiene Dios cuando lleva a cabo el refinamiento. Toda la obra que Dios realiza en el hombre tiene sus propias metas y significados; Él no obra sin sentido ni tampoco hace una obra que no sea beneficiosa para el hombre. El refinamiento no implica quitar a las personas de delante de Dios ni tampoco destruirlas en el infierno. En cambio, consiste en cambiar el carácter del hombre durante el refinamiento, cambiar sus intenciones y sus antiguos puntos de vista, cambiar su amor por Dios y toda su vida. El refinamiento es una prueba real del hombre y un tipo de formación real; solo durante el refinamiento puede el amor del hombre cumplir su función inherente.

He seguido los pasos del Cordero

Shen Ai, Singapur

Cuando yo tenía 18 años, mi madre enfermó y por tanto empezó a creer en el Señor Jesús. En ese momento, yo conocía el nombre del Señor Jesús pero no entendía nada sobre la fe en el Señor. Fue una gran coincidencia que más adelante yo fuera a trabajar en una empresa donde la mayoría de los empleados eran cristianos. Al relacionarme con ellos, vi que trataban a las personas con amor y paciencia y llegué a creer que los cristianos eran un grupo de personas bastante buenas. Durante ese período de tiempo, había un colega que con frecuencia me contaba la historia de cómo el Señor Jesús fue clavado en la cruz con el fin de redimir a la humanidad. Desarrollé gradualmente un interés en la fe en el Señor y empecé a ir con mis colegas a su iglesia para adorar. La primera vez que entré en la iglesia y oí himnos de alabanza a Dios, inesperadamente fui conmovida hasta las lágrimas por el amor de Dios. Oré al Señor así: “¡Oh, Señor Jesús! Gracias por elegirme del inmenso océano de la humanidad para convertirme en una de Tus hijas, deseo seguirte eternamente…”. Durante ese período, siempre que me enfrentaba a algunas dificultades en mi vida cotidiana o que mis amigos y familiares se burlaban de mí a causa de mi fe en el Señor, siempre y cuando yo fuera ante el Señor y orara, mi espíritu encontraba un alivio inmenso. Sentía que el Señor Jesús era mi único apoyo en la vida y que nunca dejaría de estar al lado del Señor. En ese momento, mi himno favorito era: “¡Roca, roca, Jesucristo! La salvación no se encuentra en nadie más, porque no hay otro nombre bajo el cielo, sólo Tú eres el salvador. Tú eres el Hijo del Hombre, Tú eres el mediador, Tú eres el hijo de Dios, Tú eres el cordero. Tú eres el camino y la verdad, Tú eres la vida, Tú eres la luz, Tú eres la roca, la fortaleza, la ciudad del refugio y el escudo. Te pertenecemos; nunca seremos sacudidos de generación en generación”. Y así es como confié en el gran poder del Señor y la motivación obtenida de la guía de Sus palabras para superar todas las dificultades y problemas de la vida.

Pero entonces, por alguna razón desconocida, empecé a sentir poco a poco que ya no estaba disfrutando de las reuniones. Los sermones del pastor siempre eran las mismas viejas cosas de siempre, sin ninguna luz nueva en ellas y sentía que no estaba obteniendo nada. Mi espíritu estaba secándose y se volvía cada vez más débil. A causa de esto, oraba a menudo al Señor así: “Señor, en mi corazón no hay deseo de ir a las reuniones de la iglesia. Cuando voy, simplemente me dejo llevar por la inercia y no obtengo sustento para mi vida espiritual. Señor, me siento desamparada. Estoy vagando confundida sobre lo que debo hacer. Por favor, sácame de esto”. Pero independientemente de cómo orara y suplicara, nunca podía sentir la presencia del Señor. La oscuridad y el dolor crecieron en mi corazón y mi confianza se debilitaba día tras día. Entonces, en 2014, mi marido tuvo un accidente cuando conducía bajo la influencia del alcohol. Acabamos pagando 2 años de facturas médicas y compensaciones, lo cual nos dejó deudas de más de 100.000 yuanes. Fue esta presión de las deudas la que nos obligó a mi marido y a mí a trasladarnos a Singapur para trabajar y ganar más dinero.

En abril de 2016 llegamos a Singapur. El estrés y las dificultades de la vida cotidiana allí resultaron ser mucho mayores de lo que esperaba. Empecé a trabajar más de 10 horas diarias, lo cual me dejaba físicamente agotada. Pero aún peores eran las reprimendas de mis compañeros de trabajo y de mi jefe en la tienda. Este estrés físico y psicológico era una fuente de enorme sufrimiento para mí y yo lloraba cada día después del trabajo. Me sentía muy sola, sin nadie que entendiera mi situación ni que mostrara alguna preocupación por mí. Vivir así era tan doloroso que en mi corazón incluso empecé a quejarme del Señor. Era un entorno al que ya no me podía enfrentar y simplemente quería volver a China lo antes posible. Pero ocurre a menudo que justo cuando una persona está al borde de la desesperación, Dios aparece. Así que justo cuando el sufrimiento era más grande y yo me sentía la más desamparada, una de mis compañeras de trabajo, que vivía conmigo, la hermana Wang, vio que yo tenía una Biblia en mi mesita de noche y me dijo que ella también era cristiana. Yo estaba encantada de descubrir que la hermana Wang también era creyente en el Señor y desde ese día en adelante nos reunimos a menudo para hablar de temas sobre la fe en Dios. La hermana Wang me animó a orar a Dios frecuentemente en todo y a mantener mi fe en Él. Como no hacía mucho que yo estaba en Singapur, aún no estaba en absoluto acostumbrada a la comida. Así que cada día después del trabajo la hermana Wang solía cocinar la cena según mis gustos. Esto me conmovió mucho y sabía que esta clase de amor provenía de Dios, por lo que estaba muy agradecida a Él por disponer que hubiera alguien allí para apoyarme cuando me sentía totalmente sola y desamparada. Algún tiempo después, la hermana Wang me presentó a otras 2 hermanas. La primera vez que me reuní con ellas no pude contener el sentimiento de queja en mi corazón y las lágrimas pronto cayeron por mi rostro. Las hermanas me consolaron y me hablaron sobre las intenciones de Dios conmigo. Una de ellas dijo: “Te las has arreglado para salir de China sin problemas, así que eso sólo puede significar que Dios lo ha permitido y que Él pretende algo maravilloso para ti aquí. Simplemente no sabemos aún qué es”. La hermana también se apoyó en la historia de Job de la Biblia en su comunicación conmigo: “Job perdió toda su inmensa riqueza y todos sus hijos e hijas. Incluso tuvo furúnculos por todo su cuerpo, pero durante ese tiempo de sus mayores pruebas y sufrimiento no se quejó ni una vez de Dios. Simplemente se sometió al plan de Dios para él y alabó Su nombre. Cuando Job se mantuvo firme y dio testimonio por Dios durante sus pruebas, vio las bendiciones de Dios. En las pruebas de Job podemos ver que muchas de las cosas que nos sobrevienen tienen las intenciones de Dios detrás. Así que independientemente de a qué situación o entorno nos enfrentemos no debemos quejarnos a Dios. En su lugar, debemos primero someternos y buscar las intenciones de Dios…”. Mientras escuchaba la comunicación de la hermana, mi corazón se fue tranquilizando gradualmente. Sí, Job pudo someterse a Dios incluso durante las tremendas pruebas y sufrimiento que experimentó. No se quejó y pudo alabar el nombre de Dios, ¡lo cual fue un testimonio tan maravilloso! Y mis dificultades eran insignificantes comparadas con las de Job, así que si él aún pudo someterse a Dios, yo no debería quejarme de nuevo ni entristecer a Dios. La comunicación de la hermana me dio la confianza y valentía para enfrentarme una vez más a mis problemas y mi corazón sintió un alivio considerable. Al mismo tiempo, yo sentía que la comunicación de las hermanas estaba llena de brillo: ellas habían usado la historia de Job para iluminar mis dificultades actuales en la vida y me habían mostrado un camino práctico hacia delante. Esto era algo que yo nunca había reconocido anteriormente al leer la Biblia. La reunión fue muy fructífera para mí y después de ella pude sentir que mi espíritu resplandecía cada vez más cada día y que el trabajo ya no era tan problemático. Después de eso, me reuní a menudo con las hermanas y cada reunión con ellas fue gratificante.

Una vez cuando estábamos juntas leímos este pasaje de las palabras de Dios: “Dios creó a estas dos personas y las trató como Sus compañeras. Como su única familia, Él cuidaba de sus vidas y de sus necesidades de alimento, ropa y refugio. Aquí, Dios aparece como padre o madre de Adán y Eva […]. La actitud y la forma en la que Dios trataba a Adán y Eva son parecidas a la manera en que los padres muestran preocupación por sus hijos. También es cómo los padres humanos aman, cuidan y se ocupan de sus propios hijos e hijas, de una forma real, visible y tangible. En lugar de enaltecerse a sí mismo hacia una posición elevada y poderosa, Dios usó personalmente las pieles para confeccionar ropa para el hombre. No importa si este abrigo de piel se usó para cubrir su modestia o para protegerlos del frío. Lo que importa es que Dios hizo personalmente con Sus propias manos esta ropa para cubrir el cuerpo del hombre. En vez de pensar en la ropa para que existiera o de usar métodos milagrosos como las personas podrían imaginar, Él hizo justificadamente algo que, según el hombre, Dios no hacía o no debía hacer. Esto podía parecer una cosa trivial, algo que algunas personas no considerarían digno de mención; sin embargo, permite que cualquier seguidor de Dios asediado por concepciones ambiguas sobre Él, adquiera una percepción de Su autenticidad y Su hermosura, y vea Su fidelidad y humildad” (‘La obra de Dios, el carácter de Dios y Dios mismo I’ en “La Palabra manifestada en carne”). Me sorprendió mucho leer estas palabras, ya que las ideas me parecían extrañas. He leído la Biblia durante muchísimos años, pero la importancia de que Dios vistiera personalmente a Adán y Eva con pieles de animales nunca se me había ocurrido. Sin duda, nunca fui consciente de que detrás de la realización de esta acción de Dios había mucho de Su intención. Fue como si una luz se hubiera encendido en mi corazón, la cual estaba revelando los misterios de la Biblia para mí. Lo que Dios había dicho se expresó tan bien que reconfortó mi corazón y me permitió ver cuán íntima era la relación de Dios con la humanidad. Dios era como los padres de la humanidad, lleno de cuidados, preocupación y afecto. Dios nos dio las mejores cosas, ¡lo cual demuestra Su inmenso amor por nosotros los humanos! Sentí que mi relación con Dios se había vuelto instantáneamente más estrecha.

Después de eso, leí otro pasaje de las palabras de Dios: “Desde la creación del mundo, he empezado a predestinar y seleccionar a este grupo de personas; a saber, vosotros los de hoy. […] Arreglé con Mi mano las cosas que haces y las personas que te encuentras todos los días, por no mencionar el hecho de que traerte a Mi presencia hoy se hizo en realidad por Mi arreglo. No te entregues al desorden; debes proceder con calma” (‘Capítulo 74’ de Declaraciones de Cristo en el principio en “La Palabra manifestada en carne”). Este pasaje explica que cualquier cosa que hagamos o a quienquiera que veamos cada día de nuestra vida, está todo organizado por Dios. Leer esto me abrió la mente tremendamente. Así pues, ¡la razón por la que me había ido al extranjero y por la que había conocido a las hermanas y obtenido su apoyo era que Dios estaba controlándolo todo! Como Dios me había guiado cada paso del camino hasta ahora, entonces tenía sentido creer que Él también había preparado el camino por delante para mí. Pensar así incrementó mi confianza en Dios. Yo sentía que Dios estaba a mi lado cuidándome y ya no me sentía vacilante ni desamparada. Estaba dispuesta a entregar la gestión de todas las cosas a Dios y creí que Él me llevaría a través de todas y cada una de las dificultades. Durante esos días, aunque el trabajo seguía siendo tan agotador como siempre, yo sentía un gran gozo en mi corazón. Esperaba con ansias mis reuniones con las hermanas porque siempre podía obtener sustento de ellas y aprender algo nuevo, lo cual era completamente diferente de lo que había obtenido de mi iglesia anterior.

Pero algunos días después, cuando estaba viendo una película evangélica con la hermana Wang, vi que las palabras “Relámpago Oriental” salieron en la pantalla. Me agité un poco porque recordé que en China los pastores habían hablado a menudo sobre el Relámpago Oriental en sus sermones. Ellos decían cosas como: “Las personas que creen en el Relámpago Oriental no están invocando el nombre del Señor Jesús en sus oraciones. En su lugar, están orando a Dios Todopoderoso”. Los pastores también nos advirtieron de que no tuviéramos ningún contacto con los seguidores del Relámpago Oriental para que no fuéramos confundidos y robados por ellos. Decían que si abandonábamos el nombre del Señor y traicionábamos al Señor Jesús seríamos… Pensar en todo esto me alarmó y puse fin a la conversación con la hermana Wang. Durante un período de tiempo después de eso empecé a evitar a la hermana Wang en el trabajo, pero seguía pensando a menudo en la preocupación que ella había mostrado por mí. Pensaba en los buenos tiempos en los que me reunía con ellas y en que su comunicación era fresca, esclarecedora y totalmente acorde con las palabras de Dios. Ellas también eran decentes y honradas en su comportamiento y yo obtuve particularmente mucho de los pasajes de las palabras de Dios que ellas me dieron a leer, las cuales me parecieron muy prácticas e incluían muchas verdades que nunca había oído antes. Después de leer esas palabras, sentí que mi relación con Dios estaba volviéndose cada vez más cercana y que yo estaba saliendo de la negatividad, debilidad y oscuridad espiritual que me habían envuelto. Había conseguido finalmente algo de confianza y esperanza en mi vida. ¡Esta era la confirmación de la obra del Espíritu Santo! ¡Esto también era una prueba de que la hermana Wang y las demás tenían una fe que era correcta y que probablemente era realmente el único camino verdadero! Pero lo que no podía asimilar era por qué cuando oraban usaban el nombre de Dios Todopoderoso y no el del Señor Jesús. Me sentía muy desconcertada por esto y no sabía qué hacer. Por tanto, dije esta oración a Dios: “Dios, Tú has dispuesto que yo conociera a algunas hermanas y me has permitido saber que ellas pertenecen al Relámpago Oriental y que usan el nombre de Dios Todopoderoso en sus oraciones. Ahora no sé qué camino elegir o si el Relámpago Oriental es o no realmente Tu retorno. Dios, si el Relámpago Oriental realmente es la obra de Tu aparición, te suplico que me esclarezcas y guíes para que pueda seguir Tus pasos”. Después de orar, mi corazón se sintió más firme y pude hablar con la hermana Wang sobre las dudas que yo estaba teniendo. La hermana Wang me dijo: “Estos problemas que has planteado son exactamente los mismos que yo tuve cuando empecé a investigar la obra de Dios de los últimos días. Fue sólo después de leer las palabras de Dios Todopoderoso cuando pude entenderlos. ¿Por qué no hablamos sobre las palabras de Dios ahora?”. Cuando oí a la hermana Wang decir esto, accedí a empezar a investigar la obra de Dios de los últimos días.

Esa noche vinieron 2 hermanas más (Xiaoya y Lianxin) y ambas dieron testimonio de la obra de Dios de los últimos días para mí. Después de escuchar su comunicación, les pregunté: “Solíamos usar el nombre del Señor Jesús en la oración e invocar Su nombre para curar la enfermedad y echar fuera demonios. ¿Por qué ha cambiado el nombre de Dios a Dios Todopoderoso?”. La hermana Xiaoya contestó: “Realmente, con respecto al nombre de Dios Todopoderoso, hay varias profecías sobre él en la Biblia, en el libro de Apocalipsis. Por ejemplo, el versículo 8 del capítulo 1 dice: ‘Yo soy el Alfa y la Omega —dice el Señor Dios— el que es y que era y que ha de venir, el Todopoderoso’. El versículo 17 del capítulo 11 dice: ‘diciendo: Te damos gracias, oh Señor Dios Todopoderoso, el que eres y el que eras, porque has tomado tu gran poder y has comenzado a reinar’. Y el versículo 6 del capítulo 19 dice: ‘Y oí como la voz de una gran multitud, como el estruendo de muchas aguas y como el sonido de fuertes truenos, que decía: ¡Aleluya! Porque el Señor nuestro Dios Todopoderoso reina’. En esto podemos ver que durante los últimos días Dios usa el nombre de Dios Todopoderoso para empezar la obra de juicio. Esto es algo que Dios ha planeado durante mucho tiempo”. Después de escuchar la explicación de la hermana, todo me quedó claro de repente: ¡El nombre “el Todopoderoso” está en la Biblia! ¡Y el Todopoderoso debe significar Dios Todopoderoso!

Entonces la hermana Lianxin puso el vídeo de un himno de las palabras de Dios: “En cada era y etapa de la obra, Mi nombre no carece de fundamento, sino que tiene un sentido representativo: cada nombre representa una era. Aunque Jehová, Jesús y el Mesías representan todos a Mi Espíritu, estos nombres solo denotan las diferentes eras de Mi plan de gestión y no me representan en Mi totalidad. Los nombres por los cuales me llaman las personas en la tierra no pueden expresar todo Mi carácter y todo lo que Yo soy. Son simplemente nombres diferentes por los que se me llama durante las diferentes eras. Así pues, cuando la era final —la era de los últimos días— llegue, Mi nombre cambiará de nuevo. No se me llamará Jehová o Jesús, mucho menos el Mesías; se me llamará el potente Dios Todopoderoso mismo y bajo este nombre pondré fin a toda la era. Una vez se me conoció como Jehová. También se me llamó el Mesías, y las personas me llamaron una vez Jesús el Salvador con amor y aprecio. Hoy, sin embargo, ya no soy el Jehová o el Jesús que las personas conocieron en tiempos pasados; Yo soy el Dios que ha regresado en los últimos días, el que pondrá fin a la era. Soy el Dios mismo que surge del extremo de la tierra, repleto de todo Mi carácter y lleno de autoridad, honor y gloria. […] Tomé este nombre y soy poseedor de este carácter para que todas las personas puedan ver que Yo soy un Dios justo, el sol ardiente, la llama abrasadora, y que todos puedan adorarme, al único Dios verdadero, y para que puedan ver Mi verdadero rostro: no soy solo el Dios de los israelitas ni soy solo el Redentor, soy el Dios de todas las criaturas en todos los cielos, la tierra y los mares” (‘El significado del nombre de Dios’ en “Seguir al Cordero y cantar nuevos cánticos”). Después de ver el vídeo, las hermanas hablaron mucho más conmigo, de cosas como las verdades relativas a por qué cambia Dios los nombres y el significado del nombre de Dios para cada era. Ahí fue cuando entendí finalmente: Dios es llamado con un nombre diferente durante cada era y cada nombre tiene un significado que representa el carácter de Dios y la obra que Él necesita hacer durante esa era. Pero cada nombre elegido sólo representa parte del carácter de Dios durante esa era, no todo Su carácter. Por ejemplo, el nombre Jehová representaba la obra de Dios durante la Era de la Ley y también el carácter imprecatorio pero misericordioso de Jehová. El nombre Señor Jesús representaba la obra de Dios durante la Era de la Gracia y el carácter representado era compasivo y misericordioso. Durante los últimos días Dios ha cambiado Su nombre de nuevo y está usando el nombre Dios Todopoderoso para llevar a cabo la obra de juicio de los últimos días. Toda la era está siendo llevada a su fin mediante el carácter de justicia, majestad e ira de Dios. El carácter de Dios se revela gradualmente a la humanidad cuando Su obra se desarrolla y Dios no desea que la humanidad lo limite a ninguna de las etapas de Su obra. Dios especialmente no desea que la humanidad use ninguno de los nombres con el fin de trazar fronteras para lo que Él tiene y es. Dios usa diferentes nombres para diferenciar entre distintas eras y llevar a cabo la obra necesaria para cada era, de forma que las personas puedan reconocer todo el carácter de Dios y todo lo que Él tiene y es. Esto es la sabiduría y la omnipotencia de Dios. Cuando llegue finalmente el día en que la obra de Dios haya finalizado, no habrá necesidad de llamar a Dios por ningún nombre. Dios es el Creador de todas las cosas, Dios es Dios y Su autoridad y grandeza no puede englobarse dentro de ningún único nombre. Siento que las palabras de Dios Todopoderoso están llenas de autoridad y que sólo Dios puede hablar de esta manera y desvelar el misterio de Su nombre. Y sólo Dios puede decir: “Soy el Dios de todas las criaturas en todos los cielos, la tierra y los mares”. Ahora creo que Dios Todopoderoso es el Señor Jesús retornado y que las palabras de Dios Todopoderoso son las declaraciones y voz de Dios.

Este fue el momento en el que me di cuenta de por qué mi espíritu no obtuvo nunca el sustento que necesitaba en esas reuniones de la iglesia y de por qué no podía obtener el liderazgo del Señor usando el nombre del Señor Jesús en la oración: fue porque la obra llevada a cabo bajo el nombre de Jesús ya había terminado. Dios está llevando a cabo una nueva obra ahora, por lo que tiene un nombre nuevo y, por tanto, quienquiera que invoque el nombre del Señor Jesús en oración no obtendrá la obra del Espíritu Santo. Esto fue como una epifanía para mí. Ahora entendía por qué la hermana Wang y las otras dos hermanas daban una comunicación tan fresca y vivaz, por qué entendían ellas tanto sobre la fe en Dios y por qué tenían una confianza y una fuerza tan grandes; todo era porque habían aceptado la nueva obra de Dios, obtenido las nuevas palabras de Dios y porque seguían los pasos del Cordero. Por el contrario, todas esas personas que no acepten la obra de Dios de los últimos días ni lean las palabras expresadas actualmente por Dios, nunca seguirán los pasos del Cordero sino que vivirán su vida en tinieblas sin una senda que seguir. Sólo Dios es el sustento de la vida humana, y si la humanidad se aparta del liderazgo de Dios nos apagaremos y moriremos. No pude evitar dar alabanza y gracias a Dios en silencio. Di gracias a Dios Todopoderoso por llevarme a dar la bienvenida al retorno del Señor, haciendo que yo tuviera seguridad sobre la obra de Dios Todopoderoso de los últimos días y permitiéndome seguir los pasos del Cordero y obtener la nutrición y sustento de las palabras de Dios. ¡Toda la gloria sea a Dios Todopoderoso! ¡Amén!

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Fuente: Iglesia de Dios Todopoderoso

Película cristiana completa | Agonía eterna

Película cristiana completa | Agonía eterna

El protagonista es un líder de una iglesia que ha renunciado a todo para entregarse a Dios desde que se hizo creyente. Ha sido capaz de sufrir y pagar un precio en su deber y no ha retrocedido ante las pruebas, por lo que se considera devoto de Dios. Un día lo detiene la policía del PCCh en una reunión, y cuando tratan de forzarlo a revelar información sobre el paradero de los líderes y los fondos de la iglesia mediante torturas absolutamente brutales, en su sufrimiento y debilidad extremos se rinde a Satanás y traiciona a dos anfitriones de la iglesia. Vive constantemente dolido y arrepentido de sus actos después de aquello, lo que le deja una cicatriz emocional permanente. Este fracaso le da una idea del carácter justo e imposible de ofender de Dios y se da cuenta de que si una persona no busca la verdad ni basa su fe en las palabras de Dios y carece de verdadera fe en Él, es más proclive a tropezar y caer ante las dificultades y pruebas…

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Solo el Cristo de los últimos días le puede dar al hombre el camino de la vida eterna

Vamos a leerlo juntos: ¿Qué es el camino de la vida eterna? Y ¿lo has logrado?

El camino de la vida no es algo que cualquiera pueda poseer y tampoco es algo que cualquiera pueda conseguir con facilidad. Esto se debe a que la vida solo puede proceder de Dios, es decir, solo Dios mismo posee la esencia de la vida y solo Dios mismo tiene el camino de vida. Y, así, solo Dios es la fuente de la vida y el manantial del agua viva de la vida que siempre fluye. Desde que creó el mundo, Dios ha hecho mucha obra que implica la vitalidad de la vida, ha hecho mucha obra que le da vida al hombre y ha pagado un gran precio para que el hombre pueda alcanzar la vida. Esto se debe a que Dios mismo es la vida eterna y Dios mismo es el camino por el cual el hombre resucita. Dios nunca está ausente del corazón del hombre y vive entre los hombres todo el tiempo. Ha sido la fuerza que impulsa la vida del hombre, la raíz de la existencia humana, y un rico depósito para su existencia después del nacimiento. Él hace que el hombre vuelva a nacer y le permite vivir con constancia en cada función de su vida. Gracias a Su poder y Su fuerza de vida inextinguible, el hombre ha vivido generación tras generación, a través de las cuales el poder de la vida de Dios ha sido el pilar de su existencia, y por el cual Dios ha pagado un precio que ningún hombre común ha pagado jamás. La fuerza de vida de Dios puede prevalecer sobre cualquier poder; además, excede cualquier poder. Su vida es eterna, Su poder extraordinario, y Su fuerza de vida no puede ser aplastada por ningún ser creado ni fuerza enemiga. La fuerza de vida de Dios existe e irradia su reluciente resplandor, independientemente del tiempo o el lugar. El cielo y la tierra pueden sufrir grandes cambios, pero la vida de Dios es la misma para siempre. Todas las cosas pueden pasar, pero la vida de Dios todavía permanecerá porque Él es la fuente de la existencia de todas las cosas y la raíz de su existencia. La vida del hombre proviene de Dios, la existencia del cielo se debe a Dios, y la existencia de la tierra procede del poder de la vida de Dios. Ningún objeto que tenga vitalidad puede trascender la soberanía de Dios, y ninguna cosa que tenga vigor puede eludir el ámbito de Su autoridad. De esta manera, independientemente de quiénes sean, todos se deben someter al dominio de Dios, todos deben vivir bajo el mandato de Dios y nadie puede escapar de Sus manos.

Tal vez lo que quieras ahora es ganar la vida o tal vez deseas obtener la verdad. Cualquiera que sea el caso, quieres encontrar a Dios, encontrar al Dios en el que puedas confiar y que te pueda dar la vida eterna. Si quieres obtener la vida eterna, primero debes entender la fuente de la vida eterna y saber dónde está Dios. Ya he dicho que solo Dios es la vida inmutable y que sólo Dios posee el camino de la vida. Ya que Su vida es inmutable, por eso es eterna; ya que solo Dios es el camino de la vida, por eso Él mismo es el camino de la vida eterna. Como tal, primero debes entender dónde está Dios y cómo obtener este camino de la vida eterna. Hablemos ahora de estos dos asuntos por separado.

Si tú realmente quieres obtener el camino de la vida eterna, y si eres voraz en tu búsqueda de él, entonces primero contesta esta pregunta: ¿Dónde está Dios hoy? Tal vez contestarías: “Dios vive en el cielo, por supuesto; no viviría en tu casa, ¿o sí?”. Tal vez podrías decir que es obvio que Dios vive entre todas las cosas. O podrías decir que Dios vive en el corazón de cada persona o que Dios está en el mundo espiritual. No niego nada de esto, pero debo aclarar esta cuestión. No es totalmente correcto decir que Dios vive en el corazón del hombre, pero tampoco es completamente incorrecto. Porque, entre los que creen en Dios, están aquellos cuya creencia es cierta y aquellos cuya creencia es falsa; están aquellos a quienes Dios aprueba y aquellos a quienes desaprueba, están aquellos que lo agradan y aquellos a los que aborrece, y están aquellos a quienes perfecciona y aquellos a quienes elimina. Y por eso digo que Dios vive sólo en los corazones de algunas personas y ellas son sin duda las que verdaderamente creen en Dios, a las que Dios aprueba, las que lo agradan y a las que perfecciona. Son a las que Dios guía. Ya que Dios las guía, son las personas que ya han escuchado y visto el camino de la vida eterna de Dios. Aquellos cuya creencia en Dios es falsa, aquellos a los que Dios no aprueba, aquellos a quienes Dios desprecia, aquellos a quienes Dios elimina, están destinados a que Dios los rechace, están destinados a permanecer sin el camino de la vida y están destinados a permanecer ignorantes de en dónde está Dios. En cambio, aquellos que tienen a Dios viviendo en sus corazones saben dónde está Él. Son las personas a las que Dios les otorga el camino de la vida eterna y son las que siguen a Dios. ¿Sabes en este momento dónde está Dios? Dios está tanto en el corazón del hombre como al lado del hombre. No sólo está en el mundo espiritual y por encima de todas las cosas, sino más aún, está en la tierra sobre la cual existe el hombre. Y así la venida de los últimos días ha llevado los pasos de la obra de Dios a un nuevo territorio. Dios tiene la soberanía sobre todas las cosas del universo y es el pilar del hombre en su corazón y, además, existe entre los hombres. Sólo así puede traer el camino de la vida a la humanidad y llevar al hombre hacia ese camino. Dios ha venido a la tierra y vive entre los hombres para que el hombre pueda obtener el camino de la vida y pueda existir. Al mismo tiempo, Dios también ordena todas las cosas del universo para que cooperen con Su gestión entre los hombres. Y así, si tú sólo reconoces la doctrina de que Dios está en el cielo y en el corazón del hombre, pero no reconoces la verdad de la existencia de Dios entre los hombres, entonces nunca obtendrás la vida ni el camino de la verdad.

Dios mismo es la vida y la verdad, Su vida y verdad coexisten. Los que no pueden obtener la verdad nunca obtendrán la vida. Sin la guía, el apoyo y la provisión de la verdad, solo recibirás letras, doctrinas y, por encima de todo, la muerte. La vida de Dios siempre está presente, Su verdad y vida coexisten. Si no puedes encontrar la fuente de la verdad, entonces no obtendrás el alimento de la vida; si no puedes obtener la provisión de vida, entonces, seguramente no tienes la verdad, y así, aparte de las imaginaciones y las nociones, la totalidad de tu cuerpo no será nada más que carne, tu apestosa carne. Debes saber que las palabras de los libros no cuentan como vida, los registros de la historia no se pueden consagrar como la verdad, y las normas del pasado no pueden servir como un registro de palabras que Dios pronuncia en el presente. Sólo lo que Dios expresa cuando viene a la tierra y vive entre los hombres es la verdad, la vida, la voluntad de Dios y Su manera actual de obrar. Si aplicas los registros de las palabras que Dios pronunció desde las eras pasadas hasta la actualidad, eso te convierte en arqueólogo y la mejor manera de describirte es como un experto en patrimonio histórico. Lo eres porque siempre crees en los rastros de la obra que Dios hizo en tiempos pasados, sólo crees en la sombra de Dios que quedó cuando antes obró entre los hombres, y sólo crees en el camino que Dios les dio a Sus seguidores en tiempos pasados. No crees en la dirección de la obra de Dios en la actualidad, no crees en el glorioso semblante de Dios en la actualidad y no crees en el camino de la verdad que Dios expresa en el presente. Y así eres, sin duda, un soñador que está completamente fuera de contacto con la realidad. Si todavía hoy te aferras a las palabras que son incapaces de dar la vida al hombre, ¡entonces eres un inútil pedazo de madera muerta,[a] porque eres demasiado conservador, demasiado intratable y demasiado insensible para razonar!

El Dios que se hizo carne se llama Cristo, y así el Cristo que les puede dar a las personas la verdad se llama Dios. No hay nada excesivo en esto, porque Él posee la esencia de Dios, y posee el carácter de Dios, y posee la sabiduría en Su obra, que el hombre no puede alcanzar. Los que así mismos se llaman Cristo, pero que no pueden hacer la obra de Dios, son fraudes. Cristo no es sólo la manifestación de Dios en la tierra, sino que también es la carne particular asumida por Dios a medida que lleva a cabo y completa Su obra entre los hombres. Esta carne no puede ser suplantada por cualquier hombre, sino que es una carne que puede soportar adecuadamente la obra de Dios en la tierra, expresar el carácter de Dios y representarlo bien, y proveer la vida al hombre. Tarde o temprano, aquellos que suplantan a Cristo caerán porque, aunque afirman ser Cristo, no poseen nada de Su esencia. Y así digo que la autenticidad de Cristo, el hombre no la puede definir, sino que Dios mismo la contesta y la decide. De esta manera, si realmente quieres buscar el camino de la vida, primero debes reconocer que es cuando Él viene a la tierra que Dios llevar a cabo de otorgar el camino de la vida a los hombres y que es durante los últimos días que Él viene a la tierra para otorgarles ese camino. Esto no es el pasado; está pasando hoy.

El Cristo de los últimos días trae la vida y el camino de la verdad, duradero y eterno. Esta verdad es el camino por el que el hombre obtendrá la vida, y el único camino por el cual el hombre conocerá a Dios y por el que Dios lo aprobará. Si no buscas el camino de la vida que el Cristo de los últimos días provee, entonces nunca obtendrás la aprobación de Jesús y nunca estarás cualificado para entrar por la puerta del reino de los cielos, porque tú eres tanto un títere como un prisionero de la historia. Aquellos que son controlados por los reglamentos, las letras y están encadenados por la historia, nunca podrán obtener la vida ni el camino perpetuo de la vida. Esto es porque todo lo que tienen es agua turbia que ha estado estancada por miles de años, en vez del agua de la vida que fluye desde el trono. Aquellos que no reciben el agua de la vida siempre seguirán siendo cadáveres, juguetes de Satanás e hijos del infierno. ¿Cómo pueden, entonces, contemplar a Dios? Si sólo tratas de aferrarte al pasado, si sólo tratas de mantener las cosas como están quedándote quieto, y no tratas de cambiar el estado actual y descartar la historia, entonces, ¿no estarás siempre en contra de Dios? Los pasos de la obra de Dios son vastos y poderosos, como olas agitadas y fuertes truenos, pero te sientas y pasivamente esperas la destrucción, apegándote a tu locura y sin hacer nada. De esta manera, ¿cómo puedes ser considerado alguien que sigue los pasos del Cordero? ¿Cómo puedes justificar al Dios al que te aferras como un Dios que siempre es nuevo y nunca viejo? ¿Y cómo pueden las palabras de tus libros amarillentos llevarte a una nueva era? ¿Cómo pueden llevarte a buscar los pasos de la obra de Dios? ¿Y cómo pueden llevarte al cielo? Lo que sostienes en tus manos es la letra que solo puede darte consuelo temporal, no las verdades que pueden darte la vida. Las escrituras que lees solo pueden enriquecer tu lengua y no son palabras de sabiduría que te ayudan a conocer la vida humana, y menos aún los senderos que te pueden llevar a la perfección. Esta discrepancia, ¿no te lleva a reflexionar? ¿No te hace entender los misterios que contiene? ¿Eres capaz de entregarte tú mismo al cielo para encontrarte con Dios? Sin la venida de Dios, ¿te puedes llevar tú mismo al cielo para gozar de la felicidad familiar con Dios? ¿Todavía sigues soñando? Sugiero entonces que dejes de soñar y observes quién está obrando ahora, quién está llevando a cabo ahora la obra de salvar al hombre durante los últimos días. Si no lo haces, nunca obtendrás la verdad y nunca obtendrás la vida.

Los que quieren obtener la vida sin confiar en la verdad de la que Cristo habló son las personas más absurdas de la tierra, y los que no aceptan el camino de la vida que Cristo trajo están perdidos en la fantasía. Y así digo que aquellos que no aceptan al Cristo de los últimos días Dios los detestará para siempre. Cristo es la puerta para que el hombre entre al reino durante los últimos días, y no hay nadie que pueda evitarle. Nadie puede ser perfeccionado por Dios excepto por medio de Cristo. Tú crees en Dios y por tanto debes aceptar Sus palabras y obedecer Su camino. No puedes simplemente pensar en obtener bendiciones sin ser capaz de recibir la verdad o de aceptar la provisión de la vida. Cristo viene en los últimos días para que a todos los que verdaderamente creen en Él les pueda proveer la vida. Su obra es en aras de concluir la era antigua y entrar en la nueva, y Su obra es el camino que deben tomar todos los que entrarán en la nueva era. Si no eres capaz de reconocerlo y en cambio lo condenas, blasfemas y hasta lo persigues, entonces estás destinado a arder por toda la eternidad y nunca entrarás en el reino de Dios. Porque este Cristo es Él mismo la expresión del Espíritu Santo, la expresión de Dios, Aquel a quien Dios le ha confiado hacer Su obra en la tierra. Y por eso digo que si no puedes aceptar todo lo que el Cristo de los últimos días hace, entonces blasfemas contra el Espíritu Santo. La retribución que deben sufrir los que blasfeman contra el Espíritu Santo es obvia para todos. También te digo que si te resistes al Cristo de los últimos días y si reniegas de Él, entonces no habrá nadie que pueda soportar las consecuencias en tu lugar. Además, a partir de este día no tendrás otra oportunidad para obtener la aprobación de Dios; incluso si tratas de redimirte tú mismo, nunca más volverás a contemplar el rostro de Dios. Porque al que tú te resistes no es un hombre, lo que niegas no es algún ser diminuto, sino a Cristo. ¿Sabes cuáles serán las consecuencias de esto? No habrás cometido un pequeño error, sino que habrás cometido un crimen atroz. Y así les aconsejo a todos que no tengan una reacción violenta contra la verdad, o hagan críticas descuidadas, porque solo la verdad te puede dar la vida y nada excepto la verdad te puede permitir volver a nacer y contemplar el rostro de Dios.

Nota al pie:

a. Un pedazo de madera muerta: un modismo chino que significa “sin remedio”.

Fuente: Iglesia de Dios Todopoderoso

La misericordia y tolerancia de Dios no son raras, el arrepentimiento del hombre lo es

Dios dice: “Independientemente de cuán airado había estado Dios con los ninivitas, tan pronto como declararon un ayuno y vistieron de cilicio y cenizas, Su corazón se ablandó gradualmente, y comenzó a cambiar Su opinión. Cuando Él les proclamó que destruiría su ciudad —el momento anterior a su confesión y arrepentimiento de sus pecados— Dios seguía airado con ellos. Una vez hubieron pasado por una serie de actos de arrepentimiento, el enojo de Dios por los habitantes de Nínive se transformó gradualmente en misericordia y tolerancia para ellos. No hay nada contradictorio acerca de la revelación coincidente de estos dos aspectos del carácter de Dios en el mismo acontecimiento. ¿Cómo debería uno entender y conocer esta ausencia de contradicción? Dios expresó y reveló sucesivamente estas esencias de los dos polos opuestos cuando el pueblo de Nínive se arrepintió, permitiendo a las personas ver la realidad de la esencia de Dios y que no se pueda ofender la misma. Dios utilizó Su actitud para decir a las personas: no es que Dios no tolere a las personas, o que no quiera mostrarles misericordia; es que ellas raramente se arrepienten verdaderamente hacia Dios, y es raro que las personas se vuelvan verdaderamente de sus malos caminos y abandonen la violencia de sus manos. En otras palabras, cuando Dios está airado con el hombre, espera que este sea capaz de arrepentirse sinceramente, y espera ver el arrepentimiento verdadero del hombre, en cuyo caso continuará concediendo entonces con liberalidad Su misericordia y tolerancia al hombre. Es decir, la conducta malvada del hombre provoca la ira de Dios, mientras que la misericordia y tolerancia de Dios se conceden a aquellos que escuchan a Dios y se arrepienten sinceramente delante de Él, a aquellos que pueden volverse de sus caminos malvados y abandonar la violencia de sus manos. La actitud de Dios se reveló muy claramente en Su trato con los ninivitas: la misericordia y la tolerancia de Dios no son en absoluto difíciles de conseguir. Él exige el arrepentimiento sincero de uno. Siempre y cuando las personas se vuelvan de sus caminos malvados y abandonen la violencia de sus manos, Dios cambiará Su opinión y Su actitud hacia ellos”.

Película cristiana completa | Un remedio para los celos

Película cristiana completa | Un remedio para los celos

Mientras coopera con una colaboradora de la iglesia, la protagonista ve que esta colaboradora está más capacitada que ella y bien considerada por otros hermanos y hermanas. En su estado de celos, se dedica a intrigas de poca monta y compite por la reputación y la ganancia. Aunque es una manera muy dolorosa de vivir, no puede librarse de ella, lo que le supone una gran angustia. Sin embargo, al someterse al juicio y castigo de las palabras de Dios Todopoderoso, logra comprender un poco su naturaleza satánica arrogante, egoísta y despreciable. Las palabras de Dios también le facilitan una senda que dará solución a sus celos y le permitirá despojarse de sus actitudes corruptas. Cuando abandona la carne y practica la verdad como exige Dios, adquiere una sensación de calma y paz interiores y es capaz de vivir con cierta semejanza humana.

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Fragmento 2 de película evangélico «El despertar del sueño»: Los hombres sin santidad no entrarán en el reino de Dios

Fragmento 2 de película cristiana «El despertar del sueño»: Los hombres sin santidad no entrarán en el reino de Dios

Cuando los pecados de nosotros, los creyentes en el Señor, sean perdonados, ¿alcanzaremos la purificación? Si no nos esforzamos para alcanzar la purificación y sólo prestamos atención a dedicarnos al Señor y a realizar con diligencia la obra del Señor, ¿seremos arrebatados y llevados al reino de los cielos? ¡Este videoclip de “El despertar del sueño” te dará todas las respuestas!

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Música cristiana | «Alaba la nueva vida» Llenarse de amor hacia Dios (A Capela)

Música cristiana | «Alaba la nueva vida» Llenarse de amor hacia Dios (A Capela)

¡Aleluya! ¡Te alabamos y damos gracias!

¡Aleluya! ¡Te alabamos y damos gracias, Dios Todopoderoso!

Cristo de los últimos días ha aparecido, entre los hombres ha obrado y hablado.

Su palabra nos juzga, castiga y purifica, y nos guía hacia el camino correcto.

La palabra de Dios me ha cambiado,

y tengo la nueva vida para alabarlo a Él. (¡Aleluya!)

No hay más dolor ni perplejidad;

mi espíritu es libre y canto una canción. (¡Aleluya!)

Es tan bueno entender la verdad.

He vencido a la carne, ¡y soy libre! (¡Alabamos a Dios!)

Todas las ideas y malentendidos se han aclarado,

mi desobediencia se ha transformado.

Voy por el luminoso camino de la vida humana;

¡el amor de Dios es tan precioso y real! (¡Alabamos a Dios!)

Gozar de Su amor es la exaltación de Dios.

He probado Su amor y nunca más podré dejarlo a Él.

Los hermanos y hermanas están juntos, sin barreras ni distancia.

Servimos aunados en la iglesia, con un corazón y un espíritu,

y cantamos con alegría un canto de alabanza.

El canto está lleno de amor a Dios. Cantamos con corazones sinceros.

El Dios práctico nos ha renovado y transformado en un hombre nuevo.

¿Quién no expresaría el afecto de su corazón?

¿Quién no expresaría el amor de su corazón?

Tú danzas y yo aplaudo para alabar a Dios.

Hemos transcendido a las cargas del mundo, de la familia y de la carne;

nos amamos los unos a los otros, ¡somos tan adorables!

La antigua vida pasada nunca volverá, y un tiempo dorado pronto llegará.

Es tan agradable cumplir mi deber y dar testimonio;

hablamos acerca de la verdad, libres y liberados.

El pueblo de Dios disfruta de la nueva vida;

la luminosa vida humana me da la bienvenida. (Oh.)

Es tan agradable cumplir mi deber y dar testimonio;

hablamos acerca de la verdad, libres y liberados.

El pueblo de Dios disfruta de la nueva vida;

la luminosa vida humana me da la bienvenida.

¡Adoraré al Dios práctico por siempre!

¡Aleluya!

De «Seguir al Cordero y cantar nuevos cánticos»

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Cómo tener verdadera fe en Dios: Lograr la inspiración del viaje de Moisés fuera de Egipto

Por Chang Ping

Cada vez que leo el Libro del Éxodo, leo sobre la vida de Moisés; fue adoptado por la hija del Faraón y fue educado como un egipcio, pero nunca olvidó que era un israelita. Una vez, cuando fue a ver a sus hermanos, vio a un egipcio golpeando a un israelita y se interpuso para ayudarle, golpeando al egipcio hasta la muerte. Luego huyó al desierto de Madián para escapar del faraón que buscaba su muerte. Permaneció allí durante 40 años, y entonces Jehová Dios llamó a Moisés para que dirigiera a los israelitas en su éxodo de Egipto. Moisés aceptó el encargo de Dios y fue a ver al Faraón, pero éste no estaba dispuesto a soltar a los esclavos hebreos. Entonces Dios hizo caer diez desastres sobre Egipto, y finalmente Moisés pudo conducir con éxito a los israelitas fuera de Egipto.

Cada vez que leo esto en la Biblia, pienso en que Moisés era un hombre recto y fiel a su pueblo. Debería haber sido capaz de asumir lo que Dios le encomendó, así que ¿por qué Dios no hizo uso de él de inmediato, sino que lo hizo sufrir el refinalmiento en el desierto durante cuatro décadas? ¿Cuál era la voluntad de Dios detrás de esto? Nunca fui capaz de entender esto hasta que leí un par de pasajes de la palabra de Dios que fueron realmente elocuentes.

La Palabra de Dios dice: “Moisés estuvo en el desierto durante 40 años. Durante ese tiempo, Dios no le habló, ni le proveyó la verdad, y Moisés no poseía ningún libro de la palabra de Dios, y nadie fue a él para comunicarse con él; simplemente permaneció solo en el desierto hasta que, finalmente, alcanzó la verdadera fe. Entonces, ¿por qué Dios le hizo esto a Moisés? Dios hizo esto porque tenía una comisión que cumplir para Moisés, porque quería usarlo para un gran propósito, porque Dios tenía una obra que hacer en Moisés, y por eso Dios refinó a Moisés de tal manera. Antes de salir de Egipto, Moisés era de sangre caliente, tanto que golpeó a un hombre con una piedra, y por eso Dios hizo que Moisés saliera al desierto, para que se refinaron su voluntad y su sangre caliente, así como sus buenas intenciones, su entusiasmo, su espíritu elevado y su temple heroico para proteger los intereses de su pueblo. Todo esto tenía que ver con la voluntad, la sangre caliente y la naturalidad del hombre, y Dios quería refinar estas cosas en Moisés. Si eres de sangre caliente, si siempre quieres actuar con tu naturalidad y con tu espíritu elevado, si siempre quieres resolver los asuntos usando los métodos del hombre, entonces no tienes verdadera fe en Dios, y no confías en Dios ni crees en Su soberanía con verdadera fe, y por eso es difícil que Dios te use, y Dios no puede lograr nada contigo. Cuando Dios desea utilizar a alguien, perfeccionará su fe, le hará comprender la verdad y entender Su voluntad, le hará capaz de obedecerle verdadera y completamente, desprovisto de cualquier falsedad, y sin ninguno de los llamados protagonismo, altivez de espíritu, grandes aspiraciones y elevados sentimientos del hombre, ni ninguna de las buenas intenciones y entusiasmo del hombre, todo lo cual pasa por convicción. Cuando alguien está sin estas cosas, entonces es capaz de obedecer verdaderamente a Dios, y ya no habla ni actúa basándose en sus imaginaciones o en lo que considera bueno. Y cuando vuelven a presentarse ante Dios, ¿no ha crecido su verdadera fe en Dios? ¿En qué consiste la verdadera fe en Dios? ¿Puede una persona con verdadera fe en Dios seguir aconsejando a Dios y haciéndole sugerencias, diciendo: ‘Dios, al hacer esto, Tus actos están en desacuerdo con las nociones del hombre; Dios, al hacer eso, es difícil que la gente lo acepte y debes hacerlo así; Dios, lo que has dicho aquí está mal, Tu tono está mal, Tu método está mal, esta palabra está mal…’? Todas estas cosas se desgastan. Pueden obedecer verdaderamente a Dios, desarrollan el sentido de la razón y tienen reverencia por Dios” (“Sólo si se es verdaderamente obediente se tiene una creencia auténtica”).

Dios le encomendó a Moisés que sacara a los israelitas de Egipto, ese fue el encargo que le hizo. ¿Y cómo respondió Moisés? Se postró en el suelo ante Dios, no eligió nada para sí mismo y no dijo nada sobre cualquier dificultad que pudiera encontrar; todo lo que Dios le pidiera que hiciera, lo haría con toda prisa. Actuar con toda premura no es actuar con despreocupación, y había algo en su corazón que se imponía. ¿Qué fue lo que le hizo aceptar el encargo que Dios le hizo aunque se sintiera incapaz de hacer nada? Tenía mucha experiencia de cómo Dios gobierna todos los acontecimientos y todas las cosas, y sus 40 años de experiencia en el desierto le permitieron comprender que la soberanía de Dios es omnipotente. Y así, sin decir una palabra más, se fue a cumplir el encargo de Dios. ¿Qué demostró esto? Esto demostró que Moisés poseía una fe verdadera y era capaz de confiar verdaderamente en Dios y obedecer a Dios. Moisés no se acobardó, no eligió nada para sí mismo y no rechazó a Dios. Por el contrario, confió en Dios y salió lleno de fe, llevando la tarea que Dios le había encomendado. Esto es lo que creyó Moisés: ‘Si Dios me ha encomendado una tarea, entonces todo se cumplirá como Él dijo. Si me pide que saque a los israelitas de Egipto, entonces los guiaré, y como es Dios quien me ha confiado esta tarea, será Dios quien los guíe, no el hombre. El hombre sólo coopera con Dios’. Esta fue la visión que tuvo Moisés. Si el hombre hubiera sido pusilánime, habría dicho: ‘No lo haré. Me has confiado esta tarea, pero no estoy a la altura. El faraón de Egipto es muy poderoso y yo no tengo ejército, así que ¿cómo podría sacar a los israelitas de Egipto? ¿Me escucharían siquiera?’. Estas palabras constituyen un rechazo, una resistencia y una rebelión; demuestran que no se cree en Dios, y eso no es verdadera fe. La situación en ese momento era desfavorable para los israelitas y para Moisés, y nadie creía posible que los israelitas pudieran ser conducidos fuera de Egipto, pues había un mar que cruzar, lo que habría sido una tarea casi imposible. ¿Podría Moisés no ser consciente de lo difícil que iba a ser llevar a cabo esta tarea? Lo sabía exactamente, pero lo único que dijo fue que no era un orador elocuente y que nadie le escucharía. Sin embargo, Dios le dijo que sacara a los israelitas de Egipto, así que se postró en el suelo y aceptó la tarea. ¿Qué experiencia tenía para poder llevar a cabo este encargo tan lleno de fe, sin la menor duda, y que le permitió obedecer hasta tal punto? Dígame, durante su experiencia de morar 40 años en el desierto, ¿fue Moisés capaz de entender que nada es imposible para Dios, y que la humanidad está en manos de Dios? Por supuesto que sí. Este era el entendimiento más verdadero. Por lo tanto, después de haber escuchado la tarea que Dios le había encomendado, su primera impresión habría sido seguramente: Con Dios, nada es imposible, y si Dios dice que se puede hacer, entonces seguramente se hará; ya que Dios me ha confiado tal tarea, entonces Dios lo hará, y es Dios quien lo hará, no ningún hombre. Cuando la gente quiere hacer algo, primero debe analizar la situación y hacer los preparativos: Deben considerar la cantidad de provisiones y forraje que hay que preparar, cuántas armas hay que preparar, cuántos hombres hay que preparar, y luego decidir si se procede con alguna estrategia o se confía en la pura fuerza del pueblo. La gente tiene que hacer esos planes, pero ¿necesita Dios alguna de esas cosas? Cada una de las criaturas, por poderosa que sea, por capaz que sea, por feroz que sea, está en manos de Dios. Tal era el tipo de fe, comprensión y experiencia que poseía Moisés, y por eso su corazón estaba libre de temor y preocupación. De este modo, la fe de Moisés en Dios se hizo mucho más verdadera, y su verdadera fe en Dios se hizo mucho más directa, sencilla y pura” (“Sólo si se es verdaderamente obediente se tiene una creencia auténtica”).

La lectura de la palabra de Dios me abrió los ojos. Antes, todo lo que sabía era que Moisés había matado a un egipcio para proteger a uno de sus hermanos hebreos, y pensaba que esto era una muestra de su espíritu heroico. Lo que no sabía era que Moisés estaba impregnado de su sangre ardiente, de sus buenas intenciones, de su entusiasmo, de su espíritu elevado y de su naturalidad. Estas partes de él no sólo presentaban el problema de que era capaz de golpear a alguien hasta la muerte, sino de que interrumpiría la obra de Dios al confiar en su propio entusiasmo y naturalidad; se interpondría en el camino de la realización de la voluntad de Dios y nunca habría sido capaz de lograr una verdadera sumisión a Dios. No habría sido capaz de completar el encargo de Dios, y mucho menos de ser apto para el uso de Dios. Dios hizo que Moisés pasara primero 40 años en el desierto para desgastar su temperamento y su naturalidad, librándolo de su personalidad innata. Cuando Moisés aceptó el encargo de Dios, no lo abordó a través de su propia naturalidad, temperamento o nociones e imaginaciones, sino que se apoyó en Dios para sacar a los israelitas de Egipto. Y mientras salía del desierto, por mucho que el pueblo hebreo se quejara, por muchas peticiones irrazonables que hiciera o por muchas cosas que ocurrieran y que no estuvieran en consonancia con sus nociones, se apoyó pacientemente en Dios y miró a Dios para que lo resolviera todo: llevó la pesada carga del encargo de Dios.

El refinamiento de Moisés durante cuatro décadas en el desierto no sólo desgastó los aspectos temperamentales en su interior, sino que también le dio verdadera fe en Dios. Se encontró con innumerables dificultades en ese tiempo, enfrentándose a una gran cantidad de climas extremos y duros, así como a múltiples ataques de bestias salvajes. Sin embargo, superó todo esto confiando en Dios. A medida que Moisés superaba estas dificultades, veía la mano de Dios en todo esto; veía los actos de Dios y desarrollaba una verdadera fe. Por eso aceptó y cumplió el importante encargo de Dios con valentía y fe. Piensa en Moisés dirigiendo a los israelitas a salir de Egipto; tal como lo imaginamos, el Faraón poseía una gran fuerza y no había forma de saber si dejaría ir a los israelitas. Moisés y los israelitas no tenían ni idea de si corrían peligro de ser masacrados, e incluso si el faraón realmente les dejaría ir, ¿cómo sobrevivirían más de un millón de ellos al viaje a Canaán? Había tantas preguntas como éstas. Si Moisés hubiera tenido que confiar totalmente en sus propias capacidades en su éxodo, se habría rendido después de que el Faraón se hubiera interpuesto en su camino diez veces. Pero como Moisés tenía una fe genuina en Dios y creía en el gran poder de Dios, no importaba lo poderoso que fuera el Faraón o las dificultades que tuviera por delante, sabía que todo estaba en manos de Dios. Sabía que a través de Dios todo es posible, que él era sólo una persona a la que Dios estaba utilizando, y que mientras hiciera lo que Dios le dijera, ciertamente podría sacar a los israelitas de Egipto. Cuando Moisés se apoyó en Dios, pudo sacar con éxito a los israelitas de Egipto, completando lo que Dios le había encomendado.

Reflexionando sobre el hecho de que Dios condujera a Moisés al desierto para librarlo de sus aspectos temperamentales y hacer que desarrollara la verdadera fe y la sumisión a Dios, no pude evitar pensar en este versículo bíblico: “El crisol para la plata, y la hornaza para el oro: Mas Jehová prueba los corazones” (Proverbios 17:3).* Esto demuestra que Dios utiliza las pruebas y el refinamiento para purificar y transformar a las personas, de modo que seamos aptos para Su uso. Entonces me di cuenta de que, en nuestra vida y en nuestro trabajo, todas esas dificultades que encontramos con tanta frecuencia parecen no coincidir con nuestras propias nociones, pero detrás de ellas están las serias intenciones de Dios. Dios nos conoce como la palma de su mano; sabe qué tipo de ambiente compensará nuestras deficiencias y nos permitirá liberarnos de nuestras actitudes corruptas, y por eso dispone cada ambiente para nuestro bien. Él nos purifica y transforma a través de las pruebas y el refinamiento. Por lo tanto, cuando nos sobreviene algo difícil, no podemos malinterpretar ni culpar a Dios, sino que debemos creer que todo lo que Él hace es bueno. Sólo experimentando estos ambientes podemos ser purificados y cambiar nuestras actitudes corruptas, y podemos desarrollar una verdadera fe y sumisión a Dios, convirtiéndonos finalmente en personas acordes con la voluntad de Dios. Pensando en el pasado, como no entendía la voluntad de Dios, solía refrenarme superficialmente y aceptarla cada vez que me encontraba con personas, eventos o cosas que no estaban en línea con mis nociones, pero mi corazón estaba lleno de rebeldía y resistencia. También me quejaba de por qué Dios permitía que me sucediera algo así. Pero ahora veo lo poco que ha cambiado mi carácter corrupto; realmente he dejado que se desperdicie el arduo trabajo de Dios al establecer esos ambientes para mí. Gracias a la guía de Dios y a las experiencias de Moisés, he llegado a comprender la voluntad de Dios. También me he dado cuenta de lo maravilloso que es el método de Dios para perfeccionar a las personas a través de las pruebas y los refinamientos, y es una manifestación muy práctica de su amor por nosotros. Ahora he resuelto que en mis futuras dificultades y pruebas, ya no puedo quejarme de Dios ni ser rebelde, sino que debo buscar Su voluntad y someterme a todas Sus orquestaciones y disposiciones. Entonces podré crecer en mi vida a través de la guía de Dios.

Para conocer más: Enseñanza bíblica cristiana

La escritura marcada (*) es tomada de REINA-VALERA ANTIGUA.

Fuente: Iglesia de Dios Todopoderoso